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SER Y DEVENIR ¿Términos Antagónicos? Darwin D. Burbano Martínez

Introducción.

Es necesario adentrarse en este tema tan antiquísimo y a la vez tan presente dentro del pensamiento metafísico, puesto que bajo estos dos términos, que desde el principio se han considerado opuestos, se ha construido todo el quehacer metafísico en occidente. No es oculto a nuestros ojos y de aquellos que hemos adquirido un poco de conocimiento filosófico, que estos dos términos son atribuidos a dos filósofos presocráticos Parménides de Elea y Heráclito de Éfeso. Al primero se le atribuye el Ser y al segundo el Devenir, como producto de sus disertaciones. Sus pensamientos los conocimos mediante la intervención de terceros; en el caso de Heráclito, por su discípulo Crátilo y Parménides, por Platón. Es decir, que encontramos dentro de lo que nos ha llegado, la incidencia de una interpretación que, quiérase o no, en algunas oportunidades ha permitido que se consideren contrarios dichos pensamientos.

Dentro del contexto de este artículo, se trata de elucidar un poco los postulados de los autores en cuestión, Heráclito y Parménides, con el fin de mirar si estos en verdad son antagónicos o, por el contrario, se constituyen de suyo en un complemento. Lo haremos siguiendo un estudio asiduo de las propuestas de estos filósofos presocráticos y de la interpretación seria de algunos estudiosos.

Sin embargo en aras de un cumplimiento cabal de este análisis, se mira el planteamiento aristotélico de Acto y Potencia, como una propuesta conciliadora entre estas dos tendencias, teniendo en cuenta los pormenores que llegan a Aristóteles. Hay que tener en cuenta, además, que existen unas precisiones acerca de Heráclito y su supuesto “Todo fluye” (que es menester elucidar antes de realizar tal análisis aristotélico del problema que atañe.


PARMÉNIDES DE ÉLEA  Es necesario decir y pensar que el ente es

A Parménides se le atribuye el origen como tal de la metafísica en virtud de su poema, a partir del cual se dice, fundó y plantó las bases sobre las cuales se erigirá todo el andamiaje metafísico en occidente. El fragmento clave dentro del poema que abre la posibilidad de la metafísica es el anteriormente enunciado, que a simple vista, si se nota en la traducción, no agrega nada nuevo al hecho de que el ente sea, por tanto sería tautológico tal enunciado, porque, ¿qué más se puede decir del ente sino que es?. Sin embargo Heidegger nos aclara esta tautología aparente dentro del poema, desde un análisis terminológico serio.

Es necesario enunciar que el substrato metafísico se haya en los últimos términos del poema, allí se haya su raíz, abre la pregunta ontológica, puesto que “la metafísica, desde sus orígenes, es ontología y teología a la vez, en un sentido completo es ontoteología, su estructura nace y se sostiene a partir de su ámbito ontológico, lo que equivale a decir el comienzo de la metafísica es comienzo de la pregunta ontológica: ¿Qué es el ente?”1 Estas palabras finales del aforismo, hace alusión a una forma arcaica de las palabras es decir que son formas diferentes de una misma palabra; el participio () adquiere dos significaciones dice Heidegger, una nominal y otra verbal. En su acepción nominal significa: algo que es (el ente), y en su acepción verbal significa: el siendo de algo (el ser)2; así por tanto, el fragmento como tal no sería tautológico como en apariencia se quiere ver.

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SALAZAR, Ramiro. El fragmento 6.1 del poema de Parménides y el comienzo de la metafísica. En: Revista Yachay. Cochamba, Nº 35, primer semestre de 2002. P 71 - 87 2 Estos fragmentos corresponden a lo escrito por el autor de forma explícita.


Heidegger propone una traducción más acorde con la pretensión del fragmento como tal, en virtud de esa duplicidad significativa “Se quiere dejar subyacer y tomar en consideración: ente siendo (ente en el ser)” dice el texto citado “ En el caso del fragmento, entonces, las últimas palabras del fragmento mismo: recogerían consecutiva y sencillamente la doble significación, nominal y verbal. Conforme a esto, las

últimas palabras del poema de

Parménides, el ente siendo, el ente en el ser”3 deja sentadas las bases de lo que sería el constructo metafísico, es decir de lo que se ocuparía de ahí en adelante, su razón de ser, su función en el ser del ente.

