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EN CUEN TRO

EL PODER DEL ENCUENTRO


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El Poder del encuentro

Héroes en lo cotidiano

Cuando dos se reencantan

Chilenos que nos inspiran

Comité editorial: Eliana Aguilera, Pedro Arellano, Magdalena Edwards, Denis Gallet, Carmen Gloria Gorigoitía, Elizabet Juanola, María José López, Alejandra Pizarro, Mariella Rossi. Director: Pedro Arellano. Edición general: Mariella Rossi. Producción: Sintaxis Comunicaciones . Diseño: Julia Salazar. Diagramación: Catalina Navarrete. Periodistas: Magali Arenas, Macarena Figueroa, Francisca Gálvez, María Elena Montory, Patricia Sirebrenick. Fotografía: Michael Navarro, Mariella Rossi, Patricio Zamora, Shutterstock. Humor: Orlando Lagos. Ilustración: María de los Ángeles Vargas. Corrección de textos: Miguel Ortiz. Impresión: World Color. Dirección Editorial: Sánchez Fontecilla 1246, Las Condes, Santiago de Chile. Teléfono: 207 8746. www.desafío.cl Revista Nº 80

OCTUBRE - NOVIEMBRE 2010


Editorial

Una comunidad que renace E

n el año del Bicentenario, un gran valor de nuestra, a veces, extraviada identidad nacional se nos ha venido imponiendo: El valor de la comunidad. Primero fue la tierra que con su movimiento subterráneo nos despertó de nuestra omnipotencia para mostrarnos nuestra total fragilidad. Fue entonces cuando el orgullo y la emoción nos inundaron al ver que en medio de la angustia y el temor emergía el valor de un país unido, cohesionado, como una verdadera comunidad humana. Experimentamos entonces cómo esa mezquindad y vergüenza reflejadas en los saqueos eran opacadas por esa fuerza de comunión y solidaridad. Luego sería el mundial de fútbol, con ese grupo de hombres que tras la disciplina de su gran entrenador reunirían nuevamente al país en un “ceacheí” que nos integró y por un momento nos hizo olvidar otra vez nuestras pequeñas diferencias y antiguos resentimientos para encontrarnos con más altura de mirada, con más sentido de país. Y, por último, una luz ha emergido desde las profundidades de la Tierra, como un regalo que luego de 17 días de angustia y dolor se ha levantado como el gran hito del Bicentenario. “Estamos bien en el refugio los 33”, ha sido la frase que junto con rebasarnos en la esperanza nos ha vuelto a conectar con el sentido de comunidad. Los treinta y tres mineros nos han venido a enseñar, dentro de otras cosas, que la gran condición para el encuentro entre los seres humanos pasa por asumir que nuestra realidad frágil y limitada como seres humanos sólo es posible superarla a partir del valor de la comunión, la entrega y el amor. Anhelamos que ésta sea entonces la gran enseñanza y el gran homenaje de celebración, para que nunca más la pretensión del individualismo omnipotente se apodere de nuestra identidad nacional.

Pedro Alberto Arellano Marín

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Tema central

El poder del Encuentro Vivimos rodeados de personas, compartimos gran cantidad de horas al día y, sin embargo, frecuentemente no nos hemos encontrado ni una sola vez de verdad con ellas. ¿Por qué estando tan cerca no nos vemos? ¿Por qué estando tan interconectados nos desconectamos? ¿Por qué estando juntos no nos consideramos? ¿Cuáles son las condiciones que favorecen el encuentro, cuáles las dificultan o entorpecen? ¿Cómo puede éste transformar nuestra historia?

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Tema central

A

rrendar un amigo para pasar un par de horas puede parecer algo muy extraño; sin embargo, en el sitio rentafriend.com, versión chilena, uno puede pagar una cantidad de dinero y tiene a su disposición una gran oferta de amigos por un tiempo limitado. No son parejas, son personas que uno alquila para compartir un paseo, una ida al cine, una caminata, una conversación, etc. También puede resultar extraño instalarse en pleno Paseo Ahumada a regalar abrazos y lograr que las personas hagan cola para recibir uno. La experiencia muestra que quienes lo han hecho no han parado de abrazar a desconocidos durante horas de horas. ¿Qué es lo que nos ocurre que buscamos compañía en verdaderos extraños? ¿Por qué necesitamos crear lazos si cada vez estamos más interconectados y somos parte de redes como facebook, twitter y muchas otras? Al parecer la respuesta ante tanto individualismo es que el ser humano necesite cada vez más encontrarse con los otros, ser escuchado, acogido y considerado… y es capaz de pagar para que eso suceda.

y estamos destinados a encontrarnos”, explica Daniel Taroppio, sicólogo y autor de “El vínculo primordial” y muchos otros libros. La necesidad de encontrarnos con otros remite a algo que Taroppio denomina herida básica: “Esta herida aparece descrita desde las más antiguas tradiciones espirituales hasta la psicología actual. En nuestra tradición occidental se expresa bellamente simbolizada en el relato bíblico de la ex-

pulsión del paraíso.Y bajo uno u otro aspecto, la encontramos también en numerosas filosofías a lo largo de toda la historia. Desde la mirada científica se la asocia con la aparición del lóbulo frontal del cerebro, el origen del homo sapiens, la posibilidad de recordar el pasado y anticipar el futuro. Es decir, con la aparición del ego y la ruptura con la unión inocente con la naturaleza. A partir de esta “expulsión” nace en los seres humanos una profunda sensa-

El encuentro se produce cuando uno está dispuesto al otro y cuando de verdad existe la intención de hacerlo. Sin esa intención podemos estar juntos pero jamás encontrarnos.

El origen Y es que en su misma esencia, el hombre trae inscrita la necesidad del otro para completarse. “Los seres humanos nacemos para el encuentro, somos fruto de un encuentro, de allí provenimos

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Tema central

“Para mí no eres todavía más que un muchachito semejante a cien mil muchachitos”, le dijo el zorro al Principito, al pedirle ser domesticado. Y continuó: “Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo...”. “He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos”. El Principito

ción inconsciente y difusa de carencia, de pérdida, de falta”. Cuando el hombre deja de estar fusionado cien por ciento con el entorno y se diferencia de los demás seres vivos, da un paso evolutivo, pero este paso trae aparejada una soledad ontológica, una angustia existencial, y la necesidad de trascenderla. De allí surge la búsqueda del encuentro con Dios y la creación de vínculos con otros seres humanos.

El real encuentro

¿Me abro a la realidad de los otros o los miro desde mis prejuicios?

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Las formas de encuentro entre las personas pueden ir desde las más rudimentarias y simples hasta a las más sutiles e incluso existenciales. En todas la única realidad común es que nos necesitamos. Sin embargo, no todos los encuentros son iguales de significativos, no todos los encuentros dejan huella y marcan nuestra existencia. Hay encuentros y encuentros. Muchas veces estamos juntos, pero no nos vemos; estamos al lado, nos topamos, pero no nos tocamos. La vida pasa entre nosotros y, de hecho, hay personas que viven en común toda la vida y no se encuentran rigurosamente hablando ni una sola vez. La relación


Tema central

de cercanía física no es suficiente. El encuentro supone una decisión consciente y un esfuerzo. El encuentro no es producto del mero acercamiento, es fruto del ensamblamiento paciente y generoso, que nos conectan con lo más esencial del otro y que incluso pueden transformar nuestra existencia. (Ver recuadro) Y para el verdadero encuentro se necesita ver –como dice El Principito– con los ojos del corazón. El auténtico encuentro sólo puede ocurrir cuando cada uno de los miembros de la relación ha descubierto el valor para contactar con su propia incapacidad, con sus temores, con sus carencias. Según Taroppio: “Sólo la observación sin juicios ni críticas de nosotros mismos,

nuestras tristezas y nuestros miedos nos permite atravesar esta capa y encontrarnos con nuestro ser, nuestra naturaleza más profunda, nuestra alma. Aquellos que han tomado contacto con su interior y su corazón pueden reconocer al otro también. Es así como pueden abrazarlo en sus diferencias y disfrutar del reconocimiento de su origen común”.

Condiciones Es que para tener necesidad de los demás una condición anterior es sentirse frágil y aceptarse vulnerable. “Cuando uno vive lleno de certezas creyendo que la única verdad es la propia no hay camino de encuentro ni de aceptación. Reconocer que no sé todo, que a veces

Pasos para un encuentro

l Declararme vulnerable l Entender que mi verdad no es la única l Aceptar al otro en lo que es, reconociendo su historia l Botar todos los prejuicios sobre los demás l Soltar el control y las certezas l Aceptar que necesito de los otros

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Tema central

¿Soy capaz de mostrar mi vulnerabilidad?

El encuentro verdadero se produce cuando uno es capaz de desapegarse de sus creencias, de tirar los juicios, de aceptar al otro como realmente es. Eso es sólo posible en un acto reflexivo en el que yo me predispongo y me abro al mundo del otro

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me equivoco, que no hay una verdad, que hay más puntos de vista que el mío, es atreverse a abandonar el control”, señala Jaime García, director de la Escuela de Negociación de la Universidad Adolfo Ibáñez. Pero recorrer ese camino no es tan fácil como enunciarlo y para eso es necesario hacer un trabajo interno y entrar en un espacio diferente. Como lo expresa María José López, de la Comunidad de Organizaciones Solidarias, la prueba más difícil es con los más cercanos, es decir, con nuestra familia: “Siempre queremos que el otro sea como yo y que actúe de una manera similar a la mía. Eso ocurre fundamentalmente con los hijos y la pareja, es entonces cuando debo preguntarme: ¿cómo respeto la sacralidad de los

demás y cómo soy capaz de soltar el control y el poder que ejerzo? Sólo así puedo encontrar un mejor lugar para ser pareja, para ser madre y desde allí poder abrirme realmente a las necesidades de los demás”. El encuentro verdadero se produce cuando uno es capaz de desapegarse de sus creencias, de tirar los juicios, de aceptar al otro como realmente es. Eso es sólo posible en un acto reflexivo en el que yo me predispongo y me abro al mundo del otro. Para que suceda, muchas veces se requiere un esfuerzo consciente, Ana María Egaña, de Uniacc comenta: “Para mí ha sido un aprendizaje volver a encontrarme con mi padre. Mi madre murió hace pocos meses y él quedó solo.Yo he tenido que aprender a aceptarlo, así: con alzheimer, con sus ausencias, con sus silencios y buscar otra manera de conectarme con él. Lo he logrado a través de la música, por ejemplo. Creo que el encuentro se produce cuando uno está dispuesto al otro y cuando de verdad existe la intención de hacerlo. Sin esa intención podemos estar juntos, pero jamás encontrarnos…”. También es importante entender al otro como un igual, como alguien tan digno como yo. “El encuentro debe ser compasivo, debe tener clemencia y también una buena dosis de humildad”, señala César Viñales, de Fundación Gesta. “Estuve 3 meses sin hablarme con mi compañero de oficina, con


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El encuentro no es producto del mero acercamiento, es fruto del esamblamiento paciente y generoso, que nos conecta con lo más esencial del otro y que incluso puede transformar nuestra existencia quien comparto el escritorio y quien es un gran amigo.Yo traté de acercarme a él en algunas oportunidades, pero no sentí una buena recepción y creía que le correspondía a él hacer el esfuerzo. Las cosas no daban para más, hasta que un día decidí escribirle un mail con claras señales de humildad, donde me desnudé por completo y mostré toda mi vulnerabilidad. Al poco rato recibí su respuesta generosa y cariñosa. Luego no hubo más que abrazarnos y seguir como antes. Creo que para encontrarse con los demás también hay que ser perseverante porque no siempre resulta a la primera”. En este mismo sentido, Juan Felipe López, de la Municipalidad de Peñalolén, está convencido de que el encuentro pocas veces tiene que ver con el azar, siempre, y aunque no lo parezca, detrás de cada uno de los encuentros que realmente transforman hay una intención. Juan Felipe le llama: “El arte poner la mesa”. “Creo que hay condiciones físicas que ayudan al encuentro, un lugar adecuado, una rutina bien pensada, un corazón abierto…. Yo pienso que existen personas o instituciones que son profesionales de poner la mesa, y en este sentido reconozco a la Fundación Desafío como una de ellas. Esto quiere decir que convocan en torno a algo y luego dejan que las personas se reconozcan y se encuentren. Cuando la mesa está muy bien puesta y servida, todo se

Juan Vera El encuentro que me transformó Varias veces estuve a punto de inscribirme en Lo Alto, pero lo dejé. Demasiado religioso para mí que me he declarado un agnóstico. Finalmente me decidí y partí sin más. Como buen español disciplinado me propuse participar en todas las actividades. Mi grupo me tenía como coordinadora a la Popa (Gladys Ramírez, ver artículo pág. 12), sencilla, directa, acogedora, bella. Hablé siempre desde el corazón. En el almuerzo se produjo un encuentro que de verdad me transformó: Le conté a Popa que había pensado en llevar a mi hija y nieta que venían de España a su Centro de Acogida, aunque en un principio también había querido mostrarles el colegio en Cerro Navia con el que yo colaboraba desde hacía tiempo. Mientras hablaba parecía que algo la hubiera pinchado a Popa, quien sin aguantar más me dijo: - ¿Cómo en Cerro Navia? ¿Qué Colegio? ¿Con quién? ¿Entonces tú eres el español? ¿Tú eres el que llevas años ayudando a la financiación de mi colegio? - SÍ -contesté sin preguntar por el nombre del colegio, porque de repente lo supe. La Popa se puso a llorar, a agradecer y a contar la importancia del Jardín Andalué para los niños de las poblaciones cercanas, para su propia hija. Me miraba de una forma difícil de describir. Luego contó brevemente qué es lo que hacía ella en la Casa de Acogida Niños de Jesús, que recibe a niños con distintos tipos de discapacidad. - ¿Y cómo funciona? -preguntó una de las del grupo - Cada mes el Señor nos soluciona lo que requerimos -contestó-, Él resuelve - A ver, Popa, ¿vas a decirme que yo, que soy agnóstico, puedo ser un instrumento del Señor? - Claro que lo eres, Juan, llevas años siéndolo. Además, ¿qué sabes tú lo que eres? ¿Agnóstico, creyente? -me dice con una mirada de seguridad difícil de mantener. Y en ese instante preciso me vino un llanto y me tapé la cara y sentí que era un momento importante y lo viví. A partir de ese momento todas fueron señales para mí y me abrí a recibirlas plenamente. Ese encuentro con la Popa me transformó, tocó muy profundo mi corazón. Hoy tengo una experiencia emocional de fe y me he ido reconciliando con mi espiritualidad.Yo estoy dispuesto a meterme en el misterio, no le pongo etiqueta .No sé si creo, creer es algo que tengo estigmatizado. Hace poco me operaron del corazón y quise escribir mi propia oración y leerla antes de entrar a pabellón. Me impresiona, me sobrecoge. Salí de la operación con una paz nunca antes vista, con un sosiego interior inmenso. Ahora estoy recuperado de mi operación, mucho antes de lo previsto, pero me siento vulnerable, sé que la vida es frágil, que me han dado otra oportunidad. Quiero hacer lo que tenga que hacer sin dejar para después, entrando en la conciencia todo lo que genera mi actuar.

