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30 AÑOS DE

CONTADORA

La Historia

EL CANCILLER mexicano Bernardo Sepúlveda recibe el premio Príncipe de Asturias en 1984, por la formación del Grupo Contadora. Lo acompañan (detrás) sus homólogos de Panamá, Venezuela y Colombia.

GRAN ÉXITO DE MÉXICO EN POLÍTICA EXTERIOR


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La historia

CAMINOPARALAPACIFICACIÓN

1979

1982

MÉXICO Y VENEZUELA OTORGAN su apoyo a la revolución sandinista en Nicaragua. A la guerra civil de ese Estado se añade la posibilidad de enfrentamientos armados en la zona. Lo evidencia la crisis centroamericana.

SEPTIEMBRE. Los presidentes de Venezuela y México enviaron una carta al presidente Reagan, con copia a los ejecutivos de Honduras y Nicaragua, que solicitaba un acuerdo de paz en Centroamérica.

OCTUBRE. Por iniciativa de Estados Unidos se crea la alianza excluyente Foro Pro Paz y Democracia, que dejaba fuera del bloque centroamericano a Nicaragua. México no participa en este acuerdo.

A INSTANCIA DE TRES PREMIOS NOBEL

El impulso que llevó paz a Centroamérica Las figuras

EN COLABORACIÓN CON Venezuela, Panamá y Colombia, nuestro país propició el armisticio en Guatemala, Nicaragua y El Salvador Por Anabel Clemente Trejo y Lizeth Gómez De Anda >

Panamá

Juan José Amado III

Colombia

Rodrigo Lloreda Caicedo

México

Bernardo Sepúlveda Amor

Venezuela

José Alberto Zambrano Velasco

E

n 1982 la entrega de los premios Nobel no sólo trajo reconocimientos para Latinoamérica, además fue la semilla que motivó a los galardonados Gabriel García Márquez, Alfonso García Robles y Alva Myrdal, así como al entonces presidente sueco Olof Palme, a instar a los gobiernos de México, Venezuela, Panamá y Colombia a buscar soluciones a los conflictos en Centroamérica. Esto dio como resultado uno de los mayores éxitos en política exterior impulsados por México: el Grupo Contadora. El diplomático Claude Heller, quien siguió de cerca las acciones del ex canciller mexicano Bernardo Sepúlveda, explica a La Razón que la creación de Grupo Contadora para lograr la paz en Centroamérica, permitió a América Latina alcanzar el protagonismo necesario para dejar de lado el contexto de la Guerra Fría. “Hay que recordar que desde 1979 triunfa la revolución sandinista en Nicaragua, en El Salvador estalla un conflicto armado, en Guatemala al mismo tiempo se venía arrastrando una guerrilla, había conflictos fronterizos entre Honduras y Nicaragua, Costa Rica y Nicaragua; sin embargo, México, Venezuela, Panamá y Colombia decidieron analizar la situación de la región centroamericana para buscar un entendimiento entre los países, así surgió ese grupo”, explica el hoy embajador de México en Japón. Fue el 9 de enero de 1983, 40 días después de la llegada a la presidencia de Miguel de la Madrid, que se constituyó formalmente el bloque de países que lograría la pacificación de la región central de América Latina. México estaba preocupado por el flujo de migrantes que entraba al territorio por el sur, empujados por los constantes conflictos. “México empieza a tomar una política muy activa hacia Centroamérica, yo diría que a partir de finales de los años

Objetivos de Contadora »Promover acciones de reconciliación nacional. »Abrir cauces para la participación en procesos políticos democráticos »Detener la carrera armamentista »Proscribir la instalación de bases militares extranjeras »Eliminar gradualmente la presencia de asesores militares extranjeros

70, cuando coincide el gobierno de López Portillo con el descubrimiento de la riqueza petrolera mexicana. México voltea ver lo que está sucediendo en Centroamérica. La crisis en Guatemala provocó el flujo de refugiados en la frontera mexicana, 40 mil en ese momento, y muchas fricciones con el gobierno de ese país, que tenía un régimen autoritario; había incluso intervenciones o desbordamiento hacia la frontera mexicana por parte de los guatemaltecos”, destaca el embajador, quien siguió de cerca la evolución de los acuerdos de Contadora. Esta política aplicada por México es, para Heller, “uno de los capítulos más importantes de la política exterior mexicana de las últimas décadas”, pues nuestro país se convirtió en líder en las negociaciones de paz. SURGE EL GRUPO DE LOS OCHO. Tras la conformación de Contadora, en septiembre de 1984 se presentó el Acta de Paz y Cooperación en Centroamérica de Contadora, donde se detallaba el esquema para lograr la paz, democratización, seguridad y cooperación en la región, así como la creación de comités para evaluar y seguir los compromisos. En este proceso, dos años después de la conformación del Grupo Contadora y por la necesidad de tener respaldo para enfrentar las dificultades del proceso de paz en la región, surge el Grupo de Apoyo que más adelante generaría la creación del Grupo de los Ocho, platica a La Razón Allan Wagner, ex canciller de Perú que fue parte de ese grupo. “El 29 de julio de 1985, fecha de la toma de posesión de Alan García, se decidió constituir el grupo y se firmó un acta poniendo a los cancilleres de Argentina, Brasil, Uruguay y Perú a disposición de Contadora”, comenta. Así, un mes después se reunieron los ocho cancilleres en Cartagena para definir con mayor precisión cuál iba a ser su trabajo en el proceso de pacificación. “Si bien todos colaborábamos en el propósi-

Claude Heller Embajador mexicano

Contadora se enfocó en la crisis centroamericana en sus distintas vertientes no sólo en la mera expresión de la Guerra Fría, sino que abordó las causas profundas, económicas y sociales de los conflictos”

