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V Congreso Internacional Innovación, Tecnología y Desarrollo Regional

Ponencia: ESTRUCTURA ORGANIZACIONAL DE LA UNIVERSIDAD Y EL DESARROLLO REGIONAL

Mesa 1: Relación Universidad Empresa

Ponentes: Dr. Octavio Bojórquez Camacho Dra. María Consuelo González Pérez Dr. Oswaldo Del Castillo Carranza

San José, Costa Rica del 08 al 10 de octubre de 2008 Ponencia que expone los avances de investigación de la línea de “Análisis organizacional, desarrollo regional y comercio internacional” del Cuerpo Académico en consolidación “Administración de Negocios y Desarrollo Regional” de la Facultad de Administración Agropecuaria y Desarrollo Rural de la Universidad Autónoma de Sinaloa, México.


ESTRUCTURA ORGANIZACIONAL DE LA UNIVERSIDAD Y EL DESARROLLO REGIONAL

Resumen Esta ponencia es un anticipo de la investigación “Modelo organizacional de la universidad y el desarrollo regional” que se lleva a cabo en nuestro Cuerpo Académico. Pretende encontrar la relación que existe entre la estructura organizacional de la universidad y el desarrollo regional. En ella se presenta una descripción teórica acerca de la estructura de las universidades, por un lado; y por el otro, los conceptos del desarrollo regional. La hipótesis central es que el modelo colegial de universidad es la configuración estructural que puede librar un papel interactivo con su región para propiciar un desarrollo integral. El avance de la investigación es la recopilación de datos del diagnóstico de la región del Río Évora del estado de Sinaloa y el análisis de referentes empíricos de la UAS.

Introducción Este documento trata de hacer un análisis de los conceptos y elementos del desarrollo regional, y una discusión teórica sobre las configuraciones estructurales de las universidades para encontrar la congruencia que existe entre los factores fundamentales del desarrollo y los elementos centrales de los modelos de universidad y, con ello, hallar la estructura ideal para la promoción de la prosperidad de las regiones. Primero, en el apartado “Desarrollo Regional”, se exponen los conceptos y factores esenciales que determinan el progreso de una región. Después, en la parte “La Universidad y el Desarrollo Regional” se ubica el papel medular de las Instituciones de Educación Superior (IES) en el progreso de un territorio. Posteriormente, en el segmento, “Teorías de la Organización” se puntualiza la ubicación de la universidad dentro del estudio de las organizaciones. A continuación, en la parte “Los Modelos Organizacionales de Universidad”, se describen las configuraciones estructurales identificadas de las universidades y sus modus operandi, describiendo a detalle el Modelo Colegial como la configuración estructural idónea para la mayor contribución al desarrollo regional. Consecutivamente, “las conclusiones e hipótesis de trabajo” provisional de esta investigación en proceso. Y, finalmente, se anotan las referencias utilizadas. El desarrollo regional Para iniciar el tema de desarrollo regional, se empezará precisando las concepciones de región y desarrollo, a fin de afrontar sus diferentes definiciones y perspectivas con más elementos para la comprensión de sus alcances en la vinculación con las estructuras de las universidades. La región. Una definición de región puede ser entendida como “el espacio territorial que se encuentra delimitado por factores geográficos, culturales y administrativos”; esta definición que

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demarca un territorio precisa de poner mayor énfasis en las relaciones económicas, sociales, culturales y administrativas. Otra concepción que considera el dinamismo de la acción organizada de los individuos para obtener su bienestar, cree que "la región no sólo es una geografía modelada por la historia, también es una conciencia y una fuerza política, su desarrollo no transcurre al margen de las clases y de los conflictos porque en definitiva la región existe cuando hay hombres, individuos, grupos o clases que creen y luchan por ella" (ANC1, 1990). Ahora bien, en otra idea se considera que “la región o comarca es una agrupación de ciudades o municipios, ligados entre sí por razones geográficas e históricas, y asociados en una unidad política superior que proporcione una mejor defensa contra enemigos comunes y una mayor abundancia de medios para la realización integral de los fines humanos. Una propuesta de síntesis del concepto de región es el que Benko retoma de Lajugie (1985): La región corresponde a un área geográfica que constituye una entidad que permite a la vez, la descripción de fenómenos naturales y humanos, el análisis de datos socioeconómicos y la aplicación de una política. Se fundamenta en dos caracteres principales: homogeneidad e integración funcional, y concluye a la vez en el sentimiento de una solidaridad vivida y en las relaciones de interdependencias con los otros conjuntos regionales y con el espacio nacional e internacional (Benko, 1996:23). Clasificación tradicional de las regiones. Una clasificación de las regiones la presenta Benko que sintetizan los aportes de autores notables en los estudios del desarrollo regional: a) La región homogénea, es de naturaleza agrícola y se define por una dispersión mínima de las características de cada unidad elemental de la medida del conjunto. b) La región polarizada es de inspiración industrial, corresponde al concepto de espacio entendido como campo de fuerzas. c) La región Plan o Programa, es de inspiración prospectiva al servicio de la empresa y de la autoridad pública, es un concepto operativo concebido para la acción. Es también una región administrativa, un espacio donde las distintas partes dependen de una misma decisión (Benko, 1999:23). Muchos autores coinciden en que las regiones existen justamente por el hecho de que el mundo es heterogéneo, es decir, consideran que las regiones reflejan situaciones de desigualdad económica, social, política y cultural. Con tales antecedentes polémicos, las fronteras de una región constituyen un problema difícil de resolver principalmente en el contexto actual de apertura económica (Brito, 2007). En el debate sobre la delimitación de la región económica hay autores que dejan amplia libertad al investigador para que demarque su zona de estudio, por ejemplo la que establece el siguiente autor “denominaremos regiones a esos ámbitos definidos a partir del dominio territorial particular 1

