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En nuestro número anterior dimos como realizado el festival con proyección de video anunciado para el 9 de febrero. La lluvia les jugó una mala pasada y nosotros, sobre el cierre de edición, no llegamos a tiempo para la rectificación que ahora hacemos. El festival cuya nutrida concurrencia presenció números artísticos, el video inédito sobre las históricas jornadas del 19 y 20 de diciembre y una muestra fotográfica sobre las mismas –entre otras actividades– se realizó finalmente el sábado 23 de febrero con singular suceso. Resultaron de gran interés los debates sobre economía alternativa –huertas orgánicas, trueque– salud –situación de hospitales, formas de lucha contra el desabastecimiento medicinal– y pacto financiero –formas de ruptura, posibilidad de nacionalización de la banca–. La Comisión de Cultura tuvo activa

participación en la organización del evento. De igual manera, la Comisión de Enlace ha dado pasos significativos en el avance del Proyecto de Salud –conjuntamente con barrios cercanos–, ha conseguido del Director del CGP Nº 4 Sr. Sábato, la utilización del Centro Cultural de San Juan al 3200 y sigue avanzando con el reciclado de papel a beneficio de la Fundación Garrahan. La Comisión de Desocupados trabaja activamente para organizar la lucha por el trabajo genuino y la consecución de subsidios o planes de empleo mientras la Comisión de Solidaridad Barrial se ocupa de compras comunitarias, amenazas de desalojos y locaciones fiscales ociosas entre otros temas importantes para las necesidades vecinales. Se acaba de crear la Comisión de Seguridad a fin de promover formas de cuidado para los participantes en las actividades que se desarrollen. Bajo el lema “tomemos en nuestras manos el futuro” se invita a participar en las asambleas todos los sábados a las 18.30 hs. en la Plaza Martín Fierro.

etapa de organización. La Asamblea se reúne todos los martes a las 20 hs. en el Teatro “El Quijote” ubicado en Independencia 4053 (entre Quintino Bocayuva y Treinta y Tres). “La Asamblea Vecinal de Boedo se declara Están invitados todos los vecinos de Boedo a democrática, pluralista e independiente de participar, aportar ideas, plantear reclamos y todos los partidos políticos, sindicatos, cultos contribuir a organizar la protesta. religiosos, organizaciones gubernamentales y demás organizaciones preexistentes”. Encabezado por esta declaración se ha elaborado un reglamento que la propia Asamblea aprobó, atinente a horarios, coordinación de la misma, elección de voceros para representación ante la Sesiona los domingos a las 17 hs. En el Asamblea Interbarrial, formación de comisiones y orden de exposición de su trabajo Parque Centenario. semanal, intervención de vecinos participantes 17/3: Asamblea Interbarrial Nacional. Se (lista de oradores y tiempo asignado), libro de actas y firmas. La elaboración de este llevará a cabo el día 17 con actividades durante reglamento evidencia la necesidad de encuadre la jornada en los diferentes barrios, culminande las inquietudes vecinales para que puedan do en Parque Centenario a las 18 horas (En ser llevadas a cabo, trascendiendo el aspecto Capital las actividades se iniciarán a las 10 hs.). discursivo de las reuniones. En ese sentido la 20/3: Apagón de 20.15 a 20.30 horas, contra Asamblea Vecinal de Boedo se halla en plena los aumentos tarifarios de luz.


Periódico mensual independiente de distribución gratuita

ESPECTACULOS *HUGO FERNANDEZ PANCONI:

Dirección: Germinal Marín Mario Bellocchio

*GRUPO OPERA ENCANDILADA:

Sábados 2, 9, 16, 23 y 30: UNA VOCAL Y TRES CONSONANTES -Teatro de sombras con participación actoral, para jóvenes y adultos - a las 22 hs. (Entrada a la gorra) --- LA NOCHE - Adaptación para niños de un mito brasilero llevado a teatro de

Colaboran en este número: María Virginia Ameztoy Ricardo A. De Biase Rubén Derlis Juan Marín Silvia Nora Martínez Néstor Zakim

sombras - a las 18 hs. (Entrada a la gorra)

*LA CRUZ DE TIZA de Bertolt Brecht:

Viernes 8, 15, 22 y 29: Grupo “La Prole” presenta la obra de B. Brecht bajo la Dirección de Claudio Argarate - a las 22 hs. Reservas: 4 957-6702.

*EN ABRIL:

CURSOS - CONVOCATORIAS *ESCUELITA DE ARTES VISUALES “LA VÍA”: Talleres para niños los días martes de 17.30 a 19 hs. a cargo de Daniela Fiorentino y Lucas Marín. Para jóvenes y adultos los días jueves de 18 a 20 hs. y los sábados de 16 a 18 hs. por Lucas Marín. Para la tercera edad, está abierta la inscripción en el “Taller de creatividad” que dicta Daniela Fiorentino. Informes en Boedo 878 . 4 957-6702.