»Suprimir el tráfico de armas, intrarregional o proveniente de fuera de la región »Impulsar la ayuda humanitaria para los refugiados centroamericanos »Revitalizar los mecanismos de integración económica centroamericana

to de lograr paz y democracia en Centroamérica, Contadora seguiría impulsando los acuerdo de pacificación y el Grupo de Apoyo resolver las interferencias que surgieran durante proceso tenía y en buscar otros respaldo”, agrega. El grupo se enfrentaba a la desconfianza del gobierno norteamericano, que apoyaba a la contra nicaragüense, un grupo armado que estaba instalado en la frontera con Honduras y que ingresaba al territorio para atacar y luego se replegaba. “Estados Unidos no tenía confianza en la gestión que estábamos haciendo los países del Grupo de Apoyo y prefería una solución de carácter militar. Pero también había otras naciones con intereses en el conflicto de los cuales recibimos apoyo, como los que integraban la entonces llamada Comunidad Europea, que ayudó a movilizar este tema en todos los foros internacionales y a obtener pronunciamientos de respaldo”, explica el embajador peruano Allan Wagner. En el marco del 30 aniversario de la creación de Contadora, el diplomático recuerda el trabajo que realizó junto a Bernardo Sepúlveda. “México tuvo un papel estelar porque fue él (Sepúlveda) quien llevo adelante la iniciativa también para establecer el Grupo de Apoyo. Era un deber de solidaridad encontrar la solución y él tuvo un papel fundamental por el que se le debe rendir un homenaje. Todos los que participamos nos sentimos muy orgullosos de trabajar con él”.


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1983

6 DE MAYO. Costa Rica plantea a la Organización de Estados Americanos que los cuatro países de Contadora aporten tropas para la creación de la fuerza de paz. México no apoya esta iniciativa.

9 DE ENERO. Surge el Grupo Contadora por impulso del canciller mexicano Bernardo Sepúlveda Amor. Se unen Colombia, Panamá y Venezuela, para buscar soluciones a los conflictos en El Salvador, Nicaragua y Guatemala.

9 DE SEPTIEMBRE. Contadora y los países centroamericanos suscribieron un documento de objetivos con 21 puntos, para prohibir el uso del territorio de un país para desestabilizar otro.

“El Grupo subió la autoestima latinoamericana”

El contexto La situación política y social en la que se llevó a cabo la creación del Grupo estuvo marcada por la Guerra Fría y los conflictos guerrilleros.

Estados Unidos y Cuba : El Grupo Contadora se creó en el contexto de la Guerra Fría, enfrentamiento ideológico que concluyó en 1989 con la caída del Muro de Berlín. Sin embargo, América Latina fue parte del proyecto de Estados Unidos por terminar con los gobiernos comunistas de países como Cuba, que era aliado de la entonces Unión Soviética.

EU

Por Anabel Clemente Trejo > anabel.clemente@razon.mx

“A

Cuba

El Grupo de Apoyo En 1985 cuatro países sudamericanos se sumaron a la acción multilateral de Contadora para pacificar Centroamérica.

Grupo Contadora Fue una instancia multilateral establecida por cuatro países en 1983, para promover la paz en Centroamérica.

6

5 Perú

1

2

Argentina

1 Vene Venezuela

4

Brasil

8

México

Grupo Contadora Panamá

3

7

3

Grupo de Apoyo Países en conflicto

Colombia

Líderes de la Guerra Fría

6 5

Conflictos en Centroamérica 8 7

Imagen de 1982, en Guatemala.

Militantes del FMLN, en 1982.

EL EX PRESIDENTE de Guatemala Vinicio Cerezo señala que, gracias al bloque iniciado por México, América Latina tomó protagonismo en el contexto de la Guerra Fría

Uruguay

2

4

Simbología

mérica Latina había sido vista como el patio trasero de Estados Unidos; a partir de Contadora la región adquiere una personalidad propia. Contadora inició una etapa de consolidación de la autoestima latinoamericana”, señala a La Razón Vinicio Cerezo, quien fue presidente de Guatemala durante el inicio del proceso de democratización en ese país. Cerezo destaca que, con el contexto de la Guerra Fría, México, Venezuela, Panamá y Colombia pusieron a Centroamérica en el mapa, no como instrumentos de las potencias de ese entonces, la URSS y Estados Unidos, sino como Estados en vías de la democracia.

Estados Unidos situó sus bases militares.

Militantes del FSLN, en1981.

Guatemala:

El Salvador:

Honduras:

Nicaragua:

El ejército gubernamental mantuvo una lucha con el frente revolucionario durante 36 años (de 1960 a 1996). Se considera el origen de la guerra a la intervención estadounidense en el país en 1954. En 1982 se llevó a cabo un golpe de Estado por irregularidades en la elección.

Desde 1980 se llevó a cabo un conflicto armado entre el ejército gubernamental, la FAES, y las fuerzas insurgentes del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Una de las causas de la guerra civil fue la abolición de la propiedad comunal y ejidal.

En los años 80, Estados Unidos estableció 14 bases militares en este territorio al margen de la Constitución de la República; durante esa década el Estado fue clave para el envío militar del país norteamericano en apoyo a guerrillas como la de Nicaragua.

A finales de los años 70 tras la lucha contra la dictadura se derrocó a Anastasio Somoza Debayle por parte del Frente Sandinista de Liberación Nacional. El gobierno de Ronald Reagan impulsó un bloqueo económico y financió a grupos armados antisandinistas,la contra.

“Guatemala estaba viviendo bajo un régimen militar (en 1983)... y Contadora no sólo convenció al régimen de respaldar los esfuerzos de paz, sino que propuso una política de neutralidad ante los conflictos centroamericanos... La verdad nos fortalecimos mucho en la posibilidad de que se abrieran las puertas a una solución propia de América Central y no impuesta por las potencias que estaban en este momento en la Guerra Fría”, señala Vinicio Cerezo, quien asumió la presidencia del país centroamericano en 1986, tres años después de la formación de Contadora, pero que considera su mandato un resultado de las políticas de paz impulsadas por el grupo. Guatemala, que arrastraba una guerrilla desde 1960, fue favorecido por los acuerdos de Contadora. Después de tres años de gestiones se logró reunir a los mandatarios de Nicaragua, Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Honduras en el estado de Esquipulas, para firmar los primeros acuerdos de paz. “Centroamérica había sido víctima de muchas agresiones, invasiones norteamericanas; nos miraban como un área de su propia disposición. Contadora transformó a América Latina en el continente de las oportunidades... llevó a los países a adoptar una actitud positiva ante una posición política agresiva de Estados Unidos”, explica. Para Cerezo conmemorar 30 años de Contadora también permite recordar que con el grupo se inició la consolidación de Latinoamérica.