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Tema central

“Estamos bien en el refugio los 33”, fue el mensaje que nos hizo hermanos. Cuando recibimos de las profundidades de la tierra esa voz de esperanza a todos les surgió como un coro gritar ¡Viva Chile!. Ese ¡Viva Chile! mostraba que en ese instante nos hacíamos todos hermanos, nos hacíamos uno, nos igualábamos y nos sentíamos comunidad” facilita. Y esa vocación de poner la mesa debe ser un acto perseverante, no basta con hacerlo una o dos veces, es necesario hacerlo hasta que las cosas se produzcan”.

Somos semejantes Cuando realmente nos encontramos es cuando nos convertimos en semejantes. Así como en la canción de Serrat de la Noche de San Juan, donde todos por un momento se unen con el propósito de festejar y comparten su pan…. “y el noble y el villano, el prohombre y el gusano, bailan y se dan la mano sin importarles la facha…”.

Y así como nos encontramos en la celebración y en la alegría, también lo hacemos en el dolor. De alguna manera todos los chilenos vivimos esta experiencia hace un par de semanas… “Estamos bien en el refugio los 33”, fue el mensaje que nos hizo hermanos. “Es curioso –señala Segio Slipsuks, consultor de EIS–, cuando recibimos de las profundidades de la tierra esa voz de esperanza a todos les surgió como un coro entonar la Canción Nacional y gritar ¡Viva Chile!, cuando podrían haber gritado cualquier otra cosa. Pero ese ¡Viva Chile! mostraba que en ese instante nos hacíamos todos hermanos,

nos hacíamos uno, nos igualábamos y nos sentíamos comunidad”. Pero la igualdad es, en muchos casos, transitoria y por lo tanto ese encuentro es temporal.Y así como cuando terminan la noche de San Juan todos regresan a su hogar “vuelve el pobre a su pobreza, vuelve el rico a su riqueza y el señor cura a sus misas…”, el desafío es que al menos ese encuentro transitorio nos transforme y nos toque el corazón. Los cambios en los seres humanos se producen en un espacio de reflexión y el encuentro con los otros permite y despierta ese espacio. Cada vez que esto sucede es

¿Puedo reconocer el dolor y la historia de los demás?

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Tema central

necesario entender qué aprendimos de esa fugaz experiencia.

En lo personal Cuando nos encontramos nos enriquecemos mutuamente, ampliamos nuestro ámbito de vida, creamos lazos, entreveramos nuestras historias, nos potenciamos. De alguna manera somos más. Sin embargo, si queremos ser tocados por todas las potencialidades del encuentro, debemos previamente entender cómo funcionamos internamente y tratar de sacar todas las barreras que nos impiden penetrar en el alma de los demás. Algunas preguntas que pueden iluminar esta reflexión:

-¿Con cuántas personas con las que convivo permanentemente, nunca me he encontrado?, ¿por qué? -¿Cuando estoy con otros tengo la serenidad y la paz interna para darme el tiempo para que se produzca una relación… o más bien ando apurado, con la mente en mil partes y pensando en lo que tengo que hacer más rato o mañana? -¿Me abro a la realidad de los demás o dejo que salgan todos mis prejuicios y hago una lista para clasificar a la persona de acuerdo con mis paradigmas? -¿Escucho lo que me quieren trasmitir los otros o estoy permanentemente buscando en mi interior cómo rebatirles, cuál es la respuesta

más inteligente o cómo argumentar de vuelta? -¿Permito que los mensajes de los otros entren sin filtros o trato de calzar sus palabras con lo que tengo en mi base de datos interna y si no coinciden los descalifico? -¿Soy capaz de abrazar, de dar un apretón de manos, de hacer un cariño o más bien me alejo corporalmente por miedo a ser rechazado? -¿Trato de buscar aquello en común que me iguale a los otros o siempre estoy intentando hacerme diferente? -¿Soy capaz de mostrar mi vulnerabilidad, aceptar que me equivoqué y que soy frágil o me muestro seguro, poderoso e inquebrantable? -¿Puedo reconocer en el otro su dolor, su historia, su realidad o miro siempre las cosas desde mi verdad? La respuesta sincera y de corazón a todas estas preguntas nos hará darnos cuenta de cuánto favorecemos el encuentro en nuestra vida y cuánto nos enriquecemos de él… También servirán para cambiar tantas relaciones superfluas por encuentros con sentido. “Toda vida verdadera es encuentro”, decía el filósofo Martin Buber. A lo que nosotros podemos agregar que la calidad de esa vida dependerá en gran medida de la calidad de esos encuentros.

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Opinión

¿Independencia o mutua dependencia? Por Sebastián Zulueta

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odemos comparar la historia de las naciones americanas independientes con la de un grupo de hermanos que sufrieron de violencia y autoritarismo intrafamiliar. Una infancia colonial en que fueron criados bajo el rigor del castigo, donde el error se pagaba con violencia, y donde los hijos no podían sentarse a la mesa con los grandes ni opinar. Una infancia donde aprendieron que los conflictos se resuelven con la negación de la postura del que no tiene el poder o con peleas. Cuando llegó la adolescencia y la inevitable etapa del disenso en que se forja la identidad a través de los procesos de independencia, estos hijos rompieron violentamente relación con sus padres e iniciaron un camino nuevo, orgullosos de haberse liberado del maltrato. Lamentablemente, en este camino la relación entre los hermanos se fue deteriorando al no tener modelos de relacionarse basados en el cariño y el afecto. El sentido de familia se fue perdiendo: los nacionalismos exacerbados llevaron a que los problemas propios fueran lo único importante; la propia identidad se construyó en la negación de la identidad del otro. Hemos ido consolidando nuestras democracias, hemos forjado nuestras propias identidades, valorando costumbres y tradiciones que son el acento que nos diferencia de otros. Sin embargo, los procesos de independencia exacerbados han llevado a nuevas injusticias, tan inaceptables como las que produjo la colonia: somos el continente más desigual del planeta donde convive el país más rico y poderoso del mundo a 300 kilómetros del tercer país más pobre del mundo; existen más de 220 millones de americanos en situación de pobreza; hay una fuerte discriminación hacia los inmigrantes; las diferencias limítrofes y políticas entre países hacen que el clima bélico y armamentista crezca y que, muchas veces, terminen en guerra; en las escuelas se enseña y celebra con orgullo hechos de violencia donde hubo muerte de pueblos vecinos.

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En este bicentenario debiéramos hacer una nueva revolución. Una revolución solidaria que culminara con una Declaración de Dependencia Mutua que sea corroborada por todos los países de nuestro continente. Una declaración que complemente los procesos de independencia con nuevos procesos de cooperación entre las naciones americanas; que sitúe al ser humano como centro de todo desarrollo; que valore la riqueza de la diversidad de las personas; que reconozca que el depender de otros es fundamental para superar las situaciones de marginación y pobreza.

En el estado actual de nuestra América se hace urgente una Declaración de Dependencia Mutua, en la que se inicie una nueva relación entre nuestros pueblos, donde se rearticulen los lazos de fraternidad y solidaridad y donde nunca y bajo ninguna circunstancia un americano se vea postergado injustamente entre sus hermanos. ¡Cuán diferente hubiera sido la historia si hubiésemos tenido padres amorosos! ¡Cuán diferente hubiera sido si hubiésemos aprendido que la felicidad de mi hermano es mi propia felicidad! ¡Cuán diferente hubiera sido si es que hubiésemos aprendido que las diferencias entre hermanos nunca se resuelven peleando! Como continente necesitamos regalarles un nuevo pasado a nuestras futuras generaciones, que les permita construir una sociedad donde primen la paz y la justicia social. Y donde todos sus habitantes digan juntos “América: Continente Solidario”.


Testigos de esperanza

Héroes

en lo cotidiano

Poner la profesión al servicio de los demás, empatizar con el otro, sacar la voz por el que está indefenso o empoderarse de la responsabilidad de aportar a la sociedad. Son diversos los motivos que llevaron a estos voluntarios a poner su esfuerzo, su pasión y su compromiso en la tarea de contribuir a un mundo más justo y humano.

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Testigos de esperanza

Gladys “Popa” Ramírez,

fundadora de la Casa de Acogida Amigos de Jesús “Tengo una hija de 20 años con capacidad diferente. Ella está muy integrada en la sociedad, ahora se encuentra estudiando Diseño Gráfico en la universidad. Siempre la apoyé y juntas salimos adelante. Entonces pensé:“Si yo pude, ¿por qué otra mamá no?”.Así fue como me motivé a trabajar 4 años en La Legua en una casa de acogida para niños con discapacidad. Quise mostrarles a esas mamás que uno sí puede avanzar. Me cuestioné mucho por qué iba a La Legua a servir si en mi propia comuna había tanta necesidad. No había centros de acogida y los niños discapacitados se quedaban en sus casas, solos y postrados. Como yo era pobladora y no tenía recursos, sentía que no podía hacer nada. Ahora sé que es una gran pobreza quedarse en el prejuicio de la carencia y no ir más allá. Cuando a una persona le dan la confianza es capaz de mostrar lo que puede hacer. Fue lo que me pasó a mí. En un retiro espiritual conocí a personas que creyeron en mí. Juntos armamos un proyecto y conseguimos fondos para construir la Casa de Acogida Amigos de Jesús en Cerro Navia, la cual trabaja con 53 niños y jóvenes discapacitados. Cuando esto empezó no pensé en todo lo que se me iba a venir encima.Yo no sabía nada de computación y hace poco terminé mi enseñanza básica. Todos los meses es un desafío conseguir los recursos para la mantención de este centro, no es fácil, pero siempre encuentro una forma de avanzar, salgo a la calle, toco puertas. Podría haberme quedado en mi casa cuidando a mi hija, pero Dios me puso aquí para servir a otros que necesitan más. En este camino Él me ha iluminado. Me atreví a poner otro hogar en Curicó, donde también había necesidades y personas dispuestas a ayudar. Ha resultado de forma maravillosa y actualmente se acoge allí a 17 jóvenes. Soy feliz trabajando en esto, no podría estar en otro lugar o haciendo otra cosa. Si quieres colaborar con la Casa de Acogida Amigos de Jesús, puedes visitar: www.amigosdejesus.cl

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Testigos de esperanza

Felipe Guala,

voluntario Fundación América Solidaria “Siempre quise hacer de mi vida y mi profesión algo al servicio de los demás. Buscando descubrí la labor de América Solidaria y me interesó, por lo que me inscribí como voluntario apenas me titulé de la universidad. Gracias a esta iniciativa tuve la experiencia de estar un año, desde junio 2008 hasta julio de 2009, trabajando como sociólogo en el Hogar de Cristo de Ecuador, en la zona periurbana de Guayaquil. Los primeros seis meses trabajé en un proyecto para crear un Centro de Formación de Microempresarios para las beneficiarias de la institución –que son 100% mujeres– con el fin de mejorar su situación socioeconómica. El resto del año trabajé en terreno, en un proyecto del área de microcréditos que consistía en buscar iniciativas económicas asociativas. En mis ratos libres participé en el coro de la parroquia de la población donde vivíamos, ya que otra de mis grandes aficiones es la música. En un año tuve la experiencia de vivir en un lugar muy pobre, en un contexto de austeridad y con las mínimas comodidades, donde trabajé mucho. Mi conclusión es que fue uno de los periodos más felices de mi vida y de todas maneras lo haría de nuevo. Conocí gente muy valiosa, una gran cultura y un país con una dinámica especial, diferente a Chile, con mucho color, música y alegría, aunque también con carencias y necesidades, puesto que Guayaquil es una ciudad con gran desigualdad social. Rescato la experiencia profesional por un lado –quizás la menos importante–, y la personal por otro, junto con los grandes amigos que hice. El voluntariado cumplió tanto mis expectativas, que me cuestiono con frecuencia decidirme por ese estilo de vida”. Si te interesa saber más sobre la Fundación América Solidaria, visita: www.americasolidaria.org

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Testigos de esperanza

María Eliana Carafi,

voluntaria de la Corporación para Ciegos “En el colegio, el Santiago College, tuve una compañera ciega, Cristina Frías, que hasta el día de hoy es una de mis grandes amigas. Con mis compañeras le leíamos la materia de clases y la ayudábamos en todo lo que podíamos. Mi madre juntó un grupo de voluntarias para copiarle los textos escolares en Braile, lo que en ese tiempo se hacía manualmente, con una regleta y un pulsor. Cristina era muy habilosa, y cuando se graduó de enseñanza media obtuvo una beca para ir a Estados Unidos a estudiar Orientación. A su regreso fue contratada por el colegio como orientadora. Esto me acercó mucho al mundo del no vidente. Como me gustaba mucho leer, Cristina me contó del Centro de Grabación para Ciegos (que actualmente es la Corporación para Ciegos). Hice una prueba de lectura, me aceptaron y así fue como empecé a grabar libros y apuntes para estudiantes con ayuda de una radio chica y casetes. Esto fue hace como 30 años. Actualmente también ayudo a editar audios y colaboro en la organización de eventos para reunir fondos. Es una labor que requiere gran dedicación y compromiso, pero que es muy satisfactoria a la vez. Este voluntariado es parte de mi vida, partí como mamá joven y ahora soy abuela. Es algo que me hace feliz y me llena completamente, estoy muy involucrada y encariñada con mi trabajo en la corporación. Soy una convencida de que el servicio al prójimo –que me inculcó mi madre y que he practicado por años– sana por dentro y ayuda a mitigar las penas que todos tenemos. Siento que además es una forma de agradecer a Dios lo que uno ha recibido. La vista se puede perder por enfermedad, por accidente o por vejez, a todos nos puede pasar. Si tú cierras los ojos por un ratito y piensas cómo sería el mundo así, a oscuras, podrías entender lo que viven los ciegos a diario. Yo admiro profundamente el espíritu de superación de los no videntes y ayudarlos a ser parte de la sociedad es lo que me mantiene aquí”. Si quieres ofrecer tu ayuda a la Corporación para Ciegos, visita: www.ciegos.cl