Diagramación y fotografía: Mario Bellocchio

*EL ARTE VECINAL EN LA VEREDA DE BOEDO: Invitamos a todos los vecinos los SABADOS a las 19 hs. Traiga su arte a la vereda de Boedo. Más detalles en recuadro aparte.

BAR - RESTAURANTE - VENTA EN MOSTRADOR

El registro de marca y de la Propiedad Intelectual de esta publicación se hallan en trámite. Correspondencia a “Vida y Arte en Boedo”, Boedo 878 (1218) Ciudad de Buenos Aires. E-mail: vidayarteb@hotmail.com

*COMIDAS CON ARTE: de lunes a sábados desde las 8.30, el bar-restaurante del espacio “Vida y Arte” ofrece su propuesta de “comidas con arte” y disfrutarlos mientras presencia cualquiera de los espectáculos .

*PRODUCTOS ARTESANALES: la producción de comidas, repostería, productos regionales y vinos mendocinos puede adquirirse en el acceso de Boedo 878, de lunes a sábados de 10 a 21 hs.

Nunca entenderemos por qué tan temprano se van los mejores.

De larga trayectoria en la docencia, R. M. S. demuestra en esta obra clara, sucinta, toda la creatividad posible de desplegar cuando de educandos infantiles se trata. Este libro, dedicado fundamentalmente a las maestras jardineras, ofrece una lectura placentera, rica en vivencias, aun a aquellos no vinculados con la enseñanza. Su mayor logro: el rescate de la identidad, asumido y manifiesto en cada uno de los once proyectos expuestos en las páginas de este volumen. Asimismo es de destacar, por lo significativamente medular, el prólogo de Rosa María Rey. Ediciones La Obra, Bs. As., 2002 (R. D.)

CROMATOGRAFO Raúl Schnabel

Sábado 6 de abril a las 23.30 hs. “LALA CANTA TANGOS DESDE EL ALMA”

Del 11 al 14 de abril se desarrollará el FESTIVAL DE PRO TEATRO (Grupos “La Prole” y “La Opera Encandilada” en horarios especiales)

Gracias por su aporte a: Aníbal Lomba Liliana Moreno Lucas Marín Germinal Marín (h) Oscar Sayago

PASAN COSAS LINDAS EN ESTE JARDIN... Rosa María Silva

Para aquellos que sepan quién es Teresa Volco la presentación resulta innecesaria. Para el resto, se impone. Teresa Volco es “una artista-mujer”, denominación que utilizara un grupo de artistasmujeres contestatarias y luchadoras por sus derechos, las “Guerrilla Girls”. Ser una “artista-mujer” no refiere sólo a ser mujer y dedicarse al arte, sino –y por sobre todo– a alguien que es artista precisamente siendo mujer, en un universo reverenciador del arte –y del saber en general– como imperativo categórico masculino (en español, arte es masculino y “las bellas artes”, así en plural aglutinante, son “femeninas”). Teresa Volco es filósofa egresada de la UBA pero un día necesita entender la vastedad de la

experiencia humana a través del arte. Estudia todas las disciplinas que hacen a la expresión plástica –no sólo “dibujo y pintura”– abarcando todo aquello que, a decir de Romero Brest, provoca arte. Así, participa del ya mítico grupo Escombros adhiriendo a una síntesis integradora: arte/filosofía, arte/política, arte/vida... En 1997 participa con una instalación en la Taranto Gallery de Nueva York y publica 50 Mujeres sin cuento, libro premiado por la Asociación Argentina de Galerías de Arte; en 1998 realiza instalaciones y performances en Arco 98, España y en Galería Sol del Río, Guatemala. Crea, trabaja, expone, viaja... crea. Lucha, enfrenta, jamás claudica. Por largos años le gana la batalla a Tánatos. Se va sin perderla; Teresa está muy acostumbrada a viajar. Su último esfuerzo Camille C. 1919 ganó el Primer Premio de Grabado del Salón Nacional de Artes Visuales 2001.

No se puede menos que estar de acuerdo con las palabras de Marcos Silber, que dice al presentar este poemario, que el mismo “es una ratificación del aporte con que se beneficia la literatura en la concurrencia armónica de la palabra responsable con la preocupación estética”. Estos poemas no hacen concesión alguna ni a la facilidad de pensamiento ni a la retórica altisonante; la breve pieza poemática “Azul de metileno”, con ser de intención social, territorio proclive para cometer deslices de facilonguería, demuestra esta manera de aunar poesía e ideología sin recurrir por ello al panfleto. Ediciones La luna que, Bs. As., 2001 (R.D.)

