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Los más peques de la casa… ¡también cocinan! Los más peques de la casa, también pueden ponerse manos a la obra con alguna receta sencillita y divertida de preparar… quizá necesiten un poquito de ayuda por parte de papá o de sus hermanos mayores con el horno o al fundir chocolate… pero manejar el rodillo de cocina seguro que les encanta:


MINI PALMERAS

DESCRIPCIÓN ¿Qué mejor acompañamiento para un café o un vaso de leche que unas mini palmeras caseras? …Un tentempié dulce, rico, barato y sencillo de preparar. ¡Irresistible! Paso 1: Coloca la masa de hojaldre sobre la encimera de la cocina con un poco de harina espolvoreada para evitar que se pegue. Espolvorea azúcar por encima y con un rodillo aplasta ligeramente, sólo para que se pegue bien. Paso 2: Dobla a la mitad la masa por ambos lados, como si fuera un libro. Repite la operación un par de veces más, hasta que la masa quede como un rollo doblada sobre sí misma. Espolvorea con más azúcar también por los lados de fuera. Paso 3: Una vez terminado el rollo, córtalo con un cuchillo en trozos de 1,5 cm de espesor y coloca encima de una fuente de horno con papel vegetal. Espolvorea un poco más de azúcar por encima. Mete tus palmeras en el horno precalentado a 200° durante 15 o 20 minutos o hasta que esté bien dorado. Presentación: Presenta tus palmeras en una bandeja bonita, o, si quieres ser original, mételas en un cubo pequeño y acompaña así tus meriendas o tu café.


ROCAS DE CHOCOLATE

DESCRIPCIÓN Atención a los amantes del chocolate: parece increíble que una receta tan sencilla de un resultado tan bueno. Antes de que te hayas dado cuenta… ¡habrán desaparecido! Paso 1: Trocea el chocolate para la cobertura, ponlo en un bol e introducen en el microondas a media potencia durante 30 segundos. Sácalo, muévelo con una espátula y vuelve a introducirlo en el microondas, pero ésta vez 20 segundos. Repite esta operación cuantas veces sea necesaria hasta que el chocolate esté completamente derretido con tiempos en el microondas cada vez menores. Es muy recomendable que lo hagas así, poco a poco, aunque sepas que el tiempo total de microondas que será necesario es mayor. Si lo haces de una vez, corres el riesgo de que el chocolate se queme o que quede sin derretirse correctamente en el centro, pero duro en los extremos del bol. Deja reposar a temperatura ambiente. Paso 2: Cuando el chocolate esté atemperado, mézclalo con el arroz inflado y remuévelo hasta obtener una mezcla homógenea. Paso 3: Coge pequeñas porciones de tu mezcla de chocolate con una cuchara y colócalas, dándole una bonita forma, sobre papel sulfurizado. Paso 4: Derrite chocolate blanco también en el microondas (igual que el chocolate negro) y pinta con él una rayas sobre tus rocas con ayuda de un pincel. Deja enfriar preferiblemente en la nevera. Presentación: Puedes ofrecer las rocas de chocolate a tus invitados servidas en una bandeja… ¡también son una fantástica idea de regalo si las colocas en una caja bonita!


PIRULETAS DE HOJALDRE

DESCRIPCIÓN Piruletas saladas, un bocado rico, que sorprenderá a todos tus invitados, y a los niños les encantará... ¡Son divertidísimas!, y lo mejor: baratas y fáciles de preparar. Paso 1: Extiende la masa de hojaldre sobre la encimera de la cocina con harina espolvoreada. Si optas por masa congelada, deberás haberla sacado al menos 30 minutos antes para poder manipularla sin que se rompa. Estírala un poco con el rodillo pero con cuidado de que mantenga su forma original rectangular. Pinta con un poco de huevo batido toda la superficie y añade sal y pimienta al gusto. Paso 2: Cubre el hojaldre con las lonchas de jamón de york bien repartidas y espolvorea con el queso rallado. Paso 3: Enrolla el hojaldre hacia dentro sobre mismo formando un cilindro, no demasiado apretado. Envuélvelo en papel film y mételo un par de horas en el congelador. Paso 4: Pasado ese tiempo, sácalo y córtalo en rodajas de aproximadamente un centímetro. Pincha cada rodaja en un palito de brocheta…. Y no tengas miedo de hacerles daño, mete el palito hasta la mitad de la rodaja más o menos, para no correr el riesgo de que se pueda caer. Paso 5: Colócalo en la bandeja del horno con papel sulfurizado para que no se peguen. Vuelve a pintar la superficie de cada piruleta con el huevo batido y mételo en el horno precalentado a 180° durante unos 15 minutos, hasta que esté dorado en la superficie. En ese momento, da la vuelta a las piruletas, pinta de nuevo con huevo y vuelve a meter en el horno otros 3 minutos.