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Testigos de esperanza

Ignacio Farías,

voluntario Fundación Trabajo en la Calle “Llevo tres años trabajando como voluntario en la fundación. Nuestra labor es muy específica, ya que está enfocada en los microcampamentos, los cuales albergan como máximo a 25 familias. Es una tarea difícil porque son las personas más olvidadas. Los campamentos grandes tienen muchas problemáticas, pero como son más pobladores por lo general las soluciones son más viables. Nuestro objetivo es ayudar a los vecinos a resolver sus conflictos habitacionales y conseguir viviendas definitivas, aunque en la práctica también los ayudamos a organizarse y a reunir fondos para los subsidios estatales. El microcampamento en el que trabajo actualmente se llama ‘Sol Poniente’ y queda en Maipú. Hace 35 años llegó la primera familia y actualmente hay más de 40. Los terrenos que ocupan pertenecen a una constructora que hace poco los demandó para que desalojaran. Con la municipalidad estamos viendo la posibilidad de hacer un canje con esos terrenos por otros municipales. Después de tres años sigo aquí porque siento que es un trabajo justo y concreto que puede generar transformaciones de fondo en la vida de las personas. Es una labor que enriquece mucho tanto a los voluntarios como a los pobladores, ya que tienes la posibilidad de conocer otras realidades. Si el día de mañana tienes que tomar una decisión, y conoces sólo una parte de la realidad, tu decisión no va a estar suficientemente informada. La pobreza no es la que te cuentan o la que ves en la tele, es algo que tienes que vivir para entender”. Para más información sobre la Fundación Trabajo en la Calle, visita: www.trabajoenlacalle.cl

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70%

De los j贸venes infractores de ley que se capacitan en la fundaci贸n Cristo Vive encuentra trabajo y no vuelve a delinquir. Fuente: Cristo Vive

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Voluntarios de Un Techo para Chile han construido viviendas de emergencia tras el terremoto, abarcando desde la V hasta la VIII Regi贸n. Fuente: Un Techo para Chile

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73%

De los chilenos considera que salir de la pobreza depende m谩s del esfuerzo y trabajo de la misma persona que del Estado. Fuente: Encuesta Nacional Bicentenario 2009 UC-Adimark

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Humildad “Cuanto más grandes somos en humildad, tanto más cerca estamos de la grandeza”. Rabindranath Tagore “Saber que no se sabe, eso es humildad. Pensar que uno sabe lo que no sabe, eso es enfermedad”. Lao-tsé “El que con perspicacia reconoce la limitación de sus facultades está muy cerca de llegar a la perfección”. Johann W. Goethe “La modestia se parece a las estrellas, que cuanto más buscan la oscuridad en el cielo, más brillan”. José Selgas y Carrasco “Vale más tener la humildad de emprender grandes tareas con peligro de fracasar, que el orgullo de querer tener éxito achicándose”. San Alberto Hurtado

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Historias que transforman

EN

SUS

VIDAS.

HAN

HAN DADO UN GIRO EXPERIMENTADO

UNA

METAMORFOSIS INTERNA Y HAN CAMBIADO SU MANERA DE VIVIR, PARÁNDOSE FRENTE AL MUNDO DESDE OTRO PUNTO. QUÉ LAS LLEVÓ A HACERLO, QUÉ ANHELAN, QUÉ LAS MUEVE. ES LO QUE INDAGAMOS EN ESTA CONVERSACIÓN CON DOS MUJERES QUE HAN TRANSFORMADO SUS VIDAS PARA MEJOR. Y NO SÓLO LA PROPIA, TAMBIÉN LA DE MUCHOS MÁS. 18


Historias que transforman

PIA SALAS

ABRAZANDO A LOS CHICOS DE LA CALLE Era el año 2005, y habían estado mostrando mucho en la televisión la caleta Chuck Norris, a los niños aspirando tolueno… y ella no pudo más. “Yo sentía que no era posible que no fuéramos capaces de acoger a estos niños, de poder atraerlos y encantarlos”. Movida por ese sueño, ese 12 de octubre se decidió y partió a buscar niños a la calle. “Le conté a mi marido y él me dijo que me cuidara. Y yo pensaba, ¿por qué me voy a cuidar si voy a ir a entregar amor? ¿Por qué? Si era un día de encuentro, era el día más feliz, de tomar una decisión sin vuelta atrás”.

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s una artista de corazón, una mujer apasionada, que a lo largo de su vida ha tenido varios cambios drásticos: ha sido actriz, bailarina, ejecutiva de empresas. Hoy, y desde hace cinco años, trabaja con y para los niños de la calle, quienes la conmovieron a tal punto que la llevaron a dejar su carrera y su estilo de vida para irse a compartir con ellos bajo los puentes. Este compromiso, que ha sido su opción, es un

viaje sin retorno marcado por el afecto incondicional. La suya es una lucha impulsada sobre todo por el amor. Pía Salas estudió teatro en la Escuela de Fernando González, y trabajó en televisión desde muy joven. Disfrutaba esos pequeños roles, le parecían más interesantes y desafiantes. Siempre le ha gustado lo difícil. De la actuación pasó a la danza. Y bailó muchos años, hasta que en

1997 se fue junto a su marido y dos de sus hijos a vivir a Estados Unidos. Cuando regresó, en 2001, su vida dio un primer giro importante. Tenía ya cuatro hijos. Las cuentas subían y empezaba a ver que se hacía necesario que ella aportara a la economía familiar con un trabajo mejor pagado. Fue un cambio radical: pasó de bailar a pie pelado, a ser ejecutiva de ventas del Diario Financiero y luego de

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Historias que transforman

“Vi a dos cabros que iban caminando con sus perros, debajo del puente Bulnes. Les pregunté cómo bajar y cuando llegué donde ellos les dije que buscaba niños que duerman ahí. Y uno me dice: ‘Yo tía, ¿nos viene a ayudar?’. Y entonces nos abrazamos un largo rato… en un abrazo infinito de amor”.

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la revista Harvard Business Review de América Latina. Le fue bien. Había logrado el éxito y había ganado experiencia en las áreas de negociación, estrategia y liderazgo. Por de pronto tenía una familia maravillosa, una bonita casa, un buen trabajo. Pero su espíritu volvió a inquietarse y su vida dio otro vuelco. Esta vez aún más fuerte.

El llamado de la calle y el primer abrazo “Un día sentí que lo tenía todo -cuenta Pía- y que me tocaba ir en busca de los que no tienen nada. Quería trabajar con niños y jóvenes que viven en la calle. Me aconsejaron muchas veces que trabajara mejor con guaguas, que es más fácil… pero no.Yo quería los más difíciles, aquellos en los que nadie cree… Donde yo pudiera poner ese amor profundo, y que ese amor tan grande fuera capaz de transformar una realidad que aún nadie ha transformado”.

Era el año 2005, y habían estado mostrando mucho en la televisión la caleta Chuck Norris, a los niños aspirando tolueno… y ella no pudo más. “Yo sentía que no era posible que no fuéramos capaces de acoger a estos niños, de poder atraerlos y encantarlos”. Movida por ese sueño, ese 12 de octubre se decidió y partió a buscar niños a la calle. “Le conté a mi marido y él me dijo que me cuidara.Y yo pensaba, ¿por qué me voy a cuidar si voy a ir a entregar amor? ¿Por qué? Si era un día de encuentro, era un día muy feliz. Tomé una decisión sin vuelta atrás”. Caminó kilómetros por el Parque los Reyes, buscando. Llevaba una bolsa grande con panes, leches, galletas, jugos… “Me acuerdo que les pregunté a los guardias de la Estación Mapocho dónde estaban los niños, y me volvieron a decir que tuviera cuidado, que no eran tan niños. Pero yo estaba tan contenta, que no podía tener miedo”. Caminó un buen rato. Hasta que los encontró. “Vi a dos cabros que iban caminando con sus


Historias que transforman

perros, debajo del puente Bulnes. Les pregunté cómo bajar y cuando llegué donde ellos les dije que buscaba niños que duerman ahí.Y uno me dice: ‘Yo tía, ¿nos viene a ayudar?’.Y entonces nos abrazamos un largo rato… en un abrazo infinito de amor”, cuenta. Después la llevaron a conocer a los demás. Tomaron desayuno juntos, se rieron. “Me preguntaron cuándo volvía, y no he dejado de ir desde entonces”. Entretanto, un cáncer a la tiroides remeció nuevamente la vida de Pía. “Les dije a los chicos que no los iba a ver por un tiempo. Después de cuatro meses que yo no iba a las caletas, llegaron a buscarme a mi casa.Y ahí me di cuenta de que tenía que crear mi propia fundación”, cuenta. Tres meses después, en noviembre de 2008, levantó la Fundación Abrazarte, Artistas por una Obra.

Fundación Abrazarte Esta organización está trabajando por la educación en el arte, los oficios, el deporte y la autogestión para niños y jóvenes de la calle. Se trata de rehabilitar a través del arte. Trabajan actualmente con unos 30 niños y jóvenes, y dado que aún no cuentan con una casa, los talleres se hacen directamente en la calle y en las caletas. Hace unos meses, por ejemplo, trabajaron en un proyecto con la compañía Teatro Phi, con fondos aportados por el Injuv, que permitió a los niños acceder a quince clases de batucada. “Fue un proceso maravilloso, porque al principio algunos decían que no podían hacerlo, tiraban las baquetas lejos…

y terminaron tocando todos. Se lo tomaron en serio e hicieron tres presentaciones en el frontis de la Estación Mapocho. Pasaron el sombrero y todo”, cuenta Pía con orgullo. Ahora mismo están sentados en el parque, cerca del puente del Arzobispo, pintando tarjetas de Navidad. “Ya pues, Parvulito, pinte su dibujo”, le dice Pía a uno de los cabros al que llaman Párvulo. “Es que me queda feo…”, alega. “Está precioso, píntelo no más, le está quedando muy bien el fondo azul…y no tire más escupo por favor”, le dice Pía con infinita paciencia. Pía ha sido capaz de crear con ellos estrechos vínculos de cariño, amistad y compromiso, que se han logrado a través de un continuo acompañamiento. “No se necesita mucho más cuando

hay un trabajo de amor, que además se acompaña muy bien con el arte, porque el arte les da rigor, disciplina, y va provocando en ellos la necesidad de transformar sus vidas. Hemos logrado cosas y a futuro nuestro proyecto es crear una Escuela de Artes y Oficios ligada al deporte, que se pueda financiar con los productos que ellos mismos elaboren. Todos me decían que era sumamente difícil transformar una caleta en la calle. Pero ha habido cambios profundos: los chicos no están robando, son capaces de socializar, de crear vínculos sanos con las personas, de agradecer, de respetar. Hoy día reflexionan más, son cariñosos, porque han aprendido que cuidando al otro reciben del otro”, explica Pía. www.fundacionabrazarte.cl

“No se necesita mucho más cuando hay un trabajo de amor, que además se acompaña muy bien con el arte, porque el arte les da rigor, disciplina, y va provocando en ellos la necesidad de transformar su vida”.

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Historias que transforman

PAULA ROEPKE

LA PELADITA DE LAS PELUCAS Perdió todo el pelo a los siete años a causa de una alopecia areata generalizada. No hubo remedio ni tratamiento que no probara entonces para que le volviera a salir: pomadas, inyecciones de cortisona, apoyo de sicólogos y siquiatras.

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esde que perdió todo su pelo Paula vivió su infancia con la cabecita envuelta en gorros y pañuelos. A los 16 el pelo le volvió a salir naturalmente. “No sé por qué, pero salió, y eso me trajo otro mundo. La gente me miraba diferente, me invitaban a salir… pero unos meses después se me volvió a caer. Eso me produjo una gran rebeldía. Decidí que no quería ser nunca más pelada”. Optó entonces por usar peluca. Compró lo que había disponible en Chile en ese momento. “No

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era una maravilla, pero servía. No había mucha elección de color ni de corte, y yo no tenía mucha conciencia de lo que era una peluca. Pero me sirvieron igual”, cuenta Paula. Y así siguió por la vida, con su peluca. No le contaba a nadie que la usaba. Estudió Relaciones Públicas, viajó, trabajó. Cuando tenía 25 años, buscando en internet, empezó a encontrar más y mejores opciones de reemplazo de cabello. Se dio cuenta de que existía algo más natural, más suave y más lindo.Y co-

menzó a encargar pelucas al extranjero. Entretanto se casó, dejó de trabajar y se fue a vivir al campo.Tiempo después se separó. “Quedé en cero.Tuve que replantearme todo. No tenía pega, y no quería volver a Santiago. Me pregunté, ¿qué hago? Y me llegó la idea. Fue algo mágico, como una revelación: vende pelucas. Pero no sabía cómo empezar.Tenía tres pelucas y 600 lucas en la cuenta corriente. Nada más”, recuerda Paula. Hoy, la mayoría de las clientas de Paula son mujeres que han perdido el


Historias que transforman

pelo por una quimioterapia. “A varias las acompaño desde el principio. Les pasan el dato en las peluquerías o en las mismas clínicas, cuando les detectan el cáncer y la enfermera les sugiere que usen peluca, porque hace más fácil el enfrentarse al mundo. Quedar pelada puede ser incluso peor que perder una pechuga… Es un estado de mucha vulnerabilidad. Les afecta mucho. Pero cuando les das la opción de una peluquita… les cambia todo”, dice Paula.

Con la peluca a la peluquería Paula compra generalmente las pelucas de largo estándar y acompaña a las clientas a la peluquería para darle un corte y estilo. Por lo mismo tuvo que

“A varias las acompaño desde el principio. Les pasan el dato en las peluquerías o en las mismas clínicas, cuando les detectan el cáncer y la enfermera les sugiere que usen peluca, porque hace más fácil el enfrentarse al mundo. Quedar pelada puede ser incluso peor que perder una pechuga…”.

preocuparse de buscar a alguien de confianza a quien pudiera confiarle su inversión y la de sus clientas. Así conoció a Oly Vera, dueña de una peluquería, con quien hoy tiene una especie de alianza estratégica.

