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DH Lunes 11 de marzo de 2013

MILENIO diario

Hablemos bien... Qué con el “feminicidio” ese pág. 23

PARTO HUMANIZADO Modificó tecnología la forma natural

1 DE DICIEMBRE Prosigue la investigación de los hechos

pág. 04

pág. 06

LAS PATRONAS Una labor que puede cambiar al mundo pág. 08

Número 2

En prisión

Las mujeres no merecen nuestro silencio frente a violencia institucional ERNESTO GÓMEZ RUIZ

LIBRO Y SITIO WEB Historias de vida en tiempos de muerte pág. 09

CASA DE LA SAL Proyecto inspirado en Mahatma Gandhi pág. 20

HERMILA GALINDO Pionera del feminismo mexicano pág. 22

ESCRIBEN

—Luis González Placencia —Manuel Fuentes Muñiz —Ina Zoon —Sara Lovera y Miriam Ruiz —José Antonio Guevara Bermúdez —Tania Ramírez Hernández y Ricardo Alberto Ortega Soriano


2  Lunes 11 de marzo de 2013

DH

Editorial

El buen juez… T

odavía resulta inconcebible que quienes representan a más de la mitad de la población del país sigan siendo víctimas de distintas y nuevas formas de violencia en ámbitos que tradicionalmente han existido y en los que son de reciente estudio. Las mujeres en este país son víctimas de desigualdad y discriminación, producto de una arraigada tradición cultural que perpetúa un modelo de sometimiento y control hacia quienes suponen de facto como el “sexo débil”. Esta figura retórica de lugar común tiene tanta implicación en el fondo y en la forma; lo mismo daña la falta de perspectiva de género en el lenguaje de una ley que el abandono y la indiferencia de las autoridades para reconocer y proteger los derechos de cualquier mujer en el país. El discurso del Estado que repite una y otra vez que es inaceptable cualquier tipo de violencia hacia las mujeres, por desgracia como consecuencia de situaciones de extrema gravedad, no tiene ningún efecto transformador en las interacciones sociales y mucho menos –y más grave aún– entre quienes son responsables de garantizar el ejercicio de los derechos. La violencia institucional de género es ese concepto elaborado que parte, entre otras, de la premisa de que la violencia hacia las mujeres es un fenómeno que se debe enfrentar con todas las herramientas posibles, principalmente las que provienen de las instituciones que por definición tienen la obligación de crearlas y procurarlas. En este sentido, si la violencia en el ámbito social resulta intolerable, la que surge en el seno de las instituciones del Estado, y particularmente de las encargadas de combatirla, es reprobable. Una mujer sufre violencia institucional de género cuando se le niega el derecho a la atención médica en un centro de salud por su condición de mujer; cuando sufre violencia sexual y es revictimizada en el Ministerio Público al ser

considerada como “culpable” de la agresión por su forma de vestir; cuando en un proceso penal se le viola su derecho de presunción de inocencia y debido proceso por su condición de vulnerabilidad y desventaja; cuando sufre violencia sexual por parte de agentes responsables de la seguridad pública, y en lugar de presentar ante la justicia a los responsables se extiende un manto de protección e impunidad institucional; cuando el abandono y el olvido son muestra de una justicia que nunca llega; cuando sufre acoso en su lugar de trabajo y la institución se muestra indiferente; cuando en una detención a una madre, sus hijas e hijos son abruptamente separados de ella y se le niega el derecho de saber en qué situación se quedarán; cuando, al no haber castigo para los responsables de la violencia, se envía un mensaje claro de impunidad que perpetúa actos de desprecio que muchas veces derivan en la muerte de la víctima. Todo acto de violencia en el ámbito de esta reflexión contraviene cualquier principio reconocido por el Estado mexicano en instrumentos y tratados internacionales; así como los establecidos en leyes federales y locales. Como en muchos otros flagelos que aquejan al país, el problema no es de ausencia de leyes o del establecimiento de penas más severas contra quienes infligen violencia por acción u omisión, el verdadero problema es el cumplimiento de esas normas y de que todavía persiste en las instituciones del Estado falta de sensibilidad y convicción de que es apremiante un cambio de paradigma que permita deconstruir una cultura histórica de desigualdad e inequidad entre hombres y mujeres en la sociedad. Todas las instituciones, sin excepción, deben ser las primeras en emprender acciones para evitar la violencia institucional de género, como versa la sabiduría popular, sin afán discursivo, el buen juez por su casa empieza. H

MILENIO DIARIO (+) JESÚS D. GONZÁLEZ fundador FRANCISCO A. GONZÁLEZ FRANCISCO D. GONZÁLEZ A. JESÚS D. GONZÁLEZ A. CARLOS MARÍN CIRO GÓMEZ LEYVA HUGO CHAPA GAMBOA VALERIA GONZÁLEZ ROBERTO LÓPEZ NÉSTOR OJEDA

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Lunes 11 de marzo de 2013  3

¿Qué son y para qué sirven los derechos humanos?

Para entender los derechos humanos

Luis González Placencia • luisgonzalez.dh@cdhdf.org.mx

DH

C

on frecuencia se dice que los derechos humanos están de moda y que sólo sirven para defender a los delincuentes. La gente se pregunta entonces si las víctimas, la policía, la ciudadanía tienen derechos. La respuesta es un rotundo sí. Todo el mundo tiene derechos; lo que sucede es que los necesitamos de acuerdo con ciertas circunstancias. Pensemos los derechos como un conjunto de herramientas que las personas tenemos a nuestra disposición en una caja con varios compartimentos: esa caja –nuestra Constitución y los tratados sobre derechos humanos– tiene dentro, imaginemos, cajoncitos con diversas etiquetas: mujeres, niñas, niños, adolescentes, personas jóvenes, adultas y adultas mayores; personas indígenas, personas con discapacidad, y según su orientación o identidad psicosexual. En el fondo de ella hay un espacio general donde están las herramientas que sirven en todos los casos; en los cajoncitos, en cambio, están las que sirven para cada etiqueta en particular: mujeres, niñas, niños, etcétera. Esas herramientas son nuestros derechos, están siempre ahí, ordenados y listos para usarse cuando los necesitamos. A diferencia de una herramienta que podemos comprar, vender o regalar, los derechos son nuestros y nadie puede quitárnoslos; tampoco podemos renunciar a ellos, dárselos a alguien más, ni mucho menos venderlos o comprarlos, es decir, son indisponibles. Cada vez vamos teniendo más según evoluciona nuestra necesidad de ellos: son progresivos. Así como una herramienta deja de ser útil cuando se rompe en pedazos, los derechos tampoco pueden dividirse o fragmentarse: son indivisibles. Además, podemos combinarlos –como cuando usamos un martillo y un desarmador al mismo tiempo– para hacerlos más potentes: son interdependientes. Y también, como las herramientas, son útiles en múltiples situaciones, con independencia del propósito original para el que

fueron pensadas –por ejemplo, un desatornillador es siempre un desatornillador pero no siempre lo usamos para quitar tornillos, sino quizá para hacer un hueco–, es decir, son transversales. E incluso, aunque nunca los utilizáramos, siempre están ahí: son universales. De algún modo, podríamos imaginar que cada quien lleva consigo su propia caja de derechos –es decir, que son portables– para utilizarlos en el momento en que lo requiramos. Ese momento se presenta cuando alguien más atenta contra lo que somos o contra lo que hacemos o dejamos de hacer. Estos dos elementos, por lo tanto, forman parte de nuestra posibilidad de ser personas: lo que somos constituye nuestra identidad, y lo que hacemos o dejamos de hacer representa nuestro estilo de vida. Los derechos contenidos en nuestra caja sirven, en principio, para proteger esas dos cosas: nuestra identidad –sexogenérica (hombre, mujer, gay, lesbiana), etaria (niñez, adolescencia, vejez), y étnica, que incluye aspectos como nuestra lengua, color de piel y otras características fenotípicas (nación, etnia, pueblo)– y nuestro estilo de vida, conformado por las cosas que hacemos o no hacemos según nuestras creencias, tradiciones, costumbres, afinidades, gustos y elecciones (la religión, celebrar Día de muertos, comer con vino, practicar deportes, usar aretes y collares, etcétera). Ahora, identidad y estilo de vida no son independientes de la situación en que vivimos. Por ejemplo, no es lo mismo ser mujer en Irán que en Nueva York, o ser una persona con discapacidad adinerada que una pobre. La situación se refiere, por decirlo de algún modo, al lugar donde nos ubicamos: el país en que vivimos, nuestra capacidad económica, si tenemos o no poder, o si estamos o no privados de la libertad. Estos tres elementos juntos son los que nos hacen seres humanos: identidad, estilo de vida y situación –en otras palabras, quiénes somos, cómo vivimos y dónde nos encontramos–. La com-

binación de cada uno nos coloca en una posición única ante los demás. Los derechos humanos nos sirven, precisamente, para garantizar que podamos ser como queremos ser y vivir como queremos vivir, pero también para evitar que el lugar donde estamos nos impida hacer ambas cosas. Por eso decimos que mientras la identidad y el estilo de vida son intocables, dignos de respeto, la situación plantea una apuesta ética que obliga a intervenir para evitar que se interponga con el desarrollo de la identidad y el estilo de vida. Y es que identidad y estilo de vida son lo que somos, lo que nos hace únicos y al mismo tiempo diversos respecto del resto, sin un patrón con el cual compararnos, de modo que no hay sólo una identidad y un estilo de vida normales o válidos. La situación, en cambio, nos hace desiguales –económica, política y culturalmente–. Por lo tanto, los seres humanos somos diversos y desiguales. Así como la desigualdad debe ser abatida, la diversidad debe ser protegida; de aquí derivan dos tipos de obligación muy claras: la primera es que nadie debe meterse con la identidad o el estilo de vida de otro u otros; la segunda es que todas y todos deberíamos intervenir para abatir las desigualdades económicas, sociales y culturales. Los derechos humanos sirven exactamente para eso. En otras entregas aportaré ejemplos para entender a los derechos humanos en circunstancias específicas. Por lo pronto, debe quedar claro que estos derechos son herramientas que permiten a las personas ser como quieren ser, vivir como quieren vivir y evitar que el lugar en que se encuentran se convierta en un obstáculo para ello. El único límite –y no es menor– implica el compromiso de no invadir la identidad y el estilo de vida de las y los demás; en otras palabras, eso que coloquialmente llamamos respeto y que apela a las normas éticas, morales y a veces incluso legales que rigen nuestra convivencia. H

Nuevo servicio

Ombudsmóvil dará información y recibirá quejas Luis Alberto Linares Cubillas

L

a Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) pondrá en marcha el ombudsmóvil, proyecto cuya finalidad es acercar los servicios de defensa en materia de derechos humanos a la población en distintos puntos geográficos de la ciudad de México. El ombudsmóvil brindará la posibilidad de que la ciudadanía en general pueda plantear sus quejas personalmente a visitadoras y visitadores adjuntos adscritos a la unidad móvil; y de que solicite y reciba

información relacionada con los derechos humanos. Cada año, la CDHDF atiende alrededor de 40 mil personas, quienes exponen casos relacionados con violencia intrafamiliar, violencia de género y étnica, problemas con autoridades ajenas al Distrito Federal y entre particulares, así como la realización de pagos administrativos y de servicios, entre otros. En promedio, de 2009 a 2012, la CDHDF ha ofrecido 36 mil servicios de atención a la ciudadanía, cinco mil solicitudes de medidas precautorias, dos mil canalizaciones y ha recibido

ocho mil quejas anualmente. El nuevo proyecto permitirá atender a peticionarios y peticionarias cuando se trate de interponer quejas por violaciones a derechos humanos, y dar orientación a las personas, con el objetivo de resolver sus problemáticas sin que tengan que desplazarse a la sede de la CDHDF, en avenida Universidad 1449. La ciudadanía podrá identificar al ombudsmóvil por sus colores blanco y morado, y la leyenda “tus derechos en toda la ciudad”. Las y los servidores públicos de las unidades móviles estarán debidamente

acreditados. En un inicio, la Comisión destinará dos camionetas Ford Transit tipo Van para recorrer los puntos de mayor concentración ciudadana en la capital. Acudirá a las sedes de las 16 delegaciones, las inmediaciones de los reclusorios capitalinos y a las zonas rurales de la ciudad. La meta es poner en servicio siete unidades móviles. Además, se trasladarán a marchas y manifestaciones para recibir quejas ciudadanas por presuntas violaciones a derechos humanos. Los ombudsmóvil tendrán una computadora con internet

para enviar a la oficina central de la CDHDF aquellas quejas por hechos calificados como presuntamente violatorios de derechos humanos. Este proyecto se suma a los ya establecidos por este organismo para acercar sus servicios de atención jurídica y de orientación a todas las personas que habitan y transitan en la ciudad, como son el Módulo del Sistema de Atención en Línea (ombudsnet) en el Museo de la Mujer y las unidades desconcentras Norte (Gustavo A. Madero), Sur (Xochimilco) y Oriente (Iztapalapa). H

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Parto humanizado

Alternativa que plantea vivir un evento natural y no una enfermedad SONIA BLANQUEL DÍAZ

miento de México para con su población femenina? La razón de ello es multifactorial y tiene mucho que ver con la forma de vida actual en la que el tiempo, la tecnología y el dinero son intereses supremos que se hallan por encima de la valoración del cuerpo femenino y de su facultad creadora, reproductiva y contenedora de las primeras etapas de la vida de todo ser. Así, podemos observar que para ahorrar “tiempo y desvelos”, tanto el personal médico como las pacientes podrían preferir una cesárea, procedimiento quirúrgico que tarda entre 20 y 40 minutos y que reditúa en un mayor beneficio económico para las instituciones privadas. En los servicios públicos, el beneficio de la cesárea consiste en resolver, en parte, la sobresaturación de dichos servicios, al emplear mucho menos tiempo que el que conlleva la atención de un proceso natural de parto, que dura entre cinco y 20 horas en promedio. Si se consideran los aspectos de tiempo, dinero y practicidad, se puede apreciar el beneficio de la cesárea y entender su aumento como una práctica cada vez más común pero, ¿hemos pensando en las posibles consecuencias para la mujer y el bebé? ¿Se han preguntado las mujeres si es mejor someterse a una cirugía mayor, en gran parte de los casos innecesaria, que al proceso natural del parto? Al mismo tiempo, el acto de parir arrastra una connotación de sufrimiento. ¿Acaso someterse a una cirugía mayor se cree que es algo diferente? La Organización Mundial de la Salud, basada en la medicina con evidencia, recomienda 15% como el índice adecuado de cesáreas; en México alcanza un promedio de 38% en el sector público y de 80 a 90% en los servicios privados. ¿Cuáles son los factores tras estas escalofriantes cifras? Menos tiempo, más dinero y la falsa creencia de que una cesárea no es dañina para la mujer y su bebé. ¿Qué es lo que pensamos y sentimos nosotras las mujeres? ¿Contamos con la información necesaria para tomar una decisión o es que nos hemos dejado llevar por el ritmo y las tendencias modernas, sin cuestionar qué es lo mejor para nuestros cuerpos y para la vivencia de la maternidad? Podemos decir a las futuras mamás, respaldadas por la medicina con evidencia, que la cesárea médicamente innecesaria –es decir, cuando no hay razones para su práctica – no es la mejor opción en materia de cuidados de la salud, porque: Sitúa a la futura mamá y a su bebé en riesgo de morbimortalidad, al verse sometidos a una cirugía mayor. Conlleva posibles riesgos para la madre –entre ellos hemorragias, trombosis, infección uterina y lesión de otros órganos como la vejiga o los intestinos– y para el bebé –como dificultad respiratoria, retención de líquido pulmonar y laceraciones. Impide la ascendente producción de oxitocina en el proceso del parto y de otras hormonas cerebrales que facilitan el apego entre la madre y el bebé, la lactancia y la entrada en la función maternal, afectando así nuestra capacidad de amar, cuya ausencia es por sí sola génesis de la violencia. Coloca a la mujer en una situación mucho más vulnerable durante el posparto, periodo en que inicia su experiencia de maternidad, prolongando su recuperación física y emocional después de la intervención por más tiempo.

