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I VIDA Y EVOLUCIÓN DE SU PENSAMIENTO a) El maniqueo y el escéptico 1. La vida (354-430) y el pensamiento de San Agustín experimentaron profundas transformaciones, hasta su conversión definitiva al cristianismo. 2. Nació en Tagaste (hoy, Souk Aras, Argelia), en la provincia romana de Numidia. Un siglo antes se había iniciado el declive del Imperio Romano. 3. Como relata en “Confesiones”, en su juventud vivió dedicado a la consecución de placer. En 373, en medio de los placeres de Cartago, leyó un diálogo de Cicerón actualmente perdido, el “Hortensius”, que despertó en San Agustín el amor a la sabiduría. 4. En Cartago estudió y enseñó retórica, e ingreso como oyente en un grupo maniqueo. Esta herejía proporcionaba una explicación a la existencia del mal, problema que preocupaba especialmente a San Agustín. - Maniqueísmo: Su enseñanza principal era la lucha entre dos principios contrapuestos, Dios y Satanás. La misma lucha se encontraba en el interior del ser humano, poseedor de dos almas, una luminosa y otra tenebrosa. 5. En 383 marchó a Roma como profesor de retórica, y al año siguiente a Milán. Allí volvió a Cicerón y, a través suyo, al escepticismo. - El escepticismo afirmaba que nada podía ser conocido con certeza, y que la única actitud posible en el hombre sabio era la de encerrarse en uno mismo. b) El neoplatónico cristiano 1. Conoce la filosofía neoplatónica a través de la lectura de “Las Enéadas” de Plotino. 2. Gracias a las enseñanzas de San Ambrosio, obispo de Milán, redescubrió el valor de las Sagradas Escrituras como guía segura para encontrar la verdad. 3. Una vez aclarado su pensamiento, pretende purificar sus costumbres, pero se siente impotente para vencerlas. La lectura de las “Epístolas” de San Pablo le aporta la idea de que nadie puede librarse del pecado sin la gracia de Jesucristo. Esta doctrina será uno de los pilares de su pensamiento y determinará su conversión al cristianismo. 4. En 387 es bautizado en Milán, y al año siguiente regresa a Africa. c) El teólogo y polemista 1. De 388 a 391 permanece en Tagaste. En 391 se traslada a Hipona, también en Numidia, donde será consagrado obispo en 396. 2. Durante este periodo de su vida realizó una continua lucha contra las herejías. Escribió tratados contra los maniqueos, los donatistas y los pelagianos. 3. Murió en el año 430 mientras los vándalos sitiaban Hipona, cuando el Imperio Romano, caída ya Roma, se destruía definitivamente. II OBRAS a) Características generales 1. La obra de San Agustín es reflejo de su existencia: una continua búsqueda de la verdad y de la salvación moral. El cristianismo le dio la respuesta: Dios es la verdad y la salvación del ser humano. 2. Sus obras filosóficas son pocas en comparación con las teológicas. Pero su aportación filosófica es importante, realizando una notable síntesis de cristianismo y neoplatonismo.

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3. Sus obras son la referencia de la filosofía medieval hasta el siglo XIII. b) Obras filosóficas 1. Contra Académicos: refutación del escepticismo. 2. Del libre arbitrio: la libertad hace que el hombre sea capaz del bien y del mal. 3. La ciudad de Dios: desarrollo de su filosofía de la historia. 4. Confesiones: describe su itinerario personal como una continua búsqueda de Dios. III LA BUSQUEDA DE LA VERDAD: RAZÓN Y FE a) No hay separación entre razón y fe 1. San Agustín no es un filósofo en sentido estricto, es decir, un pensador que se limita al ámbito de los que puede ser conocido por medios exclusivamente racionales. 2. No trazó una frontera entra la razón y la fe, sino que consideró que ambas, conjunta y solidariamente, tienen como misión el esclarecimiento de la verdad que, como creyente, no podía considerar otra que la verdad cristiana. 3. La razón y la fe colaboran del siguiente modo: - Primero la razón ayuda a alcanzar la fe, demostrando que es razonable creer. - Posteriormente, la fe orientará e iluminará a la razón: La fe no es irracional, no elimina a la razón, sino que la eleva a un orden superior, la refuerza y clarifica. - Por último, la razón contribuirá al esclarecimiento de los contenidos de la fe. - Esta mutua colaboración entre la razón y la fe queda expresada en esta formula del Sermón 43: “intellige ut credas, crede ut intelligas” (comprende para creer, cree para comprender). 4. Causas de la actitud agustiniana en la relación entre razón y fe: - La verdad es única: solamente hay una verdad y al hombre interesa alcanzarla por todos los medios. - La filosofía platónica se desarrolla de arriba hacia abajo, a partir de un mundo de realidades inmateriales, que son el objeto del conocimiento humano. Sólo será posible poner límites a la razón cuando se considere que el conocimiento humano se construye de abajo hacia arriba, es decir, a partir del conocimiento de las realidades sensibles. b) Refutación del escepticismo 1. Frente a los escépticos, San Agustín descubre una primera evidencia irrebatible, la propia existencia: “Si me engaño, existo. Y como conozco que existo, conozco que conozco”. 2. Descartes reproduce esta argumentación de San Agustín, pero el papel que la misma juega en uno y en otro es completamente distinto. En San Agustín la verdad no consiste en el “yo pienso”, sino en Dios, y lo que pretende demostrar el argumento expuesto es que la búsqueda de Dios es una búsqueda hacia dentro, porque sólo lo interior cumple cierta condición indispensable de la verdad, la condición de la indubitabilidad. c) Conocimiento sensorial y conocimiento racional 1. El alma está atenta a cuanto sucede en el cuerpo, así cuando éste recibe la impresión de algún objeto exterior, el alma saca de su propia sustancia la imagen correspondiente, es decir, una sensación. Las sensaciones son acciones que el alma ejerce y no pasiones que sufre.