QUESADILLA DE POLLO

DESCRIPCIÓN Las quesadillas… uno de los tentempiés más populares en México. Te planteamos una de las más clásicas: la de pollo, aunque existen mil posibilidades y combinaciones de rellenos. Deja volar tu imaginación …pero eso sí, siempre con un puntito picante. ¡Está chévere! Paso 1: Para hacer las quesadillas en primer lugar, corta en juliana fina la cebolla y saltea en una sartén con un poco de aceite, la salsa de soja, la salsa tabasco u otro picante por el que hayas optado y el azúcar. Cocina hasta que la cebolla esté bien caramelizada. Reserva. Paso 2: Calienta las tortillas de trigo en una sartén sin que lleguen a tomar color. Dispón en una placa para horno y pon por encima el pollo partido en trozos pequeños o tiritas, el queso rallado, la cebolla que tenías reservada, cilantro picado. Tapa con otra tortilla como formando una especie de sándwich. Paso 3: Mete tus quesadillas en el horno hasta que el queso se hay fundido y las quesadillas estén doradas Paso 4: Para hacer la salsa, pela el aguacate y ponlo en el vaso de la batidora junto al queso cremoso y el zumo de limón. Pícalo todo junto y rectifica el punto de sal. Presentación: Sirve las quesadillas cortadas en cuartos con la salsa de aguacate.


QUICHE LORRAINE

DESCRIPCIÓN La Quiche Lorraine es la tarta salada por excelencia. Una receta sencilla que brillará en cualquier celebración, cumpleaños o reunión de amigos. Paso 1: Estira la masa quebrada y colócala sobre el molde donde vayas a realiza la quiche, ajustándola bien y cortando el sobrante. Existen moldes especiales para las quiches con los bordes rizados. El resultado será mucho más bonito, aunque se puede utilizar cualquier otro. También puedes elegir entre un molde grande, para hacer una única quiche, de la que se irán partiendo porciones, y otros individuales. Éstos últimos, serán un éxito asegurado cuando tengas invitados. Paso 2: Pincha la masa con el tenedor, pon un poco de papel de aluminio y coloca los garbanzos secos. Este es el mejor truco para que la masa no suba al cocerla en el horno. Mete al horno, previamente precalentado a 170° centígrados, y hornea durante, aproximadamente, unos 10 minutos. Sácalo en ese momento, retira el papel de aluminio con los garbanzos, y vuelve a introducirlo en el horno otros cinco minutos. Saca y reserva. Paso 3: Por otro lado, en una sartén con un poco de aceite rehoga la cebolla cortada en plumas finas. Cuando esté translúcida añade el bacón cortado en tiritas y sofríe unos 5 minutos hasta que suelte bien la grasa. Escurre el aceite. Calienta un poco la nata, y añade los huevos, la sal, la pimienta y batir. Paso 4: Sobre la base de la masa, pon el bacón salteado con la cebolla. Añadir la mezcla de nata y huevos, el queso rallado, y mete en el horno a 180° unos 20 minutos. La quiche Lorraine estará lista cuando la pinches con un cuchillo o aguja gorda y salgan limpios. ¡Así de sencillo! Presentación: Desmolda con sumo cuidado la quiche y ponla sobre una bandeja si es grande, o sobre un platito pequeño si es individual. Generalmente se toma fría, pero, si no puedes esperar… ¡templada también está exquisita!.


