Issuu on Google+


L

as historias que se desarrollarán en esta edición no son ninguna quimera. Los protagonistas no perfuman la verdad. No maquillan la vida y menos duermen a los demás con cuentos de hadas. Mientras algunas personas, con cargos importantes, permanecen en el letargo y tienen la mirada cubierta con un velo de alquitrán, otros ayudan, sin necesidad, a sus prójimos. Intentan devolverle a la sociedad todo lo que recibieron de ella. Sin aires de grandeza, ofrecen su sabiduría, experiencia y herramientas para que lleguen a un determinado sector de la población. Estos dos casos que se brindarán en bandeja son una pequeña porción del gran banquete llamado: Solidaridad. El arte de ayudar sin nada a cambio tiene un sabor especial. Ellos lo describen así, con palabras y gestos. Lo hacen por placer. Carecen del egoísmo característico del ser humano. Además sus resultados son visibles, palpables. Los que menos tienen sienten que la sed perfora la garganta, el cansancio duerme las piernas y el miedo paraliza el corazón. A veces no cuentan con recursos suficientes para alcanzar sus sueños. Esos que despiertos anhelan. Por eso, Juan Rey y Tato Rodríguez son los puentes para, por lo menos, tener esperanza. Ellos están unidos por una pasión. Algunos dirán que es el básquet. Sin embargo, la palabra dar es moneda corriente en su vocabulario. Más allá de que ambos son muy conocidos en Mar del Plata, intentaremos reflejar su lado fraterno. Muchas personas ayudan pero no salen en ningún medio. Tal vez sea por su bajo perfil o el sólo hecho de no ser un personaje público. Nosotros brindamos por cada acción solidaria. Arrimar el hombro al que más lo necesita es una satisfacción tan grande que algunos se lo privan. La vida se encuentra en estado de viceversa constante. Los viejos sabios expresaban que “te volverá el doble de lo que das”. Y tan equivocados no están. Porque todo vuelve. Vestiduras rotas, el tiempo y el conocimiento brindado. “Hoy por ti, mañana por mí”, sería el enunciado ideal. Sin embargo, ellos no esperan nada de nadie. Con una sonrisa, un abrazo o un “gracias”, se cobran lo entregado. Ante estas ricas historias, podríamos realizar una cruzada ante los políticos o personas de alto poder adquisitivo que van por la calle de brazos cruzados. Pero no le pidamos a la tortuga que corra o al veneno que deje de matar. Como dijo alguna vez Ronald Reagan: “La política es la segunda profesión más antigua del mundo. Pero, a veces, se parece mucho a la primera”.


Edición n° 19 - Año 2 - Mayo 2013 Publicación digital de distribución gratuita Directores generales: Agustín Casa y Maximiliano Czajkowski. Redactores: Agustín Casa y Maximiliano Czajkowski. Diseño y diagramación: Ezequiel Buda. Fotografía: Yésica Pérez. Ilustración: Sebastián Jiménez. Colabora en este número: Gustavo Pernas. Agradecimientos: José Álvarez, Circo HazmeReír, Juan Rey, ciclo radial El Mañanero, Radio De la Azotea, Fundación Fuego Sagrado, Matías Bernatene, Lautaro Cheppi y Sebastián Rodríguez. Departamento Comercial: (0223) 156240537, dhrevista@gmail.com. Distribución gratuita en Internet: www.deportivamentehablando.wordpress.com y http://issuu.com/deportivamentehablando. Correo de lectores: dhrevista@gmail.com.


Sábado 4 de mayo 1° fecha del circuito de natación máster Copa Challenger 4 Estaciones, organizado por Deporte Mar del Plata. Esta primera jornada, denominada Copa Otoño, se desarrollará en el Natatorio Panamericano Alberto Zorrilla, a partir de las 17. Participarán nadadores con o sin licencia autorizada. Sábado 4 de mayo - Martes 7 de mayo 13° Copa Clubes de Básket, certamen de importancia a nivel latinoamericano con la presencia de equipos de Argentina, Brasil. Paraguay, Ecuador, Venezuela, Chile y Uruguay. El torneo es organizado por CAP Eventos y avalado por la Asociación Marplatense de Básquetbol (AMB). Participarán clubes en las categorías sub-13, 15, 17 y 19, tanto en la rama masculina como femenina. Domingo 5 de mayo Se realizarán dos actividades en conjunto en el Corredor Saludable (Avenida Libertad y la Costa), coordinadas por Deporte Mar del Plata y la Secretaría de Salud. Se conmemorará el Día Mundial de la Enfermedad Celíaca con una clase de gimnasia aeróbica y un gran abrazo por la salud desde las 9. Y a partir de las 10, el Colegio Musical IDRA celebrará sus 30 años de vida educativa con una Caminata Solidaria, en la cual se recaudarán útiles escolares para donar a comedores de la ciudad. Habrá números artísticos. Domingo 5 de mayo Se correrá en Miramar la “Chapu” Cross Adventure Race, organizada por Chapu Aventura y la Dirección Municipal de Deportes de Miramar. La competencia arrancará a las 20. Se desarrollarán dos carreras en simultáneo: cross adventure individual 21 km y cross adventure individual 7 km. Lunes 6 de mayo Fecha de inicio del Curso de Árbitro de Fútbol

organizado por Deporte Mar del Plata y la Escuela de Árbitros del Sindicato de Árbitros Deportivos de la República Argentina Seccional Atlántica. Las cursadas se extenderán hasta el viernes 12 de julio con tres encuentros semanales los días lunes, miércoles y viernes de 19.30 a 22.30. El curso se dictará en el Instituto Superior Arístides Hernández -ubicado en las instalaciones de la Pista de Atletismo Justo Román-. La actividad es arancelada y son requisitos: tener entre 18 y 45 años, estudios primarios completos, medir al menos 1,60 metros y disponer de una profesión, un empleo u oficio. Viernes 10 de mayo - Domingo 12 de mayo Torneo Provincial de pádel, con sede en Mar del Plata, para la categoría libres. El certamen lo organiza la Federación Jugadores de Pádel de la provincia de Buenos Aires (FEJUBA) y es avalado por la Federación Argentina de Pádel (FAP). Sábado 11 de mayo Se desarrollará el torneo Roland Garros, la 3° etapa del “Circuito Masters Series 2013” de tenis amateur, organizado por Ventaja al Resto Team y avalado por la Federación Atlántica de Tenis. El torneo se disputará en Tenis Club Mar del Plata (Tetamanti y calle 83) y en la Villa Deportiva del Club Quilmes (Avenida Colón 8309). Los jugadores se distribuirán: caballeros (1°, 2°, 3°, 4° 5° y 6°) y Damas (A, B y C).


