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31 DE MARZO: DIA DE LAS REGIONES ¿Por qué debemos participar? 1. Porque es urgente que el gobierno traduzca sus compromisos en acciones. Quienes venimos siguiendo los avances y retrocesos del proceso de regionalización durante todos las últimas décadas y gobiernos, todavía tenemos esperanza, pero también precupación, que no queremos que se trasforme, una vez más, en frustración. Esperanza, si recordamos lo que el entonces candidato Sebastián Piñera comprometió en su programa de gobierno, o en el documento que suscribió con el CONAREDE “firme compromiso de liderar desde la Presidencia de la República la instalación de una verdadera Política de Estado para la Descentralización y el Desarrollo Territorial de Chile, dirigida a construir un Chile que se desarrolle con equidad, equilibrio y armonía, en todas sus comunas y regiones y cree verdaderas oportunidades para todos sus habitantes”. Igualmente esperanza, con lo que el Presidente de la República declaró en su mensaje del 21 de Mayo pasado “Descentralizar el país tiene que dejar de ser una eterna promesa y transformarse en una firme realidad” y donde junto con comprometer diversas medidas concretas escogió una síntesis muy lograda para fundamentar la urgencia para avanzar en el proceso: “el centralismo de Santiago no sólo le quita el oxígeno a nuestras regiones, sino también asfixia a nuestra capital”, y llamó “a todos los dirigentes nacionales, regionales y comunales a conformar un gran acuerdo nacional que permita dar el gran salto adelante que las regiones, comunas y el país necesitan”. Esperanza también, cuando uno escucha y lee las periódicas intervenciones del Subsecretario de Desarrollo Regional o se entera de los muy importantes esfuerzos que se están gestando desde el interior de la propia SUBDERE. Pero por otro lado, creciente preocupación, porque transcurrido un año, aún no se ha organizado la convocatoria a construir ese “gran acuerdo nacional”, o cuando en las pasadas cuentas públicas de los Ministros del Interior y de la SEGPRES, así como en las siete reformas estructurales anunciadas por el Presidente, estos compromisos no aparecieron en la agenda de prioridades, ni en medidas efectivas de descentralización de los Ministerios sectoriales, o no se hacen suficientemente visibles. Preocupación también, porque si el conjunto de las reformas comprometidas no se aprueban y ponen en práctica ahora, y no se insertan en el presupuesto del 2012, tienen pocas posibilidades de transformarse en realidad durante este período de gobierno. Especial preocupación, porque para la única medida de descentralización política comprometida en el programa, la elección democrática y directa de los Consejeros Regionales, que tiene el mandato de una reforma constitucional ya aprobada, aún no se envía a trámite legislativo la ley Orgánica Constitucional que define la modalidad de elección y número de CORES a elegir por cada región. Cabe recordar que este es un compromiso contraído por todas las candidaturas presidenciales y por la gran mayoría de los Senadores y Diputados electos en regiones, que debe tramitarse y aprobarse con prontitud, para que la ciudadanía pueda elegir los CORES en Octubre de 2012, simultáneamente a la elección municipal, conozca a tiempo a los candidatos y pueda debatir, enriquecer y pronunciarse sobre diferentes propuestas de futuro de su región. De no lograse ello, no se perderá un mes o un año, sino todo el cuatrienio de gobierno, con la consiguiente nueva frustración y legítimo enojo de la ciudadanía regional. En síntesis, preocupación porque la ciudadanía de regiones aún no percibe con claridad cual es la voluntad política real del gobierno central, de sus Ministerios y de los parlamentarios de todos los partidos, para descentralizar de verdad, lo que significa un traspaso significativo de poder político, de recursos y competencias a los niveles subnacionales. Los tiempos se acortan, y la paciencia también. Necesitamos señales claras y un cambio de ánimo


