Page 17

Ciudad CiudadGuayana, Guayana, Martes 1725 dede Enero Jueves Juliode de2012 2013

Notas sin filtro Yuri Valecillo Mi amigo Pedro Téllez psiquiatra e hijo de Psiquiatras, alguna vez pretendió explicarme los síntomas de la esquizofrenia y no era solo a mi, era a un grupo de amig@s que estuvimos hablando de ensayistas venezolanos salían nombres y más nombres. Pedro tachaba a algunos que no lo convencían como tales. Salía de la boca de alguien, no se dé quien y no logro acordarme, el caso de un ex policía y de un portuguesito, o sea de ascendencia portuguesa, el cual decía que lo atacaban los marcianos o seres de otros mundos o planetas. Los fotógrafos andamos por ahí y de repente se nos presentan cosas e imágenes no vistas y que no se vuelven a repetir en muchos años. En casi todos los casos de existir movimiento, animales, seres humanos, carros desplazándose, caballos en carrera sería bastante difícil que la imagen vista y vivida por alguno de nosotros vuelva a ser recreada de manera exacta. La fotografía de los soldados soviéticos colocando la bandera del martillo y la hoz no fue en pleno combate, fue ensayada y pues-

Lo que deseamos ver

ta en los periódicos del día un par de horas después, para el mundo ese fue el hecho que ocurrió. Aunque para los soldados del ejército rojo que habían participado en tan cruento combate, mismo que le ponía fin a la aventura nazi, había ocurrido de otra manera; si bien en sus partes fundamentales la toma del parlamento alemán ocurrió de manera muy similar a como se presenta en la fotografías hubo algunos retoques donde se aderezaba con mayor dramatismo la escena. Igual ocurre con la célebre foto de Iwo Jima. La realidad es que en pleno combate los Marines norteamericanos después de cientos de escaramuzas y combates sólo tenían una pequeña bandera y la colocaron en la cúspide de Iwo Jima, pero la historia real no fue tal. Se envió a buscar, luego de la batalla, una bandera de mayores dimensiones y se le cargó de toda la intoxicación “heroica” a la que estamos acostumbrados. La bandera original, de dimensiones más modestas, fue izada a las 10:31 AM del día 23 de febrero de 1945 y la foto fue realizada por el

chinos prisioneros, donde los oficiales del ejército de Japón comprobaban la calidad del acero de sus catanas cortando cabezas de prisioneros del país

fotógrafo de la Infantería de Marina Low Lowery. Esa bandera pudo ser izada y los marines que pelearon metro a metro y lograron llegar a la cima del monte Suribachi en Iwo Jima, tomando posiciones defensivas en el perímetro. La otra continuaba en manos japonesas. Lo cierto es que las fotografías son reales, son cier-

tas únicamente que ante la opinión pública. Detrás de bastidores la escena primaria no es tan “magistral” coma la realizada para la propaganda en tiempos de guerra. Una que marca la derrota militar del ejército del “sol naciente”, mismo que había sido tan cruel como el nazi con los pueblos invadidos por su bota asesinando a millones de

invadido. Esas fotografías eran tan importantes como una división de tanques o una flota de barcos artillados de última generación. Alzar una bandera sobre el Reichstag, por parte de los soldados soviéticos,

demasiado tiempo: La sabiduría es el legado que nos dejan los años, que en verdad enseñan. En esta vida no termina el camino que se abraza a la tierra sin saber para dónde va. Apenas está comenzando la noche y ya el alma está como en trance, nunca duerme, jamás descansa, siempre velando, oteando el horizonte de lo desconocido. Sólo en cuerpo llega a casa cansado, boquiabierto, casi sin fuerzas. Hoy amaneció con

la noche en los ojos, como buscando una razón para no abandonar las armas. Tal vez de tanto pensar en la vejez estoy haciendo realidad esa frase de Georg Christoph Lichtenberg que dice, muy pomposamente: Nada nos hace envejecer con más rapidez que el pensar incesantemente en que nos hacemos viejos. El espejo dice la edad de los camellos: Esas arrugas pronunciándose en la piel con vehemencia, esas sombras moradas alojándose como bolsas muy pesadas bajo los ojos, esa mirada apagándose, sin aquel brillo que tenía cuando escrutaba con pasión los caminos de la vida y gozaba, ajena al brillo del sosiego. El espejo es una imagen inmóvil de la ilusión que nos conectad con la eternidad. Por la calle avanza a du-

