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LA NECESIDAD DE UN NUEVO ESTADO Y UNA NUEVA DEMOCRACIA ¡El Perú para los peruanos! Se trata del cuestionamiento del viejo Estado burgués y de su democracia representativa. Se antepone el nuevo Estado proletario y su democracia socialista, a través de la consigna programática del socialismo científico: ¡El Perú para los peruanos! ¡La fábrica para los obreros! ¡La tierra para los campesinos! Deslinde Proletario Perú, invierno del 2013


I La escena política nacional peruana en estos tres últimos meses ha estado saturada de bochornosos escándalos políticos relacionados con la corrupción que tiene comprometidos a líderes de los partidos de la derecha tradicional, así como de los resquebrajados poderes del Estado burgués, cuyos actos antidemocráticos en estos últimos años han terminado por producir la indignación de la ciudadanía (19 de julio, 2013) todo ello en medio de una ola de paros y protestas laborales de trabajadores estatales.

Aunque con inusual vergüenza el electo presidente del congreso Fredy Otárola haya pedido disculpas a la ciudadanía por los recientes actos de felonía de las fuerzas políticas reaccionarias que conforman el actual Congreso Nacional contra el pueblo, dibujan de cuerpo entero el carácter antidemocrático de este desprestigiado organismo, al mismo tiempo que no puede ocultar la grave crisis de la democracia burguesa, que de manera desembozada ha dejado traslucir como funciona la dictadura de la burguesía que adquiere en la democracia representativa el corpus de un cheque en blanco para actuar de espaldas a las masas, por parte de los actuales representantes elegidos, mientras en la práctica terminan siendo los paniaguados de los intereses de la Gran Burguesía.

En cuanto al mensaje presidencial debemos decir que no hay nada nuevo en lo que ha dicho, de modo que pueda satisfacer las reivindicaciones de las masas, señal que hace oídos sordos a sus legítimas protestas. Por el contrario, observamos más bien que el discurso está orientado a congraciar su gestión con los poderes fácticos del país, continuar con la reforma del Estado y combatir la espiral de violencia criminal que se ha instaurado en el país como resultado de la marginación, la injusticia social y la propia incapacidad de este gobierno de atender las genuinas demandas de las masas.

De modo que todos estos hechos ponen en relevancia dos cosas:


Primero, la crisis terminal del Estado Burgués neoliberal que se refleja de forma fehaciente en la línea de conducta de un poder Ejecutivo que representa la Junta de Negocios y de corrupción a gran escala en favor del Gran Capital; el poder Legislativo, centro de componendas y confabulaciones que oxigenan el marco jurídico burgués y al mismo tiempo enfilan contra el pueblo; y, el poder Judicial, organismo de represión de los trabajadores y de conculcación de sus derechos laborales, buró de impunidad para los corruptos y acérrimo defensor de los intereses de la Gran Propiedad Privada de la Gran Burguesía que explotan y estafan a los trabajadores, en suma esta tríada de organismos concentran todo el poder político de la Gran Burguesía Nativa que responde a las necesidades e intereses de esta clase y, además, mediante el complot imponen su dominación sobre el conjunto de la sociedad, dándose maña a través del pluripartidismo y las elecciones para reciclarse en el poder, en el cual cada presidente electo y su gabinete se erigen solo en los administradores de turno de dicho poder burgués, es decir se encargan de instrumentar su política de opresión y explotación contra el pueblo peruano. Por ello, las masas no deben esperar ¡Nada! de parte de este gobierno cívico-militar, porque solo obedece las órdenes de la Gran Burguesía y del Capital Transnacional que operan como dueños absolutos en los resortes de nuestra economía dependiente y mantienen al país en el atraso secular.