En ese momento entra la Oly. Apuntando a su cabeza dice: “Estos son los desafíos que tiene que ver la Paula”. Se saca el peluquín para exhibir con gracia su media calva. Después con una sonrisa enorme se lo vuelve a

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Historias que transforman

“Todo te sale mejor. Cuando eres capaz de sacarte la peluca y caminar por la calle pelada, el resto hasta te respeta, te admira”. plantar encima. Nunca se supo. Se ve regia. “Este es uno de los mayores problemas que hay en Santiago –explica la Oly– tener poco pelo. No te imaginas que existe una cosa así. La gente no sabe qué hacer y tiene miedo de dar el paso para averiguar. Algunas personas se encierran en su casa durante años… Pero aquí este problema lo solucionamos”. Paula explica que normalmente las mujeres quieren que la peluca sea casi igual a su propio pelo, para que nadie se dé cuenta. “Casi siempre llegan aquí mal. Muy tristes.Y es muy especial ver lo que se produce, especialmente cuando se juntan varias peladitas. Hay gente que quiere estar en privado, pero a mí me gusta cuando están en el salón entre todas, porque es parte de un proceso de dejar de esconderse. Tú ves cómo se van relajando, se prueban pelucas, se ríen, se dan consejos. Les ves las caras, cómo les vuelven a brillar los ojos cuando les gusta como quedaron… Es algo que yo siento que les sirve mucho a estas mujeres que están pasando por un

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periodo muy difícil. Les devuelve la autoestima y la alegría”. La experiencia de trabajar con estas mujeres la ha hecho estar en constante contacto con la muerte, y no tener miedo de que llegue. “Me ha dado la posibilidad de poder hablar en voz alta de la muerte.Y con el resto.. Me ha hecho sentir la empatía, que el sufrimiento es igual para todos, da lo mismo por qué se sufra, duele igual.Y normalmente nadie te entiende”.

Su propio proceso con la calvicie Al principio Paula se cambiaba de peluca bastante seguido. “He sido rubia, trigueña, de pelo largo, crespo, corto… en una búsqueda de un look que me acomodara. Pero me he dado cuenta de que mi pelo va con mi estado, con mi personalidad. Hasta hace poco usaba el pelo largo, y probando un producto nuevo, ocupé una peluca corta por tres meses. Y me gustó mucho. Me di cuenta de que mi peluca larga me escondía. Y hoy día me siento más segura… y me muestro más. Lo veo como parte de la propia

evolución, un reflejo de procesos internos”, explica. Ahora incluso se atreve a andar pelada. “Antes nunca me atreví. Cuando decidí usar peluca era porque no quería que me vieran pelada. Creo que yo misma no quería verme pelada.Y siempre oculté que usaba peluca. Le mentía a la gente.Y eso, ahora me doy cuenta, creaba una distancia con la otra persona”, dice. Un día en un retiro, hace dos años, se sacó la peluca. “Andábamos todos en una búsqueda, me sentí acogida… y me atreví. Fue revelador, atreverme a mostrarme como soy. Hay gente que me dice que me veo mucho más linda pelada… pero yo sigo necesitando la peluca a veces, para enfrentar ciertas cosas, en ciertos momentos. En otros estoy feliz peladita, es rico… puedes sentir el viento, no tienes que peinarte…”. Su experiencia de vida le ha permitido a Paula darse cuenta de lo importante que es aceptarse. “Todo te sale mejor. Cuando eres capaz de sacarte la peluca y caminar por la calle pelada, el resto hasta te respeta, te admira”. Más info en: wwwpelucaspaula.cl


Opinión

¿Acaso Dios escondió la felicidad? Por David Fishman

Q

uisiera compartir esta historia: Un profesor universitario fue visitado por sus alumnos, que se quejaban de la vida. Ellos decían que la plata no les alcanzaba. Otros se quejaban porque todavía no los ascendían en la empresa. El profesor escuchó con paciencia todas sus quejas con comprensión y compasión. Luego les ofreció café a sus alumnos. Puso en la mesa varios tipos de tazas y el café. Había tazas finas de porcelana, de cerámica, de vidrio y otras tazas de plástico y de papel. Al percatarse los alumnos que había algunas tazas más finas que otras, corrieron para tomar la mejor taza. El profesor los miró, y les dijo: “No entiendo, todos han competido intensamente para conseguir la mejor taza, pero la taza no le cambia el sabor al café. El café sabe igual en cualquiera. Queridos alumnos, la vida es el café y la taza son todas nuestras posesiones materiales, el poder, el prestigio, el logro, el ego. Todos ustedes se quejan porque no pueden conseguir una mejor taza, pero la verdad es que están perdiendo el tiempo de disfrutar el café”.  Esta historia es un ejemplo de cómo el ser humano busca la felicidad en el sitio equivocado. Cuando terminé de escribir mi reciente libro, “La alta rentabilidad de la felicidad”, después de haber investigado por años sobre la felicidad, llegué a la conclusión de que Dios juega con nosotros a las escondidas. Escondió la felicidad y espera que nosotros la encontremos.  Los seres humanos tenemos un sesgo hacia lo negativo. Las emociones negativas son intensas, perduran en el tiempo y vienen solas, pero nos han salvado de los depredadores, nos han permitido sobrevivir y evolucionar. Pero para ser feliz hay que traer más emociones positivas a la vida.  También el ser humano tiene un sesgo hacia la ingratitud. Sentimos que nos merecemos todo. Nos olvidamos rápidamente de lo que hacen por nosotros. Esperamos mucho de los demás y normalmente nos centramos en nuestras propias necesidades. Paradójicamente la felicidad se encuentra cuando tomamos conciencia de todo lo que recibimos, cuando somos agradecidos.  El ser humano tiene una mente que vive o en el pasado o en el futuro, pero rara vez está en el presente. Nuestra mente está lamentando, recordando o sufriendo momentos del pasado o está

preocupándose y estresándose por el futuro.  Pero la felicidad se consigue cuando aprendemos a estar en el presente, en el ahora. El ser humano tiene una tendencia hacia la pasividad y la flojera. Hacer deporte, para muchos demanda demasiado trabajo y esfuerzo. Lo natural mas bien sería quedarse estático, inactivo. Pero está totalmente probado que las personas que hacen deporte por lo menos 3 veces por semana son más felices. El deporte es tan poderoso como los antidepresivos. El ser humano tiene una tendencia a buscar su beneficio personal, hacia el egoísmo. Pero la felicidad se encuentra cuando hacemos actividades trascendentes que dejen una huella. Está demostrado que aquellas personas que tienen un propósito más

Después de haber investigado por años sobre la felicidad, llegué a la conclusión de que Dios juega con nosotros a las escondidas. Escondió la felicidad y espera que nosotros la encontremos.  grande que sí mismas, y que trabajan en él son más felices. El ser humano tiene una tendencia hacia la individualidad, hacia ver todo separado, hacia lo material. Pero la felicidad se encuentra cuando experimentamos el plano espiritual donde sentimos que todos estamos interconectados, que todos pertenecemos a una misma fuente de energía de amor.  En todas estas tendencias humanas, Dios escondió la felicidad. Nos puso en una balsa en un río que baja a toda velocidad por los rápidos. Nosotros estamos en la balsa bajando la pendiente, estresados, tratando de sobrevivir, lograr llegar más rápido que los demás. Pero la felicidad se encuentra cuando remamos en contra de la corriente y nos elevamos en lugar de bajar a toda velocidad. El reto de todos nosotros es comprender este juego, remar en contra de la corriente, encontrar la felicidad y en ese momento nos daremos cuenta de que siempre estuvo a nuestro alcance. Que en nuestra dimensión espiritual somos seres totalmente felices y que Dios sólo estaba esperando que nos demos cuenta.

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Despertar

Cuando dos se reencantan Al final del día –y de la vida–, querer y ser querido es lo más trascendente, es lo que buscamos porque es lo que nos acerca a la plenitud como ser humano. Con el otro, nos completamos; con el otro, crecemos; junto al otro, nos hacemos mejores personas.

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Despertar

Nunca olvide decir:

V

ivir de a dos exige un mayor despliegue de nuestras capacidades en todos los aspectos. Siendo dos se cultiva más la generosidad, se aprende a postergar, a negociar, a discutir, a reír, a disfrutar, a amar. Hoy se sabe que vivir en pareja tiene más beneficios que vivir solo. En general, las investigaciones realizadas concluyen que “los casados viven más años, gozan de mejor salud, mantienen relaciones sexuales más satisfactorias y están más estimulados a aumentar sus ingresos que los que viven solos, cohabitan o se han divorciado’’. Claro que en la actualidad vivir en pareja se ha transformado en una experiencia contradictoria porque hoy más que nunca la gente se casa cuando quiere y con quien quiere, pero a pesar de esa libertad total también hay más separaciones. Toda una paradoja. Entonces es necesario entender que el modelo de pareja va cambiando. “Que las personas se gusten, se enamoren y decidan formar una pareja no tiene 200 años. En el pasado las personas se unían por conveniencias económicas o políticas. Además había un resguardo institucional que hacía que la pareja fuera mucho más sólida, desde el punto de vista de la estructura, pero eso no aseguraba que estuvieran enamorados. De hecho no se les pedía que fueran felices’’, señala Juan Luis Urrutia, terapeuta. La sicóloga Pamela Campos habla de que está emergiendo una nueva pareja que aún está en desarrollo. “Hoy el desafío es más grande y tiene más que ver con lo que las dos personas van a comprometerse en un proyecto

Sí, por favor y gracias l Sí. Lo que significa aceptar al otro, asentir que yo lo elegí no para cambiarlo sino para amarlo l Por favor. Pedir las cosas y no exigirlas. Al solicitar algo con humildad, el corazón del otro se abre y favorece la confianza l Gracias. Porque amar y ser amado es un regalo.

Para que las parejas se mantengan ya no basta con lo que se debe hacer o con lo que todos hacen, ahora es necesario crear un proyecto propio y único que los conecte íntimamente, más allá de ser padres, por ejemplo.

Maleta de herramientas

“Ir a los talleres de Fundación para el Crecimiento Matrimonial nos ha permitido enfrentar los temas difíciles de otra manera, porque tenemos una maleta de herramientas, hemos aprendido a comunicarnos, es decir, a hablar de nuestros sentimientos, en especial a mi marido que por ser hombre eso le costaba más. Cuando teníamos un problema pensaba que iba a fracasar y que eventualmente nos podíamos separar, hoy eso no me pasa. Da otra parada en la vida, tienes más claro que estás en un proyecto y no sientes que cualquier viento te va a tumbar’’. Lyllian Turri, 23 años de matrimonio

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Despertar Para preguntarse en pareja

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¿Cuáles son las 3 experiencias de nuestra relación que me han hecho más feliz?

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Las tres cosas que más me agradan de ti.

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¿Qué te gustaría que modificara para que mejorara nuestra relación?

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¿Cómo te ves conmigo en 5 años más?

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¿Cómo quieres que te quiera?

común, porque antes estaba armado desde afuera. La pareja actual, como una unión sólo en torno a un proyecto de:  familia, casa, hijos, está quedando también rápidamente obsoleto. Lo único que puede salvar a la pareja es un compromiso de ayuda mutua en el proceso de crecimiento de ambos, donde cada uno sirva al otro como compañero de ruta en un desarrollo humano y también espiritual. Es muy importante aprovechar ese espacio de cercanía, de intimidad, de vulnerabilidad para ayudarse mutuamente”, señala.

Vivir de a dos

Revivir nuestro pololeo

“Nos metimos en un taller de reencantamiento del matrimonio con unos amigos y nos gustó mucho. Nos ha hecho recordar tiempos cuando estábamos jóvenes, revivir nuestro pololeo, las locuras que hacíamos… Han aparecido lindos recuerdos y ha hecho que de a poco nos vayamos reencantando. Escuchar a los demás también nos ha servido’’. Ingrid Mayenberger, 33 años de matrimonio

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Aún teniendo en teoría claros los beneficios, quienes vivan en pareja sabrán perfectamente que no es tarea fácil. Esta relación –más que en ninguna otra en el mundo– sintetiza todas las otras que uno ha tenido en la vida, con los padres, con los amigos, con los hijos, con los hermanos, todo lo que has aprendido o desde donde has quedado dañado se expresa en la relación de pareja, explica Antonia Raies, sicóloga ­­ del Instituto Chileno de Terapia Familiar.


Despertar Opciones para todos

l Fundación para el Crecimiento Matrimonial (FCM) –encabezada por el sacerdote Gustavo Ferraris– ofrece desde talleres de preparación para novios hasta para el crecimiento matrimonial donde los participantes abordan: “Cómo comunicarse y no sólo conversar’’, “Experiencia práctica en comunicarse en parejas’’ y “La sexualidad como cumbre de la comunicación’’. Funcionan grupos de crecimiento que se forman con cinco parejas que se reúnen una vez al mes en las casas de los participantes. Teléfono: 228 9729, www.fcm.cl

Esto encierra un gran riesgo porque muchas veces se le pide a la pareja que repare viejas cicatrices y se le da la misión inconsciente de que llene todas nuestras carencias. Esta no es su función porque la relación se llena de exigencias y a la larga es insostenible. Desde este punto de vista es fácil comprender que la felicidad de una pareja está directamente relacionada con la salud emocional de ambos. Hay parejas que se mantienen por años, pero que su relación es monótona y aburrida, no hablan, no comparten e incluso han elegido dormir en piezas separadas… No tienen mayores conflictos, es cierto, pero tampoco se benefician mutuamente de una relación cercana que los convierte en compañeros de vida… Otros, si bien están aparentemente juntos, han perdido la intimidad, el encanto del amor, la complicidad del pololeo. Las cifras hablan por sí mismas: en los 4 primeros años de matrimonio el 67% de las personas se declara muy feliz, pero este porcentaje va disminuyendo considerablemente con el tiempo. Sólo el 28% de las parejas que llevan entre 26 y 30 años coinciden

con esta declaración (Encuesta Nacional Bicentenario 2008, realizada por la Universidad Católica y Adimark). La buena noticia es que para todos quienes quieran reencantar su relación hay caminos y opciones. Existen diversas iniciativas pensadas en ayudar a las parejas a tener una mejor relación, a mejorar la comunicación y a ser más felices (ver recuadro). Sin embargo, también ese reencantamiento puede partir por cosas muy simples y sencillas. Según Loreto Fourcade, terapeuta sistémica de pareja y familia, para comenzar lo más importante es separar conceptualmente el matrimonio de la familia: “Estar en pareja significa compartir lo mío y lo tuyo en intimidad y complicidad”. A veces los padres por estar demasiado disponibles a los hijos se transforman sólo en papás. Es así como el dormitorio matrimonial pasa a ser como la sala de estar y cada vez se van reduciendo más los tiempos y espacios de intimidad. Darse momentos exclusivos es un regalo al final para los hijos, porque la mejor manera de criar niños felices es que ellos vean que sus papás se aman.

l TantraAhora: El tantra promueve la energía del amor para conectarnos con los otros desde la vulnerabilidad, desde la expansión, desde la fusión y no desde las aparentes individualidades que nos separan. En los talleres se busca despertar los sentidos. Se invita y conduce a las parejas para que se puedan sacar las caretas y roles y se conecten desde su vulnerabilidad, desde su esencia y revivan aquello que el alma del otro representa para cada uno. Los facilitadores son Juan Luis Urrutia y Pamela Campos.Talleres de fin de semana para parejas y sesiones particulares. Teléfono: 206 6020, www.tantraahora.cl l Personalidad y Relaciones Humanas (PRH): Fundado en Francia, es un organismo que se inscribe en la sicología humanista y propone el autodescubrimiento. Proponen desarrollar las capacidades relacionales habiendo antes reconocido los aspectos fundamentales de la propia personalidad. Talleres: “Construir nuestra pareja’’ y “Conocernos como parejas’’. Teléfono: 8332261, www.prhchile.cl l Encuentro Matrimonial Anglicano (EMA). Se realiza durante un fin de semana y está abierto a personas de cualquier religión o sin ella. Se enseña una técnica de comunicación para que las parejas exploren y mejoren su relación de manera amorosa y comprensiva. Los encuentros se realizan en las distintas sedes de la iglesia anglicana. www.iglesiaanglicana.cl

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Despertar

Lo más importante es separar conceptualmente el matrimonio de la familia: “Estar en pareja significa compartir lo mío y lo tuyo en intimidad y complicidad”. A veces los padres por estar demasiado disponibles a los hijos se transforman sólo en papás.

