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ISSN 1850-9142

Políticas Públicas y Derechos

LOS ESPACIOS PÚBLICOS CON VALOR PATRIMONIAL DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES ESTADO DE SITUACIÓN Informe elaborado por el Defensor del Pueblo Adjunto Gerardo Gómez Coronado. Investigación y textos: Arq. Laura Weber. Imágenes: Juan Méndez / Laura Weber.

Colaboraron: Alberto Ledesma, Agustina Garay Lima, Analía Montenegro, Federico Smail, Francisco Gregoric, Gisela Sartori, Pamela Querejeta Leiva, María del Carmen Cataneo, Romina Garrido, José Suárez, Daniel Pechman (Oficina Técnica de Arquitectura y Urbanismo), Diego Mielnicki (Área Asuntos Urbanos, Espacios y Servicios Públicos) y Eduardo Fachal (Área de Control Comunal y Gestión Urbana).

Revisión General: Dra. Alicia Beatriz Pierini


índice

Índice Prólogo Por Gerardo Gómez Coronado

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Algunas palabras sobre esta publicación Por la Arq. Sonia Berjman

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Introducción La conformación de un sistema de plazas y parques en la Ciudad

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Situación actual

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Arbolado Público Urbano

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Normativa

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Espacios públicos protegidos

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Algunas consideraciones

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Plaza de Mayo

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Plaza del Congreso

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Parque Lezama

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Plaza Lavalle

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Parque 3 de Febrero

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Jardín Zoológico de Buenos Aires

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Plaza Barrancas de Belgrano

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Bibliografía

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prólogo

Prólogo Con la publicación de este primer informe sobre las características y el estado de conservación de las plazas y parques protegidos en función de su valor patrimonial, desde la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires estamos reafirmando una vocación de trabajo basada en la convicción de que la defensa del patrimonio arquitectónico, cultural y paisajístico no sólo es una obligación que deviene de la Constitución y las leyes, sino que además se convierte en una eficaz herramienta en el proceso de construcción de ciudadanía. En estas páginas se verán reflejados no sólo el estado en que se encontraban estos paseos públicos al momento de su relevamiento por parte del personal de las áreas técnicas de la Defensoría y de la adjuntía a mi cargo, sino que además se realiza una descripción de sus características estilísticas y una breve miscelánea histórica que entendemos podrá ser de interés y utilidad tanto a los funcionarios públicos que deben gestionar su mantenimiento y puesta en valor, como a los vecinos que los frecuentan. Y resulta particularmente oportuno que posemos la mirada sobre nuestros espacios verdes emblemáticos por cuanto justamente en estos tiempos observamos cómo entran en colisión distintas visiones sobre el objeto y las condiciones de uso de estos espacios públicos. Indudablemente, la función cívica pedagógica que le atribuían los iluministas del siglo XIX, que bien sintetizó Sarmiento en su discurso inaugural del Parque Tres de Febrero “…solo en un vasto, artístico y accesible Parque, el pueblo será pueblo, solo aquí no habrá extranjeros, ni nacionales ni plebeyos…”, se contrapone con las visiones “higienistas” que ven en estos parques la simple acumulación de metros verdes necesarios para acercarnos a las recomendaciones que en tal sentido emitió la OMS. Veamos si no la liviandad con la que se habla de los reemplazos de árboles o áreas verdes como si se tratara de un simple insumo. En cuanto a las condiciones de uso, hago mías las palabras de la socióloga Saskia Sassen: “la esencia de una metrópolis no está en sus construcciones ni en la cantidad de habitantes, sino en el ámbito que ofrece para la vida en común”. Cualquier sondeo arrojaría que no existe un ámbito más emblemático para la vida en común que una plaza o un parque. Sin embargo, la práctica cotidiana y nuestra propia experiencia por las quejas y reclamos que recibimos en la Defensoría del Pueblo indican que los espacios públicos no reciben la atención que merecen.

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En tal sentido, los conflictos por el espacio público que se vienen sucediendo en nuestra Ciudad a ritmo creciente, que en un principio se atribuían casi exclusivamente a los estertores de la crisis económica, hoy se están transformando en una cuestión patológica que nos impide compartir lugares, espacios o actividades con vecinos o grupos que no nos son afines. Por eso concuerdo con David Harvey en cuanto a que “definir las políticas que puedan preservar la diversidad sin reprimir las diferencias es uno de los mayores desafíos de la urbanización del siglo XXI”. Como vemos, la temática que aborda este informe desde un perfil eminentemente técnico es amplia y diversa, obligándonos a encararla desde un punto de vista plural y multidisciplinario, por lo cual confío en que las páginas que leeremos a continuación serán un importante aporte. Resulta justo y necesario reconocer la iniciativa y la labor de la Arq. Laura Weber, imprescindible para la elaboración de este trabajo y del enorme honor que nos confiere la Arq. Sonia Berjman al prologar este informe. Y en tren de agradecimientos, no puedo dejar de mencionar el respaldo institucional que recibimos para abordar la problemática del patrimonio arquitectónico, cultural y paisajístico por parte de la Dra. Alicia Pierini a lo largo de estos años. Gerardo Gómez Coronado Defensor del Pueblo Adjunto

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palabras

Algunas palabras sobre esta publicación Veinte años es poco o mucho, depende desde qué perspectiva se los analice. Cuando en 1992 nacieron las Áreas de Protección Histórica todos nos pusimos muy contentos, pues significaba el buen resultado de luchas –hasta ese entonces sólo de un grupo de profesionales– en defensa del patrimonio de la Ciudad, que se limitaba a la U24 y a los Monumentos Históricos Nacionales. Poco a poco el concepto fue tomando cuerpo y creando conciencia ciudadana. Así, se fueron multiplicando las áreas estudiadas y protegidas. Un incipiente catálogo también produjo la esperanza de que alguna vez Buenos Aires tuviera este instrumento al día como ocurre en muchas ciudades que cuidan el patrimonio cultural heredado, pues, además de ser el garante de una propia identidad, otorga beneficios económicos y sociales. Hoy, las APH llegan al esplendoroso número de ¡52! Pero, poco a poco también, nos fuimos desengañando de su efectividad. Los profesionales y vecinos comprometidos con la defensa de lo nuestro (no otra cosa es el patrimonio, palabra que viene de la economía y que se aplica hoy a una variedad de elementos) debemos y estamos continuamente alertas por las ofensas, ataques, destrucciones que sufren las Áreas de Protección Histórica, a la par que todo nuestro bagaje cultural de valor. Los espacios verdes de Buenos Aires constituyen uno de los patrimonios paisajísticos más importantes del mundo y está en nosotros valorarlos y utilizarlos en beneficio de nuestra sociedad. Recientes ejemplos, como los trabajos de la futura Estación Plaza Francia del Subte H comenzados en una plaza catalogada dentro del APH 14, que taxativamente prohíbe la tala, extracción o trasplante de las especies vegetales y manda que se respete el trazado y diseño, nos muestran crudamente que los funcionarios no conocen, no cumplen y no respetan las leyes. Es por todo lo expuesto que resulta altamente edificante la acción de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad en la defensa de nuestro patrimonio cultural y, como en esta publicación, específicamente en el de nuestros jardines históricos. Arq. Sonia Berjman Julio 2012

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El espacio público es un elemento identitario fundamental de la Ciudad de Buenos Aires y así lo ha sido a lo largo de toda su historia. Desde su fundación, cuando se delimitó el centro alrededor de la plaza mayor o de armas (hoy Plaza de Mayo), se generó un sistema compuesto por plazas, parques y calles que se convirtieron en el ámbito en que se desarrolla la vida social, lugar de encuentro por excelencia y escenario de contiendas y manifestaciones públicas. Con el tiempo esta red de espacios públicos se completó con clubes y otros ámbitos similares de acceso público restringido, fundamentales para la recreación y el esparcimiento de los ciudadanos. Durante la segunda mitad del siglo XIX creció la población de la ciudad debido a la inmigración, aumentó la actividad comercial –principalmente por las exportaciones que salían del puerto de Buenos Aires, el más activo del país- y mejoró el nivel de vida de los porteños. Estas mejoras se vieron reflejadas en la arquitectura de la ciudad y también en el tratamiento de los espacios públicos, llegaron arquitectos de varios países de Europa y muchos profesionales argentinos viajaron al viejo continente a estudiar y perfeccionarse. Estos cambios se acentuaron en la segunda mitad del siglo XIX, pero fue luego de la federalización de la ciudad en 1880 cuando Buenos Aires se desarrolló verdaderamente. En 1880 se incorporaron los pueblos de Belgrano, Flores y Barracas al Sur, se regularizaron los límites tomando algunas superficies pertenecientes a los municipios linderos de la provincia y la ciudad adquirió su conformación física actual. A las exportaciones se sumó la industria como motor de la economía y se acrecentó la diferencia entre la capital y el interior del país.