PARTO LIBRE, A. C.

Alina D. Bishop Velarde y colectivo Parto Libre, A. C.

E

l instinto de conservación de la especie es uno de los instintos básicos por el cual la humanidad se ha expandido. Éste lleva miles de años cumpliendo su función; sin embargo, hace apenas alrededor de 100 años la tecnología ha intervenido en el acto de parir, modificando la forma natural y fisiológica de este proceso. El parto humanizado plantea concebir este acto como un evento natural, seguro y placentero, en lugar de vivirlo como una enfermedad. Busca garantizar el tiempo, la paciencia, la intimidad, la libertad de movimiento y un acompañamiento cálido y amoroso para la mujer que está por parir. Se trata de modificar el papel que juega el personal médico para que sea más respetuoso de las decisiones y necesidades de la mujer, e intervenga solo cuando sea necesario para asegurar la salud y vida de la madre y/o el bebé. En contraste con lo anterior, en el camino de avances e intervenciones tecnológicas llegamos a la encrucijada actual, en donde México ocupa los primeros lugares en el mundo en el número de cesáreas. ¿Cuál es el factor tras este desfavorable posiciona-

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Entonces, ¿por qué se sigue practicando la cesárea de una manera indiscriminada en México? ¿Es acaso por ignorancia, comodidad o ambición? Ante esa realidad, se hace un llamado a: Las mujeres, para informarse y recuperar su paradigma de mujer sana, confiada en el funcionamiento maravilloso de sus cuerpos; y como ciudadanas, para que hagan valer sus derechos como consumidoras responsables. Asimismo, para que consideren un parto humanizado como una alternativa positiva que les permita vivir ese momento de la mejor manera. Las y los proveedores de servicios de salud e instituciones, para modificar sus prácticas con base en el respeto de la fisiología femenina y de la ética médica a partir de evidencia científica actualizada; y para aprender de los estándares de atención en esta materia de países vanguardistas como Holanda, Canadá e Inglaterra. Las autoridades sanitarias, para que hagan cumplir las normas y leyes de atención a la salud reproductiva en México, y respeten los derechos humanos de las mujeres. Toda la sociedad mexicana, para que apoye en el cambio del paradigma de atención al parto y el nacimiento, por uno que respete el proceso natural y las necesidades físicas y emocionales de la madre y su bebé. H


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Nuevo sitio multimedia y libro

Historias de vida en

tiempos de muerte Entre las cenizas. Historias de vida en tiempos de muerte, Marcela Turati y Daniela Rea (eds.), Oaxaca de Juárez, Sur+ Ediciones, 2012, ISBN: 978-607-814711-3, 264 pp.

La ausencia duele a cada instante; la he vivido cinco años, 11 meses y nueve días, pero este dolor se transforma en fuerza e indignación para seguir buscando a nuestros seres queridos Luis Alberto Linares Cubillas

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oy Diana Iris García, integrante de Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en México (Fundem). Vengo de Saltillo, Coahuila, y tengo a mi Daniel Cantú Iris desaparecido desde el 21 de febrero de 2007, en Ramos Arizpe, Coahuila. En la fecha de su desaparición tenía 23 años; ingeniero industrial y gran atleta. El dolor, la esperanza y la solidaridad se manifestaban entre las decenas de personas. Saludos, abrazos largos y besos fraternos. Había personas de todas las edades: niñas, niños, adolescentes, jóvenes y adultos. Todos

parecían conocerse. La gran mayoría tenía algo en común: ser víctimas En el salón Digna Ochoa de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) durante la presentación del libro y el sitio multimedia “Entre las cenizas. Historias de vida en tiempos de muerte”, editado por las periodistas Marcela Turati y Daniela Rea, el testimonio de Diana Iris García tocó las fibras más sensibles. En cada persona desaparecida, dijo, hay historias de amor, hay sueños, hay esperanzas que hasta la fecha no han sido realizadas. Se vieron truncadas en el momento de su desaparición. Pero también hay mucho dolor, mucha angustia, mucha incertidumbre, mucha impotencia y mucha digna rabia de parte de las personas y de las familias que los buscamos y anhelamos su pronto regreso. ¿Qué podría decirles en pocos minutos? Que han sido cinco años, 11 meses, nueve días de desasosiego (ahora seis años), de lágrimas vertidas, de tocar puertas y de búsqueda incansable, pero también de reconversión. De ser madre de tres hijos a ser madre de miles de desaparecidos. De indignarme a cada instante por tantas violaciones a los derechos humanos y de asombrarme. Y por eso doy gracias a Dios de no perder esa capacidad [de asombro] de tantas injusticias en este bello país.

“Mi vida cambió totalmente y en este camino he aprendido a alimentar mi esperanza cada día de lo más profundo de mi corazón por el gran dolor a Daniel, mi desaparecido, a Alejandro y a Mariana, que son mis hijos”. Duele la ausencia a cada instante, pero he logrado gran fortaleza que, les confieso, me sorprende. Mis compañeros preguntan a menudo cómo he podido soportar cinco años, 11 meses, nueve días. No tengo respuesta. No hay una receta mágica. Sólo respondo que es un proceso que se va generando y construyendo día a día. Es un dolor transformado en fuerza, en fuerza e indignación para seguir buscando cada instante de nuestra vida a nuestros seres queridos. El dolor estaba presente en cada testimonio. Los casos Villas de Salvárcar, Nepomuceno, Las Patronas, Cherán, El Vaquero Galáctico, los migrantes y los desaparecidos hacían estrujar el corazón de las y los asistentes. De pronto, un grito espontáneo: “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”, encabezado por Melchor Flores, papá de Melchor Flores Hernández, conocido como El Vaquero Galáctico y desaparecido presuntamente por policías el 25 de febrero de 2009 en la ciudad de Monterrey, Nuevo León.

ENTRE LAS CENIZAS… La sangre derramada no es noticia, sino la vida que se pierde con la sangre, enfatizó a su vez el escritor y periodista Juan Villoro Y recalcó: “Los periódicos dan el rojo marcador de todos los días como si fuera un nuevo deporte extremo, pero conocemos poco de la gente que muere”. Ante ese contexto, un grupo de hombres y mujeres periodistas se dio a la tarea de cambiar el escenario de sangre para darles voz entre las cenizas a las víctimas de la llamada guerra contra la delincuencia organizada y construir esperanza. Dicha publicación contiene 10 narraciones: “El pueblo que espantó al miedo”, de Thelma Gómez Durán; “Vida en la ruta de la muerte”, de Alberto Nájar; “Las voces de la guerra”, de Daniela Pastrana; “Tras las pistas de los desaparecidos”, de Marcela Turati; “Tinta contra el silencio”, de John Gibler; “La resistencia cibernética”, de Vanessa Job; “El barrio bajo acecho”, de Lydiette Carrión; “La ciudad de las personas sanadoras de almas”, de Luis Guillermo Hernández; “La justicia de todos”, de Daniela Rea; y “Una escuela para la memoria/Una jugada contra el olvido”, de Elia Baltazar y Luis Guillermo Hernández. Para Villoro, el libro busca desactivar “la mentira colosal” de que la gente que muere tiene alguna responsabilidad en el delito: “se trata de entender la verdad de la gente, que no son daños colaterales sino destinos”, dijo. Finalmente, para la periodista y fundadora de la organización Periodistas de a Pie, Marcela Turati, la llamada “guerra contra el narcotráfico”, demanda a las y los comunicadores contar historias desde otra clave: la de las víctimas. H Descarga el PDF de Entre las cenizas. Historias de vida en tiempos de muerte en http://entrelascenizas. periodistasdeapie.org.mx, donde también se puede acceder a fotografías y videos que ilustran las 10 historias de vida y esperanza contenidas en la publicación.

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6  Lunes 11 de marzo de 2013

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PAOLA GARCÍA

Violencia del 1 de diciembre

Propondrá la CDHDF medidas de no repetición y sanción para responsables La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) avanza en la investigación sobre los hechos ocurridos el 1 de diciembre de 2012 PAOLA GARCÍA

Elia Aurora Almanza Amaro

E

llo con el fin de documentar a profundidad para confirmar las hipótesis sobre diversas detenciones arbitrarias, casos de tortura y tratos crueles y degradantes; enfatizar en el tema del debido proceso y abundar en el contexto del operativo policial en que ocurrieron las violaciones a derechos humanos.

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La investigación busca detectar las causas que generaron las condiciones para que la policía capitalina actuara de la forma en que lo hizo, y proponer medidas de no repetición, la sanción de las autoridades responsables y la reparación del daño a las personas agraviadas. El primer visitador de la CDHDF, Mario Patrón Sánchez, señaló que la investigación se basa en una valoración integral del operativo en su conjunto, en donde se revisó la actuación

de la policía capitalina desde San Lázaro hasta el Monumento a la madre, pasando por avenida Juárez, que fue donde se registraron los hechos más violentos. Hasta el momento se han analizado más de siete mil horas de video y 48 horas de radiocomunicación, se han desahogado alrededor de 130 testimonios y han comparecido aproximadamente 50 servidores públicos. “Lo que buscamos con esta investigación es conocer si el operativo policial fue bien planeado y bien instrumentado, si existen los suficientes protocolos y estándares para contención de multitudes, si las detenciones fueron realizadas adecuadamente, y documentar los casos de tortura y uso desproporcionado de la fuerza”, subrayó. Dijo que, además del actuar de la policía capitalina, se ha examinado el proceder de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) y de las y los jueces del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal (TSJDF); y que los derechos humanos vulnerados que se investigan son: libertad y seguridad personal, integridad personal –asociada con tortura y tratos crueles y degradantes– y violaciones al debido proceso. Cabe recordar que días después de lo ocurrido en el operativo del 1 de diciembre, la CDHDF emitió un informe preliminar en donde aparecen documentados más de 30 casos de personas que fueron detenidas arbitrariamente los cuales, junto con otros, se han revisado con base en el artículo 7º de la Convención Americana sobre Derechos Humanos

Se revisa la actuación de la policía capitalina desde San Lázaro hasta el Monumento a la madre pasando por avenida Juárez, donde se registraron los hechos más violentos La investigación busca responder a los cuestionamientos sobre lo sucedido ese día en el Centro Histórico y zonas aledañas, en cuanto a por qué la policía actuó de esa forma, si pudo haberlo hecho de otro modo, por qué realizó detenciones arbitrarias y por qué el Ministerio Público y las y los jueces no hicieron un control de la legalidad de la detención. “Nosotros tenemos la certeza de que hubo una violencia fuerte en la ciudad, que sí hubo un grupo de personas que se manifestaron de manera violenta y las imágenes son contundentes. El informe intenta explicar si la policía pudo haber intervenido de manera distinta para evitar esa violencia, generar menos riesgos a la integridad de las personas, menos riesgos en el patrimonio de las personas por los inmuebles dañados y, sobre todo, si una intervención más adecuada pudo generar la oportunidad de detener a quienes se tenía que detener”, aclaró Mario Patrón. Asimismo, aseguró que la CDHDF determinará sus conclusiones sobre el operativo del 1 de diciembre a la brevedad, y que planea elaborar un informe al respecto con el fin de documentar el impacto psicosocial que ha tenido en las víctimas apoyándose en la hipótesis de que la violación a los derechos humanos cambia la vida de las personas. Se tiene contemplado que éste salga en mayo próximo. “El estudio de estos impactos es fundamental en las distintas dimensiones y esferas. Entre los detenidos hubo menores de edad, personas indígenas, personas que viven en situación de calle y personas que tienen algún padecimiento de salud mental, y las consecuencias del abuso de autoridad son totalmente distintas. Se trata de un proceso todavía más tardado pero que no se deberá pasar por alto”, explicó. La investigación ya se encuentra lista para la integración del informe y su posterior publicación, con la intención de “incidir en las causas estructurales que permiten que se genere este tipo de violaciones a los derechos humanos”, apuntó. H


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En opinión de...

Manuel Fuentes Muñiz*

DH

Mujeres jóvenes y madres solteras, las víctimas

Las hijas del subcontratismo OCTAVIO HOYOS

J

osefina “N”, una joven de 19 años de edad, lleva su tercer contrato de trabajo y cuenta que cada tres meses tiene que renovarlo. “Me hacen firmar muchos papeles y nunca me dan copia de nada. Donde trabajo es en Naucalpan, pero tengo que firmar mi contrato en la colonia Portales del Distrito Federal, en una oficina pequeña donde siempre hay personas esperando”, abunda. Josefina tiene una hija de tres años y es madre soltera. Su único aliciente es el seguro social que le otorgan, pero está inscrita con 64.76 pesos diarios, que es el mínimo general, a pesar de ganar 120 pesos al día. Trabaja en una empresa empacadora donde le dan una credencial de “visitante” con la que ingresa todos los días, a lo que comenta: “me tratan como extraña en mi propio empleo”. El lugar donde la contrataron sabe que se llama “Administradora de Servicios”, pero los otros dos contratos de trabajo que firmó tenían el nombre de “Opciones Técnicas”. Supone que esta artimaña es para perder antigüedad; está en lo cierto. “Siempre me están presionando para que tenga mucha productividad y me amenazan con no renovarme el contrato si bajo el ritmo. El supervisor me hostiga sexualmente a cada rato, ya no sé qué hacer.” EMPRESAS SUBCONTRATISTAS ARTÍFICES DEL FRAUDE Como Josefina, muchas otras mujeres se enfrentan a constantes engaños y presiones en las empresas para las que laboran. Las recientes reformas a la Ley Federal del Trabajo permiten a las empresas subcontratistas hacer de las suyas sin que haya autoridad que las detenga. Ese tipo de empresas de papel son dueñas del fraude y la burla en perjuicio de los derechos humanos laborales reconocidos en la Constitución. Sus principales víctimas son personas jóvenes, principalmente mujeres y madres solteras. Imponen firmas de hojas en blanco que luego se convierten en renuncias. Los contratos temporales son de uno a tres meses de duración con interrupciones de cuatro días laborales a su término para no generar antigüedad. Para la renovación del contrato temporal exigen tener la mayor productividad en el centro de trabajo. Es el trabajo salvaje en toda su expresión. Con toda impunidad las empresas subcontratistas inscriben a sus trabajadores con un salario inferior al que realmente perciben. Llegan al extremo de darlos de baja en el Instituto Mexi-