BUENOS AIRES TIEMPO GOBBI Alfredo Carlino Según juicio de quien esta breve reseña inicializa, nos encontramos con el mejor libro del poeta Alfredo Carlino. En una reedición que debió esperar treinta y dos años desde su primera publicación, si bien ahora con el agregado de nuevos versos que el autor denomina “Nuevos poemas a Alfredo Gobbi”, nos hallamos con la imagen del malogrado músico popular, al que A.C., su amigo, mantiene en permanente recordación. El prólogo al libro en su primera edición vuelve a prologar ésta, como un homenaje a otro de sus amigos: Julián Centeya, poeta que abrió con palabras liminares las páginas de “Buenos Aires tiempo Gobbi” en 1970. Asimismo, los linóleos de Roberto Duarte incluidos entonces, son un homenaje a este artista plástico e ilustran las páginas actuales. Ediciones Papeles de Boedo, Bs. As. 2002 (R. D.)

El arte vecinal en la vereda de Boedo Invitamos a todos los vecinos interesados en expresar sus inquietudes artísticas (Poesía, música, pintura, escultura, tango, danza, artesanía...) a integrar, en la puerta de Boedo 878, un espacio al aire libre destinado a la expresión. Los SABADOS a las 19 hs. Traiga su arte a la vereda de Boedo. Informes en el Teatro Boedo, Boedo 878. Tel.:4 957-6702.

Presenta su CD “El lugar de uno” - VIERNES 1º y 15

a las 23 hs. (Entrada a la gorra)

No está más. Definitivamente bajó su persiana, como quien cierra un libro al finalizar su lectura. Al principio pensé que estaban de vacaciones, pero la ausencia del tradicional cartelito anunciando la fecha de reapertura y el obstinado mutismo de la persiana, terminó por alarmarme. Realicé pesquisas en la cuadra y el resultado fue patético: “Cerrado para siempre”, dictaminaron los vecinos con frialdad, acostumbrados ya al sucesivo cierre de los pequeños negocios del barrio. ¡No puede ser, si es la única mercería en diez cuadras a la redonda! Mi comentario no les movió ni un pelo y cada uno regresó a lo suyo, mientras yo seguía observando la persiana que, por ser ciega, no me permitía siquiera el consuelo de una última mirada de despedida al colorido interior. Regresé caminando despacio, como para agotar la ya

instalada nostalgia antes de entrar a casa. ¿Cómo puede ser que cierre una mercería, que ya no sea necesario surtir de hilos y botones a los hogares? Sin pretender meterme a hacer un análisis social, traté de justificar el cierre del local con la excusa de que ahora ya casi ninguna mujer hace su ropa y que prácticamente nadie realiza manualidades, lo que explicaría la falta de venta del rubro, pero esa realidad me dolió profundamente. Era como una cachetada a mi edad. Recordé sin querer la mercería de Marcos, de la que era clienta en mis épocas de soltera. La mayoría de las chicas iban a aprender el tradicional “Corte y Confección” en las academias del barrio y la mercería de Marcos era siempre un hervidero de mujeres hablando a la vez y tratando de ser atendidas, no por las muchachitas empleadas, sino por el dueño, que era joven y buen mozo.

Fuerte, valiente, cálida, silenciosa del dolor, en la muestra Autorretrato, organizada por la Dirección General de Museos del Gobierno de la Ciudad de Bs. As. y coordinada por Arcimboldo Galería de Arte, Teresa Volco expuso una obra singular, Nadie sabe de lo que es capaz un cuerpo. Queda: su obra, su compañero, sus hijos, su familia, sus alumnas y alumnos, sus artistasmujeres, sus amigas y amigos. Artista-Mujer-Artista, luchadora sonriente, ¿quién dice que te fuiste? (Teresa Volco partió el 23 de febrero de 2002 pero nos acompaña todos los días, sobre todo esos en que somos capaces de atrevernos a pensar diferente de lo establecido). María Virginia Ameztoy