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1984

ENERO. Los países del Grupo de Contadora adoptaron las Normas para la ejecución de los compromisos asumidos en el documento de objetivos, en el que los países centroamericanos se comprometen a elaborar inventarios de instalaciones militares.

1985

20 DE OCTUBRE. Se propuso el proyecto Acta de Contadora por la Paz y la Cooperación en América Central, elaborado por el Grupo Contadora y enviado a los gobiernos centroamericanos para su estudio. Costa Rica, El Salvador y Honduras no consensuaron el texto con Nicaragua.

29 DE JULIO. En Lima, Perú, en ocasión de la asunción del presidente Alan García, los gobiernos de Argentina, Brasil, Perú y Uruguay anunciaron la creación del Grupo de Apoyo, que respaldaría al Grupo de Contadora.

Un proyecto para salvaguardar a México Por Bernardo Sepúlveda Amor*

H

abrá quien argumente que, en el siglo XX, el decenio de los ochenta fue, para América Latina, una década perdida. Esta apreciación es, a mi juicio, falsa. Por el contrario, fue ese un periodo de reconstrucción de instituciones democráticas en el área, de procesos de modernización económica, de fortalecimiento en el respeto a los derechos humanos, de la creación de mecanismos para la concertación política latinoamericana, y del establecimiento de un frente común para la defensa de intereses vitales en el área. En suma, fueron tiempos en que, a la luz de las circunstancias adversas, la imaginación y la inventiva cobraron por fuerza un lugar predominante. Al inicio de los ochenta existía en América Central un marcado clima de confrontación, caracterizado por la multiplicación de conflictos bélicos, una carrera armamentista, intervenciones militares foráneas, maniobras militares extranjeras, creación de grupos contrarrevolucionarios, instalación de bases militares foráneas, presencia de asesores militares extranjeros, actividades de desestabilización al interior de los Estados, y ruptura del diálogo político entre las partes involucradas. La posibilidad de una guerra regional se convertía en una genuina amenaza para el área centroamericana. Para México, los efectos nocivos de la conflictiva situación centroamericana se produjeron de inmediato. Por ejemplo, en 1981, un número significativo de indígenas guatemaltecos —quizá 50 mil— cruzaron la frontera y se instalaron en nuestro territorio, huyendo de la política de “tierra arrasada” emprendida por el ejército guatemalteco. El gobierno mexicano, de inmediato, en combinación con ACNUR, les extendió su protección en calidad de refugiados. Surgieron, desde luego, otras fuentes de preocupación. La militarización de los gobiernos centroamericanos dificultaba el diálogo político con México. Al existir una diarquía en el seno de la clase dirigente, en donde era claro el imperio del poder castrense, la capacidad de interlocución de México con el sector civil en América Central disminuyó significativamente.

La escalada armamentista fue otro motivo de inquietud. Por ejemplo, la fuerza aérea hondureña tenía, según expertos, la capacidad de penetrar el espacio nacional hasta áreas cercanas a las instalaciones petroleras en el sureste mexicano y regresar a su país, sin ser detectada. Todo ello obligó a adoptar medidas en defensa de objetivos de seguridad y protección de bienes estratégicos. En el plano económico se desplomaron la inversión y el comercio entre México y América Central como consecuencia de la crisis por la que atravesaba la región. La operación del Acuerdo de San José, mediante el cual México y Venezuela suministraban petróleo a países centroamericanos y del Caribe bajo condiciones favorables, encontró obstáculos al acumularse adeudos exorbitantes de Nicaragua y de Costa Rica. Los hechos descritos ponen de manifiesto que la crisis centroamericana afectaba intereses esenciales de países que, como México, padecían las consecuencias del conflicto. Para evitar daños mayores, mediante un proceso de consultas informales entre los presidentes de México y Colombia, a principios de diciembre de 1982, se acordó explorar, con los presidentes de Venezuela y Panamá, la celebración de una reunión de los cuatro Cancilleres para establecer un instrumento político destinado a crear condiciones pacíficas en el área. Así se gestó el Grupo Contadora, a cuarenta días de iniciado el nuevo gobierno del Presidente De la Madrid. Los esfuerzos del Grupo se centraron en tres objetivos: detener una conflagración bélica en el área centroamericana; crear un sistema de confianza recíproca que condujera a una paz negociada; y, por último, impulsar un proceso de desarrollo económico y social en la región. Son varios los rasgos que caracterizaron al Grupo Contadora. El primero es que se constituyó como una institución diplomática con objetivos claros y definidos, determinando con precisión la co-

munidad de intereses que vinculaba a los cuatro países. La concertación de las acciones políticas conjuntas fue el segundo elemento característico. Esa concertación privó al interior del Grupo Contadora y, posteriormente, en la actividad colectiva emprendida con el Grupo de Apoyo. En la medida de lo posible, la concertación se intentó entre el Grupo Contadora y los cinco gobiernos centroamericanos. Siempre lo logramos en aquellas circunstancias en que negociábamos los cuatro de Contadora con los cinco de Centroamérica. Pero, después de cerrado el trato y concluido el acuerdo, surgían sorpresivamente, a media noche, unos fantasmas y ensombrecían el panorama, obligando a tres de los gobiernos centroamericanos, ya comprometidos en el acuerdo, a renegar de su palabra. De esta suerte, para Contadora no siempre fue posible meter un gol a la velocidad deseada, ya que continuamente nos movían la portería. Sin embargo, esos fantasmas, si bien retrasaron una paz negociada en Centroamérica, al final no la pudieron impedir. E l p roye c t o de Contadora no fue excluyente y ese es un tercer elemento. Tuvo un carácter omnicomprensivo, al articular en el proceso a todas las partes interesadas, lo cual significaba involucrar por igual en los esfuerzos de paz a aquellos Estados implicados en los conflictos, sea directa o indirectamente. Fue también un instrumento de mediación y de conciliación que actuó sin favorecer a ninguna de las partes afectadas. El cuarto rasgo distintivo es que, desde su primera reunión en la Isla de Contadora, los cuatro cancilleres pusieron en evidencia que la crisis centroamericana requería una solución latinoamericana por ser un problema eminentemente latinoamericano. Al señalar la necesidad de emprender nuevas acciones para la pacificación del área, los cuatro cancilleres indicaron “la conveniencia de incorporar a ese esfuerzo la valiosa contribución y el