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cano del Seguro Social (IMSS) a pesar de estar trabajando. Los afectados se enteran de esta situación en el momento que solicitan atención médica y se las niegan. Llaman desesperados al centro de trabajo y es cuando les avisan que fue “un error del contador”. Con tales argucias este tipo de empresas se ahorran mucho dinero en perjuicio de las y los trabajadores y de las finanzas del IMSS. A pesar de ser un delito, es letra muerta porque la autoridad no vigila. Las empresas subcontratistas son empresas fugaces que nacen un día y meses después desaparecen dejando a los trabajadores sin posibilidades de exigir responsabilidades. Y quienes más sufren esta perversión laboral son las mujeres trabajadoras en estos tiempos de falsos discursos sobre la equidad que se contraponen a la realidad de los centros de trabajo. Las mujeres en la informalidad Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la participación en actividades económicas de las mujeres entre los 15 y 64 años de edad aumentó 44% contra 39% que lo hacía en 2003. En 2010, esta cifra alcanzaba 19 321 698 mujeres, un signo de la crisis. Sin embargo, estos números contrastan con las 5 582 007 mujeres que se encuentran inscritas en el IMSS, que representan apenas 28.8% con derecho a atención médica y pensiones sociales para ellas y sus dependientes económicos. La mayoría de las mujeres que trabajan, 71.12%,

lo hace en la informalidad, hecho que significa no contar con un salario fijo ni seguridad social. Dentro del porcentaje de madres que laboran, formales e informales, 74.2% son madres solteras, lo que representa un problema de grandes proporciones porque las hace presa fácil de las empresas subcontratistas. Actualmente, se carece de una política laboral que realmente proteja a las mujeres de las violaciones a sus derechos. Las reformas laborales únicamente legitimaron lo que las empresas ya venían aplicando. Si bien es cierto que con motivo de la nueva ley se incrementaron las sanciones a las empresas, el número reducido de inspectores se mantiene en la misma proporción, aunado a los bajos salarios que éstos generalmente reciben. Los gobiernos de los estados, incluido el Distrito Federal, no se han preocupado por otorgar los recursos presupuestales necesarios para llevar a cabo una política de protección a los derechos humanos de las y los trabajadores. Tienen una política de vigilancia de apariencia que en los hechos no representa ninguna esperanza para las personas que trabajan y han sido víctimas de atropellos por parte de las empresas subcontratistas. Las juntas locales de Conciliación y Arbitraje tampoco son una alternativa de aplicación eficaz de la justicia laboral. Tienen que dar seguimiento a miles de expedientes con poco personal, además de mal pagado, lo que trae como consecuencia juicios largos que permiten a las empresas desaparecer en cualquier momento antes de haber llegado al final del juicio laboral. TAREAS DE LOS GOBIERNOS Se requiere una política integral entre el gobierno federal y los gobiernos locales que detenga estos actos ilegales de las empresas subcontratistas. No sólo es tarea de las secretarías del Trabajo, federal y locales; también lo es de instancias como el IMSS, el Infonavit, el SAT y los ministerios públicos, con el fin de acabar con esas acciones fraudulentas. En meses recientes ha aumentado la constitución de empresas creadas al vapor y sin capital, hecho que se puede constatar en los registros públicos de la propiedad y comercio de los grandes centros industriales. Se requiere urgentemente de una política de justicia social congruente, no del disimulo y la complicidad como los que hoy se permiten. H * Consejero de la CDHDF

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8  Lunes 11 de marzo de 2013

DH

“Subirse a La Bestia es algo que yo no haría”

Al sonido del tren, las mujeres corren para entregar bolsas con alimentos a los migrantes Aquel día el joven corrió para trepar al tren en movimiento. En una de sus manos sujetaba una bolsa de plástico con vida; agua y alimentos… se la obsequiaron las patronas EDU PONCES

Luis Alberto Linares Cubillas

E

n el primer intento la desesperación y la angustia ya se le reflejaban en su rostro tostado por estar varios días expuesto al sol. Y no era para menos el desaliento: se le iban su transporte, su futuro, su destino y sus hermanos de viaje. Pero tenía alicientes: su familia y su fe en no ser derrotado por la máquina de fierros retorcidos conocida como La Bestia. Había corrido más de 70 metros. Algunas mujeres y sus compañeros lo observaban, impulsándolo con sus oraciones. Pese a su juventud, las energías se le acababan y parecía que el ferrocarril incrementaba su velocidad a cada segundo. El miedo apareció y comenzó a inundar su cuerpo mancillado tras varios kilómetros de recorrido desde Centroamérica. Ya había recorrido medio México encaramado en La Bestia y sorteado peligrosos caminos llenos de delincuentes que cometían los peores e inimaginables tratos contra los migrantes. No era el momento de darse por vencido. En su ansiedad, no sentía las piedras ni las plantas con espinas durante la carrera. En el primer intento no alcanzó a sujetarse del tubo de uno de los vagones del tren. En el segundo no logró ni rozar la mano de un compañero para poder subir. El camino se le terminaba, las fuerzas lo empezaban a abandonar, se le iba su sueño americano...

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LAS PATRONAS La Patrona es una comunidad ubicada en el municipio de Amatlán de Los Reyes, Veracruz, a casi 30 kilómetros de Orizaba. Ahí vive Norma Romero Vázquez, coordinadora del grupo de apoyo a migrantes Las Patronas. En 1995, Leonilda Vázquez, madre de Norma, fundó el comedor La Patrona para apoyar a centroamericanos que viajaban en el tren rumbo al norte del país. Su labor: repartir bolsas con comida, botellas de agua y ropa al paso del tren. Al inicio, 25 mujeres formaban el grupo; hoy son 14 que preparan los alimentos y las botellas de agua sin recibir remuneración. Diariamente, al sonar el silbato o el rugir del tren, las mujeres corren al lado de las vías para dar bolsas de comida y botellas de agua a los migrantes que van en La Bestia. Así han alimentado y salvado la vida a miles de centroamericanos. LOS HÉROES SON LOS MIGRANTES Norma Romero es una mujer robusta y de tez blanca. Su sencillez y amabilidad son su carta de presentación. Habla con seguridad, con conocimiento de causa, cuando habla de su labor; le duele, le hiere y le entristece la situación de los migrantes. En su paso por la ciudad de México, acompañada por María Guadalupe González Herrera, otra patrona, para presentar el libro Entre las cenizas. Historias de vida en tiempos de muerte. En su charla con DH asegura que las patronas no se consideran heroínas sino mujeres dispuestas a ayudar a sus semejantes.

“Los héroes son los migrantes”, resalta, porque enfrentan diversos peligros para lograr el sueño americano. Dice que cada vez que se acerca el tren procedente de Tierra Blanca siente felicidad y tristeza a la vez. Felicidad porque dan los víveres a cientos de personas que viajan en la locomotora, y tristeza al ver la situación precaria en que todas ellas se encuentran. La labor de las patronas empieza a las 7:30 de la mañana cuando dos integrantes del grupo van a trabajar a una tienda en Orizaba. Lavan todas las charolas del pan, y barren y trapean toda la panadería a cambio de que les obsequien el pan sobrante del día anterior. Mientras ellas laboran, en casa de Norma otras limpian frijoles, acarrean leña para hacer un fogón y lavan botellas de plástico. Todas participan cocinando, envolviendo comida o limpiando y llenando las botellas. Los frijoles, el arroz y el atún los donan empresas o personas solidarias. El tren puede pasar al mediodía o mucho después, pero ellas tienen que estar atentas. Norma señala que en los últimos años los migrantes centroamericanos y mexicanos se han hecho más visibles: “básicamente son de Nicaragua, Guatemala, El Salvador y Honduras, pero también hay gente de Chiapas y Oaxaca”. Lamenta que muchas personas desconozcan la problemática y que su desdén llegue al grado de tacharlas de locas: “A veces es más fácil juzgar al ser humano que decir ‘vamos a ayudarlo, vamos a ser solidarios’”, pero considera que con su labor se puede


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EDU PONCES

OSC y CDHDF

Buscan evitar que los presuntos culpables sean presentados en los medios antes que al juez cambiar al mundo: “¡Claro que sí podemos cambiarlo si todos nos juntamos! Es el momento de decir ‘vamos a trabajar en equipo’”. Llama a la sociedad a no juzgar al ser humano y conocerlo. “No es por gusto que la gente sale de sus comunidades”, matiza. Convivir todos los días al lado de La Bestia ha hecho que le tenga respeto: “Subirse a La Bestia es algo que yo no haría. Estoy cerca de ella, pero le tengo respeto y sobre todo sé que subirse al tren implica riesgos”, y señala: “Ver a esos hombres y mujeres es decir ‘¡qué fuertes y valientes son!’. Pasar sentado en esos fierros, donde lo único que vienen es lastimándose, en donde muchas de ellas son mujeres con embarazos… A nadie se le desea que viaje de esa manera”. Cuando narra lo más fuerte que le ha tocado vivir en esta labor, su mirada y su pensamiento empiezan a volar.

EN EL TERCER INTENTO, LA BESTIA SE LO TRAGÓ Johnny –por llamar de algún modo a este joven migrante– es guatemalteco; nació hace 17 años, tiene cabello chino, ensortijado dirían algunos, con cara delgada y pómulos marcados. Después de cruzar la frontera con México y caminar por lugares extraños, inició su sueño americano en Arriaga, donde parte La Bestia rumbo al norte del país. Al internarse el tren en Veracruz, Johnny ya llevaba varias horas, si no es que días, sin probar alimento. Ya falta poco para llegar con las patronas, pensó. Había escuchado hablar de ellas con compañeros de viaje. Los maquinistas saben que después de un largo viaje Las Patronas era un oasis para cientos de migrantes encaramados en La Bestia. Algunos aumentan la velocidad de la máquina al pasar por la comunidad; otros aminoran su marcha para permitirles agarrar algunas bolsas con víveres. Johnny nunca pensó que al pasar por La Patrona se bajaría del tren en movimiento, era su oportunidad para saciar su sed y hambre. Las patronas se sorprendieron. Nunca nadie se había bajado del tren frente a ellas para tomar agarrar los víveres. Johnny tomó una bolsa con alimentos y corrió hacia el tren. Tras fracasar en dos intentos, pudo sujetarse de un fierro, pero resbaló y cayó a las vías. La Bestia tragó su pie derecho y se lo cercenó. Las mujeres lo auxiliaron, lo cargaron y lo llevaron al hospital. Varios días después fue dado de alta. Las patronas no se quedaron cruzadas de brazos. Pidieron ayuda para conseguir una prótesis y que Johnny volviera a caminar. Y la obtuvieron. Johnny regresó caminando a su comunidad. No se siente derrotado, pues conoció a personas buenas que le salvaron la vida. De vez en cuando le habla por teléfono a Norma Romero y a su nueva familia: las patronas. H

Diversas Organizaciones mexicanas de la Sociedad Civil solicitarán a la CIDH que se pronuncie en contra de la exhibición en medios de comunicación de presuntos culpables

honra y a la reputación, y a la integridad personal, entre otros. La CDHDF emitió el año pasado la Recomendación 3/2012, sobre la exhibición de personas, publicidad de su información confidencial y la contenida en los expedientes de averiguación previa, por parte de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), dirigida a esta última. En ella se documentó que de un total de 50 personas que fueron exhibidas por autoridades de procuración de justicia, 21 de ellas fueron absueltas posteriormente y puestas en libertad por los tribunales; 11 aún

Elia Aurora Almanza Amaro

L

a Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) recibirá en audiencia el próximo 14 de marzo a la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), a las organizaciones civiles Fundar, Centro de Análisis e Investigación; Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE); Instituto de Justicia Procesal Penal (IJPP); y al maestro Miguel Sarre Iguíñiz, a título personal, para dialogar sobre la exhibición en medios de comunicación de personas puestas a disposición del Ministerio Público y víctimas del delito y la violencia como práctica violatoria de los derechos humanos, además de solicitar al organismo internacional que se pronuncie a favor de su desaparición. La solicitud de audiencia, realizada en enero pasado, para que el organismo internacional revise los temas se debe a que la CDHDF y estas organizaciones consideran que “es una práctica institucional arraigada exhibir a personas detenidas o a víctimas del delito ante los medios de comunicación y la opinión pública, en el primer caso, antes de que obre en su contra la determinación de un juez o tribunal que los señale penalmente responsables y en el segundo, revictimizándolas”. Esta práctica se lleva a cabo a nivel federal por autoridades policiales y militares antes de que la persona sea investigada por el Ministerio Público; y a nivel local, se realiza desde instituciones policiales o en el marco de la averiguación previa como método coercitivo y habitualmente precedido por prácticas de tortura y tratos crueles y degradantes, señala la solicitud de audiencia firmada por estos organismos. Ante ello, instancias defensoras de los derechos humanos se han pronunciado en contra de esta práctica al señalar que atenta contra los derechos al debido proceso y garantías judiciales, a la intimidad y vida privada, a la

Instancias defensoras de los DH se han pronunciado en contra de esta práctica que atenta contra todos los derechos se encontraban en proceso y ocho personas, a pesar de tener el carácter de víctimas del delito, también fueron exhibidas. Esta Recomendación no fue aceptada por la PGJDF, aun cuando se constató que a pesar de no existir “una sentencia o resolución judicial que determine la culpabilidad de una persona, ésta es exhibida como si hubiera sido declarada culpable, materializándose con ello un juicio paralelo o mediático donde se les acusa, enjuicia y sentencia ante la opinión pública y la sociedad”, agregan las organizaciones. Además, afirmaron que a pesar de que prácticas como éstas no tienen sustento en el marco constitucional mexicano, sobre todo después de la reforma de 2008, en donde se busca priorizar el respeto integral a los derechos humanos, la realidad es que se trata de “estrategias de comunicación y mercadotecnia política de los operadores del sistema de justicia penal frente a la sociedad y de justificación ante la crisis social que ha generado la violencia social y la delincuencia en nuestro país”. La CDHDF y estas organizaciones de la sociedad civil consideran que es una tema que debe dialogarse con el organismo internacional para dar a conocer, a través de las investigaciones previas entre las que se encuentra la Recomendación 3/2012, que se trata de una práctica que el Estado ha utilizado como un uso desproporcionado de la fuerza. El objetivo es que la CIDH se pronuncie al respecto y solicite al Estado mexicano eliminar esta práctica violatoria de los derechos humanos. H

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10  Lunes 11 de marzo de 2013

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Violencia contra las mujeres La Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia del Distrito Federal (LAMVLVDF) señala que violencia hacia las mujeres es: Toda acción u omisión que, basada en su género y derivada del uso y/o abuso del poder, tenga por objeto o resultado un daño o sufrimiento físico, psicológico, patrimonial, económico o sexual hacia las mujeres o su muerte, tanto en el ámbito público como privado, que limite su acceso a una vida libre de violencia. Con base en dicha ley, la mujer que sea víctima de cualquier tipo de violencia debe ser tratada con respeto e integridad, y recibir protección inmediata y efectiva para ella y sus hijas e hijos; así como información abierta, asesoría y representación jurídica gratuita, además de acceso a procedimientos expeditos de procuración y administración de justicia para el pleno ejercicio de sus derechos.

De enero a diciembre de 2012 la CDHDF tuvo conocimiento de 105 quejas por hechos calificados como presuntamente violatorios del derecho a una vida libre de violencia, donde las agraviadas fueron mujeres. Dichas quejas se incrementaron 8.2% respecto al ejercicio anual de 2011, donde se registraron 97 quejas, dando un total de 202 quejas para ambos periodos.

60 años o más

9 13

24

45-59 años

Omisión para prestar auxilio cuando ocurre violencia en centros escolares o de trabajo

53 + 51 2012

2011

78

36 + 39 2012

Omisión en la protección contra la violencia de índole sexual

18-29 años

En los 202 expedientes de queja que se reportan, se detectaron como agraviadas 262 mujeres cuyo rango de edad es:

8

Omisión para prestar auxilio cuando ocurre maltrato físico, verbal, psicoemocional y sexual

12-17 años

41

89

a una vida libre de violencia mencionados

2011

0-11 años No proporcionó edad

Tipos de violación al derecho

2011

11 + 14 2012

Omisión en la protección contra la violencia en la vía pública, lugares públicos y espectáculos

30-44 años

2011

Omisión en la protección de la familia contra la violencia 2011

6 + 72012

3 + 2 2012

31% del total

Total de menciones

222

En una queja pueden mencionarse uno o más tipos de violación Fuente: Elaborado por la Subdirección de Estadística del Centro de Investigación Aplicada en Derechos Humanos (CIADH) a partir de datos del Sistema Integral de Gestión de Información (Siigesi) 2011-2012. Base de producción con corte al 31 de diciembre de 2012.

