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Biografìa Monique Mathieu Monique Mathieu (1927) ha conseguido traducir a la encuadernación un lenguaje decorativo de una pureza casi poética. No está de más decir que su clara predilección por la poesía se vio culminada por su relación sentimental con el poeta André Frénaud. Retrocediendo a sus años de formación, realizó sus estudios en el Instituto de Arte y Arqueología y después se decidió a aprender encuadernación en diversos talleres, particularmente en el de Pierre Aufschneider, que había trabajado con figuras de la talla de Legrain, Crezevault y Bonet. Consiguió una buena técnica que aparece reflejada en muchas de sus obras, pero llegó un momento en el que renunció a realizar ella misma las encuadernaciones que diseñaba. Entonces, delegó en encuadernadores como René Desmules, Jean Lipinsky, Martine Mélin, Renaud Vernier y en doradores como Gilbert Balé, Yvon Bramante, Claude Ribal y Philipe Fié, con los que trabaja maquetando las decoraciones.


Monique Mathieu sus obras

En 1961 recibió el premio Rose Adler en una exposición organizada por la Société de la Reliure Origínale. Resulta curioso cómo las dos artistas más brillantes de la encuadernación francesa de este siglo, aún sin conocerse ya que Rose Adler había muerto dos años antes, han quedado así unidas para siempre. Ya he mencionado su pasión por la poesía y por ello la mayoría de sus encuadernaciones están realizadas sobre libros de poetas contemporáneos, ilustrados por destacados artistas, por una simple cuestión de afinidad. Para ella, la encuadernación no es sólo una cobertura lujosa cuyo único fin es embellecer y proteger el libro. Su obra sobresale por un estilo muy personal, una sobriedad y unos colores muy específicos que responden a una clara intención de modernidad. Monique se muestra muy sensible al contacto con la naturaleza y esta sensibilidad se traduce al organizar sus decoraciones en torno a elementos naturales presentados, unas veces en su estado bruto mediante trozos de madera y otras mediante colores y formas inspiradas en los que la propia naturaleza ofrece. Ella misma reconoce la importancia de la armonía del artista con su entorno. En su caso, sus raíces más importantes, la Champagne natal y la Borgoña donde tiene su hogar, han marcado esta relación con la naturaleza y la influencia de ésta en su lenguaje decorativo.


Monique Mathieu