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Portada: Eva Alejandre Villate Degeneración Espontánea: Ilustradores: Eva Alejandre Villate María Gómez Solís Nerea Ferrez Eva Alejandre Villate Elena Mahave Nerea Ferrez Raúl Gutiérrez Hernán Yaniquini Pedro Corcuera Escritores: Antonio Alfaro Odón Serón Zabala Guillermo Calvo Lara José Luis Pérez Pastor Enrique Cabezón Sonia San Román Sara Martínez Hernán Yaniquini Octavio Gómez Milián Carmen Beltrán Falces Colaboradores: Excmo. Ayto. de Logroño Aula Literaria © de cada texto e ilustración: su autor © de la edición: Degeneración Espontánea Degeneración Espontánea, número 1, enero de 2008 2


Página en blanco Ésta, como indica su título iba a ser una página vacía, ese derroche de papel con el que todas las publicaciones nos honran; pero pensémoslo con madurez: ¿Acaso tiene algún sentido dejar una página blanca y solitaria, entre la portada y el resto? ¿Quién fue el loco paranoico que decidió semejante tontería sin utilidad alguna? Hay quien dice que la página en blanco existe por una razón de orden, de limpieza, supuestamente es fruto de las buenas costumbres que estas páginas se queden vacías. Pues bien, en la degeneración espontánea no creemos en el orden preestablecido, e irracional, y por eso, fieles a nuestra incansable rebelión contra todo sistema, hemos decidido que, número tras número, llenaremos esta página con lo primero que se nos venga a la cabeza. Quien deja espacios en blanco, lo hace porque tiene poco que contar y mucho papel que rellenar de forma torpe, un ser exagerado que confunde desastrosamente la calidad con la cantidad. Afortunadamente, nosotros tenemos una olla hirviendo por cabeza, rebosante de ideas que plasmar en el papel, desvaríos mentales que buscan un sitio en este lugar. Espero que lo que viene a continuación os guste.

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Pre-prólogo: Primer número de este experimento literario que surgió una fría tarde de otoño al calor de las palabras de otras generaciones anteriores a la nuestra, la generación de los desencantados, los televisivos, la frontera entre la peseta y el euro, los que terminaron la vida de los juegos manuales y dieron los primeros pasos en la tecnología, los que nacimos en democracia y aún vivimos entre los ecos de un pasado cuyas ideas han pasado al olvido. Somos la generación que surgió entre las letras como si de renacuajos en una charca se tratara, jóvenes literatos cansados de la indiferencia del mundo, que plasman en sus textos la rabia, las ganas de libertad y una (poderosa) imaginación que siempre nos ha ayudado a sobrevivir. En las siguientes páginas encontrarán poemas, relatos, reflexiones... de toda forma, contenido y expresión que les llevará al interior del alma de aquellos que surgieron del charco y se convirtieron en la...

DEGENERACIÓN ESPONTÁNEA

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Prólogo: Qué se puede decir en unas cortas líneas que resuman lo que la Degeneración Espontánea es y lo que pretende. Qué limitado queda el papel cuando se intenta plasmar todo lo que los jóvenes artistas tienen que decir. No me alargaré en palabras huecas, elogios carentes de sentimiento por la iniciativa. Nosotros no buscamos halagarnos a nosotros mismos, hincharnos en ínfulas de grandeza. Buscamos dejarnos sentir, dejar que los demás sientan lo que nosotros sentimos, que sientan lo que tenemos que decir y que sobre todo, escuchen. Escuchen nuestras voces alzarse como un nuevo movimiento literario, que tiene fuertes inquietudes pero está degenerado por el mundo en el que le ha tocado vivir. No contaré en estas líneas que somos santos dispuestos a cambiar el mundo. No somos santos, pero sí queremos cambiar el mundo. Crecimos entre letras porque era nuestra vía de escape del mundo que nos rodeaba. Buscamos madurar, vivir entre letras porque creemos que así

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la vida será más bella. Arrastramos nuestros sueños e ilusiones esperando que alguien las recoja. Ha llegado ese momento. Nadie presta atención a los jóvenes artistas que empiezan y pocas son las manos amigas que se tienden. Por ello surgió la Degeneración Espontánea. Para recoger los sueños e ilusiones de los jóvenes artistas, plasmados en nuestras páginas. No somos convencionales, ni buscamos serlo. Por ello, os recomiendo que acabéis este fanzine hasta el final, ya que os deparará maravillosas sorpresas, porque nada es convencional. Porque si lo fuera, esto no sería un fanzine. Porque si lo fuera, no sería un grupo de jóvenes inquietos los que lo organizasen. Sólo queda decir que este es el primer número de lo que esperamos que sea una numerosa serie.

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S贸lo queda decir que est谩 hecho con el coraz贸n para el disfrute de todos aquellos a los que llegue a sus manos, porque la Octava Maravilla es la Lectura.

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Antonio Alfaro DUDA ESTÚPIDA sangre en las manos de dios sangre en mis manos ¿soy dios? EL POEMA DE LOS APARATOS encendidos los aparatos interfieren en la frecuencia de onda de los pensamientos, el aura se engrisece y la emoción confunde afectos, afecciones. Mas tarde al apagar los aparatos el estado primitivo de pureza se reinstaura pero como en ciertos bajones de ácido la interferencia de los aparatos vuelve, 8


provoca un delirio eléctrico y se desvanece. Enrique Cabezón MEMORIA Fortuna, fama, espejos vanos, distorsión enfermiza. La memoria sigue siendo una cuerda de cáñamo que aprieta el cuello de los que se niegan a cegar sus flancos. Otro hombre con corbata niega tu tumba, el vacío moral de la multitud es el ruido en el que se pierde la palabra, el grito de recriminación para que ahogues tus lágrimas y tu dolor en lo más hondo de tu ano. ¿Qué concepto es ese del honor? Hemos crecido como la vid de nuestros campos, retorciéndonos por el estómago, paseando por las calles llenas de hermosos edificios, sólo porque de nosotros esperan el fruto que ha de mover la máquina. La ciudad nos ha tragado, la luz esta apagada, un espejo que refleja la sombra siniestra de otra persona, un charco al que te asomas tú y ves a otro. Un cigarro para respirar, los labios abrazan nuestro propio veneno. Basta de cuestionar cual es la labor que desempeña este texto. Polvo al polvo. ¿Y la ceniza? La ceniza esta caliente como la tripa de una mujer preñada.

