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Temas variados

Requiebros de Amor

Todos los días me paso como garza en la laguna, con el pescuezo estirado sin esperanza ninguna.

El amor es como el dulce, cucharita de nogal, revolveme noche y día que no me quiero quemar.

A la orilla de la mar estaba un sapo desnudo, poniéndose las espuelas para montar un peludo.

El amor ha de ser uno, eso bien lo sabés vos; no tiene amor por ninguno aquella que quiere a dos.

Alojita de algarroba molidita en el mortero, que se sube a la cabeza como si fuera sombrero.

El día que tú naciste ¡Qué triste se puso el sol! al ver que otro sol nacía con mucho más resplandor.

Amores y dinero quitan el sueño; yo, como no los tengo, muy bien que duermo.

Que te quise cierto fue, que te olvidé, no es mentira; que las hojas en las ramas no duran toda la vida.

A orillas de una laguna estaba un sapo con otro: uno estaba de levita y el otro de bota i potro.

Mujer vieja es un fantasma que nos espanta al mirar, y si es joven es un potro que no se puede domar.

A orillas de una laguna estaba un sapo en cuclillas, con la navaja en la mano haciéndose la patilla.

Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio; contigo, porque me matas y sin ti, porque me muero.

Cazador salió a cazar patitos a la laguna. Salió el patito y le dijo: cazarás, pero las plumas.

me quisiste, yo te quise, me adoraste, te adoré; me colgaste la galleta, yo también te la colgué.

Corrió el sapo una carrera con una tortuga vieja: castigaron cuadra y media, ganó el sapo por la oreja.

Quisiera ser el solcito, que nace en el cielo azul; para besarte en la frente con un rayito de luz.

La volvieron a correr, Una vez me enamoré redoblando la parada; y me quedó esta experiencia: llegando a la cuadra y media, el amor es una cosa pegó el sapo una rodada. difícil como la ciencia. Cuando pasé por tu casa, estaba un cuero colgado, yo le dije: ¡buenas tardes! Y el cuero quedó callado.

En las mozas de estos pagos quiero mi suerte probar; porque tienen amor firme y no saben engañar.

Cuando salí de mi tierra de nadie me despedí, sólo de una pobre vieja

Es mejor querer a muchas, cuantas más sean, mejor; si una te hace una herida,


que estaba moliendo ají.

otras calman el dolor.

Cuatro camisas tengo, las cuatro vendo, para comprarme un coche, que no lo tengo.

Me aconsejan que en amor no me tire a lo más hondo; que el amor es un limón que tiene amargo en el fondo.

Que no lo tengo, sí, ¡Ay! Me da risa verme dentro de coche y sin camisa.

Como el que se arrima al fuego, quiero arrimarme a tu amor; del frío de verme solo, me tirita el corazón.

En la falda de aquel cerro Compadécete de mí, llora triste un gavilán dolete de mi dolor; no llora porque tiene hambre,curame que vengo herido, sino porque es animal. herido de mal de amor. En la orilla de un río cantaba un sapo, y en su canto decía: ¿con qué me tapo?

No seas así mi negrita, entregame el corazón, amor pobre y leña verde arden cuando hay ocasión.

En la puerta del cielo cantaba un riojano. Sale San Pedro y dice: ¡Entre, paisano!

Yo no me quiero casar por no mantener familia; me gusta solito andar como gallo sin gallina.

Lo primero que ofrecen los de la sierra, unos quesillos duros como las piedras.

¡Cómo querés que te quiera y que te tenga cariño; si cuando voy a tu casa tu mamá riñe conmigo!

Como las piedras, sí, fuego violento, con el piquito en l`agua vivo sediento.

Cuídese del matrimonio y nunca se case usted. ¡Mire si sabré estas cosas que yo me casé con tres!

Me ha mandado mi mamita, que le dé las buenas noches; y si no ha visto pasar una lagartija en coche.

Comiendo se mata el hambre, bebiendo se va la sed; y enseñando la moneda se conquista a la mujer.

Me mandaron no sé dónde, a buscar no sé qué rosa; y me volví no sé cuándo, trayendo no sé qué cosa.

Los hombres son los ratones y las mujeres el queso; el matrimonio es la trampa, yo no me caso por eso.

¡Ojalá Dios se enojara y me mandara en castigo una creciente de arrope y una soga de quesillos!

Por las orillas de un hombre estaba sentado un río, afilando su caballo y dando agua a su cuchillo.


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