La minoritaria burguesía (28 familias) dueña del Perú que actúa de socia con el capital transnacional o globalizado concentra el poder económico, político, ideológico-cultural y militar en nuestro país, es la dueña absoluta del Estado y a través de una compleja red de organizaciones (Confiep, SNI, ADEX, IPE, IPAE, Medios

de

comunicación

social,

partidos

políticos,

personalidades,

universidades de élite: Esan, Universidad de Lima y del Pacífico, Caen, ONGs, fundaciones, etc., y otros tantos organismos asentados en diversos sectores, que son los mascarones de proa de los poderosos grupos económicos) están a su servicio, amalgaman la política de dominación sobre los casi 30 millones de peruanos, dándose maña esta burguesía reaccionaria para hacer creer con hipocresía ante las masas que nada tienen que ver con el manejo del Estado, cuidándose a través de mil un artimañas de no aparecer asociada directamente


con el poder, para que el pueblo se coma el cuento de que el Estado es un organismo arbitral que está por encima de las clases y que el presidente gobierna para tirios y troyanos.

De esta forma se han cuidado de no hacer ver al Estado burgués con un carácter de clase, es decir que sirve y defiende sus intereses, cuando en realidad es la punta de lanza de la represión que tiene en las FF.AA y FF.PP. a sus sumisos garantes con el cual les permite imponerse sobre la mayoría de peruanos en nombre del orden constitucional burgués y de su democracia que cobra terrenalidad en su república democrática burguesa que hoy impera y somete al pueblo; sin embargo, ante la evidente crisis que la corroe, el viejo Estado burgués pretende impulsar nuevas reformas políticas como la reestructuración del propio Estado, razón por la cual implementa medidas como la Ley de Reforma Magisterial, redimensión de las FF.A.A. y FF.PP., Ley Servir, Reforma del sector salud, etc., bajo el influjo aún predominante del modelo neoliberal que hace agua en nuestro país por acción de la crisis internacional – eso lo sabe muy bien la burguesía-, de allí su interés por llevar a cabo la reforma del Estado ¿Por qué? Así recicla el eje de su poder haciéndolo más flexible, ágil y destrabador de la inversiones que requiere la burguesía para afrontar la crisis internacional estableciendo al mismo tiempo una bisagra entre el sector estatal y el sector privado y viceversa, velado con el rasero de la meritocracia, para facilitar la permeabilidad administrativa y de gestión en favor del capital de parte del Estado burgués, acorde con: 1) Plan Anticrisis, 2) Plan Antipopular y 3) Plan Anticomunista; es decir hacer frente a las contingencias políticas del período en curso.

Segundo, la lucha de las masas han puesto en evidencia la precariedad del gobierno de Humala que a dos años de asumir la administración del Estado burgués ha experimentado un rápido desgaste, en circunstancias que apenas comienza a asomar la crisis internacional en nuestro país y ya la protesta social ha comenzado a generalizarse e incluso de manera radical a lo largo y ancho


del país manifestando descontento e indignación por la postergación y burla hacia sus demandas.

A pesar de todo ello, el presidente Humala a destiempo sigue empecinado en defender a rajatabla el modelo neoliberal y tiene en Luis M. Castilla, Ministro de Economía, un conspicuo gendarme y ejecutor en nombre del capital globalizador y de los intereses de la burguesía nativa, cuya tarea encomendada es poner el Perú “en vitrina” en los mercados globales.

Las siguientes palabras del presidente Humala: “La patria se sigue fortaleciendo, avanzando en el camino del desarrollo para reducir la pobreza y desigualdad”, en el contexto en el que fue dicho solo revela la mirada obtusa de un presidente que cree con entreguismo, asistencialismo y emprendedorismo, publicitados por los centros mediáticos como parte de la ofensiva ideológica de la burguesía, vamos camino al primer mundo; sin embargo, la pobreza es manifiesta y se recrea en los altos índices de criminalidad por la falta de empleo digno, la ausencia de una educación superior engarzada con los requerimientos productivos del país –fruto de la imposición interesada de las corporaciones transnacionales o las ansias de mayores ganancias por parte de la burguesía-, la prestación de servicios médicos precarios e insensibles que resultan incapaces de contener el resurgimiento de males endémicos en zonas urbano-marginales, altoandinas o de la selva, etc.

Señor presidente, los hechos demuestran que en 50 años de programas asistencialistas no han logrado nada en absoluto, solo se ha recreado la pobreza y dilapidado los recursos del tesoro público en desmedro de un aparato productivo emancipado, innovador y capaz de dar empleo digno a todos los peruanos que hoy se encuentran desempleados.


