Issuu on Google+

2013

1


ÍNDICE En las Sombrías Aguas Juanita y sus zapatos El Minotauro La Diosa de la Agricultura El Amenazado El Libro Juan El Extraño Ser En Sueño Cumplido El Misterio de los Dedos

2

pág. 3 pág. 5 pág. 6 pág. 7 pág. 8 pág. 9 pág. 10 pág. 12 pág. 13 pág. 14


En las sombrías aguas. Todo empezó el día 23/03/08, Julieta Ramírez, hija del conocido empresario Carlos Ramírez, salía del colegio con su novio Fernando Aguirre, rumbo a su casa, a buscar sus cosas para partir hacia Mar Del Plata a disfrutar las vacaciones de verano. Durante el trayecto tuvieron un accidente en la carretera, su automóvil Audi R8 cayó hacia un barranco provocando su desaparición. Y su padre al enterarse, da comienzo a una investigación llevada a cabo por el detective Alberto Cáceres. Fueron pasando los días de investigación y descubrieron su automóvil modelo Audi R8 en el kilómetro 120, pero los jóvenes no se encontraban allí. Carlos estaba desesperado por encontrar a su única hija, y hacía todo lo que tenía a su alcance para recuperarla. Cáceres puso a sus mejores trabajadores en busca de los jóvenes, pero éstos seguían sin aparecer. Un día, revisando al auto descubrieron que los frenos habían sido cortados, lo que había ocasionado el choque. Ésta fue la primera pista para el caso. La segunda fue el bolso con las pertenencias de los jóvenes unos cuantos metros alejados del automóvil, el bolso estaba abierto, lo que indicaba que alguien había encontrado el bolso, pudo haber sido cualquier persona, pero todos esperaban que quienes hayan abierto el bolso hubieran sido los jóvenes. Desde ese descubrimiento, los policías y el detective hicieron su búsqueda más exhaustiva. Y un día los encontraron. Ambos estaban en muy mal estado, golpeados, flacos, deshidratados. Había pasado una semana desde su desaparición hasta que los encontraron, esa semana habían estado sin agua, ni alimentos, nada. El padre estaba desesperado por saber lo que les pasó, pero ninguno de los dos quiso contar su experiencia. Pero un día Julieta se animó, contó todo: - Cuando salimos del colegio, Fernando me pasó a buscar y fuimos para casa, durante todo el camino sentí que alguien nos estaba observando o siguiendo, pero cuando me daba vuelta nadie se encontraba allí, le conté a Fer lo que estaba sintiendo, pero él me dijo que debían ser los nervios del viaje o algo así, que no me preocupara. Llegamos a casa, guardamos el bolso que habíamos preparado en el auto y nos fuimos. Un auto negro nos seguía. Pero pensé que solo era un auto más, en la ruta hay muchos. Hasta que los frenos nos fallaron y caímos por el barranco, recuerdo que el auto giro varias veces antes de quedarse quieto, en ese momento veía todo borroso, pero recuerdo muy bien que el auto negro bajó por el barranco y se estacionó junto a nosotros, bajaron dos hombres con trajes, uno tenía anteojos y un arma, al otro no lo vi bien, pero nunca olvidaría su voz, revisaron el auto por fuera y trataron de abrir nuestras puertas pero no pudieron, el de la voz hizo una llamada le dijo a alguien que el trabajo estaba hecho, que estábamos muertos y que mi padre lo pensaría dos veces antes de meterse con él o dejarlo sin trabajo. Luego no recuerdo nada más. Desperté y ya estaba fuera del auto, no recordaba cuándo ni cómo salí, Fernando estaba tratando de hacer fuego pero no podía, hacía mucho frío y el suelo estaba muy húmedo. No teníamos agua, ni alimentos, nada. Yo tenía mucho sueño, no podía hablar y Fernando tampoco, no entendíamos nada lo que había pasado. Todos los días fueron así, ninguno hablaba, ninguno se animaba a hablar. Hasta que ustedes nos encontraron. El padre quedo atónito con el relato de la hija, alguien que él conocía había sido el causante del choque. Recordaba haber despedido a uno de sus empleados, su mejor empleado según él, Juan Ortiz. Le conto esto al detective y éste fue en busca de Juan pero no lo encontró en su domicilio, pero lo que si encontró fueron armas, muchas. Lo