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Raúl Gutiérrez EXISTENCIA TRUNCADA La Superioridad punga por imponerse, el hombre tiende a dominar; el débil no deja de caerse, el conflicto reina sin cesar. Contra la naturaleza nada hay que hacer, sólo la lucha nos mueve al nacer. Si peleamos con leves peladuras de honor, la vida es llena y colmada de desazón. Sólo mirando en nuestro corrupto interior, somos capaces de percibir la desesperación. 10


Al hombre le llena la confrontación, inherente a nosotros es la dominación. Criaturas desdichadas incapaces de respetar, sentimiento insatisfecho de manada salvaje Que gobierna nuestro instinto principal, capaces como somos de atacar; Aniquilamos la existencia cobrándole un peaje. La perdición es nuestro sino, la conquista nuestra mayor ambición. Incapaces de reorientar ese camino morimos infinitamente con tesón. José Luis Pérez Pastor EDIPO Y YOCASTA EDIPO.- ¿Qué te ocurre, mi reina? ¿Qué inquietud ha poseído tus blancos miembros? Ya hace rato que no haces más que revolver el palacio de Tebas con repetidos paseos por cada una de sus salas. Tu pecho respira con entrecortada preocupación, y tus dedos no dejan de manosear nerviosos el alfiler ceñidor de tu túnica, regalo nupcial que una vez te colmó de dicha. YOCASTA.- Tienes razón, esposo. No puedo permanecer tranquila ni en medio de estas agradables estancias. Oigo por todas las ventanas los gemidos de sufrimiento 11


que profiere la ciudad por causa de la peste que la atenaza. Hay que buscar una solución para esto, querido Edipo. EDIPO.- Tienes razón. Con tal fin había mandado consultar al oráculo que habita en Delfos por deseo del dios. Hace poco un mensajero me ha traído su respuesta. Sus palabras, como siempre, han sido confusas y, por alguna extraña razón, me llenan también de una incómoda sensación. YOCASTA.- ¿Qué ha dicho la Pitia después de recibir las ofrendas? ¿Cómo se salvará nuestra gente? EDIPO.- Ha dicho que la plaga dejará respirar a Tebas cuando sea vengada la muerte de Layo, su anterior rey y tu anterior marido. Pero ¿cómo descubrir quién lo mató, si aquello -según me han contado-, sucedió lejos, en los caminos que se extienden más allá de los muros, antes de que yo llegara? No dejo de darle vueltas. YOCASTA.- ¡Ojalá te sean fructíferas! ¡Ojalá resuelvas este enigma, como resolviste en su día el que te planteó aquel terrible monstruo, la esfinge, y nos libraste de su amenazante presencia! EDIPO.- Todo saldrá bien, Yocasta. Por de pronto, he enviado gente a por Tiresias, el adivino ciego, para que nos ayude con su profético consejo, ¡pero, por favor, deja de una vez en paz el dichoso prendedor! ¡Lo vas a desgastar mientras me pones a mí también nervioso! ¡Me daña la vista! YOCASTA.- Perdóname, ya lo dejo. Es que me asaltan miedos acerca de la seguridad de nuestros hijos, tan pequeños aún, tan indefensos ante una enfermedad tan cruel. 12


EDIPO.- Sí, de igual manera temo yo por ellos. Suponen una gran dicha para mí cuando los veo corretear alegres, felices en su mundo de niños, siendo como son el armonioso futuro de estas calles fundadas por Cadmo. YOCASTA.- Ya sé cuánto les quieres. Y me alegro por eso de haberlos traído al mundo, para darte el don más precioso que te podía dar, mi amado rey. La gente y yo misma te recordamos con amor al verlos. Se te parecen tanto... EDIPO.- Tus palabras demuestran tu gran amabilidad, y yo te agradezco tus desvelos, mi amada reina. Quiera Zeus que sobrevengan tiempos mejores en que disfrutar de todo esto. Mas... ¡un momento! Me parece escuchar voces que anuncian la llegada de Tiresias. Ven, Yocasta, y veamos qué fin ha de tener el problema que nos crispa. YOCASTA.- Te sigo. Odón Serón Zabala PERDER LA RAZÓN me he roto la pala derecha de un golpe contra el bordillo del patio es la pala derecha si me miro al espejo y la izquierda si me mira otra persona perseguía a héctor porque es tonto y porque acababa de bailarme el almuerzo 13


héctor me robaba canicas si jugábamos al bom-be-ro héctor me robaba sándwich si tenía hambre héctor era más guapo y más alto héctor sacaba sietes y yo cincos aunque héctor para mi gusto era un capullo madre dice que si pegas pierdes la razón por eso no le pegué por eso y porque me puede así que me levanté del bordillo recogí el trozo de pala y me fui sangrando hasta padre marín con buenaventura por el camino cogí tres piedras y un palo de una obra y en la misma esquina esperé esperé pacientemente conocía el lugar y conocía la ruta de héctor hasta casa dejé las piedras en el suelo y tomé el palo con la zurda que era la buena cuando necesitaba fuerza y precisión a las 12:23 según la farmacia y con 21 grados héctor recibió el golpe 14


al día siguiente me enteré del veredicto: “contusión en ceja y pómulo, siete puntos de sutura” cuando llegué a casa madre me vio desaliñado con la boca ensangrentada y media pala en la mano

¿qué ha pasado luisito, qué te ha pasado? no pude más que decir la verdad: que he perdido la razón madre que la he perdido... LA LEY DEL PARQUE están más ricos los chicles de frambuesa que los botones de las camisas una vez probé un botón de una camisa verde que era negro como el chocolate negro: me había dicho miguel legarda que no tenía huevos que yo no me comía un botón porque no tenía huevos a comérmelo me lo había dicho delante de los jota delante de ana y miriam 15


y delante del sobrino de gordillo el exfutbolista luego hasta que no fui al médico no paraba de dolores de estómago y madre y padre me pusieron de tonto para arriba “¡qué ocurrencias comerte un botón!” madre y padre no comprendían la ley pero ana miriam los jota miguel y hasta el sobrino de gordillo sabían de su existencia a todos menos a padre y madre les quedó claro que sí que yo conocía a la perfección la ley del parque aunque también les quedó clara otra cosa: que huevos a mí me sobraban

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Eva Alejandre Villate ULISES DE PATERA Viajaba callado, en un asiento de ventanilla, mirando hacia la calle, en sentido opuesto al del avance del autobús. Extranjero, rodeado de un grupo de gente hablando en un idioma extraño, llenos de costumbres extrañas como besarse en las mejillas cuando se encontraban. Miraba por la ventanilla, intentando encontrar su sitio en aquel nuevo país, tierra prometida, Ítaca de todos aquellos viajeros de patera. Ropa humilde, ausencia de cartera. Sólo una distraída mirada mientras apretaba con fuerza el ticket del autobús en una callosa mano, áspera del trabajo, cuarteada por el frío de un impetuoso clima que no podía soportar una sencilla cazadora vaquera. De todos los tópicos posibles, había uno que no cuadraba. Unos ojos cansados, tristes, añorantes. Una deformidad que diferenciaba de cualquier otro inmigrante. Un brillo diferente, un rayo de luz difractado en un prisma de cristal, que hacía que su mirar tuviera algo distinto algo que no encajaba en su extraño perfil de extranjero sin papeles y sin rumbo. Tan semejante a todos los viajeros, tan distinto a todos ellos. Sus ojos estaban enrojecidos, aunque la razón era un auténtico interrogante: ¿lágrimas, bebida, cansancio? De todas formas, la causa era la misma, una perra vida en un extravagante lugar del que nunca había oído 17


hablar pero que en la actualidad era su lugar de residencia. Un lugar donde las ancianas se apartan de tu camino cuando se dirigen a la iglesia y donde pocos te miran y comprenden como un igual. Una mujer sentada enfrente a él le pregunta algo en aquel extraño idioma, a lo que responde con una negativa de cabeza. No entiende lo que dice, pero sí comprende el gesto despectivo que la mujer hace cuando le dice que no entiende su idioma. En aquel preciso momento, aparece el Mesías, se muestra la tierra prometida. Alguien responde a la mujer, sacándole del apuro. Acaba de encontrar a una persona que le trata como un igual, como un desorientado más en la caótica ciudad. Esa es su diferencia con los demás. Por un momento sus ojos pierden el matiz de tristeza. La chica que ha respondido a la antipática mujer le pregunta en otro extraño idioma algo. Se vuelve a entristecer, de nuevo no comprende lo que le preguntan. - Vous parlez français? - Une petite - responde, esperanzado. - Vous voulez aprender l’espagnol? - Oui Junto a ella baja dos paradas más adelante. Le conduce por un entramado de calles que nunca antes había pisado. Se ha olvidado que iba a trabajar por un salario ínfimo y negro. Se olvida por un momento de su precaria situación. Flota porque ha encontrado a alguien que le entiende, que le trata como a un igual. Ha encontrado el Mesías. 18