Truco ahorro: Los garbanzos que utilices para meter en el horno y que no suba la masa quebrada, se tostarán estando crudos y ya no podrás utilizarlos para nada… lo cual no significa que tengas que tirarlos. Guárdalos en una bolsita aparte, para la próxima vez que hagas una quiche o una tarta de frutas. Curiosidad: La palabra “quiche”, proviene de la palabra alemana “Kuchen”, que significa tarta. La quiche Lorraine es una tarta salada originaria de la región francesa de Lorena, en el noreste de Francia, ya fronterizo con Alemania. Esta receta, con su nombre original, surgió en el siglo XVI, aunque se cree que ya se preparaba en la Edad Media. En su origen, no se rellenaba más que con huevos, nata y, como mucho, queso. El bacón, característico de la receta actual, no llegaría hasta el siglo XIX.


TARTA TATÍN DE CIRUELAS

DESCRIPCIÓN Una tarta que surgió por accidente… ¡pues bendito accidente! La tarta Tatin es todo un clásico de la repostería francesa. Un pastel ‘invertido’ que primero fue de peras, luego se pusieron de moda las manzanas y hoy se emplea cualquier fruta. ¿Qué tal unas ciruelas? Paso 1: Busca una sartén que sea apta para fuego y también para horno, porque la usaremos como molde. Pon en ella la mantequilla y el azúcar moreno, y calienta a fuego medio-bajo y con paciencia hasta obtener un sirope, removiendo de vez en cuando. Paso 2: Mientras se forma el sirope, aprovecha para pelar y trocear las ciruelas. Cuando ya está todo derretido, incorpora las ciruelas cortadas en medias lunas (¡con cuidado porque el sirope estará muy caliente!). Remueve bien para que todo quede impregnado del caramelo. Deja que se cocine durante 15-20 minutos: hasta que las ciruelas estén bien doradas y el sirope caramelizado. Paso 3: Precalienta el horno a 200ºC. Y mientras tanto, sigue atento a la cocción de las ciruelas. Cuando estén listas, retira la sartén del fuego, y pon rápidamente la masa de hojaldre sobre ella. Presiona por los bordes de la masa y ve “envolviendo” las ciruelas. Paso 4: Ahora, ¡al horno! Deja que se cocine hasta que el hojaldre esté dorado (serán al menos 15 minutos) Paso 5: Cuando la tarta esté lista, sácala del horno y con un cuchillo comprueba que está bien separada de los bordes, con cuidado. Y como si de una tortilla de patatas se tratase, cubre tu Tatin con un plato grande y dale la vuelta sin quemarte. Presentación: Puedes presentar la tarta sobre un plato bonito o también sobre un mantel bonito, original o vintage. También tienes la opción de usar azúcar glas tanto para espolvorear por encima, como para hacer un original diseño sobre el mantel. ¡También se come por los ojos! Y un toque verde con menta o hierbabuena fresca, será el adorno perfecto.


Sugerencia: Si no te quieres arriesgar prueba el hojaldre congelado marca DIA: queda muy crujiente, su textura es perfecta y tendrás el éxito asegurado tanto en tus recetas dulces como saladas. Al sacarlo del congelador, en tan solo 30 minutos tendrás una masa en su punto justo, como recién hecha. ¿Una tarta al revés? Es la principal característica de esta tarta típica del recetario francés: que está al revés, es decir, que para su horneado, las frutas se ponen debajo, y la masa por encima. Fue creada en el ‘Hotel Tatin’, al sur de Orleans, a finales del siglo XIX por una de las dos hermanas que regentaban este hotelito: Stéphanie Tatin. Las historias acerca del origen de esta tarta son muchas, aunque la más extendida es que su origen es accidental. Lo que ya no está tan claro es si el accidente se produjo porque a Stephanie se le pasó de cocción la fruta y para que no se viera mucho puso la masa encima. Otra teoría apunta que montó su tarta sin darse cuenta de que se había olvidado de poner debajo la masa… y por eso decidió probar a ponerla encima antes de tener que desmontar toda la preparación. También existe la teoría de que, a falta de horno, decidió invertir la tarta para poder cocinarla al fuego tradicional. Sea como sea, su idea tuvo un gran éxito y aceptación y se extendió rápidamente por toda Francia hasta convertirse en clásico de la repostería gala.