El suyo era un local largo y angosto, con un mostrador interminable y las paredes de los lados cubiertas por pequeños cajoncitos repletos de maravillas: botones, broches, alamares, hebillas de colores y para forrar, hombreras, agujas, alfileres, dedales y dediles. Y bajo la vítrea tapa del largo mostrador, rollos y rollos de cintas con todos los colores imaginables, y pasacintas y puntillas y encajes; y más allá, los suaves ovillos de lana con las agujas de tejer artísticamente pinchadas en ellos; y los hilos de bordar ingleses, que eran los más caros, en ovillos o en madejitas... Tampoco faltaban las piezas de tela para forros, entretelas, tules, plumetí, percalina, y luego los típicos casilleros de madera repletos de cierres “Relámpago” de todas las medidas y extensa gama de colores. Y por último, sobre el mostrador, la gran caja de hilos “Tomasito”, con su infinita variedad de colores. Marcos trataba de conformar a todas con una sonrisa y una palabra amable, pero había veces en que no era fácil contentar a dos clientas que, muestra de tela en mano, pretendían ser las que se llevaran el último carretel de hilo “Rosa Dior” que quedaba en el fondo de la caja. Las vidrieras del local también mostraban una amplia gama de accesorios para confeccionar tapices, bolsas para pan, almohadones, además de costureros, bastidores de todo tamaño , tocados y ramos de novia, y las tradicionales revistas de moda o “figurines”, como los llamaba mi abuela... Suspiro resignada y pienso que de esta catástrofe no me salva ni el “súper”, ya que entre su multitudinaria oferta de rubros, ni siquiera existe el renglón “mercería”. Por eso, la próxima vez que mi marido pierda un botón de la camisa, colocaré en su reemplazo un alfiler de gancho, si es que me queda alguno en la tirita de papel que Marcos me vendió antes de cerrar el negocio. Silvia Nora Martínez


La pista de patinaje y al fondo las puertas de acceso al gimnasio San Martín –enmarcadas por los viejos “tablones”– tal como se veían en los años del relato.

Corría el año 1959, ¡qué año para San Lorenzo!. Campeón en fútbol con aquella delantera inolvidable: Facundo, Ruiz, Omar Higinio García, Sanfilippo y Boggio y, también campeón en básquetbol. Recuerdo una noche serena, cuando el cielo de Boedo lucía su parpadeante firmamento con una transparencia sin igual, como sólo podíamos percibir en los días de la infancia, cuando el futuro era infinito y los seres entrañables todavía nos cobijaban. Caminaba por Avenida La Plata de la mano de uno de esos seres incondicionales rumbo al gimnasio San Martín. Esa noche presenciaría por primera vez a la división mayor del básquetbol de San Lorenzo. Llegamos al portón de ingreso de socios de Av. La Plata frente al café de la esquina de Avelino Díaz (todavía existente), ascendimos por un pequeño pasillo de baldosas rojas con fuerte pendiente, flanqueado por una alta baranda, que nos condujo dentro del Club. Con el marco de la enorme tribuna de estructura de hierro y tablones de lapacho, nos enfrentamos con el edificio de la Intendencia, presidido por dos pelotas de fútbol de mampostería que definían el hall de acceso y aquel arquero en altorrelieve sobre el dintel de la puerta, atajando una pelota, eternamente

A veces resulta más importante para nuestro espíritu y es más acorde a los inesperados vuelcos del alma, cualquier adoquín de la calle Núñez o Tarija, o la pared descascarada de una casa abandonada de Barracas que en sus rasguñones de tiempo muestra sus ladrillos carcomidos, que las piedras nueve veces centenarias de Notre-Dame, o las ruinas milenarias del templo de Poseidón aunque Byron haya grabado su nombre en una de sus columnas; esto ocurre cuando nos metemos con alma y piel en el corazón vivo de la ciudad, la caminamos en todas sus nervaduras, auscultamos sus más imperceptibles vibraciones, latimos al unísono con ella, andamos “por las calles en constante exaltación lírica”, como decía Raúl González Tuñón. Si bien es cierto que salir a descubrir la ciudad de la que somos parte no requiere de aprendizaje, tampoco es menos cierto que esta materia para doctorarse en calle –o mínimamente acceder a una licenciatura– requiere del dispuesto a graduarse un ojo interior decidido a indagar en profundidad, más allá de los ojos exteriores que sólo miran; y cuanto menos, un mínimo halo de poesía. El descubrimiento o la búsqueda redundarán en ingentes beneficios si se posee mayores dones; pero tampoco es cuestión de exagerar. Estas son las únicas llaves necesarias capaces de abrirnos las puertas, ni ocultas ni secretas, sino simplemente recatadas e íntimas, para acceder a la otra Buenos Aires.