Entran en un estrecho portal y suben unas empinadas escaleras hasta un tercero. Detrás de una desvencijada puerta de madera, al borde de descolgarse de sus jambas se abre un mundo nuevo la tierra prometida donde otros extranjeros aprenden español, aprenden matemáticas, ciencias, gramática, informática … Donde aquel extraño mundo, siempre nublado, siempre confuso parece desenmarañarse. El sol resplandece para él, aunque la lluvia encharca la calle y a los peatones. Acude a aquella casa extraña donde el nuevo mundo parece menos raro, menos malo. Aprende, crece como persona, se comunica con su familia que dejó atrás y les trasmite que está bien. A cada día llegan más como él, desorientados, buscando aprender. Camina por la calle, va en el autobús. Hay algo en él que es diferente a todos los Ulises de patera. Hay algo en él que es diferente. No ha encontrado a nadie que lo considere como un igual en aquel lugar extraño de rostros pálidos hasta que ella aparece… - Do you want to learn Spanish? Follow me… Sonia San Román LA TÉCNICA LUDOVICO

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Me arde un dolor de cobardía en la parte derecha del vientre. Tan cobarde que no se atreve a convertirse ni en el silencio de mis teclas. Él sabe que yo sé cuál es su nombre pero también sabe que no me atreveré a pronunciarlo. Al menos de momento. El dolor es listo y se agarra con uñas sucias a las paredes de mi hígado. Sabe que si intento arrancarlo también me arrancaré las vísceras. Es un riesgo que debo asumir porque se enquista y engorda y lo voy notando noche tras noche. Y aprieto los dientes cuando se clava como un anzuelo al invadirme el odio pero me lo callo. Y siento cómo se infla cuando tengo rabia pero sólo sonrío. Como si ese dolor redondo y viscoso tuviera el terrible poder de reprimir mi lado oscuro. Pronto diré tu nombre en voz alta y empezarás a sentir quién manda entre mis tripas. Hernán Yaniquini Por fin puedo escapar, tu sueño, tu locura …mi encierro 20


Anestesiabas sentidos punzándome con tus pezones que se levantaban en mi honor (¿) Muerto por ti resucitaba a cada capricho, pagando ofrendas de dioses locos y genios del todo a cien… Querías mas, gustabas de encandilarte con destellos. Había caído entre redes de peces y pájaros, dejándome llevar Por el vaivén de tus piernas Y a modo de epilogo fui aprendiendo de cómo venia la mano, en este juego de cartomancia barata

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Sara Martínez LA VIEJA SKYLIA Altísima, intemporal y hermosa, la Vieja Skylia se alzaba en mi pueblo natal desde tiempos inmemoriales, puesta casi por casualidad en un rinconcito cualquiera, entre la vetusta catedral del siglo quince y una estación de tren abandonada en las telarañas del olvido. Sus antiquísimos sillares, resistiendo perennes el paso de los años, los inviernos, las tormentas, y todos los intentos del dios Cronos de demostrar que el tiempo todo lo demuele, se asentaban todavía, apilados con sobriedad y desafiante fortaleza desde mucho antes de que mis padres, ni los padres de los padres de los padres de mis padres, hubiesen pisado el lugar. Desde mucho antes de que la raza humana hubiese olvidado la magia que reside en la simpleza de un secreto...

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Muy lejos de ser como tantos hombres desencaminados, yo sí aprecio los misterios y la voz de lo inexplorado. Y era por eso que, desde que tenía uso de razón, la Vieja Skylia me había obsesionado hasta casi hacerme perder la cabeza... ... porque no tenía puertas. Decían de ella que, en un tiempo remoto en el que los hombres de a pie todavía osaban domar dragones, sí había tenido acceso para los más privilegiados. Las leyendas que giraban a su alrededor eran tantas como ancianos cuentacuentos aburridos de lo terreno habían pisado aquella tierra: algunas hablaban de hechiceros elitistas y clanes prohibidos, de brujería, ritos inmorales y magia negra; otras, de aldeanos, pícaros y trileros varios conocedores de pasadizos laberínticos que se entretejían en las entrañas del 23


suelo calizo, abajo, mucho más abajo de las raíces de la población antigua. Todas estaban de acuerdo, sin embargo, en la más esencial evidencia: aquellos imperecederos muros ocultaban inescrutables enigmas y prodigios vedados al ojo mortal. Yo, por herencia familiar, pertenecía a una de las pocas hermandades de magos que habían sobrevivido a la era tecnológica; y por eso sabía que algún día, tarde o temprano, podría desafiar a lo imposible y descubrir lo que había más allá de la roca dormida. Puesto que había nacido con la convicción de que era más íntimo y bello soñar en silencio, jamás hablé a nadie de mis anhelos. Prefería imaginarme a mí mismo recorriendo furtivamente sus corredores inexplorados, ascendiendo a los pisos más altos y perdiéndome en sus habitaciones llenas de polvo y viejas historias, contemplando la belleza del reino desde sus diminutos ventanales, más resquicios en la roca que cualquier otra cosa, o acariciando lo que quisiera que fuese que anidaba morando en sus sombras. Tal vez fuesen cosas horribles, cadáveres o máquinas de tortura; quizás se ocultase, en su cúspide, alguna criatura milenaria en estado de hibernación. A lo mejor, acumulando pelusas en la oscuridad, prodigiosas maravillas y tesoros se guardaban de avaros, buscafortunas y otros pájaros de mal agüero; a lo peor las leyendas se equivocaban y allí no había nada, o tal solo algún vulgar granero dejado hacía siglos de la mano de Dios. A decir verdad, lo que fuese a encontrar tampoco me importaba. Tan solo me importaba la Vieja Skylia. Ella y su secreto. 24


