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Texto y Fotos: Pablo García Valero

AUSTRALIA, QUÉ LINDA E Sydney y su gran símbolo, la Ópera

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Una experiencia de var uno de los países impr


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rios meses en rescindibles

www. desdesoria.es # agosto 2013

UNA EXPERIENCIA EN LAS ANTĂ?PODAS


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Entra la luz entre las nubes, actuaciones callejeras, tomando recuerdos de Melbourne. La cuarta foto, la Ă“pera de Sydney

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¿QUÉ TAL TE HA IDO con los canguros y los koalas? Esa es la pregunta con la que más a menudo he tenido que lidiar tras mi vuelta de Australia, cuando curiosamente apenas tuve oportunidad de ver a estos animalitos más allá de un día que fui al zoo. A todo esto, me presento. Soy Pablo García Valero y he terminado la carrera de periodismo (a falta del dichoso trabajo de fin de grado). Ante las perspectivas que me esperan a mí en concreto, y a la gran mayoría de los jóvenes españoles cuando salimos de la universidad, decidí hacer las maletas. Así, un 20 de enero del presente 2013 aterricé en el aeropuerto de Cairns, una pequeña ciudad al noreste de Australia, con la intención de mejorar mi nivel de inglés para ser capaz de utilizar este idioma para trabajar en el extranjero, en lo que la ministra Fátima Báñez consideraría otro ejemplo de “movilidad exterior”. Os preguntaréis, ¿por qué Australia? Pero, ¿y por qué no? Está muy lejos, eso sí que es verdad, concretamente a más de 35 horas de vuelo, pero lo que te espera al bajarte del avión merece la pena. Elegí este destino porque después de darle muchas vueltas consideré que sería uno de los mejores para aprender inglés. Inglaterra e Irlanda están plagadas de españoles y Estados Unidos, salvo zonas más aisladas, tiene una fuerte presencia latina. Por eso me fui a Australia. El país de los canguros y los koalas. CAIRNS Como decía, aterricé el 20 de enero en la pequeña ciudad de Cairns. Pocas horas antes de coger el avión el cielo de Soria amenazaba con nevar y al bajarme, 30 grados de temperatura y una humedad casi asfixiante me daban la bienvenida. Estas características climatológicas se deben a que esta zona norte de Australia es íntegramente tropical. La selva y la barrera de coral son los mayores atractivos de esta ciudad que la convierten en uno de los puntos más importantes de peregrinación de biólogos y submarinistas. Sin embargo, curiosamente, en las playas no te puedes bañar por la presencia de cocodrilos de agua salada y medusas gigantes. No suena del todo creíble, pero así es Australia, con kilómetros de playas paradisíacas infestadas de bichos peligrosos. Es cierto que hay áreas delimitadas con redes que permiten el baño en determinadas playas, pero la impotencia de tener todos los días el mar delante y no poder meterte está ahí. Al margen de este inconveniente, la ciudad de Cairns no pasa de los 125.000 habitantes y se ex-


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Arte urbano y fĂştbol australiano en Melbourne. Abajo a la derecha, Cairns, monumento a los soldados de la Primera Guerra Mundial

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tiende desde la costa, donde está el puerto y el “centro”, hacia el interior, hacia la selva. Lejos del glamour de las grandes capitales australianas los habitantes de Cairns son muy parecidos al entorno; muy naturales. Las camisetas sin mangas, las bermudas y las chanclas son el uniforme del día a día. Los Jeep y los Toyota todoterrenos son los vehículos más populares entre los mayores, mientras que los jóvenes prefieren el monopatín. En este ambiente pasé tres meses viviendo en una casa compartida. Una construcción de madera, al estilo hawaiano, muy común en la ciudad, con dos plantas, jacuzzi y mucha, mucha vegetación alrededor. Tenía mi habitación propia, mientras que la cocina y el salón eran zonas comunes a compartir con los distintos inquilinos que iban y venían semanalmente. En mi caso, he de decir que tuve suerte de encontrar entre estos compañeros de piso a dos chavales de mi edad, un australiano y un canadiense con los que hice amistad (y practiqué el inglés; no me quedaba otra). De lunes a viernes iba a un curso de inglés intensivo de doce semanas de duración. Mis compañeros de clase eran mayoritariamente japoneses, chinos, coreanos o tailandeses. Para ellos, por proximidad geográfica, Australia es el sitio más común donde irse a aprender inglés, de ahí que se pueda ver tantísimo oriental por las calles de Cairns. Muchos de estos “viajeros” orientales son mantenidos por sus padres con el objetivo de que aprendan inglés pero hay otros muchos que van a Australia a trabajar, cosa que les es mucho más fácil que al resto debido a la cantidad de comercios y restaurantes orientales que hay repartidos por el país. Yo, a los pocos días de llegar comencé a buscar algún tipo de trabajo pero enseguida me di cuenta de que se me iba a hacer casi imposible compatibilizar las clases de inglés con un trabajo temporal. Además, a esta dificultad de horarios se unió mi nula experiencia, la baja temporada, la cantidad de títulos y certificados exigidos, el hecho de que sólo tuviera pensado estar tres meses en esta ciudad y por supuesto, el inglés. En cualquier caso, a largo plazo, y al margen de mi experiencia particular, creo que es muy asequible encontrar un trabajo, especialmente para los más jóvenes. La dificultad reside en los visados, que limitan la estancia en Australia y las horas de trabajo. Así, muchos jóvenes recurren al Working & Holiday con el que pueden trabajar y estudiar hasta un año, asegurándose de que el dinero que ganes, no salga del país y te lo gastes en estudiar.


