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Cómo administrar un museo: Manual práctico Seguridad de los museos y preparación para las catástrofes

un problema bastante delicado. La solución más eficaz consiste en colocar microchips en los libros que activan la alarma cuando se traspasa la zona de control. Los componentes de este sistema deben seleccionarse con gran cuidado. Cada uno de ellos responde a condiciones determinadas de utilización. Ello es válido sobre todo para la selección de detectores en un local que no dispone de calefacción o, fuera, donde siempre hay que verificar la temperatura que soporta el material y las demás precauciones de uso. Se recomienda utilizar alarmas que se basen en diferentes principios de detección.

Foto: Policía checa

caso la solución preferida por lo general consiste en combinar una barrera mecánica (vitrina de cristal laminado) y un sistema de detección de intrusos. Los fabricantes de vitrinas las equipan con alarmas contra la rotura del cristal o la apertura, o proponen instalar esos dispositivos. Lo que importa es la selección de las alarmas en función del tipo de vitrinas, la iluminación y los objetos expuestos. La protección de los objetos en las bibliotecas públicas plantea

Detección y alarma automática contra incendio Estos sistemas de protección constituyen, en general, la cima de la pirámide de protección. Ello se debe a que en caso de incendio las pérdidas materiales son definitivas, no se puede recuperar nada, pero además, porque un incendio constituye una seria amenaza para la salud y la vida humana. Resulta razonable instalar un sistema de detección de incendio junto con un sistema de detección de intrusos ya que los cables siguen el mismo recorrido, lo que representa un ahorro. En principio, la alarma contra incendio puede combinarse con un sistema de extintor automático, pero esto puede crear un problema en los edificios históricos donde el sistema de extintores puede interferir de manera más radical con el aspecto interno que con el sistema de detección. Se puede encontrar una solución intermedia instalando los componentes del sistema de extintores en los lugares más sensibles. La selección de la sustancia de extinción que se utilizará también es una decisión capital; los medios tradicionales, como el agua, parecen ser los más indicados. De igual manera se puede recomendar la utilización de un extintor de agua pulverizada que tiene múltiples ventajas, consume poca agua y provoca un deterioro comparativamente bajo de los locales y de las colecciones durante su utilización. 187

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