Al inicio de los ochenta existía en América Central un clima de confrontación... una guerra se convertía en amenaza”


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25 DE AGOSTO. Se llevó a cabo la primera reunión de Contadora y el Grupo de Apoyo —denominado del Grupo de los ocho— en Cartagena, Colombia, “con la decisión de fortalecer, con acciones concretas y con una firme unidad regional el esfuerzo de negociaciones diplomáticas”.

necesario apoyo de otros países de la comunidad latinoamericana”. Al Grupo Contadora se agrega, en Lima, en agosto de 1985, un Grupo de Apoyo conformado por Argentina, Brasil, Perú y Uruguay para auxiliar a Contadora. Previamente, para dar respuesta al grave problema de la deuda externa latinoamericana, se establece el Consenso de Cartagena, compuesto por cancilleres y ministros de Hacienda. Todo ello derivó en la creación, en 1987, en Acapulco, de un mecanismo de consulta y concertación política latinoamericana, con lo cual se reconoció una comunidad de intereses y una misma vocación de democracia con desarrollo. La reunión presidencial de Acapulco, con la asistencia de Argentina, Brasil, Colombia, México, Panamá, Perú, Uruguay y Venezuela, puso en evidencia que una negociación internacional requiere la conformación de un poder conjunto de influencia y decisión, y de una mejor articulación de intereses para reducir la vulnerabilidad de la región frente a factores externos. Esa diplomacia concertada eliminó indeseables cuestionamientos y facilitó un sistema de afinidades y acciones conjuntas sobre temas de capital importancia para México. La labor diplomática colectiva permite ganar eficacia y derrotar presiones potenciales, ya que resulta difícil cuestionar un proyecto político que ha recibido un reconocimiento generalizado y una legitimación en el orden internacional. Existe un quinto elemento. La posición de México, suscrita desde sus orígenes por los cuatro de Contadora, fue que los conflictos en América Central tenían su raíz en problemas derivados de estructuras sociales y políticas arcaicas, agravados por profundos desequilibrios económicos al interior de cada país. Contadora expresó su profunda preocupación por la injerencia foránea —directa o indirecta— en los conflictos de América Central, advirtiendo lo indeseable que resultaba inscribir dichos conflictos en el contexto de la confrontación Este-Oeste, coincidiendo con la necesidad de eliminar los factores externos que los agudizan. De ahí la exhortación a los gobiernos centroamericanos de abstenerse de propiciar intervenciones foráneas que pudieran agravar la situación, creando el peligro de un conflicto generalizado que se extendiera a toda la región. Desde un principio y en todo el trayecto de las negociaciones en el contexto de Contadora existieron, en la crisis centroamericana, tres niveles de responsabilidad. El primer nivel lo ocuparon los países centroamericanos directamente involucrados en el conflicto. Sobre ellos cayó la responsabilidad específica de dar solución a sus diferencias a través de diversas acciones nacionales e internacionales. Sobre ellos recaerían también, de manera directa, en el infortunado caso de que ello sucediera, las consecuencias de un estado de guerra generalizado. Un segundo nivel de responsabilidad fue el asumido por el Grupo Contadora

1986

14 DE ENERO. Los cinco gobiernos centroamericanos se adhirieron a los principios del Mensaje de Caraballeda mediante la Declaración de Guatemala. Lo que se interpretó como una verdadera victoria diplomática.

11 DE ENERO. Se realizó la segunda reunión del Grupo de los Ocho en Caraballeda, Venezuela, centrada en condenar el uso de territorio de uno de los estados para apoyar las fuerzas irregulares extranjeras.

como fórmula de gestión político-diplomática para proponer y para encontrar soluciones, por la vía pacífica y negociada, al conflicto centroamericano. Esa responsabilidad se originó en principios e intereses fundamentales de política exterior, que obligaban a atender con urgencia asuntos que afectaban la seguridad nacional. Contadora, bajo ninguna circunstancia, pretendió imponer decisiones políticas a los gobiernos centroamericanos. Un tercer nivel de responsabilidad se estableció con los países que se encontraban fuera de la región pero que, mediante sus acciones, directas o indirectas, influyeron de manera determinante en el conflicto. A estos países (principalmente Estados Unidos, Cuba y la Unión Soviética) les correspondía efectuar una contribución política fundamental para alcanzar una solución negociada al conflicto centroamericano. Desafortunadamente, fueron mayores los obstáculos aportados por esos países que los auxilios prestados. Para ser eficaz, una política exterior, requiere la definición de las estrategias que habrá de implantar, de los objetivos que persigue, de los intereses y valores que pretende proteger y de los instrumentos que habrá de utilizar para hacer realidad esos propósitos. Lo mismo sucede con los grupos diplomáticos de la concertación, llámese Grupo Contadora, Consenso de Cartagena, Grupo de Río, Grupo de los Veinte o Cumbre Iberoamericana. Un proyecto político sin objetivos claros está destinado al fracaso. En el caso de Contadora, después de una ardua negociación, al cabo de nueve meses, fue posible acordar, en septiembre de 1983, con los cinco gobiernos centroamericanos, 21 objetivos básicos para la pacificación del área. A título son:

