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Psicología de la religión La Psicología de la Religión es la rama de la Psicología aplicada y de la Ciencia de la Religión que trata las cuestiones psicológicas vinculadas a la práctica religiosa. Estudia las creencias, actividades y experiencias religiosas desde el punto de vista psicológico. Los pasos iniciales en la fundación de la Psicología de la religión en tanto que rama de la psicología remontan a la iniciativa de Friedrich Schleiermacher en su obra "Psychologie" del año 1862. El primer gran clásico de la especialidad fue William James con su obra "Las variedades de la experiencia religiosa" (The varieties of religious experience) del año 1902.

Los comienzos Para muchos, William James (18421910) es el fundador de la disciplina. Fue presidente de la American Psychological Association y escribió uno de los primeros textos de psicología, que en el campo de la psicología de la religión conservan aún hoy en día un cierto interés. James diferenciaba la religión desde el punto de vista institucional, que se refiere más bien a los grupos religiosos y su organización, de la religión considerada en tanto que práctica personal. En el marco de esta última, el individuo puede vivir experiencias místicas independientemente de la cultura


La escuela psicoanalítica Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, se sitúa en la tradición de Ludwig Feuerbach cuyas tesis considera como su punto partida filosófico y de Friedrich Nietzsche respecto de quien sostiene que habría intuitivamente adelantado muchos de los puntos de vista del psicoanálisis. También fue influenciado, sobre todo durante su juventud, por los escritos de Arthur Schopenhauer. Freud tiene una visión crítica de la religión en todas sus formas y refuerza las críticas filosóficas ya existentes con los elementos empíricos adquiridos en el campo de las ciencias naturales en tanto que médico durante la gestación del psicoanálisis. En ese contexto desarrolló la idea que la religión es un fenómeno comparable a las neurosis infantiles. Freud desarrolla al respecto tres tipos de argumentos: antropológico, ontogenéti co y filogenético. Desde el punto de vista antropológico, define a la religión como un mecanismo de defensa infantil frente a los albures de la condición humana: el ser humano personificó las fuerzas naturales y las elevó a la categoría de fuerzas protectoras que le ayudan a sobrellevar su sentimiento de impotencia. El modelo de comportamiento subyacente está ligado a la percepción que el niño tiene durante su primera infancia de sus padres y sobre todo de su padre, en tanto que personaje protector.


La Religión En La Sociedad nosotros las creamos para nuestra conveniencia si no me gusta algo lo cambiamos y listo esto es lo que pasa por lo general en las subreligiones que nacen a partir de las religiones que llevan mas tiempo y que permanecen en la historia, que llamaremos sectas, lo segundo resulta mas difícil dando así el sentido a nuestra vida que es un regalo y que hay que cuidarlo y cumpliendo normas que solo nos traerán la vida eterna, esto es religión en la sociedad de que manera podemos comparar a un joven que se vive por Jesucristo en una peregrinación a Los Andes y otro que puede sentirse ofendido si lo ven haciendo un bien a la sociedad, ¿Que genera este comportamiento tan desigual en una sociedad?. Podemos decir que las realidades de cada persona son diferentes, bien, pero en todos los sectores hay sujetos que se motivan con cosas tan extremas como estas. Entonces ¿Qué?. Hay muchas cosas que nos llevan a dar una opinión, pero son pocas las que nos pueden llevar a generar una conducta que nos cambie, para bien o para mal. Este es el caso de la religión que manifiesta variadas ideas como de ¿donde venimos?, ¿A dónde vamos?, Y ¿para qué vamos? Estas preguntas las puede contestar la religión y ella, hasta las podría guiar en el camino de la vida. ¿Cómo se comporta la sociedad en este tema? De muchas formas, tantas como expresiones de creencias hay, el hecho de que existan tantas formas de Fe nos lleva a la conclusión de la carencia de afectos o mas precisamente a la casi nula voluntad de creer en nosotros. El tema es el siguiente la sociedad crea formas de fe o la fe nos crea en sociedad, la primera podría resultar más fácil,


La religión se manifiesta en los momentos críticos, tengo a mi hijo enfermo entonces rezo por que se sane luego, la religión no puede tomarse de esa manera la religión es una forma de conducta electiva y jerárquica inspirada por el espíritu de Dios que se manifiesta en amor, pero que pasa con esa gente que sufre una desilusion con la Fe, como casos de pedofilia, de corrupción, de diferencias de ideas. Esta la encuesta del ultimo censo que se realizo el 2002 donde el 70% de la población chilena se declara Católica, pero el 73% cree que debe haber una ley de divorcio cosa impensada para la doctrina Católica ¿qué pasa en este caso? ¿No hay una contradicción en las cifras? Puede ser que el 70% quiere ser Católico o que el 73% solo lo dice y no lo siente, ¿puede ser que la religión maneje un país?. En un país que se declara Católico sale elegido democráticamente un Presidente agnóstico ¿no es una contradicción? No será un problema de consecuencia de nuestro País.