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Otra cosa que señala Loreto es la importancia de entregar y recibir con equidad: “Pareja significa que somos par y, por otro lado, parejos; si por amor entregamos un poquito más de lo que recibimos, vamos agrandando el vínculo”. Pero el grave problema –sobre todo de las mujeres– es que hacen todo por el otro, renuncian a sí mismas y finalmente él no puede compensar todo lo recibido. Paradójicamente a veces las relaciones se rompen porque uno de los dos da en exceso. Ese aspecto es reforzado por Raies: “Intentar tener una equivalencia de valor, eso está en el ADN de las personas y todo el mundo la necesita. Ésta está dada por la infinidad de recursos que tú tengas, puede ser desde que sabes hacer queques ricos y tu marido sepa cambiar neumáticos. O cuando la mujer tiene más poder económico, pero él tiene una tremenda capacidad de contención de los niños, entonces ella puede descansar en que él hace un trabajo emocional muy importante’’, explica. Es bueno entender, en lo más profundo, cuál es el sentido de estar con el otro, por qué lo elegimos, cuál es el aprendizaje de nuestra vida con él. “Andamos buscando amor y para poder tener amor tenemos que dar, ese es el desafío de la pareja, todos queremos que nos quieran y en realidad eso que andamos buscando tenemos que darlo. La fuente está dentro, no allá afuera’’, concluye Pamela Campos.


Opinión

La Paz como camino Por Patricia May

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a mayoría de las personas anhela un mundo donde la paz, la comprensión, la buena voluntad, sean el modo normal de relacionarse, donde la creatividad y autorrealización puedan surgir como el fruto natural de un amable convivir en que las personas se sientan aceptadas y amadas. Sin embargo, no nos está siendo fácil y a menudo nos sentimos frustrados. Nuestra intención colapsa con nuestra propia agresividad e intolerancia. ¿Qué hacer? ¿Dónde está el problema? ¿Qué caminos podrían ayudarnos a ser, nosotros mismos, fuentes de las bondades que anhelamos para el mundo? Comencemos afirmando que sólo personas pacíficas pueden generar un mundo pacífico. La pacificación es un camino, y como todo camino requiere un mapa de ruta, una práctica persistente y cotidiana, un amable esfuerzo dirigido en total conciencia. Para ello es preciso comenzar por saber cuáles son los aspectos que están estimulando la agresividad y la intolerancia.

El problema mayor a la pacificación no está afuera, sino en nuestro propio interior, en la mente, en el rollo mental. Hay factores externos como la extrema competitividad, la avidez consumista, la preocupación por la imagen. A éstos se suma la interconectividad constante que ha ido acelerando la vida moderna sin dejarnos respiro, tiempo ni pausa, ni siquiera en los días libres para escuchar al Ser, para relajarnos, para conectarnos con nosotros mismos. El vivir se ha vuelto tan lleno de cosas, actividades, información, estímulos externos que, más que vivir, funcionamos a mil para cumplir con las actividades de cada día, pasamos de una cosa a otra, intentando ser eficientes, pero haciendo todo superficialmente, sin calidad ni auténtica presencia.

Así no es posible escuchar, ver, sentir, estar. Nos volvemos ciegos y sordos a nosotros mismos y al otro. El resultado natural de esto es la impaciencia, la irritabilidad, la no disponibilidad y el vicio moderno de estar sin estar. La presencia-ausente, de vivir pensando en lo siguiente. Sin embargo, el problema mayor a la pacificación no está afuera, sino en nuestro propio interior, en la mente, en el rollo mental. Ahí donde los pensamientos saltan de acá para allá, como un mono en la selva, o se quedan pegados obsesivamente en algo como una vaca rumiando la hierba. El estado “normal” de la mente suele ser un pozo aflictivo donde abundan la ansiedad, la impaciencia, la avidez, la irritabilidad, el miedo, la crítica, la envidia, los celos… ¿cómo se pueden generar relaciones amables, pacientes, pacíficas si nuestros pensamientos y sentimientos están contaminados? ¿Si al vivir, relacionarnos, tomar decisiones, muchas veces lo hacemos desde esa densa nube interior? La calidad de vida, las relaciones armónicas, la paz, la alegría de vivir como estados de base (y no como chispazos repentinos y fugaces) resultan de personas que se han pacificado a sí mismas. Para eso se requiere una práctica sostenida a través de la vida para acallar el ruido interior que no nos permite vivir cada momento en presencia plena, estando ahí, completamente ahí, en cada respiración, al caminar por la calle, trabajar, conversar, planificar. Ir domesticando a la mente para que esté al servicio de nuestro ser, ir cada día, diligentemente llevándola a la paz, aquietándola, conduciéndola al momento presente. A veces basta centrarse en la propia respiración, ese acto tan simple es un gran recurso: Respirar conscientemente, lo cual nos saca de la ausencia, de los pensamientos dispersos, de los argumentos mentales obsesivos, de los estados emocionales adictivos, para ir soltándolos, para no enganchar con ellos, para ir descubriendo ese cielo azul y despejado que resulta de una mente pacífica. Cuando la mente se acalla descubrimos un espacio interior de silencio y luz, de alegría y entusiasmo, de belleza y amor que es nuestra naturaleza más profunda. Desde allí y sólo desde allí podemos ser pacificadores del mundo.

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Ser Familia

Tertulias familiares:

Vivir en familia un tiempo con sentido L

¿Qué le parecería transformar una típica reunión familiar, en la que abundan la comida y la conversación desordenada, en una instancia de reflexión? Parece raro, un poco fuera de lo común, pero la experiencia muestra que las familias que han hecho la prueba de reunir a todos sus miembros a reflexionar y escuchar historias significativas han logrado más de lo esperado.

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a idea de las tertulias familiares nace como una forma de buscar una manera distinta de encontrarse como familia. Son reuniones informales en las cuales se invita a una persona externa para que comparta con ellos su testimonio de vida. Los invitados por lo general son personas que han tenido vivencias impactantes y diferentes a las que les ha tocado vivir a los miembros del grupo familiar. El objetivo de estas tertulias es ofrecer a los hijos y nietos, sobre todo a los que están en la etapa de la adolescencia, la posibilidad de conocer otras realidades y otros mundos que los ayuden a ampliar su visión de la vida en general. Hace cinco años que los integrantes del clan Ruiz-Tagle Claro celebran tertulias familiares. Las organiza Sergio Ruiz-Tagle, el abuelo, quien tres veces al año invita a su casa a todos sus nietos, junto con sus respectivos padres, para compartir una experiencia diferente. “Esta reunión nació del cuestionamiento sobre cómo se podía hacer para que los jóvenes conocieran otros mundos, más allá de sus amigos y del colegio donde estudian. La idea era que conocieran personas interesantes que pudieran aportar valores a su vida”. Cuando se realizó la primera tertulia, la mayoría de los nietos eran adolescentes. Este factor fue muy importante, puesto que durante esa etapa los jóvenes son vulnerables e influenciables, entonces las historias de superación y esfuerzo pueden calar mucho más hon-


Ser Familia

do en ellos, actuando como un estímulo positivo. Por otro lado, ya son capaces de entender la complejidad de los relatos y pueden reflexionar al respecto.

La clave: los invitados La primera persona invitada a la casa de los Ruiz-Tagle Claro fue Rosario Guzmán Errázuriz, quien compartió episodios de su vida y habló sobre su relación con Dios. Este testimonio fue muy impactante, especialmente para los adolescentes de la familia, como recuerda la hija de don Sergio, María Elena Ruiz-Tagle: “Mis hijas me miraban extrañadas mientras hablaba Rosario Guzmán, porque no podían entender cómo una persona que había tenido vivencias tan fuertes y potentes podía estar en paz con Dios”. El segundo invitado fue Nicolás Boetsch, fundador de Bazuca.com y la agencia de turismo aventura Latitud 90. “Fue la antítesis de Rosario Guzmán, un joven de una creatividad y una fuerza impresionantes. El mensaje que nos dejó es que había que buscar lo que realmente era nuestra vocación”, comenta don Sergio. Ningún invitado es mejor que otro, puesto que todas las historias son dis-

tintas y cada una de ellas puede aportar de forma especial a los miembros de la familia. En las quince tertulias que ha compartido la familia Ruiz-Tagle Claro han podido escuchar historias muy diversas, como la de una profesora ciega que hace clases de Lenguaje en un colegio, un ex drogadicto rehabilitado, un documentalista parapléjico, una colombiana que fue a África a trabajar con niños abandonados y una mujer que acoge a niños discapacitados de La Legua, entre otros.

Un diálogo vivo La tertulia comienza con la exposición del invitado. Luego los asistentes pueden hacer preguntas y finalmente se abre un espacio para que los miembros de la familia comenten sobre la experiencia. Las primeras tertulias no estuvieron exentas de dificultades, tal como lo recuerda la esposa de Sergio, Marcela Claro: “Al principio costaba que los nietos se soltaran y aportaran a la conversación, pero con el tiempo han tomado confianza y ahora preguntan cosas muy importantes que incluso amplían la exposición misma. Esto es muy relevante, en el sentido de que a veces a los mismos adultos nos cuesta

“Creo que hoy en día hay que aprovechar todas las instancias que uno tenga para compartir en familia. En nuestro caso, como somos una familia grande, no tenemos la posibilidad de juntarnos siempre, entonces las tertulias nos permiten reunirnos en una instancia muy especial. Es común que los hijos reclamen cuando hay una tertulia programada, nadie los obliga a ir, pero finalmente llegan igual y lo disfrutan”. María Teresa Ruiz-Tagle

“Cada vez que termina una tertulia y llego a mi casa siento que de repente les doy importancia a cosas insignificantes. Algunas veces llegaba súper preocupado a la reunión porque al otro día tenía prueba y no iba a alcanzar a estudiar bien. Pero después de la tertulia entiendo que la prueba no es lo más importante, y me siento lleno, con otra mirada, otra intención. Es una experiencia muy revitalizadora”. Sergio Ruiz-Tagle (nieto)

El objetivo de estas tertulias es ofrecer a los hijos y nietos, sobre todo a los que están en la etapa de la adolescencia, la posibilidad de conocer otras realidades y otros mundos que los ayuden a ampliar su visión de la vida en general.

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Ser Familia

enfrentar a una persona que ha vivido cosas impactantes en su vida o que tiene alguna discapacidad”. En la casa de Sergio se reúnen entre 25 y 30 personas en cada tertulia, puesto que su familia es numerosa. Él ha decidido realizar estas reuniones tres veces al año, considerando que es una dosis equilibrada: “Si es mucho, se pueden aburrir, y si es muy poco, se les olvida”. En cada ocasión, los espera a las 7 de la tarde con ricas cosas para comer. Su intención es mantener esta costumbre, con el fin de convertirla en una tradición familiar que refuerce las bases de la buena comunicación, el respeto y la tolerancia, tanto dentro del núcleo familiar como en la relación con la sociedad. Los beneficios de organizar tertulias en familia son muy amplios y van desde conocer los intereses y las inquietudes de los miembros de la casa respecto de determinados temas, hasta enseñar a los más jóvenes a reflexionar, a tener ideas claras y a crearse un criterio propio, reforzando al mismo tiempo su capacidad de expresión. Para Sergio Ruiz-Tagle el aporte fundamental de las tertulias es la posibilidad de conocer otros aspectos de la vida: “El mundo está muy complicado hoy día. Muchas veces los jóvenes es-

tán envueltos en una burbuja, entonces conocer a personas que han tenido problemas y que han salido adelante los ayuda a conocer otras realidades”. Esta idea la apoya Marcela Claro: “Probablemente los jóvenes de hoy saben y hablan de muchas cosas, pero no siempre reciben verdades desde el corazón. Esta una forma de mostrarles cómo la vida es tan potente que te hace trascender a pesar de los dolores. Los chiquillos hoy en día creen que todo es muy fácil, entonces se frustran con mucha facilidad y no luchan. Esto les ayuda a ver que la vida es un aprendizaje y que uno puede crecer con las dificultades. Estoy segura de que a mis nietos les ha servido mucho esta experiencia”.

“En el colegio había participado en cosas similares, pero no me había tocado hacerlo en familia. Fue súper buena la experiencia, en un ambiente muy agradable. Lo que habló Muriel, una joven que a los 20 años había fundado una hostería social para personas que viven en situación de calle, me motivó mucho, tanto que hice un proyecto en la universidad con ella y la estuve ayudando”, Felipe Montero, quien asistió a una tertulia organizada por su familia.