3


esperaron hasta que llegó, llegó en un auto negro. El detective lo arrestó por principal sospechoso, al llevarlo a la cárcel Juan se quebró y contó todo. El culpable había sido él. Resultaba que Juan era el padrino de Fernando, por lo que éste no entendía como su propio padrino había intentado matarlo, se sentía muy mal, no tenía padres y su padrino lo era todo para él. Julieta al enterarse fue lo más rápido que pudo a la casa de Fernando pero lo encontró muerto, se había ahorcado. Ella sintió que se le venía el mundo abajo, él era el único que podía entenderla, él había vivido lo mismo que ella. Se sentía devastada, escribió una carta para su padre agradeciéndole por todo, pidiéndole perdón por todo. Fue al río donde lo conoció por primera vez a Fernando y se mató. Los policías encontraron su cuerpo y le avisaron a su padre. Él se sintió devastado, era su única hija, su todo. Desde ese día lleva todos los días flores a ese río y las tira a las aguas. A esas sombrías aguas donde su hija había decidido acabar con su vida.

4


Juanita y sus zapatos. Había una vez una adolecente de 14 años, llamada Juanita, ella vivía en el campo y quería viajar a Disney para festejar sus 15 años. Pero lamentablemente sus padres no podían pagárselo. Ella se puso muy triste, ya que estaba muy ilusionada con su viaje. Sus padres hicieron todo lo posible para conseguir la plata pero no fue suficiente, entonces le propusieron un viaje a la casa de su tía Mabel que vivía en Carlos Paz – Córdoba por 10 días y ella aceptó ya que nunca la dejaban salir a ningún lado. Llego el día más esperado para Juanita, sus 15 años, estaba muy entusiasmada ya que al otro día partía rumbo hacia Córdoba. Al llegar a Carlos Paz y ver las montañas por primera vez se sintió muy feliz y libre. Su tía Mabel, al verla después de tanto tiempo, se emocionó y la abrazó muy fuerte. Juanita no sabía la sorpresa que la esperaba al final del viaje. El primer día su tía la llevó a la Aerosilla donde Juanita se divirtió mucho y vivió una experiencia única e inigualable. El segundo día fue con su tía a comer a Mc Donald´s donde pidieron una Big Mac con papas fritas y luego helado. Así fueron pasando los días, cuando fueron al shopping Juanita entró a una zapatería y se enamoró de todos los pares de zapatos que allí había, su tía la observaba desde lejos y se le ocurrió una magnífica idea. Comprarle los zapatos y regalárselos. Cuando salieron del shopping ambas se fueron a una cena con toda la familia en un camping, allí se encontró con tíos, primos, abuelos, y algunos familiares que ella no conocía. - Hola Juanita!! ¿Cómo la estás pasando? - Le dijo su abuela - La estoy pasando muy bien abuela!! – le contestó Juanita - Ellos son tus primos, nosé si se conocen, pero te los presento igual – dijo la tía de Juanita – Ella es Patricia, pero le decimos Pato; él es Gabriel, tu primo de España; ellas son las mellizas Agostina y Julieta, ellas también tienen 15 años igual que vos, y ellos son sus padres, osea tus tíos, Oscar y Celia. Los padres de Gabriel no pudieron venir, pero él quiso venir igual. - Hola, espero que nos llevemos muy bien !! – les dijo Juanita Luego de la cena, regresó con su tía a la casa dónde llamo a su madre *Conversación telefónica entre Juanita y su madre* - Hola mamá! Cómo están por ahí? - Hola hijita! Estamos muy bien, y vos? Te extrañamos  - Yo también los extraño má, estoy muy bien, llamaba para avisarte que vuelvo mañana con el colectivo de las 6 de la tarde. - Bueno hija te esperamos. *Fin de la llamada* Al otro día Juanita se despierta triste y feliz al mismo tiempo, preparando sus cosas se dio cuenta de que ya era hora de partir. Cuando estaban en la terminal y anunciaron que su colectivo estaba por partir, su tía la abrazó y le entrega la bolsa con todos los zapatos que Juanita chocha lleva a su casa.

