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Guía para Bodas y Ceremonias · Nº 6 · Verano 2009 · w w w . b o d a n o v a . e s

La Boda de


Tengo un"antes y un después" del día de mi boda; y sobretodo sensaciones muy distintas cuando reflexiono sobre cómo aconteció todo. Podría expresarme desde puntos de vista como: "cual fue el proceso", "cómo resultó todo", "el día de nuestra boda", "cómo lo vivieron..." y "EL DÍA DE MI BODA".


Lo que más me llena y aún emociona es el recuerdo común que Jordi y yo tenemos, y lo que me ha aportado como mujer. Ya que tengo esta oportunidad de escribir acerca de nuestra boda, lo cual me parece un verdadero honor, no me gustaría expresar mis sentimientos como una experiencia más o como un simple proceso de preparativos.


Es bonita la sensación que te da ser una mujer casada. En el día a día pronuncias en numerosas ocasiones el nombre de tu pareja, y cuando menos te lo esperas te das cuenta de que estás diciendo"mi marido"; y es como si la plenitud y la felicidad se dieran la mano y subieran un escalón más dentro de mí.


Entre lo que nunca olvidaré y que aun puedo sentir fuel la emoción y lagrimas de mi “MI FAMILIA” cuando me vieron con un velo y un vestido por primera vez. “LA NIÑA ES UNA MUJER Y LA AMIGA CON LA QUE CRECISTE CRECE COMO MUJER” Así de plena me sentí cuando puse el primer pie en la iglesia y vi al final del pasillo a Jordi. Pisé fuerte, del brazo de mi padre, con una energía inexplicable que me envolvía, avancé sintiéndome querida y arropada por todos los presentes. Nunca me imaginé vestida de novia y no tenía un diseño en mi cabeza. No fue planeado sino guiado por la intuición y el espejo del alma: LA EXPRESIÓN DE MI CARA.


Creo que nunca les he dicho lo especial que me hicieron sentir, ni tampoco que la opinión de mi padre como hombre y “mi papi” fue muy importante; como todo lo que mi madre me dijo con los ojos encharcados en el primer probador que entramos.

Podría llamarse coincidencia o destino, aunque tengo más fe en lo segundo, que muchas circunstancias hicieron que el día de la boda fuera así de mágico.


La fecha no era un capricho nuestro sino cuestión de agenda, y mucho después caí en la cuenta de que ese mismo día entró el verano. Cambiaba de estación lo mismo que yo cambiaba a otro estado. El solsticio de verano me regalaba un montón de buenos deseos.

Muchas cosas las organizamos y elegimos siguiendo nuestro criterio, “SER SIEMPRE NOSOTROS MISMOS”. Otras decisiones las delegue en personas que me trasmiten una gran fe en si mismos y en su profesión. El peinado y el maquillaje fueron tan impresionantes como el vestido; fue merito de Ana Gaitán y su hermana. Ani, como gran profesional y amiga no pudo hacerlo mejor ni tan acorde a mi persona. Lo mismo pasó con el ramo, la decoración, los globos, etc. Hay miles de cosas bonitas que recordar, de todas ellas quiero también destacar “AQUELLO QUE NO PUDIERON REGALARTE PERO LES HUBIERA GUSTADO PODER HACERLO…”


Hay miles de cosas bonitas que recordar, de todas ellas quiero también destacar “AQUELLO QUE NO PUDIERON REGALARTE PERO LES HUBIERA GUSTADO PODER HACERLO…”

De nuestros familiares y amigos nos hemos llevado un gran saco de buenos deseos, sinceros y entrañables. Tenemos guardadas todas las tarjetas porque cada una de ellas tiene un mensaje de cariño y una descripción preciosa de nosotros como pareja. Los regalos materiales también los cuidamos con mucho mimo. No todo el mundo te regala la pulsera o el anillo con el que se casó; que se hayan desprendido de un trocito de sus recuerdos es lo mismo que el que te regalen un trocito de su corazón.


No quisimos tener invitados sino testigos del “sí quiero” de este amor que sentimos el uno por el otro. No tenemos palabras para expresar lo agradecimos que estamos.

Mi hermana fue mi apoyo permanente, como lo es día a día, y mis amigas fueron como hermanas. A algunas las lágrimas no las dejaban hablar y otras, como la directora de esta revista, lo resumieron todo con una frase contundente: -VAIS A SER MUY FELICESGracias Olga María Fernández Arellano


Env铆anos tu boda a miboda@bodanova.es y haremos una edici贸n digital para ti.


La boda de Olga y Jordi