Al paso de los días y los meses, aprendí mis primeros hechizos, conocí el primer amor y sufrí la primera de aquellas decepciones que quedan grabadas a fuego: una aciaga tarde de un septiembre lluvioso, cuando contaba poco más de una década de vida e ilusiones de juventud, fui arrancado del corazón de la aldea que me había visto nacer, mi mundo conocido se perdió en la bruma y mis ánimos se desmoronaron. Allí dejé a la princesa de mis sueños, la única a la que había osado revelar mis inquietudes, allí dejé los recuerdos de una infancia que mil veces llamaría a mi añoranza en los años venideros y allí dejé a la Vieja Skylia con su misterio sin resolver. De los siguientes días y mi llegada a la ciudad, tan solo recuerdo llanto. Pero el tiempo, que todo lo demuele, cuentan también que todo lo cura; y yo, con trabajo y tesón, fui reconstruyendo con las astillas heridas lo que quedaba de mi alma hecha pedazos. En la ciudad, mi existencia se hizo más fría, ruidosa y convencional; y aprendí a deslizarme por el mundo sin ser visto ni admirado, como un autómata, como un urbanita más. Los segundos de mi reloj pasaban volando; y una mañana, casi por sorpresa, me encontré vistiendo de traje, sentado frente a un ordenador en una oficina de contabilidad. Sin embargo, tras la puerta de mi apartamento de alquiler, guardaba en un cajón al oficinista, al ciudadano modelo, y me vestía de niño, de soñador y hechicero. Entre los muros de mi hogar, mi república independiente, yo era yo. Y pronto aprendí que, en el fondo, nadie me había prohibido serlo. Encontré un alma gemela, una criatura divina que brillaba con luz propia entre la multitud indistinta que poblaba aquel universo anodino; y la conquisté a base de cuentos, fantaseos y gorjeos infantiles. Contrajimos matrimonio pocos 25


meses después y concebimos un par de mellizos: un niño resuelto y pecoso con dotes asombrosas para la magia y una pequeñuela traviesa, despierta y más lista que el hambre. En la ciudad de los hombres grises, me hice un hueco y construí una familia. Pero nunca olvidé la obsesión que corroía mis entrañas. —Pareces la preciosa Blancanieves soñando con su príncipe azul — solía decirme mi esposa con guasa—. ¿En qué piensas, oh noble Tristán, esta noche de cielo estrellado? —En la Vieja Skylia, Marta, en la Vieja Skylia —solía responderle distraídamente—. Siempre es la Vieja Skylia... —Eres un loco romántico, amigo. Deberías regresar —opinaba ella. Pero nunca era buen momento. Hasta que una tarde de julio, harto de esperar, de dejarme llevar por la aburrida pereza de la rutina diaria, de imaginar en vano, sentí que mi maldito destino me llamaba, insistentemente, desde su recóndita guarida escondida en algún rincón de mi entelequia. Mi conciencia estalló como un vendaval; y supe que no podía esperar más. Me arranqué las telarañas de encima, busqué un macuto y me dispuse a no aparecer por casa en todo el fin de semana; me despedí de mi mujer, di a los niños un beso de buenas noches en la frente y salí al frescor del crepúsculo, en busca de aventura, nostalgia y respuestas, y tal vez aire renovado para reavivar mi magia. Caminé silenciosamente por las callejas oscuras de la capital, como un gato paseante, con la tranquilidad de aquel que no va a ninguna parte; me 26


desplacé hasta la estación y alcancé el último tren. Desde el ventanal, pensativo, pude ver cómo la ciudad, una inmensa amalgama de humo y edificios de cristal, se alejaba y disolvía en la neblina de la noche. Ninguna construcción sobresalía ni destacaba sobre las demás. Balanceándome sin darme cuenta en los brazos de Morfeo, caí en un duermevela inquieto en el que volví a decir adiós, en sueños, al lugar donde yo había dejado enterrados mis años de niño. Acompañado del traqueteo constante, me vi alejándome de mi pueblo a bordo de un tren como aquel. La torre de los eternos enigmas, la Vieja Skylia, parecía querer alcanzar el sol en aquella estampa onírica, entre las casitas destartaladas, el decrépito convento y la iglesia románica de nuestros antepasados. Alguien me tocó el hombro al despuntar el alba. Abrí los ojos pausadamente y me encontré, de golpe, con el prominente mostacho de mi compañero de viaje, que había recogido sus bártulos y tenía familia esperando en el andén. —Parada correcta, cazador de misterios —me dijo con una sonrisa burlona—. Espero que tengas suerte en esa búsqueda tuya. Yo, con sobrevivir a la boda de mi hija sin haber matado a mi ex-mujer... Rió con franqueza y desapareció por la salida. Me apresuré a darle las gracias a gritos, sorprendido por su extraño optimismo, y me quedé para siempre con la duda de si me había llegado a escuchar. Encogiendo los hombros, me colgué el equipaje y eché a andar. Y allí, descomunal e imponente como yo la recordaba, alzándose en busca del firmamento con el orgullo de un general, se encontraba la Vieja Skylia. Su 27


silueta se dibujó en mis pupilas, que titilaron como el cuerpecillo de una luciérnaga, y el júbilo pudo a la cordura. Eché a correr hacia ella, como un animal, un niño descarriado, un demente, deseando experimentar de cerca el embrujo de su roca milenaria y sentir en mis venas de nuevo el poder de lo desconocido. Deseando conocer el secreto. Esta vez sí. No obstante, cuando la gran mole de piedra y siglos se irguió ante mí como antaño, saludándome al reconocer mi esencia, la sangre se me congeló en las venas: era ella y no lo era. Las manos humanas, ignorantes de la importancia de su hechizo, la habían mancillado con su presencia y la habían transformado a su antojo para el provecho turístico. Un portón amplio y acogedor había sido labrado en la roca y cuatro modernos cristales rotatoriosinvitaban a entrar al visitante; las ventanas se habían ampliado y se habían añadido tejas nuevas al desgastado tejado. Sobre la entrada pendía un rótulo enorme, escrito con un entramado de caprichosas letras que imitaban el estilo medieval: HOTEL VIEJA SKYLIA. TODA LA MAGIA DEL SUR OLVIDADO. Lo primero que sentí fue ira. Era mi sueño, mi sueño desde antes de siquiera saber lo que eran los sueños; y se habían atrevido a tocarlo como si fuese solo un caprichito del pasado. Después me sentí perplejo, y me di cuenta de lo discordante que era el conjunto: la piedra erosionada, la puerta de cristal... Agité la cabeza como un perro mojado para sacudirme la confusión, y suspiré largamente. 28


Página en blanco Pre-prólogo Prólogo Antonio Alfaro Enrique Cabezón Raúl Gutiérrez José Luis Pérez Pastor Odón Serón Zabala Eva Alejandre Villate Sonia San Román Hernán Yaniquini Sara Martínez

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Sara Martínez Eva Alejandre Villate Raúl Gutiérrez Guillermo Calvo Nerea Ferrez Octavio Gómez Milián Elena Mahave Carmen Beltrán Citas y aforismos Acta Biografías y e-nlaces de interés Epílogo