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Ciencia: Se llama razón inferior a la razón que se entrega al estudio de las cosas sensibles, reflejos cambiantes de las Ideas. 3. Sabiduría: Se denomina razón superior a esa misma razón en su afán de despegarse de lo individual y sensible y elevarse progresivamente a la contemplación de las Ideas. d) Autotranscendimiento del hombre en el conocimiento 1. “No quieras derramarte fuera; entra dentro de ti mismo, porque en el hombre interior habita la verdad; y si hallares que tu naturaleza es mudable, ve más allá de ti mismo” (Sobre la religión verdadera, 39, 72). 2. Una verdad es algo completamente distinto de la constatación de un hecho. 3. Si comprendo que dos más dos son cuatro, o que hay que hacer el bien y evitar el mal, aprehendo unas realidades no sensibles, es decir, puramente inteligibles, cuyo carácter fundamental es la necesidad, y como consecuencia serán inmutables y eternas. Estas realidades son verdaderas, porque sólo es verdadero lo que verdaderamente existe. 4. Por tanto, el alma posee conocimientos verdaderos que le permiten juzgar sobre todas las cosas sensibles. ¿Cómo es posible este conocimiento? 5. Este conocimiento no puede provenir de los objetos sensibles, que cambian continuamente, y aparecen y desaparecen. 6. ¿Seré yo mismo la fuente de mis conocimientos verdaderos? Más yo también soy contingente y mudable como las cosas. La necesidad con que se impone la verdad a la razón es el signo de su trascendencia respecto de ella. 7. San Agustín no acepta la teoría platónica de la reminiscencia, porque implica la eternidad del alma que es incompatible con el acto de la creación. 8. Dios posee en sí toda la verdad y la participa a la mente humana mediante la iluminación; al igual que el sol ilumina todas las cosas haciéndolas visibles, Dios ilumina al alma human para que conozca la verdad. 9. De este modo, la búsqueda en lo interior culmina en un movimiento hacia lo superior: la elevación hacia Dios, el cual es, al mismo tiempo, inmanente y trascendente. IV DIOS Y LA CREACIÓN DEL MUNDO a) Dios 1. Dios se hace presente en el alma cuando ésta descubre en si misma verdades eternas, pero Dios mismo es incomprensible e inefable. 2. Se dio a conocer a los hombres, cuando dijo a Moisés: Ego sum qui sum (Éxodo 3,14). Es el ser mismo, la realidad plena y total. 3. Esto nos permite saber lo que no es: Dios es inmutable. - Lo que cambia no existe verdaderamente, puesto que cambiar es dejar de ser lo que se es para llegar a ser otra cosa que, a su vez, se dejará de ser. - Ser verdaderamente es ser siempre de la misma manera. - Dios es el único que siempre es el mismo: es el Ser, porque es la inmutabilidad. b) La creación 1. La filosofía griega afirma unánimemente la eternidad del mundo. El judeocristianismo aportó una idea original: el mundo ha sido creado por Dios, es entonces cuando comienza el tiempo. 2. Dios ha creado el mundo por su palabra, de una sola vez, y ha depositado en la materia los gérmenes de todos los seres futuros, que debían o deben aún desarrollarse, según el orden que Dios ha previsto.