La conformación de un sistema de plazas y parques en la Ciudad Ya antes de su federalización, la ciudad era responsable de la construcción y mantenimiento de sus espacios públicos (Prilidiano Pueyrredón hizo una intervención en Plaza de Mayo en 1856), pero al establecerse la Municipalidad de Buenos Aires la tarea se incrementó realizándose varias reformas. Se transformó la imagen de la Plaza Mayor (actual Plaza de Mayo) con la demolición de la recova, se proyectó una nueva Plaza de Marte (actual Plaza San Martín), se colocó arbolado en los paseos y las calles. Especialmente fructífera en este sentido fue la gestión de Torcuato de Alvear, que asumió la intendencia en 1883, aunque desde 1880

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introducción

Introducción


El espacio público es un elemento identitario fundamental de la Ciudad de Buenos Aires y así lo ha sido a lo largo de toda su historia. Desde su fundación, cuando se delimitó el centro alrededor de la plaza mayor o de armas (hoy Plaza de Mayo), se generó un sistema compuesto por plazas, parques y calles que se convirtieron en el ámbito en que se desarrolla la vida social, lugar de encuentro por excelencia y escenario de contiendas y manifestaciones públicas.

era presidente de la Comisión Municipal ejerciendo casi el papel de intendente, y durante su gestión, hasta 1887, se realizaron numerosas obras y reformas que definieron la imagen de la ciudad, especialmente gracias a la realización de obras públicas. Se embellecieron los espacios públicos con obras de arte y elementos ornamentales y se incorporó el concepto de que las plazas y parques además de lugares de esparcimiento eran necesarios para la higiene y salubridad de las ciudades1. En 1891 fue nombrado Director de Paseos el paisajista francés Carlos Thays, que trajo los conceptos predominantes en su país. Durante su función se crearon veintidós paseos nuevos y se remodelaron veintisiete existentes, entre ellos Plaza San Martín y Plaza Congreso, se crearon los parques Centenario, Patricios y Chacabuco y, con motivo de la celebración del Centenario de la Revolución de Mayo, se incorporaron numerosas obras de arte, esculturas, monumentos, glorietas, fuentes y otros elementos decorativos obsequio de distintas naciones extranjeras. Al frente de esta Dirección hubo personajes tan trascendentes como Eugène Courtois, responsable de la colocación de 100.000 árboles, Enrique Holmberg o Carlos León Thays II, que fue Director de Paseos durante 25 años. En esta época Juan A. Buschiazzo se desempeñó como Director de Obras Públicas. Hacia fines del siglo XIX la ciudad tenía sus límites ya definidos, pero con sectores urbanizados sólo en el área central, núcleo fundacional de la ciudad, y en los barrios de Belgrano, Flores, Barracas y La Boca. Pueden observarse también algunos espacios verdes ya conformados: las Plazas de Mayo y Lorea (hoy parte de la Plaza del Congreso), Plaza San Martín, Plaza Lavalle, el paseo de la Recoleta –remodelado por Eugène Courtois por pedido de Torcuato de Alvear y luego intervenido por Carlos Thays-, un sector del Parque Tres de Febrero, Plaza Belgrano y Plaza Flores, entre los más importantes. En las décadas siguientes la ciudad avanzó en su urbanización y, en cuanto a los espacios verdes, puede mencionarse que el Parque Tres de Febrero adquirió su conformación actual, además del Parque Centenario -cuyo nombre rememora el centenario de la Declaración de la Independencia de 1916-, Parque Chacabuco, Parque Avellaneda, Parque Patricios y Plaza Devoto, entre otros. Para la década del ’30 la ciudad presentaba su amanzanamiento casi completamente trazado y la mayoría de las plazas y parques de la ciudad estaban ya definidos.

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Fuente: Sonia Berjman. Parques y plazas de Buenos Aires. La obra de los paisajistas franceses. 1860-1930. Fondo de Cultura Económica. 1998.

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Situación actual Desde esa época, en la que además se forestaron calles, avenidas y bulevares, la cantidad de espacios verdes públicos prácticamente no ha variado, sólo se han incorporado en las últimas décadas plazas y pulmones verdes creados en terrenos remanentes o expropiados para tal fin, además de los parques y demás espacios públicos de Puerto Madero, el nuevo barrio porteño. Es decir que el número y la superficie de espacios verdes en la ciudad, que siguen siendo los principales lugares de esparcimiento de los vecinos, es igual o menor que hace casi un siglo ya que, a pesar de la creación de algunas plazas y parques nuevos, muchos espacios verdes fueron cedidos o concesionados y además aumentó considerablemente la población, disminuyendo en consecuencia la superficie de espacio verde por habitante. También en ámbitos de valor patrimonial, como los distritos Área de Protección Histórica, donde se establecen zonas con Protección Ambiental, se observan deterioros en aceras y calzadas, forestación, mobiliario urbano e iluminación, así como uso de materiales no originales, principalmente por el reemplazo de los adoquines por asfalto y de baldosas calcáreas por cemento peinado u otros materiales, además de ocupación indebida de la vía pública y los espacios verdes con cartelería, puestos de venta y motocicletas. Esta situación se repite en muchas zonas de la ciudad, tengan valor patrimonial o no, generando una percepción de deterioro general y extendido del espacio público. En relación a los espacios verdes, debe considerarse también una cuestión a menudo olvidada, como el diseño paisajístico, que en muchos casos fue obra de profesionales prestigiosos, de la talla de Carlos Thays o Benito Carrasco, y que ha sido modificado a lo largo del tiempo sin atender a criterios históricos, paisajísticos, patrimoniales e incluso naturales, ya que en ocasiones se han sustituido las especies vegetales originales por otras que no pertenecen al diseño primigenio, modificando de esta manera la imagen de los parques, plazas y bulevares. Estas modificaciones se deben tanto a decisiones proyectuales como a la incorporación de equipamientos y usos para los que el espacio verde no estaba preparado, como estacionamientos, dársenas vehiculares, accesos al subterráneo, juegos infantiles y las recientemente incorporadas estaciones de bicicleta, saludables y ambientales. Como ejemplo puede citarse la Plaza Lavalle, Distrito APH 31, que alcanzó su conformación actual luego de la demolición del Palacio

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El número y la superficie de espacios verdes en la ciudad, que siguen siendo los principales lugares de esparcimiento de los vecinos, es igual o menor que hace casi un siglo ya que, a pesar de la creación de algunas plazas y parques nuevos, muchos espacios verdes fueron cedidos o concesionados y además aumentó considerablemente la población, disminuyendo en consecuencia la superficie de espacio verde por habitante.


Particular importancia posee el arbolado público urbano de la ciudad que, no sólo forma parte del ecosistema urbano y cumple un rol ecológico dentro del mismo, sino que además posee valor cultural para los habitantes de la ciudad.