respecto de este proceso tan importante para transformarnos en un país desarrollado, social y territorialmente integrado. 2. Porque hay pocos logros y riesgos de nuevas frustraciones, que obligan a perseverar. Entre los pocos logros relativamente recientes están la derogación constitucional del número de las regiones (importa usar el nombre, porque genera identidad y sentido de pertenencia), y la reforma constitucional para que la ciudadanía pueda elegir los CORES, reformas para las que no se habría logrado el quórum necesario para su aprobación, sin una perseverante acción desde diversas organizaciones de la sociedad civil de regiones. Pero nuestro principal esfuerzo, importante pero siempre insuficiente, se ha centrado en crear cada vez más conciencia en las instituciones, los medios y la ciudadanía en general, respecto de la importancia de este proceso para el desarrollo y futuro de Chile, en hacer entender que no va dirigido en contra de los habitantes de la capital, sino a favor de su calidad de vida y futura sostenibilidad, en lograr igualdad de oportunidades para muchos talentos jóvenes, mejor acceso a servicios de educación, salud y cultura calidad, para que Chile sea un país bueno para vivir, pero en todas sus comunas y regiones, sin distingo de condición social y ubicación territorial, con más poder de decisión autónomo, compartido entre todos sus habitantes. En resumen, conciencia que la descentralización no es un fin, sino un medio para lograr el superior fin del desarrollo, en una palabra, parafraseando al gran Joan Prats: “Chile será descentralizado, o no será desarrollado. Para crear esa conciencia entre todos, se ha avanzado mucho, pero falta mucho más aún, porque aún no se ha logrado el punto de inflexión necesario para que quienes toman decisiones, actúen en consecuencia, y para que los fuertes intereses políticos y económicos asociados al centralismo, y su cortoplacismo, entiendan que nuestro horizonte deben ser las futuras generaciones, no las futuras elecciones, y que todos ganan si de una vez se pone atajo a la desbordante expansión urbana y poblacional de Santiago, y las igualmente desbordantes externalidades y costos asociados a ésta, y que tiene sentido invertir mucho más en las regiones, que son nuestros principales espacios para abrir nuevas y mejores oportunidades de desarrollo para todos los chilenos. 3. Porque hay demasiados ejemplos que demuestran que el centralismo no respeta, ni a las regiones ni a la calidad de vida de los habitantes de la capital. El ejemplo más reciente es el mal manejo inicial que tuvo la crisis de Magallanes, donde el gas fue la punta del iceberg, que explotó consecuencia de un malestar acumulado por la prolongada sensación de abandono de parte de las autoridades centrales. La erupción del Chaitén, el terremoto de Tocopilla (con delegadas presidenciales, no obstante existir intendentes designados por el gobierno), los dramas del fjordo de Aysén o del lago Maihue, y el terremoto del 27/F, son ejemplos de lo absurdo que resulta el manejo a distancia de problemas locales. El hecho que los 70 Km. pendientes para completar la ruta austral para unir “Chile a Chile” (como lo reclaman los habitantes de Palena Medio), haya sido abandonado durante décadas, o el trato que ha recibido Chiloé, dan cuenta de la misma actitud. Pero el principal daño del centralismo lo sufren los habitantes de la capital, la que ha sobrepasado los límites de su crecimiento eficiente, generando problemas cada vez más complejos en sus sistemas de transporte, de contaminación atmosférica y espiritual, y que en el mediano plazo, consecuencia del cambio climático, va a experimentar una severa crisis de abastecimiento de agua. Sólo paliar esas externalidades, demanda de recursos de cada vez mayor cuantía, que de otro modo podrían invertirse en nuevas oportunidades de desarrollo de las regiones. Ahora


se está insistiendo, una vez más, en ampliar el radio urbano de Santiago, con la proyección de triplicar su tamaño poblacional en los próximos 30 años, y los cada vez más complejos y costosos problemas asociados a dicha expansión. 4. Porque si no actuamos, se producirán crisis quizás inmanejables. Más que tenerle miedo a la descentralización, debemos tener miedo a seguir centralizando el país, porque se vislumbran a lo menos cuatro crisis país, que nos obligan a anticiparnos al momento que esas crisis se hagan inmanejables: 1. La crisis de sustentabilidad ambiental de Santiago; 2. La crisis de la excesiva concentración económica (y pronunciada subutilización de los espacios territoriales; 3. La crisis del sistema público (uniforme, incapaz de aprovechar nuestra diversidad, para la dinámica del siglo 21 y una sociedad de la participación); 4, la crisis del sistema político (asimetría entre un gobierno central muy fuerte, y gobiernos regionales, municipios y sociedad civil muy débiles, sin contrapeso de poder y control ciudadano). Los cambios que Chile requiere, son estructurales, complejos y necesariamente graduales y lentos, pero no podemos seguir esperando o mirando hacia el lado. 5. Porque Chile ahora pertenece a la OCDE, y debe seguir sus buenas prácticas. Sin duda es muy bueno que Chile haya logrado ingresar a ese selecto grupo de países desarrollados, mérito de su muy buen manejo a nivel macro, pero descuidando, hasta el día de hoy, a los niveles meso-regional y micro-local, que son los principales espacios para generar nuevo desarrollo. No es casualidad que la casi totalidad de los países desarrollados, también son descentralizados, con una proporción significativamente mayor de su gasto público total aplicado a sus comunas y regiones, y con elección popular directa de sus autoridades regionales, sin con ello necesariamente perder su condición de país unitario. En consecuencia, no basta ingresar a la OCDE, ahora hay que merecer ser país miembro, lo que obliga a seguir sus buenas prácticas, como son, entre otras, el trato que dan a sus comunidades humanas y territorios de nivel local y regional. 6. Porque debemos crear conciencia y renovar nuestro propio compromiso. Es muy importante que todas las instituciones y personas nos sumemos a los actos del próximo Jueves 31 de Marzo, porque es necesario crear conciencia, cobrar el cumplimiento de los compromisos contraídos, y renovar nuestros propios compromisos con el futuro de nuestras regiones, con mejores oportunidades de empleo, educación, salud y cultura para nuestros hijos y nietos, en todos los rincones de Chile, asumiendo como instituciones y personas, con sentido unitario y plural. Es una tarea en beneficio de todos, que requiere de todos. Heinrich von Baer v.L. Presidente Consejo Nacional para la Regionalización y Descentralización de Chile, CONAREDE Marzo de 2011


Por que Participar en el Dia de las Regiones