PLANCHA DE FRESAS

DESCRIPCIÓN Un menú de celebración o una comida especial… requieren un postre que esté a la altura. Con esta receta, laboriosa pero sencilla, acertarás. ¡No lo dudes! Paso 1: Para hacer el almíbar pon a calentar el agua, el azúcar y el licor a fuego lento hasta que el azúcar se disuelva. Deja que repose. Paso 2: Separa las claras de las yemas. Las claras las usarás todas, pero las yemas no, (por cada tres huevos solo usarás dos yemas). Monta las claras a punto de nieve consistente, es decir, hasta que veas que forman picos tiesos. Esto se consigue batiendo durante unos 7 minutos con un batidor de varillas manuales y unos 3 minutos con uno eléctrico. Aparte, bate las yemas con el azúcar. Mezcla ambas preparaciones, las yemas y las claras e incorpora poco a poco con la espátula la harina tamizada, es decir, pasada por un tamiz o colador de trama fina para airear la harina y que quede mucho más suelta. Paso 3: Pon la mezcla en dos bandejas de horno con papel de horno igualando el relieve con una espátula para que quede lisita la superficie. Espolvorea con azúcar glas y mételo en horno precalentado a 180° durante 8 minutos. Sácalo y deja que se enfríe. Paso 4: Mientras tanto, calienta el agua y la mermelada en un cazo a fuego medio, y muévelo para que se mezcle bien. Déjala reposar unos minutos para que no esté tan caliente y pásala por un colador. Reserva. Paso 5: Para elaborar el merengue francés, vierte en un recipiente las claras con un poco del azúcar y bátelas. Cuando estén bien montadas añade el resto del azúcar. Sigue batiendo hasta que coja un color muy blanquecino y se quede sujeto en las varillas. Añade espolvoreado el azúcar glas tamizado.


Montaje y presentación: Coloca en un molde una base de bizcocho y la empápalo con el almíbar. Cubre con la crema y coloca las fresas, partidas a la mitad pegadas al borde del molde. Vuelve a cubrir las fresas enteras con la crema y coloca el otro bizcocho empapado con el almíbar. Sobre este hasta el borde del molde, coloca el merengue francés. Con un soplete dora un poco la superficie. Finalmente, vierte por encima la jalea de albaricoque, retira el molde y corta al gusto.

Papá también se quiere lucir… Seguro que papá también quiere ponerse el delantal y, mientras os ayuda con vuestras recetas, preparar él algún plato un poquitín más elaborado y lucirse… vigiladle de cerca porque, quizá también necesite un poco de apoyo por vuestra parte, sobre todo con la pasta fresca. ¡Ah! y pensad que aunque no os parezca la mejor idea ese marisco de olor fuerte (ostras) y poner espinacas a un huevo medio crudo… a los padres les encantará (es que a veces son de raros con esto de los sabores…)


OSTRAS AL CAVA

DESCRIPCIÓN En fechas especiales... productos especiales... ¿qué mejor que celebrar una fecha destaca, como el Día de la Madre, por ejemplo, que con ostras? Puro sabor a mar. Paso 1: En primer lugar abre las ostras con el mayor de los cuidados. Para ello, coge un paño de cocina doblado en cuatro ponlo sobre tu palma de la mano… y sobre él la ostra con el lado más profundo de la concha hacia abajo. Es una forma de proteger su mano por si el cuchillo ‘se escapa’ al hacer fuerza. Utiliza un cuchillo especial para abrir ostras… o si no tienes, un cuchillo fuerte, corto y con algo de punta. Introduce la punta del cuchillo en la bisagra de la concha y muévelo un poco para buscar su músculo. Se trata del músculo abductor de la ostra, el que impide su apertura… una vez localizado, córtalo por la parte superior de la concha. Una vez hecho esto, la ostra se abrirá sola. Una vez abierta, lo que tienes que hacer es pasar el filo del cuchillo con mucho cuidado por debajo de su cuerpo para desprenderlo de la concha. Paso 2: Pon al fuego suave un cazo con la mantequilla. Cuando comience a derretirse añade la cebolleta, que previamente habrás picado muy muy finita. Deja que se rehoge a fuego muy suave durante unos 5 mminutos. Pasado ese tiempo añade la harina y dale rápidamente una vueltas para que se le quite el sabor el crudo. Paso 3: Después de un minuto, incorpora el cava, sube un poco el fuego y deja que reduzca. Cuando el cava esté prácticamente evaporado, retíralo del fuego. Echa la crema por encima de las ostras, que las trendrás dispuestas sobre una bandeja y métalas en el horno, previamente precalentado a 200°, con el grill encendido, durante 3 minutos. Presentación: Sirve tus ostras inmediatamente... y acompaña, por supuesto, con una copa de cava bien fría. No dudes en utilizar para esta receta el cava Grand Astoria de DIA que es un brut nature que dará un resultado estupendo para esta receta.