Miró que ocupaba la manzana delimitada por Av. Córdoba, Libertad, Tucumán y Talcahuano; en la década de 1970 se incorporaron espacios de estacionamiento en las calles Lavalle y Talcahuano y, posteriormente, se modificó el diseño de la plaza central, comprendida por las calles Viamonte, Talcahuano, Tucumán y Libertad. Actualmente, la Plaza Lavalle carece de una identidad definida, presenta un diseño paisajístico de baja calidad y un estado de conservación deficiente. En la Recoleta, Distrito APH 14, durante los años 2009 y 2010 se hicieron obras en el espacio público, específicamente sobre la calle Junín, donde se modificaron las aceras y calzadas. La ejecución inadecuada de estas obras provocó la destrucción de parte de la escalinata del peristilo de acceso al Cementerio de la Recoleta y sólo luego de la intervención de esta Defensoría del Pueblo, junto con otros organismos, y de la movilización de vecinos, se logró la restitución de los escalones de mármol. En esta misma zona actualmente se están realizando trabajos para la extensión de la línea H de subterráneos, cuyo recorrido coincide con la Av. Pueyrredón, por lo que se realizaron excavaciones en la Plaza Intendente Alvear para la construcción de una estación, lo que ha llevado a la remoción de árboles y al cierre de una parte importante de este espacio verde. Se trata sin dudas de una obra pública necesaria, pero debería haberse consultado a los organismos responsables de la protección patrimonial y haberse evaluado otras alternativas a fin de evitar el deterioro del valor patrimonial de la plaza. Al parecer, finalmente se habría optado por modificar la ubicación de la estación, pero aún no se han retirado las vallas ni restaurado el espacio verde a su estado original. Como ejemplos extremos, en este sentido se pueden citar los Parques Chacabuco y Avellaneda, que sufrieron modificaciones drásticas al construirse sobre ellos la Autopista 25 de mayo.

Arbolado Público Urbano Particular importancia posee el arbolado público urbano de la ciudad que, no sólo forma parte del ecosistema urbano y cumple un rol ecológico dentro del mismo, sino que además posee valor cultural para sus habitantes. “Al realizar fotosíntesis liberan oxígeno y secuestran gases como el dióxido de carbono y otros gases tóxicos; reducen la contaminación del aire reteniendo polvo en su superficie; disminuyen la contaminación sonora; Mejoran el confort climático y atenúan el calor estival y el frío invernal ya que,

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al evapotranspirar, disminuyen la sensación de isla de calor característica de las ciudades”2. Según información del Ministerio de Ambiente y Espacio Público del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el arbolado público urbano está compuesto por 500.000 ejemplares de los cuales 360.000 se encuentran en alineación, es decir, en la vía pública, y 140.000 en espacios verdes, correspondientes principalmente a las siguientes especies: Fresno Americano, Plátanos, Paraísos, Arces, Tipas, Jacarandaes, Tilos y Ficus. Muchos de estos árboles fueron plantados a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, y mientras que algunos presentan los deterioros propios del tiempo, otros se han convertido en ejemplares de significación histórica y todos contribuyen a definir el carácter de los distintos barrios ya que originalmente se los había dispuesto en base a un plan integral. Hacia 1880 comenzaron a arbolarse las calles y para 1885 “...había más de 1.100 árboles en la ciudad. En 1891 la tendencia se revirtió gracias al arquitecto francés Carlos Thays, Director general de paseos: por su iniciativa se plantaron ese año 21.250 ejemplares (cantidad superada recién en 1925, con el cultivo de 22.000 ejemplares). Hacia 1901 había unos 65.000 árboles en toda la ciudad y, 40 años después, unos 450.000. Las especies mayormente difundidas desde fines del siglo pasado son: arce, fresno, paraíso, plátano, árbol del cielo, acacia blanca, tipa, sófora y jacarandá”3. Tal es la impronta del arbolado público que algunas calles y avenidas de la ciudad son recordadas por los vecinos precisamente por su forestación. Así, la calle Melián se destaca por su cubierta de tipas, la Av. de Mayo está poblada de plátanos, los jacarandaes en flor tiñen de lila la Av. del Libertador y los palos borrachos inundan la Av. 9 de Julio. Existen además algunos ejemplares sobresalientes por su antigüedad o historia, tal es el caso de la magnolia existente en el Parque 3 de Febrero, el pacará de Segurola en la plazoleta Romero en el barrio de Parque Chacabuco o los gomeros de la Recoleta. Algunos de ellos fueron declarados “Árbol Histórico”. A pesar de ello, se realizan constantemente intervenciones que, aunque necesarias, no toman en consideración debidamente la importancia del arbolado. Por ejemplo, en la Av. Leandro N. Alem, para la ejecución de la extensión de la línea E de subterráneos, se retiraron tipas centenarias que serán reemplazadas por

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Ecología, Ana Faggi, Atlas Ambiental de Buenos Aires.

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Ecología, Ana Faggi, Atlas Ambiental de Buenos Aires.

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Tal es la impronta del arbolado público que algunas calles y avenidas de la ciudad son recordadas por los vecinos precisamente por su forestación.


El patrimonio urbano, arquitectónico, natural y cultural de la ciudad se encuentra resguardado por normativas nacionales y locales.

jacarandaes, y en las Av. 9 de Julio e Int. Francisco Rabanal se trasplantaron y retiraron árboles para la implementación del sistema Metrobús, modificando significativamente el paisaje urbano. Otra de las principales quejas de los vecinos se refiere a la poda anual de ejemplares en distintos barrios, que muchos consideran excesiva.

Normativa El patrimonio urbano, arquitectónico, natural y cultural de la ciudad se encuentra resguardado por normativas nacionales y locales. En este sentido, el artículo 41 de la Constitución Nacional enuncia: “Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente... Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, a la utilización racional de los recursos naturales, a la preservación del patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica, y a la información y educación ambientales...”. Cabe mencionar también que el 26 de noviembre de 2003 fue sancionado el Acuerdo Marco sobre Medio Ambiente del MERCOSUR, por el cual los Estados Partes reafirman su compromiso con los principios enunciados en la Declaración de Río de Janeiro sobre Medio Ambiente y Desarrollo de 1992, y en cuyo artículo 6º, inciso m) se comprometen a “considerar los aspectos culturales, cuando corresponda, en los procesos de toma de decisión en materia ambiental”. Asimismo, se establece como una de las áreas temáticas a desarrollar la de las áreas protegidas. A nivel local, la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se refiere al patrimonio en su artículo 27: “La Ciudad desarrolla en forma indelegable una política de planeamiento y gestión del ambiente urbano integrada a las políticas de desarrollo económico, social y cultural, que contemple su inserción en el área metropolitana. Instrumenta un proceso de ordenamiento territorial y ambiental participativo y permanente...” promoviendo “2. La preservación y restauración del patrimonio natural, urbanístico, arquitectónico y de la calidad visual y sonora... 7. La regulación de los usos del suelo, la localización de las actividades y las condiciones de habitabilidad y seguridad de todo espacio urbano, público y privado...”. El Código de Planeamiento Urbano (Ley 449)4, por su parte, establece que “la salvaguarda y puesta en valor de los lugares, edificios u

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Ley 449 - Sección 10 artículo 10.1.2.

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objetos considerados por estas normas de valor histórico, arquitectónico, simbólico o ambiental obliga a todos los habitantes a ordenar sus conductas en función de su protección, como así también de aquellos elementos contextuales que contribuyen a su valoración...”. Asimismo, establece la protección ambiental como una de las formas de protección, determinando que “se aplica sobre áreas que se destacan por sus valores paisajísticos, simbólicos, sociales o espaciales. Se refiere al espacio público, e incluye las fachadas y muros exteriores de los edificios que participan de los mismos. Se establecen niveles particulares de calidad ambiental en los distritos específicos de protección”5. En el mismo sentido, la Ley 1227 se refiere al Patrimonio Cultural de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (PCCABA), definido como “...el conjunto de bienes muebles e inmuebles, ubicados en el territorio de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, cualquiera sea su régimen jurídico y titularidad, que en sus aspectos tangibles e intangibles, materiales y simbólicos, y que por su significación intrínseca y/o convencionalmente atribuida, definen la identidad y la memoria colectiva de sus habitantes” (Art. 2º), también se refiere al patrimonio ambiental y natural especificando que “...Se considerarán incluidos en el PCCABA a todos aquellos bienes culturales declarados o que declarare la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos... en cualquiera de las tipologías que componen su registro en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires...”. El artículo 4º de esta ley establece que “El PCCABA está constituido por las categorías de bienes que a título enumerativo se detallan a continuación:... d) Jardines Históricos, productos de la ordenación humana de elementos naturales, caracterizados por sus valores estéticos, paisajísticos y botánicos, que ilustren la evolución y el asentamiento humano en el curso de la historia. e) Espacios Públicos: constituidos por plazas, plazoletas, boulevares, costaneras, calles u otro, cuyo valor radica en función del grado de calidad ambiental, homogeneidad tipológica espacial, así como de la presencia en cantidad y calidad de edificios de valor histórico y de las condiciones espaciales y funcionales ofrecidas para el uso social pleno...” (Art. 9º). Por su parte, la Ley 32636 de Arbolado Público Urbano en su artículo 2º define al arbolado público urbano como “...las especies arbóreas, las palmeras y las arbustivas manejadas como árboles, que conforman el arbolado de alineación y de los espacios verdes así

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Punto 10.1.3.2.2 del Código de Planeamiento Urbano.