ANC=Asociación Nacional de Centros de Investigación. La ANC es una asociación civil sin fines de lucro conformada por organizaciones no gubernamentales peruanas que realizan trabajo de promoción del desarrollo y alivio a la pobreza en diversas regiones del país.

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de una relación de acoplamiento o de una relación de semejanza. En el contexto global de nuestra concepción de lo espacial, la célebre controversia sobre si las regiones son reales o pensadas no tiene respuesta porque simplemente responde a una pregunta mal planteada (Coraggio, 1994: 71). El desarrollo. Las nociones de desarrollo, por su parte, no están exentas de polémica puesto que estas se aplican al contexto de la región; y si la región, está en constante debate para poner sus límites entonces el concepto de desarrollo también se involucra en estos debates. Por ejemplo, Antonio Vázquez Barquero reúne ambos conceptos región y desarrollo como inseparables en la concepción misma, así lo explica El territorio es un agente de transformación y no un mero soporte de los recursos y de las actividades económicas, ya que las empresas y los demás actores del territorio interactúan entre sí organizándose para desarrollar la economía y la sociedad. El punto de partida del desarrollo de una comunidad territorial es el conjunto de recursos (económicos, humanos, institucionales y culturales) que constituyen su potencial (Vázquez, 1999:29). Esta misma idea, la expresa Francisco Alburquerque referida a las acciones sociales, el territorio es contemplado como un recurso específico y un actor principal del desarrollo económico, y no únicamente como mero espacio o marco de las actividades económicas o sociales (Alburquerque, 1999: 16). Y desde el punto de vista de los estudios culturales enriquece la polémica Gilberto Giménez, al decir: El territorio responde en primera instancia las necesidades económicas, sociales y políticas de cada sociedad, y bajo este aspecto su producción está sustentada por las relaciones sociales que lo traviesan; pero su función no se reduce a esta dimensión instrumental; el territorio es también objeto de operaciones simbólicas y una especie de pantalla sobre la que los actores sociales (individuales o colectivos) proyectan sus concepciones del mundo (Giménez, 2000:24). Una pregunta clave para entender el desarrollo regional es ¿Cómo se producen los procesos de desarrollo regional integral? La respuesta a esta interrogante debe destacar que el concepto no debe concebirse como el producto automático de las relaciones de mercado sino como el resultado de la articulación de un conjunto de factores que lo propician. Uno de esos factores son las políticas públicas que planean, diseñan e implementan los actores locales y regionales para alcanzar los objetivos del desarrollo (Brito, 2007). Otra pregunta clave a responder en los estudios del desarrollo regional contemporáneo es ¿De qué depende el desarrollo de un territorio en un contexto de economías de mercado, abiertas y descentralizadas? No se trata sólo de acumular conocimiento sobre las causas o factores que propician el desarrollo sino que el conocimiento de las estrategias que aumentan la coordinación y sinergia que producen entre sí este conjunto de causas o factores (Boisier, 1999:28). Una explicación sencilla de vincular el desarrollo económico con el desarrollo regional integral es mediante el concepto de Vázquez Barquero, "Se puede definir el desarrollo económico local como un proceso de crecimiento y cambio estructural que mediante la utilización del potencial de