marcaba una demostración ante el mundo de que la Alemania Nazi había sido derrotada. Las hordas nazis habían causado más de veinte millones de muertos en los suelos de aquel país conocido como URSS. Ninguna de las fotografías es falsa, pero no fueron lo que los soldados vieron en el combate. La fotografía así se transforma en una realidad para cientos, miles, millones de lo que acontece o deseamos que ocurra. Lo demás es simple: no hubo cortes, ni recortes, ni se incorporaron otros seres humanos a dichos actos heroicos y que habían ocurrido horas antes. Lo cierto es que nuestro esfuerzo como fotógrafos está cargado de maravillas y de esfuerzos increíbles que van más allá de lo vivido, siempre lo cargamos de lo que imaginan los ajenos a la imagen impresa. Podemos asumir, razonar, discutir y seguir hablando del valor de la fotografía, pero lo cierto es que todas se inspiraron en un acto primario donde el fotógrafo había arriesgado todo para la toma. Lo demás son timbres postales y matasellos.

Seis por uno: textos saturnianos Néstor Rojas Todo es soplo que se va: Se apaga la danza resplandeciente de una hoja en el zaguán de una casa solariega. Se acallan dos perros que envejecen encadenados (mientras su dueño también envejece en su soledad). La vida –que ayer devoraba sin saber disfrutarla- se me esfuma día por día al ritmo casi tardío de una voz femenina animando mis huesos. En esta hora discreta me atrevo a soñar con los ojos abiertos, viendo a lo lejos, la luna que transcurre. El que se pierde en los recuerdos vive de la nostalgia. Leve es el sonido que hace la brisa entre ladrillos añejos de un caserón de la época de la Independencia. Todo esto son apenas vestigios de la vida que mengua en Angostura, de capa caída. El otrora esplendor de esas

casas históricas –antes orgullo de los bolivarenses- ahora es olvido. Pero a pesar de las sombras que acosan los sueños de lo que aquí persisten, a veces indiferentes ante el derrumbe de la ciudad vieja, nunca es demasiado tarde para vivir: La luz de ese sol que se fue otra vez volverá mañana: Siempre llega a tiempo, apenas amanece, aplastante, intensa como la mirada de un ángel dispuesto a la inmortalidad. Peor entonces para el alma si amanece temprano con fatiga. ¿Cómo pedirle detalles de su excesiva nostalgia? ¿Cómo arrimarla a esta silla que sostiene la crujiente pesadumbre de la soledad? Todo ha sucedido y está por suceder. Un canto de pájaro se abre paso sigiloso entre los rayos de ese dios llamado Cronos. El tiempo

aniquila nuestras ganas de seguir hacia ninguna parte. “No pienses en el mañana”, eso dice el quejido. Un ala rota atraviesa el espacio de la realidad (donde a veces el hastío nos joroba). Pero el vuelo del instante -saeta inmóvil- jamás se detiene. Aquí todos los días me enfrento a lo cierto: Cotidiana es esa calle abierta que sube y baja hacia los territorios de lo desconocido. “No mires nunca atrás”, dice quien se queda, ya sin esperanzas de seguir. “Marcha adelante y llegarás”, vuelve a decirme el que no puede caminar y apenas se arrastra impulsado por la voluntad. Saber vivir sin prisa –me apunta Bonnie Friedman- es una manera de ser rico. Más que eso: La manera más segura de llegar a tiempo es vivir como el que tiene

ras penas una anciana. Se queja, con el improperio en los labios, de su mala suerte. Quiere jubilarse de la administración pública para dedicarse al ocio. Ya no quiere levantarse temprano ni quiere verle más la mala cara a un jefe que en vez de hablar, gruñe. Se queja como hablando sola, sin ver a quienes, a un lado de la calle que baja y sube, esperan que el día mejore para sobrevivir. Un rato después, pasan subiendo dos ancianos en sus últimos días. No hablan ni se quejan, apenas si ven, apenas si caminan, con tanta lentitud que desesperan a quienes los miran ir. El la lleva agarrada de una mano y despacito y despacito se van yendo hacia la muerte. nestorrojas44@gmail.com

Jueves 25 de Julio de 2013  

Diario El Venezolano

Advertisement