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Playa y rascacielos en Gold Coast

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Para este último visado hay que tener en cuenta que estudiar en Australia es carísimo. Un grado en Periodismo en la Universidad de Queensland para un alumno internacional rondaría los 23.000$ por año y un máster de dos años en esta misma materia en la Universidad de Melboune costaría 56.000$. Estas tasas pueden parecer exageradas pero están adecuadas al poder adquisitivo que tienen los australianos. Todo es mucho más caro que en España. Lo que aquí te cuesta 10 euros allí son 17. Por eso, irte a Australia a estudiar sin trabajar sale tan caro. Pero si lo haces, puedes ganar dinero suficiente con el que afrontar cómodamente los altos precios. Por poner un ejemplo, un amigo japonés que trabajaba en un hotel en el servicio de habitaciones 20 horas a la semana, ganaba 23$ por hora. GOLD COAST Y BRISBANE Tras tres meses en Cairns y a falta de uno para que me caducara el visado decidí viajar por el resto de Australia. En este país, la cultura ‘backpacker’ es muy potente, es decir, hay muchísimo mochilero que va de albergue en albergue recorriendo, sobre todo, la costa este de Australia. Así llegué a Gold Coast, con la intención de pasar un par de semanas haciendo surf. Surfear en Australia, tiene que ser la hostia (hablando mal) pensaréis. Pues sí, para qué os voy a engañar. Lo es. Estuve dos semanas en una habitación compartida en un albergue durmiendo con coreanos, japoneses, indios, ingleses, alemanes, estadounidenses, neozelandeses… Por las mañanas me dedicaba a aprender a hacer surf y por las tardes a practicar mi inglés con unas buenas pintas de cerveza australianas en el bar del albergue. Pintas de cervezas que no bajaban de 8$, salvo en las Happy Hours cuando todo el mundo aprovechaba para hacer acopio de vasos. Estos precios se deben a que el alcohol en Australia es carísimo porque está sobrecargado de impuestos. Un six-pack de cervezas de botellín ronda los 15$ y una botella de vodka Absolut (70cl), por poner un ejemplo, los 40$ en las tiendas de licores, porque esa es otra, en los supermercados no se vende ningún tipo de bebida alcohólica, para eso están estas tiendas. Dejo el tema que voy a parecer un alcohólico, pero estos precios me parecieron tan exagerados que los tenía que destacar a modo de anécdota. Por no hablar del tabaco, que también debía estar a precios espaciales. Y es que lo único barato en Australia es… Esto… Vale, no hay nada barato. Pero al menos los billetes son impermeables y te


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Arriba, patinando en la Esplanade de Cairns. Abajo, surf en Surfers Paradise, en Gold Coast