Los turistas que visitaron Mar del Plata durante el fin de semana largo de Semana Santa disfrutaron unas excelentes condiciones climáticas, fuera de temporada alta. Las playas se transformaron en epicentro de las cálidas jornadas. Sobre todo Playa Grande, donde se desarrolló entre el 29 de marzo y el 2 de abril, el Rip Curl Pro Mar del Plata 2013, certamen que forma parte del calendario del circuito mundial de surf, y que volvió a la ciudad tras 12 años de ausencia. Miles de personas se acercaron a la arena, a las escolleras y a la costanera para presenciar un torneo que recibió a algunos de los mejores surfistas del planeta y otros interesantes jóvenes proyectos de la región.


Como era de esperarse, pese al buen nivel de varios competidores locales, los brasileños dominaron la competencia con siete representantes entre los ocho semifinalistas del Rip Curl Pro Mar del Plata 2013. La hegemonía brasileña la cortó Marcelo Rodríguez -el mejor argentino ubicado en el torneo-, quien completó la nómina de semifinalistas. Sin embargo, en una final 100% verde amárela, Jihad Khodr, de 29 años, se quedó con la fecha marplatense del calendario de la Asociación de Surfistas Profesionales (ASP) con un excelente score de 16.66 puntos. Khodr, además del título, sumó 750 puntos para el ranking mundial y se llevó 8.000 dólares en premios.


L-

as ocho de la mañana. Hora indicada para hacer ejercicios. Algunos deciden correr por los bulevares, otros por la costa y plazas. Están aquellos que van a un gimnasio para quemar calorías o calmar el stress. Pero también está aquellos que se encierran en un gimnasio para soñar a lo grande. En el gimnasio Fuego Sagrado, ubicado en las instalaciones del Patinódromo Municipal “Adalberto Lugea” de Mar del Plata, Guillermo Servián entrena con su preparador físico, Matías Bernatene, y sueña a lo grande. Una casa que el patinador de 26 años conoce bien. Desde este año es nuevo integrante del staff de la Fundación Fuego Sagrado porque Guillermo ha sido becado para adiestrarse allí. Algo que al deportista marplatense lo pone contento. “Está buenísimo. Estoy muy agradecido. Me gusta trabajar con Matías. Con él mejoramos la fuerza, más que nada en la posición en la que trabajo, y mentalmente me ayuda mucho. Esto es una gran ayuda. Él me da mucha confianza. No es lo mismo entrenar en otro gimnasio que entrenar acá”, expresó con una mueca de cansancio.

Dicho agotamiento proviene del arduo trabajo realizado con Bernatene que manifestó la idea de que Guillermo “este año vuele”. Un entrenamiento preparado para potenciar al máximo al deportista especialista en patín carrera. “En este momento nos encontramos en proceso de carga. Estamos levantando muchos kilos. Llegado el momento de competir, ahí se bajan los kilos”, resaltó el atleta. Luego, Matías Bernatene explicó de qué se tratan los ejercicios con pesas y para qué le sirven a un patinador: “Desarrollar la fuerza en cualquier deporte es fundamental. El patín carrera tiene ángulos específicos de empuje que son indispensables mejorarlos y desarrollarlos. La direc-

cionalidad de la fuerza y la velocidad de ejecución. Un buen patinador desarrolla mucha fuerza en una curva, a la hora de tener que empujar y sostener en posición el cuerpo que lo impulsa hacia afuera, y lograr meterse en el mejor ángulo para tomar la recta. A la hora de acelerar en una recta, a la hora de un sprint, un deportista como Guillermo, que es fondista, necesita imperiosamente en la alta competencia, tener una capacidad de embalaje y tolerancia a estos mismos. Ganar los puntos y definir con mucha velocidad”.

El marplatense tiene un curriculum amplio. Ganó varios torneos marplatenses, nacionales. Es el actual campeón argentino en patín carrera y el mejor exponente en Argentina en pruebas de fondo. Primero en el Torneo CONOSUR desarrollado en Venezuela. Medalla de broce en el mundial del año pasado. “Primero empecé como un juego y después me llamó la competencia, la calidad que hay. Mi primer torneo fue en córdoba en el año 97. Competimos en la cuarta categoría, eran los más chicos. Gané y ahí comencé a competir”, confesó Servián, quien sostiene que para él el patín es su vida y la disciplina a la que vuelca todo su tiempo.

La brecha con los patinadores del exterior es más corta. Según Guillermo “no hay tanta diferencia física. Estamos bastantes parejos. La diferencia que hay es estructural, de equipamiento y a nivel competitivo. Ellos tienen más competencias en el año. Yo tengo una gira por año, por suerte. Este año me la bajaron, así que no sé si tendré giras”.


En cuanto a los objetivos a corto plazo son: “Llegar bien al Mundial de Bélgica que se disputa en Septiembre. Mi meta es ser campeón del mundo. O estar en los puestos más altos, pero mi enfoque es ser campeón”.

Carlos Lugea es su entrenador “en la cancha”. Desde el 2010 prepara técnicamente a Servián y con éste, y con la preparación física de Matías Bernatene, llegó a la medalla de bronce del año pasado.

Históricamente Mar del Plata se distinguió por sacar excelentes

patinadores y para Guillermo “el nivel por ser pocos es muy bueno. Siempre hay uno colándose en las finales. Entre las mujeres siempre

hay campeonas del mundo o están en el podio”. Y como todo, hay una parte para corregir: “Le falta de difusión. Se está trabajando con la pista abierta los fines de semana. Tenemos un complejo que está entre los mejores del mundo, falta mejorar un poco la pista”. En su discurso y en su personalidad, Guillermo Servián transmite algunas de las razones que influyeron en su elección como atleta becado de la fundación. Su compromiso con el deporte y sus virtudes humanas, necesarias para el desarrollo de todo buen deportista de ley, le abrieron esta gran posibilidad. Veremos si este año en Bélgica, el fuego sagrado de los grandes pesistas que entrenan con él, también podrá volar en patines.