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La inmutabilidad divina exige que la acción creadora no se haya desplegado a través del tiempo. La narración de la obra de los seis días debe entenderse en sentido alegórico. - En la mente divina están las Ideas o modelos arquetípicos de todas las cosas posibles. Es la mutabilidad de las cosas la que proclama que han sido creadas por Dios de la nada, sin contar con una materia previa eterna. - ¿Cómo es posible que lo que no es verdaderamente se dé el ser a si mismo? Y ¿qué otro, sino aquel que es verdaderamente, podría ser su causa? - Diferente a Platón: No hay una materia eterna, no hay un mundo de Ideas distinto de la mente divina. Transcendencia de Dios: Dios no forma parte del mundo. ¿Por qué existe el mal si el mundo ha sido creado por Dios? - La materia, al haber sido creada por Dio, no puedes ser la causa del mal. - San Agustín, inspirándose en Plotino, considera el mal como privación de bien: todo lo que es, en la medida en que es, es bueno. - El mal natural sólo lo es si se considera la criatura concreta que lo sufre, no desde el punto de vista de la totalidad del cosmos. - El mal moral es una consecuencia de la libertad del ser humano, la cual es un bien en sí misma.

V EL SER HUMANO: LIBERTAD, AMOR, FELICIDAD a) Alma y cuerpo 1. Adopta el dualismo platónico, adaptándolo al cristianismo. - El hombre es la unión de dos sustancias: una espiritual (alma) y otra material (cuerpo). - El cuerpo ha de estar sometido al alma: “El ser humano es un alma racional que se sirve de un cuerpo mortal y terreno” (Cost. de la Igl. cat., I, 27, 52). 2. El cuerpo no es malo, ya que es una creación de Dios. 3. El alma es simple (no tiene partes), estando presente toda entera a todas las partes del cuerpo, e inmortal, pero no preexistente. 4. El origen del alma: San Agustín no tiene una explica segura. - El alma de Adán y la de Cristo fueron creadas por Dios. Pero la existencia del pecado original le hace difícil admitir lo mismo de los demás seres humanos. En general se inclina por el traducianismo: el alma del hijo aparece “como se enciende una antorcha a partir de otra antorcha, de tal manera que, sin detrimento de un fuego, surge un nuevo fuego”. b) El pecado original y la gracia 1. Pecado original: Fue cometido por Adán y Eva, pero afecta al naturaleza humana y, por tanto, a todos los seres humanos. 2. El alma humana está corrompida por el pecado original y necesita de la gracia para actuar bien. - El pecado original ha tenido por consecuencia la rebelión del cuerpo contra el alma: El alma que fue creada por Dios para gobernar el cuerpo, se deja dirigir por él. - Por el pecado original, el hombre se deja llevar por las pasiones y es capaz del mal.

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Por la gracia es capaz del bien: La gracia impulsa al hombre a evitar el amor a lo sensible y lo inclina a amar la virtud, único camino para alcanzar la salvación. 3. La doctrina del pecado original parece llevar a la conclusión de que el hombre no es casi libre de hacer el bien. Por el contrario, la doctrina de la gracia parece llevar a la conclusión de que el hombre, cuando es alcanzado por ella, no es casi libre de hacer el mal. c) Libre albedrío 1. El hombre es libre para aceptar o no aceptar el mensaje del cristianismo, para salvarse o condenarse. - Si los actos humanos no fueran libres, no tendría sentido plantear la salvación en base a las buenas o malas acciones, pues la ausencia de libertad las despojaría de todo valor moral. - La voluntad tiende necesariamente a la felicidad, y esta sólo puede ser encontrada en Dios. El hombre, sin embargo, carece de una visión adecuada de Dios y de ahí que le sea posible dirigirse a bienes mutables en vez de tender al bien inmutable. El hombre se aparta en tal caso del auténtico objeto de su felicidad y es responsable de tal alejamiento, porque es el resultado de su libre decisión. 2. La gracia y el libre albedrío. - Libre albedrío: Es la capacidad de elección del bien o del mal. - Gracia: Socorro que Dios pone a disposición del libre albedrío del hombre. La gracia es necesaria al libre albedrío del hombre para luchar eficazmente contra los asaltos de la concupiscencia, desordenada por el pecado. - El hombre ha podido caer por su libre albedrío, pero éste no le basta para levantarse. No se trata sólo de querer, hace falta poder. La gracia precede a todo esfuerzo eficaz para levantarnos. - Para hacer el bien se requieren dos condiciones: un don de Dios, que es la gracia, y el libre albedrío. Sin libre albedrío no habría elección del bien; sin la gracia, el libre albedrío no podría realizarlo. 3. Esta teoría de San Agustín se opone al pelagianismo. - La herejía pelagiana consideraba que el hombre era absolutamente libre y que, por tanto, no estaba condicionado por el pecado original y no necesitaba por ello de la gracia. d) Libertad 1. El poder de usar bien del libre albedrío es la libertad. - La libertad es la elección del bien con la ayuda de la gracia. - La elección del bien y la ayuda de la gracia se complementan. 2. Por tanto, el hombre a quien domina por completo la gracia es también el más libre. 3. Tal libertad plena no nos es asequible en esta vida, pero acercarse a ella aquí abajo es el mejor medio de obtenerla después de la muerte. e) Amor 1. Delectación: Amor desordenado y malo que se mantiene apegado a las apetencias humanas. 2. Caridad: Amor ordenado al bien del prójimo y a Dios. - El amor a Dios, como fuerza ascendente, mueve la voluntad culminando el proceso iniciado en el conocimiento. 3. La caridad obliga a la voluntad a gravitar hacia Dios para adherirse a Él, gozarse en Él y encontrar en Él la felicidad.

