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Año 75 Nº 4065 - 23 de Marzo de 2014 Tercer Domingo de Cuaresma - Ciclo A - Color morado

Jesús: fuente de agua viva La liturgia hoy nos sigue motivando a la comunidad cristiana para que vivamos esta cuaresma, en clave de vida, de conversión y de compromiso. En el Éxodo, Moisés iluminado por Dios, supera un conflicto con su pueblo afligido por la sed en medio del desierto. Esta situación pone en crisis el proyecto liberador, pues afecta las convicciones del pueblo que reclama a Moisés y desafía el poder salvífico de Dios. Es común entre nosotros, pensar que Dios nos abandona cuando más necesidades tenemos; sin embargo, no es así, en esos momentos es cuando Dios está más cerca y se convierte en la salida digna ante toda dificultad. San Pablo invita claramente a mantener firme la fe y la esperanza en Dios. Ninguna adversidad debería debilitar la fe; por el contrario, es la adversidad y las situaciones críticas las que fortalecen la fe verdadera.

beber. Lo hace a pesar de las claras diferencias religiosas entre samaritanos y judíos. El fruto de este encuentro es la fe; Jesús mismo se ofrece como salvación para la mujer y para su pueblo. La fe no puede depender de manifestaciones momentáneas que hoy pueden ser favorables y mañana no. Hagamos de esta cuaresma una jornada intensa de fortalecimiento de la fe y la esperanza, reconozcamos que el Dios de la Vida nunca nos abandona y preguntémonos: ¿ En qué o en quién

A la mujer samaritana Jesús le ma- está puesta nuestra fe y nuestra esnifiesta que tiene sed y le pide de peranza?

«Dame de beber»


El Día del Señor. Marzo 23 de 2014

RITOS INICIALES

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Rito de entrada

COMENTADOR: Nos reunimos en el banquete de la Eucaristía para alabar al Señor en comunidad, para dejarnos interpelar por su Palabra la cual nos invita a reconocerlo y proclamarlo como el Hijo del Hombre que nos da a beber del agua de la fuente de la vida. por eso, en unión con toda la Iglesia y la humanidad celebramos nuestra Eucaristía.

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Oración inicial

CELEBRANTE: Dios misericordioso, autor de toda bondad, que nos otorgas por el ayuno, la oración y la limosna, remedio para nuestros pecados; mira nuestra humilde confesión, y ya que nos abate el peso de nuestra culpa, levántanos por tu misericordia. Por Nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALAB R A

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Primera lectura

MONICIÓN: En el desierto árido del éxodo Dios hace brotar de la peña el agua viva sin la cual el pueblo moriría de sed. Este signo del poder del Señor y de su presencia en medio de los suyos nos recuerda, para ponernos en guardia nuestra falta de fe y de confianza en el único que puede apagar nuestra sed.

de algunos ancianos de Israel, lleva en tu mano el bastón con que golpeaste las aguas del Nilo y camina; que yo te espero allá, sobre la roca, en Horeb. Golpea la roca, y de ella brotará agua para que beba el pueblo.», Así lo hizo Moisés, a la vista de los ancianos de Israel. Y llamó a aquel lugar Masá (Tentación) y Meribá (Careo), porque allá los israelitas exigieron pruebas al Señor y se encararon con él diciendo: «¿Está realmente entre nosotros el Señor, o no?» Palabra de Dios.

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Salmo 94

TODOS: Escucharemos tu voz, Señor. -Vengan, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos. /R. -Vengan, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, Creador nuestro. Porque Él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que Él guía. /R. -Ojalá escuchen hoy su voz: «No endurezcan el corazón como en Meribá, como el día de Masá en el desierto: cuando sus padres me pusieron a prueba, y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.» /R

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Segunda lectura

MONICIÓN: Justificados ya por la fe, apoyados en la esperanza que da el amor de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones El pueblo, torturado por la sed en el decon el Espíritu Santo que se nos ha dado, estasierto, protestó contra Moisés diciendo: mos embarcados, bajo la guía del Señor muer« ¿Por qué nos hiciste salir de Egipto? to y resucitado, en un éxodo definitivo que va ¿Sólo para hacernos morir de sed, junto del mundo de la gracia a la gloria de Dios. Del libro del Éxodo 17,3-7

con nuestros hijos y nuestro ganado?» Moisés pidió auxilio al Señor diciendo: «¿Qué puedo hacer con este pueblo? ¡Poco más y me matan a pedradas!» El Señor respondió a Moisés: «Avanza a la cabeza del pueblo, acompañado

De la Carta del apóstol San Pablo a los Romanos 5,1-2.5-8

Hermanos: Habiendo obtenido el perdón gracias a la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo. Por Él hemos alcanzado, mediante la fe,


Tercer domingo de Cuaresma - Ciclo A - Color morado

el estado de gracia en que nos encontramos, y por Él, llenos de esperanza, nos congratulamos de poder tener parte en la gloria de Dios y la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios inunda nuestro corazón gracias al Espíritu Santo que hemos recibido. Esperanza que nos dio ya Cristo al morir por nosotros precisamente cuando éramos unos pecadores, incapaces de valernos. Es difícil que alguien dé su vida por un justo; tal vez alguno sea capaz de morir por un bienhechor. Pero Dios nos ha dado una prueba de que sí nos ama al morir Cristo por nosotros cuando éramos todavía pecadores. Palabra de Dios.