De esta forma queda claro que dentro del poema mismo no existe tautología alguna, simplemente hay una correlación de términos que se complementan y se esclarecen entre sí. Per se el poema es un poco obscuro, pero entendido e interpretado de forma más auténtica se hace claro. No es solo decir algo tautológico, “el ente es”, si no que bajo ese enunciado queda develado aquel que permite que el ente sea, el siendo del ente es el SER. Con este enunciado se abre la pregunta ontológica por el ser del ente. Cuya respuesta va más allá de afirmar que el ente es, si no que exige un adentramiento a lo más oculto del ente, como diría Heidegger. La pregunta ontológica parte de esa duplicidad Ente – Ser en su participación mutua. Sin embargo todavía hay que esclarecer un poco más este fragmento en cuanto a los términos que anteceden a los anteriormente analizados; tales términos son y que al pie de la letra son traducidos como decir y pensar. “Heidegger indica que esta traducción es cuestionable por dos razones, primero porque Platón y Aristóteles utilizan ambos términos para designar el pensar. Y en segundo lugar, el orden de la traducción (primero decir y luego pensar), primero algo incompatible, la posibilidad de decir primero y luego pensar. Es evidente que para decir es necesario previamente pensar”4

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Ibíd. P 75 Ibíd. P 77


Sin embargo dice el autor que desde Homero ha significado decir, para los griegos  tiene una connotación más profunda, decir significa poner, y este se refiere a lo que yace, así por tanto el decir se convierte en un dejar subyacer y el dejar aparecer. Por su parte el dice Heidegger, se indica que no significa pensar si no percibir, pero no en sentido pasivo, si no tomándolo en consideración, así tal término significa: tomar en consideración.

De esta forma se complementan tales términos del fragmento uno a otro, lo que a simple vista parece tautológico, adquiere un sentido amplísimo y claro; mediante el dejar subyacer y tomar en consideración el ente siendo, se devela la la verdad, que es producto de ese dejar subyacer y traer a consideración que va en consonancia con el ente siendo. Así lo que se enuncia es la búsqueda del ser en lo profundo del ente, es lo que subyace a este, no es simplemente una idea preconcebida estática, sino lo dinámico del preguntar acerca del ser del ente, aquello en virtud de lo cual hay ente y no más bien nada, como diría Heidegger. Solo basta analizar ahora la primara palabra que abre el fragmento, se requiere; con esta palabra se enuncia el requisito pertinente para adentrarse en un estudio serio, es lo que se requiere para que sea idónea la cuestión, Heidegger dirá que es un designio que convoca al pensador a pensar la relación y con Dice Heidegger que por medio del fragmento habla un designio para que pueda producirse el advenimiento de la metafísica, es decir, la conditio sine qua non es posible el surgimiento de la metafísica como tal.

En Hegel aunque no explicita el por qué traduce el fragmento de la siguiente forma: Menester es al Decir, y al Pensar, y el Ente ser. Puede hacerse una conjetura tomando como base de otro fragmento del poema que sí analizó, a saber el 8.34 que reza así, “Lo mismo es al pensar y aquello por lo que es el pensamiento”. Según Hegel la filosofía empieza con Parménides, desde la identificación del ser con el pensar; en cuanto el ser se hace pensamiento es posible la existencia de la filosofía que no es más que el desarrollo del pensar


en diferentes formas y momentos de la historia, y ¿qué es lo que se piensa sino el ser?, así la historia es el extenderse del ser o del Espíritu dialécticamente en su progresiva evolución hacia sí mismo. Dice Hegel al respecto del inicio de la filosofía, “La filosofía comienza en donde el ser es concebido de un modo general, donde se manifiesta el pensamiento del pensamiento…donde el pensamiento libre no simplemente piensa el absoluto, sino que capta la idea de ello, allí donde el pensamiento capta como pensamiento el ser”5. Teniendo en cuenta esta afirmación se evidencia que Hegel hace un estudio más adentrado; se puede entender y hacer una interpretación de lo que él quiso dar a entender con la forma en que tradujo el fragmento parmenideo: Menester es al Decir, y al Pensar, y al Ente Ser.

Según lo anterior, la identificación del ser y el pensar, en cuanto el ser se hace pensamiento y el pensamiento lo es del ser, cabe mirar dentro de la traducción, se hace necesario observar otra interpretación que hace Hegel del fragmento 6.1 del poema, con miras a la sustentación de dicha identificación entre el ser y el pensamiento, es decir, todo lo que se puede decir Es, todo lo que se piensa Es, y el Ser solo Es en cuanto decible y pensable. Dirá Hegel que tal inicio de la filosofía con Parménides es de forma indeterminada hasta ese momento, está solo halla plena realización en la Idea del reino perfecto del pensamiento, un mundo de Ideas con existencia propia. Así para Hegel, Parménides da inicio a la evolución del espíritu hacia sí mismo, cuyo fin se halla en la propuesta de Hegel según deja ver su propuesta filosófica, donde se reconoce un carácter estrictamente ideal.