D-

ifícil arrancar. Se busca en el diccionario, en un poema, en una canción. Tratar de encontrar algún adjetivo, algo con que describir a Juan Rey. Vienen miles de frases a la cabeza. Esas frases que nuestro protagonista, de su propia vida, comparte en su red social y en el lugar que trabaja. Su tarjeta de presentación, tal vez, sea la respuesta. Si uno la lee posee un fragmento de un tema de Fito Páez: “Dar es dar y no explicarle a nadie. No hay nada que explicar”. ¿Para qué más? Sencillo, humilde., alegre, charlatán. Así nos recibió Juan y es como recibe a todo el mundo, hasta a los que llaman para cobrar. La simpleza es difícil de alcanzar. Más aún es demostrarla y perpetuarla. Por eso él, como si fuésemos amigos de toda la vida, nos cuenta su historia. Nos deja que veamos las cicatrices en su piel. Pero son de esas cicatrices que no dejan huellas. Ésas que el tiempo dicen los sabios que cura.

Todo arranca desde su niñez. Una infancia alegre, inocente. Que se fue perdiendo con el tiempo. Él nos contó que “a los cinco años fui al club Unión por mi hermano mayor. Un día me dijeron `querés jugar al básquet´ y empecé a jugarlo. También hice fútbol, salto en alto, patín carrera. Era una época donde había tanta libertad, tanto potrero y calle que uno hacía de todo”. Esa nostalgia flotó en el aire en toda la nota. Recuerdos que no va a olvidar. -¿Pasaste tu infancia en el club? -Sí. En el club y en el barrio. Es lo mejor que me pasó en la vida. La esencia tradicional del barrio. Nosotros jugábamos en la calle, poníamos de arcos dos piedras y pasaba un auto cada media hora. Ahora si jugás un partido te pasan por arriba. Te estoy hablando de Olazábal y Balcarce, no del campo. Gritábamos “cuidado el auto” que venía por Independencia y nos poníamos al costado de la calle y seguía el partido. Y al club iba a la una de la tarde y volvía a la una de la mañana. Tenía doce años y volvía caminando seis cuadras y nunca tuve ningún tipo de problemas. Hoy jamás podría dejar a un chico a ese horario solo. Eso me permitió crecer con esa gente. La gente del bufet, los dirigentes que te forman. Eso es lo que trato de hacer inclusive en Unión. -¿Cómo transcurrió tu etapa como deportista? -A los quince años ya jugaba para la selección mayor de Mar del Plata. Jugué once años seguidos. También tuve la suerte de jugar como refuerzo para Peñarol en lo que fue el primer argentino de clubes, antes de retirarme. Me retiré muy joven porque tenía dos hijos, trabajaba en un banco y me habían ascendido a gerente. Pero tuve la suerte de jugar con los mejores equipos del mundo. En ese momento, la gente no sabía que nosotros jugamos contra el Real Ma-

drid, el campeón del mundo. Jugamos contra conjuntos italianos, la selección de Brasil, contra la Universidad de New Carolina. Disputamos un partido en serio contra los Harlem Wizard, un equipo desprendido de los Globetrotters. Y todos los partidos fueron de igual a igual. Fue en la época de auge del básquet argentino, cuando Obras Sanitarias, Lanús, Gimnasia y los equipos de Bahía Blanca comenzaron a traer norteamericanos. Nosotros tuvimos un gran crecimiento a través de esos partidos y de esos tipos de compañeros. A fines de los setenta, todos los clubes, menos en Unión que eran todos chicos de las inferiores del club, tenían dos extranjeros. Era fuertísimo el nivel de acá. Luego de finiquitar su carrera deportiva, Juan decidió devolver todo lo recibido. Y qué mejor manera que haciéndolo desde el rol de dirigente. “Con Fernando Piovano y con otras personas que nacimos en el club, tuvimos la idea de reconstruir a Unión luego del tornado del ´93. Cuando se vuelve a inaugurar, en 1996, yo era vicepresidente. Ahora hace seis años que soy el presidente. Manejo la institución, las actividades del club. Excepto el fútbol, a cargo de Fernando Piovano”, nos comentó. -Todo lo vivido con Unión, ¿te motivó a retribuirle de alguna manera cuando asumiste como vicepresidente? -La palabra más sabia que encuadra todo eso, las dijo Leonardo Favio. Era un gran


cineasta pero no le gustaba cantar. Sin embargo, cantando, ganaba mucho dinero y eso le permitió hacer lo que le hacía perder ese dinero. Cuando él era joven un día expresó “todos tenemos una hipoteca con la humanidad”. Para mí la comunidad fueron los vecinos, obviamente primero mi familia, los maestros en el colegio, los dirigentes y gente del club. A toda esa comunidad yo le debo lo que soy y yo debo retribuirles. En Unión jugué toda mi vida gratis. Nunca tuve que pagar la cuota de socio. Por eso soy dirigente. Es una obligación moral. No puedo entender que un abogado no ayude de alguna forma a la Universidad de Derecho cuando le dio la posibilidad de estudiar gratis y ser abogado. Si no se lo das a la Universidad dáselo a otro lado. Hay mucha gente que tiene que retribuirle a la sociedad y no lo hace. Y yo siempre tuve ese sentimiento, siempre. Me parece que teniendo muchas ideas y a las personas que me ayudan para lograrlas, las siento como una obligación. Me despierto a las cuatro de la mañana y

escribo en un papel las ideas que me surgen. Una vez escuché hace diez años atrás a De La Sota decir que “tenía la solución para la educación del país”. Entonces le preguntaron por qué no la cuenta si la tiene y respondió que si lo elegían la decía. ¿Entendés lo que quiero decir? Si vos querés a tu país, como presidente, como gobernador o intendente tenés que dar tus ideas. Y la gente te lo va agradecer. De última te van a elegir. Pero siempre está ese egoísmo. -Siendo dirigente, ¿cómo ve la política que se implementa en Mar del Plata? -Hay una realidad, yo no soy de las personas que hablan mal de los políticos. En la política hay la misma proporción de gente buena y mala que hay en cualquier ámbito de trabajo. Lo que sí puedo decir en defensa de algunos políticos es que es muy difícil hacer política. Cada acción que hacés dentro de la política, seguramente por malas cosas que pasaron anteriormente, tenés que rendir cuenta continuamente. Sin contar que cuen-

tes eco en la oposición o no. Si no encontrás eco en la oposición tenés una traba más en el camino. Mientras que a mí, por mi ONG, nadie me va a impedir a mí hacer una acción solidaria. Es más, si yo voy al partido radical, al PRO, a lo que sea, me van a ayudar todos. Con eso tenés mucho reparo. Después están las trabas burocráticas que exigen las leyes o las reglas que tienen una acción política. Conmigo han sido muy generosos. Por otro lado, yo hace un año y medio estoy gestionando las piletas para el club y todavía no las pude sacar. Pero eso forma parte de toda la burocracia que existe para hacer todo ese tipo de cosas. No quiere decir que no hayan puesto interés y voluntad. -¿Cómo es usted como dirigente? -Mi forma de ser es muy ejecutiva. Y me parece que las cosas hay que hacerlas. Esas cosas ejecutivas, a veces te hacen equivocar. Cuando hacés muchas cosas al mismo tiempo es muy factible que te equivoques. Está en la inteligencia de uno de volver atrás y mejorarlo. Hasta ahora nos ha ido muy bien y seguiremos igual. Pero no soy de las personas que hablan mal de la política. Me encan-