5


El Minotauro Hace mucho tiempo existió en un pequeño pueblo de Roma una bestia llamada Teón con cuerpo de toro y cabeza de hombre, nadie sabía de donde ni cómo salió, pero todos le tenían miedo. Lo conocían con el nombre de “El Minotauro”. En este lugar vivían pocas personas de clase muy humilde, las cuales estaban en la mayor parte del día encerrados con miedo de encontrarse con Teón. Cierto día aparece de un pueblo vecino una joven periodista quien dijo que venía a investigar y a averiguar lo que sucedía en este lugar. Los primeros días se mantuvo a puerta cerrada queriendo ver detrás de los vidrios al no lograr su objetivo días después salió a dar un paseo por los bosques del lugar donde tampoco pudo ver nada, volvió a su casa decepcionada, se acostó a descansar, pensar y ver la forma de calcular la hora y el lugar en el que podía encontrarse con Teón y pensaba: ¿Dónde estará en este momento? ¿Qué buscará en este lugar? ¿O a quién? Luego la joven llamada Azul quedó profundamente dormida, en sus sueños aparece una sombra detrás de un árbol que la llamaba por su nombre, muy asustada sintió que alguien acariciaba su rostro y al despertarse se dio cuenta que era sólo un sueño, dando un salto se levanta y realiza nuevamente su recorrido por el lugar con la esperanza de tener éxito. Luego de una larga caminata vio algo extraño a la distancia que la deja paralizada y muy nerviosa. Después de unos minutos comienza a caminar muy despacio hacia la figura descubriendo que era lo que ella realmente buscaba, al estar frente a frente con Teón por alguna extraña razón no tiene miedo, siente en su mirada que no era un ser extraño ni malo, sólo alguien que buscaba protección, cariño, en fin, alguien con quien compartir el resto de su vida. Ella intenta acercarse, pero él todavía tiene miedo ya que fue atacado anteriormente en varias ocasiones por los lugareños con palos, piedras, ladrillos, cascotes; por lo que sale a correr escondiéndose nuevamente. Azul regresa a su casa decepcionada por no poder acercarse a hablar con él, y vuelve a programar su próximo encuentro. Un día después vuelve al mismo lugar con la esperanza de poder acercarse más a él, pero volvió a ocurrir lo mismo. Luego de su último intento dejo pasar varios días antes del próximo encuentro para ver si las cosas cambiaban, pero se dio cuenta que todo seguía igual, era imposible un acercamiento ya que el miedo en él no cesaba. Azul muy triste insiste una y otra vez hasta que llegó el día en que Teón la mira fijamente y se da cuenta que no era igual que las otras personas que él conoció anteriormente. Decide acercarse, acaricia su cabello y con voz entrecortada empieza una conversación: - ¿Quién sos? ¿Cómo te llamas? ¿De dónde venís? ¿Qué buscás en este lugar? ¿Por qué me perseguís? Azul muy contenta invita a Teón a caminar mientras contestaba todas sus preguntas, de pronto los sorprende el atardecer y ella se da cuenta que debe regresar a su casa a descansar. Se despiden y se comprometen a volver a encontrarse al día siguiente a la misma hora y en el mismo lugar. Así fueron pasando días, semanas, en los que sus encuentros fueron siendo más cercanos. Luego de un tiempo, ella le dice que debe volver y publicar la noticia que tanto le costó conseguir, él se puso muy triste y entre lágrimas se acerca suavemente y la besa con tanto amor que logra romper el hechizo que por muchos años lo tuvo preso en ese ser extraño, ella al darse cuenta de la transformación se puso muy feliz y le pide que la acompañe a su ciudad, él sin dudarlo acepta la propuesta porque ambos se habían enamorado. Al llegar a la ciudad ella escribe un libro contando lo sucedido, con él cual tuvo mucho éxito y permitió a la pareja felizmente por el resto de sus días.