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Paz “No hay camino para la paz, la paz es el camino”. Mahatma Gandhi “El signo más evidente de que se ha encontrado la verdad es la paz interior”. Amado Nervo “La paz comienza con una sonrisa”. Madre Teresa de Calcuta “Si no estamos en paz con nosotros mismos, no podemos uiar a otros en la búsqueda de la paz”. Confucio “La paz es para el mundo lo que la levadura para la masa”. El Talmud

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Opinión

¡Celebremos nuestra dependencia! Por Juan Carlos Eichholz

¿Q

ué debemos celebrar en este Bicentenario? Desde luego la valentía y tenacidad de algunos jóvenes idealistas, gracias a quienes, hace 200 años, comenzamos nuestro proceso de independencia. Pero ése era sólo el inicio de nuestra historia republicana, la que hoy debería llevarnos a celebrar casi lo contrario de lo que entonces tanto apreciamos. Sí, hoy deberíamos celebrar nuestra dependencia. Cual adolescente que va forjando su personalidad, para lo cual necesita buscar espacios propios y autonomía respecto de sus padres, Chile también fue forjando su identidad, cortando vínculos con la madre patria, pero asimismo marcando diferencias con sus vecinos, lo que supuso múltiples conflictos y una sangrienta guerra. El asunto no era muy distinto al interior de nuestra frontera, donde la construcción de la patria supuso desconfianzas y pugnas de todo orden por ir forjando identidades personales y políticas, en cada una de las cuales estaba la intención de marcar el territorio propio, diferenciándolo del de otro. En otras palabras, una clara tendencia a la autovalencia, una tendencia a no tener que depender de los demás. El personalismo del s. XIX va dando pie al colectivismo del s. XX, pero que, más que buscar la colaboración con el otro, pretende lograr la supremacía sobre él. Las personas se unen, pero lo hacen en contra de otros. Es la era de las ideologías, donde las cosas se miran en blanco y negro, donde la identidad individual se fortalece al ser parte de un colectivo, pero sólo para reafirmar que soy de éstos y no de aquéllos. Y así es como llegamos a 1973, con una sociedad polarizada entre los buenos y los malos “cada uno sintiéndose parte de los primeros, por cierto” cuyas secuelas se han hecho sentir por varias décadas. Hoy, sin embargo, el Bicentenario nos encuentra en lo que parece estar siendo el amanecer de una nueva etapa, cuyos primeros haces de luz se vienen percibiendo desde hace algunos años, y cuya idea central es simple pero potente: para progresar es necesario colaborar, y para colaborar es necesario ver al otro.

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En el ámbito económico el fenómeno se viene observando desde hace un rato, a través de la apertura de las fronteras comerciales y de la firma de tratados de libre comercio, en lo que Chile ha ido en el grupo de avanzada. Y también se observan algunos destellos en el ámbito político, donde el lograr acuerdos, construir alianzas y aunar voluntades va ganando terreno. ¡Y qué decir de la sociedad civil! Como nunca es posible observar

Hoy el Bicentenario nos encuentra en lo que parece estar siendo el amanecer de una nueva etapa, cuyos primeros haces de luz se vienen percibiendo desde hace algunos años, y cuya idea central es simple pero potente: para progresar es necesario colaborar, y para colaborar es necesario ver al otro.

ciudadanos que se conectan unos con otros, facilitado por las tecnologías, para colaborar en grandes causas e impulsar, entre otros temas, aquellos que representan problemas no sólo en un lugar aislado, sino en el mundo entero “como el cambio climático o la pobreza” y que no se resuelven si cada uno de preocupa de su metro cuadrado solamente. E incluso en las organizaciones esto ya se empieza a vivir en nuestro país, a través del trabajo en red, de la innovación colectiva, de estructuras más horizontales y de un contacto cada vez mayor con el entorno. Sí, en este Bicentenario tenemos mucho que celebrar, porque todo indica que como país estamos entrando en nueva etapa, ya no de independencia, sino de interdependencia. ¡Viva este nuevo Chile!


Nuestro mundo

Bicentenario

Chilenos que nos inspiran Son muchos más, algunos anónimos, otros reconocidos y transformados en héroes. Aquí hemos querido presentar sólo a 5 chilenos del siglo XX que han marcado huella y que en la celebración de nuestro Bicentenario tienen algo que decirnos y preguntarnos….

Pablo Neruda (1904- 1973)

Amor a la Patria, al ser humano, a la mujer, al arte y la poesía, a la amistad y a la vida en sí misma son algunas de las características que emanan de la biografía y obra del Premio Nobel de Literatura Pablo Neruda. Sus poemas revelan una personalidad sensible, creativa y comprometida. Sus versos son admirados y recitados en todo el mundo y han sido traducidos a variados idiomas. Sin ningún resquemor de incursionar en la política y luchar por sus ideales, es probable que cada persona lo recuerde según la arista de su personalidad que más le impresiona y atrae. Un pensamiento

“El poeta no es un “pequeño dios”. No, no es un “pequeño dios”. No está signado por un destino cabalístico superior al de quienes ejercen otros menesteres y oficios. A menudo expresé que el mejor poeta es el hombre que nos entrega el pan de cada día: el panadero más próximo, que no se cree dios. Él cumple su majestuosa y humilde faena de amasar, meter al horno, dorar y entregar el pan de cada día, con una obligación comunitaria.Y si el poeta llega a alcanzar esa sencilla conciencia, podrá también la sencilla conciencia convertirse en parte de una colosal artesanía, de una construcción simple o complicada, que es la construcción de la sociedad, la transformación de las condiciones que rodean al hombre, la entrega de la mercadería: pan, verdad, vino, sueños”. (Extracto del discurso al recibir el Premio Nobel, 1971) una pregunta

¿Cuánto aporto a la construcción de la sociedad que sueño? 37


Nuestro mundo

San Alberto Hurtado (1901 – 1952)

Pocas personas son capaces en un país de generar tanto consenso y amor hacia él. Todos lo admiran sin importar el credo que profesan. Incluso agnósticos y ateos lo reconocen como uno de los grandes hombres de la historia de Chile. Dios puso en él sólo bondad y fe, fe en el Creador y en el ser humano. El Padre Hurtado supo sacar de cada persona que conoció su mejor parte. Con él recordamos que dar no sólo es entregar, sino que también es amar. Nos enseñó el verdadero sentido de la solidaridad, del trabajo y de la dignidad y valor del que nada tiene. El primer Santo para Chile. Un pensamiento

“Lo que necesita el mundo hoy es una generación que ame, que ame de verdad, que realice la idea del amor: velle bonum. Querer el bien, el bien de otro antes que el propio, el bien de otro a costa del propio bien de la vida; el bien de todos, el bien del pobre y del modesto empleado, el bien de la pobre viuda que no está sindicalizada, de los niños del arroyo; el bien de la prostituta... El bien del alma antes que el del cuerpo: ya que civilización no es sólo frigidaires, radio y calefacción, sino ante todo un concepto del hombre y de la vida y según eso llegar a realzar la dignidad humana de hijos de Dios.” una pregunta

¿Cuánto amo?

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Elena Caffarena (1935-1953)

Elena Caffarena fue una de las primeras mujeres abogadas en nuestro país y una de las principales luchadoras para lograr el derecho a voto femenino. Trabajó para que la mujer ocupara un lugar en nuestra sociedad más allá de la maternidad y las labores del hogar. Defendió sus derechos como madres, trabajadoras y ciudadanas y escribió uno de los conceptos más revolucionarios de su época, esto es, que en el matrimonio es vital y obligatorio que exista el amor. Un pensamiento

“¿Cómo puede pedirse a una mujer que trabaja 16 a 18 horas diarias que dedique media hora siquiera al arreglo de su casa? ¿Es posible pedir a una madre que gana dos pesos diarios, o sea, 15 a 20 centavos por hora, que dedique esa cantidad a la compra de una escoba?” (Boletín Nº 22 de la Oficina del Trabajo, “Trabajo a Domicilio” ,1924) Una pregunta

¿Vivo la igualdad en mi vida, en mi empresa, en mi casa?


Nuestro mundo

Amanda Labarca (1886- 1975)

Amanda Labarca se destacó en muchas áreas del quehacer nacional. Si bien siempre se preocupó por la situación de la mujer chilena, uno de los aportes más relevantes de esta profesora fue en torno a la educación. Sin duda, uno de los aspectos más aplaudidos fue que en 1922 obtuvo el cargo de Profesora Extraordinaria de Sicología, en la Universidad de Chile, convirtiéndose en la primera mujer chilena en impartir docencia a nivel universitario. Destacada intelectual, hizo grandes aportes en el ámbito de la educación, elaboró textos escolares y de reflexión pedagógica, promoviendo, entre otros aspectos, la función social de la educación. Una Reflexión

“Los grandes vacíos de nuestra enseñanza, sus necesidades urgentes no están en la secundaria humanística: se hallan en la insuficiencia numérica de escuelas para satisfacer al total de la población infantil , en la miseria de sus locales (…), en la dificultad para adaptar su enseñanza a las primeras y reales urgencias de nuestro medio popular, de modo que en verdad puedan elevarlo a un nivel superior de vida; en los obstáculos que hoy se oponen a que los niños terminen, por lo menos, su ciclo primario, en la escasísima obra de alfabetización del adulto…” ( Historia de la Enseñanza en Chile” 1939) Una Pregunta

¿Incluyo a los excluidos?

Francisco Varela (1946- 2001)

Francisco Varela fue un científico excepcional en más de un aspecto. Hizo descubrimientos fundamentales en el ámbito de la neurobiología e investigó acerca de las bases de la identidad de las personas, de la construcción de su “yo”, para lo cual intentó integrar el conocimiento neurocientífico duro del laboratorio con la sabiduría acumulada a través de generaciones en las reflexiones de los budistas tibetanos. Varela se interesó en lo que es el problema central de la neurobiología moderna: los mecanismos neuronales asociados a los fenómenos conscientes. Él intentó reconciliar una mirada científica y formal sobre la cognición, con la experiencia vital, en primera persona, de ser y encontrarse en el mundo. Como científico estudió y explicó el fenómeno y funcionamiento de la conciencia investigando la frontera entre la ciencia y lo subjetivo. Una reflexión

“El futuro cultural pasa por un reencantamiento de la vida espiritual, como la constante revalorización de lo que uno vive momento a momento. Ahí está la fuente de la vida. No en las empanadas y el vino tinto”. “(…) No podemos captar al objeto como si simplemente estuviera ‘ahí afuera’ en forma independiente. El objeto surge como fruto de nuestra actividad, por lo tanto, tanto el objeto como la persona están co-emergiendo, co-surgiendo” (Entrevista en el programa “La Belleza del Pensar” pocos meses antes de morir) Una pregunta

¿Cuánto vivo y agradezco el presente? 39


Destacamos

Miravalle:

Aquietar la mente, practicar el silencio

Heidi Dettwiler y Hugo Salas se conocieron, a los tres días decidieron vivir juntos y no se han separado más. Visitaron el Valle de Quilimarí y su magia los cultivó a tal punto que fueron capaces de abandonar las seguridades y la vida urbana para venir a quedarse en él y entregar a muchos un lugar para aquietar la mente, energizar el cuerpo y alimentar el espíritu.

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Destacamos

y disfrutar de la buena mesa

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eidi y Hugo son protagonistas de esta historia que, como tantas otras, implica atreverse a soltar las seguridades y a escuchar en lo más profundo qué es lo que quiere nuestro corazón. Como ellos mismos dicen: “Si nada cambia, nada cambia”…. Y ellos decidieron cambiar. Un día cargaron un camión con todas sus cosas y se fueron al Valle de Quilimarí, a un terreno que llevaba 5 años esperándolos. Hugo era socio de una empresa de servicios hidráulicos. Mientras que Heidi realizaba distintos tipos de terapia como flores de bach, masajes y otras. La pregunta ¿de qué vamos a vivir? rondaba permanentemente en el corazón de ambos, pero la decisión no podía esperar más. Así nació Miravalle, un lugar que se fue forjando con el tiempo. Sin planes, ni apuros. Ninguno imagino que se convertiría en lo que hoy se ha ido transformado. “Al principio, solo teníamos nuestra casa a medio construir, invitábamos a amigos y cada vez nos iba quedando más claro la paz y la tranquilidad que este lugar ofrecía, nadie se quería ir”, explica Hugo.

Miravalle. Mira en sánscrito quiere decir la gran madre. Este nombre quiere simbolizar a esta gran madre que quiere proteger, servir de refugio, dar acogida y abrirle la mente y el corazón para dar y recibir.

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Destacamos

“Le prometimos a la tierra cuidarla y respetarla, no usar jamás productos químicos de ninguna especie”. Con mucho esfuerzo y sobre todo voluntad y amor fueron transformando ese árido terreno, que tenía un par de árboles, en un oasis verde con flores y frutos.

Dos sueños “Nosotros conocimos el Valle y en ese mismo momento sentimos una intensa atracción por él”. Atracción comparable a la que desde niña Heidi sintió hacia la India. Hoy, no se explica por qué pero desde muy pequeña soñaba con algún día poder estar ahí. “Después de conocer Quilimarí un día vinimos a acampar, no teníamos nada, hasta el auto era prestado. De regreso nos encontramos con un campesino a caballo y nos dijo que si queríamos comprar un terreno. Lo fuimos a ver y quedamos fascinados, tomamos sus datos, pero ambos sabíamos que no teníamos ninguna posibilidad, era solo un sueño”.

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“De a poco nos empezó a ir mejor en el trabajo, pero todavía Quilimirí era un imposible. Como la vida tiene mucha magia, un día y sin pensarlo, recibimos una plata en forma inesperada, llamamos al señor que nos había mostrado el sitio y se lo compramos de inmediato. Nuestros amigos nos creían locos, sólo nos alcanzaba para el sitio y una camioneta. Así nos quedamos otra vez sin nada” cometa Heidi. Como dueños de este terreno se hicieron el firme propósito de devolverle a la tierra reseca por el sol, todas las posibilidades de convertirse en una tierra fértil. “Le prometimos cuidarla y respetarla, no usar jamás productos químicos de ninguna especie”.


