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La mundialización de la comunicación. Armand Mattelart.

La forma en que fueron evolucionando las tecnologías (transportes, comunicaciones, etc) significaba no sólo progresos, sino una globalización de información y pensamiento de la humanidad. La evolución de los medios de comunicación nos auguran un progreso a la humanidad, sin embargo, es meramente un espejismo pues lo que en realidad representa es el beneficio de unos cuantos empresarios de los medios que manipulan la información a su conveniencia. La universalización de la comunicación se desarrolló en base a la ilustración y el liberalismo: La Ilustración fue una época histórica y un movimiento cultural e intelectual europeo – especialmente en Francia e Inglaterra–que se desarrolló desde fines del siglo XVII hasta el inicio de la Revolución francesa, aunque en algunos países se prolongó durante los primeros años del siglo XIX. Fue denominado así por su declarada finalidad de disipar las tinieblas de la humanidad mediante las luces de la razón. El siglo XVIII es conocido, por este motivo, como el Siglo de las Luces. Los pensadores de la Ilustración sostenían que la razón humana podía combatir la ignorancia, la superstición y la tiranía, y construir un mundo mejor. La Ilustración tuvo una gran influencia en aspectos económicos, políticos y sociales de la época. El liberalismo es un sistema filosófico, económico y político que promueve las libertades civiles y se opone a cualquier forma de despotismo, apelando a los principios republicanos. Constituye la corriente en la que se fundamentan, tanto el Estado de derecho, como la democracia representativa y la división de poderes. Aboga principalmente por: -El desarrollo de las libertades individuales y, a partir de éstas, el progreso de la sociedad. -El establecimiento de un Estado de derecho, donde todas las personas sean iguales ante la ley, sin privilegios ni distinciones, en acatamiento de un mismo marco mínimo de leyes que resguarden las libertades y el bienestar de las personas. Francia buscaba un sistema de desarrollo económico más universal y homogéneo que estuviera en manos de unos cuantos. Una nueva forma de intercambio de mercancías (liberalismo) entre todos los países. El modelo de desarrollo capitalista era en apariencia benéfico a todos, sin embargo es evidente que terminaron endeudando a la postre a un gran número de ciudadanos. Era menester, tener una forma universal de la comunicación por la cual llegara la información, el conocimiento, el intercambio de ideas, la educación. Entonces la prensa se convirtió también en una mercancía de libre cambio.


La evolución de las tecnologías de comunicación (telégrafo, teléfono, tren) supone que serían la punta de lanza del progreso económico, aunque ya es visto que es sólo de una pequeña minoría, de grandes potencias principalmente E.U.A. El desarrollo industrial es el que genera el desarrollo de los medios de comunicación, en consecuencia de este libra intercambio. Todo lo que va surgiendo en la historia de la humanidad va provocando nuevos inventos, es una cadena evolutiva que va generando sociedades modernas cada vez más desarrolladas. El siglo XIX inventa las news y el ideal de la instantaneidad de la información, la cual se convierte en una mercancía en forma de producción cultural de masas que propaga lineamientos de formas de vida y pensamientos capitalistas. El cine y la música muestran una gran capacidad para esa exportación. Las agencias informativas tejen sus redes de corresponsales en todo el mundo y acaparan el poder para distribuir la información: Reuters, Havas y Wolf, forman el monopolio del mercado con el objetivo de ganar dinero en lugar de informar (entretenimiento más que educación). W. Raldolph Hearts crea una prensa sensacionalista donde busca el morbo de la gente. Siempre se tiene un control de la información que se está generando para promover sus intereses. Las agencias de publicidad apoyan esta propaganda de consumo en las poblaciones. La literatura industrial es la fórmula de la internacionalización de sentimientos (novelas, comics). En conclusión, vemos que el desarrollo tecnológico se lleva al nivel de la comunicación y se crean entonces la cultura de masas. La comunicación mundo excluye y crea disparidades entre países y regiones a diferencia de lo que debería representar la globalización, conducen a una polarización y marginación cada vez mayor entre centros y periferias pues la competencia entre países e incluso entre poblaciones es desigual. Las comunidades de consumo creadas por el marketing, dan prioridad a los estilos de vida globales que a pertenecer a una tradición nacional. Una cultural global sin identidad y sin valores que va generando cada vez más desorden planetario. Algunos pueblos se han resistido a la anexión, aunque al final la mayoría terminan siendo contaminados o mimetizados ante las nuevas formas de cosmopolitismo global. La complejidad del mundo actual es sin duda el no poder concebir conjuntamente una unidad planetaria y la diversidad de los mundos que la componen. Los medios de comunicación tienden a crear productos emblemáticos globales, no importando la cultura del destinatario. Prueba de ello es la visión xenofóbica y anti-islámico contra las comunidades árabes después de los hechos del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York. Esta sociedad planetaria cruza fronteras arancelarias, religión, cultura. Crea una tendencia de los mercados a extenderse (libre mercado), para permitir la libre circulación comercial y productiva.


Promueve la interdependencia entre los distintos países del mundo unificando sus mercados (marcas, informaciones, programas y servidores informáticos transfronterizos) y creando sociedades globalizadas. Las multinacionales tienen el poder económico y capturan el poder político y cultural. Sin dar derecho a los ciudadanos de decidir sobre su futuro ni a la información (distrayéndolos con programas banales) siendo aplastados por el más fuerte quienes marcan las reglas. Hay vía libre a los intereses de unos cuantos, atropellando los derechos humanos del resto de la población.


La mundialización de la comunicación armand mattelart