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LAS PRIMERAS EXPERIENCIAS LABORALES Siempre quise terminar rápido el colegio y, cuando me gradué, no sabía si lloraba de tristeza por dejar a mis compañeros o de la emoción por dar el siguiente paso: la universidad. Un día, en el colegio Alemán, realizaron una especie de exposición (en este momento no me acuerdo como se llama) de todas las carreras que ofrecían las diferentes universidades del país. Me decidí a entrar a la exposición que hacia la Universidad Icesi. Me senté, esperando que me deslumbraran porque en el colegio los profesores siempre nos decían que era la mejor universidad de Cali. Cuando empecé a oír la charla me sentí un poco incómoda, yo no quería estar ahí, siempre había querido estar en la Javeriana Cali. De repente, el representante de la Icesi comenzó a hacer comentarios un poco fastidiosos de la Javeriana y yo, como si me hubieran halado de una mano, me retire del salón. Creo que esa fue la primera vez que sentí tanta pertenencia por algo…algo dentro de mi me decía que la Javeriana me esperaba. Me gradué en el 2008 del colegio y estudié Administración de Empresas en La Pontificia Universidad Javeriana Cali, ¡qué orgullo! El primer día de clase, en algebra líneal (mi pesadilla) el profesor comenzó a preguntar por conceptos básicos sobre la materia y yo, sin ni siquiera pensar en levantar la mano, solita, me di cuenta que estaba sentada junto con veinte compañeros más y solo unos cuatro de nosotros podíamos responder esas preguntas. Cuando salí de clase, me empecé a devolver unos cuantos meses a esas clases de matemáticas donde el profe Mario Marín nos insistía desesperadamente que entendiéramos los conceptos básicos de su área y que yo, también desesperadamente, trataba de meterme esos conceptos “básicos” en la mente; así fuera por 2 horas para presentar el examen y ganarlo, porque si lo perdía, mi mamá como por arte de magia se daba cuenta cinco minutos después (cabe aclarar que mi mama es profesora del mismo colegio donde yo me gradué). Entonces, creo, que por segunda vez en mi vida sentí de nuevo esa pertenencia por algo: mi colegio Gimnasio la Colina, donde renegaba y renegaba por esas eternas clases de matemáticas, contabilidad, tecnología, geometría, estadística; donde nos metían a la fuerza ortografía, ecuaciones, Excel y demás, que en ese momento pensaba que no me servirían para nada; hoy en día puedo decir que son mi carta de presentación.


El inglés en el colegio fue una real pesadilla por que, mientras mis compañeros eran unos completos gringos, yo si mucho podía decir “Hello”, “My name is” y…en fin, durante mis primeros años en la Colina todos los días le decía a mi mamá “Esos profesores me hablan en chino, yo no voy a poder, sácame de aquí!!!!”. Pero no, me tocó quedarme en la Colina y aprender inglés como fuera, porque tampoco quería quedar como la bruta del salón, ¿cierto? Hoy en día no puedo decir que tengo un nivel de inglés al 100% ,pero si puedo decir que gracias a esas penas que pasé todas las clases de Diego Hurtado, Sandra Mónica y otros profesores, cuando me preguntaban por la globalización y yo les respondía por el clima, me hicieron salir adelante y tener las bases necesarias para decir orgullosamente que en La Colina me hicieron la vida “imposible” para ser quien soy hoy en día. Pero bueno, en la universidad todo fue color de rosa, es más, puedo decir que es la mejor etapa que uno tiene en la vida donde, si eres responsable y dedicado, sacarás el mejor provecho para crecer como persona y como….estudiante, porque como profesional sólo lo aprendes a punta de estrelladas. Hoy en día estoy realizando mi práctica en Colombina en el área de mercadeo de Galletería. ¿Por qué mercadeo? Porque realicé ese énfasis en la universidad y, además, el de creación de empresas. En este momento, aparte de la práctica, estoy cursando las últimas dos materias de mi carrera…ojalá sean eternas porque no quiero nunca dejar de ser estudiante. Durante mi carrera tuve un buen promedio (4.3) y, por esa razón, pensé que el saber muy bien Excel y ser reconocida por mis profesores como una muy buena estudiante, me iba hacer llegar a Colombina y deslumbrar a todos con mi súper inteligencia. Pero no, hoy estoy sentada en el computador de mi cubículo esperando que me metan un súper regaño por uno de los tantos errores que he cometido y no digo cuantos han sido, porque ya perdí la cuenta. Creo que el trabajar ha sido una de las experiencias más difíciles de mi vida, porque en tres meses se han derrumbado muchas expectativas que tenía sobre lo que era mi carrera y no lo digo porque esté arrepentida de haber estudiado Administración de Empresas, si no porque creo que la educación en las universidades no te muestra en un escenario real sobre lo que es aplicar quinientos mil conceptos; ese escenario debe crearlo cada uno y


por eso, aprovecho la oportunidad para aconsejarle a todos que en lo posible traten de trabajar en empresa AJENAS a su familia donde los traten como un empleado más y no como el consentido de la casa. Yo estuve trabajando en la empresa de mi familia y, cuando me equivocaba o se me olvidaba algo, me decían “Tranquila, mañana lo haces, no hay problema”. Pero ahora no es así, ahora me dicen “Valentina, lo que tu haces es bastante importante y si no has podido terminar ese informe que te pedí pues te quedas hasta que lo termines y, si es necesario, faltas a clase”. Cuando recibí los primeros regaños me sentí como una boba, desilusionada de todo y lo único que quería era no volver nunca por la empresa y ya, me liberaba de tanto dolor de cabeza. Pero no, no podía ni puedo porque primero la práctica es una materia como cualquier otra y debo pasarla para poder graduarme y, segundo, ¿qué va a ser de mi futuro si frente al primer obstáculo me dejo vencer? Como les había dicho antes en este momento estoy muerta del susto por el regaño que me espera pero, lo único que en este momento tengo claro, es que para aprender me tengo que caer mil veces y sólo depende de mi si, de esas mil veces que me caiga, me vuelva a parar las mismas mil veces, limpiarme el polvo y seguir adelante descubriendo quién realmente soy.

VALENTINA FLÓREZ ESPEJO CLASS OF 2008


Las primeras experiencias laborales  

Valentina Flórez, egresada en el año 2008, les escribe a los estudiantes del Gimnasio la Colina acerca de sus primeras experiencias en el ca...

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