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TONGO

“Alguna vez quise tomar una decisión fatal” Por Michael A. Zárate

Inesperado protagonista de la reciente campaña municipal, Abelardo Gutiérrez observa su estofado –en un restaurante de Lince– minutos antes de comenzar esta conversación. Por momentos, no sé si sus palabras tienen la sinceridad de un estribillo de canción electoral. Sin embargo, todo cambia cuando Tongo habla de su madre, sus hijos y cuando confiesa que pensó en el suicidio. El estofado ya se enfrió. Fernando Vivas dice que si el vientre de alquiler de la elección municipal fue Cambio Radical, la panza de alquiler fue Tongo. No lo entiendo. Se supone que cuando tú alquilas, cobras. Tú alquilas y recibes un dinero. Yo no he recibido nada por apoyar a Lourdes Flores. En todo caso, yo le he prestado mi apoyo. No le he prestado mi barriga, ni nada. Solo mi imagen, mi carisma y el padre ejemplar que soy, tantos años de mi carrera artística intachable. ¿Por qué, entonces, cuando Jaime Bayly le preguntó por quién iba a votar, usted no respondió? Al día siguiente apareció respaldando a Lourdes Flores. Yo no quise hacerle quedar mal ante sus televidentes. En los comerciales le dije que había estado en Juliaca viendo cómo hablaban mal de él por sus ataques a Lourdes Flores. La única salida era que Lourdes fuera a El Francotirador. Cómo es posible que no fuera ahí y sí al programa del inservible de Carlos Álvarez. Oiga, pero Carlos Álvarez tiene talento. No tiene talento. Encima es mazamorrita. Él habla y no se le entiende porque es medio galgo al hablar. Gago. Gago, mejor dicho. Aunque yo le digo galgo porque parece un perro también. ¿Le dolieron las expresiones de Jaime Bayly hacia usted?


Cómo no me van a doler si hace veinte años que nos conocemos. Todos sus insultos (fueron) por el solo hecho de inclinarme hacia Lourdes Flores. Lo que yo siento ahora no es venganza, sino que sé hasta dónde es Jaime Bayly de doble cara. Él me tuvo a su lado solo para ganar con mi imagen, con mi popularidad. ¿No es pretencioso decir eso? Entonces Bayly hubiera ganado todos los domingos en rating. Mi acercamiento con Lourdes Flores fue hace siete años. Incluso, iba a su casa a almorzar porque tenía buenos conceptos sobre mí. Y ahora más. He conquistado Estados Unidos, he conquistado Italia, tengo una hija en el primer lugar de la UNI, tengo cuatro hijos universitarios. Y no me gusta que me digan pretencioso porque acá no hay sueños, acá hay realidad. Vamos a esa realidad. Usted nació en El Tambo, Huancayo, en 1957. Nací el 25 de setiembre, pero en mi DNI dice 29 de setiembre porque mi padre nunca me quiso firmar. Por eso saqué el tema ‘El hijo de nadie’. Yo soy un hijo abandonado. Me dejó cuando tenía un año. A los 7 u 8 recién lo conocí, pero nunca viví con él. Más bien, a los 16 años, cuando fui a cantar a Huancayo, agarré un taxi y el taxista era mi hermano. Me fui al Mercado Modelo a comer un caldo de mote y la señora que vendía era mi hermana. Yo tengo 50 hermanos en Huancayo. ¿En serio? Mi padre era un mujeriego y habrá tenido como veinte mujeres. Yo soy el hijo mayor, el hijo al que no reconoció. Me duele decirle papá porque papá no es el que engendra, papá es el que cría, el que te da salud, el que te da estudio. ¿Cómo fue su primer contacto con la música? Mi mamá me trajo a Lima cuando tenía un año y estudié en el colegio San José Obrero, por La Parada. Al costado del colegio vivía ‘Chacalón’. A mí me gustaba cantar todo lo que era balada, como Los Ángeles Negros. En ese colegio había una iglesia y yo era sacristán. Un día no llegó la señorita que cantaba en la misa y yo canté a los 7 años. Así empecé. Actué también en el programa del Tío Johnny. ¿Ahí estuvo? Participé ahí y también en ‘Cachirulo y sus Cuatronautas’. Tito Chicoma era el que me acompañaba. Desde muy niño estuve en la televisión. Muchos hablan de que soy figuretti. Figuretti es una persona que solo utiliza la televisión ya por gusto. Mi madre falleció hace tres años y nunca llevé cámaras a su entierro porque no me gusta meter a mi familia para ‘figuretear’.