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progreso existente en el territorio, conduce a la mejora del bienestar de la población de una localidad o una región" (Vázquez, 2000). La diferencia que se distingue gracias a ésta definición es la existente entre desarrollo local endógeno y desarrollo local exógeno, en la primera, la comunidad local es capaz de liderar el cambio estructural, mientras que en el segundo caso, dependerá de agentes externos a dicha comunidad. Para el diseño de las políticas de desarrollo regional resulta útil incorporar el concepto de competitividad sistémica. Este involucra cuatro niveles analíticos del problema; 1) el nivel macroeconómico, 2) el microeconómico, 3) el nivel meta y 4) el nivel meso. El meta, se examinan factores tales como la capacidad de una sociedad para procurar la integración social y alcanzar un consenso sobre el rumbo concreto de las transformaciones necesarias. A su vez, el nivel meso, analiza la formación de un entorno capaz de fomentar, complementar y multiplicar los esfuerzos de las empresas (Messner, 1996). Lo relevante en este caso es que las políticas públicas que se diseñan e implementan para una región se lleven a cabo de manera consistente entre los niveles macro y micro; meta y meso. El fondo es que analizando estos cuatro niveles la implementación debe ser correspondiente entre ellos. De no ser así, entonces los resultados no apoyan efectivamente al progreso del territorio. En el caso de regiones o países cuyos sistemas de gobierno establecen planes de desarrollo total de varias regiones, este desarrollo regional integral comprende una estrategia diferenciada que se lleva a cabo en cada una de las regiones, de manera que en su conjunto generen un desarrollo para el país. Por ejemplo, en este caso, el Plan Nacional de Desarrollo de México de 2008 al 2012, lo expresa de la siguiente manera: El desarrollo de México no puede lograrse sin el progreso de cada una de sus regiones. Hoy en día, las desigualdades regionales de México hacen evidente que no todas las entidades y localidades se han beneficiado de la misma forma del proceso de inserción en los mercados internacionales ni de los profundos cambios que se han emprendido en México durante las últimas dos décadas. Por ello, se requiere de una estrategia regional que afronte los retos de empleo y bienestar de su población a lo largo del territorio nacional. Para ello, deberá promoverse la competitividad en cada región atendiendo a la vocación de cada una de ellas para explotar su potencial y una estrategia de equidad para atenuar o eliminar gradualmente las disparidades en los indicadores de bienestar social (PND, 2007-2012). El esfuerzo debe ser compartido, ya que el éxito de la estrategia de desarrollo regional requiere de acciones por parte del gobierno federal, así como de los gobiernos de los estados y los municipios, alentando la formación de espacios que favorezcan la comunicación, la difusión, la innovación y las actividades productivas, creadoras de trabajo y de calidad de vida. No sólo es clave la relación del Gobierno Federal con los otros órdenes de gobierno, sino también la coordinación entre ellos para permitir un desarrollo que beneficie a todos.

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En síntesis, el buen desempeño de las economías regionales dependerá, y éste es su desafío, de la buena marcha de un círculo virtuoso por el cual el Gobierno Federal y todos los niveles de gobierno que constituyen cada región puedan colaborar, de manera eficiente, en establecer condiciones conducentes a la mayor competitividad y desarrollo en el conjunto de las regiones que componen el territorio nacional (PND, 2007-2012). La universidad y el desarrollo regional Del conjunto de definiciones, conceptos y estrategias para el desarrollo regional es claro que uno de los elementos esenciales es el recurso humano que conforma la población de los territorios donde se pretende llevar a cabo el estudio. La capacidad que los individuos tengan para emprender procesos de desarrollo personal y colectivos, de influir en el diseño e implementación de políticas que apoyen el desarrollo colectivo es otro factor muy importante en el mejoramiento de su nivel de vida. Los recursos naturales con que cuente el territorio es un elemento fundamental más que se cuenta entre los factores fundamentales. Las regiones ganadoras son aquellas que han aprendido a trabajar en equipo de forma integradora, son las que acumulan conocimientos y promueven una articulación flexible de los diversos agentes del cambio, construyen capital social a partir de propiciar la unión sinérgica de los factores sociales y económicos que trabajan para alcanzar metas concretas de desarrollo territorial (Brito, 2007). Estas regiones con un mayor desarrollo tienen en su estructura productiva, en el bienestar social de su población, entre sus activos y fortalezas estratégicas a universidades y centros de investigaciones dedicados a la investigación científica y a la formación y capacitación de profesionistas con la habilitación para mejorar las relaciones sociales en el trabajo y la influencia de orientar las políticas públicas al bienestar de su población. Algunos investigadores coinciden en que uno de los factores esenciales para el progreso de las regiones radica en la responsabilidad central que puede desempeñar la universidad como fuerza motriz de la innovación productiva y el cambio tecnológico. Ese papel esencial tiene que estar vinculado a los problemas y desafíos que se enfrenten en su entorno. Su conocimiento permite que haya una interdependencia entre las tareas de investigación y docencia de la universidad. Entonces, el trabajo interno de la universidad se involucra en una dinámica interactiva con los problemas de la región, mediante la discusión de sus académicos sobre los temas relevantes y de actualidad. Los académicos de la universidad se avocan al estudio de tal problemática y la posterior publicación de sus resolutivos. Sus investigaciones colocan a la universidad a la vanguardia en su región. De este modo, los investigadores se interesan porque sus trabajos sean aplicados y discutidos en la dinámica del campo (Bojórquez, 2004). La publicación de las investigaciones es la principal forma de contribuir a la solución de la problemática de la región por parte de la universidad o centro de investigaciones. Este producto es un trabajo planeado y colectivo de los académicos e investigadores. El académico elabora el trabajo, sus colegas revisan los contenidos y personal calificado evalúa las políticas de editorial.