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Sanción 26/11/09, Promulgación 07/01/10, Publicación BOCBA 3393 del 06/04/10.

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Muchos de los distritos Área de Protección Histórica (APH) corresponden a ámbitos cuyo elemento principal es un espacio verde.

como los implantados en bienes del dominio público del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”; y en su artículo 3º establece las siguientes obligaciones, entre otras: “a) Elaborar y actualizar el Plan Maestro de Arbolado Público de la Ciudad de Buenos Aires conforme con lo establecido en la presente Ley... c) Precisar tareas de conservación, adoptando medidas que juzgue convenientes y necesarias en salvaguarda de plantaciones existentes y que tiendan a mejorar su desarrollo y lozanía;... e) Establecer campañas dirigidas a crear conductas conservacionistas, destacando la función del árbol en el ecosistema urbano y sus consecuencias sobre la salud física y psíquica de la comunidad; f) Llevar el Registro de Árboles Históricos y Notables”. En referencia al mencionado Plan Maestro de Arbolado Público, cuyo plazo de elaboración era de doce (12) meses desde la sanción de la ley, que aún no ha sido presentado, establece los siguientes lineamientos, entre otros: “...b)Planificación diferenciada de la replantación del arbolado de alineación y espacios verdes, en función de aspectos ambientales, paisajísticos y utilitarios, determinando la especie arbórea que será plantada en cada vereda y espacio del dominio del Gobierno de la Ciudad, teniendo en cuenta las características del arbolado existente y su comportamiento en el tiempo en cuanto a condiciones de crecimiento, aspectos sanitarios y mecánicos;... d)Normas técnicas para la consolidación y revalorización del arbolado público existente, incluyendo las tareas de manejo y conducción necesarias para lograr un adecuado mantenimiento de los árboles;... h)Plan de manejo individual de los árboles Históricos y Notables, que incluya el monitoreo anual de los mismos”.

Espacios públicos protegidos Muchos de los distritos Área de Protección Histórica (APH) corresponden a ámbitos cuyo elemento principal es un espacio verde (APH Plaza Irlanda y su entorno, APH Plaza Arenales, APH Plaza Roberto Arlt, APH Plaza Belgrano y entorno, APH Barrancas de Belgrano, APH Plaza San Martín y Plaza Fuerza Aérea Argentina, APH Plaza Lavalle) y en la mayoría de las áreas protegidas existen espacios verdes de fundamental importancia, como las plazas de Mayo, Congreso y Parque Lezama en el APH San Telmo – Av. de Mayo, la Plaza Intendente Alvear en el APH Recoleta o la plaza Vélez Sarsfield en el APH Floresta. En el caso de los distritos APH, la protección no se limita a los espacios verdes sino que incluye la totalidad del espacio público del distrito.

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También a nivel nacional se han declarado varios espacios públicos de la ciudad como “Lugar Histórico” (Plaza de Mayo, Plaza Mitre, Plaza Once, Plaza Dorrego, Plaza Rodríguez Peña, Plaza San Martín, Plaza Congreso, Plaza Jardín de los Maestros y Plaza del Pilar), según los términos de la Ley 12665 de creación de la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos. Cabe mencionar que, según información del Ministerio de Ambiente y Espacio Público, durante 2012 se realizaron trabajos de puesta en valor7 en los siguientes espacios verdes: Plaza 11 de noviembre, Plaza 24 de Septiembre, Boulevard Carabobo, Boulevard Chorroarín, Parque Centenario, Plaza Ángel Gris, Plaza Casal, Plaza Colombia, Plaza de los Niños, Plaza Democracia , Plaza Fuerza Aérea, Plaza José Martí, Plaza Libertad, Plaza Martín Fierro, Plaza Martín Rodríguez, Plaza Matheu, Plaza Nobel, Plaza Paraguay, Parque Leonardo Pereyra, Plaza Rosario Vera Peñaloza, Plaza Terán, Plaza Zapiola, Plazoleta El Árbol, Plazoleta Luna de enfrente, Plazoletas Policía Federal, García Lorca y Fazio. De ellos, sólo Plaza Colombia y Plaza Fuerza Aérea son espacios protegidos.

Algunas consideraciones Tal es la importancia del espacio público para los habitantes de Buenos Aires, por distintas razones, que esta Defensoría del Pueblo recibe numerosas consultas y denuncias sobre su estado. Estas consultas se refieren tanto a la falta de mantenimiento y a la ocupación indebida, como al deterioro que sufren distintos ámbitos valor patrimonial de la Ciudad, ya sea por omisión como por acción. En general, se observa un estado de conservación regular o malo, siendo los siguientes los inconvenientes más habituales en parques y plazas: forestación en mal estado, falta de césped, mobiliario urbano deteriorado, iluminación deficiente, caminos y senderos en mal estado, obras de arte y ornamentación deteriorados, intervenciones inadecuadas. Esta situación se debe también a la ausencia de políticas públicas destinadas a la conservación del espacio público desde un punto de vista patrimonial y ecológico, que además asegure la conservación de la identidad de la Ciudad y la calidad de vida de los vecinos.

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“Poner en valor un bien histórico o artístico equivale a habilitarlo de las condiciones objetivas y ambientales que, sin desvirtuar su naturaleza, resalten sus características y permitan su óptimo aprovechamiento.” Normas de Quito 1967.

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Esta situación se debe también a la ausencia de políticas públicas destinadas a la conservación del espacio público desde un punto de vista patrimonial y ecológico, que además asegure la conservación de la identidad de la Ciudad y la calidad de vida de los vecinos.


La Plaza de Mayo es tal vez el espacio público de mayor importancia histórica de la ciudad y el país.

Plaza de Mayo Actuación 4982/09 Iniciada a fin de verificar el grado de afectación que sufre la Plaza de Mayo por las vallas policiales instaladas en la misma.

Reseña histórica La Plaza de Mayo es tal vez el espacio público de mayor importancia histórica de la Ciudad y el país. Desde la segunda fundación de Buenos Aires en 1580, esta plaza, primero llamada Mayor y luego, del Fuerte o del Mercado, se convirtió en el centro de la vida ciudadana. Lugar de encuentro por excelencia, allí se combatió a los invasores ingleses y fue uno de los escenarios principales de la Revolución del 25 de Mayo de 1810 que abriría el camino hacia la independencia. El primer trazado de la Ciudad de Buenos Aires respondía a las “Leyes de Indias” y, como las demás ciudades coloniales de América, contaba con una “Plaza Mayor” en la que se concentraban las actividades sociales, religiosas, políticas y comerciales. En el caso de nuestra ciudad, la plaza estaba rodeada por el Cabildo, donde también estaba la cárcel; la iglesia principal, hoy Catedral Metropolitana; el fuerte (Real Fortaleza de San Juan Baltasar de Austria), en cuyo solar se levanta hoy la Casa de Gobierno, y edificios de vivienda y comercio. Entre 1803 y 1805 se construyó una recova que dividió la plaza en dos. Al sector cercano al río se lo denominaba Plaza del Fuerte o del Mercado, porque allí funcionaba un mercado abierto, mientras que el otro sector fue denominado Plaza de la Victoria luego del triunfo frente a las invasiones inglesas de 1806 y 1807. En 1882 el Intendente Torcuato de Alvear le encargó al arquitecto Buschiazzo la remodelación de la Plaza de Mayo. En 1884 se demolió la recova y de esta manera la plaza quedó unificada. A pesar de haber sido objeto de varias modificaciones paisajísticas, la plaza mantiene su unidad desde hace más de cien años. Posteriormente, la plaza fue modificada según el diseño de Carlos Thays, en concordancia con el diseño de la Av. de Mayo, con una impronta estilística francesa visible en la regularidad y simetría, las perspectivas, las fuentes, los parterres y las luminarias de hierro ornamentado. En los años siguientes la plaza fue objeto de algunas modificaciones menores en cuanto a su trazado, excepto

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alrededor de la Pirámide de Mayo donde ha desaparecido el césped, además, se ha reducido la forestación en general.