estirado; símbolo evidente de un deporte que convirtió a San Lorenzo en un “grande” del fútbol. Luego atravesamos la pista de patinaje y un sonido estridente alertó mis sentidos: el repiqueteo rítmico de pelotas sobre piso de madera e inmediatamente la impresión violenta y estremecedora de la barra azulgrana, que alentaba al primer equipo de básquetbol al ingresar al rectángulo de juego, una totalidad encuadrada por los amplios portones del gimnasio San Martín. Alineados en el campo de juego de reluciente parquet, estaban los futuros campeones del año 1959: Parizia, Vasino, Fagnani, Ruggia, Cassetai, Gago, Raimondo, Palmintieri, Sofía, Massera, Más y Perroni. Los observaba desde un lateral, sentado en una butaca de madera, así mis ojos infantiles podían recorrer una escenografía que me parecía brillante, con revestimiento de madera lustrada en las paredes, amplios ventanales sobre las paredes de fondo, luces metidas en un cielo raso de placas cuadradas, los tableros de madera... Al darme vuelta, una imagen impactante llegó a mis pupilas: granaderos en colores, el campo de batalla y la figura sin par del general San Martín; había descubierto el mural de 25 metros de largo pintado por el artista plástico Juan Carlos Lamela. Era el

Dedicados a este oficio lírico y contemplativo los hubo en todas las épocas y bajo muy diversas sudestadas y variados aromas: desde el rotundamente agreste, con aire dulzón de pajonales húmedos como nuestra imaginación rescata de las entrelíneas del Viaje al Río de la Plata de Ulrich Schmidl, pasando por las narraciones de viajeros europeos que del barco pasaban a un carro de altas ruedas para hollar la orilla barrosa de un puerto imaginario cuyo olor sabría a saladeros y a verdor de yuyales, o los relatos de José Antonio Wilde, hasta la pesadez grísea, contemporánea, de un aire enrarecido por mala combustión y exceso de transportes, más el ruido, pero que no renuncian a ser cronistas de vivencias, y se asumen como buceadores en los personales secretos que la ciudad guarda, tales como

Enrique Mario Mayochi, Alberto Daneri, Luis Alberto Ballester, Hebe Clementi, Victorio Noguera Bustamante, José María Peña, Delfín Leocadio Garasa, Aníbal Lomba, Mario Sabugo o Diego del Pino, sólo por nombrar algunos entre otros tantos argonautas del asfalto.

Ya lo dijo Heráclito... Nutrirse de lo opuesto. Sepultados en el desastre, precisamos diferencias que marquen un destino, un rumbo despierto que escuche y se haga oir. Se despedazó el último vestigio de seguridad, sólo nos tenemos a nosotros. La desolación habla de la libertad de lo pequeño. Ya no existen mayorías, pensemos diferente, ser iguales es lo peor que podría sucedernos en este momento. Y una vez más, como siempre, el arte será la contención que nos mantendrá unidos.

homenaje de nuestro Club al Combate de San Lorenzo, unos de los episodios que junto a la evocación del Santo “San Lorenzo Mártir”, originaron el nombre de la gran institución de Boedo. El resultado de aquel partido no lo tengo presente, pero paradójicamente recuerdo con fidelidad poco común otros detalles del momento vivido: las impresiones visuales, el sentimiento de aquellos que alentaban en las tribunas y una profunda emoción y plenitud espiritual recostada en el recuerdo de quien me acompañaba, que con su presencia y sus palabras me transmitía una sensación de seguridad en medio de esa multitud que expresaba una algarabía imborrable. Claro, quien me llevaba de la mano aquella noche era uno de esos seres incondicionales: mi padre. El viejo Gasómetro fue demolido en el año 1983; con él se fue también el Gimnasio San Martín. Eran obras de arquitectura, expresiones tangibles que recortaban el paisaje cotidiano de un barrio, observadas por varias generaciones, punto de encuentro de la barriada de Boedo y unos de sus mojones arquitectónicos más famosos. Sin embargo las obras de arquitectura poseen elementos intangibles que las sustentan, que les otorgan su tipología, que las visten con sus diferentes El motivo que alienta a esta pléyade de callejeros impenitentes sólo puede definirse con la palabra fervor más el aditamento de una pizca de locura luminosa, la igual locura lúcida que guió el vagabundear de Roberto Arlt por las calles que desembocan en sus Aguafuertes porteñas; el mismo fervor –sin cuya existencia no habría poesía– de que se vale Jorge Luis Borges para amar en versos a su ciudad, y que será palabra inicial del título de unos de sus más bellos poemarios. Se va al descubrimiento de la ciudad con la misma premura y ambición como debieron poner en su empresa los conquistadores que fueron tras Eldorado. El oro que se encuentre no será igual en valor al que despertaron la codicia de aquellos osados, pero será oro de otro tenor, cuya riqueza rebasará las alforjas del alma y colmará de contento el empeño del descubridor. Una puerta casi intacta de un caserón de Villa Urquiza o de Palermo con su mano de llamador –si logra dar con ella– será como haber hallado la entrada trasera del Paraíso; enterarse por charlas de vecinos, casi como al descuido –por carencia de bronce identificatorio, imperdonable olvido de los porteños– que en tal o cual casa supo vivir algún personaje notable, resulta también revelante para los arqueólogos del asfalto, del mismo modo que dar con la casa que habitó o los lugares que supo frecuentar algún tipo singular de la ciudad sin importar en qué categoría revistaba; ésta puede oscilar entre lo popular barrial (un compadrito, un bailarín, encumbrados en la memoria colectiva) hasta aquellos que rozaron la crápula o bordearon lo lumpen. Estos hallazgos tendrán para el

