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Presentaciones, obras expuestas y exposiciones Yani Herreman Escuela de Arquitectura, Universidad Nacional de México

La mayoría de las personas van a los museos, en general, a visitar las salas de exposición, algunos tratan incluso de ver todo de un golpe, algo poco aconsejable. Con frecuencia, se experimenta mucha más satisfacción y placer cuando nos concentramos en una sala, incluso en un objeto en particular. Las exposiciones y las presentaciones públicas son algunos de los aspectos que más retienen la atención en muchos museos. Ahí es donde se establece el contacto directo entre el visitante y las colecciones y donde cualquier individuo, con independencia de su edad, su condición económica y social, ya sea solo o en grupo, puede ver “el objeto real” en situación y, gracias a algunas técnicas expográficas, comunicarse o interactuar con él. “Solo la exposición ofrece un contacto controlado con el objeto real, auténtico, de ahí su importancia vital”, escribe Belcher (1991) con gran perspicacia. Existen varias definiciones de las palabras 'presentación' y 'exposición'. Según el enunciado del Diccionario, 'presentar' significa: “Ofrecer algo a las miradas, a la atención, mostrar, hacer presente en la mente”; 'exposición': “Presentación pública de productos, obras de arte”, y 'exponer': “Presentar una cosa para ponerla de manifiesto”. Estas definiciones varían según el país y el idioma: los tres términos son sinónimos en español, pero difieren ligeramente en francés y en inglés. También se observan matices sutiles en su definición y en su uso entre

el inglés de América del Norte, el de las Islas Británicas y el de los demás países anglófonos. Eminentes diseñadores de exposición y otros museólogos proponen una definición más detallada, como Verhaar y Meeter (1989), para quienes “la exposición es un medio de comunicación que se dirige a un vasto público con el fin de informar, trasmitir ideas y emociones relacionadas con los testimonios materiales del hombre y de su entorno mediante métodos esencialmente visuales y dimensionales”. Según el gran museólogo Burcaw (1997), “la presentación consiste en mostrar un objeto en función del interés que suscita en el espectador”, la expografía tiene “una connotación más profesional, importante y seria. Se trata de presentar ideas con miras a instruir al público o, en el caso de una exposición de arte, disponer metódicamente los objetos de arte para construir una unidad”, mientras que la exposición es “una combinación de objetos de carácter artístico, histórico, científico o técnico, entre los cuales se desplaza el visitante de una unidad a la otra en una secuencia significativa en el plano educativo y/o estético”. Mi definición es la siguiente: “Una exposición es un medio de comunicación basado en objetos y sus elementos adicionales en un espacio predeterminado, con ayuda de técnicas de interpretación y secuencias didácticas con el objetivo de trasmitir y comunicar conceptos, valores y/o conocimientos” (Herreman, en proceso de impresión).

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Cómo administrar un museo icom  
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