Page 1

Autor: DESHECHO URBANO

Lima, Perú 01 noviembre del 2016

CONTRA LA ARQUITECTURA SANTA Ideas sobre la función social de la arquitectura

La arquitectura, como proceso de diseño y como objeto construido, cumple una función social: en el primer caso porque su desarrollo implica una inevitable relación que deviene socialización entre individuos (el arquitecto, el financista, los operarios, la población en general, etc.) y en el segundo porque constituye un marco significativo para las actividades del hombre1. En vano se esfuerzan y se han esforzado algunos en destacar únicamente algún factor del hecho arquitectónico (especialmente el factor ligado a la subjetividad, lo poético, lo artístico, lo exento de realismo). La arquitectura, debido a que supone la construcción de un objeto tangible, nunca está limitada al universo dionisiaco, exige corresponder ideas y subjetividades del propio arquitecto (y de todos los que la construyen) con las condiciones de la época: para proponer algo positivamente transformador respecto a ella. En gran parte la sacralización de la arquitectura como una obra exenta de “mundanidad”2 sugiere más una búsqueda de diferenciación entre semejantes; sugiere, además, la idea de que el arquitecto es un personaje que trabaja con ideas extraordinarias (y que solo algunos logran entender). Posiblemente los orígenes de tal conceptualización hay que buscarlos en el ejercicio del poder de las élites. No es intención nuestra, sin embargo, homogeneizar los hechos a tal punto que sea imposible establecer diferencias (al menos en el análisis) entre los objetos arquitectónicos mejor o peor logrados. En todo caso, los mejor logrados serían aquellos que, precisamente por el hecho de entender que la arquitectura forma parte de las actividades del hombre, buscan ser consecuentes con la realidad. Éste debería ser el criterio que vincule a la arquitectura que se hace aquí con la que se hace allá: diseño y construcción de espacios vivibles, que permitan la socialización; que fortalezcan los lazos de la humanidad. ¡Qué cansados estamos de que nos digan que somos todos distintos! La arquitectura no es santa o, en todo caso, no debería aspirar a serlo; ello no porque se defienda la inmoralidad o la amoralidad en el proceso de diseño. Todo lo contrario, una arquitectura comprometida con su función social es una de las más nobles y justas realizaciones del hombre.

1

NORBERG-SCHULZ, Christian. (reimpresión del 2008) Intenciones en arquitectura. Traducción de Jorge Sainz Avia y Fernando González Fernández. Barcelona: Editorial Gustavo Gili. (p.71) 2 “(…) la parte sucia de la arquitectura: las determinaciones económicas, los aspectos productivos, los intereses de promotores y usuarios, así como los factores de orden tecnológico, ambiental, político o cultural, etc.” LUDEÑA, Wiley (1997) Ideas y arquitectura en el Perú del siglo XX. Lima: Editorial SEMSA Servicios Editoriales Múltiples SA. (p.75)

1

CONTRA LA ARQUITECTURA SANTA  
Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you