PROPIEDADES

estilos, esos elementos intangibles producto de la historia, que conllevan los sentimientos del hombre, perduran en la memoria colectiva de los barrios, que sumados, conforman la de todo un pueblo y no mueren, se realimentan en las nuevas generaciones, superan las demoliciones de las topadoras y también la demolición intelectual que plantea la “globalización” deshumanizada. No es causalidad, que los sanlorencistas sigan teniendo como punto de encuentro la esquina de Av. La Plata y Avelino Díaz para iniciar sus caravanas futboleras o para concentrarse en el festejo de algún evento deportivo; allí precisamente estaba el portón de ingreso al viejo Gasómetro. Hoy lo reemplaza un murete que guarda un estacionamiento, barreras que no han podido bloquear el ingreso al mundo de los recuerdos, ni siquiera a quienes por edad no los conocieron, los recibieron por herencia y por la inefable comunicación oral, ese sentimiento inmarcesible de los pueblos. Arq. Néstor Jorge Zakim (Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Bs. As. )

rescatador de nuestra identidad, el mismo valor que haber dado con el lugar exacto donde fue enterrado Mozart o dar con los huesos de Cristóbal Colón; cualquier vestigio supérstite del cordial y lejano tranvía, o la vieja cabeza de una vaca de mampostería –y aún alguna persiste– que era el reclame de una carnicería, puede significar para nuestro artista creador y arqueólogo del sentimiento de la porteñidad (o al revés si se prefiere) un hallazgo tan preciado

que estará tentado de guardar para sí, como un coleccionista de tiempo cuyo catálogo acrecentaría enriqueciéndose con esa rara pieza ciudadana, tal vez única. Pero alejará de su mente su segundo de egoísmo y no dudará en entregar su descubrimiento en crónicas ciudadanas, al igual que aquel pionero alemán que vio sucumbir la primera Buenos Aires, o en versos con médula porteña celebrará su revelación para conocimiento y deleite de sus iguales. Y otra vez retornará a las calles que lo esperan fieles, bellas en su entrega, seguras en la dimensión del amor que le devolverán. Rubén Derlis (De la Junta de Estudios Históricos del Barrio de Boedo)


EL TEATRO DEL BARRIO Boedo 1759 * 4 932-390 / 4 956-1060

–La ciudad llega hasta aquí– y el dedo recorre una línea casi totalmente imaginaria sobre el plano de Sourdeaux (circa 1850). En unos pocos años más el camino Boedo-Sáenz tendría continuidad a través de chacras y bañados, pero allí el Puente Alsina todavía es el Paso de Burgos, Almafuerte-Loria el Camino de la Arena y una ignota diagonal aún no ha sido bautizada como Chiclana y le pone un “parate” de difícil cruce a la traza de Boedo, que hasta allí se anima , por ahora. Unos años más tarde (1859) el empresario Enrique Ochoa quiere comprobar si “la tercera es la vencida” y reincide en la construcción de un puente sobre el Riachuelo –los dos anteriores habían sido arrastrados por las aguas– tomando esta vez el recaudo de afinar el diseño confiándolo al arquitecto alemán Otto Arnim von Lobbe, quien dispone de urunday, lapacho y quebracho colorado para su construcción y el no menos “fuerte” apoyo de Carlos Pellegrini. Así nace el Puente Alsina(1), que da nombre a la zona de su entorno y cuya fama trasciende en milongas y tangos clásicos de los albores del siglo veinte. La pulpería de Gades ofrece caña de durazno, tabaco y demás a sus parroquianos –arrieros la mayoría– en la “esquina de los corredores”, (Chiclana y Loria) bautizada así por las “cuadreras” que se disputaban desde los tiempos de Rosas. No falta nada que resulte necesario para las provisiones, ni el naipe gastado en rústicas manos, ni algún entrevero de esos que el trago alimenta. La zona va afirmando su traza al compás de la necesidad de senderos para jinetes, carretas y arreos en su ir y venir a la provincia atravesando el Riachuelo. La pulpería de Gades y otras tantas son mojones de civilización que brotan en ese Boedo primitivo con más líneas punteadas que trazos continuos en los mapas de la época. En 1872 comienzan a operar los corrales denominados “Segundo matadero del Sud” (Caseros y Monteagudo). Allí llega la hacienda desde Puente Alsina o La Tablada circulando por la calle Arena (Almafuerte), para ser faenada y distribuida para el consumo en carros abovedados con techo de chapa. Este y otros mataderos menores del entorno generan un intenso movimiento, que Ricardo Llanes describe así: “La hacienda vacuna, como las tropas de yeguarizos y los rebaños de ovejas, procedentes de los establecimientos ganaderos de la provincia, seguían esas huellas que algunos señalarían como “Camino de los huesos”, por los caballos y novillos que solían caer aplastados por la sed, bajo los banderillazos del sol que resecaba la polvareda densa y calcinante. Muertos y abandonados allí, ofrecían el cuadro de sus esqueletos, que las lluvias y los vientos se encargaban de desparramar, hasta desaparecer bajo las pezuñas de las nuevas reses y las atropellantes caballadas”. Ese “Camino de los huesos” o “de las tropas” –como también solía llamárselo– resulta ser la primer Boedo limítrofe que, con la continuidad de Sáenz (así llamada a partir de 1893) llega hasta Puente Alsina. Pero en mil ochocientos setenta y pico, ni Boedo es Barrio, ni Buenos Aires capital, porque la “cuestión capital” aún no se ha dilucidado. Roca y Tejedor se disputan la