PASTA FRESCA AL HUEVO

DESCRIPCIÓN Si, en el mercado existen pastas secas y frescas riquísimas… pero ¡Hacer pasta en casa es divertidísimo!, ¿se te ocurre un plan mejor para compartir con tu familia en una lluviosa mañana de domingo? Paso 1: La masa de la pasta se puede elaborar sobre la encimera de la cocina, siempre y cuando sea una superficie lisa y no porosa, o bien, en un bol grande. En el primer caso tendrás más libertad de movimiento, y en el segundo, no mancharás tanto la cocina. Sea como sea, los pasos son los mismos: En primer lugar tamiza la harina o pásala por un colador fino para que resulte más vaporosa. Con esta haz un volcán, es decir, una montaña con un agujero en el medio, en el que añadirás los huevos ligeramente batidos y la sal. Paso 2: Se va incorporando la harina hacia dentro y se trabaja con las manos para ir introduciendo toda la harina y hacer una masa homogénea. En caso de que quedara muy seca puedes añadir un poco de agua (pero a cucharadas, y muy poco a poco), hasta obtener la consistencia adecuada. Paso 3: Cuando adquiera una consistencia lisa y firme envuelve la masa en plástico film y déjala reposar en la nevera al menos durante una hora. Paso 4: Después de ese tiempo de reposo deja atemperar un poco y estira tu masa para darle la forma deseada… tallarines, raviolis, lasaña… La forma ideal de estirar la pasta es con la máquina especial para hacer pasta, pero, ¡no temas!, no es imprescindible. Se puede perfectamente estirar con las manos y con un rodillo de cocina. Eso sí, incorpora un poco de harina siempre sobre la encimera para que se no se pegue. Consejo: Puedes enriquecer más la pasta cambiando uno de los huevos enteros por 4 yemas. Por otro lado, y precisamente porque lleva huevo, como sabemos muy delicado, conviene no dejar esta masa más de un día en la nevera.


Recetas...con mucho que contar

Sabemos que detrás de cada receta hay una historia, por eso presentamos Recetas Noveladas. Una iniciativa didáctica, útil y deliciosa que surge de la mezcla de dos placeres universales: la cocina y la lectura. En una Receta Novelada se sustituyen los tiempos de preparación de una receta, por tiempos de lectura de una interesante historia. Todas comparten esa misma peculiaridad: su doble lectura. El tiempo que empleas leyendo te sirven como “temporizador” para cocinar un plato ¡Una buena forma de aprovechar la espera!


Te invitamos a vivir la experiencia de las Recetas Noveladas en tu cocina con las siguientes tres primeras.

Dale rienda suelta a tu imaginación y participa en nuestro Concurso de Recetas Noveladas que estamos poniendo en marcha. Muy pronto te daremos todos los detalles‌


Seguro que ya has sentido en alguna ocasión la necesidad de compartir con tus amigos y familiares esas recetas que te han quedado deliciosas. O ese plato tan bonito que te han servido en el restaurante. Sacas el teléfono móvil, y ¡zas! Haces una foto y la compartes inmediatamente. Pocas cosas hay tan atractivas como la fotografía de alimentos. De hecho, hay libros de cocina y recetarios que son verdaderas obras de arte. Sin embargo, si ya has hecho alguna foto de comida, lo habrás comprobado: ¡fotografiar alimentos o recetas elaboradas, no es sencillo en absoluto!. De hecho, en muchas ocasiones, aquellos platos que frente a nosotros son absolutamente deliciosos y apetecibles, parecen sosos e incluso malos una vez que los hemos fotografiado. Y viceversa, una gran fotografía, puede convertir en tremendamente deseable una simple tortilla francesa.