Existe una constante práctica por parte de las autoridades a seguir patrones de revictimización y discriminación por construcciones sociales negativas de género, lo que mantiene a las mujeres en estado de indefensión y les impide el acceso a la justicia, por lo que las denuncias realizadas ante la CDHDF entre 2011 y 2012 concluyeron en la emisión de tres recomendaciones, que tratan lo siguiente:

Recomendación 9/2011 por la falta de implementación de mecanismos específicos para la prevención, atención, investigación y, en su caso, sanción de cualquier acto de violencia contra las mujeres al interior de las instituciones y dependencias del Distrito Federal.

Recomendación 6/2012 por la exposición ante los medios de comunicación de una interna del Cefereso y falta de protección a su integridad psicológica.

Recomendación 9/2012 por la tolerancia u omisión de la autoridad gubernamental para evitar la trata de personas y otras formas de explotación como la prostitución ajena.

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En cuanto a las autoridades señaladas como probables responsables se tiene en primer lugar a la Procuraduría General de Justicia con 31.1% de las menciones, seguida de la Secretaría de Seguridad Pública con 22.5% y 9.9% de menciones se encuentra distribuido

entre las jefaturas delegaciones.


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Día de la Mujer: “Liberada, pero ahora ya ni de puta sirvo”

Más de medio millón de mujeres privadas de la libertad en el mundo sufren abuso y abandono En las Américas, la población penitenciaria femenina se multiplicó en los últimos cinco años de 40 mil, en 2006, a más de 74 mil en 2010 Ina Zoon*

B

rasil presenta un crecimiento explosivo, triplicando el número de mujeres encarceladas en el mismo periodo, de 11 mil, en 2006, a más de 35 mil en 2010. En promedio en la región cuatro de cada 10 personas se encuentran en prisión preventiva, aunque en algunos países los porcentajes de mujeres privadas de libertad en la espera de juicio llegan a 70 u 80 por ciento. Las cifras aumentan rápidamente y los sistemas judiciales no están preparados para atender este fenómeno.

LA CARTA DE MARÍA DOLORES Me llamo María Dolores y tengo 30, aunque me veo de 40 y me siento de 80. Hace tres años me encerraron aquí diciendo que era traficante. Entraron en la casa un viernes por la noche. Buscaron por todos lados y encontraron marihuana escondida dentro de una maceta en el jardín. Tal vez era de Pepe. Pero como él no estaba, me tomaron a mí. Pepe es mi marido, el padre de mis cuatro hijos. No aparecía mucho por la casa. Yo le daba de comer y le lavaba la ropa. El me gritaba y si no me apresuraba, me golpeaba. Sé que se iba con otra mujer y me alegra, pues nos dejaba tranquilos a mí y a los niños. Aquella noche me preguntaron por Pepe. Les dije que no sabía y que no tenía nada que ver con la marihuana, pero me metieron a empujones a la patrulla, diciéndome que todas decíamos lo mismo, que era cómplice y que vendía droga. Los niños lloraban y mi hija Sofía, de 14, me miraba sin entender. Apenas tuve tiempo de decirle que debía encargase de sus hermanos pequeños. El poco dinero que guardaba en un cajón se lo llevaron. Vi cómo uno de los policías se lo metía en el bolsillo, pero tenía miedo de decir algo. Durante la semana, yo trabajaba de vez en cuando en la casa de una señora. Pepe trabaja pero no me da dinero pa’comer, creo que se lo gastaba con la otra. Al principio lloraba cuando no llegaba a dormir, pero después de que me rompió una costilla dándome patadas porque le pedí que no se fuera, me callé. En mi barrio, si quieres vivir para cuidar a tus niños es mejor no enfadar al marido. Cuando llegué al penal no podía parar de llorar. Pensaba en Sofía y en los pequeños. No había nadie para cuidarlos, mi mamá está muy lejos, en el pueblo, y apenas tiene para comer. Mi único hermano se fue al otro lado de joven, nos escribió unos años y nos enviaba dinero, pero después no recibimos nada de él. Tal vez

le encerraron también o tal vez lo mataron… escuché que muchos se mueren por allá. El primer fin de semana me la pasé llorando. Me preguntaron si entendía español. Y sí, entiendo, pero había en mi celda dos mujeres que no hablaban nada de español. A ellas les preguntaron también, pero cuando dijeron que no, ellos escribieron que sí. Me pusieron a declarar. Yo le decía que no sabía nada de la droga. Me ordenaron firmar y me dijeron que todo se aclararía en el juicio. Seguía pensando en Sofía, pero la vi hasta la tercera semana, cuando apareció y me dijo que no daba con su padre. Estaba toda temblorosa, la desnudaron a la entrada para checar si no traía algo prohibido. Era la primera vez que estaba desnuda frente a un hombre y sentía mucha vergüenza. Le pregunté por los niños y me dijo que aun hay gente buena en el mundo, que una vecina les daba de comer. También que había dejado la escuela y estaba buscando trabajo en un puesto de tacos. A mi defensor lo vi sólo después de tres semanas. Me dijo que mi caso era complicado, que encontraron droga en mi casa, y que si está en mi casa es mía. Que las mujeres saben lo que andan haciendo los hombres. Que me iban a tocar al menos tres años. Que él haría todo lo posible, pero que la vida era así. Que tenía que ser fuerte, prepararme para lo peor. Fue la primera vez que pensé en suicidarme, aunque después me dije que la Virgencita iba a ayudarme; es pecado quitarse uno la vida. Unos meses más tarde me informaron que podía salir con fianza, pero ¿de donde iba a sacar el dinero? La fianza para las mujeres es mayor que la de los hombres, pues dicen que somos delincuentes y no damos buen ejemplo a nuestros hijos. Que es nuestra culpa que

SONIA BLANQUEL DÍAZ

los niños se queden solos porque andamos vendiendo droga. Sólo Pepe me podía pagar la fianza, pero jamás lo encontraron, ni él me buscó… ¿cómo me iba a buscar? Si aparece por aquí lo agarran. Pero ni una carta me escribió. Le dije a la guardia que no tengo dinero para la fianza, y se rió; dijo: “pues te lo prestamos nosotros y nos pagas con sexo. En un año puedes salir, aunque así de fea como te ves no vas a ganar mucho”. Los demás se reían de mí. Le escribí a Pepe una carta larga, que “por favor, sácame de aquí”, que “nuestros hijos se quedaron sin padres”, que “al menos escríbeme para saber si los niños están bien”. Envié la carta a nuestra casa, ¿adonde más? No me respondió. Espere una semana, dos, pero nadie me visitó. Pensar en los niños me volvía loca. Empecé a beber y luego con un poco de droga; me ayuda a resistir, aunque no tengo para pagarla. Aquí hay de todo y aunque no tengo dinero para comprar, aun tengo mi cuerpo. Algunas veces los guardias me llevan con los hombres al otro lado de la prisión. El dinero es para los guardias, a mí no me dan nada, sólo me dan jabón, una camiseta de vez en cuando o cigarros. No hay noche que no piense en suicidarme. De vez en cuando me corto con vidrio. Ver la sangre me hace bien, me recuerda que estoy viva. Cuando hay mucha sangre me envían al hospital, donde hay una enfermera muy buena que me da pastillas; no sé qué pastillas son, pero las tomo y me siento mejor, calmada. Después de dos años, me dio hepatitis. No me preocupé mucho, muchas tienen hepatitis aquí y no mueren. El día que me dijeron que tenía hepatitis ni me importó porque Sofía vino a visitarme. Se veía muy hermosa, con zapatos de tacón, maquillaje y todo. Ya tenía 16, no le importa si la desnudaban a la entrada. Me dijo que le iba bien, que tiene un novio que la cuida. Me trajo comida, ropa y cigarros. Me dijo que si quiero marihuana también puede dármela arreglándose con los guardias. Yo creo que el novio trafica, pero no le dije nada, ¿para qué sermonearla si no la puedo ayudar? Ahora ella me ayuda a mí. De los niños me dijo que están en un orfanato. Mi mamá murió en el invierno, pero Sofía no fue al funeral porque su novio no le dio permiso, pues tenía que trabajar. ¿En que trabajará? Yo creo que se esta prostituyendo y sueño que me la matan a ella también. Mi defensor me dice que no pierda la esperanza, que soy inocente y que pronto voy a salir. Que esta no es prisión, pues no me sentenciaron, sino que sólo es prisión preventiva. Pero, si esta no es prisión, ¿que es?, ¿cuál es la diferencia? Dice que no puede venir a verme mucho, que la defensoría no tiene carros y la prisión le queda lejos. Que no hay gasolina. Me pregunta si la familia puede pagar la gasolina. No he querido mandarlo con Sofía, ¿por qué pedirle dinero a ella? De todos modos, no creo que él puede sacarme de aquí. Ya pasaron tres años y nueve días. Muy pronto será el 8 de marzo, día de la mujer. Hoy me anunciaron que estoy libre, que no hay pruebas de que yo vendiera droga, que puedo irme. Así nomás. Como si nada. Pero, ¿adónde voy a ir? La casa donde vivíamos era rentada. Los niños están en el orfanato y creo que ya ni recuerdan mi cara. De Sofía no sé nada, hace seis meses dejó de visitarme. Mi mamá esta en el panteón. La hepatitis me hizo amarilla como un limón. Ya ni de puta sirvo.

*** Esta carta me la dictó una mujer recién salida de una cárcel de México, pero podría ser de cualquier parte de América Latina. La violencia institucional generalizada. Policías que roban en las casas adonde entran para hacer detenciones. Explotación sexual organizada por los custodios. Niñas denigradas durante la visita. Defensores públicos que piden dinero a las familias de los detenidos. Hombres que olvidan a sus parejas en las cárceles. Mujeres que quieren morir. Historias similares hay por todos lados, de Tijuana (México) a Temuco (Chile). H * Coordinadora del Proyecto de Reforma de Justicia Penal en América Latina, de Open Society Justice Initiative. www.milenio.com

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DH

SONIA BLANQUEL DÍAZ

Su edad varía entre 31 y 60 años

Las mujeres en prisión viven el abandono como autoviolencia SONIA BLANQUEL DÍAZ

En angustia constante, así es como ella y la otra mujer y la de más allá se acostumbran a pasar las horas y los días, los meses, quizá los años…

reportaje por: Adriana Colín

E

s el reclusorio femenil, puede ser el de Santa Martha Acatitla, el de Tepepan…, da igual, el tiempo es implacable y el castigo se multiplica. En un día de visita a algún reclusorio varonil, mujeres, madres, esposas, hijas, amigas y novias hacen fila desde muy temprano; con bolsas inmensas y pesadas pasan la revisión de los alimentos preparados para la convivencia con quienes están internos. En el centro femenil, el que sea, no es necesario hacer fila. De las casi 42 mil personas privadas de libertad registradas en el Distrito Federal, la población femenina no rebasa 15%; en algunas entidades del país apenas alcanza 4%. La mayoría de las dos mil mujeres en reclusión de cada centro femenil capitalino no recibe visitas. La segunda visitadora de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), Rosalinda Salinas Durán, junto

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con las visitadoras adjuntas, acude los días martes y jueves de visita, y dice que si acaso son 20 mujeres internas quienes reciben a familiares o amigos. “Seguras de que nadie va a ir verlas y que ni siquiera tienen a nadie registrado son una de cada cinco mujeres, lo mismo en Santa Martha que en Tepepan. El resto, 80% que espera, no siempre ha recibido visitas; algunas ni siquiera una vez”, señala. Una interna en Santa Martha no supo de su madre por años y pidió apoyo a la CDHDF para localizarla. La madre se negó a ir a verla, aunque después aceptó, no hay certeza de por cuánto tiempo. De acuerdo con la Tercera Encuesta a Población en Reclusión en el Distrito Federal y el Estado de México. Delincuencia, Marginalidad y Desempeño Institucional, dirigida por Elena Azaola y Marcelo Bergman (2009), las mujeres en reclusión tienen en su mayoría una edad de entre 31 y 60 años (60.8%), 26 a 30 (19%) y 22 a 25 años (14%); apenas 3.6% tiene menos de 21 años y 3% tiene más de 60 años. La segunda visitadora recuerda un día en que, al salir de una ceremonia en donde se benefició con la preliberación a un grupo de 25 mujeres, una de ellas permaneció afuera

del centro con varias bolsas de plástico, sin dinero y sin la certeza de ser recibida por algún familiar. Aceptó un apoyo de 50 pesos para ir a alguna estación del Metro y continuar un camino que parecía no haber construido con alguien de afuera durante su internamiento. Las mujeres privadas de la libertad viven el abandono como un asunto de autoviolencia. El sufrimiento y la soledad no son percibidos como un castigo de los otros sino como uno autoimpuesto. Algunas pueden lesionarse o agredir a sus compañeras, consumen sustancias tóxicas, tienen conflictos constantes


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o establecen relaciones intensas con otras, adoptan actitudes masculinas violentas para sentirse más fuertes y se vuelven duras para ganarse un espacio, comenta Rosalinda Salinas. Visitar a los hombres en reclusión significa un gasto para la familia, a veces mayor que si se visitara a las mujeres internas; sin embargo, la justificación de ese abandono disimula cierta decepción, una sanción social distinta y desproporcionada hacia un género respecto del otro. En general, agrega, la marginación familiar de las mujeres privadas de libertad suele ser aceptada socialmente, pues obedece a “la traición” del rol asignado: una buena mujer que cuida a sus hijos, su familia, su casa. ¿Es más fácil perdonar a un hombre que a una mujer? La percepción social sobre las mujeres que cometen un delito es que adoptaron un papel masculino que no les correspondía, que tiene algo de violencia y agresión que a nivel social no le son permitidos a una mujer. Son juzgadas porque olvidaron su principal misión en la vida: cuidar a sus hijos. Por eso, en los centros femeniles pocas reciben visita familiar, pero son muchas menos las que reciben visita íntima. En ellos hay dos o tres habitaciones en donde van y preparan lo que permita hacer de ese espacio algo digno para recibir a su pareja; en los centros varoniles, en cambio, hay un edificio exclusivo para la visita íntima. De acuerdo con la Tercera Encuesta a Población en Reclusión, 25% de la población femenil tiene pareja que también se encuentra en reclusión; en el caso de los varones privados de la libertad, sólo 3% se halla en tal situación.

cerse a un lado cuando se trata de derechos, determinan la convivencia social de las personas internas, y lo hacen de manera distinta entre un género o el otro. Una mujer enviudó, su esposo fue atacado y falleció dentro del reclusorio varonil. Meses después comenzó una relación con otro interno; sin embargo, la trabajadora social le cuestionó que si no le parecía que era muy poco tiempo el que había dejado pasar para pedir visita íntima. Confundida, la mujer aceptó que revisaran su caso, lo cual puede llevar incluso seis meses más. El reglamento interno permite que los prejuicios de quienes reciben y autorizan las solicitudes determinen si una interna recibe o no visita íntima y con quién. De acuerdo con la encuesta antes citada, la mayoría de las internas (86%) tiene hijas e hijos, quienes son cuidados por la abuela y/o abuelo maternos (31%), por el padre (21%) o por otros familiares (16%); en el resto de los casos, ellas no tienen la certeza de que estén siendo cuidados o en alguna institución. Las y los hijos de las internas quedan expuestos a un mayor nivel de desestructuración familiar que las y los hijos de los varones presos, quienes en la mayoría de los casos (79%) son cuidados por sus madres. Por su parte, las mamás de las internas también están ante la disyuntiva de acudir a verlas o de seguir cuidando de sus hijas e hijos y mandarlos a la escuela. “En general, asumen que pueden estar sin visita y sin apoyo económico, porque ya les están viendo a sus hijos afuera. Algunas se involucran en ilícitos, porque deben cubrir las demandas de afuera; en muchos casos sus visitas van por dinero, no a dejarles algo para que sobrevivan adentro sino para que ellas les den el producto de la venta de sus artesanías o su sueldo por comisiones”, señalan las visitadoras.

