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Diego Céspedes Cabrera

POR SUS HERIDAS Dibujo 2013


Reseña ¿…Se habla de conflictos armados, masacres y de una guerra interna en Colombia desde los años 50’s? Quién quisiera decir que en este país, hoy día, eso ya pasó de moda… pero mi vida cotidiana es bombardeada por miles de noticias y testimonios, que me llevan a pensar: “…seguimos en guerra”. Como colombiano, quisiera ser capaz de dejar de lado todo ese gran peso de memoria y recuerdos que cargo conmigo: tratando de visualizar un presente y un futuro de una Colombia contagiada de justicia y paz, pero me es ¡imposible! Tanta sangre derramada, victimas y desplazados que veo merodear por las calles de ciudades colombianas… y en sus tristes miradas, ansían encontrar una respuesta a: ¿quién será capaz de calmar nuestra sed de justicia y traer paz en medio de este conflicto? Y yo mismo respondo, diciendo: ¡Nadie! Ni Pastrana con su “Zona de distención”, ni Uribe con su reelección, ni mucho menos Santos con su “Proceso de Paz”. La pregunta queda en el aire, y mirando al cielo, encuentro una respuesta. La Biblia dice en Juan.16.33 (NTV): “… para que en mí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al


mundo.” La verdad, no abogo por un dilema cristiano o una imagen religiosa. Lo que muestro a través de mi obra, no es una verdad absoluta es un diario vivir personal: creyendo desde mi punto de vista que sólo existe un ser que llevo consigo en la cruz, todas las guerras, las masacres y derramamientos de sangre: ¡Jesús! Al morir hace más de 2000 años, Él se adelantó a pagar por las miles de masacres que hoy día escuchamos en nuestros noticieros y aún también por las que nunca sabremos. Él, siendo inocente, santo, puro, blanco como un papel: “Hijo de Dios” fue masacrado, torturado, lacerado, golpeado… (Isaias.53) para liberarnos de la esclavitud, la injusticia y la muerte. Y en sus manos, el regalo fue el amor, la libertad, la vida y la justicia. Mientras dibujo, pongo a Colombia en las manos de aquel cuyo “sacrificio perfecto” lo es todo. Y aunque se quisiera desvanecer o borrar, esas manos siguen vivas. Esas manos siguen esperando que una nación entera, no siga consumida en la guerra y el dolor, sino que se postre a los pies de Jesús. No vale la pena empuñar un arma, no vale la pena derramar más sangre… porque sólo en Jesús puedo encontrar mi verdadera justicia y suficiente paz.


Composici贸n #1. 2013. Dim: 90cm x 40cm. L谩piz de Color sobre Papel.



Por sus heridas... Composición #1.