enmiendas introducidas y aprobadas en principio por los gobiernos centroamericanos, es de junio de 1986. Una Comisión Internacional de Verificación y Seguimiento compuesta por los trece integrantes en el proceso de Contadora, más los Secretarios Generales de la ONU y de la OEA, se instaló en agosto de 1987 y en enero de 1988 rindió su informe a los presidentes centroamericanos sobre los progresos alcanzados para implantar una paz firme y duradera en la región. En el transcurso de 1987, el efecto positivo de la negociación política emprendida por Contadora se puso en evidencia. La fatiga de la guerra también enseñó sus colores, después de años de conflicto bélico en el área. El inicio de la conciliación regional tuvo su expresión más clara en el diálogo entablado, por primera vez en el transcurso de la confrontación, por los cinco presidentes centroamericanos, en Esquipulas, Guatemala. En esa reunión, celebrada en agosto de 1987, se acordó un procedimiento de pacificación regional, inspirado en el Acta de Contadora y propuesto por el Presidente Arias, de Costa Rica. El preludio político para instaurar estos diálogos para la paz en Esquipulas está representado por un episodio diplomático de la mayor importancia. En enero de 1987 los cuatro cancilleres de Contadora, los del Grupo de Apoyo, el Secretario General de la ONU y el Secretario General de la OEA visitan a los cinco Jefes de Estado de los países centroamericanos. Fue notorio el poder de convencimiento que provocaron estas negociaciones. Es muy probable que la serie de reuniones en las cinco capitales representaran el giro de tuerca definitivo para pavimentar los arreglos de la pacificación centroamericana. El proceso de Contadora significó una extraordinaria movilización de recursos diplomáticos en el continente americano, en Europa, en el ámbito de las Naciones Unidas y en la OEA. En América Latina, el apoyo que recibió Contadora por parte de Argentina, Brasil, Perú y Uruguay fue invaluable. También resultó notable el respaldo otorgado por la entonces denominada Comunidad Económica Europea, cuyos doce cancilleres se trasladaron, en septiembre de 1984, a Costa Rica para iniciar una serie de conferencias anuales destinadas a proporcionar apoyo a los acuerdos de paz derivados del proceso de Contadora. En el caso de las Naciones Unidas, el Consejo de Seguridad y la Asamblea General en repetidas ocasiones aprobaron resoluciones de apoyo a las gestiones políticas de Contadora. Lo mismo sucedió en la OEA. Pero lo que resulta verdaderamente notable es el involucramiento de las dos organizaciones en una distribución de funciones, para poner en ejecución los

En los últimos decenios la institucionalidad democrática en Centroamérica es la norma, y no la excepción”

1) Promover acciones de reconciliación nacional, abriendo cauces para la participación en procesos políticos de carácter democrático; 2) Detener la carrera armamentista, al iniciar negociaciones sobre el control y reducción del inventario de armamentos y sobre el número de efectivos en armas; 3) Proscribir la instalación de bases militares extranjeras; 4) Eliminar gradualmente la presencia de asesores militares extranjeros; 5) Suprimir el tráfico de armas, intrarregional o proveniente de fuera de la región; 6) Impulsar la ayuda humanitaria para los refugiados centroamericanos; 7) Revitalizar los mecanismos de integración económica centroamericana. Todo ello dio origen a la elaboración de un texto jurídico de gran envergadura, denominado Acta de Contadora para la Paz y la Cooperación en Centroamérica. La primera versión de este texto es de septiembre de 1984; la última versión, con

1987

13 DE ABRIL. Los ministros de relaciones exteriores del Grupo de los Ocho se reunieron para deliberar acerca de la creación de un Parlamento Latinoamericano y la eventual creación de un club tecnológico.

Es la hora de impulsar la concertación latinoamericana, recuperando así una tradición política de estrategias conjuntas para problemas comunes” compromisos de seguridad contenidos en el Acta de Contadora. De esta suerte, Naciones Unidas se encargó, a partir de 1989, de verificar que cesara la asistencia a las fuerzas armadas irregulares en El Salvador. Este mandato se extendió con el fin de efectuar el desmantelamiento del movimiento insurreccional representado por el FMLN. En enero de 1992 los Acuerdos de Paz de Chapultepec, firmados entre el gobierno de El Salvador y el FMLN, pusieron fin a doce años de guerra civil en ese país. México jugó un papel determinante en este proceso. A la OEA le correspondió una tarea inédita para ese organismo regional: el desmantelamiento, el desarme y la repatriación de los grupos contrarrevolucionarios nicaragüenses operando desde el territorio de Honduras. Esta labor la desempeñó exitosamente, de manera conjunta con ONUCA, tarea que concluyó en 1990. Una lección política que se deriva del proyecto diplomático de Contadora es la capacidad de América Latina para resolver, por sus propios medios y de manera conjunta, conflictos de gran magnitud que le afectan en el área. Por la vía de la concertación, México, junto con su sistema de alianzas regionales, logró instaurar una zona de paz en Centroamérica. En la etapa contemporánea el recurso predilecto de esos Estados ha sido la vía judicial. Entre 1984 y 2011, los gobiernos centroamericanos han sometido diez litigios, de distinta naturaleza, a la Corte Internacional de Justicia para asegurar el arreglo pacífico de sus disputas. En los últimos dos decenios la institucionalidad democrática en Centroamérica es la norma, y no la excepción. Las elecciones se efectúan produciéndose la alternancia sin mayores sobresaltos. La economía del área ha mantenido una razonable estabilidad y el proceso de integración regional continúa. A treinta años de distancia, los conflictos entre Estados o las guerras civiles en América Central han dejado de ser objeto de preocupación internacional. Ahora la amenaza más grave que enfrenta la región comprende al narcotráfico y al crimen organizado. A esa amenaza no escapan México, Colombia y otros países latinoamericanos. Es la hora de impulsar la concertación latinoamericana, recuperando así una tradición política de emprender estrategias conjuntas para enfrentar problemas comunes. *Conferencia magistral (texto editado) de Bernardo Sepúlveda, secretario de Relaciones Exteriores de 1982 a 1988, impartida el pasado 9 de enero en la Secretaría de Relaciones Exteriores.


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1987

7 DE AGOSTO. Se impulsó el Acuerdo de Esquipulas II, un documento para establecer la paz firme y duradera en Centroamérica. El acta fue firmada por los presidentes de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica.

Los protagonistas Un histórico acuerdo migratorio entre Cuba y Estados Unidos fue mediado por México.

CARLOS SALINAS

1988

EN NOVIEMBRE. Tuvo lugar una Cumbre de los Ocho Presidentes realizada en Acapulco. La delegación argentina propuso reducir las tasas de interés, con el fin de aliviar el peso de la deuda a los países de la región.

EL 25 DE FEBRERO. En Colombia, una nueva Reunión de Cancilleres del Grupo de los Ocho. Los participantes analizaron el problema de la deuda externa latinoamericana y la situación en las islas Malvinas.