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Es decir, la universidad recibe insumos para la investigación por parte de las fuentes de datos de su región y en respuesta produce investigación para realimentarla, creando un ciclo insumo producto, donde la producción del académico es el insumo del desarrollo regional; y el producto de los problemas regionales son el insumo del académico (Bojórquez, 2004). Se puede decir que una de las tareas primordiales para las universidades regionales es la formación de profesionales que ayuden al progreso de la sociedad. Es decir, que formen individuos con las habilidades, capacidades y conocimientos necesarios para enfrentarse a las condiciones actuales en que cada uno de los campos de desarrollo que la sociedad está enfrentando. Por ello, el papel de una universidad regional es determinante en el desarrollo territorial en virtud de que ubica a la función universitaria como elemento dirigente del cuerpo social. El papel de la institución universitaria es ser el núcleo del pensamiento estratégico. Con tales consideraciones se afirma que “La universidad es el cerebro de toda región” (Boisier, 2005). Para Leonel Corona Treviño, “un polo de innovación identifica las redes institucionales en un espacio geográfico-económico donde se ubican empresas de base tecnológica que se sustentan en un conjunto diverso de relaciones institucionales con centros de investigación, universidades, unidades de información, empresas de consultoría, firmas de ingeniería y mecanismos de capital de riesgo, que conforman ambientes favorecidos con políticas, para apoyar la innovación tecnológica” (Corona Treviño, 2001:16). La universidad debe verse como partes integrantes que se interrelacionan con cada una de las unidades no de modo aislado. Finalmente, es importante destacar lo que algunos autores estudiosos de la universidad afirman que la educación debe centrarse en las necesidades y carencias que tiene el estudiante; por un lado, la necesidad de aprender los conocimientos necesarios de su disciplina, y por otro lado, lo que necesita saber para vivir. Para el primer caso, es necesario que obtenga los conocimientos y herramientas propias de su campo profesional y para el segundo los valores que le permitan tomar decisiones importantes para la definición de sus anhelos como ser humano. Estas características de universidad presentan una dinámica de trabajo y condiciones de organización propias y necesarias para poder atender los problemas de su campo disciplinario pero a la vez tener motivado a su personal para integrarse a las tareas de investigación, docencia y extensión universitaria; de modo tal que las actividades en la universidad y las que resultan de la atención a la problemática de su entorno son completamente congruentes entre sí. Tales condiciones de trabajo referidas a la universidad son posibles de identificar cuando presentan una estructura orgánica determinada. Tal estructura orgánica se le conoce como Modelo Colegiado de Organización y se instruye dentro de los estudios organizacionales como una de las configuraciones estructurales de las organizaciones. Este tema se explica en el siguiente apartado Teorías de la organización La teoría organizacional es la disciplina del conocimiento que estudia a las organizaciones como unidad de análisis. Esta teoría, se auxilia de varias ramas de la ciencia que al tratar los procesos organizacionales e interorganizacionales independientemente no los explican adecuadamente (Kast y Rosenzweig, 1993). En seguida se enuncia brevemente el campo de cada teoría:

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La teoría clásica concibe a la organización formada por estructuras rígidas y jerarquizadas, es decir, constituida por una línea de autoridad que se encarga de articular las posiciones del organigrama y detallar quién reporta a quién; asimismo, de describir las tareas y los perfiles de las personas que las realizan y de la interrelación que existe entre éstas (Nelson, 1974). El Enfoque Humanístico nace al llevarse a cabo los experimentos de la Hawthorne, y es cuando se empiezan a intervenir con mayor fuerza el énfasis en las personas que trabajan en las organizaciones (Roethlisberger, 1976; Guillespie, 1991). La teoría neoclásica también se le conoce como la escuela del pensamiento administrativo, y concibe a la administración como un proceso de aplicación de principios y de funciones para la consecución de objetivos. Sus principales autores son Peter Drucker con sus obras como: El fin del hombre económico, El futuro del hombre industrial, entre muchas otras. Modelo burocrático de la organización surge como una alternativa diferente a la teoría de las relaciones humanas, criticando el papel romántico y poco práctico de sus principios. Se basa en las ideas de Max Weber sobre la sociología comprensiva que expone en su obra Economía y Sociedad (Crozier, 1974). La Teoría estructuralista se crea por las disfunciones encontradas en la teoría de la burocracia, al tratar de aplicar la teoría weberiana al ámbito organizacional. Encontró que los mecanismos burocráticos originan ciertas formas de liderazgo y control autoritarios que conducen a consecuencias nocivas para el desempeño de la organización. La Teoría del comportamiento es un estudio que parte de una fuerte oposición de la teoría de relaciones humanas a la teoría clásica. Es de un rechazo mayor por la teoría clásica de la organización. Se origina con la obra El Comportamiento Administrativo. En ella, Simon considera que las organizaciones tienen una función social, por esta razón las considera organizaciones sociales (Simon, 1978:96-97). La Teoría del Desarrollo Organizacional se basa, esencialmente, en la dinámica de grupos. Sus valores son optimistas, humanistas y democráticos. Utiliza intensamente la teoría del comportamiento y su aplicación práctica desde una óptica holística y sistémica (French, 2007). La Teoría General de Sistemas no busca encontrar soluciones prácticas a los problemas de las organizaciones, más bien, la producción de teorías y conceptos que puedan aplicarse a la realidad empírica, se basa en el concepto de ‘hombre funcional’. Afirma que las propiedades de los sistemas no pueden describirse significativamente en términos de sus elementos separados y que la comprensión de los sistemas sólo ocurre cuando se estudian globalmente involucrando todas las interdependencias de sus partes (Bertalanfy, 1968).