Normativa En virtud de su altísimo valor patrimonial, la Plaza de Mayo fue declarada Monumento Histórico Nacional el 9 de junio de 1942 mediante Decreto Nacional 122096, por lo cual toda intervención que se realice en ella debe contar con la conformidad de la Comisión Nacional de Museos y Monumentos y Lugares Históricos, creada por Ley 12665. Además, la plaza está emplazada en el Distrito Área de Protección Histórica (APH) 1 y está afectada a protección ambiental como ámbito consolidado, parágrafo 5.4.12.1 del Código de Planeamiento Urbano (CPU). El punto 4.1.2.2.1 “Plaza de Mayo” de dicho parágrafo establece que “en el espacio propio de la Plaza de Mayo sólo se permitirán trabajos de conservación y mantenimiento de los elementos preexistentes. Todo proyecto modificatorio deberá contar con visado previo del Consejo y aprobado por Ley”.

Situación actual La Plaza de Mayo, que hasta hace unos meses presentaba un avanzado estado de deterioro, recientemente fue objeto de reparaciones que incluyeron la parquización, las fuentes y otros elementos decorativos que presentan un estado de conservación aceptable. El mobiliario urbano, sin embargo, no se encuentra en buenas condiciones y sus características materiales y de diseño no se corresponden con el valor de la plaza. Asimismo, hay algunos elementos relacionados con instalaciones eléctricas y de otro tipo que se encuentran en muy mal estado y son potencialmente peligrosos. También se observa ocupación indebida del espacio público por la presencia de vendedores ambulantes y el estacionamiento de motocicletas. El mayor deterioro que hoy presenta la plaza se debe al acampe de veteranos de la Guerra de Malvinas, instalado hace varios años, que ocupa un sector importante sobre la calle Hipólito Yrigoyen, y también a la presencia de las vallas policiales que dividen la plaza en dos e impiden una lectura integral de la misma. Este vallado fue colocado en el año 2002 con el objeto de proteger la Casa de Gobierno de posibles incidentes ocasionados en las

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numerosas marchas que se realizaban en esa época de crisis, pero nunca fueron retiradas y hoy, diez años después, menoscaban seriamente el valor de la plaza ya que, además de servir como barrera, funcionan como soporte de carteles y banderas. En los hechos, el lado cercano al Cabildo sigue siendo escenario de manifestaciones y es de uso habitual de los ciudadanos porteños, mientras que el lado cercano a la Casa Rosada se ha convertido en el preferido de los turistas, presenta un mejor estado de conservación y hasta un mobiliario urbano diferente.

Actuación de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad En el año 2009 se abrió, de oficio, la Actuación 4982/09 a fin de verificar la afectación que produce en la Plaza de Mayo la existencia de vallas de seguridad instaladas allí desde el año 2002. Las mismas habían sido colocadas ante los episodios que se produjeron durante las manifestaciones que se llevaron a cabo en la plaza en los meses siguientes a diciembre de 2001 y aún no han sido retiradas a pesar de que las manifestaciones cesaron y se colocó una reja alrededor de la Casa de Gobierno. Por tal motivo, la Oficina de Verificaciones de esta Defensoría realizó un relevamiento emitiendo un informe en el que se consigna que la plaza está atravesada por unas setenta vallas metálicas colocadas desde la calle Hipólito Irigoyen 370 hasta el lado opuesto de la plaza, Rivadavia 371, cruzando la plaza en su totalidad, incluyendo las veredas perimetrales. Las vallas, fijadas por soportes metálicos a 45º y postes fijos en el suelo, no sólo obstaculizan el paso sino también las visuales. Su emplazamiento, además, contribuye al deterioro del césped y los árboles en los que algunas de las vallas han sido fijadas. En virtud de esta situación se realizaron diversas consultas ante la Policía Federal Argentina, que ha informado que el levantamiento de las vallas depende de las autoridades nacionales las cuales, hasta el momento, no se han expedido al respecto.

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Plaza del Congreso Actuación 738/10 Abierta a fin de inspeccionar los daños al patrimonio histórico y ambiental que presentaba la plaza.

Reseña histórica Con la construcción del Palacio del Congreso surgió la idea de planificar un espacio público que acompañara su impronta monumental. En 1899 se presentó en el Senado un proyecto para la expropiación de los terrenos delimitados por las Av. Rivadavia y Entre Ríos y las calles Hipólito Yrigoyen y Virrey Cevallos para la creación de una plaza. Este proyecto fue aprobado por Ley 4869 el 30 de septiembre de 1905, siendo éste el origen de la Plaza del Congreso8. En 1908 fue sancionada la Ley 6286, que disponía la realización de eventos, construcción de espacios públicos (entre los que se encontraba la Plaza del Congreso), emplazamiento de monumentos y otras actividades destinadas a conmemorar el Centenario de la Revolución de Mayo de 1810, por lo que la plaza debía finalizarse antes del 25 de mayo de 1910. En esa ley, a los terrenos originalmente destinados a la construcción de la plaza se sumaba un hueco cercano a la Iglesia La Piedad, comprendido por la Av. Rivadavia y las calles Virrey Cevallos, Hipólito Yrigoyen y San José, que perteneciera al comerciante Isidro Lorea, nombre que había adoptado esta plaza que se sumó a la del Congreso completando el conjunto. A diferencia de la mayoría de las plazas y parques de la ciudad, Plaza del Congreso no surgió de la existencia de “huecos” o terrenos subutilizados, sino que fue planificada como complemento del Palacio del Congreso. También tiene relación con el eje simbólico monumental definido entre el Palacio Legislativo y el Palacio de Gobierno, que se vinculan a través de esta plaza y de la Av. de Mayo, continuando en la Plaza de Mayo frente a la cual se emplaza la Casa Rosada, sede del Gobierno Nacional. La plaza sufrió modificaciones en los primeros años por la construcción del monumento y de la línea A de subterráneos, pero desde entonces su trazado se mantiene prácticamente inalterado, con excepción de la dársena ejecutada sobre la Av. Entre Ríos y de

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Información Museo del Senado.

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A diferencia de la mayoría de las plazas y parques de la ciudad, Plaza del Congreso no surgió de la existencia de “huecos” o terrenos subutilizados, sino que fue planificada como complemento del Palacio del Congreso. También tiene relación con el eje simbólico monumental definido entre el Palacio Legislativo y el Palacio de Gobierno, que se vinculan a través de esta plaza y de la Av. de Mayo, continuando en la Plaza de Mayo frente a la cual se emplaza la Casa Rosada, sede del Gobierno Nacional.


La Plaza del Congreso, por su ubicación e importancia histórica y social, es escenario habitual de encuentros y manifestaciones públicas, por lo que está sometida a un gran desgaste. No obstante, diariamente, la plaza cumple una función de ámbito de esparcimiento para los habitantes del barrio.

la Plaza Lorea, que fue modificada para facilitar el tránsito vehicular. La plaza fue dividida en dos, el sector más pequeño conserva el nombre de Lorea y el otro fue denominado Mariano Moreno. En años recientes se realizó un estacionamiento subterráneo bajo la plaza y se incorporó un sector de juegos infantiles.

Monumento a los Dos Congresos Uno de los elementos más importantes de esta plaza son los monumentos y piezas escultóricas. En primer lugar, el Monumento a los Dos Congresos surgido de un concurso nacional realizado con motivo del Centenario de 1910, resultando vencedor el proyecto del arquitecto Eugène D’Huicque y el escultor Jules Lagae. El monumento realizado en piedra de Nancy sobre el que se levanta una figura de bronce representando a La República se emplaza sobre una amplia plataforma rodeada de escalinatas y fuentes. La figura principal está acompañada por otras que representan al Trabajo, a la Asamblea de 1813 y al Congreso de 1816. La fuente ubicada al frente del conjunto evoca al Río de La Plata y sus afluentes Paraná y Uruguay.

