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conforman, cambiar el orden de las palabras para formar nuevas oraciones, sin alterar su significado; agregar palabras para formar una oración más larga, entre otras. • La conciencia fonológica hace que los estudiantes comprendan que las palabras están constituidas por sonidos (fonemas) y genera la reflexión sobre cada uno de los sonidos que forman las palabras. A partir de aquí, los niños pueden identificar y jugar con los sonidos (suprimir, aumentar y cambiar) para formar nuevas palabras. El desarrollo de esta conciencia propicia el éxito en la adquisición del código alfabético, es decir, se parte de los sonidos que forman las palabras y no de sus grafías. Para desarrollar la conciencia fonológica, se recomienda al docente realizar los siguientes ejercicios que son exclusivamente orales: identificar los fonemas que forman las palabras (/s/ /o/ /l/), reconocer los sonidos iniciales, medios y finales de las mismas; por ejemplo, el sonido /b/ en las palabras /vvvaca/, /bbbota/, /vvvino/ se encuentra al inicio de la palabra. Para aprender el código alfabético, los estudiantes deben reflexionar oralmente acerca de los sonidos que conforman las palabras, esto significa poder segmentar, suprimir, aumentar, cambiar e identificar los sonidos de todas las palabras que conocen y formar nuevas palabras. Es un verdadero desafío para los estudiantes identificar los sonidos que forman las palabras, porque estos no se encuentran separados en el habla, sino que constituyen un “continuo sonoro”. Por esa razón, los docentes conjuntamente con los estudiantes deben pronunciar los sonidos de manera constante, organizar actividades durante la conversación, narración, exposición, descripción, argumentación y las instrucciones, para discriminar sonidos, jugar con ellos, comprender sus particularidades y otros. Cabe recalcar que en este momento no estamos hablando de grafías sino simplemente de sonidos, con el fin de que los niños puedan mencionar cualquiera de estas palabras, suprimir el fonema inicial para formar nuevas palabras (/r/ /a/ /t/ /a/ - /a/ /t/ /a/), cambiar fonemas (/gata/ /pata/ /cata/ lata/ /rata/) e identificar un determinado fonema en una palabra, entre otras. En esta primera etapa estos ejercicios se convierten en un juego para los escolares, y se deben poner en práctica de esa manera hasta que hayan desarrollado la conciencia fonológica, para que, como ya se mencionó, manipulen los sonidos de todas las palabras. Al desarrollar la conciencia fonológica, aprenden la correspondencia de los fonemas con sus grafías y empiezan a escribir palabras analizando en forma oral los sonidos que las conforman. Este proceso puede observarse cuando los estudiantes se dictan a sí mismos para escribir las palabras, es decir, prolongan e identifican los sonidos de la palabra en voz alta antes de escribirla. En un segundo momento, el docente propondrá un proceso para descubrir o dar a conocer las grafías que corresponden a los sonidos planteados en los bloques curriculares, descubriendo así la relación entre el fonema y su respectiva grafía. Además, los maestros enseñarán la direccionalidad de las grafías con sus respectivos rasgos ascendentes y descendentes. Posteriormente, los educandos empezarán a escribir palabras y oraciones con el código aprendido. Es importante que los docentes tengan en cuenta que a partir de este momento los escolares deben reflexionar sobre la escritura correcta de todas las palabras. Este es un proceso que se debe hacer en forma sistemática y permanente durante todo el año escolar, para que el niño maneje de modo acertado el código alfabético y lo utilice en la lectura y escritura como medios de comunicación, disfrute, conocimiento, desarrollo del pensamiento y relación social. Además del desarrollo de la conciencia fonológica, es fundamental que conozcan el significado de las palabras (conciencia semántica), es decir, que se debe enseñar de manera intencionada el estudio del vocabulario, porque esto es la base del lenguaje y del pensamiento que permite al estudiantado ampliar su mundo conceptual, comunicarse con claridad y comprender los textos que lee. Se puede trabajar, por un lado, la lectura de palabras y, por otro, incrementar el vocabulario y la conceptualización. Incluso, como si fuera un juego, se recomienda que los estudiantes formulen palabras y las agrupen en campos semánticos o en familias de palabras para elaborar diccionarios con gráficos y significados que desconozcan. Es necesario trabajar no solo con el significado de la palabra sino también con el aprendizaje de la forma escrita. Las palabras no se pueden escribir como a cada uno le parezca porque esto haría muy lenta y dificultosa la lectura. Para que

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PLAN ANUAL DE ASIGNATURA DE LENGUA Y LITERATURA

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