Su madre tuvo que asumir el rol de padre. Se podría decir que sí. Ella me ayudó mucho. Mi madre sufría de diabetes y hasta el final de sus días estuve con ella. Mi madre sufrió mucho criándome y prácticamente mis hijos le decían a ella ‘mamá’, porque como Gladys (su esposa) y yo salíamos de gira, ella los cuidaba. Por eso mis hijos han salido bien rectos. ¿La ausencia del padre lo perjudicó a usted? Por supuesto, porque uno no tiene el cariño de un padre. Es bien triste. Pero el señor Zenón Maldonado, quien me crió, hizo el papel de padre y lo hizo bien. Era muy buena gente con nosotros. Por eso yo le digo ‘papá’ a Zenón Maldonado, no al otro señor. ¿Es verdad que en el colegio estudió con ‘Pechito’ Farfán (defensa de Alianza fallecido en la tragedia del Fokker)? Sí. Cuando yo estaba en primero de primaria, ‘Pechito’ Farfán estaba en ‘Trancala-olla’, así le decían a Transición. Recuerdo que siempre sobresalió su pechito porque era bien ancho. Era un poco lento para jugar, pero no se necesita ser muy rápido para jugar al fútbol. Sí tenía una técnica increíble. ¿Y usted es hincha de Alianza? ¿Cómo? Oye, casi me atraco con este estofado. ¿Por qué me preguntas eso? Soy de la ‘U’, pero de la ‘U’ antigua, donde estaban Roberto Chale, Rubiños, Nicolás Fuentes, Casaretto. Soy hincha de ese equipo. Aunque sí simpaticé bastante con el ‘Cholo’ Sotil. El célebre Carlos Manrique también estuvo en su colegio. Él enseñaba en el colegio Labarthe (La Victoria) y también era catedrático. Fue mi profesor de matemática y desde ahí ya hacía plata. La mayoría de profesores nos mandaba a comprar libros, pero él no. Él mismo hacía su cuestionario, le sacaba fotocopias a sus libros y los vendía. Hacía negocio con todos ustedes. Lo vendía a todos los alumnos. Por ejemplo, el libro costaba 25 soles y por 5 soles nos vendía la fotocopia. ¿Quién no quería comprarlo? Manrique siempre ha sido un negociante. Lo que le pasó me dio mucha pena porque, así como para una madre no hay hijo malo, para un alumno tampoco hay profesor malo. ¿Cómo conoció a su esposa Gladys? Tenía mi programa en Radio Oriente y quise premiar a la persona que cantara mi tema ‘De cantina en cantina’. En eso, llamó una chica de Campoy y se sabía toda la letra. Y era bien afinadita. Ganó y le dije que fuera al día siguiente. Le pagué los


50 soles, le regalé un long play y abajo había una pollería. Comimos un cuartito de pollo y de frente al (motel) ‘Cinco y medio’. Y nació mi primer hijo (ríe). Su tercera hija –Gladys también– se graduó el año pasado con el primer puesto en la carrera de Ingeniería Petroquímica en la UNI. Fue primer lugar los cinco años seguidos y nunca me lo quiso decir. Me enteré porque otra de mis hijas puso su nombre en la computadora y Gladys salió como primer lugar en la UNI. Siempre quise que mis hijos hicieran sus cosas del colegio con tiempo y fui un poco enérgico. Pero todo depende de uno. El éxito le llegó con su tema Sufre peruano, sufre. ¿Cómo así la compuso? El 2002, cuando fui a Argentina, vi cómo los peruanos sufrían vendiendo en la calle como ambulantes, como si fuera la antigua avenida Abancay. Vendían frazadas, anteojos, relojes. Ese tema comenzó siendo una arenga. Yo solo decía: ¡Sufre peruano, sufre! ¡Sufre peruano, sufre! Alguna vez, Alan García se refirió a esa canción como un reflejo de la nueva sociedad peruana. Lo comparó con El Plebeyo y El Provinciano. ¿Cómo sabes eso? Sí, pues, eso lo dijo en la Universidad San Martín. Por eso la letra dice: “En todas partes del mundo siempre encontrarás un peruano con ganas de luchar, con deseos de triunfar. Sufre peruano, sufre, si tú quieres triunfar”. ¿Y en qué momento de su vida sufrió más Tongo? Cuando no tenía los recursos para mantener a mi familia. Muchos me decían: “Pero Tongo, si sales en la televisión, ¿cómo puede ser que no tengas ni para la comida?”. Misio andaba hasta que vino lo de las firmas comerciales. Ya pude sacar a mi familia de La Victoria a un sitio mejor. Ahora viven en San Miguel. Lo hice por mis hijas. Por la seguridad de ellas. Sí. La gente chocaba con mis hijas, que ya eran señoritas. Les robaban sus celulares, las amenazaban. Era la envidia. Su madre, Florencia Alanya Flores, falleció hace solo tres años. ¿Cómo fueron esos días? Muy penosos. Sentí que se acababa todo. Incluso quise tomar una decisión fatal. Pero más pudo el cariño de mis hijos. Pensé en ellos. Si no existo, entonces ¿cómo ellos iban a seguir? Pensó en el suicidio usted.


Creí que ahí quedaba todo, pero pensé bastante en mis hijos. Tantos años sufriendo. Imagínate, luego de fallecer mi mamá vinieron los contratos comerciales. ¿Qué es lo peor que se ha dicho de Tongo? Yo soy alguien que habla como el pueblo. No busco palabras rebuscadas. Te digo esto porque en una entrevista con César Hildebrandt, él me preguntó: “En el epitafio de nuestra conversación, ¿qué quieres agregar?”. Y le dije que no sabía qué era la palabra “epitafio”. Él valoró que ante cámaras dijera que no sabía su significado. ¿Y ahora ya sabe el significado? Claro. Epitafio es la parte final de una novela, o la parte final de tus días, de tu existencia. O sea, epitafio también significa la parte final de una conversación. ¿Y cuál sería el ‘epitafio’ de esta conversación? Ya cumplí con mi familia, con la sociedad y con mucha gente que me admira. CUADRO: Mis canciones favoritas 1. A la sombra de mi madre: Leo Dan 2. Let it be: The Beatles 3. El Último beso: Los Doltons 4. Te puedes ir en paz: Los Silvertons 5. Jenny: Palito Ortega


Entrevista a Tongo