ta que se discuta. Sin faltar el respeto se pueden generar discusiones interesantes y eso es la política. Está bueno que la gente joven se meta. No todos los políticos son corruptos. Mucha gente trabaja en la política las 24 horas para la sociedad y eso yo lo veo. Lo hacen porque les gusta y querés que les salga bien. -En estos tiempos se perdió la mística del club de barrio o esa cultura que decía usted que existía cuando era chico. ¿Se puede recuperar eso? -Nosotros tenemos esa utopía con los viejos en el club. Unión sigue siendo un club muy familiar. Hay otros clubes con ese deseo. Kimberley tiene ese deseo y vos lo palpás en la gente. Lo que pasa es que tiene una estructura gigante y es muy difícil contemporizar las dos cosas. Hoy Peñarol creció infinitamente y todavía tiene una cultura de barrio. La gente que está ahora sigue siendo la misma que yo conocí hace cuarenta años atrás cuando jugaban en contra mío. Hay clubes que tienen esa mística. Y hay otros grandes clubes como Once Unidos que creció a través de otro sistema. Es maravilloso pero otro sistema. En Unión luchamos por esa mística. Es muy personalizado. La idea nuestra es perpetuarse. Que hasta el fin de los tiempos tenga ese sistema. Sin dejar de ver que Unión ha crecido a través de los deportes con ese sistema. Hoy, por ejemplo, a Patricio Garino le hacen un reportaje en Estados Unidos y él dice “yo soy de Unión”. Y que le debe todo al club Unión. Además, cuando vuelve al país viene al club. Eso lo valoramos mucho. Hay que

decir que a Garino y a los otros miles de chicos que pasaron por Unión les dimos la misma educación y las mismas posibilidades. Garino es un genio porque nació para ser un genio. Aparte cuando los demás se entrenaban una hora, él lo hacía por ocho. A todos les dimos las mismas posibilidades y todos vuelven. Hoy la comisión directiva del club tiene muchos jóvenes que tienen treinta y pico de años. Ellos llevan a sus hijos al club y retribuyen lo brindado por Unión. Nosotros, hasta al bufetero lo elegimos con filosofía unionista. Unión podría tener un buffet de un gran nivel. Sin embargo, priorizamos una familia en el club que atiende muy bien. Juan nos muestra todas sus cartas. No esconde ninguna. Uno de esos naipes es su ONG. La pieza de historia por la cual la funda, tiene lágrimas marcas con sonrisas. A veces el dolor lleva a puntos límites al ser humano. En ese caso, su solidaridad por el otro y la memoria de su hijo lo llevaron a un sentimiento donde el amor se encuentra en estado puro.

grande, siguió los pasos del menor. Y “Juampi” tuvo un accidente con monóxido de carbono y falleció en Buenos Aires. En ese dolor que es difícil de explicar, con mi señora decidimos que la mejor forma de despedirlo era hacerle como un homenaje desde el circo. Algo que si bien tenía la tristeza, también poseía la alegría de él. Siempre fue un chico muy feliz, muy alegre. Preferimos esa despedida. Y ahí surgió el homenaje en el club Kimberley. Lo organizamos en dos semanas y metimos 1400 personas como nunca se vio el club Kimberley. A su vez, como la entrada era un alimento no perecedero la gente no traía uno, traía diez. Fue algo tan gigante que los mismos artistas que vinieron de Buenos Aires, los mismos compañeros para homenajearlo, dijeron “esto no puede morir acá”. Y así nació HazmeReír. Tanto como festival, como ONG. Eso fue de la mano y este año hacemos el octavo festival. Que ya es internacional y forma parte de la agenda de la municipalidad y tiene un gran reconocimiento internacional. No mejor a los demás, sino

-¿Cómo surge el circo HazmeReír? -Mi hijo menor, Nacho, arrancó a los 17 años con el circo. Se fue a estudiar a Buenos Aires a la escuela de circo que es una de las mejores del mundo. Ahí comenzó a desempeñar una carrera muy importante. Mi otro hijo Juan Pablo se fue para allá, siendo más

diferente por lo que significa. El festival fue creciendo y tiene una esencia muy especial. Ahora hacemos uno a beneficio de Unión, por el problema del granizo que destruyó el techo del club. Como nos explicó, HazmeReír se distingue porque “tiene como figuras a los artistas


callejeros. El artista callejero sube al escenario a hacer su función. Es una función de sus ocho mejores minutos en un teatro como si estuvieran en la calle. Por eso lo hace totalmente diferente. No es un espectáculo normal. Eso gusta mucho y ha generado que HazmeReír tenga su propio público. Vos no pagás una entrada para ver al Circo Servián, que es muy bueno. En cambio, acá pagás una entrada porque ya sos hincha de eso y la gente empieza a cantar cuando va caminando a la butaca. Es un furor increíble”. Juan Rey fundó hazmerreír en 2005, entidad que lleva más de un millón de artículos donados. Desde una silla de rueda a un artículo de librería. Hace dos meses creó Juntos de la Mano. “Ayudábamos a unas 200 ONGS de la ciudad. Un día pensé por qué no los junto a todos y los hago interactuar a ellos”, manifestó con algarabía y esperanza. Además, contó que una de sus grandes metas es “crear la escuela de circo de HazmeReír. Una de las opciones es construirla al lado del club Unión. Tendría en el último piso la escuela de circo que estaría dividida en dos partes: la súper profesional, donde queremos que vengan a estudiar circo a Mar del Plata gente de todo el mundo; y la otra mitad del día de circo dedicado a los chicos con capacidades diferentes y a chicos de la calle. Así cuando vemos a un chico que vemos haciendo malabares en el semáforo le regalamos tres pelotitas nuevas y una remera de HazmeReír. O le decimos que se trate de poner otra ropa y hacer algo más profesional. Porque puede ser fundamental como medio de vida. Y eso lo podrías hacer desde la escuela. En Unión tenemos muchos chicos becados con discapacidad”. Difícil terminar. Encontrar en algunas de sus palabras el cierre para esta entrevista. Dejar la puerta abierta para mucho más. Este fragmento se queda corto. Las páginas no alcanzan. Sin embargo, la frase que brotó de su boca puede darle un final con puntos suspensivos. “No te prives del dulce egoísmo de ayudar”, sentenció. Luego agregó: “Cualquiera que ayude va a sentir una tremenda satisfacción de ayudar. Una vez me dio un premio la gente del Taller Protegido del Portal del Sol y que se entregaba en el Colón. Le concedían a cada uno de la institución que había elegido, un referente de la