Destacamos

“Yo recuerdo que el swami nos dijo que este lugar tenía una energía muy bonita que teníamos que cuidarla y compartirla porque la humanidad iba a necesitar cada vez más de espacios como éste”. Con mucho esfuerzo y sobre todo voluntad y amor fueron transformando ese árido terreno, que tenía un par de árboles, en un oasis verde con flores y frutos. Durante 5 años viajaban los fines de semana con la camioneta cargada de plantas y árboles. Instalaban su carpa y el lunes temprano partían de regreso. Después y preocupándose

de usar materiales reciclados y respetando al máximo el medio ambiente y el entorno, empezaron a levantar de a poco su propia casa. Después de sentir que se hacia realidad su primer sueño no pudieron esperar más para cumplir el otro que estaba guardado en sus corazones desde hacía muchos años: visitar la India. Allí se les abrió un nuevo y gran mun-

Servicios de Miravalle

Actualmente en el lugar existen acogedoras cabañas de madera totalmente equipadas con baño privado, calefacción, algunas con terraza propia y otras en un entorno de caminos de cuarzo que se conectan unos con otros. También tiene una sala de meditación, un comedor, salas para hacerse masajes, un Jacuzzi al aire libre, tinas de baños calientes para mirar las estrellas, piscina, lugares de descanso, jardines de cuarzo y huerto orgánico entre otros. Durante el año se realizan retiros, cursos, talleres etc. Más información en www.miravalle.cl

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Destacamos

“Nosotros queremos que quienes vengan sientan que están en un lugar protegido, en un refugio para el alma al cual pueden volver tantas veces quieran para aquietarse, detenerse. Solo o en grupos, a alguna actividad programada o simplemente a estar en silencio”.

do espiritual, lo que los llevaría más tarde a convertirse en Budistas. En este viaje aprendieron mucho y lograron la total convicción de que su lugar era el Valle de Quilimarí.

La vida en Quilimarí Para allá partieron con la casa a medio armar aún, con todas las ilusiones de quien emprende una gran aventura. Heidi recuerda que la primera actividad más relevante que realizaron en Miravalle fue la invitación de un swami con el que había tomado contacto en la India. Lo llevaron a su casa e invitaron a un grupo de 25 amigos a vivir la experiencia y a aprender de él. “Yo recuerdo que el swami nos dijo que este lugar tenía una energía muy bonita que teníamos que cuidarla y compartirla porque la humanidad iba a necesitar cada vez más de espacios como éste”. Es entonces como comienza a dibujarse de a poco la idea de ir abriendo este lugar para el encuentro y de ir creando un refugio para el alma, un espacio donde llegar y sentirse acogido,

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querido. Un espacio donde reencontrarse, reconectarse y relajarse. De a poco van levantándose Alegría, Plenitud, Serenidad y todas las demás cabañas que llevan por nombre una virtud. También se construye un comedor común, una sala de meditación, un lugar para masajes… Todo sin irrumpir, ni alterar el entorno. Esto no es un centro turístico. Heidi y Hugo comparten con los visitantes como verdaderos dueños de casa. Toman desayuno, almuerzan y comen la mejor comida vegetariana, preparada por Heidi, quien recientemente publicó el libro “Comida para el Alma”, que ha tenido gran éxito. Ellos cuentas sus historias, intercambian experiencias y finalmente se convierten en amigos. Estar en Miravalle es como estar en casa, por eso Heidi dice: “nosotros queremos que quienes vengan sientan que están en un lugar protegido, en un refugio para el alma al cual pueden volver tantas veces quieran para aquietarse, detenerse. Solos o en grupos, a alguna actividad programada o simplemente a estar en silencio”.


Opinión

Tres terremotos y una celebración Por Claudio Orrego

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oy de los que celebraron con muchas ganas nuestros 200 años de independencia. Lo hice, aunque sé que para muchos sería difícil por haber vivido en un solo año tres terremotos consecutivos. Primero el geológico, con su secuela de muertes y destrucción. Luego el social, con los saqueos, el aumento de la desigualdad y, como si eso ya fuera poco, la pública constatación de que muchos compatriotas (como los 33 mineros del norte) no tienen aún las condiciones mínimas de seguridad para trabajar. Finalmente, el étnico, en el que a pesar de todo lo hecho muchos miembros de nuestros pueblos originarios se sienten todavía no incluidos, considerados o respetados en nuestra sociedad. ¿Por qué o cómo celebrar entonces? ¿Acaso alguien con el corazón bien puesto podría ignorar que todavía no somos esa patria justa y buena para todos? Por cierto no se trata de celebrar haciéndose el ciego a las contradicciones que como sociedad todavía tenemos a 200 años de nuestro nacimiento a la vida independiente como nación. Se trata más bien de reconocer y celebrar lo mucho avanzado en sanar nuestras heridas. De cómo Chile ha sido una y otra vez capaz de encontrar soluciones creativas a los grandes males de nuestra época: autoritarismo militar, caudillismo y populismo político, exclusión social, pobreza y falta de oportunidades para todos. Habiendo muchos rasgos de este Chile Bicentenario por los cuales dar gracias, los que más destacan son la calidad de nuestra democracia e instituciones políticas y nuestro espíritu solidario y de superación nacional. En efecto, mientras en otras latitudes se acepta y tolera fenómenos como la corrupción, la evasión de impuestos, la mediocridad en política y el abuso institucionalizado, los chilenos hemos ido construyendo una cultura que cada día los acepta y valida menos.

Los tres terremotos vividos este año habrían desmoralizado a cualquier nación. A los chilenos, sin embargo, nos ha hecho sacar lo mejor de nosotros y decidir una vez más ponerle el hombro para salir adelante. Ya lo experimentaron muy tempranamente Diego de Almagro y Pedro de Valdivia. En estos parajes australes, nada sería gratis y menos fácil. Sin embargo, algo de embrujo tendría esta patria que nos haría luchar desde siempre por salir adelante, siendo cada día mejores y más incluyentes en el desarrollo nacional.

Habiendo muchos rasgos de este Chile Bicentenario por los cuales dar gracias, los que más destacan son la calidad de nuestra democracia e instituciones políticas y nuestro espíritu solidario y de superación nacional.

Como se dijera ya hace muchos años, Chile tiene voluntad de ser. Es esa capacidad de ser colectiva, con orden y derecho, con solidaridad y compasión, con emprendimiento y justicia social, con sociedad civil e instituciones políticas sólidas, lo que hace de Chile esa patria por la cual muchos todavía nos sentimos bendecidos y llamados a dar lo mejor de nosotros. En mi caso, celebro no sólo lo mejor de estos 200 años, sino lo mejor de estos 200 que están por venir.

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Trabajo

No sólo levantar casas, sino que “Escuché una vez algo muy cierto: ¿Por qué no invertimos en otro tipo de energía que genere más humanidad, menos necesidad compulsiva del comprar y tener…? No podemos vivir felices sabiendo que al lado tenemos a una persona a quien no le hemos dado oportunidades. Vivimos en plenitud en la medida en que nos abrimos a la sociedad, nos interconectamos, al olvidarnos de nosotros mismos y darnos por entero a los demás”. ANÍBAL MONTERO, VICEPRESIDENTE DE SALFA CORP

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Trabajo

el ánimo de las personas C

uenta que ha tenido el año más lindo de su vida ayudando en la reconstrucción tras el terremoto y maremoto.Y explica que si acepta salir del anonimato, es sólo para motivar a aquellos que aún no han ayudado. Él fue uno de los tantos chilenos que se estremecieron en su viaje de vuelta a Santiago al día siguiente del sismo, viendo en el camino sólo destrucción y desamparo “¿Cómo vamos a reconstruir todo esto?”, se preguntó. Tiene once hijos de dos matrimonios, una profunda fe en Dios y la certeza de que somos los seres humanos los que podemos cambiar el mundo. “Yo a lo único que aspiro es a ser cada día más bueno. Porque siento que eso me acerca a Jesús, que es mi gran referente y yo lo amo profundamente”, dice este hombre que estuvo un mes con el Dalai Lama y que entendió lo pasajero de la riqueza material: “Tenemos que saber que administramos lo que Dios nos está dando y por el tiempo que Él quiera”. Aníbal Montero, Presidente de la Inmobiliaria Aconcagua y Vicepresidente de Salfa Corp, sabe de liderazgo y de gestión, dos aspectos tremendamente importantes cuando se trata de levantar no sólo casas o edificaciones, sino también el ánimo y la esperanza caídos. Su primera idea para iniciar su trabajo fue “no dar lo que a uno le sobra sino lo que al otro le falta… entonces partí para ver qué les faltaba”. Parral, Talca, fueron sus primeras paradas. “Luego San Javier, donde me invitó la hermana Karoline Mayer, ‘la

Pega no le falta. Es gerente general de la empresa Aconcagua y vicepresidente de Salfa Corp, tiene 11 hijos y una serie de actividades extras que completan su vida. Aún así no ha podido quedarse sentado después del terremoto. Con la energía y el talento propios de un empresario ha iniciado su más reciente emprendimiento: Reconstruir parte de la zona afectada y levantar la esperanza en tantos corazones adoloridos. Así, de la mano de muchos otros, como la hermana Karoline Mayer de la Fundación Cristo Vive, se ha involucrado en esta tarea que lo tiene totalmente motivado. Madre Teresa de Latinoamérica’. Ella me dijo ‘Amigo empresario, necesito tu ayuda vamos juntos a reconstruir, necesito que consigas planchas de zinc´ y así partió mi trabajo”. Se encontró con voluntarios que habían hecho un mapeo de los problemas y necesidades al interior fundamentalmente en las zonas rurales. Él se había especializado hace muchos años en el tema del adobe y desde sus conocimientos comenzó a asesorar para rescatar esas casas. Con cuaderno en mano visitaba casa por casa destruida. A cada familia le hacía un plano a mano alzada, y guardaba una copia de éste en su cuaderno. Les enseñó cómo reparar y reconstruir haciéndolo de

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Trabajo

“Siento que nuestra sociedad está en un colapso absoluto –señala el empresario–, porque nosotros hemos entrado en un proceso de materialismo en vez de uno de espiritualidad, y hoy corremos por tener más cosas y no para ser más felices.” manera tal que las viviendas quedaran mucho más fuertes y seguras a como estaban antes del terremoto. Periódicamente regresa para supervisar el trabajo. También se contactó con municipalidades y directores de obras para asesorarlos en la gestión de reconstrucción. El empresario destaca muchos aspectos de lo vivido, entre otros el restablecer la confianza en los afectados y, con argumentos técnicos, revertir el temor que les generaba que sus viviendas pudieran colapsar, cuenta también la alegría vivida al ver como cuando alguien empieza los trabajos de reconstrucción de su casa, llegan todos los vecinos a ayudar.

“No tenemos nada. Debemos saber que administramos lo que Dios nos está dando y por el tiempo que Él quiera.”

Con el pasar de las semanas, muchas personas se quisieron sumar a este trabajo voluntario. Por ejemplo, recuerda que cuando doce familias santiaguinas se acercaron a él para preguntarle ¿cómo podemos ayudar?”, él organizó una visita para trabajar un fin de semana en Quirihue. “Fue todo mágico –señala–, se generaron grupos de trabajo en toda la zona rural de Quirihue, llovía torrencialmente en toda la región, había un ‘diluvio’ en toda la zona –¡incluso llovió en La Serena!–, pero en el único lugar en que quedó un espacio en el cielo

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con sol fue Quirihue”. Se produjo una integración muy linda entre los damnificados que querían salvar sus casas y que estaban aún traumatizados por lo vivido, las doce familias y el grupo voluntario de obreros de Salfa Corp que llegaron para ayudar en las terminaciones. Y no fueron los únicos que se le acercaron a ofrecer ayuda, Aníbal Montero cuenta con mucha emoción que incluso inversionistas del extranjero se han contactado con él y le han hecho llegar su aporte. El empresario se dio cuenta de lo importante que es para aquel que

todo lo ha perdido el sentirse querido, sentirse respaldado y de cómo esta relación humana que se establece a partir de una catástrofe cambia la vida, tanto para el que da como para el que recibe. “Don Montero, dígale a tal persona que muchas gracias por la casa y la cocina a leña que me regaló, dígale que me cambió la vida”, le dicen los damnificados, y, por otro lado, está seguro de que a los voluntarios esta entrega también les cambió la vida. Hoy dirige un operativo dental de cuatro semanas en Quirihue, está apoyando cuatro proyectos de emprendimiento en la zona del Tsunami (Duao-Iloca) y reconstruyendo iglesias con el Episcopado. La espiritualidad, la necesidad de meditar algunos minutos todos los días, la fe en el ser humano y en un ser superior que nos está apoyando siempre, forma parte del alma de este empresario, quien en el edificio donde se ubica su empresa construyó un pequeño oratorio, no sólo para todos los que trabajan en su empresa sino para cualquiera que lo necesite. “Siento que nuestra sociedad está en un colapso absoluto –señala el empresario– porque nosotros hemos entrado en un proceso de materialismo en vez de uno de espiritualidad, y hoy corremos por tener más cosas y no para ser más felices”. Aníbal Montero reflexiona frente a la pregunta si en su vida ha sido coherente con lo que piensa hoy y contesta, he ido evolucionando”.


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Silencio “El silencio es el único amigo que jamás traiciona”. Confucio “Nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo”. Ludwig van Beethoven “Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio”. Proverbio hindú “Los ríos más profundos son siempre los más silenciosos”. Quinto Curcio “Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras”. William Shakespeare 49


Solidaridad

“No nos reunimos para hacer, U

Vivir la experiencia de la colaboración, la confianza y la solidaridad en conjunto y buscar formas colectivas para servir mejor son las principales razones que animan a las 93 fundaciones y corporaciones de la Comunidad Organizaciones Solidarias para haber elegido ser comunidad.

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na comunidad es un grupo de personas que comparten elementos en común, como costumbres, valores, idioma o visión de mundo, entre otros. Su principal característica es que sus miembros desarrollan una identidad común, donde cada uno vela por el bien del grupo de la misma forma que por su bien personal. En una comunidad, además de los derechos y deberes compartidos, cada individuo entrega algo de sí, no por obediencia a la ley común, sino porque siente que está al servicio de una totalidad donde encuentra una nueva dimensión que da sentido a algún aspecto de su vida. Estas razones comparten las 93 fundaciones y corporaciones sociales que hace tres años decidieron ser comunidad. Motivadas no sólo a trabajar entre ellas, sino que demostrar


Solidaridad

sino para ser comunidad” al país que este modelo es posible en un mundo en el cual todo se transa y donde la competencia parece haberle ganado a la colaboración. Todas tiene algo en común: trabajan en pobreza o exclusión social. Actualmente reúnen alrededor de cinco mil trabajadores, 17 mil voluntarios y más de medio millón de beneficiarios en total. El espíritu que inundó a sus fundadores para crear esta comunidad siempre estuvo ligado a la convicción

“Estar en comunidad nos permite compartir experiencias y conocimientos, dar a conocer lo que hacemos e integrar a nuestros beneficiarios a la comunidad. Ser parte de esta comunidad es ser coherente con lo que creemos”. Angélica Soto, Coanil.

de que para poder trabajar en solidaridad es necesario construir vínculos de confianza, cariño y fraternidad entre las organizaciones sociales, donde se pueda experimentar la colaboración por sobre la competencia, y la gratuidad por sobre la transacción. “Esto es distinto a una asociación gremial o a una empresa. Nuestro valor es que no nos reunimos para hacer sino para ser comunidad. Normalmente nos preguntan, ¿cuáles son los beneficios de ser parte de la comunidad? Y mi respuesta definitiva es: ninguno. Es como si alguien preguntara, ¿cuál es el beneficio de ser parte de tu familia? No eres parte de tu familia porque te puedes favorecer de ellos, sino porque amas a los seres humanos que contigo constituyen ese vínculo. Uno crea familia por el anhelo de ser con otro y de pertenecer a un lugar donde me siento

“El valor de la comunidad es identificarnos con los más desfavorecidos de la sociedad y compartir las buenas prácticas. Ser comunidad es unirnos para buscar mejores caminos en conjunto”. Felipe Valenzuela, Fundación Las Rosas.

en casa. La comunidad es un espacio donde vuelvo a descansar, a re-vincularme con otros, a re-entusiasmarme con mi propia vocación. El mensaje que damos es que se puede vivir de otra manera: desde la colaboración y el amor”, afirma Alejandra Pizarro, directora ejecutiva de la Comunidad Organizaciones Solidarias. La lógica de la sociedad actual muchas veces se enfoca en la competencia, transmitiendo la idea de que superar al rival es más beneficioso que

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Solidaridad

“La comunidad es un espacio donde vuelvo a descansar, a re-vincularme con otros, a re-entusiasmarme con mi propia vocación. El mensaje que damos es que se puede vivir de otra manera: desde la colaboración y el amor”, afirma Alejandra Pizarro, directora ejecutiva de la Comunidad Organizaciones Solidarias.