6


La diosa de la agricultura Perséfone era hija de Zeus y de Deméter, la diosa de la agricultura. Un día Hades, el dios de los muertos la rapto y la llevo a los infiernos como su esposa. Deméter, enojada, maldijo la tierra que ya no dio más frutos. Los hombres hambrientos se quejaron a Zeus, quien ordeno a Hades que devolviera a la joven. Pero Perséfone ya había probado la comida del mundo de los muertos y no podía quedar del todo libre. Entonces llegaron a un acuerdo: la joven pasaría la mitad del año con Hades y el resto con su madre. Así, cuando Perséfone bajaba a los infiernos, Deméter estaba triste, los arboles perdían sus hojas otoñales y no había cosechas. Cuando la joven subía a la Tierra, la alegría de Deméter hacía reverdecer las plantas y crecer sus frutos.

7


El amenazado. Jorge Luis Borges. Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir. Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única. ¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras, la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas, la serena amistad, las galerías de la Biblioteca, las cosas comunes, los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño? Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo. Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz. Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo. Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles. Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar. Ya los ejércitos me cercan, las hordas. (Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.) El nombre de una mujer me delata. Me duele una mujer en todo el cuerpo.

8


El libro. Sylvia Iparraguirre. El hombre miro la hora: tenía por delante veinticinco minutos ante de la salida del tren. Se levantó, pago el café con leche y fue al baño. En el cubículo, la luz mortecina le alcanzó su cara en el espejo manchado. Maquinalmente se pasó la mano de dedos abiertos por el pelo. Entró al sanitario, allí la luz era mejor. Apretó el botón y el agua corrió. Cuando se dio vuelta para salir, detrás de la puerta, de canto contra la pared, descubrió el libro. Era un libro pequeño y grueso, de tapas duras, anormalmente pesado. Lo examino un momento. No tenía portada ni título, tampoco el nombre del autor o el de la editorial. Intrigado, bajo la tapa del inodoro, se sentó y paso distraído las primeras páginas. Miro el reloj. Faltaba para la salida del tren. Se acomodó y leyó partes al azar con mayor atención. Sorprendido reconoció coincidencias. Volvió atrás. En una página vio nombres de lugares y de personas que le eran familiares; más todavía, con el correr de las páginas encontró escritos los nombres de pila de su padre y su madre. Unos tres capítulos más adelante apareció completo, sin error posible, el de Gabriela. Lo cerró con fuerza; el libro le producía inquietud y cierta repugnancia. Quedo inmóvil mirando la puerta pintada toscamente de verde, marcada por inscripciones de todo tipo. Pasaron unos segundos en los que percibió el ajetreo lejano a la estación y la maquina Express del Bar. Cuando logro calmarse, un insensato presentimiento, volvió a abrirlo. Recorrió la página sin ver las palabras. Finalmente sus ojos cayeron sobre unas líneas: En el cubículo, la luz mortecina le alcanza su cara en el espejo manchado. Maquinalmente se pasa la mano de dedos abiertos por el pelo. Se levantó de un salto. Se levantó de un salto. Con el dedo entre las páginas fue a mirarse asombrado al espejo, como si necesitara corroborar con alguien lo que estaba pasando. Volvió a abrirlo. Se levanta de un salto. Con el dedo entre las páginas va a mirarse asombrado… El libro callo dentro del lavatorio transformado en objeto candente. Lo miro horrorizado. Su tren partía en diez minutos. En un gesto irreprimible que considero de locura, recogió el libro, lo metió en el bolsillo del saco y salió. Camino rápido por el extenso hall hacia la plataforma. Con angustia creciente pensó que cada uno de sus gestos estaba escrito, hasta el acto elemental de caminar. Palpo el bolsillo deformado por el peso del libro y rechazo, con espanto, la tentación cada vez más fuerte, más imperiosa, de leer las páginas finales. Se detuvo; faltaban tres minutos para la partida. Que hacer. Miró la gigantesca cúpula como si allí pudiera encontrar una respuesta. ¿Las páginas le estaban destinadas o el libro poseía una facultad mimética y se refería a cada persona que lo encontraba? Apresuro los pasos hacia el andén pero, por alguna razón inexplicable, volvió a girar y hecho a correr con el peso muerto en el bolsillo. Atravesó el bar zigzagueando entre las mesas y entro al baño. El libro era un objeto maligno en su mano; lucho con el impulso, casi irrefrenable de abrirlo y lo dejo en el piso, y lo dejo detrás de la puerta. Casi sin aliento cruzó el hall. Corrió por el andén como si lo persiguieran. Alcanzo a subir al tren cuando dejaban la estación atrás y salían al aire abierto; cuando el conductor elegía una de las vías de la trama de vías que se abrían en diferentes direcciones.

