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Cuento I

Lo que sucedió a un rey con un ministro suyo El conde Lucanor le pide consejo a Patronio sobre qué debería de hacer con un amigo que decide irse y por el afecto que le tiene a él le vendería sus tierras y le dejaría muchas otras a su cuidado. Así es como Patronio decide aconsejarle con una historia de lo que le sucedió a un rey con un ministro suyo. Patronio empieza a contarle el cuento en el cual había un rey que estaba dispuesto a dejar su reinado y todos sus bienes. El rey les menciona a sus ministros más cercanos sobre su posible ida y todos aceptan las riquezas de éste. Finalmente llega con un ministro y nuevamente le plantea la situación, el ministro reconoce que es una muy buena propuesta y decide aceptar pero antes le pide consejo a su filósofo cautivo. El filósofo le dice al ministro que lo piense bien, que tal vez solo es una prueba para ver en quien puede confiar. El ministro decide renunciar al pedido del rey. Y así el ministro solo aconseja y no desea las riquezas del rey, éste resulta siendo felicitado por el rey por no querer codiciar sus bienes. El conde Lucanor acepta el consejo y reflexiona sobre el asunto.

No esperéis que nadie, por el bien de su amigo, pierda de lo suyo lo que vale un higo. Con ayuda de Dios y un buen consejo, salva el hombre su vida y llega a viejo.


A veces es necesario aceptar consejos para no fracasar y tomar en cuenta las oportunidades por lo beneficioso que pueda llegar a ser en vez de tomar decisiones por la codicia.


Cuento II

Lo que sucedió a un honrado labrador con su hijo El conde Lucanor le pide consejo a Patronio ya que estaba muy preocupado por algo que quería hacer y pensaba que si llegaba a hacerlo mucha gente le criticaría al igual que si no lo hacía. Así es como Patronio decide aconsejarle con una historia de lo que le sucedió a un honrado labrador con su hijo. Patronio empieza a contarle el cuento en el cual había un honrado labrador que empezó a notar que estaba perdiendo muchas oportunidades que le convenían a causa de las críticas de su hijo. Un día fueron ambos a la villa a comprar unas cosas que necesitaban y llevaron consigo un burro. Camino al mercado ambos iban a pie y a medida de que iban pasando, la gente los criticaba según quien debía de ir montado en el burro. Así fue como todas las personas criticaban la manera en la cual el labrador y su hijo iban o no en el burro. El labrador le hace conciencia a su hijo sobre las críticas de los demás y como esto no tiene que afectar sus decisiones ni lo que sea o no conveniente para el mismo. El conde Lucanor acepta el consejo y reflexiona sobre las críticas de los demás.

Por miedo de las críticas, no dejemos de hacer lo que más conveniente nos pareciere ser.


A veces las mejores críticas son las que hace uno mismo y por la opinión y críticas de los demás no te tienes que preocupar ya que siempre van a estar en desacuerdo contigo y pueda ser que ellos no miren lo que realmente sea conveniente para ti.


Cuentos