gente que los ayudaba. Cuando hicieron la presentación, el locutor dijo `el portal del sol quiere agradecerle a Juan Rey que cada vez que va lleva una sonrisa…´ Yo pedí hablar y dije que quería hacer una aclaración: `Cuando voy al portal del sol llevo una sonrisa, cuando me voy me llevo sesenta sonrisas´”. P. D: “A pesar de que pasaron ocho años de la perdida de mi hijo, a veces me levanto

con una inmensa tristeza. Y como una persona egoísta, voy al portal y sé que me van abrazar sesenta chicos y empiezo la vida de nuevo. Para mi mujer y para mí, HazmeReír fue la salvación de nuestras vidas. Hay mucha gente que lleva estas desgracias a través de la religión o algunos del odio. Y yo creo que es mucho mejor dar”.


E

l bullicio del piberío anticipaba el ambiente alegre que se vive en la escuelita de básquet de la Fundación Ciudad Inclusiva. El entorno familiar está dibujado más allá de los límites del parqué, con los padres sentados alrededor de la cancha, mientras observaban atentamente a sus hijos en esos instantes únicos y efímeros de diversión. Momentos que sólo el deporte materializa y que la memoria les guarda un rincón especial. Recuerdos que acompañan a todos, incluso al propio Sebastián Rodríguez, quien luego de retirarse de la actividad profesional forzadamente, tras el diagnóstico de una afección cardíaca, no abandonó el básquetbol por completo. Por el contrario, en un rol diferente, mutó a profesor. Sí, Tato. El ídolo máximo de la afición Milrayitas. Aquél que mamó la mística de club de barrio desde los cinco años en la sede de la calle Garay. El mismo que disputó 69 clásicos con la casaca de Peñarol y anotó 866 puntos en el historial de un enfrentamiento que suele paralizar a buena parte de Mar del Plata. Ese base que, como capitán del barco, tuvo un rol protagónico en los primeros años del equipo multicampeón que continúa con el reinado hasta nuestros días. Ese Tato que, junto a su hermano Carlos Fernando Rodríguez también ex base de Peñarol y campeón de la recordada temporada 93/94-, decidió volcar toda su experiencia y sus saberes en una escuelita, convocados por la Fundación Ciudad Inclusiva, una entidad social que tiene como premisa: “Promover la inclusión social, el desarrollo de las comunidades más desfavorecidas, la integración y la conformación de equipos técnicos que propongan soluciones a los problemas de Mar del Plata”. En ese sentido, la escuela de básquet gratuita impulsada por la fundación surge ante la necesidad de incitar a los más jóvenes a volcarse a la práctica deportiva, alejándolos

de esa manera de los peligros de la calle, y contribuir en el desarrollo integral de los niños como personas. “Se dio porque yo tuve que dejar el básquet de alto rendimiento por una afección cardíaca. Enseguida, el embajador Carlos Cheppi, con el cual tengo una relación, me llamó y entre los dos pensamos que se podían hacer muchas cosas por los chicos”, inició Sebastián Rodríguez, en referencia a los entretelones de la formación de la escuelita que hoy convoca a decenas de chicos todos los martes y jueves de 6 a 7, en la sede del Pami (Balcarce y Salta). Los Rodríguez le han dedicado toda su vida al deporte. Y esa trayectoria les da el soporte necesario para transmitir lo aprendido a los recién iniciados: “Uno que ha jugado tantos años al básquet trata de trasladarle eso a los chicos. Poder incluir a los chicos en el deporte, por eso la idea de esta escuelita gratuita para que todos los chicos de Mar del Plata puedan jugar, que puedan divertirse y aprender. Y por qué no el día de mañana tener una profesión como fue la mía”. “Esto ya viene desde el año pasado. Tuvimos la escuelita de invierno con una convocatoria muy grande. Después vino la de verano, que cambiamos de instalaciones, y también estuvo muy buena. Por eso seguimos y cada vez vienen más chicos. Eso es lo más lindo que le puede pasar a uno. Con mi hermano vemos que cada vez vienen más chicos, o que los chicos siguen viniendo, y eso nos hace


muy felices. Vemos que aprenden. No sólo a jugar al básquet, si no aprenden conductas, aprenden a hacerse amigos. La mayoría de mis amigos fueron del básquet y acá vemos que se van haciendo amigos. Cuando termina la escuelita se siguen llamando y van aprendiendo un montón de cosas”, señaló Tato respecto a los objetivos que ha superado el proyecto de la Fundación Ciudad Inclusiva. Los métodos de entrenamiento, apoyados en el aspecto meramente lúdico del deporte, son fundamentales para mantener a los chicos en la escuelita y consolidad las bases de la misma. Por ese motivo, el otrora base de Peñarol de Mar del Plata comentó que “la idea es que se diviertan y aprendan divirtiéndose. Nosotros no ponemos reglas muy estrictas porque son chicos. Lo que queremos es que jueguen, que vayan de a poco entendiendo las consignas, las conductas y que aprendan a jugar al básquet”.

“Han mejorado muchísimo. De un año a otro, hoy los chicos ya saben jugar cinco contra cinco, saben pasarse la pelota, saben hacer dribbling. Cuando llegaron, muchos chicos no sabían picar la pelota, algo propio de la edad. Pero lo que nos pone más contentos es la amistad y que crezcan como personas. Eso es lo que uno trata de inculcarles”, sostuvo sobre la evolución de los chicos en el plano deportivo y, sobre todo, en el aspecto humano. Si bien la concurrencia a la escuelita puede significar un trampolín hacia algún club en el mediano plazo, Tato aclaró: “La idea nuestra es incluir a los chicos en el deporte. Obviamente que después de acá pueden ir a cualquier club. Pero nuestra idea como profes, y más que nada por la trayectoria que tenemos tanto mi hermano como yo, es que vengan e incluirlos. Vienen muchos chicos de la periferia de Mar del Plata, no sólo del casco, sino de todo Mar del Plata y eso es lo que nos pone bien. Y la idea es ésa, que aprendan y que después el día de mañana ellos puedan decidir jugar al básquet en el otro lado, si quieren competir”. “Nosotros igual este año, al tener tanta convocatoria, vamos a empezar a jugar también contra otras escuelitas. Además porque han aprendido mucho y ya ahora están para poder jugar contra otras escuelitas. El primer año era de adaptación, y había chicos muy chicos con problemas de adaptación, y de entender cómo era el juego, las reglas. Hoy ya las saben. Entonces, a partir de eso, nosotros vamos a empezar a hacer amistosos contra otras escuelitas”, adelantó Sebastián sobre algunos de los pasos a seguir en la escuelita. A Tato Rodríguez se lo ve muy compenetrado en su nuevo rol. Pero admite que la transición de jugador a entrenador no fue sencilla. De hecho, ambos se capacitaron para emprender esta gran res-