En último término es necesario destacar que Parménides, además de resaltar el Ser, lo postula como algo inmutable, imperecedero y eterno, en virtud de que el pensamiento es al ser, no a la nada, tal como ya se ha dicho, el pensamiento es siempre del Ser. Este es el punto en el cual se ha dado el choque con la propuesta de Heráclito. Con su fragmento 2: Estin gar einai, Parménides

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Ibíd. P 84


postula la imposibilidad de un cambio dentro del interior del ser, por lo cual se torna antagónico a la propuesta heracliteana aparentemente.

Hasta aquí, se han presentado dos interpretaciones sobre el sentido del fragmento que funda la metafísica, la de Heiddeger y la de Hegel. Ambos casos coinciden en el hecho de que el SER es el eje central del fragmento, con diversas connotaciones según los autores, pero claramente se deja entrever que al enunciarse de esa forma el fragmento no representa ninguna tautología, sino que se esclarece a si mismo mediante la copertenencia de los términos.

Parménides pasó a la historia como quien sentó las bases del andamiaje metafísico, sin embargo Heidegger dice, que a pesar de ese gran presupuesto, lo que se hizo de ahí en adelante no fue un adentramiento en el ente mediante el designio marcado por Parménides, sino que se desarrolló por las ramas una metafísica que se fue por otros caminos distintos a los del ente, es decir, se ocupó del ente y no del ser que funda todo ente. La pregunta ontológica derivada del poema de Parménides cayó en el olvido, en Ser y Tiempo Heidegger dirá, “Platón ha dado el inicio del ser, los presocráticos habían entendido la verdad como develante del ser, para Platón la verdad es entendida como objeto de contemplación, eidos, ente ideal….la identificación platónica del ser se limitó a lo ideal; Aristóteles por su parte identifica el ser con la cualidad del existir, es decir, la posibilidad del acto y la potencia”6

En adelante todo el sentido del ser (ontológico) se olvidó, el fundamento del ente mismo quedó reducido a un aspecto ontico (ente), que en la posteridad halló mayor relevancia con el pensamiento científico.

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Esta anotación corresponde a notas de Clase de Especialización Metafísica IV, expuesta por el P. Jorge Iván Álvarez de la UPB.


HERÁCLITO DE ÉFESO.

Se debe partir aclarando que Heráclito ha pasado a la historia, según la tradición, por la afirmación del en virtud de lo cual se ha comprendido como antagónico al pensamiento de Parménides. Mientras el uno habla de inmovilidad, el otro habla de movimiento, y no es que la tradición afirme algo diferente a lo planteado por alguno de los dos autores, sino que se ha confundido, en virtud de un desconocimiento en cuanto a la esencia de aquello que Parménides llama inmóvil y Heráclito móvil. El hecho de dar relevancia al aspecto sobre el Devenir como punto esencial de su pensamiento no ha permitido que se observe en conjunto su estructura conceptual.

Fueron los seguidores de Heráclito, quienes dieron gran relevancia a esta cuestión, llevándola a sus máximas consecuencias para las posteriores reflexiones. Bajo esta perspectiva, el pensamiento de Heráclito llego a Platón y Aristóteles quienes influidos por Crátilo, en buena medida, desmerecieron la doctrina del efesio7. Más que hallarse dentro de los escritos del efesio, la expresión Panta rei, se sabe que constituye una expresión con la cual Platón pretendió sintetizar la esencia de tal pensamiento. Dice J. Beautefret, “nada más extraño al espíritu de Heráclito que esta pretendida doctrina de un movilismo universal que nos transmite de él una tradición perezosa. Y si queremos preservar como auténticamente heraclitea la sentencia Panta rei, es necesario desde entonces meditarla nuevamente para descubrir en ella el verdadero sentido”8. Así por tanto no se puede abordar la doctrina de Heráclito desde esta sola perspectiva si no que se debe mirar en conjunto toda su propuesta.

Heidegger por su parte llega a afirmar que Heráclito y Parménides dicen lo mismo, y eso mismo no es otra cosa que la unidad del ser. Heráclito maneja dentro de sus disertaciones una terminología que se hace necesario estudiar 7

FILIPPI, Silvana. Ereignis en Heidegger y Devenir en Heráclito. En: Revista LOGOS. Mexico D.F. Nº 73, Enero a Junio 1997. P 39 - 50 8 Cita de Cita.


de forma que se esclarezca el sentido del devenir en el conjunto de su pensamiento; dichos términos son el tiempo, el fuego, los contrarios y el logos.

El tiempo.

Dentro del pensamiento heracliteano desde la perspectiva de Hegel, el tiempo es la primera esencia corpórea, según esto el devenir se nos presenta de forma inmediata de acuerdo a la esencia del tiempo, y del tiempo concebido como un pasar, como un sucederse en el cual cada instante se afirma en la muerte del anterior. Allí la realidad del instante es algo condenado a desaparecer, “las cosas inmersas en el tiempo pasan”9. Así, el tiempo muestra el proceso de unidad que se da entre el ser y el no ser, afirmando con ello la unidad del ser, en virtud de que en el momento en que el ser pasa al estadio del no ser, el no ser se convierte en ser; por lo cual el no ser no es, y solo queda el ser.