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La Teoría situacional o de contingencia señala que las formas del ambiente condicionan las características organizacionales y que en el medio se pueden encontrar sus explicaciones causales, por ende, no hay una forma única de organizarse, todo depende de las maneras que adopte el entorno y que sean importantes para la organización (Kast y Rosenzweig, 1993). A continuación, se trata el estudio de las estructuras orgánicas de las organizaciones para entrar al estudio de las configuraciones estructurales y los modelos de universidades. Las estructuras de las organizaciones Toda actividad humana organizada plantea dos requisitos: la división del trabajo en distintas tareas que deben desempeñarse y la coordinación de las mismas, Mintzberg (1989) denomina mecanismos de control. Hay cinco mecanismos de control que parecen explicar las formas en que las organizaciones coordinan su trabajo: adaptación mutua, supervisión directa, normalización de los procesos de trabajo, normalización de los resultados del trabajo y normalización de las habilidades del trabajador. Para entender cómo se estructuran las organizaciones, se necesita saber en primer lugar cómo funcionan, conociendo sus partes constitutivas, las funciones que desempeña cada una de ellas y la forma en que se relacionan entre sí dichas funciones Las organizaciones tienen cinco partes fundamentales bien definidas: el núcleo de operaciones, el ápice estratégico, la línea media, la tecnoestructura y el staff de apoyo. Las tareas de cada una de estas partes son: El núcleo de operaciones de la organización abarca a aquellos miembros que realizan el trabajo básico directamente relacionado con la fabricación de productos y servicios; el ápice estratégico se ocupa de que la organización cumpla, efectivamente, con su misión y de que satisfaga los intereses de las personas que controlan o tienen algún poder sobre la organización; el ápice está unido al núcleo de operaciones mediante la cadena de directivos de la línea media, provistos de autoridad formal; los analistas de control de la tecnoestructura sirven para afianzar la normalización en la organización y las unidades especializadas cuya función es proporcionar un apoyo a la organización fuera del flujo de trabajo de operaciones (staff de apoyo). La comprensión de las organizaciones depende de las formas en que se presenten y funcionen las diferentes partes de la organización, y de los modos en que se relacionen con los mecanismos de control que se establecen. Además, de los parámetros de diseño que se utilizan: a) para el diseño de puestos, la especialización, formalización del comportamiento, preparación y adoctrinamiento; b) para el diseño de la superestructura, la agrupación de unidades y el tamaño de la unidad; y c) para el diseño de vínculos laterales, la planificación y el control, los dispositivos de enlace y la descentralización horizontal y vertical. Pero también, el conocimiento de los factores de contingencia que son: edad y tamaño, sistema técnico, el entorno y el Poder. Todos ellos pueden tener influencia en la presentación de configuraciones estructurales diferentes. Las configuraciones como modelos puros que se han encontrado en los estudios organizacionales son: Estructura simple, la adhocracia, la burocracia profesional, la burocracia maquinal y la forma divisional. Cada configuración que se puede encontrar en las organizaciones dependerá de las

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formas en que se presenten el total de los elementos internos y externos. A continuación se explica brevemente cada una de ellas: La estructura simple es una serie de características estructurales básicas que disponen de una tenue estructura mínima o incluso nula; tienen un reducido staff de apoyo; mantienen una división poco estricta del trabajo; presentan una diferenciación mínima entre unidades e instalan de una pequeña jerarquía directiva que presenta comportamiento poco formalizado, haciendo mínimo uso de la planificación, de la preparación y de los dispositivos de enlace. En la configuración estructural la adhocracia, se pueden identificar las siguientes características: una estructura sumamente orgánica con una escasa formalización del comportamiento, una elevada especialización horizontal del puesto basada en una preparación formal; una tendencia a agrupar a los especialistas en unidades funcionales en lo correspondiente a asuntos internos, pero desplegándolos en pequeños equipos de proyectos formados a base del mercado para la realización de su trabajo; un uso de dispositivos de enlace para fomentar la adaptación mutua dentro y entre estos equipos; y una descentralización selectiva hacia y dentro de los mismos, que están situados en distintos puntos de la organización, constituyendo distintas combinaciones de directivos de línea y expertos de staff y operaciones. La burocracia profesional es la configuración estructural que recurre al único mecanismo de coordinación que permite la normalización a la vez que la descentralización: la normalización de las habilidades. Surge así la configuración estructural denominada burocracia profesional, frecuente en universidades, hospitales generales, centros escolares, empresas de contabilidad pública, agencias de asistencia social y empresas de producción artesanal. Todas cuentan con las habilidades y los conocimientos de esos profesionales operativos para funcionar; todas producen productos y servicios normativos. Las organizaciones con burocracia profesional contratan a especialistas debidamente preparados y adoctrinados -profesionales- para su núcleo de operaciones, confiriéndoles un control considerable sobre su propio trabajo. El control sobre su propio trabajo implica que el profesional trabaja con relativa independencia de sus colegas, pero en estrecho contacto con su clientela. En las burocracias profesionales las normas surgen, por regla general, fuera de su propia estructura, en las asociaciones autogestionadas; reúnen a los operarios con sus colegas de otras burocracias profesionales. Hacen hincapié en la autoridad de naturaleza profesional; es decir, utilizan el poder de experto. No pueden recurrir extensamente a la formalización de trabajo profesional ni a sistemas que lo planifiquen o lo controlen. Mintzberg menciona que este tipo de configuración estructural se da en las instituciones educativas. El núcleo de operación aglutina a profesionistas que desempeñan su trabajo con base a sus habilidades y conocimientos, en este caso son docentes, quienes a su vez, algunos también buscan un control colectivo de las decisiones administrativas que los afectan; por ejemplo, correspondientes a la contratación y promoción de maestros o a la distribución de recursos.