presidencia. Roca triunfa en el colegio electoral y Tejedor no acepta la ominosa derrota y se levanta en armas. Durante las jornadas del 20 y 21 de junio de 1880, Puente Alsina, Corrales (Parque Patricios) y Barracas son escenarios de sangrientos combates donde los nacionales derrotan a los porteños originando la federalización de Buenos Aires como Capital a partir del 21 de setiembre. Durante siete largos años, nuestra amada avenida Boedo –aún polvoriento camino entre quintas– se da el lujo de ser límite del municipio capitalino, hasta el 28 de setiembre de 1887 cuando se incorporan al ejido Belgrano y San José de Flores.

blanca leche tambera, el negro barro hornero. Los moldes y el prolijo apilado. Sobre el hueco, la leña que el paisano enciende y aviva. Unos minutos más y el aire estará preñado de un humo denso y el acre olor de la cocción. Atardece. A lo lejos cristalea el Bañado de Flores sobre el horizonte plano, apenas interrumpido por alguna lomada. Una bandada de patos hacen una ruidosa pasada hacia el poniente rojizo. El humo de la horneada –que ya trabaja sólo con el rescoldo– forma un techo que parece al alcance de la mano en los bajíos. Hacia el Rifleros de Tejedor. Grupo armado que respondía a centro de la ciudad, el Boedo Carlos Tejedor en la revolución de 1880. creciente muestra en su aislado caserío la lumbre de las velas de sebo, las lámparas de querosén o de carburo, pero en la calle hoy será una noche oscura. La luz plata de la luna no alumbrará hasta la semana que viene, así que habrá que esperar que la Municipalidad apruebe el pedido de faroles a querosén para Boedo(4). Ya sólo queda el vívido rojo de las últimas brasas. Mañana por la mañana se habrán enfriado los ladrillos y estarán listos para seguir Ciriaco Cuitiño es oficial de Rosas y jefe de levantando Boedo con su propia tierra la “Mazorca”. Como tal –señala la historia horneada... M.B. popular, nunca suficientemente desmentida– le solicita al “Restaurador” la donación de algunos terrenos en premio a su tarea federal. (1) En 1910 el puente fue reemplazado por uno de hierro que permaneció hasta 1939, año en que se Ignoramos si hay algo de sorna en la inauguró el “colonial” Puente Uriburu. concesión, lo cierto es que se le otorga un (2) La casona de Cuitiño estuvo en pie hasta la década del 30, en Independencia 3549, vecina a la sucursal paraje irredimible que más vale como Banco de la Nación. estanque. Cuitiño –que no es hombre de (3) del Desde 1882, durante más de veinte años la Plaza amilanarse– toma una especie de islote como Euskara ocupó la manzana delimitada por Rioja, Caridad (Urquiza), Independencia y Estados base para su casa(2) y con la ayuda de sus hijos y En 1904 fue parcelada y vendida. de inmigrantes que levantan hornos de ladrillo (4) Unidos. La Nación del 17 de febrero de 1886 publica una en el predio, consigue ir secando el terreno y solicitud de los vecinos a la Municipalidad para la instalación de alumbrado público a querosén sobre hacerlo cultivable. Son los comienzos de un la calle Boedo. parcelamiento que con el tiempo se intensificaría. Lo que es hoy el barrio de Boedo BIBLIOGRAFIA se convierte en lugar de quintas de verduras y * Botana, Natalio R. - La Federalización de Buenos Aires, Editorial Sudamericana, Bs. As., 1980. frutales, muchas de ellas vigentes hasta las primeras décadas del siglo veinte. Algunas * Del Pino, Diego - Ayer y hoy de Boedo, Ediciones del Docente, Bs. As. 1986. cobran notoriedad por sus dimensiones, como * Autores varios - Historia visual de la Argentina, Clarín, Bs. la de Carlos Guedes –conocido terrateniente– As.,1999. cuyos dominios abarcan, orillando 1900, de * Lomba, Aníbal y Rodríguez, Alicia N. - Manual h i s t ó r i c o geográfico del barrio de Boedo, Junta de Estudios Riglos a Quintino y de Pavón a Cochabamba, Históricos del Barrio de Boedo, Bs. As.,1998. con su casa principal –“La Constancia”– * Martín, Luis J. - Los mataderos y el barrio, Ateneo de Estudios Históricos Pque. de los Patricios, Bs. As., 1971. perdurando hasta 1932. Otras, porque dan su la reproducción del Mapa de la Ciudad de Bs. As. predio a lugares que resultarían entrañables: la * Agradecemos de la Guía Kraft de 1885 facilitada por el Dir. del Museo Hist. Quinta de Onetto, tierras del “Camino de de la Ciudad de Bs.As. C. Saavedra Lic. Alberto Piñeiro. Gowland” (Av. La Plata) donde se asentaría el * Agradecemos la asesoría brindada por el Presidente de la Junta de Est. Hist. Del Barrio de Boedo D. Aníbal Lomba. “viejo Gasómetro”. Aquellos hornos de ladrillos que Carro utilizado a fines de siglo XIX ayudaron a secar los esteros al empeñoso en la venta de carne para consumo. Cuitiño han echado cría. Se “mosaiquean” con las quintas y los tambos en el patio del Boedo naciente que se va poblando, y no sólo de quinteros. Los vascos han llegado para quedarse, con sus vacas, sus ordeñes y sus juegos de pelota. Tanto, que llegarían a nuclearse en la “Fonda de los Vascos” de Independencia y Boedo o en la formidable plaza “Euskara”, un verdadero estadio de una manzana, con el infaltable frontón y comodidades de tribuna(3). Más acá de la