El Fuego

Heráclito muestra con el fuego la esencia móvil de las cosas. Mientras el tiempo es muestra del proceso abstracto que se da entre el ser y el no ser, el fuego es ese elemento no material, subyacente a todo, mediante el cual las cosas se transforman; según las variaciones cualitativas del fuego, la pluralidad de las cosas se conciben desde la unidad del fuego generador.

Los contrarios.

En cuanto a los contrarios ya es bien conocida la expresión de Heráclito, quien enuncia que de la lucha de contrarios surge la más perfecta armonía; la posibilidad de los contrarios está dada por el fuego “como fuerza plasmadora universal”. Los contrarios también pertenecen a una manera fundamental de la movilidad; la afirmación de un contrario es la negación de su opuesto, y este lo

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GOMEZ, Jaime; PEÑUELA, Victor. De las cuatro direcciones del Nombrar oscuro de Éfeso. En: Revista Escritos. Medellín: Febrero 1197. Vol 2, Nº 5. P 17 - 35


contiene dentro de sí mismo y, llega a un momento, en que se identifican los elementos contrapuestos.

Si se considera que todos los elementos que en Heráclito constituyen el devenir, tendremos como resultado lo siguiente: que el cosmos se despliega en el tiempo y, como un fuego que se transforma, cae en la tentativa de los opuestos10 esta constatación de Heráclito es la que da paso a la formulación posterior del Panta rei, siendo conscientes de que la enunciación de éste no se halla en sus escritos, si no en el diálogo platónico Crátilo. Sin embargo con la afirmación del movimiento en Heráclito pretende realizar una crítica de la certeza a la cual se llega por los sentidos, desde la perspectiva de los sentidos las cosas son y no son.

Tal realidad que constata los sentidos, el flujo permanente de las cosas, no está solamente en las cosas sino también en el sujeto que las percibe, según lo deja claro en un fragmento de sus escritos: “Entramos y no entramos en los mismos ríos; somos y no somos” (Frag. 49ª) (18). Por consiguiente la percepción sensible encierra una verdad limitada y pobre, puesto que solo constata el cambio.

El logos.

El Panta rei, no es la afirmación última que plantea Heráclito dentro de sus escritos, el logos es un elemento esencial para captar el verdadero sentido de sus escritos. En el logos todas las cosas son Uno, tal como reza el fragmento 50. Para Heráclito la sensación, según el fragmento 49 citado con anterioridad, tiene un carácter subjetivo e individual. Sin embargo no se puede resaltar el mero aspecto sensorial, si no que este remite al logos; el logos pertenece según el efesio al alma, tal como lo plantea el fragmento 115, “Es propio del alma un Logos que se acrecienta a sí mismo”, con cuya afirmación es imposible que admitamos una identificación entre la percepción sensible y el Logos como tal.

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Ibíd. P 24.


Frente a este asunto, Heidegger extrae varias consecuencias de la afirmación de dicho Logos. “El que pasa desapercibido para la mayoría de los hombres, está caracterizado por la constancia y se manifiesta como lo que permanece y mantiene reunido todo lo que es; por lo demás, todo lo que acontece llega a ser conforme a él, según lo expresa en el fragmento 1: De modo tal que así impera”11 según Heidegger no significa originariamente razón, sino reunión, congregación del ente en la presencia; por lo cual el constituye uno de los vocablos fundamentales con los que se nombró el ser del ente. Heráclito entendió el como el elemento unificador de la pluralidad de los entes, según el fragmento 50 que reza, “si no me habéis oído a mí, sino al entonces es sabio decir conforme a ellos: uno es todo”. A partir de esto queda vislumbrado que la aparente oposición entre el eleata y el efesio, consiste en reducir al último al aspecto netamente físico pasando por alto la incidencia del Logos.

El proceso de develamento (del ser se da en Heráclito partiendo desde la constatación sensible, hasta llegar al elemento omniabarcador del mientras que por su parte en Parménides el proceso es más directo, pero en substancia no puede postularse un antagonismo entre los dos filósofos, más bien a cada uno se le debe dar el crédito que le corresponde.

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FILIPPI, Silvana. Ereignis en Heidegger y Devenir en Heráclito. En: Revista LOGOS. Mexico D.F. Nº 73, Enero a Junio 1997. P 45


Ser y devenir  

El profesor Darwin D, Burbano realiza un profundo y necesario análisis acerca de dos formas de ver el mundo en apariencia incompatibles, la...

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