Realizando consultas con las personas que interactúan en esta sociedad muchas buscan comodidad en sus vidas y satisfacciones que a veces la religión no lo permite ¿0 si lo permite? Será que solo buscamos escusas para nuestras propias falencias que producimos por nuestros traumas, ideales mal entendidos, o ir solo contra la sociedad (sistema


Las formas de la religión en la sociedad moderna occidental Con el advenimiento de la sociedad moderna muchos han sido los sociólogos y, por extensión, los teóricos sociales que han subrayado el fin de la religión como manera de explicarse el mundo y de encontrar sentido a la existencia humana. El proceso de desencantamiento del mundo1 iniciado, según Weber, «con las antiguas profecías judías y que, apoyado en el pensamiento científico heleno, rechazó como superstición y sacrilegio la busca de todo medio mágico para la salvación»2, culmina con la génesis de una sociedad moderna en la que la religión pierde el centro trascendente legitimador que ocupaba en las sociedades premodernas y se desplaza hacia la periferia como un discurso más entre otros. Frente a la cosmovisión centrada de las sociedades premodernas fundadas sobre el privilegio de la trascendencia religiosa (Mana, Wakan, Orenda, Isis, Buda, Jesus, etc.) y sobre su potencial de cohesionar y legitimar la unidad de lo social, en las sociedades modernas desaparece la tutela religiosa de lo social a la vez que se fragmenta la cosmovisión centrada en una suerte de pluralismo de discursos (economía, política, religión, etc.)3inmersos en un marco secular y todos ellos portadores de lógicas y de simbólicas autónomas e irreductibles entre sí. Este proceso de secularización y su efecto concomitante de desencantamiento del mundo han supuesto para la comunidad sociológica de nuestros días un foco de debate permanente en el que, por lo general, ha primado la tesis de la paulatina pérdida de influencia de la experiencia religiosa en la sociedad moderna. En concreto, uno de los fundadores de la ciencia sociológica, A. Comte, afirma que la percepción religiosa del mundo corresponde a un momento evolutivo de la humanidad ya superado y en la actualidad sustituido por la comprensión científica de la vida social4.


Oración de fe

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LA FE Solamente se puede llegar a descubrir la oración, cuando se ha descubierto qué es la fe Todos aprendimos una definición de la fe, cuando éramos niños, en un catecismo. Esa definición de la fe la definía así el Concilio Vaticano I: "La fe es una virtud sobrenatural, un hábito o un acto por el cual, con la gracia de Dios, el hombre admite determinadas verdades no porque sean evidentes en sí mismas, sino porque Dios, que no puede engañarse, ni puede engañarnos, las ha dicho." Normalmente, cuando hemos tomado esta definición desde pequeños, hemos hecho un subrayado, que quizá en nuestra conciencia continúa teniendo el máximo de importancia. Dios dirige al hombre Cuando la palabra divina ha sido recibida por el hombre y el hombre le dice al Señor: "Acepto tu palabra", entonces ese hombre comienza a vivir en dimensiones de fe. El hombre dialoga con Dios y Dios dialoga con el hombre Esto es lo que se llama fe. Después, Dios me dirá esto o aquello, está claro o será oscuro... Lo importante, lo inédito, lo maravilloso y lo sorprendente es que Dios le ha hablado al hombre y que el hombre ha escuchado la palabra de Dios y ha aceptado esa Palabra de Dios. Eso es ser creyente. Esta es la estructura de la fe: Dios y el hombre como interlocutores: Dios y el hombre dialogando.


CONTENIDO DEL DIÁLOGO En un diálogo siempre se tiene que hablar de algo determinado y concreto. ¿De qué nos habla Dios? ¿Qué es lo que nos manifiesta? El Concilio Vaticano I nos dice que Dios no nos habla en ese diálogo de la fe, de las cosas que nosotros podemos conocer por otros caminos, como por ejemplo la ciencia. En el diálogo de la fe, como dice el Con. Vaticano I, Dios nos habla de sí mismo, de lo que lleva dentro de su corazón. Frecuentemente nos olvidamos de que Dioses una persona, que tiene algo dentro, lo mismo que lo tenemos cada uno de nosotros; que puede manifestarlo libremente a quien quiera y cuando quiera. Lo maravilloso de Dios en el diálogo de la fe es que Dios, de pronto, abre su interior y comienza a decirle lo que lleva en su propio corazón. Este es el sentido de los misterios. . Con frecuencia decimos que misterio es lo que no se entiende, no. Misterio es el interior, la intimidad de cada persona. Nosotros podremos encontrarnos con un cráneo de hace miles de años; podremos determinar su estatura; si era hombre o mujer, etc. Lo que nunca podremos saber, de quien se enamoró, en quien soñó... Eso sólo lo podríamos saber si esa persona nos lo dijera Eso son los misterios de Dios