TESTIGO DE LAS PLÁTICAS FIDEL-CLINTON

Crisis de los balseros: el acierto de los ‘90 LA POSTURA DE NUESTRO PAÍS ante el éxodo de migrantes cubanos fue muestra de liderazgo y apoyo; el Presidente Salinas propició un acuerdo histórico La Habana-Washington Por Anabel Clemente Trejo > anabel.clemente@razon.mx

FIDEL CASTRO

WILLIAM CLINTON

26 DE JUNIO. Los cancilleres del Grupo de los Ocho, reducidos a siete -Panamá fue marginada por su situación política interna- criticaron a los países más industrializados por no asumir compromisos para corregir desequilibrios macroeconómicos.

T

ras el éxito del Grupo Contadora, México siguió su impulso en política exterior y ayudó a solucionar la crisis migratoria del verano de 1994 entre Cuba y Estados Unidos: así surgió la mediación del Presidente Carlos Salinas en la Crisis de los Balseros. Si bien no existe relación entre el Grupo Contadora y la crisis de los balseros, tienen, en cambio, un significado trascendental en una larga historia de éxitos en nuestra política exterior. Un testigo de lujo de aquel episodio, el entonces embajador mexicano en Estados Unidos, Jorge Montaño, comparte sus recuerdos en entrevista con La Razón: “México lo que hizo fue servir realmente de punto de transmisión entre el gobierno cubano y el gobierno de los Estados Unidos para lograr un acuerdo migratorio satisfactorio en ambas partes. Nosotros, la mediación se hizo en medio de una enorme secrecía, fue un gesto del Presidente Salinas de concertar a los presidentes Castro y Clinton para llegar a un acuerdo: fue una actuación muy cuidada, muy discreta”. Este acontecimiento, aunque reservado, fue un referente importante para la relación con Cuba. Tras el fin de la Guerra Fría, con la caída del Muro de Berlín en 1989, México se convirtió en el primer socio comercial de Cuba, y en 1994 resultó el mediador natural durante la emigración desordenada de cubanos hacia Miami, Florida, que lanzó al mar a 36 mil personas. Ante esa situación, la Casa Blanca decidió agrupar a los balseros en la base militar que tiene Estados unidos desde 1902 en la bahía cubana de Guantánamo, así como en otra de Panamá. Fue en ese momento del contencioso que México participó en la búsqueda de una negociación entre La Habana y Washington. Otro testigo de excelencia de aquella negociación, el entonces secretario par-

ticular del Presidente Fidel Castro, Felipe Pérez Roque (luego defenestrado tras una de las recurrentes purgas políticas en la isla a lo largo de más de medio siglo de sistema socialista), relató lo siguiente a medios mexicanos, en La Habana, el 5 de mayo de 2004: “Durante los tensos momentos vividos entre Cuba y Estados Unidos, a partir del éxodo migratorio provocado en Cuba por el bloqueo y la política del gobierno de Estados Unidos de alentar la emigración ilegal desde Cuba y que dio origen a la crisis de los balseros, el Presidente Salinas de Gortari, por decisión del Presidente Clinton, fue el testigo de las conversaciones que llevaron a una solución entre Cuba y Estados Unidos para aquella situación”. Para Pérez Roque, se trató de un acierto en política exterior de México: “Desde la perspectiva de Cuba, el Presidente Salinas, durante su mandato, trató a Cuba con respeto y fue protagonista de algunos momentos importantes para Cuba, en las relaciones con Estados Unidos, o en las propias con México”. Tampoco pasaron inadvertidos, en el protagonismo de México en política exterior durante los ’90, la participación del Presidente Salinas en los procesos de paz en Guatemala, la realización de las elecciones democráticas en Nicaragua que terminaron en la derrota del FSLN el 25 de febrero de 1990, y la firma de la paz en El Salvador, con el Acuerdo de Chapultepec el 16 de enero de 1992. Es decir, todo una serie de triunfos de nuestra política exterior que pueden ser vistos como una saga de Contadora, aquel proceso con el que —recuerda el embajador Montaño— Estados Unidos “nunca estuvo de acuerdo”. Sin embargo, agrega: “México le propuso a Washington y a la ONU que fuera ésta la mediadora con las fuerzas beligerantes de El Salvador y Guatemala… fue una década en la cual se logró un cambio de percepción del gobierno norteamericano, en un proceso en el que nuestro país fue testigo e impulsor”.


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1990

1991

ENERO. Se forma el Grupo de Río, aunque su origen data del 31 de diciembre de 1986 con la Declaración de Río de Janeiro. Se trata de la última referencia de la integración del Grupo de Contadora.

27 DE ABRIL. En México, el gobierno de El Salvador y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional adoptan el Acuerdo de México sobre Reformas Constitucionales, que dio paso a los Acuerdos de Chapultepec.

2010

23 DE FEBRERO. Se reúnen por última vez como Grupo de Río, en Playa del Carmen. En esta reunión hubo un enfrentamiento entre Alvaro Uribe (de Colombia) y Hugo Chávez (de Venezuela).

2011

3 DE DICIEMBRE. La CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) sucede, para todos los efectos, al Grupo de Río, de la que forman parte 33 países.

Y UNA VISIÓN PARA EL FUTURO

DOS SEXENIOS CON EL RUMBO PERDIDO

A CONTINUACIÓN PUBLICAMOS dos opiniones, planteadas en conjunto por Jorge Montaño y Emilio Lozoya en la revista Foreign Affairs, en mayo de 2012, sobre la política exterior reciente de México

L

a posición de México ante el mundo perdió espacios durante los últimos 12 años, después de lograr una gran reputación en el ámbito global y diplomático durante más de 40 años. Veamos:

Estados Unidos Hoy en día, la relación se define sólo en cuanto a narcotráfico y seguridad. Incluso, hemos padecido al intentar definir la relación en términos monotemáticos: en los años noventa, por ejemplo, se centraba en el comercio, y anteriormente, en la migración.El problema del narcotráfico es muy complejo, pues se trata, en realidad, de cárteles del crimen organizado con grupos que operan en ambos países y su operación no se limita al tráfico de drogas. La Iniciativa Mérida ha sido un pálido esfuerzo que no alcanzó ningún logro sustantivo. El esfuerzo integral debe hacer partícipes a las regiones de Centroamérica y el Caribe, a Canadá y a Colombia, al menos. Por lo que se refiere al tráfico de armas que entran de forma ilegal, debemos comprender la disposición constitucional en el vecino país. La segunda enmienda impide que se impongan cortapisas a sus ciudadanos para adquirir armas. Aquí debemos buscar el trabajo coordinado en las fronteras y apoyar mociones para exigir registros más rigurosos en la compraventa de armas. La reforma migratoria es facultad exclusiva del Congreso de Estados Unidos, pero por la vía diplomática y legislativa debemos reafirmar un diálogo constructivo, en el que México puede aportar fórmulas y beneficios comunes. No podemos imponer, y menos exigir, aquella gracejada de la “enchilada completa”.