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Canto

-Señor, tú eres verdaderamente el Salvador del mundo; dame el agua viva, para no volver a tener sed.

7

Evangelio

MONICIÓN: Jesús es de verdad el Salvador del mundo, el Mesías prometido; no tenemos que esperar a otro. La samaritana lo muestra de forma conmovedora. Desear el agua que salta hasta la vida eterna. El Señor es el único que puede darla. Según San Juan 4,5-15.19b-26.39a.40-42

En cierta ocasión llegó Jesús a una población de Samaría llamada Sicar, cerca del terreno que Jacob había dado a su hijo José. Allí se encontraba el pozo de Jacob. Jesús fatigado del viaje, se había sentado junto al pozo. Era la hora del mediodía. Una mujer de Samaría llegó a sacar agua, y Jesús le dijo: «Dame de beber.» Sus discípulos se habían ido a la población a comprar alimentos. La samaritana le respondió: «¿Por qué Tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?» Los judíos, en efecto, no se tratan con los samaritanos. Jesús le respondió:

«Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, tú le habrías pedido a Él, y Él te hubiera dado agua viva.» «Señor -le dijo ella-, no tienes con qué sacar el agua, y el pozo es hondo. ¿De dónde sacas el agua viva? ¿Eres acaso más grande que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, donde bebieron él, y sus hijos y sus animales?» Jesús le respondió: «Todo el que bebe de esta agua, volverá a tener sed, pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed. El agua que yo le daré, se volverá en él un manantial que salta hasta la vida eterna,» La mujer le dijo: «Señor, dame de esa agua, para no volver a tener sed ni tener que venir aquí a sacarla.» y añadió: «Señor, veo que eres profeta. Nuestros padres adoraron en este monte, y ustedes dicen que es en Jerusalén donde se debe adorar.» Jesús le respondió: «Créeme, mujer: llega la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adorarán al Padre. Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, más aún, ya ha llegado, en que los verdaderos adoradores han de adorar al Padre según el Espíritu y la verdad. Porque esos son los adoradores que quiere el Padre. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben adorarlo según el Espíritu y la verdad.» La mujer le contestó: «Sé que va a venir el Mesías (es decir, el Ungido); cuando Él venga, nos lo enseñará todo.» Jesús le dijo: «Ese soy yo, que estoy hablando contigo.» Muchos samaritanos de aquella población creyeron en Jesús al oír lo que la mujer les contó. Y cuando llegaron a donde Él, le pidieron que se quedara con ellos. Y Él se quedó allí dos días. Y muchos más creyeron al oírlo a Él, y decían a la mujer: «Ya no creemos por lo


que tú nos contaste: nosotros mismos lo -Concédenos, Señor tu Espíritu a los hemos oído y sabemos que este es ver- que escuchamos tu Palabra, para que daderamente el Salvador del mundo.» iluminados por ella, hagamos revisión constante de nuestra vida y de nuestras Palabra del Señor. actitudes, en este tiempo de cuaresma. Oración Comunitaria /R

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CELEBRANTE: Hermanas y hermanos, glorifiquemos a Cristo, nuestro Señor, que ha querido ser nuestro maestro, ejemplo y hermano. Supliquémosle, diciendo:

-Que tu ejemplo de vida, Señor, nos estimule a vivir en comunidad, para que libres de todo egoísmo y orgullo, celebremos conjuntamente tu resurrección. /R

CELEBRANTE: Confiando en tu amor de Padre, te presentamos nuestras súpliCOMENTADOR: Para que la Iglesia siga cas, Señor. Transfórmanos en personas renovando su compromiso bautismal y nuevas al servicio de los hermanos, cada día asuma con mayor entereza su para alabanza de tu nombre. Por Cristo acción evangelizadora. /R nuestro Señor. TODOS: Señor, danos agua viva.

LITURGIA DE LA EUCARISTÍA

9

10

Oración sobre las ofrendas

CELEBRANTE: Danos, tu paz, Señor, por estas ofrendas y así como te pedimos el perdón de los delitos propios, sepamos perdonar las ofensas de nuestros hermanos. Por Jesucristo nuestro Señor.

Santoral Lunes 24 Martes 25 Miércoles 26 Jueves 27 Viernes 28 Sábado 29

y

citas

Santa Joaquina La Anunciación San Braulio San Ruperto San enrique Santa Magdalena Sofía

Misión Claretiana

Oración después de la comunión

CELEBRANTE: Hemos recibido la prenda de los dones eternos, y peregrinos en la tierra, somos ya saciados con el Pan celestial; te pedimos, Señor, que se cumpla plenamente lo realizado en estos sacramentos. Por Jesucristo nuestro Señor.

bíblicas de 2R 5,1-15a Is 7,10-48;8,10 Dt 4,1.5-9 Jr 7,23-28 Os 14,2-10 Os 6,1-6

la

Salmo Salmo Salmo Salmo Salmo Salmo

Seman a

41 39 147 94 80 50

Lucas 4,24-30 Lucas 1,26-38 Mateo 5,17-19 Lucas 11,14-23 Marcos 12,28-34 Lucas 18,9-14


El Día del Señor 23 de Marzo de 2014