El Pensador Otra pieza de fundamental importancia es El Pensador de Auguste Rodin. Esta afamada obra fue creada por Rodin como parte de “La Puerta del Infierno” con un formato más pequeño. En 1902 realizó un yeso con el tamaño definitivo a partir del cual se realizaron veintidós grandes bronces, producidos por la fundición de Alexis y George Rudier y A.A. Hébrard, pero sólo ocho de ellos se realizaron en vida de Rodin. Uno de esos bronces fue adquirido en 1906 por el entonces Director del Museo Nacional de Bellas Artes, Eduardo Schiaffino, para ser colocado como arte público en la ciudad. Originalmente se había previsto ubicarlo en las escalinatas del Congreso, pero, como éste no estaba finalizado, fue emplazado en la plaza en 1907 donde aún se encuentra. En la Plaza del Congreso se emplazan también el Monumento a Ricardo Balbín, realizado por el escultor Raúl Cano e inaugurado el 9 de septiembre de 1999 cuando se cumplieron 18 años de su muerte; y el Monolito del Kilómetro 0, obra de los hermanos Máximo y José Fioravanti. El monumento a Mariano Moreno (1778/1811), que fuera Secretario de la Primera Junta en 1810, se localiza en la plaza del mismo nombre y fue realizado en ocasión del Centenario por el artista Miguel Blay y Fábregas. En la Plaza

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Lorea se encuentra el Monumento a José de Estrada, realizado por Héctor Rocha e inaugurado el 9 de noviembre de 1947. La plaza está además adornada por ornamentos varios, como luminarias y copones de hierro, balaustradas y bancos.

Normativa La Plaza del Congreso se emplaza dentro del Distrito APH 1 San Telmo – Av. de Mayo, parágrafo 5.4.12.1 del Código de Planeamiento Urbano, y está afectado a protección ambiental “Ámbito Consolidado”. Asimismo, ha sido declarado Lugar Histórico Nacional por Decreto 437/97.

Situación actual La Plaza del Congreso, por su ubicación e importancia histórica y social, es escenario habitual de encuentros y manifestaciones públicas, por lo que está sometida a un gran desgaste. No obstante, diariamente, la plaza cumple la función de ámbito de esparcimiento para los habitantes del barrio. En la actualidad presenta algunos deterioros, sobre todo debido a la falta de mantenimiento. Se observan daños en caminos y senderos, faltantes de césped, rotura de elementos decorativos, mobiliario urbano de baja calidad constructiva y de diseño deteriorado y vandalizado, elementos correspondientes a instalaciones eléctricas y de otros tipos en malas condiciones y potencialmente peligrosos. Además, en las plazas Lorea y Moreno hay asentamientos de personas en situación de calle. Los elementos ornamentales y obras de arte también presentan algunos deterioros. El caso más emblemático es el del Pensador que, ante las continuas agresiones de que era objeto, debió ser protegido con una valla de vidrio. Con el paso de los años se incorporaron algunos equipamientos, tales como contenedores de residuos, un estacionamiento subterráneo con entrada por Hipólito Yrigoyen, una estación de bicicletas y un sector de juegos para niños. Estos equipamientos, aunque necesarios, se colocaron sin tener en cuenta el impacto que producen en la imagen de esta plaza, una de las más importantes del país, y sin atender a criterios paisajísticos. Además, las calles perimetrales de la plaza sirven como estacionamiento de vehículos de larga distancia, lo que genera un claro detrimento de su imagen.

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Actuación de la Defensoría En el año 2010 esta Defensoría del Pueblo abrió la Actuación 738/10 a fin de inspeccionar los daños al patrimonio histórico y ambiental que presentaba la plaza. En el marco de dicha actuación, la Oficina de Verificación realizó un relevamiento en octubre de 2011. Según el informe emitido, el estado de la plaza era aceptable en general, aunque se observan algunos de los deterioros mencionados anteriormente.

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Parque Lezama Actuación 3290/09 Iniciada en virtud de la presentación realizada por vecinos del barrio a raíz del mal estado de conservación que presenta el Monumento a la Cordialidad.

Actuación 4890/10 Iniciada a raíz de la presentación realizada por integrantes de la Asociación Civil Mirador del Lezama, que manifestaron su preocupación por el estado de abandono que presenta el parque.

Reseña histórica La historia del Parque Lezama está íntimamente unida a la de la ciudad, ya que algunas fuentes sostienen que fue en esa barranca donde Pedro de Mendoza fundó Buenos Aires por primera vez en febrero de 1536. Más allá de la veracidad de esta teoría, lo cierto es que el actual parque era un solar conocido sucesivamente como "El Bajo de la Residencia", "La punta de Doña Catalina" o la "Barranca de Marcó", que albergó un horno de ladrillos, un molino de viento, depósitos de mercaderías, e incluso, la barraca de la "Real Compañía de Filipinas", dedicada al comercio de esclavos.

A principios del siglo XIX, la zona comenzó a popularizarse como lugar de vacaciones, por lo que muchas familias aristocráticas adquirieron terrenos y edificaron las primeras "quintas" para pasar el verano. Con esta idea, luego de sucesivas ventas, el predio que incluía el terreno del parque fue adquirido en remate público por el comerciante inglés Daniel Mackinlay, quién construyó una casa sobre la "Barranca de Marcó", creó una huerta y plantó árboles frutales en el que sería su sitio de descanso en las afueras de la ciudad. La "Quinta de los Ingleses", como la denominaron los porteños, siguió siendo así conocida aún cuando ya era propiedad de Charles Ridgley Horne, norteamericano, cuñado del General Juan Lavalle. Mr. Horne compró algunos terrenos vecinos, amplió el parque y edificó una mansión mucho más distinguida. ...Horne vende desde Montevideo, por poder, su propiedad a José Gregorio Lezama en 1857, un acaudalado comerciante salteño, quién terminó de transformarla en uno de los

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La historia del Parque Lezama está íntimamente unida a la de la ciudad, ya que algunas fuentes sostienen que fue en esa barranca donde Pedro de Mendoza fundó Buenos Aires por primera vez en febrero de 1536.


lugares más bellos de la ciudad. Don Lezama, casado con Doña Ángela de Álzaga, adquirió nuevos lotes con los que extendió el límite hasta Av. Brasil9. A instancias del señor Lezama, un paisajista belga realizó el diseño del parque trazando caminos y senderos, incorporando vegetación, esculturas, bancos y ornamentos varios; además, se restauró la residencia ampliándola e incorporándole un mirador. Durante las epidemias de cólera, en 1858, y de fiebre amarilla, en 1871, la casa sirvió como lazareto y albergue y, tras la muerte de su esposo en 1889, Doña Ángela Álzaga de Lezama vendió la propiedad a la Municipalidad. Cuando la Municipalidad decidió la compra de esta casa y sus jardines, el arquitecto Juan Antonio Buschiazzo aprobó la idea de un espacio verde al sur de la ciudad “que compense los inconvenientes de los barrios malsanos de La Boca y del puerto, ofreciendo un acceso fácil y cómodo a la población de ese distrito, que por su distancia al Parque Tres de Febrero no puede participar de los beneficios que reciben los habitantes de la parte norte”10. La casa fue transformada en Museo Histórico Nacional en 1897. Un año antes Carlos Thays había realizado intervenciones en los caminos y la arboleda del parque, incorporando además una rosaleda. Luego, en 1914 durante la gestión de Benito Carrasco, se construyó un anfiteatro sobre la calle Brasil. La belleza natural del parque sumada a estas reformas y atracciones varias, como una calesita, un kiosco para representaciones musicales, un lago artificial y hasta un pequeño tren, lo transformó en uno de los paseos preferidos de la sociedad porteña. En 1931 se quitaron las rejas del parque, al que hasta entonces sólo se podía acceder los jueves y los domingos, y permaneció abierto todos los días. Además de su espléndida forestación, el parque cuenta con mobiliario urbano y elementos ornamentales, como los famosos copones que engalanan el camino principal, además de algunas importantes obras de arte entre las que se encuentran las mencionadas a continuación.