9


Juan. Mariana y su hija Carlita viajaron a Corrientes en busca de trabajo, necesitaba el dinero para poder pagar sus estudios de la universidad. En busca de eso, encontró una casa cómoda para poder alojarse con Carlita. La casa se encontraba con ciertos ruidos molestos y huellas extrañas. Por las noches se escuchaban pasos por toda la casa, y puertas abriéndose y cerrándose, por las mañanas era como que nada hubiese pasado, todo estaba intacto, excepto la cocina, siempre faltaba algún alimento o velas. Esta situación se repetía diariamente, lo que estaba empezando a asustar a Mariana y a su hija, Carlita tenía apenas 4 años, pero eso no significa que ella no entendía o no sentía que algo andaba mal en esa casa. Ocurría en toda la casa, era una casa bastante grande, pero había una habitación dónde los ruidos se escuchaban con mayor claridad, el sótano. Mariana nunca se había animado a ir ahí, era claustrofóbica, por lo tanto, los lugares como un sótano la aterrorizaban. Pero aunque quisiera no podía abandonar esa casa, no tenía ningún otro lugar al que pudiera ir. Ella estaba convencida de que había algún espíritu o algo así. Llamó a exorcistas, sacerdotes, videntes; pero todos le decían que no había nada extraño en esa casa, no existía ni existió ni una clase de espíritu, ella no se quedó muy segura así que hizo bendecir su casa. Después de tres meses todo seguía igual, Mariana había conseguido un trabajo como mesera en un lugar dónde dejaban que la lleve a Carlita, ya se había acostumbrado a todo lo que ocurría en la casa, seguía con miedo, pero al ver que no les ocurría nada malo ni a ella ni a Carlita, fue perdiendo de a poco el miedo hasta el punto en que no sentía prácticamente nada, pero igualmente nunca se atrevió a ir al sótano. Una noche de lluvia que ella no podía dormir, escuchó abrirse la puerta principal, la casa era bastante vieja así que todas las puertas hacían ruido al abrirse y la principal no era la excepción, la escuchó cerrarse, luego pasos y por último abrirse y cerrarse la puerta del sótano. Inmediatamente se levantó y fue al piso de abajo dónde lo que vio la dejo sorprendida: había huellas. Huellas de barro. Desesperada por esta situación, toma a su hijita y siguió las huellas, todas iban directamente hacia el sótano, lo que más la sorprendió fue ver que las huellas parecían ser de un pie humano. Cuando llega a la puerta que daba hacia el sótano sintió un miedo que la recorrió completamente, no quería por nada del mundo entrar allí, pero debía hacerlo. Respiró hondo, se armó de valor y abrió la puerta de una patada, ni siquiera ella sabía de dónde había sacado tanta fuerza para hacer eso, si no fuera por una pequeña vela que estaba encendida, el lugar estaría completamente a oscuras, al lado de la vela se encontraba un niño, un niño profundamente dormido, Mariana estaba atónita, no sabía qué hacer, cómo actuar, no sabía nada. Bajó a Carlita de sus brazos lo que hizo que ésta se despertara, Carlita al ver al niño durmiendo lo primero que quiso hacer fue despertarlo, sin embargo Mariana no la dejó, podía ser muy peligroso, no sabía cómo podía reaccionar el niño, no lo conocía. Decidió que lo mejor sería esperar a que él se despertara sólo y ver que ocurría. Esperó y esperó toda la noche, Carlita había vuelto a dormirse, pero Mariana no podía permitirse dormir, durante toda la noche lo único que hizo fue observar al niño, tenía el cabello bastante largo, ojos grandes, debía tener aproximadamente 6 años, “Carlita y él seguramente se llevarían muy bien” pensó, incluso ella se sorprendió de sus pensamientos. Aproximadamente a las 7 de la mañana el niño había despertado, al ver a Mariana se asustó muchísimo y se puso a llorar desconsoladamente, Mariana lo primero que hizo fue abrazar al niño, le dijo que no lo iba a lastimar que se quedara tranquilo. Cuando éste se tranquilizó, ella fue, le preparó el desayuno y comenzó a hacerle preguntas, el niño tenía 5 años y se llamaba Juan, sus padres lo habían dejado