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f) Felicidad 1. Todos los hombres buscan la felicidad, pero no todos se dan cuenta de que ésta se halla en el amor a Dios. 2. La única razón de filosofar es ser feliz; y sólo el cristiano es feliz, porque es el único que posee el verdadero Bien, fuente de toda felicidad. 3. Sin embargo, la felicidad plena no es posible en esta vida, pues solo es alcanzable mediante la visión beatífica de Dios en la otra vida. VI LA HISTORIA a) Dos ciudades: Filosofía de la historia 1. “Dos amores fundaron dos ciudades. El amor propio hasta el desprecio de Dios fundó la ciudad terrena. Y el amor de Dios hasta el desprecio de sí mismo fundó la ciudad celestial” (La ciudad de Dios, XIV, 28) 2. No son ciudades en sentido estricto, sino comunidades invisibles: la comunidad de los pecadores y reprobados por Dios, y la comunidad de los justos y predestinados. 3. Todos los cristianos de todos los países y de todos los tiempos, se hallan unidos por su amor a Dios y por la búsqueda de la misma felicidad. Forman un pueblo, cuyos ciudadanos se reclutan en todas las ciudades terrenas, y cuyo territorio místico puede llamarse la “Ciudad de Dios”. 4. Ambas ciudades no se identifican con Roma y la Iglesia, sino que se hallan mezcladas en cualquier sociedad a lo largo de la historia, y la separación de los ciudadanos de una y otra no tiene lugar hasta el final de la historia (Juicio final). 5. El final del Imperio Romano no es el fin del mundo: Roma se tambalea no por culpa de los cristianos, sino por las miserias del paganismo; pero no arrastrará consigo sino sus propios pecados. El triunfo de la ciudad de Dios está asegurado. - A partir de la toma de Roma por Alarico (410), los paganos acusan a los cristianos de ser responsables de la ruina del Imperio. - Si Roma se hundía, ¿arrastraría consigo a la Iglesia? b) Características de ésta filosofía de la historia 1. La perspectiva adoptada por San Agustín ante la historia es primordialmente moral. Puesto que la auténtica felicidad del hombre consiste en el amor a Dios y la maldad consiste en alejarse de él para situar el objeto de la felicidad en bienes mutables, cabe considerar dos grupos de hombres: Los que constituyen la ciudad terrena y los que constituyen la ciudad de Dios. 2. La historia es lineal y nada se repite: rechazo del eterno retorno. - La historia tiene un comienzo y un final (Juicio final). El comienzo es el pecado de Adán y Eva. Si no hubiera producido, el estado primitivo de la humanidad (el paraíso) se habría prolongado indefinidamente. - La historia tiene un sentido: la salvación de los elegidos, el triunfo definitivo de la ciudad de Dios. - Meta transcendente: más allá de este mundo habrá un cielo y un infierno. 3. Concepción trágica de la historia: lucha permanente de la ciudad terrena contra sí misma (guerras continuas) y contra la ciudad de Dios. 4. Dios dirige la historia: Intervención de Dios a favor de los hombres para que alcancen la salvación.

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TEMA FILOSOFÍA MEDIEVAL:SAN AGUSTÍN  

FILOSOFÍA MEDIEVAL

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