La trasnochada quimera de un militar pequeñoburgués, con ansias de protagonismo político, que renunció al plan de tufo nacionalista burgués promoviendo un capitalismo de Estado, denominado la “Gran Transformación” para asumir en su lugar la “Hoja de Ruta” (Plan neoliberal de la Gran Burguesía y del Capital Transnacional) revela una sola cosa: que el poder político en nuestro país está en manos del gran capital transnacional y la burguesía nativa, cuya alianza vulnera la soberanía de nuestro país y al cual se somete cada presidente de turno; de allí que Ollanta Humala se convierta en un ferviente operador del modelo neoliberal y siga con la vieja usanza de atraer inversión extranjera, obnubilado por un pírrico crecimiento económico del país merced al entreguismo del país a la voracidad del capital globalizador en el sector primario-exportador, o, la inversión de capital especulativo en el sector de servicios, cuya bonanza en ambos rubros se debe a la despiadada explotación de las masas trabajadoras de la ciudad y del campo, pero sin la creación de una base industrializadora moderna y propia; haciendo que el crecimiento sea una ilusión y la verdad de los hechos expuesta crudamente por la crisis internacional, que ha comenzado con la caída de los precios internacionales de los minerales en el mercado internacional y la caída de las exportaciones tradicionales y no tradicionales tanto en Asia como en Europa, se convierta hoy para quienes están en el gobierno en una dantesca pesadilla que apenas comienza.

De allí que la voluntad entreguista del actual presidente siga la misma lógica de su predecesor Alan García con su política del “Perro del Hortelano”, solo que ahora el “soldado de la democracia (burguesa)” es más pragmático. Esto explica su postura de “cachaco” orientado a una mayor represión, persecución y criminalización de la protesta social, valiéndose para ello del espionaje y el reglaje –no en vano se ha incrementado en 700% el presupuesto de la Dirección Nacional de Inteligencia- con el claro objetivo de este gobierno cívicomilitar de defender el viejo sistema capitalista agonizante a sangre y fuego, darle un prolongado aliento al poder de la burguesía nativa, cuya incapacidad histórica como clase para dar bienestar material y espiritual a las masas ha quedado evidenciado en la actualidad, al converger por la particularidad de la


lucha de clases en nuestro país, las demandas históricas de las masas con las propias reivindicaciones concretas espoleadas por la crisis, la indiferencia y la postergación recurrente a sus demandas por parte del Estado burgués.

Esta situación excepcional en la historia de nuestro país pone de manifiesto que ya no bastan reclamar reformas políticas, económicas y sociales porque éstas han fracasado, ni tampoco reclamar aumento salarial, estabilidad laboral, mejores servicios médicos, pensiones de jubilación dignas, una educación de calidad, seguridad ciudadana y justicia, porque en el horizonte asoma la tormenta de la crisis internacional y cada vez el Estado ajusta sus tuercas en función a esta contingencia, y que está contenido, como ya lo señalábamos en su triple Plan (Anticrisis, antipopular y Anticomunista). De modo que cualquier tratativa y negociación para los diversos sectores en conflicto será tan solo una gambeta más del Ejecutivo para contener la oleada huelguística de los trabajadores, por la precariedad de nuestra economía primario-exportadora que no augura ningún porvenir brillante para las nuevas generaciones de peruanos, a lo más que puede brindar el gobierno humalista son obras de infraestructura que provee de empleo temporal, desprovisto de cualquier aumento salarial.

Sin embargo, la burguesía nativa aún dispone de un as sobre la manga y que siempre le ha dado resultados favorables, se trata de recurrir a la vieja táctica del realineamiento de las fuerzas políticas con cara al próximo proceso electoral del 2014, para plantear la disyuntiva ante el pueblo, entre la variedad de partidos políticos burgueses y pequeñoburgueses de la férula capitalista y hacer creer a las masas que ellas están asumiendo a través de la participación electoral la solución a sus reivindicaciones, por lo pronto desde la oposición el APRA busca perfilarse como una importante fuerza política de cara a las elecciones regionales y municipales, mientras en el interior del país son los movimientos oportunistas regionales los que van prefigurando candidaturas caudillistas para auparse de la administración de los gobiernos regionales y de esta forma seguir reciclando el viejo poder del Estado con el sambenito de la descentralización. De esta forma es cómo la burguesía nativa da migajas a los


grupos políticos, reparte mediante prebendas políticas, la administración temporal de los organismos menores del Estado, a costa de introducir una dinámica de confrontación y participación partidaria burguesa entre las masas para alienarlas con el cuento de la participación ciudadana, creyendo que así van a resolver sus problemas en las elecciones próximas, montando de esta forma un escenario de pan y circo.