ponsabilidad: “Hicimos los tres cursos y mi hermano también hizo el curso para dirigir profesionalmente, en alto rendimiento. Además tuvimos muchísimos entrenadores que en el puesto que nos tocaba a nosotros estar dentro de la cancha, también era el de ordenar, el de llevar el equipo adelante, y la verdad que lo vivimos de forma muy natural, porque nosotros empezamos a jugar al básquet a los 5 años también, como la edad de los chicos acá. Y esto es lo que mamamos desde que nacimos”. A diferencia de Fernando, Sebastián hizo el curso de entrenador profesional pero aún no recibió el carnet. Aunque, ya estaría en condiciones de dirigir alguna liga profesional. “Primero, mi idea era estar bien yo porque fue un golpe muy fuerte tener que retirarme después de haber salido campeón. Mi último partido fue levantando la copa. Tener que retirarme de golpe fue un sacudón fuerte. Quería acomodarme, ver dónde estaba parado. Esto me está ayudando muchísimo también porque sigo ligado al básquet, pero sí, sin duda que mi idea y mi sueño sería poder dirigir profesionalmente y, obviamente, dirigir a Peñarol”, sentenció sin titubeos.

Lógicamente, las clases de la escuelita remiten a los Rodríguez a su pasado. Imposible no sentirse reflejado con los purretes: “Me acuerdo el primer día que yo llegué a Peñarol a los cincos años y veo a los chicos ahora. La felicidad que tienen ellos. Lo mejor que pudo pasarme a mí es venir acá y ver a los chicos divertirse y aprender, pero divirtiéndose. Así es como me enseñaron a mí. Y ésa es la idea: traspasarle a ellos. Pero sí, me siento totalmente identificado”. “Tenemos la idea de también hacer la escuelita para mayores. Nosotros estamos haciendo escuelita para chicos de 5 a 13, también están viniendo dos chicas que empezaron este año, y la idea es hacerla de mayores también porque hay chicos de 13 que quieren hacer deporte, quieren jugar al básquet. Hay muchos proyectos, además de hacer otros deportes también. Estamos de a poco armando todo para seguir adelante. Primero queríamos que esto fuera un éxito para poder pensar en otras cosas”, puntualizó algunos planes de cara al futuro. Por último, el propio Tato revela los secretos del éxito de esta escuelita e invita a la comunidad a acercarse a las clases: “Todos los padres pueden quedarse a ver el entrenamiento. Es muy familiar. Los chicos se van a divertir y van a aprender. Es totalmente gratuito. No es fácil conseguir una cancha como en la que estamos, pelotas como las que tenemos y que puedan practicar deporte. Cuesta y mucho. Vengan a disfrutar, que van divertirse y aprender también”.


L

a posibilidad de realizar un viaje de tal magnitud no se da todos los días. El grupo de jugadores que integran los planteles superiores del Comercial Rugby Club saben de qué se trata. Y supieron exprimir la experiencia al máximo, tanto como los esfuerzos para recaudar el dinero necesario para alcanzar posiblemente el viaje de sus vidas. Y es que la oferta era irresistible. Un numeroso grupo de rugbiers marplatenses, amateurs, que comulgan con el característico “todo a pulmón” para superar los obstáculos del deporte aficionado, contaban con la espectacular oportunidad de visitar Sudáfrica, para muchos el destino perfecto. Un viaje directo a la tierra de los Springboks, probablemente el seleccionado más poderoso del mundo, en un país que cuenta con un rugby súper profesional y una estructura organizada. La comitiva de Comercial partió el pasado 8 de marzo desde el Aeropuerto Internacional de Ezeiza rumbo a Johannesburgo, donde tomaron otro vuelvo hacia su primer destino: Ciudad del Cabo, una de las principales ciudades sudafricanas, con un importante desarrollo de actividades económicas, y una de las preferidas por los turistas que visitan el sur del continente africano. Posteriormente, la delegación paró en un apart Hotel en Mossel Bay, un pequeño asentamiento costero-turístico, ubicado 400 kilómetros al este de Ciudad del Cabo, que recibe un gran número de turistas en la temporada de verano. Allí, los jugadores disfrutaron de los entrenamientos en un cómodo predio ubicado frente a sus habitaciones. La siguiente parada fue Stellenbosch, una de las ciudades más antiguas del país, sede de la universidad homónima, que atrae a estudiantes de todo el país. Prácticas, su primer partido victoria ante Wellington- y salidas nocturnas conformaron el itinerario en la mencionada ciudad universitaria. La vuelta a Ciudad del Cabo revelaba que la placentera estadía en suelo sudafricano tenía los días contados. Comercial disputó su segundo partido -derrota frente a la Universidad Tecnológica de Ciudad del Cabo- y los aventureros aprovecharon el tiempo libre para ir de shopping y comprar regalos para los suyos. Entre las numerosas actividades que realizaron a lo largo del viaje destacan las clínicas de entrenamiento, en especial dos: una con el entrenador de defensa y otra con el de ataque de los Stormers -equipo que participa del Súper Rugby-. Participaron de una charla muy enriquecedora con el marplatense Mauricio Reggiardo, uno de los entrenadores de los Pampas XV -combinado argentino que diputa la Vodacom Cup-. El 22 de marzo, luego de dos intensas semanas, la delegación completa arribó a la Argentina. “Una gira impecable y sin ningún

contratiempo”, definió Juan Álvarez, jugador de Comercial, quien compartió con Deportivamente Hablando sus vivencias y fotos de este viaje inolvidable. Y agregó: “Lo que más llamó la atención fue el ambiente en el que se desarrolla el rugby en Sudáfrica. Se vive con calidez y camaradería, sumada al fanatismo por el deporte”. Así culminó la gira a las entrañas de los Springboks. Un intercambio de hermandad principalmente con la cultura Afrikáner sudafricanos de origen holandés-, en un país en que le debe mucho a la ovalada. El rugby fue una herramienta que impulsó el cambio social, gracias a la incansable tarea de Nelson Mandela, en los años posteriores al abominable apartheid, que reinó en buena parte del siglo XX.