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puedes bañar con ellos en el mar sin problema. ¿Eso es positivo, no? Después estuve en Brisbane. Mucho más ciudad que las anteriores. Con sus rascacielos y demás. Un poco como Sydney pero en cutre. No digo que no estuviera bien, solo que estando apenas a 80 kilómetros de Gold Coast, no tiene ni punto de comparación. Gold Coast es como Benidorm, pero cambiando los jubilados por gente joven con el monopatín en una mano y la tabla de surf en la otra y, también importante, sustituyendo el mar Mediterráneo por el océano Pacífico. Por no mencionar las playas interminables que cansarían a los mejores ‘caminantes de orillas’. Gold Coast es playa de día y fiesta de noche. Especialmente si estás en Surfers Paradise, que no hace falta que os explique por qué se llama así. En este caso, el uniforme del habitante de esta ciudad es la camiseta de tirantes, cuanto más escote mejor, los pantalones cortísisisimos y las chanclas ‘Hawaianas’. Todo esto aderezado con la máxima cantidad de tinta que tu cuerpo pueda acoger, así que si no llevas un tatuaje, posiblemente te marginarán. Las discotecas son bastante parecidas a las de la costa española solo que la imagen de la camarera roza la indecencia, pues en la mayoría de estos clubs, las camareras servían en ropa interior, cosa que provocaba los excesos de unos y la indignación de otras. Pero esto es Gold Coast. SYDNEY Y MELBOURNE Por último faltan dos ciudades a las que viajé y me enamoraron: Sydney y Melbourne. Si os había dicho que Australia era caro, estas ciudades ni os cuento. Dos de las cinco ciudades más caras del mundo, y no lo digo yo, lo dice la Unidad de Inteligencia Económica. Eso sí, son alucinantes. Empiezo por la segunda. Melbourne. Es una ciudad joven, bohemia. Repleta de bicicletas a la última moda y con un ambiente nocturno diferente. Una población multicultural y grande, aunque no lo parezca. Muchísima gente joven sale cuando se cierran los comercios e inundan las plazas y bares nocturnos mientras los músicos callejeros abarrotan las aceras. Otro de sus principales activos es el deporte. En Australia el deporte no es sólo fútbol. Entras a un bar y ves quince televisiones gigantes cada una emitiendo un deporte diferente. En España, las quince estarían emitiendo el Madrid o el Barça, pero allí no. Quizá se deba al amplio territorio que abarca Australia, que con la mitad de población que nuestro país, ocupa una superficie de 7,7


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Fauna australiana: koala, canguro y aviso ante el peligro por la presencia de medusas

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kilómetros cuadrados, casi como Europa entera. Por eso en Cairns el baloncesto y la pesca eran los deportes más practicados. En Gold Coast era el surf y el skate. En Sydney el fútbol, que está creciendo aceleradamente, y en Melbourne el rugby y el fútbol australiano. Yo, nunca he sido amante del rugby, al contrario, siempre he sido futbolero, seguramente por eso me gustó tanto el fútbol australiano. Aparentemente puede parecer incomprensible pero si tenéis la oportunidad de verlo en directo, os maravillará. Como maravilla a las más de 70.000 personas que acuden cada fin de semana a ver a su equipo al Cricket Stadium de Melbourne. Debería ser objeto de estudio obligatorio la afición a este deporte en Melbourne. La mayoría de equipos de fútbol australiano son de este estado, de Victoria, y todos comparten este estadio que os he comentado. Pero probablemente sea el ejemplo de fanatismo mejor llevado que he visto nunca. Familias enteras vestidas con los colores de su equipo, acuden al estadio a animar a su equipo aunque pierda por goleada. Puede que no os guste el deporte y que no entendáis nunca el fútbol australiano, pero el ambiente es alucinante. Pero no iba a ser todo de color rosa. Melbourne tiene una tara con respecto al resto del país: el frío. La ciudad está situada en el extremo inferior derecho del mapa y, como consecuencia, tiene cuatro estaciones muy marcadas, cosa que no termina de gustar a los australianos, abonados a los 30ºC. Pero si sois de Soria, no os preocupéis. Aquí eso se llama ‘fresquito’. Luego está Sydney. Mucho más elegante que la anterior y con un clima más suave, más australiano. El turista destaca entre las miles de personas con traje y corbata, pero la oferta turística es impresionante. La Ópera, el puerto, el barrio chino, la playa de Bondi… En esta ciudad estuve tres días en otro backpacker y me recorrí la ciudad entera andando. En comparación con Melbourne, Sydney parece una ciudad más seria, con sus rascacielos de oficinas y sus grandes calles comerciales. A nivel cultural también es muy rica. Como en Melbourne, hay muchísima diversidad racial y étnica, muchos chinos, indios. La mezcla es muy provechosa para esta ciudad siendo un reclamo más para los turistas. Esta es mi experiencia. Alucinante por conocer Australia y provechosa por el inglés aprendido. Posiblemente en los próximos meses me tenga que volver a ir al extranjero, aunque dudo que me llegue el dinero para volver a Australia. Así que ahorrad y animaros a ir para allá. #


Pablo garcia valero