Precisamente, quienes se encargan de establecer esta agenda lejana, muy lejana a los intereses estratégicos de las masas, son los medios de comunicación social y el archipiélago de grupúsculos oportunistas que operan en el seno del movimiento obrero, sindical, campesino y popular y alientan ilusiones en las masas con las susodichas elecciones. Razón suficiente para tipificar a los revisionistas (PC Unidad), reformistas (Frente Amplio, Patria Roja, Fuerza Social, Tierra y Libertad, Partido Socialista, etc.) y anarquistas (SL y Movadef) que dicen llamarse de “izquierda” como quinta columna de la burguesía, es decir traidores que apuestan a desarrollar sin ambages la política de maquillaje del viejo capitalismo agonizante, por ello desde la perspectiva proletaria, es imprescindible desarrollar una importante y sólida lucha ideológica y política en el seno de las masas contra estas agrupaciones que las desvían del camino independiente y de una salida socialista científica, proletaria a la crisis sistémica del capitalismo agonizante en nuestro país.

No obstante, tampoco debe perderse de vista, así lo atestigua la lucha de clases en nuestro país, que ante la agravación de los hechos protagonizados por las masas en solución a sus demandas, subyace la amenaza de que este gobierno cívico-militar pueda echar guante a una salida de excepción similar a la propiciada por Fujimori (1992), para contemporizar la crisis y viabilizar mediante la fuerza nuevas reformas contra el pueblo. En suma, dar el zarpazo de la contrarrevolución contra el pueblo y sus organizaciones de masas con el fin de aplastar la resistencia y la propia voluntad de emancipación del movimiento obrero-sindical, campesino y popular que paulatinamente viene abriéndose paso a lo largo y ancho del país. Por eso, hacemos a un llamado a


las organizaciones naturales de las masas a estar alertas frente a esta tentativa fascista. II Ante este escenario es preciso hacer una correcta valoración del momento político actual con el fin de desarrollar la lucha política de las masas dirigida por la vanguardia proletaria y pugnar por crear conciencia en las masas y organizar a los sectores avanzados para la dirección de la lucha histórica y el triunfo de la salida socialista científica a la crisis que agobia a nuestra patria en las actuales circunstancias.

En el campo popular, diversos sectores del movimiento de masas (salud, estatales, agricultores, mineros, pescadores, etc.) se encuentran en lucha a lo largo y ancho del país, básicamente el eje de sus reivindicaciones y razón de su protesta es la solución inmediata a sus necesidades materiales o cuando no aumento salarial, razón suficiente para que la lucha adquiera importantes niveles de radicalidad, sin embargo es una lucha economicista, espontánea y no centralizada, que todavía no adquiere una connotación política clara porque aún los sectores de vanguardia proletaria, reflejan serias debilidades de dirección y hegemonización del movimiento obrero-sindical, campesino y popular; y allí donde hay una presencia del viejo revisionismo que representa la dirigencia de la CGTP y del reformismo socialdemocratizante de Patria Roja, la lucha ha transitado por el camino de la conciliación, la capitulación y la traición de la lucha de masas, siempre bajo la prédica de la vieja monserga del “dialogo constructivo con las autoridades” que en el fondo es nada menos que colaboracionismo de clase por parte del revisionismo; es decir, negocian en mejores condiciones la esclavitud asalariada con la patronal estatal o de las empresas privadas, cabalgando sobre los hombros de las masas con el fin de usufructuar luego la representatividad en la central sindical y en importantes federaciones y sindicatos nacionales, bajo las raídas banderas del sindicalismo clasista que ha conducido a la derrota al movimiento obrero y sindical.