La condena social hacia las mujeres internas repercute hasta en su salud y en su vida. Una interna enfermó y el hospital al que ingresó pidió localizar a su familia. Cuando murió, sus hermanos se negaron a hacerse cargo, no querían llevársela, dijeron incluso que ni muerta dejaba de dar problemas. Hay mujeres condenadas a una muerte social. Quienes padecen alguna enfermedad mental son internadas en Tepepan, a diferencia del Centro Varonil de Rehabilitación Psicosocial (Cevarepsi), donde purgan sus sentencias los varones con trastornos mentales. Ante la imposibilidad de abrirles la puerta para que afronten solas su condición, el reclusorio debe esperar que haya un espacio en el Centro de Asistencia e Integración Social (CAIS) para mujeres, donde serán canalizadas pero continuarán privadas de libertad. Claudia pidió apoyo a la CDHDF para buscar a su familia, que después de un tiempo accedió a recibir capacitación para tratar su enfermedad antes de que quedara libre, pero pasó poco tiempo para que ni su madre ni su abuela pudieran solventar el pago del fármaco que requiere, por lo que inició una relación con un hombre mucho mayor que ella, quien aceptó sufragar ese gasto. En el reclusorio las mujeres que sufren abandono son sometidas a un estado de indefensión muy marcado. Gioconda Belli decía: “Nadie puede evadir su responsabilidad. Nadie puede taparse los ojos, los oídos, enmudecer y cortarse las manos.” Las mujeres en reclusión no merecen, además, que las personas, todas, nos tapemos los ojos, los oídos y que enmudezcamos ante su situación de violencia institucional de género. H

Ya en libertad, una de ellas permaneció afuera del centro con varias bolsas de plástico, sin dinero y sin la certeza de ser recibida por algún familiar. Parecía no haber construido un camino con alguien de afuera

SONIA BLANQUEL DÍAZ

Para las visitadoras que acuden regularmente a los reclusorios femeniles, el abandono y la falta de visitas también se relacionan con una cuestión estructural del sistema penitenciario que sólo tiene considerado que las internas puedan ir de visita a los centros varoniles, pero no al revés, lo que no toma en cuenta las necesidades específicas de las mujeres ni las de sus hijos. Casi 5% de las internas tiene a sus hijas e hijos menores de seis años de edad con ellas, con quienes deben trasladarse. Pareciera como que “es más fácil moverlas a ellas”, comenta Salinas Durán. Así se explican las peticiones para que ellas coincidan con las visitas de sus familiares en algún reclusorio varonil; son válidas, normales… es lo que les ofrece el sistema penitenciario. “Que me permitan ir a ver a mis hermanos el día que mi mamá va a verlos, porque si no, no me viene a ver a mí; le sale muy caro venir otro día, tiene que verlos a ellos”, pide una interna a la visitadora. Por su parte, los trámites para que las mujeres en reclusión reciban a sus parejas son gravosos y tardan hasta medio año para ser autorizados, lo que se suma a que sus parejas todavía puedan imponer condiciones y las amenacen con no acudir cuando son trasladadas a otro centro o si se sienten maltratados en las revisiones. En ocasiones algunas internas quieren visitar a sus maridos en otros reclusorios y llevan meses esperando autorización, pero ellos ni siquiera las tienen registradas porque ya tienen otras parejas, además de que los visita su mamá, sus hermanas, sus amigas... “¿Cómo le dices a una mujer que no está en la lista y que otras mujeres visitan a su marido? ¡Es una fractura! Algunas se enteran, el centro varonil por fin les informa y se les destroza el corazón. Todo acaba siendo muy violento”, coinciden las visitadoras. Los aspectos “morales”, que deberían hawww.milenio.com

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MARÍA CRUZ RODRÍGUEZ

Afecta especialmente a mujeres

La violencia institucional alcanza dimensiones escandalosas

Cada mexicana es víctima de este tipo de violencia a diversos niveles. Cualquier acción del gobierno que invisibiliza o alienta la discriminación es una forma de violencia

ensayo por: Sara Lovera y Miriam Ruiz*

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a violencia institucional contra las mujeres es toda acción u omisión de las y los servidores públicos de cualquier orden de gobierno que discrimina o tenga como fin dilatar, obstaculizar o impedir el goce y ejercicio de los derechos humanos o las políticas destinadas a prevenir, atender, investigar, sancionar y

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erradicar los diferentes tipos de violencia. Su expresión más evidente es el grado de impunidad, es decir de no justicia, frente a los casos denunciados, a los problemas evidentes (15 mil denuncias de violación sexual al año) y a los temas de discriminación cotidiana que no son atendidos por ninguno de los tres niveles de gobierno en el país. Las mujeres, por ejemplo, seguimos ganando 30% menos salario que los hombres. La revictimización en la atención a la violencia, con esquemas superficiales y políticas ineficaces, también es un nivel de violencia institucional que está oculto. La violencia institucional que afecta a las

mujeres puede tener dimensiones escandalosas en el ámbito social, como son las poco más de 20 mil desapariciones reconocidas –sin resolver y sin justicia–, o dimensiones invisibles, como la embarazada que muere porque “no había camas” en el hospital. Aunque la violencia institucional no es privativa de nuestro país, en los últimos años México ha sido reiteradamente señalada por organizaciones nacionales e internacionales, incluida la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), debido a la dilación en la justicia, la falta de medidas de protección y otras acciones u omisiones en los casos de mujeres indígenas violadas o detenidas equivocadamente o de tres jóvenes asesinadas en Campo Algodonero, en Ciudad Juárez. A ellas, o a sus familias, les tomó una década lograr este reconocimiento. Por su parte, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), indaga, documenta y hace recomendaciones –para todo el continente– sobre la responsabilidad del Estado en la perpetuación de estereotipos, la violencia de género y, en general, la falta de acceso a la justicia.

SÓLO EN 2013 Hace unos días la organización no gubernamental de derechos humanos Human Rights Watch (HRW) señaló a las autoridades mexicanas porque, aun cuando integrantes de las fuerzas de seguridad fueron partícipes en numerosos casos de desaparición forzada, prácticamente en ningún caso se ha hallado a las víctimas ni se ha llevado ante la justicia a las y los responsables. Tras documentar por completo casi 250 desapariciones ocurridas durante la administración de Felipe Calderón en el informe Los desaparecidos de México: El persistente costo de una crisis ignorada, HRW halló “pruebas contundentes de desapariciones forzadas en las cuales participaron agentes estatales”. Encontraron participación de integrantes del Ejército mexicano, la Marina y policías de los tres órdenes de gobierno. Más aún, por la magnitud de los operativos y las versiones contradictorias de la Marina, habría una veintena de desapariciones en Nuevo León y Tamaulipas que el informe sugiere que pudieron haber sido planificadas y coordinadas desde la institución. En más de 60 casos, HRW documenta evidencias de colaboración entre agentes estatales y la delincuencia organizada para desaparecer o extorsionar a familiares, como en el caso de Pesquería Nuevo León, cuya policía municipal habría entregado en mayo de 2011 a 19 trabajadores de la construcción. Además de reiterar que estos casos solamente son una muestra entre las 25 mil desapariciones recientemente reconocidas por la Secretaría de Gobernación, HRW hace un señalamiento tan obvio como triste: no hay culpables, no hay búsqueda oportuna, las autoridades insisten en culpar a las víctimas y delegan las tareas de búsqueda a las familias de las personas desaparecidas. Para éstas, la violencia institucional no acaba allí, pues pierden algunas prestaciones sociales al no poder dar razón del paradero de su familiar; las mujeres son quienes resienten directamente esta situación. AGRESIÓN SEXUAL E IMPUNIDAD Unos cuantos días después, la organización Amnistía Internacional (AI) mostró la gravedad del caso en que seis turistas españolas fueron víctimas de violación durante sus vacaciones en Acapulco, Guerrero, el pasado 4 de febrero. “Tras inicialmente haber minimizado los hechos, las autoridades del estado de Guerrero se vieron forzadas a reafirmar que se conduciría una investigación completa para procesar a los responsables. Este cambio de discurso pareció obedecer a una creciente ola de indignación pública así como a presiones internacionales,” señaló AI en un comunicado que liga este cado con otros miles de mujeres y niñas que en México son víctimas de agresiones sexuales cada año, de los cuales hasta 80% pasa sin ser denunciado.


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“De acuerdo con información de condenas ocurridas en 2009 –la última a la que esta organización ha tenido acceso– en México solamente se produjeron 2 795 condenas por violación. De esta forma, la organización puede concluir que la impunidad sigue siendo uno de las características de la violencia sexual contra las mujeres en México.” AI ilustra nuevamente cómo, a pesar de que exista la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, a la hora de aplicarla efectivamente el fracaso sistemático contribuye a que subsista la impunidad: “La justicia es crucial cuando se trata de abordar la violencia contra las mujeres y acabar con ella. Si quien viola a una mujer no recibe ningún castigo, el mensaje que se está transmitiendo es que tales abusos son aceptables –es una firme invitación a que otros cometan ese mismo delito–”. El caso de las turistas agredidas fue un recordatorio para la sociedad mexicana sobre la impunidad en cualquier agresión sexual, pero sacó a la luz otras formas flagrantes de violencia institucional: cuando son las fuerzas de seguridad las que agreden. Siguen impunes los 47 casos de agresión sexual por parte de policías a mujeres que se manifestaron en San Salvador Atenco en 2006. El entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, señalado como responsable directo, rechaza dar curso a la justicia en delitos cometidos por las policías que el comandaba. De igual forma, ha quedado en la penumbra el caso Castaños, en el que 14 mujeres que ejercían el trabajo sexual fueron atacadas sexualmente por militares en 2006. La agresión impune al cuerpo de las mujeres y a su autonomía, como rezan los tratados internacionales, son violencia institucional.

VIOLENCIA MÁS ALLÁ DEL FINAL Los asesinatos de mujeres en el caso de Ciudad Juárez forman un álbum inacabable de ejemplos de violencia institucional. México acumula un total de 140 recomendaciones internacionales en el periodo de 2000 a 2006, sólo en el tema de derechos de las mujeres, de las cuales 63 están dirigidas a atender el feminicidio en Ciudad Juárez, como registraron a finales de 2009 las organizaciones de la Red Todos los Derechos

para Todas y Todos. Entre 1993 y 1997 se denunciaron más de 500 asesinatos brutales de mujeres en Ciudad Juárez y Chihuahua. Al año siguiente, la Procuraduría estatal reportó otros 206 asesinatos de mujeres; 20 años después, las familias lideran la búsqueda. Este 4 de marzo, policías estatales y familias de las víctimas hicieron una nueva búsqueda en el desierto y hallaron nuevas osamentas que habrán de investigarse. Y a ese emblemático caso de feminicidio se suman otros miles por todo el país, nuevamente ejemplos de violencia ejercida desde las instituciones. A miles de kilómetros de distancia, en el Estado de México, el cuadro se repite con asesinatos de mujeres, familias que buscan justicia penosamente, sin resultado y, aún más, bajo el ataque del Poder Judicial. Como en Chihuahua, en el Estado de México se han organizado algunas de las madres para ellas mismas buscar evidencias y rastros de los asesinos ante la falta de respuesta de la policía local, que va de minimizar los casos a presionar a las familias para que abandonen sus pesquisas, como han señalado las madres a la prensa.

HOY VÍCTIMA, MAÑANA VICTIMARIO Podemos decir que cada mujer en México es víctima de violencia institucional a diversos niveles. Cualquier acción del gobierno que invisibiliza o incluso alienta la discriminación es una forma de violencia institucional. Y ella abunda todavía tanto en nuestras leyes como en la falta de acceso a la justicia. Sin embargo, también presenta una dimensión económica: la violencia institucional es aquella donde las leyes económicas tienen poderes reguladores e instituciones que mantienen y regulan esas leyes y que resuelven el conflicto de intereses implicado en las estructuras en favor de los intereses de una capa social y de un modelo de relación entre hombres y mujeres de corte misógino y patriarcal. Hasta el 24 de noviembre de 2012, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) había recibido 322 quejas sobre violencia contra las mujeres, relacionadas principalmente con la omisión de las autoridades para atender casos de discriminación y violencia y por casos directamente vinculados con la discriminación por género.

Pero la violencia institucional no solamente se ejerce desde las instituciones de gobierno. También surge desde los partidos políticos sindicatos y organizaciones empresariales, deportivas y de la sociedad civil. Y en este caso, los medios de comunicación resultan ser víctimas, cuando sus reporteros, reporteras o directivas mueren –lo que pone a México como uno de los rincones más peligrosos para ejercer el periodismo– y los años pasan sin hallar a los culpables. Sin embargo, también son victimarios cuando reproducen estereotipos que discriminan y agreden, cuando la nota roja avala la declaración de un policía que califica a una mujer como prostituta por su manera de vestir, o cuando otra autoridad sentencia de facto a una persona por ser pobre, negra, gay, mujer o con cualquier otro estigma. Asimismo, hay una dimensión más cercana y personal: los casos del Ministerio Público cuando se levanta con desgano y mira juzgadoramente a la joven que denuncia amenazas de muerte por parte de su novio, sin dar esperanzas de poder ayudar; o la asociación vecinal que niega posiciones de poder por razones de edad, escolaridad o género. Es la asistente de consultorio en cualquier clínica que deja esperando a las personas enfermas para salir a platicar; y desde luego es violencia institucional el negar la anticoncepción a una mujer o un hombre cuando se argumenta que no han surtido condones o que la persona solicitante es muy joven “para andar metida en esas cosas”. Cada habitante de este país que tiene alguna posición de poder público, ya sea en gobierno u en otro tipo de organización, está en riesgo permanente de perpetuar esta forma de violencia que, de tan común, ya nos parece tan normal. La realidad es que México ha signado todos los tratados internacionales relacionados con los derechos humanos y hoy, todavía, nuestra Constitución protege por encima de todo el respeto hacia éstos. H

Sara Lovera López es periodista, consultora de medios, conferencista, docente en género, y feminista. Trabaja en los medios de comunicación desde hace 43 años. Miriam Ruiz es periodista y forma parte del grupo Díez Comunicación. MARÍA CRUZ RODRÍGUEZ

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Es fundamental

El derecho al medio ambiente sano obtuvo reconocimiento constitucional en 2012

José Antonio Guevara*

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l reconocimiento constitucional al derecho a un medio ambiente sano, es relativamente nuevo, su incorporación al artículo 4° de la Constitución se dio en 2012 y es considerado como el sustento para ejercer otros derechos. Por su naturaleza es un derecho universal, indivisible e interdependiente de otros derechos humanos; es decir, sostiene una intrínseca relación, entre otros, con el derecho a la vida, a la integridad personal, al agua y al saneamiento, a la alimentación, a la salud, a la no injerencia arbitraria en la vida privada y familiar. Como sucede con el resto de los derechos humanos, todas las autoridades del país tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar el derecho al medio ambiente sano sin discriminación y, en el caso de que éste sea violado, se tendrá que reparar el daño. De la misma manera, si el medio ambiente es degradado, la Constitución mexicana establece que las autoridades deberán investigar y sancionar a las y los responsables. La protección al medio ambiente implica que los tres niveles de gobierno (federación,