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Por primera vez desde mi llegada a la aldea, me relajé un tanto y pensé con claridad. «¿Qué te preocupa?», me dije a mí mismo. «Estás ante la Vieja Skylia. Querías adentrarte entre sus paredes, recorrer sus pasillos de leyenda..., y lo harás. Las cosas no han cambiado tanto». Era lo lógico, al fin y al cabo, e incluso me reportaba más comodidad: había planeado realizar ritos complejos, largos conjuros avanzados y técnicas de teletransportación. De este modo, tan solo tendría que cruzar el umbral a lo desconocido. Me dirigí a la torre con paso firme, alimentando esta convicción, y atravesé la puerta. El aire acondicionado me dio la bienvenida mitigando el pegajoso calor veraniego, y no pude sino agradecerlo. Superada la primera emoción de haber pisado suelo encantado, miré a mi alrededor por fin y evalué mi entorno. Habían acomodado el hall de entrada para el uso público, a la usanza de la hostelería tradicional: cuatro plantas artificiales aquí y allá, los típicos asientos mullidos que ayudan a soportar las largas esperas, carteles salpicando los muros con anuncios de complejos hoteleros en la playa e incluso un ascensor transparente. Se habían conservado las vetustas paredes y la ensortijada escalera de caracol. Una gran marabunta de turistas se agolpaban en los rincones, transportaban bolsas o leían revistas en el sofá. Parecía que había subestimado al resto de la humanidad: ellos también eran capaces, al fin y al cabo, de reconocer el misticismo maravilloso que flotaba en la Vieja Skylia, y morían por dormir entre sus centenarias murallas. Al fondo, una muchacha rubia de sonrisa resplandeciente estaba pendiente de un mostrador, con la única compañía directa de un ordenador portátil y una bandejita de caramelos. 31


Me encaminé hacia allí y la saludé despreocupadamente. Puesto que habíamos vendido hacía años la que antiguamente había sido la morada familiar, necesitaba un buen alojamiento. Y, sí..., ¿ por qué no? Pasaría la noche en la Vieja Skylia, como tantísimas veces había imaginado en el pasado que algún día acabaría por hacer. La señorita me cedió una habitación en la planta más alta del torreón; y llamadme loco, pero elegí subir por las escaleras: eran hermosas, intemporales, y todavía olían al moho de lustros de humedad. Dejé mi escaso equipaje en mi habitación de la cúspide —donde no había un bestia hibernante, sino apenas una confortable cama, una nevera con refrigerios, una mesilla, un cuartito de baño y un televisor de pago— y me fui a recorrer las callejuelas donde mi niñez había jugado. Cuando regresé al anochecer, miré unos segundos a las estrellas por el ventanal, preguntándome con frustración por qué no me sentía satisfecho. Porque aquella era la dura verdad: no me sentía satisfecho. Me acosté con una oscura inquietud en el cuerpo y el subconsciente de mi cerebro agotado reclamó su reinado. Los espíritus del pasaje entre la vigilia y el sueño, caprichosos, susurrantes, me recitaron al oído palabras incomprensibles y retazos inconexos de discursos sin sentido. En la oscuridad de mi letargo, débil y apagada, la voz de mi hijo siseó algo que desgarraría mi alma en mil jirones: «Pero ¿dónde está el secreto?». Me incorporé de golpe, mareado, con la frente perlada de sudor. Y entonces lo comprendí todo: no había encontrado el anhelado secreto de la Vieja Skylia, porque en la Vieja Skylia no había un secreto. Ya no. La Vieja Skylia era un «hotelito con encanto». 32


Otro de esos enclaves de moda del turismo nacional. Un simple montón de habitaciones al alcance de todo bicho viviente... ... Un lugar cualquiera. El secreto de la Vieja Skylia había muerto con aquella incongruente puerta giratoria. Eva Alejandre Villate SOLEDAD No llores por mí, no me hace falta. Sé que estoy sola, no me compadezcas. La Soledad me enriquece, me hace grande, me eleva. No sientas lástima. Que tus ojos no muestren el miedo: miedo a perderme, miedo a perderte. Estoy sola. No necesito que nadie me lo recuerde. Yo ya te he perdido, no necesito verte. Déjame, entonces, marchar, 33


caminar, deambular, dejar de soñar contigo, dejar de soñar conmigo. Estamos solos. No llores por mí, porque mi Soledad me hace fuerte, como siempre lo he sido, como siempre lo seré porque siempre estaré sola, por mucho que otros caminen a mi lado, por mucho que nos olvidemos del dolor, del rencor … la Soledad siempre está al final, como un siniestro guardián, esperando a ajustar cuentas, esperando que me dejes marchar. Raúl Gutiérrez AMOR (A)TÍPICO Sentado en nuestro íntimo callejón, te contemplo fascinado sin dejar de pensar que mi vida sin ti sería un cúmulo de desdichas incapaz de ser remediado. 34


Necesito sentirte a mi lado, tu frío contacto contra mi piel apergaminada, es lo único que me hace experimentar la plenitud que ahora me recorre. Sin poder contenerme, poso mis labios en tu delicado cuello translúcido. Tomándote entre mis manos, se que la pureza de espíritu existe, y que lleva tu nombre. Mi destino carece de importancia, dónde acaben mis maltratados huesos, enterrados, incinerados o dispersos; no es un conocimiento que me sea útil. Sólo existimos tú y yo, y el vínculo líquido que nos une. Nuestro amor es amargo a veces, ácido en ocasiones, escuece en otras. Es capaz de llenarme de un agradable calor, o de hacerme objeto de una imparable locura agónica. Sin embargo, hay ocasiones en que la tristeza por depender de tu cariño invade mi corazón tortuoso, es en esos momentos cuando necesito abrazarte fuerte, y besarte con una lujuria de repente desatada, que sólo tú, sumisa, callada y complaciente, eres capaz de comprender. La luz de las farolas dibuja intrincadas grecas en tu sinuoso y verde cuerpo, lleno de elegancia. Mi amor por ti me pasa factura, bajo mis ojos se adivinan marcas de insomnio, mi cuerpo antaño liso, se rinde ante la carne blanda y maleable. Mas todo eso me es indiferente mientras esté contigo, siempre y cuando queden lugares donde volverte a ver, rodeada de tus hermanas cuellilargas. Tu aspecto vidrioso hace que pierda la razón, tu actitud libidinosa, libera mi corrupta pasión. 35


Súbitamente, mis besos no obtienen respuesta, tu cercanía se hace pesada y desesperante, intento levantarme y abandonarte, pero soy incapaz de controlar mis tambaleantes pasos y llevarlos hasta la pared de enfrente; algo de lo que tú, mi compañera de la noche, tienes toda la culpa. Eres malvada y traicionera, una arpía sin escrúpulos que me ama para luego dejarme a medias. Se que disfrutas con esa actitud, pero soy incapaz de rebelarme y dejarte, porque si lo hago, si me atrevo a dar tal paso en mi vida, nada en mí será atractivo o deseable. Te ríes de mí, pero me comprendes y me quieres como soy, sólo tú mi amiga de cristal tornado y capacidad limitada puedes hacer que tenga ganas de ver el nuevo día. Gulliermo Calvo FLOR DEL ACANTILADO

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Rodeada de penurias entre la tierra y el mar crece sin descansar una hija bastarda de alma áurea No teme a Dios ni al castigo eterno porque cuando vives en el infierno nada puede ir a peor Crece, crece pequeña flor crece en tu acantilado de dolor crece desafiando al vacío crece y no te rindas por muy duras que sean las piedras no dejes que te venzan Pues eres el ultimo sueño de un acantilado yermo eres la ultima esperanza de una primavera acabada Sigue demostrando cual es tu belleza pues pocas flores tienen tu valor 37