CALIDAD DEL DIÁLOGO Un diálogo para que sea auténtico necesita que el que habla y el que recibe la palabra se coloquen a un mismo nivel. Cuando una persona habla de su intimidad, no puede exigir más que una respuesta, y es una respuesta de amor: "Yo acepto tu cariño y además pongo mi cariño a tu disposición". Eso es la fe. La fe es haber escuchado a un Dios que se vuelca de pronto sobre el hombre y le dice: "Yo te quiero" y entonces no puede haber más que una respuesta auténtica: "Señor, yo también te quiero a Ti". Es la palabra de Dios que nos dice en un momento determinado: "Yo te lo doy todo, incluso mi Hijo unigénico", y la respuesta de la fe no puede ser más que una:"Señor, yo te lo doy todo y me pongo totalmente en tus manos porque te constituyo en el centro de mi vida" La fe es el diálogo entre dos enamorados. Por tanto, un creyente, desde este punto de vista, no es más que un hombre que se ha enamorado de Dios, porque se encontró con un Dios que, previamente, se había

enamorado de él. Lógicamente, la fe tiene una serie de consecuencias: si yo me he enamorado de Dios, yo entonces creo en Dios, pongo mi confianza en el Señor; si me he enamorado de Dios, tengo que serle fiel y en todo momento intento hacer realmente su voluntad; si yo me he enamorado de Dios, me centro en Dios, Dios se hace el valor, la realidad, la persona más importante de mi vida.


LA ORACIÓN Si la fe es un diálogo amoroso entre Dios y el hombre, ¿qué es la oración? La oración, normalmente, la hemos definido como un diálogo amoroso entre Dios y el hombre. Según esta definición, nos encontramos en que fe y oración es lo mismo. No es que yo soy creyente y soy después persona orante. No. Es que ser creyente es encontrarse ya en trance de oración. Por eso decimos, y lo oímos decir, y es verdad, que la vida entera tiene que ser oración. No en este momento o en el otro: la vida entera tiene que ser un diálogo con Dios; tiene que ser una situación de enamoramiento con Dios. Entonces, ¿qué diferencia hay entre fe y oración? La fe la podríamos definir como diálogo amoroso existencial entre Dios y el hombre. La fe, como diálogo existencial, vendría a ser como la vida de un enamorado está orientada hacia él, aunque no se piense en él; institivamente en la vida se procede como a la otra persona le gusta, sin pensarlo. Así, la fe, como diálogo existencial en el que mi vida está orientada a Dios, necesita, lo mismo que ocurre en un matrimonio, no sólo que las vidas estén orientadas existencialmente. Hace falta decirlo. En la vida es muy importante expresar lo que uno lleva por dentro. En la vida, es normal buscar la soledad para comunicarse.


PALABRA DE DIOS Meta que persigue: "hacer que nuestra fe crezca", que sea más vital, eficiente y verdadera. Tiene la pretensión - audaz y hermosa al mismo tiempo -de poner en relación al hombre con Dios. Sólo hay fe cuando se entra en esta relación, o cuando esta relación se robustece. Lo cual no se consigue por el hecho de comunicar unos enunciados, aunque estos sean realmente comprendidos e incluso aceptados como verdaderos. Lo nuclear en la fe es la relación vital; el puente o contacto real entre Dios y nosotros. Pretender que la Palabra de Dios se haga presente al hombre o aun grupo concreto... depende siempre de una comunicación gratuita de Dios. Es gracia. Decir "Palabra de Dios" es aludir a un mensaje, un contenido, un anuncio que descubre para el hombre una perspectiva y un horizonte. Es "lo dicho" en la Palabra; poniendo el acento en lo que se dice. Pero sosteniendo este contenido está algo, sin duda, existencialmente estremecedor, que es la presencia misteriosa e inefable, pero real, de Dios mismo que se acerca como don y presencia. Esto es lo grande, que sea "Palabra de Dios", que encierre su aliento y cercanía; no es un dicho muerto, sino una comunicación real. Los dos aspectos - contenido y presencia son inseparables; la gran noticia es que Dios se nos da, se nos comunica, nos habla, que su Palabra llega a nosotros.


La verdadera oraci贸n termina haciendo de cada uno un samaritano, que sabe exponer incluso su vida, su tiempo, su dinero, lo que haga falta por ayudar al hombre que se encuentra en su camino.

Tercero Es comprometerse con los hombres y con el mundo en el cual a cada uno nos ha tocado vivir.



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