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estados y municipios) deben salvaguardar la biodiversidad y los servicios ambientales que la naturaleza provee, dentro de los que se encuentran el agua salubre, la tierra fértil o el aire limpio. Las leyes secundarias, incluida la del Distrito Federal, promueven la protección y el control de la contaminación, así como el cuidado y la restauración del equilibrio ecológico. Es común en la ciudad de México que las personas consideren como “normal”, que la calidad del aire que respiran sea mala. La Secretaría del Medio Ambiente del Distrito Federal (sma) en su Informe de Calidad del Aire de 2011,1 reportó que 241 días de dicho año fueron “sucios”. De ellos, 114 días presentaron simultáneamente dos o más contaminantes en niveles de riesgo para la salud humana; es decir, 66% del total de los días del año las y los habitantes de la ciudad estuvimos expuestos a diferentes concentraciones de sustancias dañinas para la salud, lo cual es inadmisible. De forma directa, no es posible responsabilizar al gobierno de toda la contaminación del aire, debido a que ésta también es producto de fuentes privadas, principalmente por el abuso en el consumo de combustibles (gasolina y diesel), así como por la destrucción de áreas naturales (suelo de conservación) por el crecimiento urbano. Sin embargo, los

esfuerzos gubernamentales empleados para mejorar la calidad del aire en la ciudad de México –por ejemplo el programa Hoy No Circula, 2 el Programa de Verificación Vehicular, 3 el Programa de Transporte Escolar,4 el Programa Muévete en Bici,5 el incremento de la oferta de transporte público6 han sido insuficientes. Es de celebrarse que algunos de ellos están en proceso de ser evaluados, tal como anunció recientemente la Secretaría del Medio Ambiente que haría con el programa Hoy No Circula. Además, es necesario revisar las políticas en materia de calidad del aire para incorporar el enfoque de derechos humanos. Por ejemplo, el Índice Metropolitano de la Calidad del Aire (Imeca) de 2006,7 es un instrumento de información de riesgos; sin embargo, el principal medio de comunicación para consultarlo es internet y cabe destacar que sólo 39.2% de los hogares en el Distrito Federal disponen de este servicio;8 por lo tanto, la información sobre la calidad del aire no llega a todas las personas que la puedan necesitar. La medición de la calidad del aire a través del Imeca se refiere a cifras insuficientes para explicar los riesgos. Una comunicación efectiva debería facilitar la transición hacia los cambios culturales que son necesarios


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para mejorar sustancial y permanentemente el aire: cambiar los hábitos en materia de movilidad, fomentar la responsabilidad en el uso de la energía y los combustibles, garantizar la contención urbana y la conservación de los espacios naturales, entre otros. Hace algunos meses un grupo de organizaciones de la sociedad civil presentaron a la SMA una propuesta de actualización del Imeca con el objeto de evaluar periódicamente el desempeño de dicho índice con miras a mejorarlo.9 Estas organizaciones consideran que por una parte el Imeca debe provocar mayor conciencia ciudadana sobre la calidad del aire que se respira, con lo cual se podrá ejercer más presión sobre las autoridades para que tomen medidas efectivas, y por otra, que las personas adopten decisiones informadas para saber cómo proteger su salud. Dicha propuesta ciudadana busca que el Imeca comunique de manera efectiva, anticipada y clara los riesgos a los que se exponen las personas por respirar aire de mala calidad en lugares concretos, mediante la diversificación de medios para informarse con oportunidad, por ejemplo, avisos en los portales delegacionales, pantallas en los parques y sitios donde las personas realizan actividades al aire libre o practican algún deporte. También se pretende que dicho índice informe de manera diferenciada a los distintos grupos de la población que pueden verse más afectados, por ejemplo la niñez debe conocer el estado de la contaminación a través de sus escuelas y las mujeres embarazadas mediante las instituciones de salud para saber más acerca de los efectos que pueden padecer al exponerse a la contaminación. La iniciativa también considera la necesidad de utilizar medios masivos de comunicación como el radio y la televisión de manera regular y no sólo cuando existan condiciones extremas en los niveles de contaminación, asimismo incluir otros grupos de contaminantes como las partículas finas. De adoptarse la propuesta, el Imeca se transformaría en un instrumento que cumpliría con los fines para los que fue concebido: comunicar riesgos para informar la calidad del aire en diversos puntos de la ciudad con miras a que la ciudadanía salvaguarde su salud. H

Mónica Salguero Gutiérrez

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Guardias comunitarias

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n diversas poblaciones del país, sobre todo en las rurales, hombres armados y encapuchados impiden el paso a toda aquella persona ajena a la comunidad. El temor de nuevamente ser presas de la delincuencia los ha obligado, según dicen, a hacer lo que las autoridades no han podido: brindar seguridad ante los criminales. En esta ocasión, la discusión en “El Ágora” es acerca de las llamadas guardias comunitarias. Omisión, ilegalidad, autodefensa, riesgos, usos y costumbres... he aquí algunas de las voces.

“No es lo mismo policía comunitaria que grupos de autodefensa, eso es responsabilidad de los gobernadores y municipios; sin embargo, es un asunto que amerita profundo estudio para ver qué se debe hacer, qué está ocurriendo, algo está pasando y lo tenemos que analizar con cuidado.”

“En algunos casos se trata de eso (policías formados y elegidos por usos y costumbres), pero en otros se trata de un elemento que puede ser muy peligroso si no somos cuidadosos, porque la idea de que existan instituciones es evitar que existan casos de venganza pública o la ausencia de reglas y normas para poder combatir a la delincuencia.”

Manuel Mondragón y Kalb COMISIONADO NACIONAL DE SEGURIDAD

* Tercer visitador general de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF).

Jesús Murillo Karam PROCURADOR GENERAL DE LA REPÚBLICA

“Es un síntoma muy revelador del fracaso de las políticas de la seguridad pública y hay que abordarlo a la mayor brevedad posible.”

1 Disponible en: <http://www.calidadaire. df.gob.mx/calidadaire/index.php?opcion=2& opcioninfoproductos=12>

José Miguel Vivanco DIRECTOR PARA AMÉRICA DE HUMAN RIGHTS WATCH

2

Disponible en: http://www.sma.df.gob.mx/ sma/hnc/>, página consultada el 5 de marzo de 2013.

“En la medida en que se puedan armonizar tanto la intervención institucional con esa tradición de policía que no es nueva, seguramente veremos menos violencia y mayor respeto a los derechos.”

“Nos queda claro que se están llevando a cabo funciones por parte de estos grupos que le corresponden propiamente al Estado y que no hay justificación alguna para que se lleven a cabo actos que están prohibidos en el artículo 17 de la Constitución.” Raúl Plascencia Villanueva PRESIDENTE DE LA COMISIÓN NACIONAL DE LOS DERECHOS HUMANOS (CNDH)

“Debe haber una respuesta de la autoridad para reasumir el control del orden público y la paz social en esos lugares.” Miguel Barbosa Huerta COORDINADOR DEL PRD EN EL SENADO

Luis González Placencia PRESIDENTE DE LA COMISIÓN DE DERECHOS HUMANOS DEL DISTRITO FEDERAL (CDHDF)

3

Disponible en: <http://www.sma.df.gob. mx/verificentros/>, página consultada el 5 de marzo de 2013.

4

Disponible en: <http://www.sma.df.gob.mx/ prote/>, página consultada el 5 de marzo de 2013.

“En aquellas entidades donde han surgido estas guardias o protección comunitaria debe exigirse al gobernador que presente mejores resultados y genere signos de gobernabilidad.”

5 Disponible en: <http://wqww.sma.df.gob. mx/sma/index.php?opcion=30>, página consultada el 5 de marzo de 2013.

7

Disponible en: <http://www.calidadaire. df.gob.mx/calidadaire/index.php?opcion=2& opcioninfoproductos=22>, página consultada el 5 de marzo de 2013.

El Ágora...

6 Disponible en: <http://www.sma. df.gob.mx/sma/links/download/ archivos/.../06movilidad.p...>, página consultada el 5 de marzo de 2013.

Manlio Fabio Beltrones COORDINADOR DEL PRI EN LA CÁMARA DE DIPUTADOS

“Tenemos que exigir a los gobiernos de los tres órdenes que cumplan con la obligación que tienen, constitucional, de procurar y de darle seguridad a los ciudadanos.” Luis Alberto Villarreal COORDINADOR DEL PAN EN LA CÁMARA DE DIPUTADOS

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Disponible en: <http://www.nexos.com.mx q/?P=leerarticulov2print&Article=2102587 >, página consultada el 5 de marzo de 2013.

“Tenemos que trabajar en la regeneración de condiciones para el diálogo y ello pasa por la necesidad de articular una posición conjunta entre el gobierno federal y el Poder Legislativo.”

9

Disponible en: http://www.cdhdf.org.mx/ index.php/boletines/2537-boletin-2812012>, página consultada el 5 de marzo de 2013.

Jaime Martínez Veloz COMISIONADO PARA EL DIÁLOGO CON LOS PUEBLOS INDÍGENAS

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Todo fue en la cabeza…

Recomendación 2/2013 de la CDHDF por caso de tortura Nino es originario de San José Cúcuta (noroeste de Colombia), en julio de 2000 se casó con una mexicana y decidió quedarse a vivir aquí. Obtuvo la naturalización en 2004 y nunca esperó lo que le ocurrió años más tarde Abraham Cornejo

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l 25 de mayo de 2009 el Ministerio Público giró una orden de localización y presentación en su contra con la intención de interrogarlo por una averiguación previa iniciada dos años atrás, en la cual se investigaba un secuestro en donde la víctima no había sido localizada hasta ese momento. El padre de ésta, dedicado a la renta de camiones, vendió su negocio para pagar el rescate. Nino, quien trabajaba en dicho negocio y se dedicaba a los sistemas de cómputo, fue acusado de presuntamente negociar el rescate de la persona plagiada mediante correos electrónicos. El 11 de agosto de 2009, alrededor de las 16:00 horas, agentes de la Fuerza Antisecuestros (FAS) de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) lo detuvieron en la calle Hamburgo, en la colonia Juárez. Sin oponer resistencia, fue subido en la parte posterior de un vehículo Tsuru color blanco que no contaba con registro institucional alguno.

gentes de la Fuerza Antisecuestros (FAS) de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) lo detuvieron en la calle Hamburgo, en la colonia Juárez Cuando era trasladado a las instalaciones de la FAS, los agentes se detuvieron en la glorieta del Ángel de la Independencia para esposarlo. Una de las personas que iba a su lado lo sometió, poniendo su cabeza debajo de su pierna, para empezar a amenazarlo e insultarlo: “vas a ver cómo te hacemos confesar”. Ya en las oficinas de la Policía Judicial continuaron los insultos y el interrogatorio; comenzaron los puñetazos en la cabeza Nino, la cual le habían enrollado con plástico. La agresión psicológica aumentó al decirle que, si no confesaba en dónde mantenía a la persona secuestrada, a él y a su madre les cortarían los dedos: “Empezaron a darme

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así puños en la cabeza, todo fue en la cabeza. En el cuerpo casi no me pegaron, todo fue en la cabeza y en el cuello, me daban puños. Y que ‘confiesa dónde está la muchacha, que te vamos a matar’, lo repetían, ‘nadie sabe que estás acá, ya sabemos que tu mamá va al reclusorio’…”. Los castigos físicos lo hacían ponerse de rodillas, le amarraron los brazos hacia atrás y lo pusieron también boca arriba para arrojarle agua en la cara. Era tal el miedo de Nino que cuando el doctor le preguntó sobre las marcas en su cuerpo, tras haber sido trasladado a la 50ª Agencia del Ministerio Público para su valoración, él contestó que se había goleado con una ventana.

Sin oponer resistencia, fue subido en la parte posterior de un vehículo Tsuru color blanco que no contaba con registro institucional alguno Fue hasta después de las 20:00 horas que lo presentaron ante el agente del Ministerio Público. Al día siguiente, Nino fue valorado por una doctora en el Hospital General Dr. Rubén Leñero, quien determinó que tenía contusión de cuello, además de presentar dolor en la rodilla izquierda. El tortuoso camino continuaría, ya que el 13 de agosto el juez 28 penal decretó su arraigo por un periodo de 30 días, como medida precautoria. La situación de Nino se complicaría aún más porque dos semanas después el Ministerio Público solicitó a la autoridad judicial el libramiento de la orden de aprehensión. En septiembre fue trasladado al Reclusorio Oriente, en donde actualmente cumple una condena de 60 años. Por lo anterior, la madre de Nino interpuso una queja ante la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF). Sin prejuzgar la inocencia o culpabilidad de las personas a quienes la autoridad les atribuye un delito, este organismo emitió la Recomendación 2/2013, dirigida a la PGJDF por los actos de tortura y otras violaciones a derechos humanos cometidas por elementos de la FAS. H


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ALFREDO ESTRELLA AYALA

Breves ALDF

Sigue en la agenda legislativa la derogación del arraigo en el DF La iniciativa de ley para derogar la figura del arraigo en el Distrito Federal sigue en pie y los legisladores locales afinan detalles para acompañar la eventual reforma con herramientas eficaces que ayuden a evitar que los presuntos culpables evadan la justicia una vez que desaparezca dicha medida. El presidente de la Comisión de Administración y Procuración de Justicia de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, Antonio Padierna, afirmó que la iniciativa de la derogación de arraigo avanzará a pesar de existen dos integrantes de la Comisión que sólo aceptarían su eliminación si se declara una herramienta alternativa y otros dos más que están en contra de eliminarlo. Hasta ahora sólo ha surgido la propuesta de los brazaletes electrónicos como alternativa a la figura, aunque Padierna ha descartado que se trate de una propuesta formal y considera que le corresponde a la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal ofrecer dichas propuestas. Aseguró que la Comisión de Justicia está trabajando conjuntamente con el gobierno capitalino y que coinciden en que es necesario desaparecer dicha figura siempre y cuando se busque el tiempo adecuado. “La transición no sólo es derogar figuras sino crear las instituciones y la infraestructura necesaria para poderlas aplicar, lo importante es que estamos encaminados a buscar la derogación de tal medida, que podamos conjuntamente, gobierno y sociedad, coincidir”.