Sigue en tu lucha eterna por tu dura supervivencia en un endiablado precipicio rodeada por las malas yerbas del vicio CANCIÓN A UN BORRACHO CUALQUIERA Zozobrando En un mar de asfalto Abrazado a una botella Con sabor a lirios y pena Más solo que la una Y siendo uno con la amargura Abrazado por la inmensidad De cualquier ciudad vacía El vino conoce, el licor recuerda Lo que a cualquier buen hombre Desde siempre atormenta Mujeres, despidos, deudas, Los críos, sus hermanos, la suegra Política, cultura, economía Lo complicada que es la vida 38


Y apostado en su farola relata Para quien haya o no haya Sus cuentos de borracho Leyendas de lo humano Enterrado En un sol de ópalo Abrazado a su botella Con sabor a rosas y jaquecas Nerea Ferrez

COLD Arrebujada entre las capas de mi ropa pienso que quizás sea cierto que el frío que siento no esté en los huesos sino en el alma. NIÑA TRISTE Niña triste que te sientas en la acera 39


pisando charcos con tus botas de nieve. Eres la metáfora de la melancolía, de las lágrimas de la soledad que calan en lo profundo del alma, más allá de donde llega el frío de la vejez en los huesos. Tu cabello, qué importa su color o su forma, cae sobre tu rostro empapado, el barro cubre tus piernas desnudas que asoman por debajo de tu falda infantil. Niña triste, triste tu historia. Hubieras preferido morir y descansar en la paz de la tumba a seguir viviendo una tortura. Pedías con la mirada que te arrancasen el corazón para que dejara de seguir latiendo con sus punzantes espinas pero lo único que conseguiste fueron un par de caricias y una sonrisa. Niña triste espero que haya algo al otro lado de la vida que te haga abandonar los charcos y las aceras vacías. REINA DE LAS MUSAS 40


Tus rizos de cobre y amapola en mi pecho desnudo, mientras tarareas una canción cualquiera. ¡Quién fuera viento para rozar tus labios! escribo en el papel de mi memoria. Y tu gris pupila clavada en el cielo que observa benevolente. Sonríes, malvada, tú lo sabes. Y al tiempo que mis versos adquieren fama tú me robas la esencia y yo te dejo. El día que alcance la gloria en las letras mi cuerpo desfallecido yacerá sobre mi lecho, pálido conjunto de carne y huesos ya sin vida entre la piel y tú, dulce y mortal Leanan, reina entre las musas, dejarás mi habitación como un suspiro en busca de un nuevo poeta al que vender un sueño por la tumba.

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Octavio Gómez Milián NO ME DEJES SOLO Soy una noche de verano cayendo sobre Las Marquesas humillado por los turistas que se quejan del calor insoportable, de la humedad de mi aliento, sólo tú estás callado, 42


comidos los pulmones por el humo negrísimo que te ha hecho callar al compás silábico de los alquitranes, el mismo ritmo que marca el latido de las olas contra esta playa ciega como los dedos ciegos en mitad de una partida terminada. Soy una noche de verano cayendo sobre La Marquesas y tú me esperas como tu madre esperó la guerra, como los violines esperan ser domados por manos diestras, y te veo caminando por la arena y hablando a muchachas que apenas te entienden de las ciudades invisibles que nunca visitaste. Te lamentas ahora del cigarrillo prendido, cuando el vaso cubre los dados y sólo sostiene tu aliento el latido de las olas contra tus dedos manchados de nicotina. Soy una noche de verano cayendo sobre Las Marquesas y mi húmedo silbido está afinado con el recuerdo del tañido de los aplausos, los aplausos que como manchas burlonas de humedad impregnan fantasmales las paredes del Olimpia. Soy una noche de verano cayendo sobre las Marquesas, la noche que te devuelve tu memoria envenenada 43


por la sangre cada vez más sucia que golpea en tus sienes, suena como el vals más amargo, como la pluma del recuerdo recogiendo conchas para los anteojos de un millón de generaciones venideras. Soy una noche de verano cayendo sobre las Marquesas y al levantarte estás tan agotado que te excusas frente a los labios del viento y le niegas su beso breve, escúchame, soy como el último tañido de la orquesta, como el sabor final del acordeón que besa a las muchachas que vuelven de pronta madrugada a sus casas. Soy una noche de verano cayendo sobre las Marquesas el único testigo de ti, el que exigió su lugar entre la nobleza de los puertos, ganando al día último unas horas, como hace la tierra roja de Ámsterdam, desafiante, al océano, y la saboreas despacio a la luz del chamizo, apresada en su candidez por los mosquitos y la criada que se marchó llevándose tus fósforos. Soy una noche de verano cayendo sobre las Marquesas, la que observa cómo recapitulas y tratas de dar color a tu voz de última hebra en una soga. No me dejes solo me susurras al oído, muy cerca, como hacían los amantes, 44


como si alguien más pudiera oírnos, no me dejes solo repites y yo, una noche de verano que cae sobre las Marquesas me acerco con la sutileza de un pájaro enamorado de tu néctar, gimo sobre tu cuello y agito tus últimas cenizas sobre la mesa del almendro. soplo y Jacques, en tu fiebre, sólo me pides, sólo me dices... no me dejes solo, no me dejes solo.

Elena Mahave PSYCOMACHIA Tengo un arte difícil de explicar: sé convencer con la palabra 45


y enamorar con solo un beso. Se abrazar con la mirada y hacer sufrir por despecho. Tengo algo seguro y bien atado. Algo por lo que me levanto cada día y ve en el espejo mi sonrisa.

Lo otro es algo nuevo que existe donde yo quiero; y lo voy a probar, porque es veneno que duele. [Y me gusta llorar.] Situación fatal: otros en mi situación lo dejarían pasar. Si, son cuerpos jóvenes que creen haberlo probado. Pero a mi el compromiso me abrasa, yo me siento inmadura, todavía fruta dura. Nadie me traga, creen comprenderme. Hago mas daño del que debo y aun así hay gente que me quiere [¿Sabes como me siento?]

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Imagina por un momento que no existo, que todo lo que digo son mentiras que me dan cobijo. [Te espero al otro lado del abismo.] Carmen Beltrán Falces LA HUIDA Miércoles. 7 y 30 de la mañana. Agosto. Dos mendigos amanecen en un banco. Casi sonámbulos, nerviosos, se levantan apresurados. Es hora de la huida: la ciudad, los lobos,

todavía duermen.

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Aunque soy hombre de letras, no debéis suponer que no he intentado ganarme la vida honradamente; Shaw. Porque nacimos para pensar y pensamos para nacer-Eva Alejandre. Lleváis una vida buscándonos y siempre hemos estado en vosotros-Nerea Ferrez. No hay absurdo que no haya sido apoyado por algún filósofo-Cicerón. Nos fuimos a por tabaco y hemos vuelto-Raúl Gutiérrez. Casi todo lo grande ha sido llevado a cabo por la juventud-Disraeli. Sólo debe el que puede pagar-No nos acordamos. No hay manera de mejorar las almas si no se las libera-François Guizot. Si las letras han muerto, entonces nosotros somos zombies- Elena Mahave. Me gusta mucho cenar y beber el agua de los ceniceros- Eva Alejandre.