10


abandonado en la ruta, él empezó a caminar, encontró la casa y se metió; durante el día permanecía encerrado en el sótano, pero por la noche salía e iba a buscar comida a la cocina, por eso desaparecían los alimentos, le pidió perdón a Mariana, le dijo que él no quería asustarla pero que no tenía a dónde ir, también le dijo que si ella quería que se vaya él lo iba a hacer, no quería molestar a nadie. Mariana estaba muy sorprendida y conmovida, Juan era uno de los niños más hermosos que había visto ¿quién hubiera querido abandonarlo? , después de escucharlo le dijo que si él estaba de acuerdo, ella quería adoptarlo, hacerse cargo de él, Juan no podía creerlo, aunque tuviera 5 años entendía completamente todo, era un niño muy inteligente, se puso muy feliz, al fin dejaría de estar solo. Cuando Carlita despertó Mariana le explicó todo, le presento a Juan como “su nuevo hermanito”, Carla estaba muy feliz, ella también dejaría de estar sola, podrían jugar juntos. Carlita y Juan se llevaban cada vez mejor, jugaban prácticamente todo el día, Mariana se sentía muy feliz, adoptar a Juan fue una de las mejores decisiones que pudo haber tomado.

11


El extraño Ser. Una noche había dejado mi ventana abierta de par en par, la lámpara encendida sobre la mesa, alumbrando un libro abierto; y me había reclinado en un gran sillón dónde acabé por dormirme. Habré dormido unos cuarenta minutos. De pronto abrí los ojos, despertado por nosé qué sensación confusa y extraña. En el primer momento no vi nada; después, bruscamente, me pareció que una página del libro acababa de volverse por sí sola, como si un dedo invisible ojeara el libro. Mi sillón parecía vacío, pero adiviné quien estaba allí. ¡Era él! De un salto atravesé el cuarto para sorprenderlo, para tocarlo, para atraparlo, si era posible. Pero el sillón, antes de que yo llegara se volcó, como si alguien huyera de mí; la lámpara también cayó y se apagó. ¡El Ser! ¿Qué nombre podía darle? El invisible. No, eso no bastaba. Lo he bautizado el Horla. ¿Por qué? Yo mismo lo ignoro. El Horla, pues, ya no me abandonó. Día y noche tuve la sensación, la certeza de la presencia de ese vecino insaciable, y también la certeza de que se apoderaba de mi vida hora a hora, minuto a minuto. Esto me estaba empezando a poner nervioso, todo lo que yo hacía él también lo hacía. Nunca me había hablado, pero un día lo hizo: - Hola Sergio, cómo estás? ¿Me había hablado? ¿De verdad lo había hecho? No, estaba soñando, esto no estaba pasando, no. - Hola Sergio, cómo estás? – repitió – Me recuerdas? Quería contestarle, ¿si lo recordaba? Pero si nunca antes lo había visto!! No me salían las palabras, tenía un nudo en la garganta. El Horla al ver que yo no reaccionaba se acostó en mi cama, recogió un libro y empezó a leer, yo miraba todo esto sin entender nada. Me hablo varias veces después, pero nunca le contestaba, empecé a ignorarlo incluso más. Pensaba que, tal vez, si hacía como si no existiera, me dejaría tranquilo. Un día me dijo que mientras más lo ignorara, más tiempo se quedaría, que si quería que se vaya tenía que hablarle, hacer todo lo que él me decía. Nunca había hablado del Horla con alguien, nadie además de mi sabía de su existencia, tenía miedo de que me tomen por loco o mentiroso si se lo decía a alguien. Cuando más pensaba, más confundido me sentía, por eso un día tomé la decisión de hablar con él con la esperanza de que luego me dejara tranquilo, pensaba que luego de contestarle 2 o 3 preguntas se iría, pero no, la conversación se extendió más de lo previsto. Me pidió que le cuente cosas de mi familia, amigos, quería saber todo acerca de mí. Con mucho miedo se lo conté, le dije exactamente todo lo que quería saber, no lo veía, pero sentía que me estaba escuchando muy atentamente. El Horla me preguntó si quería saber algo de él, le dije que quería saber sólo lo que él quería que sepa, que me contara solamente lo que él quería. Sinceramente, no quería saber nada que éste relacionado con el Horla, sólo quería que desapareciera y me dejara tranquilo. Me dijo que él era un amigo imaginario que tuve a la edad de los 4 años, yo no recordaba nada de cuando tenía 4 años, y que había regresado a mi vida a pedirme disculpas por dejarme abandonado y explicarme porqué lo hizo, según me contó yo era un niño muy solitario y él era mi único amigo, pero de un día a otro desapareció y recién en ese momento yo empecé a socializar con los demás niños, por eso había desaparecido, sintió que él era el culpable de que yo no haya hablado con nadie y haya sido tan solitario. Luego de que me explicó todo sentí como si alguien me abrazara, él me había abrazado, después no sentí más nada, ya no sentía la presencia del Horla, no sentía nada, había quedado en blanco. Cuando reaccioné empecé a llamarlo, nadie me contestaba, no había ninguna señal del Horla, era como si nunca hubiese existido. El Horla se había ido.

