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LA CAPACIDAD DE RESISTIR… DIEGO FARFAN S. 4to Curso A Formacion Cristiana Mister Jefferson Flor M.


QUE ES LA PACIENCIA? La paciencia o perseverancia es la actitud que lleva al ser humano a poder soportar contratiempos y dificultades para conseguir algún bien. De acuerdo con la tradición filosófica, "es la constancia valerosa que se opone al mal, y a pesar de lo que sufra el hombre no se deja dominar por él". Aristóteles en sus Éticas alude a esta virtud como equilibrio entre emociones extremas o punto medio: metriopatía. Con ella se consigue sobreponerse a las emociones fuertes generadas por las desgracias o aflicciones. Para ello es necesario un entrenamiento práctico ante el asedio de los dolores y tristezas de la vida, una poliorcética, que fue desarrollada por filosofías posteriores, en particular el Estoicismo. El Cristianismo, posteriormente, tiene a esta virtud personificada en la vida de personajes bíblicos como Job o el mismo Jesucristo. Esta virtud no cardinal (aunque puede ser parte de la cardinal Fortaleza) posee un vicioantitético en el pecado capital de la Ira. La paciencia es un rasgo de personalidad madura. Es la virtud de quienes saben sufrir y tolerar las contrariedades y adversidades con fortaleza y sin lamentarse. Esto hace que las personas que tienen paciencia sepan esperar con calma a que las cosas sucedan, ya que piensan que a las cosas que no dependan estrictamente de uno hay que darles tiempo.


CADA COSA TIENE SU RITMO A todos nos gustaría que las cosas siguieran el ritmo que queremos: progresar rápido en cualquier actividad, reunir fácilmente el dinero para comprar algo que nos gusta, aprender al instante a usar el trompo y el yoyó y resolver de golpe los problemas de nuestra familia. Sin embargo, cada proceso que ocurre en el mundo tiene su propio ritmo y debemos aprender a reconocerlo. Si no esperas el tiempo indicado para sacar las galletas del horno, van a quedar crudas; si no aguardas a que seque el pegamento del modelo que estás armando, se deshará en tus manos; si no te cuidas de la gripa el tiempo necesario, se convertirá en una enfermedad más delicada. ¡Las plantas no crecen porque a ti te urja!

La paciencia, en un sentido, consiste en comprender ese ritmo y aguardar, simplemente, a que los procesos se completen. En otros casos, lo que requiere de ti es que la combines con la constancia, sobre todo cuando se trata de una habilidad que quieres adquirir o de un objetivo que deseas alcanzar. Por ejemplo, aprender a nadar requiere que durante un buen número de meses entrenes frecuentemente hasta que sepas hacerlo bien. Otro valor relacionado con ella es el esfuerzo. Para conseguir objetivos importantes no basta con un instante, sino el paciente esfuerzo de muchos años.


REFLEXIONA La paciencia también significa soportar con autodominio y serenidad las situaciones que no nos gustan. Puedes tratarse de casos muy sencillos: el radio que tus vecinos ponen a todo volumen, las clases de una materia que te choca o las dificultades para transportarte desde tu casa a la escuela por el tráfico, el calor y la incomodidad de los vehículos. Pero también te sirve para soportar situaciones mucho más difíciles: la carencia de dinero en tu hogar, la enfermedad o los pleitos de tu familia. Muchas personas reaccionan a esas circunstancias con ira o enojo, porque en realidad son débiles, se desesperan y no logran nada. Quienes son pacientes responden con calma e integridad que les permiten pensar en soluciones y tomar mejores decisiones. No pienses que ser paciente consiste en cruzarte de brazos. Se trata, más bien, de aceptar con valor las pruebas que te pone la vida y tratar de aprovecharlas para progresar y crecer, de ver en cada obstáculo una oportunidad. El ritmo de las cosas no siempre favorece lo que nosotros queremos o planeamos. Las demás personas tienen sus propios planes y problemas y sólo en ciertos casos cooperan con los nuestros. A veces parece que hasta los objetos están contra nosotros: el plato que se rompe, las llaves que se pierden, la tele que se descompone… La paciencia nos permite soportar y, hasta donde es posible, controlar todos esos problemas. También nos ayuda para salir adelante en casos donde no queda nada por hacer, como cuando muere un ser querido. En otras palabras ¡nunca te desesperes! Resiste con calma, piensa estrategias y soluciones, ten paciencia contigo mismo y recuerda que, de esta forma, a cada minuto te estás volviendo más fuerte.


LA PACIENCIA EN LA ANTIGÜEDAD Aristóteles en sus Éticas alude a esta virtud como equilibrio entre emociones extremas o punto medio: metriopatía. Con ella se consigue sobreponerse a las emociones fuertes generadas por las desgracias o aflicciones. Para ello es necesario un entrenamiento práctico ante el asedio de los dolores y tristezas de la vida, una poliorcética, que fue desarrollada por filosofías posteriores, en particular el Estoicismo. El Cristianismo, posteriormente, tiene a esta virtud personificada en la vida de personajes bíblicos como Job o el mismo Jesucristo. Esta virtud no cardinal (aunque puede ser parte de la cardinal Fortaleza) posee un vicioantitético en el pecado capital de la Ira.


LA PACIENCIA TAMBIEN… Es un rasgo de personalidad madura. Es la virtud de quienes saben sufrir y tolerar las contrariedades y adversidades con fortaleza y sin lamentarse. Esto hace que las personas que tienen paciencia sepan esperar con calma a que las cosas sucedan, ya que piensan que a las cosas que no dependan estrictamente de uno hay que darles tiempo.

“La paciencia es el camino a la comprensión, y la comprensión es la clave de un corazón feliz.”



PACIENCIA - DIEGO FARFAN