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Acta: La tarde pasaba bajo el techo de cristal sobre el que la oscuridad de la tarde invernal se hallaba reclinada, escuchando rimas y palabras. Unos jóvenes tuvieron una idea. Formar un grupo, una generación de nuevos poetas y escritores que mostraran su nueva visión del mundo, su realidad. ¿El problema?: ¿Bajo qué nombre unir tan dispares almas y formas de escribir que, sin embargo, enarbolaban la misma bandera? “Si surgimos de pronto para el mundo, como los renacuajos antes de la Teoría de Darwin, somos la Generación Espontánea”. El recital y la presentación había cocluído así que se levantaron de las sillas junto con el resto del pùblico. Una de las jóvenes fue hacia uno de los poetas del público y le dijo: ¡José Luis, somos la Generación Espontánea!” A lo que respondió, riendo: “¡Pero qué Generación Espontánea, si vosotros sois unos degenerados!”

Gracias, José Luis

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Biografías y enlaces de interés: MARÍA GÓMEZ SOLÍS Aunque está estudiando actualmente 2º curso de la Diplomatura de Turismo, esta niña sigue pintarrajeando en sus horas libres, lo justo para pasarlo bien. Dibuja por amor al arte, aunque no ha pensado dedicarse a ello seriamente; aún. Algún que otro premiecito de dibujo infantil, dibujos para los colegas y colaboraciones esporádicas, es su ligero currículum por ahora. Espera poder seguir ayudando a la Degeneración Espontánea con sus dibujos y desea a este fanzine literario mucha suerte. ODÓN SERÓN ZABALA Está diplomado en Ingeniería Técnica Industrial por la Universidad de La Rioja, donde actualmente cursa estudios superiores. Ha publicado los poemarios Collage, El matamoscas y Odón vs. Lucas y relatos en libros recopilatorios como Cosas de niños, Cuentos por encargo y Una palabra en la recámara, entre otros. Ha ganado premios literarios como ImaginArte, Esteban Manuel de Villegas y Palabras Mayores. Asimismo ha participado en recitales varios y ha colaborado con revistas como Fábula, Pasaje y Entelequia, además de las webs Borraska y Nausícaa. Actualmente codirige el fanzine literario Lapapelera, junto al también poeta, Íñigo San Sebastián. 50


ANTONIO ALFARO Escribe desde la tierna edad de doce o trece años, según confiesa, influenciado por Bécquer y empujado por el Aula Literaria de Logroño. Realiza talleres de creación literaria para niños adaptando las técnicas del escritor italiano de literatura infantil Gianni Rodari. Ha publicado poemas en el libro colectivo Raccolta degli artisti y el cuaderno de poesía Nocturnación. Es un colaborador habitual de los fanzines del Aula Literaria y de la revista Portales. EVA ALEJANDRE VILLATE (Logroño 1989) Cofundadora y cabeza pensante de la Degeneración Espontánea, es estudiante de Química en la Universidad de La Rioja. Aficionada a leer y a escribir desde antes de tener dientes, ha participado en varios concursos literarios, entre los cuales, ha resultado ganadora en el Concurso Literario Día del Libro, organizado por la Gota de Leche en su XIX y XX edición, así como en el Concurso Literario Santo Tomás 2006, del Duques de Nájera, siempre en modalidad de narrativa. Ha formado parte de los colaboradores de la revista “Portales” y de los fanzine “Textos frescos“ y “Textos Libres”. Además, ha sido la representante autonómica del Concurso Hispanoamericano de Ortografía en la edición del 2006. GUILLERMO CALVO LARA (Logroño, 1989). Estudia Química en la Universidad de la Rioja. Desde niño mostró interés por la poesía romántica, el mundo del cómic y la ciencia ficción. 51


Poseedor de una imaginación desmesurada, a los 15 años comienza a escribir poesía con una gran carga sentimental que va perfeccionando con el tiempo sin abandonar un marcado estilo romántico. Sus lecturas (S. King, Asimov y H.Pratt) determinan su concepción de la novela gráfica llevándole a publicar entre 2004 y 2005 Batman y Batman 2. Actualmente es colaborador del Possytron, aunque sigue escribiendo poesía. RAÚL GUTIÉRREZ MARTÍNEZ (Ruthven) (Logroño, 1988) es alumno de 2º de Derecho en la Universidad de la Rioja. En el año 2004 ganó el primer premio de narrativa del I.E.S. “Batalla de Clavijo”; en 2006 ganó el primer premio de narrativa del concurso literario del I.E.S. Escultor Daniel, el tercer premio de narrativa del XXI Concurso Literario Día del Libro, organizado por la Gota de Leche, además participó en el primer fanzine “textos frescos” organizado por el aula literaria de esta institución. En el año 2007 ganó un accésit en el concurso I.E.S “Esteban Manuel de Villegas” y en ese mismo año publicó un relato en un fanzine organizado por el I.E.S “Escultor Daniel”. Ha participado en números de la revista literaria portales, y es uno de los coordinadores del fanzine “La degeneración espontánea”. Sus aficiones son Leer y escribir, salir con sus amigos, la música heavy-metal y los videojuegos, además del buen cine. SARA MARTÍNEZ ORÍO 52


Una lluviosa tarde logroñesa de noviembre de 1984, cerca de un mes antes de lo que estaba previsto, a una pequeñaja un poquillo inquieta le entraron ganas de ver el mundo. Fue una monada de criatura, rubita, con los ojos azules... En fin, ¡el tiempo todo lo fastidia! Ahora ni rubia, ni ojos azules ni leches. Bromas aparte, mi nombre es Sara Martínez Orío y, según los cálculos, tengo veintitrés años casi recién cumplidos. Toda mi vida he vivido y estudiando en mi querida capital riojana, excepto unos breves nueve meses de Erasmus en Dinamarca, donde aprendí muchas cosas; desde luego, me gustaría viajar algo más en un futuro, pero a día de hoy no tengo planes de escaparme del nido familiar. Según algunos papeles, soy licenciada en Filología Inglesa; no obstante, ahora mismo estoy en primer curso de Magisterio en Lengua Extranjera. ¿Por qué? No lo sé... Me gustaría dar clases a niños pequeños, y me animé a continuar mis estudios. Para mí, el mundo de la literatura es mi afición y mi mayor sueño. Escribo desde hace años y me agrada comprobar que he evolucionado mucho desde mis primeras “patatas literarias”, si bien he desarrollado un cierto vicio a sacarme miles de defectos. Escribo para un público esencialmente infantil-juvenil, y mis géneros predilectos son la fantasía clásica y el humor... no tan clásico -aunque el trabajo que os envío en esta ocasión es más bien de carácter poéticoreflexivo-. Me gustaría ver algo mío publicado algún día; pero, por ahora, mi currículum de condecoraciones no pasa de un par de premiecillos en la web de una de mis escritoras preferidas... OCTAVIO GÓMEZ MILIÁN 53