África y Medio Oriente

África y Medio Oriente

Ante los movimientos prodemocráticos en el norte de África y en el Medio Oriente, la actuación de México debe ser de respeto a la autodeterminación de los pueblos.

La imagen en el extranjero El gran reto es crecer. En los últimos 10 años, hemos crecido 1.7% en promedio. Es un legado catastrófico de los últimos dos gobiernos. El ínfimo desarrollo durante la última década nos ha llevado a una bajísima generación de empleo y a una tasa de desempleo que desde 2000 hasta la fecha se ha duplicado. Ésta ha sido una de las principales fuentes de inseguridad y de generación de problemas sociales. Por ello, debemos relacionarnos de forma más intensa con los países que están creciendo: hagamos la lista de aquellos que tienen un crecimiento sostenido y veamos cómo podemos comerciar o invertir más con ellos, para tener la posibilidad de integrarnos mejor económica y comercialmente.`

Latinoamérica

Hemos perdido espacios importantísimos de negociación y mediación. No es difícil explicar que Brasil los haya ocupado. Con Centroamérica, debemos retomar el liderazgo, no se nos puede olvidar que éstos son nuestros hermanos y socios. La iniciativa del Plan Puebla-Panamá debe revisarse y debe analizarse cuáles fueron los temas que lo llevaron a fracasar. Siendo la principal economía de Latinoamérica, la relación con Brasil es prioritaria para México. Considerar a Brasil como un adversario comercial es una visión y una mentalidad anquilosada desde el punto de vista diplomático y económico. Las relaciones con Venezuela y Cuba debemos replantearlas con una nueva óptica para mejorarlas, pero sujetas a la no intervención.

Canadá Europa

Europa

El Tratado de Libre Comercio no se ha aprovechado como se quisiera. Debemos aprovechar las enseñanzas que han dado mejores niveles de vida y bienestar a algunos de los países europeos. Irlanda, a pesar de la grave crisis económica que sufrió, hizo una gran labor en materia de educación. En Francia hay una gran promoción de su “marca país”, lo que fortalece su atractivo turístico. Los motores de la economía europea son Alemania, Francia y el Reino Unido. Además, por los lazos históricos que tenemos con España, encontramos en Europa a los cuatro países con los que tenemos mayores puntos de coincidencia.

ONU

EMILIO LOZOYA, actual Director General de Pemex.

Latinoamérica

En los últimos 12 años no hemos presentado una sola iniciativa multilateral, excepto por las muy recientes en materia de cambio climático. México deberá volver a participar en operaciones de mantenimiento de paz y retomar el liderazgo que tenía en Latinoamérica.

Es un gran socio comercial, gracias al TLCAN. El principal reto es generar puntos de acuerdo que ayuden a mejorar la comunicación regional y que faciliten la integración. La relación bilateral ha generado discusiones interesantes en materia ambiental, de seguridad y de competitividad, como el Programa de Trabajadores Agrícolas Temporales que, si bien ha sido exitoso, debe actualizarse conforme a las realidades del mercado para que sirva como un modelo en materia de cooperación y de movilidad laboral ordenada.

Multilateralismo Debemos practicar una política exterior basada en las prioridades de desarrollo nacional y en los intereses nuestros, procurar el rescate de la imagen nacional en el exterior y la atracción de inversión extranjera. México está ubicado en el lugar 86 de 139 países en capacidad para innovar; en intensidad de competencia económica es el lugar 98 de 139. En 2001 éramos el lugar 42 en el índice de competitividad del Foro Económico Mundial, hoy somos el 66.

Asia

Asia

Para el gobierno actual y las administraciones panistas, China es un adversario. Desde nuestra óptica, no. China se ha expresado muy positivamente sobre las grandes oportunidades para que algunos productos mexicanos —desde recursos naturales, como minerales, hasta productos terminados, como cerveza y autopartes— puedan penetrar este mercado. Otras oportunidades se encuentran en el turismo y la inversión de China. La India se destaca porque en dos décadas ha logrado generar una industria de clase mundial en tecnologías de la información. Éste es el tipo de economía a la que México debe aspirar: una del conocimiento, mediante la cual desarrollemos productos de gran valor agregado. Asia no es sólo la región que más está creciendo, sino la que está teniendo cambios más dramáticos en términos geopolíticos y económicos. En México, esto ni siquiera se está discutiendo.

TLCAN y la integración regional Es indispensable buscar fórmulas para que la diplomacia encuentre la manera de actualizarlo. Cuando se firmó en 1994, aún no padecíamos la presencia abrumadora de China ni de la India como importantes competidores comerciales en los tres países y hay avances tecnológicos que deberían ser tomados en cuenta para lograr un documento útil anexo al Tratado.

JORGE MONTAÑO, ex embajador de México en EU.