Monumento al Adelantado Don Pedro de Mendoza Situado en la esquina de Brasil y Defensa, es obra del escultor uruguayo (nacionalizado argentino) Juan Carlos Oliva Navarro. Fue 9

Parque Lezama, su historia. Jardín Botánico Carlos Thays, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

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Cinti, Roberto Rainer. Patrimonio Histórico de la Argentina. 1ª edición – Buenos Aires: Aguilar, Altea, aurus, Alfaguara, 2010.

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inaugurado en 1936 en conmemoración al cuarto centenario de la fundación de la ciudad. Está compuesto por un bloque revestido en mármol y adornado con bajo relieves frente al que se encuentra una escultura del Adelantado.

Loba Romana o Loba Capitolina Regalo de la ciudad de Roma con motivo de los festejos del Centenario, representa la leyenda de Rómulo y Remo alimentados por una loba y fue inaugurada el 21 de abril de 1921.

Monumento a la Cordialidad Internacional Tributo de la ciudad de Montevideo a Buenos Aires al celebrarse los cuatrocientos años de su fundación. Ubicado sobre Av. Martín García, es obra del escultor Antonio Pena y del arquitecto Julio Villamajó y representa la unidad entre Uruguay y Argentina. Está compuesto por una importante columna de 15 metros de alto y 4 de diámetro, en cuyo fuste se describen episodios de la historia de ambas naciones, y una saliente en forma de proa sobre la que se yergue una figura femenina. El monumento está revestido en bronce y tiene motivos alusivos a la conquista, la flora y la fauna de la región.

Fuente Emplazada en la esquina de Brasil y Av. Paseo Colón, esta fuente está adornada con esculturas representando a Neptuno y las Náyades, de la casa francesa Du Val d’Osne.

Normativa El Parque Lezama se emplaza dentro del Distrito APH 1 San Telmo – Av. de Mayo, parágrafo 5.4.12.1 del Código de Planeamiento Urbano, y está afectado a protección ambiental “Ámbito Potencial”. Asimismo, ha sido declarado Monumento Histórico Nacional por Decreto 437/97.

Situación actual En diversas ocasiones, desde 2010, personal de esta Defensoría del Pueblo realizó visitas al parque a fin de verificar su estado de conservación, observándose que el estado general es malo en lo

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En diversas ocasiones, desde 2010, personal de esta Defensoría del Pueblo realizó visitas al parque a fin de verificar su estado de conservación, observándose que el estado general es malo en lo que se refiere a los caminos y senderos, la parquización y forestación, la limpieza, el mobiliario urbano y las esculturas, obras de arte y demás elementos ornamentales.

que se refiere a los caminos y senderos, la parquización y forestación, la limpieza, el mobiliario urbano y las esculturas, obras de arte y demás elementos ornamentales. Este estado de deterioro no sólo implica un riesgo para la seguridad de los visitantes sino que atenta contra el valor patrimonial de éste, uno de los espacios públicos más significativos de la Ciudad. En general se observa que los caminos y senderos están realizados con materiales de baja calidad -asfalto y cemento- no acordes con el valor patrimonial del parque; que además, presentan roturas y faltantes, mientras que el mobiliario urbano también presenta deterioros y no ha sido renovado en varios años. Además, en casi todos los sectores del parque se observa que la parquización y la forestación están en mal estado. Las esculturas, monumentos y demás elementos ornamentales del parque presentan serios deterioros por falta de mantenimiento y vandalismo. El caso más significativo es el del Monumento a la Cordialidad Internacional que está en muy malas condiciones y su estado implica un potencial peligro para los usuarios del parque. Las denuncias de los vecinos y los pedidos cursados por esta Defensoría del Pueblo, entre otras instituciones, aún no han recibido respuesta por parte del Gobierno de la Ciudad que, de esta manera, está incumpliendo con su obligación de preservar y mantener el parque.

Actuación de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad En septiembre de 2010 vecinos del parque agrupados en la Asociación Civil Mirador del Lezama se presentaron ante esta Defensoría del Pueblo para denunciar el estado de abandono y la ocupación indebida del parque, lo que dio origen a la Actuación 4890/10. La presentación estaba acompañaba por fotografías que ilustran los problemas mencionados. Se observan, entre otras cosas, la instalación irregular de vendedores de fruta y verdura en la esquina de Brasil y Defensa, la falta de césped y el mal estado de la forestación, y la presencia de desechos de la poda de árboles que no fueron oportunamente recogidos. En virtud de lo observado, el día 4 de octubre de 2010 se envió una solicitud al Ministerio de Ambiente y Espacio Público por la que se requería que informara si existía un plan de recuperación para el parque y qué medidas se preveían para garantizar la salud e integridad de los árboles, preguntándose además si se había dado intervención a la Dirección General de Interpretación Urbanística y/o a la Dirección General de Patrimonio e Instituto Histórico y/o a

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la Comisión Nacional de Museos y Monumentos y Lugares Históricos, a fin de elaborar un programa de preservación del patrimonio arquitectónico y escultórico del parque en conjunto con dichos organismos. Finalmente, se solicitaba informara si existía algún plan, programa o política pública dirigida a ordenar y controlar los puestos de venta. Esta solicitud debió ser reiterada el 29 de diciembre por falta de respuesta. En el mismo sentido, el 12 de enero de 2011, se envió una solicitud a la Subsecretaría de Planeamiento del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por la que se requería informara si existía un plan de recuperación para el Parque Lezama, considerando que el mismo se encuentra protegido. En respuesta a esta solicitud, el 25 de enero de 2011, la Dirección Operativa Supervisión Patrimonio Urbano informó que hasta ese momento no había recibido ningún actuado referido a la recuperación del parque. La Subsecretaría de Planeamiento, a la que se había dirigido la solicitud, se limitó a remitir copia de la citada respuesta. Teniendo en cuenta la falta de respuesta del Ministerio de Espacio Público y de la Subsecretaría de Planeamiento y considerando el pésimo estado de conservación del Parque Lezama, el 24 de junio de 2011 esta Defensoría del Pueblo emitió la Resolución 1577/11 mediante la cual, amparándose en el valor histórico del parque y en la existencia de normas de protección del mismo tanto a nivel local como nacional, recomendaba al Ministerio de Ambiente y Espacio Público del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que arbitrara los medios necesarios para garantizar la preservación del arbolado de Parque Lezama y que evaluara la posibilidad de realizar un programa de ordenamiento de los puestos de venta en el parque. Asimismo, se recomendaba a la Subsecretaría de Planeamiento, que emprendiera las medidas necesarias para garantizar la preservación y recuperación del parque en virtud de su valor patrimonial. Como única respuesta a esta recomendación sólo se recibió una providencia de la Subsecretaría de Planeamiento Urbano, fechada el 5 de agosto de 2011, por la que remiten un informe de la Dirección Operativa Supervisión Patrimonio Urbano que transcribe el parágrafo 10.1.1.1 del Código de Planeamiento Urbano, que establece lo siguiente:

“La Secretaría elaborará y pondrá en marcha programas de actuación, cuyos beneficios incidan fundamentalmente en el área.