12


Un sueño cumplido. Había una vez una joven pareja de novios llamados Delia y Hugo que soñaba con formar su hogar en un campito con un hermoso paisaje, donde los niños, que deseaban un día tener, pudieran disfrutar de una tranquilidad inmensa. Ese sueño, con la dulzura de los dos, fue cumpliéndose poco a poco, el joven matrimonio trabajaba desde que la luz del sol se asomaba hasta el atardecer para formar esa familia con la que tanto soñaba. Con la esperanza siempre viva y con la humildad de estas personas maravillosas, fueron a comprar parte de su sueño “El campito”, más unos pequeños animales con los que trabajarían y se mantendrían en el futuro. Los días fueron pasando y la entrada económica fue disminuyendo, por eso ellos tuvieron que posponer su sueño de vivir juntos y formar su familia por un tiempo. Mientras tanto ellos se dedicaron a cuidar con todo el amor del mundo lo que obtuvieron con tanto sacrificio y que con el tiempo iban a contar a sus hijos. Luego de un tiempo aparece un señor que fue muy generoso, al ver tanto amor entre ellos y el sacrificio que hacían para superarse día a día decidió regalarles a la joven pareja todos los elementos necesarios para que empiecen a trabajar en su campito: sembrando verduras, plantas de naranja, pomelo, criando animales (como pollos, chivos, ovejas, etc.) ; que después ellos podrían vender a pequeños negocios de la zona y así obtener una entrada de dinero importante como para que puedan empezar a construir su casa. La bondad que ese señor tuvo para con ellos fue tan inmensa que los alentó a trabajar aún con más fuerza para poder un día devolver de una u otra manera lo recibido de ese señor piadoso. El trabajo que ellos realizaban diariamente, lo hacían codo a codo: sembrando y cosechando lo que luego salían a vender por los pueblos más cercanos. Al principio eran sólo verduras, pero luego el negocio fue ampliándose con las cosechas de frutas y con lo que sus animales les brindaban, como huevos, leche, etc. Después de un tiempo recaudaron lo suficiente como para empezar la construcción de su hogar soñado y así aproximadamente a los 2 meses vieron su casa terminada, rodeada de un bello césped, en la cual empezarían de inmediato a vivir juntos. Mientras ella ordenaba sus cosas, él va a la joyería del pueblo a retirar el anillo con diamantes que con tanto esfuerzo hacía tiempo venía pagando, para que llegado este momento proponerle finalmente casamiento a