Base de datos 2006

Segob reporta más de 26 mil personas “extraviadas” en México La subsecretaria de Asuntos Jurídicos de la Secretaría de Gobernación (Segob), Lía Limón García, informó sobre la existencia de una base de datos creada desde diciembre de 2006 a noviembre de 2012 que tiene el registro de 26 121 personas desaparecidas en México. “La localización de las personas es una prioridad de este gobierno, para lo cual resulta fundamental la colaboración de las autoridades locales, así como de las organizaciones de la sociedad civil para validar, enriquecer, depurar y fortalecer este instrumento inicial”, expresó la funcionaria en conferencia de prensa. Las causas de desaparición están relacionadas con algún acto ilícito o con situaciones de migración, abandono de hogar, desastres naturales, etc.; pero también existen casos en los que éstas se desconocen, motivo por el cual dicha base de datos será depurada por el gobierno federal en coordinación con las procuradurías locales. Limón García agregó que para integrar el Registro Nacional de Personas Desaparecidas definitivo será de gran utilidad el cruce de información con los datos que tienen la organización Human Rights Watch, Províctima y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Procuraduría del DF

Más de 3 mil quejas con agravio a la mujer en la CDHDF De enero de 2012 a enero de 2013 la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDH) recibió 3 mil 421 quejas relacionadas con agravios en contra de las mujeres. El derecho a la seguridad jurídica fue el que tuvo mayor número de violaciones con 1 094 quejas; le siguen los derechos de la víctima o persona ofendida con 918, y los derechos de las personas privadas de su libertad con 822. En dicho periodo, la autoridad con mayor número de agravios es la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal con 1 164 alusiones; mientras que la Secretaría de Gobierno del Distrito Federal presenta 690 y la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal tiene 473 menciones. www.milenio.com

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Proyecto inspirado en Mahatma Gandhi

La Casa de la Sal, un sentido a la esperanza

CASA DE SAL

Rosa María Rivero, fundadora de la institución, señala que la idea surgió ante la experiencia del sufrimiento, angustia y rebeldía de un joven que estaba despidiéndose de la vida a causa del VIH/sida Mónica Díaz A.

Entonces, una rendija de luz atravesará todos los muros que oscurecen nuestro mundo, y una mañana, en todas las casas aparecerá colgado el sol, como augurio de un nuevo amanecer.

Rosa María Rivero

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n 6 de abril de 1930, Gandhi llegó a la costa del Océano Índico después de una larga caminata. Detuvo su marcha y entró al agua de donde recogió sal. Con este gesto invitaba a sus compatriotas a rebelarse contra el monopolio británico de la sal. A partir de los significados que a nivel universal se le conceden al elemento sal y a la palabra casa, fue que Rosa María Rivero, junto con un grupo de personas, denominaron La Casa de la Sal a un proyecto donde sintetizaban sus deseos, utopías, valores y principios. La fundadora de esta institución señala que la idea surgió ante la experiencia del sufrimiento, angustia y rebeldía de un joven que estaba despidiéndose de la vida a causa del VIH/sida, hecho que la marcó profundamente; y como una respuesta solidaria ante esa realidad, se

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planteó una propuesta dinámica y efectiva para concientizar a la sociedad civil y luchar a favor de todas las personas afectadas por el virus en aquellos años (1986) en los que había un total desconocimiento de esta pandemia. Desde Italia, donde radica temporalmente, Rivero explica que al extenderse esta enfermedad, y sobre todo al publicar el sector salud las estadísticas de su evolución, la situación de emergencia se hizo presente en la población, ya que antes sólo existía indiferencia, rechazo, incredulidad y homofobia. Sin embargo, señala, algunas de estas condiciones persisten, pues la sensibilidad en muchos casos se queda en la superficie y no hay un compromiso consistente y verdadero para tratar de disminuir la problemática: “se efectúan esfuerzos, pero no alcanzan a ser significativos a nivel global”.

ACOMPAÑAMIENTO Y PREVENCIÓN La Casa de la Sal tiene como misión brindar orientación, apoyo emocional y acompañamiento a niñas, niños, adolescentes y adultos que viven con VIH/sida. Como explica Olivia Maldonado, directora de la institución, los servicios que ofrecen se han incrementado por una necesidad social.

Primero empezaron con el acompañamiento, es decir, encauzar de forma positiva las emociones de quienes viven con VIH/sida y sus familias para que aprendan a vivir con el virus. Este programa se brinda en algunos hospitales y también cuentan con una red domiciliaria. Otro de los servicios que ofrece La Casa de la Sal es un programa de prevención. Al respecto, María Eugenia Santín, directora de Proyectos, señala que a partir de 2000 la metodología se basó en estrategias psicoeducativas muy especializadas y en 2007 surgieron los talleres de prevención con un enfoque humanista y de espacios vivenciales. Este tipo de prevención está dirigida a grupos vulnerables, como las y los adolescentes, ya que es entre los 15 y los 24 años de edad donde se están dando más infecciones por VIH/sida, y “el abordaje del tema en esta etapa puede favorecer el autocuidado de su sexualidad”. Uno de los trabajos se realiza con jóvenes en conflicto con la ley que llegan a la Agencia 57 del Ministerio Público y en el Centro de Readaptación Social Varonil de Santa Martha Acatitla. Las mujeres también se acercan a este programa dado que, “si bien la población más expuesta es la de hombres que tienen sexo con hombres, las cifras demuestran que muchas mujeres están contrayendo el virus por parte de sus parejas, por la violencia que se ejerce hacia ellas, y esto es muy preocupante”. Maldonado y Santín coinciden en señalar que La Casa de la Sal tiene un gran número de solicitudes, pues “si bien es cierto que sí ha habido una disminución de las cifras de personas con VIH/sida a nivel nacional, seguimos teniendo una gran demanda, porque lo que va en aumento es la detección. Es paradójico, porque las cifras hablan de una disminución, pero la realidad es que siguen muriendo muchas personas. En el 2012 el Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH/sida (Censida) reportó cinco mil muertes a causa de la pandemia; la mayoría ya no son pérdidas tan traumáticas como antes, porque el virus está controlado, siempre y cuando el paciente cumpla con el tratamiento”. El Censida cuenta con un taller de adherencia al tratamiento. A decir de Olivia Maldonado, es imprescindible que el paciente se concientice de la importancia de cumplir al pie de la letra con el tratamiento: “no se trata de obligar a los usuarios a que se tomen los medicamentos, sino de mostrarles que tienen mucho por qué vivir y que tienen un escenario de vida maravilloso”. Otro de los espacios que abre La Casa de la Sal es el taller Escuela para padres y madres, donde se les capacita para entender, apoyar y responder a los cambios que enfrentan sus hijos, dependiendo de su edad y de acuerdo con su diagnóstico médico. Ahí han surgido los grupos de autoapoyo donde las familias se acompañan en el proceso e intercambian sus experiencias de supervivencia ante la enfermedad.

CENTRO INFANTIL En los años noventa, Gilberto, una persona diagnosticada con VIH/sida, recibió el acompañamiento del personal de La Casa de la Sal. En agradecimiento, donó su casa y sus bienes a la institución, acción que ayudó a que se pudiera atender a un grupo de niñas y niños que quedaron desprotegidos después del fallecimiento de sus padres, quienes también portaban el virus. Así nació el Centro Infantil, que actualmente alberga a siete niñas y niños (aunque ha contado con 45 infantes) que reciben alimentación, escuela y atención médica y psiquiátrica con un modelo único en su tipo de atención integral y donde conviven como en familia. ESTIGMA María Eugenia Santín considera que a pesar de que la información sobre esta enfermedad cada vez es más extensiva, aún persisten el prejuicio y la discriminación. Menciona el caso de un joven que fue despedido de su empleo por ser portador del virus, y quien relató que su jefe mandó a fumigar las oficinas, acción que lo afectó considerablemente en su tratamiento.


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Asimismo, señala que existe la discriminación secundaria, la cual padecen personas que brindan la atención, pues se cree que por abordar la problemática también son portadoras del virus y entonces son rechazadas. Olivia Maldonado, directora de la institución, cuenta que vivió una experiencia de este tipo en un evento para recaudar fondos, en donde algunas personas, al enterarse que atendían a personas con VIH/sida, cambiaron su trato.

Artículo 11

Ricardo A. Ortega Soriano*

RETOS Para este año, las y los integrantes de La Casa de la Sal se encuentran en un proceso de replanteamiento de su misión. Con toda la sabiduría y experiencia que han adquirido a lo largo de 26 años, planean atender a otras poblaciones vulnerables con enfermedades crónico-degenerativas, como el cáncer o la insuficiencia renal, proyecto que nació por la inquietud de las y los usuarios. La misión de La Casa de la Sal no podría llevarse a cabo sin la generosidad y el compromiso de instituciones, empresas y personas que han donado recursos para este esfuerzo. En palabras de Rosa María Rivero, fundadora del organismo, “el compromiso de cada ser humano, por salvaguardar, no sólo la sobrevivencia sino la calidad de vida de hombres, mujeres y niños afectados por el virus, es un imperativo moral. Erradicar el virus es un reto y una responsabilidad a la que no podemos ni debemos escapar. No esperar a que alguna persona conocida o de nuestra familia pase por esta experiencia. Unamos nuestras fuerzas, nuestras voluntades, nuestros recursos económicos. Lancemos una campaña en la que los objetivos se alcancen, en la que los métodos para combatir el virus sean los adecuados pero, sobre todo, para que los seres humanos puedan vivir libres de esta amenaza”.

FRASES “La trascendencia está en salvar vidas, por eso la misión de La Casa de la Sal tiene esa trascendencia, tocar vidas.” “Nadie está exento de vivir este diagnóstico, pues somos seres sexuales; es por ello que la información es básica para prevenir.” “Por el éxito en el uso de los antirretrovirales mucha gente piensa que el VIH/sida ya no es una enfermedad mortal.” “El condón debería ser utilizado como una ‘herramienta’ para ejercer nuestra sexualidad.” “Hay mucha gente que aún tiene miedo de hacerse la prueba del VIH/sida, la cual deber��a aplicarse periódicamente.”

OBJETIVOS Adoptar, brindar alojamiento y proporcionar servicios integrales a niños y niñas huérfanos que carecen de todo tipo de recursos y que viven con VIH/sida. Proporcionar apoyo psicológico y espiritual a niños, niñas, adolescentes y adultos que viven con VIH/sida, así como a sus familiares. Implementar acciones de prevención que ayuden a disminuir la tasa de contagio por VIH/sida en México. H Datos En 2012 La Casa de la Sal atendió a más de 13 mil personas a través de cinco programas. Se reciben donativos en la cuenta de Banamex, núm. 948-6153420, a nombre de La Casa de la Sal, A. C.

DESCA: un debate pendiente

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ace algunos meses, un grupo de investigadores(as) coincidimos sobre algunas preocupaciones relacionadas con la manera como son comprendidos los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales (DESCA) en nuestro país. Este tipo de derechos se corresponden con demandas de un modelo de Estado que no sólo está obligado a reconocer los derechos como la vida, la integridad personal o las libertades, sino que también debe construir escuelas que brinden educación gratuita y de calidad, o establecer centros de salud que proporcionen un servicio profesional sin que las cuotas y las largas distancias sean obstáculos para su acceso. Coincidimos en la necesidad de realizar una profunda revisión que va desde el análisis teóricoconceptual de tales derechos, hasta aspectos vinculados con los principales debates surgidos en círculos académicos, de órganos nacionales e internacionales y, desde luego, con las organizaciones de la sociedad civil. Por ello, desde finales de 2012 y en el marco del proyecto Línea de Investigadores DESCA consideramos pertinente la generación de un espacio público de reflexión e intercambio de ideas denominado Artículo 11. Como todo origen de un proyecto, el presente

no escapa de un anecdotario peculiar que me parece oportuno comentar. Sabrán ustedes que el nombre de esta columna no estuvo excento de discusiones: una posibilidad para nombrarla era Artículo 26 en atención al numeral localizado en la Convención Americana<?>1 el cual se denomina “Desarrollo progresivo”. Dicho nombre resultaba problemático pues implicaba rendir culto a un tratado internacional que no contiene un solo DESCA y que además sólo presenta derechos civiles y políticos. Significaba además, dar marcha atrás al mito de que los DESCA no pueden exigirse ante los tribunales, a no ser que se cuestione alguna medida regresiva, y parecía reducir las obligaciones del Estado a su judicialización, ignorando otros mecanismos para hacerlos efectivos como las políticas públicas, etcétera. Frente a este escenario, se tomó la determinación de titular a este espacio Artículo 11 en referencia al numeral del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales que estipula el derecho a “un nivel de vida adecuado”. Llamar así a nuestra columna ofrece algunas ventajas que nos hacen pensar si el propósito de los llamados DESCA consiste en asegurar un mejor nivel de vida para las personas y los pueblos, y abona a la reflexión de que todos los derechos –incluidos los DESCA– cuentan un contenido esencial que reclama del Estado un cumplimiento inmediato

(como hablar de medicamentos básicos) y en donde la progresividad no puede ser una justificación para no garantizarlos. Lo importante no es el nombre de la columna, sino los debates que en ella pueden desencadenarse. ¿Pueden reclamarse los DESCA ante los tribunales? ¿Cómo pueden las personas hacerlos realidad? ¿En qué medida la enorme desigualdad social afecta el ejercicio de tales derechos? Sin duda, la posibilidad de alimentar una discusión permanente beneficiará el desarrollo de una opinión pública informada y plural propia de una sociedad democrática, pero también facilitará una mejor comprensión de todas las personas que día a día, y de muchas formas, intentamos hacer efectivos estos derechos, y por supuesto de las propias autoridades obligadas a su garantía. Contribuyamos pues a la recuperación de este debate que aún constituye una asignatura pendiente. H *Director ejecutivo del Centro de Investigación Aplicada en Derechos Humanos (CIADH) de la CDHDF, e integrante de la Línea de Investigadores DESC, que agrupa a investigadoras e investigadores de diversas instituciones entre las que se encuentran la Universidad Anáhuac-México Sur; la UACM, FLACSO-México, OACNUDH-México, el Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM y la CDHDF, entre otras). www.milenio.com

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Veterana de la Revolución que abrió caminos en México

Hermila Galindo una mujer que causó revuelo en la política Desde 2006, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) entrega el Reconocimiento Hermila Galindo para reconocer la trayectoria de las mujeres y sus aportaciones A ECI L

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A ECI L

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ermila Galindo (1886-1954), maestra y periodista riodista reconocida como mo veterana de la Revolución, ución, considerada como omo pionera del feminismo en México, co, nació el 2 de junio en Villa Juárez, z, Lerdo, Durango. Comprometidaa con el movimiento feminista y sufragista en México, fundó en 1915 el semanario literario y político La mujer moderna, el cual dirigió hasta 1919. En esta publicación promovió la educación laica, la educación sexual y la igualdad entre mujeres y hombres. Fue maestra en Durango y Chihuahua. Simpatizó con el maderismo y su postura antirreeleccionista. Tras el asesinato de Francisco o I. Madero, defendió la causa a carrancista y el constitucionaalismo enarbolado por Venustiano no Carranza, de quien fue secretaria aria particular. En el libro Sol de libertad. Hermila ermila Galindo: feminista, constitucionalista onalista y primera censora legislativa en n México, la investigadora Rosa María Valles les relata que estando ya en la capital, Hermila ila se adhirió al Club Abraham González, cuyoss integrantes la nombraron oradora para darle la l bienvenida bi id a Carranza cuando entró a la capital el 20 de agosto de 1914, luego de haber derrocado a Victoriano Huerta. En el Congreso Feminista de Yucatán (1916), donde se leyó su discurso La mujer en el porvenir, sus ideas sobre el feminismo y la participación de la mujer en la política causaron revuelo. Abordó el tema de la sexualidad femenina, relacionándolo con la educación. En la biografía que escribe Rosa María Valles menciona que Hermila solicitó el voto femenino, restringido, en el Congreso Constituyente de Querétaro el 16 de enero de 1917, apoyándose en la tesis liberal de la igualdad de los derechos individuales frente al poder político, pero no se realizó ninguna reforma constitucional. Pese a esto, ese año Hermila fue candidata a diputada por el distrito electoral federal núm. 5 para las elecciones que se llevaron a cabo en marzo, en las que fue derrotada, de lo cual escribió en La mujer moderna. Sin embargo, en la elección presidencial Carranza triunfó. Hermila continuó trabajando junto a Carranza hasta el día en que éste fue asesinado (en mayo de 1920). En 1923 contrajo nupcias con Miguel Enríquez Topete, con quien tuvo una hija de nombre Hermila del Rosario. Hermila Galindo murió de un infarto el 19 de agosto de 1954.