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De las cinco configuraciones estructurales, la burocracia maquinal es la que más importancia atribuye a la división del trabajo y a la diferenciación de las unidades, en todas las formas (vertical, horizontal, línea/staff, funcional, jerárquica y de status). Esta estructura se caracteriza por el uso intensivo del control. La mentalidad del control prevalece en todos sus niveles. La forma divisional tiene como principales mecanismos de coordinación la normalización de los productos. La parte fundamental de la organización es la línea media. Sus principales parámetros de diseño son la agrupación a base del mercado, los sistemas de control del rendimiento y la descentralización vertical limitada. Los factores de contingencia son mercados diversificados. Esta forma se relaciona con organizaciones grandes, viejas, con directivos ansiosos de poder e influencia de la moda. Los modelos organizacionales de universidad La teoría que ha estudiado el fenómeno educativo, particularmente la educación en las universidades, por la diversidad y complejidad de su ambiente interno y sobre la base de la forma en que se toman decisiones, presenta algunos modelos de conducta organizacional en los que encajan la mayoría de este tipo de organizaciones, ellos son: Normativo Racional, Burocrático, Colegial, Político, Anarquías Organizadas y los Modelos híbridos (Arechavala y Solís, 1999: 46). A continuación se exponen los rasgos generales que distinguen a cada uno: El Modelo Racional Burocrático supone que el trabajo en las universidades es a través de normas que conducen a un proceso racional de toma de decisiones para seleccionar la óptima alternativa en referencia de un problema específico. El Modelo Burocrático se aplica a las universidades que utilizan las rutinas y procedimientos para tomar decisiones donde la racionalidad subyacente es la eficiencia y el procedimiento es más importante para los participantes que la misma decisión (Arechavala y Solís, 1999:48; Hardy, 1990:32). El Modelo Político se identifica porque los integrantes de la comunidad tienen una activa participación política para influenciar en las decisiones de la organización: los estudiantes se organizan en federaciones para defender sus intereses, los maestros y trabajadores en sindicatos, y los grupos de interés externos invaden las decisiones académicas (Bojórquez, 2006). El Modelo de Anarquías Organizadas considera que las universidades poseen tecnología poco clara, una mayor preferencia por los problemas y se identifican con un modelo disfuncional del proceso de decisión. Una forma de medir la eficiencia de este proceso, es la aplicación del modelo de Garbage Can, consistente en una simulación mediante el uso de un paquete computacional y de métodos de investigación de operaciones, al medir temporalmente las etapas por las que pasa un problema organizacional, desde su génesis hasta que se toma la decisión e inicia la acción concreta para resolverlo (Cohen, March y Olsen, 1988) y considera que existe un acoplamiento débilmente articulado en las universidades donde las decisiones parecen estar desconectadas de las acciones y con una carga considerable de ambigüedad y una dosis importante de imaginación en las acciones (March, 1994).

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El Modelo Híbrido considera que las universidades pueden tomar características expresadas en los distintos modelos. El modelo Colegial. El modelo colegial concede a la docencia un ambiente donde los planes de estudio no son bien definidos y detallados, proporcionan a los profesores amplios márgenes de libertad para estructurarlos e implementarlos. Para alcanzar una buena formación académica es más importante el currículum y prestigio del profesor-investigador con el que se trabaja. Un buen profesor se califica con el grado de dominio de su tema y no las técnicas didácticas que emplea para transmitir el conocimiento. Se produce una alta interacción entre el alumno y su maestro en el proceso de desarrollo de los contenidos de su formación. Por su parte, la investigación requiere de mecanismos de coordinación más flexibles, menos constreñidos en tiempo y en espacio. Existe un control menos cotidiano sobre los investigadores, gozan de una mayor autonomía en ambientes donde se les permite tomar sus propias decisiones. Los investigadores se reconocen más en su disciplina y en su campo de conocimiento que a los de su propia institución universitaria, así mantienen un contacto y comunicación mayor con sus colegas o pares externos. La especialización se profundiza provocando una diversidad de campos y disciplinas que conviven en una misma organización. La forma de evaluación de los resultados en la docencia e investigación en el modelo colegial es fundamentalmente de naturaleza cualitativa. La evaluación realizada al interior de una disciplina por los pares académicos califica la calidad e importancia de la obra de un colega en relación a su contribución al desarrollo del conocimiento en su campo, por lo tanto, se califica: originalidad e innovación, apertura de nuevas líneas de investigación, formación de grupos de investigación y formación de investigadores independientes. El reconocimiento de un investigador por sus colegas, se adquiere a través de su obra y de su pertenencia a asociaciones, grupos de investigación o comités editoriales de revistas especializadas. Se evalúa, también, al investigador por la formación de investigadores, como la enseñanza de un oficio de investigador que se transmite de maestro a aprendiz en el ejercicio mismo y en la práctica de la investigación. Los miembros de cada disciplina pueden participar en las decisiones, donde el consenso no significa que todos estén de acuerdo en todo, sino que todos tuvieron el derecho de hablar y escuchar, asumiendo las acciones como responsabilidades colectivas. Lo colegiado es expresión comunitaria, relación de igualdad entre pares, compromiso con el proyecto académico emprendido y reconocimiento mutuo. La estrategia para el desarrollo de la disciplina surge de la deliberación y minuciosidad del análisis. La mayor influencia de algunos miembros es resultado de su prestigio en el campo de conocimiento. La estrategia es construida y transmitida en un diálogo continuo entre los miembros; pocas veces las estrategias se declaran formalmente o por escrito, la mayor parte de las veces se transmiten implícitamente a través de un cuerpo de valores y códigos de conducta desarrollados en la práctica cotidiana de la disciplina y conformados a lo largo del tiempo. El modelo colegial supone una estructura descentralizada, tanto en la multiplicación de sus especialidades como el mayor número de decisiones importantes en los niveles operativos. El mayor peso en las decisiones de los grupos disciplinarios se debe a la alta especialización y