08

La Razón | Sábado 12. Domingo 13.01.2013

30añosdeContadora

razon.com.mx

La historia

Rafael Rojas, historiador

Itamaraty, líder desde hace 20 años

En los últimos años claramente Brasil ha

tenido un mejor desempeño, afirma su lugar en las relaciones interamericanas, a la vez que desarrolla toda una estrategia global”

Por Anabel Clemente Trejo > anabel.clemente@razon.mx

L

a diplomacia mexicana ha sido rebasada por la brasileña en los últimos 20 años, después de que México consiguiera grandes éxitos en política exterior como el Grupo Contadora, asegura el historiador Rafael Rojas. En América Latina existen dos referencias indiscutibles para hacer política exterior, la conocida como escuela de Tlatelolco, en México, y la llamada escuela de Itamaraty, en Brasil, las cuales proceden del siglo XX. “La diplomacia de Henrique Cardoso y Luis Ignacio Lula Da Silva (presidentes de Brasil, de 1995 a 2002 y de 2003 a 2011, respectivamente) no es contradictoria con la procedente de la Revolución Mexicana, son tradiciones que lo que hacen es defender la soberanía de los pueblos, fortalecer el vínculo con Estados Unidos, algo que comenzó, en el caso de Brasil, desde la política de Getúlio Vargas (en 1930), que trata

Itamaraty Sede de la cancillería brasileña Orígenes: Gobierno de Getúlio Vargas, en 1930 Aciertos: »Formación Grupo de Apoyo »Interlocución con bloque Bolivariano »Colaboración Sur-Sur »Conforma el BRICS

LA INTERLOCUCIÓN con América del Norte, el bloque bolivariano y la colaboración Sur-Sur ponen a Brasil como un referente destacado en política exterior de hacer contrapeso con la hegemonía de la región”, explica Rojas a La Razón. Sin embargo, el especialista del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) afirma que en México, tras el gobierno de Carlos Salinas la política exterior se estancó con respecto a Brasil: “ las diferencias se han ido acentuando más bien en los últimos años, en los últimos 20... Yo diría que el punto de desconexión mayor fue en los momentos de Zedillo y Fox, que es cuando se transita del gobierno de Cardoso al de Lula, y es cuando Lula emprende una diplomacia muy agresiva en el contexto de la colaboración Sur-Sur, y del BRICS, en la primera década del siglo XXI. Son dos diplomacias que están moviéndose en

dos sentidos. Las colaboraciones BRICS en el caso de Lula se pueden entender en la reformulación de la vieja estrategia de vinculación con Estados Unidos”. El protagonismo de la escuela de Itamaraty se impulsó con el ex presidente Luis Ignacio Lula Da Silva “quien va más allá del latinoamericanismo y se incluye en el BRICS, ese conjunto de países con economías emergentes y sociedades en desarrollo; además, en esa colaboración Sur-Sur que no se inscribe en el nacionalismo latinoamericano. Lula va más a un nacionalismo en donde no es contradictorio un vínculo con Estados Unidos, pues no hay un abandono de las plataformas latinoamericanas, hay una defensa del marco latinoamericano, pero con estrategias más imaginativas de contrapesos globales”, comparte el investigador, quien asegura que en los últimos años “Brasil ha ganado un posicionamiento global extraordinario, al mismo tiempo que se afirma como un referente en las relaciones interamericanas, dejando atrás a México”.

DOS ESCUELAS, DOS CAMINOS Tlatelolco se mantiene en viejos logros Por Anabel Clemente Trejo > anabel.clemente@razon.mx

T

latelolco fue la sede de la cancillería y con su nombre se bautizó a la diplomacia mexicana, un ejemplo en Latinoamérica, pero “México se quedó muy en la línea de mantener las relaciones con Estados Unidos y dejó atrás otros intereses, lo que no sucedió con Brasil”, explica Rafael Rojas. “En los gobiernos de Zedillo y Fox, en el caso de México, comienza a abrirse un flanco de cuestionamientos a la tradición revolucionaria del siglo XX, circulan criticas al nacionalismo revolucionario, a la doctrina Estrada... el soporte histórico de esas críticas se basa en observar un proceso de intensificación de los vínculos de México con Estados Unidos, como consecuencia del NAFTA (Tratado de Libre Comercio de América del Norte, por sus siglas en inglés)”, destaca el académico del CIDE. En ese entonces México vive un pro-

La Razón SUPLEMENTO ESPECIAL

A PESAR del olvido de la región sudamericana, la cancillería enfrenta la oportunidad de retomar éxitos en política exterior de la década de los noventa ceso de inserción económica, financiera y diplomática con Estados Unidos con lo que pierde diálogo con el mundo latinoamericano, abandona las premisas de esa diplomacia de la tradición revolucionaria o la izquierda comunista, que aprovecha Brasil. Es así como quedan atrás los éxitos promovidos por los gobiernos de De la Madrid y Salinas, por ejemplo: la relación con Cuba tras la caída del Muro de Berlín, en 1989, para dar paso a un olvido de la región sudamericana. El historiador destaca que mientras Brasil supo ser interlocutor entre el bloque bolivariano, América del Norte y en regiones de Asia, México no ha tenido la mejor comunicación con todas las regiones.

» Edición Lizeth Gómez De Anda Anabel Clemente Trejo

» Diseño Paola Valdez

» Infografía Carlos López

A pesar de lo anterior, existe una línea de trabajo que ha sido constante en México, el tema Ásia-Pacífico, que comenzó con Salinas de Gortari y que se ha mantenido en los gobiernos panistas, “es ahí donde yo veo concordante la política mexicana con la brasileña”, señala Rojas. Por ello, el académico ve en Tlatelolco ve una oportunidad del resurgimiento de los éxitos de antaño: “Yo creo que la Cancillería está en un momento inmejorable para darle un pulso creativo e imaginativo a la política exterior mexicana. Así como Brasil ha tenido una estatégica hemisférica y global, su base territorial es Sudamérica. Yo creo que México tendría su base territorial en Centroamérica y América del Norte, o lo que antes se conocía como América Septentrional, para lanzar una política que se mueva en el plano hemisférico, manteniendo los marcos interamericanos y con las corrientes más nacionalistas, y, por otro lado, no abandonar estrategias del tipo global como Asia-Pacífico”.

» Retoque digital Cintia Cortés

» Corrección Raúl Chávez Alfonso González

Tlatelolco Antigua sede de la cancillería mexicana, ahora ubicada frente a la Alameda Central Orígenes: Revolución Mexicana y doctrina Estrada, en 1930 Aciertos: Formación de Grupo Contadora »Acuerdo de Chapultepec »Mediación en la crisis de los balseros

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30 AÑOS DE CONTADORA LA HISTORIA  

Gran éxito de México en política exterior

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