1. Luz La mayor parte de las malas fotografías de alimentos se podrían haber mejorado con una buena iluminación. En general, hay que evitar las fuentes de iluminación muy duras, es decir, fuertes y directas. Un difusor nos puede ser de gran ayuda para lograr sombras suaves y luces difusas. La luz no debe llegar sólo desde el lugar donde está situado el fotógrafo. Un contraluz resaltará la textura de tu plato, le dará volumen y relieve. Lo que es verdaderamente importante es que no mezcles diferentes fuentes de luz. Cada tipo de iluminación tiene una ‘temperatura de color’ diferente. Y aunque muchas cámaras realizad el balance de blancos automáticamente, si las mezclamos, los colores quedarán distorsionados, tirando a anaranjados o azulados.


2. La escena Presta atención no sólo a la comida que quieras mostrar, sino al contexto, es decir, a todos los elementos que vayan a configurar la escena. Aquí, como en tantos otros aspectos de la vida, la norma de ‘menos es más’, funciona a la perfección. Una escena llena de elementos nos va a distraer de lo más importante, pero tampoco podemos dejar a nuestro plato desamparado. Juega con un vaso, unos cubiertos, una servilleta, u otros elementos en segundo plano. Como norma general, elimina aquello que distraiga, y añade lo que realce tu plato.

3. Composición No hay una regla fija en la composición de fotografías de alimentos. Aunque sí se deben respetar las normas generales para la fotografía, como la regla de los tres tercios –que aleja el punto de atención del centro de la escena- o la regla de mirada, que deja el aire allí hacia donde mira o apunta el motivo a fotografiar. En general, no hay mejor consejo más que hacer pruebas y jugar con diferentes composiciones y con las líneas para guiar los ojos del espectador.

4. Punto de vista y foco ¿Dónde vas a situar la cámara? Si lo haces en el mismo plano resaltarás la altura de los elementos, si colocas la cámara por encima, formando un ángulo de unos 45 grados, conseguirás el punto de vista natural de un comensal sobre la comida. La toma cenital, cuando la cámara se sitúa exactamente en la vertical, por encima del plato, también ofrece imágenes muy interesantes, sobre todo para los ‘paso a paso’. En cualquiera de los casos, lo que debes decidir es, ¿qué elementos me interesa mantener enfocados y cuáles no? Juega con el foco para centrar el interés en el punto y elemento que tú quieras dentro de la fotografía. El área de la escena que aparecerá enfocado viene determinado por la profundidad de campo, que podremos controlar a través del diafragma y el tiempo de exposición. Cuanto más cerrado esté el diafragma, mayor será el área que permanecerá enfocada, pero también será mayor el tiempo de exposición necesaria, lo que nos puede obligar a usar trípode. Si no dominas la técnica fotográfica… sigue el método de prueba y error.

5. Rápido Antes de hacer una foto culinaria, todo debe estar no sólo preparado sino bien pensado. De lo contrario, te arriesgarás a que los alimentos pierdan frescura, brillo, se marchiten, su color cambie… en definitiva, que lo que estaba fresco se vea lacio, y lo que estaba terso, se vea flojo y encogido. Un buen truco para evitarlo es utilizar un sustituto mientras montas la escena, iluminación, etc, y sólo en el último momento, poner el plato.

6. Trucos y mentiras Cuando veas libros de cocina con fotografías maravillosas, y te preguntes, por qué a ti no te quedan igual tus fotos, piensa que –aparte de los equipos de profesionales que las han elaborado- en muchas ocasiones, el objeto fotografiado, no es lo que parece. Éste es un recurso muy habitual, sobre todo en publicidad. Los helados, que se derretirían rápidamente con el calor de los focos, se hacen con otros materiales, como puré de patas coloreado. A las


frutas se les aplica cera para dar sensación de frescor. También se logra brillo aplicando vaselina o parafina a los alimentos. Para que los platos humeen se ‘fabrica’ humo artificial, con hielo seco.

7. Dale un poquito de acción Lo más habitual en fotografía culinaria son los bodegones, es decir, una composición con los alimentos estáticos. Sin embargo, si le das un poco de acción a la escena puedes llegar a conseguir unas fotografías espectaculares. Vierte un líquido, deja caer un elemento, rompe un huevo, deja volar la harina…. No es nada sencillo, ni limpio, pero… ¡muy divertido!.

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