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complejidad del trabajo que realizan. Resulta imposible estandarizar los procedimientos de investigación, o poco útil la supervisión directa o la reglamentación excesiva. Los tiempos, los espacios y los modos de operación se ajustan a los requerimientos particulares de los investigadores, de sus proyectos y de sus propias disciplinas. En el trabajo del investigador no existe una separación entre el diseño y la concepción de la investigación con la ejecución de la misma. Patricia Pitcher (1996:141) señala que la artesanía se funda en la práctica, en un ejercicio conceptual y empírico a la vez, donde la formación en el taller impone la necesidad de aceptar una autoridad, la del maestro sobre el aprendiz. En el caso de la universidad, el fundamento de esta autoridad no es precisamente de carácter formal, surge del liderazgo académico adquirido en la comunidad disciplinaria. Esta autoridad no es impuesta sino otorgada, donde la solicitud del aprendiz para ingresar al “taller del maestro” es al mismo tiempo un reconocimiento del liderazgo y su autoridad, en contrapartida la aceptación del ingreso por parte del maestro es un compromiso para transmitir el arte y los secretos del oficio. Por esto, el liderazgo académico es una jerarquía natural de tipo tradicional surgida de los propios grupos. Los directivos en este modelo se legitiman en los propios grupos académicos en base a su reconocimiento como académico antes que como directivo. Cuando un académico asume compromisos directivos lo considera más en términos de una representación temporal que como una carrera en sí misma, y en la idea de volver a ocupar su plaza de investigador. El modelo contempla un grupo directivo y órganos colegiados que se orientan a una forma de gobierno de la colectividad con una toma de decisiones de tipo consensual. Por esta razón, la dirección no es profesionalizada, pues estos puestos son ocupados por académicos de manera temporal. La alta profesionalización de la carrera de investigador, la desprofesionalización de puestos directivos y la presencia de órganos colegiados configura una estructura organizacional particular, donde los grupos disciplinarios pretenden alcanzar una mayor influencia y control para que el grupo directivo esté cercano a sus intereses en la función clave que realizan los dirigentes en la conexión de la institución con los actores externos como el gobierno, los organismos de financiamiento y otros grupos de interés. Estar bajo la coordinación del grupo directivo y de órganos colegiados cuando existe una fuerte influencia y representatividad de grupos académicos es muy posible mantener su vinculación con las necesidades de los grupos académicos, y el aparato administrativo podrá desarrollarse como una estructura paralela que adquiere una racionalidad propia y puede convertirse en una estructura separada orientada más al control que al servicio, provocando problemas no sólo de coordinación, sino de poder, entre dos estructuras paralelas: la académica y la administrativa. Los grupos académicos pueden potenciar su trabajo mediante la creación de una maquinaria administrativa que apoye la búsqueda de fondos, la solución de conflictos o la atención de demandas externas, en ocasiones, es a cambio de entregar algo de su poder de decisión. El modelo colegial se distingue por una fuerte socialización profesional e intensas interacciones al interior del grupo. La construcción de una identidad en una disciplina científica específica se apoya sobre los modos de socialización que se inician en la transmisión y aprendizaje del oficio de investigador, en una creación de competencias ligadas a la experiencia directa y práctica de la