La Comunidad representa el poder de transformación que significa dar y compartir los dones personales, de manera generosa y desinteresada. Por una parte, encarna el encuentro fraternal entre personas y equipos de trabajo que comparten la misión de servir a quienes los necesitan. Y por otra, demuestra en la practica que la unión hace la fuerza, ya que al sumar las experiencias de cada organización independiente de su tamaño, reputación o quehacer, el resultado supera las expectativas y hace posible lo imposible. Maribel Vidal, Vicepresidenta de McCann, miembro del Directorio de la Comunidad.

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cooperar con él. El espíritu de la Comunidad Organizaciones Solidarias es contrario a este pensamiento, y como resultado de la riqueza de su acción colaborativa, la cual se concreta en el trabajo continuo de cinco comisiones y nueve mesas temáticas, ha conseguido importantes e inesperados frutos. La Comisión de Políticas Públicas, por ejemplo, logró la aprobación de la Ley de Participación y Asociatividad, ha sido consultada por el Mideplan para la creación del Ministerio de Desarrollo Social, y actualmente se encuentra discutiendo la modificación de la Ley de Donaciones; la Comisión de Transparencia, por otro lado, comparte su experiencia en un Seminario Internacional de Transparencia (“Transparentemos: un aprendizaje para las organizaciones sociales”), el proceso de transparencia colectiva de la Comunidad, que ha sido considerado un hallazgo en el mundo social.

Reunirse desde la confianza Sin embargo, el mayor fruto obtenido, luego de siete años en que nace esta institución y luego de tres en que existe oficialmente, ha sido la confianza que se ha fraguado entre las diversas organizaciones, que parte de la convicción de que ninguna fundación o corporación buscará un beneficio personal

en desmedro de los demás. Cada una de las organizaciones ha desarrollado una preocupación por los demás miembros de su comunidad, forjando un interés real por el bien del otro. “La superación de la pobreza es una cumbre alta que no se puede escalar individualmente puesto que requiere el esfuerzo de todos. Ser comunidad es una forma de riqueza, porque cada una de las organizaciones y sus beneficiarios son ahora menos pobres que antes. Ser comunidad en sí mismo es superar la pobreza de la soledad y de la exclusión. No hay mayor pobreza que estar desorganizado”, señala Rodrigo Jordán, miembro del directorio y presidente de Fundación de Superación de la Pobreza. La principal tarea de los miembros de la comunidad es vivir la experiencia de la solidaridad, la fraternidad, la colaboración y la gratuidad con personas que han tomado un camino similar al propio, es decir, que han optado por trabajar en el mundo social para hacer de Chile un país con menos desigualdad y marginación. De esa forma se genera una mística constante, donde cada miembro vive la experiencia de re-encantarse con su vocación, en un ambiente familiar, en el que se generan vínculos de cariño y confianza mutua. Más información en www.comunidadorganizacionessolidarias.cl


Tiempo Libre

Dios se olvidó de nosotros M

i amigo Fernando me toma del codo y me pregunta al oído ¿has visto “God Grew Tired of Us”?, ¡fascinante, ah, y es de África!... Cuando lo dice le brillan los ojos, tiene esa mirada de niño con descubrimiento bacán. Conociendo mi gusto por las películas, me lo dice con cara de “aquí te pillé”. Con el orgullo un poco herido, me doy a la primera: encontrarla. Es que este tipo de películas son de las que nunca pasaron por el cine, por lo menos en nuestras salas de cines, lo que no es raro porque la selección es bien estrecha. Finalmente la pude arrendar, estaba disponible a pesar de que los chicos “estoy para ayudarlo” no la encontraban nunca. Me dispuse a verla, pero recordé que la última conversación con mi señora trató sobre el acostumbrado “hasta cuándo te pasas viendo películas”, y mostrando mi flexibilidad y astucia decidí “invitarla” al “cine en su casa”, esta vez bien preparado, con los chicos fuera, un buen “vinito” y cositas para picar. La función comenzó y de a poco nos fuimos metiendo en este filmedocumental realizado por la National Geographic. “God Grew Tired of Us” tiene como sustento la historia de los llamados “niños perdidos de Sudán”, una historia lamentablemente real que trata sobre los niños cristianos que huyen de sus aldeas para no ser matados por los musulmanes durante la guerra civil en los ’80 entre musulmanes y cristianos. Así, un grupo de más de 25 mil niños, de entre tres y 13 años, recorren descalzos el África

subsahariana durante cinco años hasta llegar a un campo de refugiados de la ONU en Kenia, donde la mayoría permanece por otros cuantos años más. El grupo de los tres “protagonistas” pertenecen a parte de los 3.800 chicos que a través de ONGs fueron relocalizados en EE.UU. La historia comienza a cautivar y penetrar en nuestras profundidades a medida que se traslada desde la muestra de los hechos históricos, hasta la sensación de intimidad con estos tres jóvenes. Es un relato que conmueve en el sentido del “mover interiormente”, lleva al espectador a enfrentarse con su propia transición en la vida. A hacer un viaje desde la pureza, el amor de la comunidad, el sentirse parte de un todo, hasta el contraste individualista de la sociedad moderna en

la que se encuentran al ser trasladados de África a América. “¡Nadie me ha podido explicar qué significa este árbol de Navidad!, es bonito, pero no entiendo el sentido… en nuestra aldea cuando llegaba Navidad bailábamos y nos abrazábamos felices toda la noche”, reflexiona uno de ellos, mientras otro comenta la tristeza de contemplar a una mujer llorando en el supermercado y que nadie, pasando a su lado, le dijera nada, “en mi aldea aprendí que si alguien tiene un problema, la mejor manera de ayudar es acercarse y preguntarle ‘¿qué problema tienes?’, pero acá son invisibles…”. Me reconcilié con el gusto de mi amigo, esta vez tenía razón, era fascinante, nos lleva a mirarnos y considerar el tipo de vida que queremos forjar a través del espíritu indomable de estos “niños perdidos”. Nos muestra cómo vamos perdiendo los valores y el sentido comunitario, haciéndonos ciegos al individualismo que practicamos. Con “God Grew Tired of Us”, lloramos, nos reímos y aprendimos. Ahora queremos que lleguen los niños, inviten a sus amigos, a la familia y juntos veamos esta historia, formemos grupos de reflexión para hablar de lo que nos produjo, pero como dicen nuestros hijos, “te fuiste en la volá, viejo”, pero es que vale la pena, los invito a irse en “la volá”, van a quedar bien. “God Grew Tired of US”, National Geographic, ganador del gran premio del jurado y el premio de la audiencia en el festival Sundance 2006. Disponible en arriendo y compra.

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Encuentros

“Encuentro en lo Alto” en Concepción:

Construir la confianza y animar la paz Fundación Desafío de Humanidad ha realizado cinco “Encuentros en Lo Alto”, los que han reunido en un espacio de reflexión y de unidad a personas muy distintas, las que tras compartir comprenden que tienen más cosas que los unen que las que los separen. En noviembre la actividad se realizará también en la ciudad de Concepción.

Lo Alto en Concepción

El Encuentro en Lo Alto de Concepción se realizará del 12 al 14 de noviembre en el cerro El Venado, ubicado en San Pedro de la Paz. Su objetivo es recomponer relaciones, superar heridas y sumar confianzas. ¿Cómo? Con un mensaje de esperanza, abriendo un espacio de encuentro y de escucha, y ofreciendo la posibilidad de compartir con personas diversas. El invitado principal del encuentro será el sacerdote libanés Mansour Labaky, quien también es compositor y escritor. Le tocó enfrentar una masacre que sufrió la comunidad cristiana de la ciudad donde era párroco, en medio de la guerra civil que asoló su país. Por eso creó una fundación que acogió a los niños que quedaron huérfanos, entregándoles educación y lo necesario para crecer en buenas condiciones. Con ellos, él formó un coro para promover el perdón, la paz, la reconciliación y el amor. Esta actividad está dirigida principalmente a personas de Concepción, pero también contaremos con muchos participantes de Santiago y otras ciudades que quieran ir a acompañar a sus compatriotas penquistas. Ver en www.desafio.cl contactos en concepcion@desafio.cl o al fono: (41) 240 6117 - 222 1750

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L

os “Encuentros en Lo Alto” comenzaron el 2006 y estaba planificado que el último sería el de este año bicentenario. Sin embargo, en 2010 más que cerrar un ciclo se ha abierto uno nuevo, ya que tras el devastador terremoto y tsunami del 27 de febrero surgió la idea de llevar Lo Alto a Concepción, una de las zonas del país más dañadas por el desastre natural. Las huellas de esa madrugada no fueron sólo físicas, ya que también impactaron el alma de los penquistas. El miedo, la desolación y la violencia imperaron en los días posteriores, para dar lugar lentamente a la calma una vez que se superaron los desórdenes y saqueos. De esa situación, Desafío no se enteró sólo por las noticias, sino que también la conoció de cerca por medio de los integrantes de su “grupo de desarrollo” de Concepción, un grupo de empresarios y altos ejecutivos que se reúne una vez al mes y que son acompañados por Desafío. Por eso se hizo más fuerte que nunca la necesidad de estar con ellos en el dolor y ayudarlos


Encuentros

a levantar la esperanza en la zona. ¿Y cómo hacerlo? Fomentando el diálogo y el encuentro entre las personas, para lo cual la metodología de los Encuentros en Lo Alto será sin duda un gran aporte. La serie de encuentros en Lo Alto partieron hace cinco años, cuando un grupo de 150 personas subió al Colorado a experimentar algo nuevo, sin imaginarse mucho de qué se trataba… A lo largo de tres intensos días, vivieron una experiencia de comunión entre los distintos mundos, en el cual compartieron de igual a igual empresarios, pobladores, personas con discapacidad, jóvenes, etc. “Se ofrece un espacio de encuentro contigo, el otro, la naturaleza y la espiritualidad”, resume Carmen Gloria Gorigoitía, coordi“He gozado de la compañía de un pastor anglicano, de una religiosa católica, de un político contingente y de dos jóvenes universitarios.Yo como pobladora no me he sentido para nada excluida ni fuera del tema. Conociendo las historias de cada uno, te empiezas a querer y te haces familia, esa es la gracia”. Magali Castillo, pobladora

nadora de la iniciativa de la Fundación Desafío. La dinámica conjuga trabajos en grupos pequeños y reflexiones abiertas en plenarios, así como actividades recreativas, espacios de silencio y una gran celebración ecuménica al cierre. Siempre se cuenta con la presencia de un invitado internacional, quien guía las reflexiones y aporta su carisma y experiencia.

“Para mí lo más importante es haber llegado para arriba porque yo nunca había ido a un retiro, además no soy una persona creyente. Al ver como estas personas que están acá gozan sus penas, sus alegrías, como quienes no tienen un doble discurso ni una doble identidad… Al verlos que son felices en eso, me fui dando cuenta de que tal vez es posible para mí”. Andrea Brandes

Invitados internacionales

n Monseñor Pascal N’Kue, obispo de Natitingou, Benín, África. Pertenece a la segunda generación de católicos de su familia y fue nombrado obispo a los 38 años, en un país donde sólo el 25% de la población profesa su fe. Posee una mirada fresca del Evangelio y sentido del humor que lo hacen muy cercano (2006). n Inés Ordóñez, teóloga argentina, casada y madre de 8 hijos. Fundó el Centro de Espiritualidad Santa María, hoy presente en su país, Chile, México y Estados Unidos. Ha creado programas de formación en la fe, la vida y la oración; especializándose en acompañamiento espiritual (2007). n Monseñor Óscar Rodríguez, cardenal de Tegucigalpa, Honduras. Se ha caracterizado por su defensa de los derechos humanos y el combate a la pobreza, siendo una voz activa en Latinoamérica que critica las inequidades y promueve la “globalización de la solidaridad” (2008). n Pedro Opeka, sacerdote argentino misionero en África. Fue enviado a Madagascar, donde comenzó una obra pastoral y social que ha atendido a más de 200 mil personas en los ámbitos de educación, formación profesional y desarrollo agrícola, entre otros. (2009). n Nicolás Buttet, sacerdote suizo. Fue abogado y diputado, colaboró con el Vaticano y luego se retiró por cinco años a vivir como ermitaño, tras lo cual volvió al mundo y fundó una comunidad eucarística (2010).

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Humor

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Suscríbase a Desafío llamando al (56-2) 207 87 46

N U E S T R A S E M P R E S A S A S O C I A D A S H AC E N P O S I B L E Q U E U S T E D R E C I B A E S TA R E V I S TA


“Las personas mayores aman las cifras. Cuando les habláis de un nuevo amigo, no os interrogan jamás sobre lo esencial. Jamás os dicen: ´¿Cómo es el timbre de su voz? ¿Cuáles son los juegos que prefiere? ¿Colecciona mariposas?´ En cambio, os preguntan: ´¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos tiene? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?´. Sólo entonces creen conocerle”.

El Principito

FUNDACIÓN DESAFIO www.desafio.cl

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El poder del Encuentro  

Revista Desafio N 80

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