Esta vieja práctica lejos de unificar al movimiento sindical, por el contrario ha producido un efecto disgregador en su seno siendo de esta forma presa fácil para que los gobiernos de turno golpeen a los trabajadores con el recorte de sus conquistas laborales. El descalabro de la dirigencia revisionista del PCUnidad encaramado en la CGTP que apoyó a Ollanta Humala, para luego recibir un soberano puntapiés en el trasero, los ha inhabilitado moralmente para dirigir la lucha de los trabajadores, aunque Huamán y Cía. hacen todo lo posible por revertir la situación, nadan en el descrédito y a lo más que pueden hacer es pedir “diálogo en las alturas” pero sin ningún resultado favorable y significativo para los trabajadores, como es el caso de Servir, donde la CGTP ha sido invitado al diálogo por el gobierno, pero solo para validar con nuevas mejoras el reglamento de la mencionada ley de modernización de la administración del Estado, que en un plazo de 180 días será aplicado en todas las dependencias estatales, a través de la evaluación de los trabajadores, sin opción a reclamo alguno.

En lo que se refiere al movimiento magisterial, el Sutep pasa por una situación de derrota anticipada al imponerle el gobierno la Ley de Reforma Magisterial; también en este sector asistimos a la bancarrota del viejo sindicalismo clasista que tanto la facción de Patria Roja enquistada en el CEN del Sutep como la de CONARE, enarbolan a su propio estilo el viejo sindicalismo clasista, donde el sectarismo, el economicismo y la ceguera política han conducido a la derrota del magisterio, arrinconando a las masas a ser participes de una carrera meritocrática implementada con el cuento de que así van a resolver sus problemas económicos con ingresos decorosos, mientras el gobierno les hace pagar los platos rotos por una educación de atraso, desprovista de calidad y mucho menos de competitividad; mientras la dirigencia sindical no tiene una respuesta clara, sensata y unificadora del movimiento magisterial dividido en dos alas y que constituye su talón de Aquiles, porque ha renunciado a la lucha política y la vertebración de un poderoso movimiento sindical-popular a nivel nacional, desestimando sus vínculos con otros sectores: padres de familia, obreros, ecologistas, comunidades campesinas y/o nativas, etc.


En lo que respecta al plano regional, la voz de los pueblos se alza para combatir la postergación, la demagogia, el asfixiante centralismo y la contaminación ambiental promovida por la insaciable sed de ganancias de empresas mineras, etc. Señal clara de que la promovida descentralización no ha logrado resolver las reivindicaciones de las masas. No hay empleo, el campo se encuentra en estado de abandono, la violencia armada desarraiga comunidades, etc. Razón suficiente para afirmar que el centralismo sigue imponiendo sus condiciones, mientras las masas no ven mejoras en sus condiciones de vida. Por el contrario, se observa un soterrado crecimiento del mapa de la pobreza, el colapso de los servicios básicos, el atraso del campo que cede al cambio climático, la contaminación ambiental, la depredación de recursos naturales y fuentes de energía, reivindicaciones que hoy por hoy forman parte de las plataformas programáticas de los frentes de defensa, donde los movimientos regionales, dirigidos por grupos oportunistas y/o socialdemócratas, tratan de capitalizar la indignación de las masas, enfilarlas contra la negativa del gobierno de turno con el fin de obtener cosecha política de tipo electorera.

Otro elemento disgregador en el campo popular es la acción infantil del anarquismo, cuya conducta izquierdista se refleja en la postura del Movadef, liquidando cualquier perspectiva de organización autónoma de las masas pues da pie a la reacción para que enfile sus baterías contra el movimiento de masas y arrecie sus macartismo, levantando banderas de lucha frontal contra el “terrorismo” y estigmatice la lucha honesta y consecuente de importantes sectores de masas. A pesar de la derrota ideológica, política y militar de SL, aún subyacen remanentes en la región del VRAEM pero básicamente asociadas con el narcotráfico, que en lugar de proteger a las masas las conmina a ser presas fáciles de la acción militar de las fuerzas armadas y policiales que operan en aquella zona y dar pie a la violación de derechos humanos, y a la par da pretexto para que los sectores duros de la reacción burguesa impongan el estado de emergencia y manu militari en aquellas zonas, de esta forma desactivar la justa lucha de los pueblos asociándolas con el “terrorismo”.