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investigación. Una promoción tiene significado en la medida que vincula la competencia profesional con la posición en la comunidad académica de la disciplina. Una promoción es fuente de orgullo y satisfacción profesional que adquiere un valor simbólico profundo, incluso más importante que los beneficios económicos que puede representar el ascenso. Los grupos disciplinarios buscan el control de las decisiones académicas y administrativas que les afectan. Para controlar estas decisiones se requiere una presencia en los puestos de mandos medios y altos de la universidad. Por esta razón, las burocracias profesionales son llamadas organizaciones colegiadas con una estructura administrativa, en cierto modo, democrática. La integración del sistema social se formula en términos de la capacidad de acuerdo y cooperación entre los actores, por fuera de relaciones predeterminadas de una jerarquía formal, colocando los desacuerdos en una dimensión instrumental con relación a las finalidades superiores de la universidad. Las relaciones informales juegan un papel central en la estructuración del modelo colegial. Un liderazgo eficaz en el modelo colegial se representa como la capacidad de influir a través de la cooperación y el consenso alcanzado en frecuentes interacciones con los grupos académicos. La presencia física, el conocimiento de las actividades de los grupos académicos y el reconocimiento de las distintas estrategias de desarrollo de las disciplinas son parte de los rasgos de un líder académico. El aparato administrativo en el modelo colegial no representa una estructura jerárquica pronunciada, ni con procedimientos que enfatizan la precisión, el control y la eficiencia en la toma de decisiones. En la medida en que la comunidad de intereses entre académicos y autoridades es sólida, el personal administrativo adopta una actitud de servicio más que de control, tolera las comunicaciones directas tanto formales como informales asimilando el “espíritu de consenso” del modelo colegial. Cada académico ejerce su profesión, sujeto solamente a un control colectivo de sus colegas o pares, que lo entrenaron e indoctrinaron primero y que posteriormente se reserva el derecho de censurarlo por una mala práctica profesional. El modelo colegial se sustenta en circuitos no lineales entre interacción y empatía que controlan la conducta de sus integrantes que posibilitan la creación de grupos de trabajo efectivos, aun con la ausencia de sistemas de control jerárquico explícitos (Birnbaum, 1988:94). La ausencia de mecanismos de control externos es sustituida por un fuerte ajuste de circuitos de interacción/actitudes/actividades (Birnbaum, 1988) que se generan al interior de los grupos, donde la socialización implica la introyección de valores y la transmisión de prácticas que son reproducidas consciente o inconscientemente por los individuos, generando mecanismos de control cultural que se manifiestan en la autorregulación de los grupos y en los mecanismos de ajuste informal que reproducen patrones de interacción condicionados socialmente.

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Conclusiones e hipótesis de trabajo de la investigación El desarrollo de una universidad comprende un conjunto de tareas complejas en las que intervienen diversos factores internos que interactúan simultáneamente; el resultado del desempeño organizacional depende de las formas y magnitud en que se presente cada factor. Este conjunto de elementos internos que se inmiscuyen en los resultados organizacionales son de carácter técnico, social y sociotécnico. Los técnicos, tienen relación con la eficiencia del diseño de equipo, herramientas y procedimientos de trabajo; los sociales, se refieren a los derivados del pensamiento e interacción humana; y los sociotécnicos, son los que resultan de la correspondencia entre el ser humano y las formas en que desarrolla su trabajo. Además, de los elementos que se suscitan al interior de las universidades y que influyen de manera importante en los resultados que estas obtienen, existen también los elementos externos que tienen una no menos importante influencia en el desempeño organizacional. Estos factores son los que se presentan en el entorno y condicionan muchas formas operativas de trabajo intraorganizacionales. Precisamente, esta relación entre los factores endógenos, exógenos y la respuesta estructural de las universidades determina las mejores condiciones para su éxito en un entorno determinado. En el cual, la estructura que configura una universidad está ligada a la forma en que se busca la correspondencia entre estos factores. Esta configuración será más exitosa entre mayor articulación exista entre unos y otros. Es decir, el éxito de una universidad depende, fundamentalmente, de la consistencia entre los factores ambientales y el arreglo orgánico que la organización desarrolla para hacerles frente. El entorno de las universidades es una parte de la región en la que se encuentra; por ello, se puede afirmar que el desarrollo de la universidad y el desarrollo regional guardan una proporción directa. La influencia del desarrollo de la universidad al de una región está ligada al tamaño de la región y el de la estructuración de las tareas de la universidad; a la complejidad y extensión de la región; del mismo modo, a factores de orden técnico, social y cultural que existan en el territorio. Estas condiciones complejas de la región exigen una dinámica de interacción de los elementos internos de la universidad y los factores fundamentales de la región. Tales interacciones e interdependencias solo pueden ser atendidas bajo la estructura colegial de universidad. Esta afirmación que hoy se lanza como una hipótesis es la que se está tratando de evidenciar con el trabajo de campo en el diagnóstico regional en Sinaloa y el modelo de estructura orgánica en la Universidad Autónoma de Sinaloa. Referencias Albuquerque, Francisco (1999), Desarrollo económico local en Europa y América Latina, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, España. Arechavala, Ricardo y Pedro Solís (1999), La Universidad Pública: ¿Tiene rumbo su desarrollo en México?, Editorial Pandora, Guadalajara, México. Asociación Nacional de Centros de Investigación (ANC), Perú.

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Ponencia Estructura Organizacional de la Universidad y el Desarrollo Regional  

Esta ponencia es un anticipo de la investigación “Modelo organizacional de la universidad y el desarrollo regional” que se lleva a cabo en...

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