E

n estos últimos meses se ha podido sentir el azufre flotando por el aire en Avellaneda. El lento fuego cocina las mentes de los hinchas del “Rojo”. Hasta se puede ver en sus rostros cómo se derriten en lágrimas. Las pulsaciones aceleran a un corazón podrido de latir. Latir una pasión inexplicable que sólo por estas latitudes se vive. Las apuestas crecen. Los bufones salen con sus desaíras. Espectros que parecen mandados por Loki, el Dios de la burla y maldad en la mitología nórdica. Otros intentan imitar a los tres monos sabios “no ven, no oyen, no dicen” y soñar que esto es una vil pesadilla. “Está arreglado”, susurran los mal intencionados. Entre todo ese ambiente se maneja Independiente. Los jugadores sienten que llevan la “mancha negra”. Esa que te marca el destino oscuro y con final de muerte. Arrastran una carga pesada. Una agonía partido tras partido. El arco rival en sus mentes parece una caja de zapatos, imposible de que entre una pelota. Además sus oponentes entienden saber que el rey está herido y quieren darle la estocada final. Pero acá no habrá “muerto el rey, viva el rey”. O sí. Porque si Independiente desciende, Boca quedaría como el único equipo grande que nunca bajó de categoría. Una polémica para los aficionados (periodistas). Y si se trata de aficionados, este humilde servidor que escribe, cuando River estuvo coqueteando con la promoción y el descenso, afirmó que era lo mejor para el club de Núñez. Una reestructuración institucional y futbolística. Era más o menos remedar al fénix. Volver desde sus cenizas. Algo que, tal vez, Independiente tenga que imitar. El Diablo deberá bajar a ese infierno de treinta y ocho fechas. Con equipos duros y canchas adversas. Algo así como ir a Mordor (El señor de los Anillos) de visitante. En el aspecto dirigencial, este caramelo ácido lo está digiriendo Javier Cantero, el presidente de la institución. Un dulce pecado que compró o mandó a fabricar su antecesor, Julio Comparada. Fue él quien manejó las esperanzas de los hinchas y socios. Construyó un estadio moderno que, aún, no está del todo terminado. No era momento para gastar la plata de las ventas de Sergio “Kun” Agüero y Oscar Ustari. Esos millones mal gastados, aumentaron los números rojos. Un déficit que Independiente, como otros clubes, no pueden sanar. Por otra parte, Cantero comenzó una cruzada contra los hinchas caracterizados, los mal llamados “barrabravas”. Se rompió las vestiduras. Los enfrentó cara a cara. Los denunció. Les quitó la bandera regalada por la propia comisión directiva. Aplicó el derecho de admisión. Comenzó a reñir él solo ante una mafia que está instalada en el fútbol argentino. Una lucha que todo el mundo aplaude y quiere ver. Sin embargo, en solitario es algo imposible de resolver. Y esa batalla enceguecida lo llevó a descuidar al plantel que

en un año sumó ocho victorias. Américo Rubén “Tolo” Gallego era para muchos el que traía el oxígeno y dejaba la puerta abierta para una luz de ilusión. Su arribo fue auspicioso. El último técnico que sacó campeón a Independiente, esta vez tenía que agarrar el fierro caliente por no descender. Reflotar un Titanic cuyo casco sufrió su rotura hace un tiempo. Los resultados no acompañaron. Tuvo una seguidilla de victorias que no fue suficiente. El 2013 no vino con buenos augurios. El viento no soplaba esa frase ideal. El stress era cada vez mayor. Todo era negativo. Sus jugadores no respondían. Por momentos mostraron buen fútbol ante Racing, Vélez y Boca. Con eso no bastó. “El Rojo” ahora no depende de sí mismo. Sino de cómo le vaya a Quilmes que divide por un campeonato. Un juego de azar donde las mejores cartas, parece, las tiene su rival. Tras la partida de Gallego, por no poder sobrellevar la situación y no lograr ganar, la “esperanza” surgirá de un hombre con temple y sabiduría. Dicen las malas lenguas que “parado escuchó la oferta. Prendió un cigarrillo y aceptó”. Miguel Ángel Brindisi es el nuevo sucesor. Todos esperarán que apele a su segundo nombre y limpie a Independiente de este maleficio. Un encantamiento que parece agravarse fecha tras fecha. Tal vez desde las tribunas se pueda ver minuciosamente la “baba del Diablo”. La que flota en el aire y parece imperceptible ante los ojos. Cuyo fenómeno es producto de las telarañas de las arañas. Los hinchas anhelan con no quedar atrapados en ellas y que la paradoja de su apodo los transforme en un juez y parte. Un Diablo que sufre su propio infierno.


S

e vienen tiempos de transición para el básquet profesional de Peñarol de Mar del Plata. El tricampeón de la Liga Nacional, aún vigente hasta que Regatas de Corrientes y Lanús diriman quién alcanza su primer título, se despidió en las semifinales, tras un mal jugado pero apasionante quinto juego, que se inclinó para el “Granate” (65-60). La derrota le imposibilitó al Milrayitas acceder a su quinta final consecutiva, lo que tiene coherencia con el análisis general de la actual edición del certamen. Aunque tratándose de Peñarol -por la jerarquía de sus intérpretes- el tetracampeonato era un objetivo posible. Sobre todo, en un marco de paridad notable entre los planteles de punta. El cierre de temporada, con la desvinculación de Sergio Santos Hernández -quien había anunciado que daría un paso al costado al finalizar la campaña-, supone modificaciones en el corto plazo. El cambio de entrenador siempre implica un proceso de adaptación de los jugadores a su intención de juego y del coach a la institución. Si bien el club de la calle Garay va a mantener buena parte de la estructura del equipo que dominó el básquet argentino en las últimas temporadas, también es probable una renovación. La llegada de un cuerpo técnico será el salto inicial en busca de esa renovación y el retorno a la corona. Pero no será sencillo. Sergio Hernández deja vacante un puesto que todo entrenador quisiera ocupar, un banquillo muy ganador con una importante estructura institucional, pese al ADN de club de barrio. Porque Peñarol hasta cierto punto, y con el envión de los triunfos en continuado, se transformó en un fenómeno social. Aunque el básquet no atraiga a la misma masa convocante que disciplinas súperpopulares como el fútbol y el automovilismo, el primero ha ganado mucho terreno en buena parte del territorio nacional. En el caso particular de Mar del Plata podría haber sido Quilmes, incluso Kimberley -mucho antes de la creación de la LNB-, pero por diferentes razones sociales, económicas, deportivas e institucionales, Peñarol surgió para ocupar ese espacio de protagonismo que necesitaba la ciudad y que, los equipos de fútbol -Aldosivi, Alvarado y Unión- no han podido captar por las ligas que integran y por el interés subalterno que generan en muchos casos, ante los grandes clubes de Buenos Aires. Para mantenerse en el pedestal, la dirigencia, con Domingo Robles al frente, deberá replantear cómo continuará el proyecto. El objetivo de todo equipo deportivo profesional es salir campeón y eso se logra con victorias. Pero hay matices. Si la meta es volver a la carga por el título serán necesarias incorporaciones en puestos claves. Desde el perímetro, algunos de los mejores jugadores del medio local están en Mar del Plata. El veterano Leonardo Gutiérrez, el atrevido Facundo Campazzo, el oportuno Selem Safar, por nom-

