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Poema a la Madre


POEMA Sol y Madre

Autor

DIEGO ARIAS ZAPATA

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Sol y Madre Amaneció, el sol brilla y renace detrás del monte, la brisa juguetea con las hojas secas de alborada, la luz se interna con reflejo en el manantial, y mis ojos se penetran en el horizonte. Si hoy es un día de esos en los que resurge la vida, si es de aquellos que del arcoíris brota más color, si es de aquellos donde el ave encuentra más acogida, y si es de aquellos de donde las rosas esparcen más olor. Siento que la esencia del día será algo eterno, siento el canto del arrullo como una melodía, mi ser se estremece en lo más interno, y mi mente emprende a recordar del pasado un día. Que tan lejano encuentro el día de mi nacimiento, Que tan irresoluble es esta interrogante, pero una sensación crece con apresuramiento, y soy esclavo de la melancolía en este instante. Hoy mi sentir un significado no describe, hoy busco respuestas de preguntas ajenas, hoy mi mente del más grande sentimiento escribe, y mi espíritu se sacude, se sacude de mil penas. Un recuerdo embargó a mi mente, un sentimiento dominaba mi alma, este sentir me domino absolutamente, y perdí el camino de paz y calma. Siento que se dibuja un rostro en mi pensamiento, veo un lucero que empapa toda mi mirada, un resplandor que me ciega, no exagero, ni mucho menos miento, es el rostro de aquella princesa en un cuento de hadas. Es algo incoherente más que real. en realidad aun ni nacía, ese rosto era una fantasía, pero mi alma me decía, que era la imagen de alguien especial.


Llegue a un lugar oscuro pero la vez luminoso, pero a pesar de ello no sentía temor, la ternura se apodero de mí, fue algo asombroso, el poder sentir lo indefinido del amor.

Estaba en un lugar que no reconocía, donde escuchaba voces que en los vientos se perdían, voces que transmitían un canto y una poesía, me hablaban a mí, yo respondía, pero ellos no me entendían. Comencé a dar pataditas como protesta, comencé a pedir caprichos en todo instante, claro siempre se cumplían mis antojos, por aquella voz que era mi acompañante. En medio de tormentas triunfo su ternura, en medio de temor se inclinaba con una almohadilla, cubría el fruto de su vientre con dulzura, en ella crecía la dicha de un amor como semilla. Mi mirada se encendió como un lucero, respire el más puro aire aquella noche, mi alma se maniato a un sendero, se abrió el cofre de la vida y voló el broche. Yo jugaba con mis manitos al amanecer, me decía que de su vida, era el dueño, y cuando Lloraba en cada anochecer, era su sonrisa la que abrigaba mi sueño. Trataba de imitar los raros sonidos que otros decían, aun recuerdo cuando juagaba en mi camita, y en titubeo mis labios una frase sentían, solo te veía y de pronto decían, mamita. Crecía y era hora de a ir a la escuela, ese raro lugar, en el camino me decía que seria para mi progreso, pero yo de su mano no me quería apartar, pero me hiciste partir dando a mi frente, un beso. Entre ya a secundaria y la adolescencia, a las puertas de mi joven a inexperta vida se asomo, ante mis amigos me incomodaba tu presencia, por la rebeldía me olvidaba todo lo que por mi se deslomo.


Le decía Ya no quería que me mimes ni me protejas, ya no quería que me acompañe a todos lados, ahora Solo le reprochaba y le daba mil quejas, pedía que en la vida caminemos separados.

Me canse de sus abrazos y sus cuidados, me aburría de lo tan melosa que podía padecer, admiraba a los niños de padres apartados, me arte de ella, que pedí que no la viera mas mi ser. Un día Salí de casa a pesar de estar algo decaído, y ella se interpuso y me cerró la puerta en el camino, estaba efusivo y algo aturdido, pero a pesar de ello de casa me fui sin decirle mi destino. Mi alma de niño se alimentaba con el deseo de crecer, mi cuerpo pedía a gritos ser ya un hombre, mi mente ya independiente se sentía ser, y la independencia en mi lo tallaba como renombre. En lo oscuro de una noche volví a partir, ella se desvelo como siempre preocupada, en ese momento solo deseaba pedir, que no moleste tanto, ya me cansaba. Desperté al siguiente día, para mis ojos este fue un común amanecer, uno como cualquiera era el que vivía, pero una extraña sensación en mi se pudo extender yo no sabía porque ello sentía. Partí como siempre y me buscabas con la mirada, yo no quise voltear a mirarte ni siquiera quise escucharte, sabía que siempre estarías a mi vida atada, pero esa noche no regrese a casa y extrañe cuando me arropabas. Salí desesperado de aquel lugar donde preferí dormir con mis amigos, corrí sin cesar hasta a tu cama llegar y poderte despertar. En el camino vi muchas luces y vi que aquellas luces de mi casa venían, de pronto me desespere por correr y correr más sin descansar, no pude preguntar lo que pasaba solo fui hasta donde tu dormías, y vi como tu cuerpo de tu descanso comenzaron apartar.


No entendía lo que pasaba, mis ojos no lo podían descifrar, no entendía nada que la pregunta en mi mente retumba, un señor de sombrero a mí se acerco y me dio el pesar, y dijo tu madre callo por las escaleras al resbalar. Todo por despertar y ver que su niño en su cuarto no se encontraba ahora ella ya no se preocupara más por mí no pude creer que solo la iba a ver en una fría tumba que ya no jugare con ella como siempre en el campo o en la huerta ahora miro tu cuerpo y entiendo que mi madre está muerta Un día como hoy fue el día de tu partir un día como hoy fue un día del cual de ti no me pude despedir un día como hoy fue que desee que en el mundo no puedas mas existir ahora entiendo porque todo mi sufrir Hoy recuerdo aquella silueta que ayer me protegió hoy recuerdo lo dulce que era estar en su regazo hoy recuerdo lo mucho que la frente me beso y acaricio y hoy recuerdo que nunca me quería separar de su brazo Ahora miro al cielo y extiendo los brazos miro al suelo y encojo mi alma miro y miro mi hogar y el frio de un vacio penetra mi corazón ahora entiendo más que nunca la soledad que hoy me estremeció Recuerdos, momentos, sentimientos, que ya no volverán recuerdos que mi alma ata y mi mente aferra para vivir aun todo lo que hoy daría para poderte decir pedir que regreses a mi lado y sentir la ternura de tus ojos tocar el calor de tus brazos. Ahora me arrepiento de los momentos que contigo no quise vivir ahora me ahogo y me duele no poderte sentir ahora quisiera recobrar aquel momento en el que me buscabas con tu mirada y no me encontraste en mi habitación. Hoy quisiera que vuelvas a mirar y yo estar semidormido Esperando que llegues tú para arroparme y que con un beso en mi frente acabe esa noche y un sol con un nuevo día renazca junto contigo MADRE MIA.

Poema por el Día de la Madre  

Este escrito se basa a el Poema dedicado a aquella persona tan especial en la vida de cada persona.