Delia. Al regresar a su casa, Hugo se arrodilla frente a ella declarándole su amor y pidiéndole matrimonio. Entre tanta felicidad y armonía, en su hogar llegó la buena noticia. Estaban esperando su primer bebé. Lo primero que decidieron hacer fue ir a contárselo al señor que tanto los había ayudado para que éste lo aceptase como ahijado. El señor muy conmovido y emocionado ante el pedido de la pareja, no pudo negarse y comenzaron a festejar. Así, el sueño de Delia y Hugo se hizo realidad.

13


El Misterio de los Dedos. El amigo de mi primo conducía de noche por una ruta muy oscura. Hacía frío y reinaba el silencio más absoluto. De pronto, vio a un joven en la banquina. Estaba parado y le hacía señas con el pulgar levantado. El conductor disminuyó la velocidad y descubrió escondidos a 2 o 3 compañeros del muchacho. El amigo de mi primo, se llama Juan recordó en ese momento mil historias sobre la inseguridad y no se detuvo. Los muchachos avanzaron hacia el coche, pero Juan pisó el acelerador a fondo y se alejó muy rápido. Los jóvenes parecían enojados, gritaban y gesticulaban, pero él no les prestó atención. Siguió su camino. Varias veces fue sobresaltado por una siniestra premonición. Unos kilómetros más adelante observó preocupado la luz roja en el indicador. En el tanque, muy poco combustible. Manejó hasta la estación de servicio más cercana. Un empleado fue hacia el auto, pero enseguida se apartó horrorizado. Juan abrió la puerta del auto y, ¡ay! , quedó paralizado de miedo. Vio cuatro dedos humanos en la manija exterior.

14


Braian Molina Nació el 26 de Enero de 1999 en el hospital “Julio C. Perrando” de Resistencia Chaco. Tiene 14 años, asiste al colegio E.E.S N° 61 “Dr. Arturo U. Illia” a 2do año 1ra división. Le gusta jugar al fútbol. Romero Mariana. Nació el 23 de Julio de 1998 en el sanatorio “Güemes” de Resistencia Chaco. Tiene 15 años, asiste al colegio E.E.S N° 61 “Dr. Arturo U. Illia” a 2do año 1ra división. Le gusta estar en la computadora. Torres Sabrina. Nació el 31 de Marzo de 1999 en el hospital “Julio C. Perrando” de Resistencia Chaco. Tiene 14 años, asiste al colegio E.E.S N° 61 “Dr. Arturo U. Illia” a 2do año 1ra división. Le gusta jugar al vóley. Vázquez Dharma. Nació el 29 de Diciembre de 1998 en el sanatorio “Palacios” de Resistencia Chaco. Tiene 14 años, asiste al colegio E.E.S N° 61 “Dr. Arturo U. Illia” a 2do año 1ra división. Le gusta leer y escuchar música.

15


Ten Story Tale