brar algunos. Al momento de buscar referencias en la pintura, Martín Leiva -adorado por la parcialidad Milrayitas-, cuya tarea defensiva es muy importante, debería contar con un sustituto de buen porte y con buena efectividad en tiros de cancha -por qué no superiores a la de Leiva- para no estar tan dependiente del porcentaje de tiros de tres puntos. Además, en el concierto actual de la liga, la contratación de un americano de calidad para este medio sería fundamental. Ejemplos del pasado como los de Lamonte o Jackson confirman cuán determinante puede resultar “ligar” con un goleador extranjero. ¿Otra posibilidad? Seguir apostando por algunos jóvenes valores, sobre todo chicos surgidos o formados en el club, que conformen una sólida alineación alternativa, lo que no está directamente relacionado con mejores o peores resultados. Por el contrario, se vincula con una postura institucional, la continuación de un proyecto formativo que se vea reflejado al máximo nivel. Casos como los de Marcos Mata, Selem Safar, Franco Giorgetti e incluso el mismísimo Facundo Campazzo, entre otros, invitan a pensar que hay buenos proyectos de jugadores en las divisiones formativas. Finalizó un ciclo. Acabó la etapa de Sergio Hernández en Peñarol con todo lo que eso significa. Pero pronto comenzará otro. Y las expectativas de la afición se renovarán. Será difícil que el club repita todos los títulos obtenidos. Pero no imposible. Y esa campaña, la que comenzarán a diagramar los dirigentes en las próximas semanas, apuntará a recuperar el trono, el mismo que supo ocupar durante tres temporadas consecutivas.


C

uando llevó el fierro a su sien apretó bien las muelas. Había visto la escena en un tema de Charly, cuando era un pibe y seguía a Serú a todos lados. Pero ahora, lo hacía por el automatismo de la desesperación, no por consejo poético. El resplandor del televisor iluminaba la foto, el vaso y la botella. Se permitió un momento. Los colores vivos de la eléctrica compañía reflejaban ese diploma. “Ejercito Argentino”, se adivinaba tras una propaganda de Sprayette; “Al Valor” rezó otra, tras una placa roja de Crónica. Volcó un poco de whisky y lo sumergió en sus entrañas. Siempre realizaba el ritual planificando los partidos. Repitió la acción hasta el cansancio. “Queda poco Scotch”, se lamentó. Sus dirigidos chuparon mucho en los festejos por el pase a la final. Destapó un licor de anís que las circunstancias lo hacían oler a olvido. El plan era -esta vez-, olvidar. Parecía mentira. Treinta años escapando de su prisión interna y hoy todo de golpe. Un tsunami de sentidos que se agolpaban en el pecho y se lo contraían. Los canales deportivos repetían la hazaña del Decano, su equipo, clasificado finalista del Argentino B. Saboreó el licor del olvido y se dejó impregnar el paladar con las mieles del éxito. Tuvo que desconectar el teléfono. Hoy todos lo llamaban. Hoy nadie le giraba la cabeza como cuando repartía estampillas en los colectivos. Al sexto whisky se subió al tren de la euforia y festejo nuevamente el cabezazo de Sosa al ángulo, las atajadas de Barrientos y la sangre fría de Oviedo para definir picándosela al arquero de Racing de Olavarría. Se sintió de nuevo en andas, trepado a la humanidad de Ramírez festejando con la popular. Endulzó sus oídos una y otra vez con el grito de “olé, olé, olé… Manco, Mancoooo…”. Decidió darle fin al escocés e imitar a aquel almirante borracho que los mandó a aquella trinchera de la que jamás pudo salir. El círculo lunar por el que giraban sus recuerdos se volvió a eclipsar. Y en la oscuridad de ellos y del zapping lo vio a Leiva, el presidente de su rival. Su superior en aquellos fríos días de hace treinta años. Tenía la misma sonrisa burlona con la que disfrutaba robándoles la comida y la ropa de ellos. Ahora lo quería felicitar. Vomitó anís cuando lo vio una y otra vez parado en la puerta del vestuario. Lagrimeó cuando evocó sus palabras de agradecimiento “por haberle salvado la vida”. Suspiró tembloroso y con bronca mientras se tapaba los oídos tratando de no volver a escuchar ese: “Ud. Tomó la decisión correcta” por haberlo llevado a él y no a su amigo Gómez, el santiagueño que ahora lo mira en una foto. “Gómez…”, dijo sollozando. “Perdoname”. Gómez lo miraba sonriente con la guitarra, lúcido y cansino, como esa noche que le dijo moribundo que llevara primero al superior cargado, porque la herida de la granada no lo dejaba cargarlos a los dos. El Manco le prometió que volvería por él. Cuando regresó había fuego, un infierno que ni el santiagueño ni él, merecían soportar. Cambió de canal. “¿Cómo se hace para vivir una vida de nada?” pregunta Darín en El Secreto de sus Ojos y el Manco asiente moviendo su cabeza. “Yo me lo pregunto hace treinta años”, le contesta el Manco a Darín, pero también al diploma al valor, al almirante borracho, a su superior, a Gómez, a los ingleses, a toda la sociedad que lo trató como un fantasma dándole vuelta la cara, al frío penetrante e inhóspito de aquel invierno y a la futura gloria de una final ganada. Ahora sí, llevó el caño a su sien apretando bien las muelas. Cerró los ojos y vio todo ese mar en primavera.



Deportivamente Hablando N°19