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Francisca Arrieta

En su Credo, Hermila reconocía la capacidad y la fortaleza de la mujer mexicana, y expresaba una sólida y conmovedora oración de fe por el desenvolvimiento profesional y la esperanza en un futuro prometedor para las mujeres de México y el mundo:

Hermila reconocía la capacidad y la fortaleza de la mujer mexicana, y expresaba una sólida y conmovedora oración de fe por el desenvolvimiento profesional y la esperanza en un futuro prometedor para las mujeres de México y el mundo Hoy no se considera ya como el único, como el exclusivo porvenir de la mujer, el casamiento o la profesión religiosa. Hogar o convento podrán ser para algunas mujeres el fin que aspiren (haciendo uso de su soberana voluntad); pero ya la sociedad no se los señala constantemente como los únicos puertos en que tienen forzosamente que atracar.

Sol de libertad. Hermila Galindo: feminista, constitucionalista y primera censora legislativa en México, Rosa María Valles Ruiz, México, Instituto de Cultura del Estado de Durango, 2010, pp. 169

Desde 2006, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) entrega el Reconocimiento Hermila Galindo con el objetivo de promover los derechos de las mujeres, fortalecer la cultura hacia la equidad de género en México, estimular la participación de las mujeres y recordar su trayectoria y aportaciones. El reconocimiento, que se otorga a personas y organizaciones, ha sido concedido a Marcela Lagarde y de los Ríos; Marcelina Bautista; la Federación Mexicana para la Planeación Familiar (Mexfam); Francisca Reyes Castellanos; el Grupo de Información en Reproducción Elegida, A. C. (GIRE); Comunicación e Información de la Mujer, A. C. (CIMAC); Cecilia Loría Saviñón; Hilda Pérez Vázquez; Católicas por el Derecho a Decidir, A. C., Lydia Cacho; Defensoras Populares, A. C.; María Consuelo Mejía Piñero; el Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG) de la UNAM; Ana María Perla Salgado; el Centro de Derechos Humanos de las Mujeres, A. C., de Chihuahua; Sara Lovera; Gloria Careaga; Semillas, y la Federación Mexicana de Universitarias (Femu). H


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Breves En un bimestre 42 agresiones

Se duplican agresiones contra defensores de derechos humanos En el primer bimestre de 2013 se han registrado 42 agresiones contra las personas defensoras de los derechos humanos en México, el doble de agresiones registradas durante el mismo periodo en 2012 de acuerdo con la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal. La tercera parte de dichas agresiones se relaciona con la criminalización de la protesta social. La segunda con más registros corresponde a la agresión contra defensoras y defensores del derecho a la tierra y territorio frente a proyectos eólicos o mineros. En este contexto de violencia en contra de las y los defensores de los derechos humanos, la cdhdf solicitó al Estado mexicano que investigue los hechos y garantice el acceso a la justicia para cada una de las víctimas, esto con el fin de generar mejores condiciones en el ejercicio de sus derechos.

Tania Ramírez Hernández

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Qué con el “feminicidio” ese

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l neologismo que describe el asesinato de una mujer por motivos de género (feminicidio) sigue en la fila de espera de los casos de estudio y aprobación de la Real Academia Española de la Lengua. Eso sí, existe feticidio para hablar de la muerte a un feto. Mucho se ha estudiado y reflexionado en torno a ese término y vale la pena mencionar cómo ha sido importante reconocer esta nueva palabra que describe, no una nueva realidad, sino una nueva forma de verla; ya que gracias al hecho de que el término sea reconocido se ha podido legislar en la materia para que actualmente en México –no en todos su estados, pero ahí vamos– el feminicidio constituya incluso un tipo penal. Esto ha posibilitado que el Poder Judicial actúe en los casos de violencia y muerte en contra de las mujeres, con toda la especificidad que amerita esta grave práctica en nuestro país. Más allá de radicalismos feministas, vale la pena preguntarnos si queremos pasar a la historia como el país que colocó en el Diccionario de la Real Academia Española el término cantinflear o como el que fue capaz, por lo menos, de reconocer y nombrar el horror de esta criminal práctica para empezar a estudiarla, entenderla, y castigarla.1 El lenguaje sexista también discrimina a los grupos en situación de exclusión. A continuación presentamos los errores más comunes y los términos adecuados:2

ERROR MÁS COMÚN Los indígenas Minorías étnicas Los inditos La mujer

De alta incidencia delictiva

Presentan a Policía acreditable en 4 delegaciones del DF

Firman legisladores

Declaración por los Derechos Humanos de las Mujeres Migrantes La Declaración por los Derechos Humanos de las Mujeres Migrantes se firmó por las comisiones de Asuntos Migratorios del Senado y de la Cámara de Diputados con el fin de garantizar el respeto y acceso pleno de todos sus derechos mediante el establecimiento de 10 compromisos específicos. El documento signado busca promover el respeto a los derechos laborales de las mujeres migrantes y su acceso efectivo a la justicia, así como el desarrollo de programas de actualización en materia de derechos humanos para el personal de las agencias del Ministerio Público e instituciones de salud, entre otras acciones. La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal celebra la firma de la declaratoria y reconoce los esfuerzos de las y los expertos de las organizaciones de la sociedad civil, instituciones públicas y representantes del Estado por materializar el diálogo y adoptar las medidas necesarias para combatir las violaciones contra las mujeres migrantes.

Los enfermos de sida Los sidosos Los viejitos

Hablemos bien, tratemos bien

La Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal presentó al Agrupamiento de Policía Estatal Acreditable, cuyo objetivo es reforzar las tareas de vigilancia en las delegaciones con más alta incidencia delictiva. Con un presupuesto federal de 159 millones de pesos y 405 elementos de los 651 que conformarán esa unidad, el nuevo grupo ya está realizando intervenciones en Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Venustiano Carranza e Iztacalco; aunque se pretende que abarque todo el Distrito Federal. A esta presentación acudió el jefe del Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, quien señaló que esta acción responde a “Decisiones por colonia”, estrategia aplicada en su campaña, y reiteró que da cuenta del empleo de los recursos al Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Los homosexuales Los jotitos Los desviados Las marimachas Las tortilleras

Los braceros Los mojados Los desplazados y refugiados Los niños

TÉRMINO POLÍTICAMENTE CORRECTO

Los y las indígenas Los pueblos indígenas Las comunidades indígenas Las mujeres

Personas con preferencias sexuales distintas a la heterosexual

Personas que viven con VIH/sida Personas adultas mayores Personas migrantes

Las personas desplazadas y refugiadas Las niñas y los niños

Los jóvenes

Las y los jóvenes

Las sectas religiosas

Grupos religiosos

Los discapacitados Personas con capacidades diferentes Los mongolitos Los cuchitos

Personas con discapacidad

1

Tania Ramírez Hernández, extracto de “Lenguaje y derechos humanos”, documento inédito.

2

Conapred, 10 criterios básicos para eliminar el lenguaje sexista en la administración pública federal, México, Conapred, 2007, 18 pp. www.milenio.com

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Roco Pachukote: fundador y ex vocalista de la Maldita Vecindad

Roquero se sube a la birula para exigir el derecho a respirar aire limpio ANTONIO ALBERTO VÁZQUEZ HERNÁNDEZ

FC: ¿Está de moda entre los artistas y músicos apoyar las causas sociales, ambientales, indígenas, en otras? RP: No creo que sea una cuestión de moda. En el caso de México hay una gran tradición, su historia no podría ser contada sin su música. La Revolución mexicana sin el corrido jamás hubiera sido posible. La música en México ha sido, es y será parte fundamental del movimiento social […] Lo que sí veo es que ahorita la situación social en México es aterradora por la violencia. Creo que la cultura, la música y el arte, a diferencia de la política, tienen mucho más credibilidad en[tre] las personas. Aplaudo que haya gente que tenga ese acercamiento a los movimientos sociales. La música mexicana, sobre todo la música joven, está en un momento donde hay mucha mayor conciencia y participación. Para nada es una moda.

entrevista por Fernando Cárdenas Oropeza

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esde chavito rodaba por las calles de uno de los barrios más populares de la ciudad de México. Su primera vez fue en una “bicicleta de panadero” en la que le gustaba dar vueltas al Kiosco Morisco de la alameda de Santa María la Rivera. A diferencia de Fredy Turbina, personaje de la serie infantil 31 Minutos que usaba “rueditas”, alcanzó su equilibrio espiritual a puro guamazo. Varios años después Roco Pachukote, de Sonidero Mestizo, se sube de nuevo a la birula para “hacerla de tos” y exigir el derecho de todos a respirar aire limpio. En entrevista para DH, el fundador y ex vocalista del grupo de rock Maldita Vecindad habla del grave problema que representa la contaminación del aire, del uso de la bicicleta como transporte alternativo, de la participación ciudadana, de la importancia de la música en los movimientos sociales, del rompimiento de una relación musical luego de 26 años y de los festivales autónomos –por ejemplo, el Wirikuta Fest– como herramientas de transformación de nuestra sociedad. Roco Pachukote explicó que junto con Moyenei Valdés, también integrante de Sonidero Mestizo, unió su voz a las de Dr. Shenka, vocalista de Panteón Rococó, y el poeta urbano Patraka para darle vida a la canción Hazla de tos, que forma parte de la campaña de la Red Nacional de Ciclismo Urbano (BiciRed) y Bicitekas –disponible en <http://hazladetos.org/. Para quien desde los seis años de edad se salía a rodar muy temprano por la alameda de su barrio porque “el piso estaba bien lisito y bien chido”, la campaña Hazla de tos “reúne a una infinidad de bicicleteros de todo el país desde el año pasado con el fin de informar de los graves peligros de la contaminación del aire, ya que cada año mueren más de 14 mil personas por problemas respiratorios”. Con esta iniciativa, dijo, se propone una nueva visión de la ciudad y de diferentes formas de movilidad a través de transportes autónomos como la bicicleta. El video de la canción, a ritmo de cumbia, reggae y hip hop puede verse y descargarse en <http:// www.youtube.com/watch?v=-jKAPvrBwtA>. Roco, quien ha recorrido durante más 25 años escenarios y festivales musicales en México, Estados Unidos, Europa y Latinoamérica, destacó que los nuevos espacios como las ciclovías y los paseos dominicales no han sido gratis, sino a costa de una gran presión ciudadana. “Por eso una de las cosas que más me entusiasma es un movimiento totalmente civil, de total corazón, de gente muy joven que está consciente de sus derechos y que está abriendo camino para que todos los demás podamos exigir el derecho a respirar un aire limpio”. Al hablar sobre el caso de la joven Ilse Mariel Alonso Leal, quien murió a principios de febrero al ser arrollada por un microbús al sur de la ciudad cuando se dirigía a su trabajo en bicicleta, su semblante se endurece; señala que esto ocurrió en el momento en que estaban presentando el video de la campaña, lo cual es una señal de alerta: “Moverse en bicicleta

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requiere del apoyo de la sociedad para un mayor respeto a los ciclistas. La BiciRed ha logrado que este accidente no quede en el olvido; ellos siembran una bicicleta blanca en cada lugar donde haya sido asesinado un ciclista. Eso hace una conciencia total”. Sin embargo, la sonrisa regresa a su rostro al recordar su infancia y de cómo aprendió a andar en la bicicleta “de panadero” de su hermano a puro trancazo y poco después en la clásica Vagabundo de gran manubrio. “Después me conseguí la mía, unos reyes magos muy maravillosos me surtieron con mi bici y de ahí no la volvía soltar”. Hoy una pequeña ya sigue los rodares de su padre pero con “llantitas”. Para Roco, recorrer la ciudad es una forma de apropiarse del espacio público, por ello recomienda a todos los lectores de DH pasear en bicicleta por el Bosque de Chapultepec, visitar los murales de Diego Rivera, el Parque Hundido lleno de subidas y bajadas, y las calles de las colonias Roma y Condesa para admirar su arquitectura.

MÚSICA Y TRABAJO SOCIAL PARA TRANSFORMAR El pachuco, a decir de Octavio Paz, encarna la libertad, el desorden y lo prohibido. Pero desde hace años rompió esa soledad para participar en la sociedad con el fin de transformarla. A su llegada a la entrevista con DH en el Parque México, el pantalón oscuro, holgado, bien ceñido en la cintura y en los tobillos, sombrero y zapatos blancos permitieron reconocerlo fácilmente. Al pachuco por definición le encanta la música y el baile, pero hoy también asume otro papel, uno mucho más comprometido con sus semejantes. Los símbolos huicholes, los del zapatismo y aquellos contra el maltrato a los animales que lleva consigo Roco, pero sobre todo sus palabras, así lo demuestran.

FC: ¿Qué piensan tus colegas músicos, artistas y creadores del trabajo que haces en Sonidero Mestizo a favor de las causas sociales? RP: Yo acabo de terminar hace poco más de un año una relación de un trabajo colectivo de más de 26 años con Maldita Vecindad y exactamente el punto de quiebre con mis compañeros fue un proceso de más de 10 años para sacar un disco. Ya llevábamos un rato con una problemática interna muy fuerte. Mi problemática con ese colectivo fue el hecho de pensar: “si los demás te reconocen tu trabajo, tú no tienes que hacerlo”. Por ejemplo, en el grupo ninguno de ellos en más de veintitantos años, desde 1994 a la fecha, ha ido a una zona autónoma (comunidades zapatistas en Chiapas) a pesar de que nos han invitado cientos de veces. Yo he estado ahí desde 1996 haciendo temporadas largas, participando en el festival Digna Rabia, porque a mí me interesa. La última rola de mis ex compañeros se llamó México sabroso. La primera canción que escribí después del rompimiento fue Somos paz. Después de 10 años de proceso, ellos siguen su camino y yo estoy haciendo lo que siempre me ha gustado. Pero casualmente mientras me estaba separando, cada vez estaba más cerca de otros colectivos con los que sigo trabajando hasta ahorita, como es el AHO Colectivo (con Rubén Albarrán de Café Tacvba, entre otros) con Wirikuta, Hazla de tos, en Cherán, con #YoSoy132, trabajando en defensa del maíz. Yo sí me siento totalmente acompañado por un gran movimiento cultural, con un trabajo muy serio y comprometido, con una gran alegría y pasión por lo que hacen. Por la justicia. FC: ¿En el contexto en el que actualmente nos encontramos es posible pensar en otro festival como el Wirikuta Fest, por todo lo que representó? RP: Yo creo que sí. De hecho hay una gran historia de festivales autónomos que han ido transformando nuestra realidad y cultura. Desde 1994, con el levantamiento zapatista, estaban prohibidos los conciertos al aire libre por un problema en el concierto de Caifanes en la delegación Venustiano Carranza. De ahí los grupos nos organizamos e hicimos el primer concierto masivo en Ciudad Universitaria, en la UNAM, que se llamó Por la paz y la tolerancia. A partir de ahí no han parado de hacerse festivales autónomos. De hecho, eso fue lo que inspiró tiempo después al Vive Latino, porque nadie se aventaba a hacer conciertos masivos de rock porque estaban prohibidos y le tenían miedo a los chavos. Nosotros mismos y los colectivos empezamos a hacerlos. Ya cuando juntábamos 60 mil gentes sin ningún problema, con saldo blanco, entonces la industria dijo “voy a hacer un festival”, ya todo estaba puesto. Los festivales han sido una gran herramienta de transformación de nuestra sociedad. H


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