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Arturo Emilio Rodenak Karaba

Zona del Recuerdo “Los que saben de fútbol dicen que uno de los grandes equipos estuvo conformado por el que habla, Iván “Pocholo” Azócar, Juan Martínez, Nemesio Romero, Vicente Cantatore, Elvio Porcel de Peralta, Juan Cortés, Osvaldo Rojas, Juan Soto, Samuel Carrasco y Patricio Lagos, entre otras grandes figuras”, lanzó el otrora guardián del Rojinegro.

Lectura obligada

“Cuando le ganamos al 'ballet azul' lo hicimos en el Estadio Nacional por 5-0. Luego de aquella victoria la gente nos fue a esperar a Molina. Llegaron entre cinco a seis mil personas. Tuvimos una buena actuación y eso no se me olvidará jamás”, apuntó el guadameta, quien hasta hace poco trabajó en una escuela formativa en la cual participaban niños de diversos clubes amateur de Talca.

H

ablar de Arturo Emilio Rodenak Karaba es hablar de cosas mayores. Más aún, el meta pasó a convertirse en lectura obligada en los libros de la biblioteca del fútbol. Ocurre que su pasado estuvo tocado por la varita mágica a raíz de que no todos pueden darse el lujo de contar que fueron figuras en el exigente fútbol trasandino. Cuando recién se empinaba en los 16 años de edad, se matriculó con una jornada doble en la mítica “Bombonera”, ya que luego de defender al cuadro de su categoría fue citado al plantel de honor que enfrentó a Boca Juniors. Desde aquel momento, el “Flaco” (1,91 metros) inició un largo vuelo con Gimnasia y Esgrima de La Plata, elenco en el cual permaneció por siete temporadas y gracias a sus sólidas actuaciones recibió una nominación para defender a Argentina en un torneo Panamericano, “en el que salimos campeones invictos”, recuerda Rodenak sobre el evento disputado en su tierra.

A los 16 años de edad debutó por Gimnasia y Esgrima de La Plata (arriba) mandándose un doblete, nada menos que en la “Bombonera”, frente a Boca Juniors. Hay más. Defendió los tres palos de Argentina en un torneo panamericano y, por esas cosas del destino, llegó a Rangers de Talca, ciudad en la que aún reside

DESTINO Por esas cosas del fútbol, o más bien del destino, el arquero arribó a Rangers de Talca (1957), pero antes de ello tuvo un paso por el club Los Andes de Lomas de Zamora, equipo “con el cual permanecí un año, ciclo en el cual logramos el ascenso”, afirmó el golero. Incluso, agregó el argentino nacionalizado chileno, “en esa competencia me eligieron el mejor del arco y por eso integré la selección de esa división”. Asimismo, explica que “cuando me vine acá tuve algunos problemas y por eso partí a Los Ángeles (de 1958 al '61), pero nuevamente regresé al club (años '62 y '63)”. Después de aquel periplo, el atajagoles emigró a Audax Italiano ('64 y '65); sin embargo, su romance con el Rojinegro estaba latente porque nuevamente se calzó la camiseta de los talquinos (1966 y 1967). Tras su estadía en la capital del Maule, Rodenak hizo las maletas para llegar otra vez a la tienda itálica (1968) y después atajaría por San Antonio (1969), Petroleros de Cochabamba, Bolivia ('70), y San José de Oruro ('71), elenco este último en que fue jugador y técnico. Una vez que colgó los botines vendría la historia conocida por todos, ya que en 1982 y 1986 fue entrenador del instituto centenario y también se sentó en el banco de Linares. ¿Por qué se quedó en Talca? “Me quedé exclusivamente por mi señora (Flora Villar). Me he portado mal y ella nunca me echó. Es una broma. Lo que pasa fue que mi representante me mandó a Rangers y como me gustó Chile terminé

quedándome. Incluso, deseché opciones de ir a Ecuador y Colombia, pero uno privilegia otras cosas que el plano económico. Imagínate que cuando partí de Argentina no se me cruzó en la mente de estacionarme en otro lugar y aquí estoy”. ¿Cómo ve el fútbol actual? “Ha mejorado en algo, pero no mucho. Hoy día, cualquiera que actúa en Primera y hace un gol se considera un fenómeno o un mago. ¿Qué hicieron esas maravillas en el Mundial (los chilenos que fueron a Sudáfrica). Antes de aquel torneo, varios decían que serían contratados en equipos estelares de Inglaterra y Alemania; no pasó nada. De que cumplieron en la parte física, pero echo de menos el buen fútbol”. GRAN PASO “Para mí fue un honor haber defendido la camiseta de la selección Argentina y ese fue un premio a las buenas temporadas que cumplí en Primera División”, aseguró Rodenak. Es más, recuerda que el otro portero era Rogelio Domínguez. “Yo teniendo varias ofertas me vine a Rangers y Rogelio emigró al Real Madrid de España. Con ello te quiero decir la calidad de jugadores que había en ese tiempo y no cualquiera jugaba”. Así las cosas, “a uno le quedan bonitos recuerdos y uno de ellos fue cuando nos recibió el presidente del país (Juan Domingo Perón) y su señora (María Eva Duarte de Perón), quienes nos agradecieron en su residencia el hecho de que hubiéramos sido campeones del Panamericano, que se jugó en casa”. EL ARRANQUE Como hubiese sido hoy, recuerda su debut en el fútbol profesional de Argentina. Emilio Rodenak confiesa que tenía 16 años y “no creo que exista otro arquero que haya hecho lo mismo que yo. Había jugado por mi categoría al mediodía contra Boca y había como cinco porteros más porque también jugaban las reservas”. Continúa diciendo que había un técnico uruguayo que “me dijo ‘pibe ahora te comés un sándwich y tomás un café porque te pidieron para jugar en Primera’. Y estar en esa cancha fue extraordinario y más encima ver que el rival tenía jugadores de talla mundial”. ¿Y luego? “Había que jugársela porque no quedaba otra cosa. Perdimos 2-1 en un disputado partido y luego me puse a llorar. Los compañeros se me acercaron para felicitarme por la actuación que había tenido. Ese recuerdo nunca se me borrará porque no todos pueden contar que tuvieron un debut contra Boca Juniors”. Iván González CYANMAGENTAAMARILLONEGRO

Suplemento Pasion Deportiva 19-08-2010  

Suplemento Pasion Deportiva 19 Agosto 2010

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