nació en Zaragoza, en 1978. Es Ingeniero Químico y vivió una temporada en Buenos Aires. Su producción poética incluye varias publicaciones desde 2005. Dirigió el fanzine Confesiones de Margot. Ha coordinado algunos recopilatorios. Fue miembro del colectivo Eternautas con los que publicó un disco. Ahora mismo es la cabeza visible del proyecto de rock recitado Experimentos in da notte. Es selector de frecuencias en distintos garitos de la ciudad de Zeta con el seudónimo de Leo Camaleón. Pertenece al colectivo La Santa Muerte dj´s. Ha organizado junto a Manuel Vilas unos ciclos de recitales poéticos. Colabora en Mondo Sonoro, guía ExitZ, revista Eclipse y es asesor literario de la editorial de poesía El Chorrito de Plata. En la actualidad dirige la revista Cuello de Botella y es el editor junto a David Liquén de la colección de poesía Libros del Imperdible (Milyunaediciones) que en breve presentará Parque de Atracciones, una antología de nueva poesía femenina. Su próximo libro de poemas, Con el sueño cambiado verá la luz a finales de Febrero del 2008 con la editorial Eclipsados. ELENA MAHAVE Nacida en Logroño en 1989 estudia Filología Hispánica en la Universidad de la Rioja. En sus ratos libres escribe y trabaja como becaria en Raduioalpilón. Aunque su prosa y sus versos no sean aún muy conocidos en el panorama literario esta “degenerada” promete, con sus palabras, asombrar a cuantos la lean o tengan la fortuna de escucharla. Actualmente es partícipe del Aula Literaria y cofundadora de la Degeneración 54


Espontánea. ENRIQUE CABEZÓN GARCÍA Nació en Logroño hace treinta y algunos años y desde el 2003 sus publicaciones han sido bastante prolíficas, tanto en solitario como en colaboración con otros poetas como José Luis Pérez Pastor o Luis Alberto Cabezón. Colabora habitualmente en prensa y es unos de los integrantes del proyecto Ediciones del 4 DE AGOSTO. Ha grabado el primer disco de la banda enBlanco (fracaso, etcétera) en la que es el cantante. Escribe un activo blog que se puede visitar en: http://blogs.larioja.com/pequena/ JOSÉ LUIS PÉREZ PASTOR (Logroño, 1978), es Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de La Rioja y trabaja como profesor de lengua castellana y literatura en el IES Escultor Daniel de Logroño, es miembro de Ediciones 4 DE AGOSTO, dirige la web literaria Nausícaa y la revista de cultura popular riojana Belezos, ha publicado desde 2003 varios libros en solitario y en compañía de Enrique Cabezón y otros escritores. Es, en suma, un poeta activo y en parte “culpable” de la elección del nombre, tanto del grupo Degeneración Espontánea como del título de este fanzine mismo. SONIA SAN ROMÁN 55


Nació en Logroño en 1976. Está licenciada por la Universidad de La Rioja en Filología Hispánica y vive en Villamediana. Ha participado en varios recitales y ha publicado desde relatos infantiles hasta poesía femenina. Ha colaborado con webs literarias (Nausícaa, Borrasca y Los Noveles) así como con revistas literarias (Portales, Fábula, Entelequia y Bart) y ha sido invitada a varios recitales como Voces del Extremo (Huelva), Semana Negra (Gijón) o los organizados por el poeta Vicent Camps (Valencia). NEREA FERREZ Nació en Logroño en 1988 aunque siempre ha considerado que su alma se hallaba dividida entre la capital riojana y Peroblasco, donde pasa tanto tiempo como le es posible. Siempre ha sentido una ferviente vocación por las letras y prueba de ello es que estudia Filología Hispánica en la Universidad de La Rioja. Se considera una escritora compulsiva y no se adscribe a un género concreto. Ha sido premiada en distintos certámenes literarios de poesía y prosa desde 2005 y la primera vez que le publicaron fue en 1999. Desde entonces ha colaborado con Fabula, Portales y Lapapelera y es cofundadora de la Degeneración Espontánea. En breve aparecerá un libro con algunos poemas suyos en colaboración con otras poetas. CARMEN BELTRÁN FALCES (Logroño, 1981) Es Licenciada en Humanidades por la Universidad de La Rioja y miembro de la Asociación Cultural Planeta Clandestino, así como de su rama 56


editorial Ediciones del 4 de Agosto. Ha participado en diversos recitales organizados por el Aula Literaria de Logroño, el Ateneo Riojano, Ediciones del 4 de Agosto y la Asociación de Vanguardias Arnedanas Aborigen, así como en la Semana Negra de Gijón, en su edición del 2005, y en las Veladas Poéticas de la UIMP en el año 2006, y ha colaborado en las revistas literarias Portales, Fábula y Bart. Ha publicado los libros de poesía Prohibido jugar (CELYA, Salamanca, 2005) y Pecado original (Ediciones del 4 de Agosto, Logroño, 2007), así como poemas y relatos en libros recopilatorios como Materia prima (Ayto. de Logroño, 2002), Cuentos por encargo (Ayto. de Logroño, 2003) y Una palabra en la recámara (Ayto. de Logroño, 2004). Ha coordinado el libro La otra voz. Poesía femenina en La Rioja (Ediciones del 4 de Agosto, 2005) y su obra poética ha sido recogida en la antología La verdadera historia de los hombres (Eclipsados, Zaragoza, 2005). En la actualidad es la coordinadora del Aula Literaria de Logroño y de la revista literaria Portales.

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Enlaces: www.kbcreativos.com www.4deagosto.com www.myspace.com/enblanco www.soniasanroman.blogspot.com www.unacopacon.es www.aragonmusical.com www.mueveteendirecto.com www.beodoestepario.blogspot.com Zaragota.blogia.com

www.degeneracion0espontanea.blogspot.com

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Epílogo: Este es el final del primer número de este fanzine. Si han llegado hasta aquí es que, al igual que todos nosotros, piensan que todavía quedan cosas por decir. Si no les ha gustado, siempre pueden usarlo como papel para la hoguera, un lugar donde garabatear o como borrador para tratar de hacer el sudoku, entre otros usos. Si les ha gustado agradecemos su atención y les esperaremos tanto en nuestro blog como en la próxima cita de la Degeneración Espontánea. A fin de cocluir, con humildad y buen sabor de boca, hay que decir que aquí iba en un principio un texto de una de las cofundadoras, pero, por problemas “tecnicos” de traspapelación los documentos no llegaron a la maquetación. Así que trataremos de incluirlos en el blog, o en el supuesto de un nuevo número, en el número 2 de la Degeneración Espontánea. Para acabar, debemos agradecer su colaboración al Ayuntamiento de Logroño y a la Gota de Leche, que nos ha ayudado en todo lo que ha podido, sobre todo, como mecenas. A Carmen y a Piedad, que han sido apoyo incondicional y hombro sobre el que llorar. También agradecer su colaboración a todos aquellos que han participado en la iniciativa con su arte, ya sea la escritura o el dibujo, así como a los que hubieran querido pero que por devenires del destino no han podido. Finalmente, darle nuestro más sincero y cariñoso agradecimiento a José Luis Pérez Pastor, poeta y compañero. 59

Deg.E.1  

Primer fanzine Degeneracion Espontanea

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