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Campeón en

todas las canchas

Tiene 37 años y por su carrera futbolística pasó 11 fuera de Uruguay. Recorrió varios países, y en cada uno tuvo que aprender a vivir y a absorber nuevas culturas: jugó dos años en Austria, uno en Turquía, uno en Francia y siete en España. Andrés Fleurquin se inició profesionalmente en River a los 13 años, en el Prado, pero el club de sus amores, el que lo convirtió en figura y le brindó el trampolín para su carrera internacional fue su querido Defensor Sporting. Esta temporada retornó a Uruguay para quedarse y cumplir un sueño: pasar los últimos años de su carrera en el cuadro que lo vio crecer y lo ayudó a despegar. Pasó su infancia en Mercedes, Soriano, hasta que su familia decidió trasladarse a Montevideo e instalarse en Carrasco. Fue al Colegio Stella Maris y luego a la Scuola Italiana para compatibilizar los horarios con sus entrenamientos. Estudió Administración de Empresas y cuando le tocaba dar el último examen le surgió la posibilidad de irse a Europa, por lo que ahora decidió renovar el desafío y está preparando la tesis para recibirse. Está casado desde hace 10 años con Agustina Terra y juntos tienen cinco hijos: Paulina (9 años), Paz (7), Juan (5), Pilar (2) y Javier (menos de un año). Ama los asados entre amigos, pero en ellos odia hablar de fútbol. En una noche fría post entrenamiento, Andrés nos recibió en su casa rodeado de los hijos para los que le sobra atención pero no le alcanzan los brazos. Simpático, reflexivo, adorador de su familia y con evidente vida interior, abrió las puertas de su rutina y sus disciplinadas convicciones. Sobre las peculiaridades de elegir el deporte como profesión, lo positivo y lo negativo de vivir en el exterior, y su sentir como padre, conversamos con él en el mes que los homenajea. ¿Por qué volviste a Uruguay?

de juveniles, cuando el esfuerzo del entrenamiento es igual

Porque ya estoy viejo (risas). Estaba grande para seguir

al que tenés en primera división, pero con la incertidumbre

jugando en Europa, fijate que vine casi con 36 años… Así

de no saber si te va a ir bien o mal, no ves nada de dinero,

que suficiente. Aparte mi sueño siempre fue retirarme acá

e hipotecas mucho tiempo que a esa edad es fundamental,

en Defensor.

como las vacaciones, los fines de semana de noche… Entonces desarrollás el espíritu de esfuerzo, compañerismo y

¿Cuándo supiste que te ibas a dedicar al deporte?

la aplicación a los horarios y el orden. Si pudiera dividir toda

Se fue dando, siempre me gustó el fútbol, un poco inculcado por

mi carrera en 100 momentos, te diría que 70 momentos fue-

mi padre, y yo siempre digo que el jugador generalmente lleva el

ron malos, pero los 30 momentos buenos fueron tan lindos

fútbol en la sangre, por eso es que sobrepasas muchísimos obs-

que te compensan el resto.

táculos -sobre todo cuando sos más chico- en pro de alcanzar el objetivo más grande que es jugar en primera división.

Más allá de la obviedad de lo económico, ¿qué aporta jugar al fútbol en el exterior?

¿Qué particularidades tiene elegir el deporte como profesión?

Bueno, tenés muchísimas cosas buenas: conocés otras cul-

Te enriquece desde todo punto de vista. Te hace desarrollar

turas, otras sociedades, te insertás en un círculo social dife-

el espíritu de esfuerzo y sacrificio. Sobre todo en la parte

rente al de acá. Ves cómo funcionan otros países, y eso es

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