De lo señalado se desprende que tampoco la acción política aventurera y provocadora del movadef contribuye a elevar la conciencia de las masas, muchos menos dirigir la lucha por sus justas reivindicaciones; por el contrario, atomizan las organizaciones de las masas por la acción represiva de la reacción burguesa y son fácil presa de organización contrarrevolucionaria con el fin de enfilarlas contra la justa dirección política de la vanguardia proletaria.

En resumen, podemos señalar que el movimiento obrero-popular camina por la línea del economicismo, aunque la lucha que desarrollan a diario las masas es radical, no trasciende del nivel reivindicativo, además tienen en su conducción un fuerte sesgo reformista que lo lleva a la lucha inmediata y es fácil presa de manipulación de la lucha electorera, sin ninguna perspectiva clara de educación y elevación de la conciencia de las masas; mientras, por parte de la dirección proletaria, su lucha ha sido correcta, justa y consecuente en importantes jornadas de las masas a escala nacional, paulatinamente va adquiriendo hegemonía en diversos sectores del movimiento obrero y popular, desarrollando una franca lucha contra los esquiroles del revisionismo y el amarillaje aprista en el movimiento sindical. Sin embargo, es necesario insistir en la lucha ideopolítica total contra el viejo sindicalismo revisionista, el anarcosindicalismo y el sindicalismo libre, enarbolando el nuevo sindicalismo científico, honesto y consecuente, al mismo tiempo que se educa y se organiza a las masas en la lucha por la construcción del nuevo poder basado en la conformación de los consejos obreros, campesinos y populares, germen del nuevo Estado y sobre la articulación de una vasta red organizativa, pasar a la intimación del viejo Estado burgués, mediante la libre autodeterminación del pueblo ha seguir su propio camino de progreso, nueva democracia, justicia social, bienestar material y espiritual, actuando en este proceso con absoluta independencia política, bajo la dirección de la vanguardia proletaria,sin sujetarse por demás a la agenda política de la burguesía, es decir luchando por la auténtica emancipación del proletariado y demás clases explotadas por la Gran Burguesía, que medra a costa de la explotación y opresión de los trabajadores para su propio beneficio y vigencia de su decrépito sistema capitalista agonizante.


En buena cuenta, se trata de luchar por el socialismo científico cuyo papel emancipador, debe ser obra de la acción heroica de las masas oprimidas y explotadas de la ciudad y del campo. III Forjar la nueva sociedad socialista proletaria, en el seno de la vieja sociedad capitalista agonizante, significa partir de la necesidad de trabajar por un nuevo Estado y una nueva Democracia, en otras palabras trabajar con disciplina y devoción por la construcción de los gérmenes del nuevo poder, levantar con orgullo la bandera del socialismo científico, auténticamente proletario, sin calco ni copia, obra de la heroicidad de las masas y la entrega de sus jefes políticos y cuadros, que se resume en ¡El Perú para los peruanos! Es decir, solo el socialismo científico al estilo peruano será capaz de poner fin a la condición de neocolonialidad de nuestro país, ajustar cuentas con la clase detentadora del poder político: la burguesía y cortar soberanamente la dependencia de nuestro amado país con el imperialismo principalmente norteamericano y poner fin al entreguismo, mediante la voluntad organizada de las masas que aspiran a una nueva y superior civilización de justicia, paz y progreso.

Durante 192 años de vida republicana burguesa el pueblo peruano ha vivido oprimido y explotado, mientras la burguesía nativa solo ha apelado al recurso de la represión, la masacre y la muerte contra el pueblo peruano, o cuando no el ofrecimiento demagógico, mentiras y falsas ilusiones con el advenimiento de cada gobierno con el único fin de entronizarse en el poder a través de la vieja táctica de las elecciones, creando una falsa disyuntiva para reciclar de mil formas el poder burgués. Conducta que pretende seguir imponiéndose por ocho años más, con la perspectiva de celebrar el oprobioso bicentenario de la independencia burguesa, con más opresión y explotación.