“La cicatriz ajena” El mundo y los sueños según Discepolín Héctor Gióvine, Víctor Hugo Vieyra, María de la Paz Pérez, Norberto Califano, Mario Acenjo. Dirección general: Enrique Dacal. Los SABADOS a las 21 hs. Entrada $ 3.Escuela de Teatro de Virginia Lago. Informes e inscripción en el domicilio y teléfonos del Teatro

Realizaciones Culturales “Club de Teatro” BOEDO XXI - Boedo 853 Anuncia la cartelera de comienzo de temporada en el mes de abril con: “El Purgatorio” - Grupo Anticuerpos “Los de la mesa 10” - Grupo Laberintos “El desordenado vuelo de las mariposas”

Centro Cultural y Teatro Independiente “EL QUIJOTE” Av. Independencia 4053 * 4 957-6218 VIERNES DE TEATRO NACIONAL: “El amor al estilo Casona” a las 21 hs. SABADOS DE COMEDIAS: “La gota gorda” a las 21 hs. DOMINGOS PARA LA FAMILIA: “Hábito en fuga” a las 20 hs. (Espectáculos “A la gorra”) CURSOS *Teatro para adolescentes y adultos *Teatro para niños *Yoga *Seminario de Velas *Salsa

Espacio “Vida y Arte” del TEATRO BOEDO Boedo 878 - 4 957-6702 El 7 de diciembre de 2001 estrenamos la obra de teatro de sombras “Una vocal y tres consonantes” en el Teatro Boedo “Vida y Arte”. Esta obra representa un homenaje a Roberto Arlt, que en la última etapa de su vida descubrió en el teatro un ámbito desde donde desarrollar su arte y desplegar su crítica social; crítica ácida que lanzaba cual “cross a la mandíbula” también desde las páginas del diario El Mundo, en sus inefables “aguafuertes”. La vida y las obras de Roberto Arlt (1900-1942), tuvieron también su costado optimista, no tan frecuente en él; las novelas “Los siete locos” y “Los lanzallamas”; su primera obra de teatro “300 millones”; y también la vida y la muerte trágica –iniciando una década infame que marca un rumbo golpista en el trágico siglo veinte argentino– de Severino Di Giovanni y Paulino Scarfó, anarquistas de los años '20 que lucharon contra el avance del fascismo; todas estas historias fueron fuente de inspiración para la creación de esta obra que hoy quiere brindarles un homenaje y compartirlo con ustedes. La Opera Encandilada (Más información en la Agenda de marzo de “Vida y Arte”)

04 desde boedo mar 2002  
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