Frente a esta situación, el proletariado peruano eleva su voz de emancipación y se refirma en la construcción de una nueva sociedad, proclamando al unísono con otras fuerzas: ¡El Perú para los peruanos! Consigna que engloba la más grande reivindicación política-programática de las masas oprimidas de la


ciudad y del campo, esto es el socialismo proletario que adquiere connotación concreta en cada uno de los sectores donde se encuentran organizadas las masas oprimidas y explotadas. Proclamando en la ciudad ¡La fábrica para los obreros! ¡La justicia en manos del pueblo organizado! ¡La educación, salud y seguridad en manos del pueblo organizado! Y en el campo: ¡La tierra para los campesinos!

Estas reivindicaciones en el plano agitativo permiten articular una alternativa proletaria a la crisis sistémica del capitalismo agonizante y oponer el socialismo proletario como alternativa real, concreta y necesaria que los humildes de la ciudad y del campo requieren, pero al mismo tiempo permite hacer frente a la agotadora lucha economicista, desarrollada por los sectores oportunistas, revisionistas y reformistas, a la par que sirve para afirmar la posición hegemónica del sindicalismo científico en los sindicatos y organizaciones de masas comprometidos con el socialismo científico y expresados en los gérmenes del nuevo poder, surgido de las entrañas del viejo poder burgués.

Es a partir de esta necesidad crucial que impone la lucha de clases histórica y concreta en nuestro país, que se desprende las siguientes reivindicaciones generales que han de ser detallas en cada centro de masas: 1) ¡La fábrica para los obreros! Ello implica que el patrimonio fabril pasa a manos del control y administración de los trabajadores, a través de los consejos obreros. El primer gran paso para resolver la estabilidad laboral irrestricta en beneficio absoluto de los trabajadores. El burgués jamás volverá a explotar a los trabajadores. 2) ¡La tierra para los campesinos! Implica que los proletarios agrícolas acceden de forma irrestricta a la propiedad de la tierra y la reorientación de la producción agrícola sobre la base de la ciencia y tecnología de vanguardia, articulada con la nueva producción industrial impulsada por la Nueva Economía Planificada.


3) ¡La educación en manos del pueblo! La condición sine qua non para una educación del siglo XXI es partiendo de las propias necesidades históricas y concretas ligadas con las aspiraciones de las masas y el progreso científico y tecnológico de nuestro tiempo, promoviendo las revoluciones culturales. En ese sentido, tiene relevancia la participación de maestros, padres de familia y jóvenes en la conducción y gestión de las Escuelas del Pueblo, centros politecnológicos y universitarios de nuevo tipo, sistematizando en este proceso su propia pedagogía científica y nuevo quehacer multifacético acorde con la Nueva Economía Planificada. 4) ¡La salud en manos del pueblo! Significa que los médicos, enfermeros, técnicos, padres y madres de familia, trabajadores, etc. Conducen y gestionan los centros de salud, mejoran la calidad de los mismos y fomentan la universalización de la atención médica a todo el pueblo, a través de los centros policlínicos. 5) ¡Justicia y seguridad en manos del pueblo! Implica el ejercicio de una administración de justicias rápida y expeditiva orientada a defender los intereses dela nación y de las masas contra el prevaricato, la corrupción, el narcotráfico, los especuladores y criminales contra el pueblo.

Exhortamos a las masas a hacer suya esta plataforma y escuchar con más detalle la propuesta de la vanguardia proletaria, pues estas reivindicaciones son la libre expresión de la voluntad de los trabajadores de la ciudad y del campo que desarrollan la democracia socialista y echan por tierra la caduca democracia burguesa representativa del viejo parlamentarismo que en la actualidad es un “Establo de Augías” donde los partidos burgueses y pequeñoburgueses de la férula capitalista en nombre de la democracia representativa preparan ucases contra el pueblo, dictan leyes en favor de los grandes grupos monopólicos transnacionales y de la burguesía nativa y conspiran contra el pueblo. Reivindicación histórica y concreta organizada y dirigida por la vanguardia proletaria y su acerado partido, que día a día se va fusionando con las masas de la ciudad y del campo.


De esta forma, el núcleo político del proletariado peruano, conscientes de su deber histórico, proclaman abiertamente la reivindicación programática por la revolución socialista proletaria: ¡El Perú para los peruanos! Y tal como se señala en el Manifiesto Comunista hoy “Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar”, el mundo del socialismo científico.

Redacción de Deslinde Proletario Perú, invierno del 2013


La necesidad de un nuevo estado y una nueva democracia  
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