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Dichos programas tendrán en cuenta los siguientes aspectos: ... 4. Programas de mejora ambiental del espacio público. Los programas de actuación destinados a la protección del paisaje natural, terrestre, lacustre o fluvial, o para la defensa de la flora, fauna y el equilibrio ecológico, no podrán ser dedicados a usos que impliquen transformación de su destino o naturaleza o lesionen el valor específico de lo que se quiere proteger. Sólo se admitirán edificaciones aisladas, para usos de equipamiento e infraestructura imprescindible, para el funcionamiento de las actividades propias del sector con prohibición expresa de la subdivisión parcelaria. ... A tal efecto la Secretaría gestionará y coordinará estos programas y proyectos particularizados que, en el marco de lo establecido en el Capítulo 8.1. de este Código (AD 610.40), se implementen llevando a cabo acciones en el espacio público y/o privado previo acuerdo con los respectivos titulares y/o con organismos públicos, concesionarios de servicios e instituciones intermedias”. Lo expuesto confirma la obligación del Poder Ejecutivo, en este caso a través de la Subsecretaría de Planeamiento, de arbitrar los medios a su alcance para la recuperación del patrimonio natural de la Ciudad, obligación que, en lo que se refiere a Parque Lezama, viene siendo desatendida. En agosto de 2009, personal del Área Asuntos Urbanos, Espacios y Servicios Públicos realizó un relevamiento del monumento informando:

“Se trata de un monumento constituido por una columna troncocónica central del cual emergen dos ménsulas en forma de embarcación. Estructuralmente está resuelto mediante una estructura de hormigón armado pero exteriormente ha sido revestida por placas de bronce con relieves alegóricos. Las placas están fijadas a la estructura mediante pernos de acero. (...) existen numerosas placas de bronce que se han desprendido de la estructura dejando el hormigón a la vista. Esto ha ocurrido principalmente porque los elementos de fijación de acero presentan un avanzado estado de corrosión lo que ha determinado en

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algunos casos que los mismos queden cortados. Por el contrario, la estructura de hormigón armado, material mucho más resistente a las condiciones de intemperie no presenta patologías apreciables a la vista”. El informe del ingeniero Carlos Salomone concluye diciendo:

“No existe un riesgo de colapso total de la estructura, los desprendimientos pueden ser riesgosos para las personas que transiten o permanezcan en las inmediaciones de la escultura. A ello hay que sumar que la pieza, como bien cultural, se encuentra seriamente afectada. Por lo mismo, debe procederse a la restauración que permita que la obra no sólo cumpla con las debidas condiciones de seguridad sino que recobre los valores estéticos que el deterioro actual ha hecho perder en parte”. En consecuencia, se solicitó la intervención de la Dirección de Guardia de Auxilio y Emergencias a fin de que verificara las condiciones de seguridad del monumento. Dicho organismo informó que el monumento no corría riesgo en cuanto a su estabilidad, aunque sí se había deteriorado el revestimiento metálico del mismo. La Guardia de Auxilio procedió a asegurar la obra e informó que colaboraría para el desmonte y traslado de las piezas para la restauración, que corresponde a la Coordinación Monumentos y Obras de Arte. En virtud de esta situación, el 28 de septiembre de 2010, esta Defensoría del Pueblo dictó la Resolución 2942/10 por la cual recomendaba al señor Director de Espacios Verdes que arbitrara los medios necesarios para asegurar las condiciones de seguridad del monumento, así como para su restauración. La Resolución debió ser reiterada el 15 de marzo de 2011 ante la falta de respuesta. Cabe mencionar que el Ministerio de Espacio Público ha anunciado la licitación de las obras de puesta en valor del parque hace varios meses, pero aún no se ha concretado.

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Esta plaza es uno de los sitios con mayor valor histórico de la Ciudad de Buenos Aires. Originalmente, las tierras que hoy ocupa la plaza constituían un hueco denominado “de Zamudio.”

Plaza Lavalle Act. 3083/10 Iniciada de oficio a fin de recabar información sobre el estado de la Plaza Lavalle, Distrito APH 31.

Reseña histórica La Plaza Lavalle es uno de los sitios con mayor valor histórico de la Ciudad de Buenos Aires. Originalmente, las tierras que hoy ocupa la plaza constituían un hueco (tierras sobrantes del crecimiento de la ciudad que servían como paradores de carretas, mercados o basureros) denominado “de Zamudio”, nombre del propietario de las tierras; pero ya en 1822 aparecen con la denominación “Plaza del Parque”. Este nombre se debía a la presencia del Parque de Artillería en la manzana donde luego se construiría el Palacio de Justicia. En 1857 fue inaugurada la Estación Parque en la manzana ubicada entre las actuales calles Cerrito, Tucumán, Libertad y Viamonte, donde más tarde se construiría el Teatro Colón. Los trenes iban en dirección oeste hacia la estación La Floresta y cruzaban la plaza en diagonal pasando frente al Parque de Artillería, para luego continuar por Lavalle. De esta estación partió la famosa locomotora “La Porteña” inaugurando el uso ferroviario en América Latina. La presencia de la estación, que fue cerrada en 1883, contribuyó al desarrollo de la zona. Luego de su inauguración se empedraron las calles, se forestó el espacio verde y, en 1887, se inauguró el monumento al Gral. Juan Galo de Lavalle sobre la calle Viamonte. Durante julio de 1890, la plaza fue escenario de uno de los hechos de mayor importancia política institucional de la historia argentina, como fue la denominada “Revolución del Parque” que, si bien fue determinante en la renuncia del entonces presidente Miguel Juárez Celman, su mayor significación estuvo dada en ser el primer emergente cívico de la irrupción de nuevos actores sociales, como los inmigrantes e hijos de inmigrantes, que buscaron un espacio de representación en la vida política argentina. Fruto de la misma se originan nuevos partidos políticos, como la Unión Cívica Radical y, a su vez, la mayoría de los historiadores sindican a esta Revolución del Parque como el primer eslabón de una cadena de hechos que desembocaría en la sanción de la Ley Sáenz Peña de voto secreto, universal y obligatorio, de 1912.

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En la manzana comprendida por Viamonte, Talcahuano, Av. Córdoba y Libertad, se encontraba el Palacio Miró, residencia de Mariano Miró, quien había adquirido los terrenos en 1841 e inaugurado la residencia en 1868. La casa fue construida por los arquitectos Nicolás y José Canale, autores también de la Parroquia Inmaculada Concepción del barrio de Belgrano. Se trataba de un palacete suburbano de dos plantas con galería perimetral y un mirador que estaba rodeado de un frondoso jardín, parte de cuya arboleda aún se conserva. En el año 1936 fue sancionada una ley de expropiación del palacio y sus terrenos. Poco tiempo después, el palacio fue demolido y la manzana quedó incorporada a la Plaza Lavalle con un proyecto desarrollado bajo la gestión de Carlos León Thays (h) como Director de Paseos. En la década de 1970 se incorporaron estacionamientos a nivel en los perímetros de las tres plazas y en la manzana más cercana a Lavalle fue inaugurado un monumento en homenaje a los bailarines Norma Fontenla y José Neglia, fallecidos en un accidente aéreo en 1971. Más tarde se construirían playas de estacionamiento subterráneo en esta misma manzana y en la plaza central cuyo diseño se modificaría. Sobre la calle Lavalle hay además una serie de puestos de venta de bibliografía legal. En la plaza existen varios monumentos y obras de arte, entre los que se destacan los siguientes:

Monumento al General Juan Lavalle Obra del escultor italiano Pietro Costa, inaugurada el 18 de diciembre de 1887. Escultura de mármol apoyada sobre una columna de estilo dórico del mismo material, que nace sobre un torreón de mampostería revestido en piedra arenisca que se encuentra adornado con escudos en mármol de las catorce provincias del Río de la Plata.

Homenaje al Ballet Nacional Fuente y estatua que representa a los bailarines Norma Fontenla y José Neglia, realizada en memoria de los nueve integrantes del Ballet Estable del Teatro Colón que murieron en el accidente aéreo de 10 de octubre de 1971. La estatua es del escultor Carlos de la Cárcova y la fuente, del arquitecto Ezequiel Cerrato.

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Durante julio de 1890, la plaza fue escenario de uno de los hechos de mayor importancia política institucional de la historia argentina, como fue la denominada “Revolución del Parque”


El informe de la Defensoría sobre la Plaza Lavalle permite comprobar la falta de un tratamiento integral de las tres manzanas que conforman.

Monumento en memoria a las víctimas del atentado de la AMIA Obra de la escultora Mirta Kupfermick.

Normativa La Plaza Lavalle además de poseer valor histórico y urbanístico forma parte de un ámbito de altísima calidad arquitectónica ya que está rodeada por edificios tan significativos como el Teatro Colón, recientemente reinaugurado luego de su puesta en valor; el Palacio de Justicia; la Sinagoga Central de la Congregación Israelita de la República Argentina; el Teatro Nacional Cervantes y la Escuela Roca, entre otros. Fue declarado Área de Protección Histórica por Ley 449 y su normativa fue reglamentada por Ley 3934. En dicha ley se consigna que la plaza está afectada a “Protección Ambiental: Ámbito Consolidado”, estableciéndose disposiciones para el tratamiento del espacio público y los distintos elementos que lo componen.

Situación actual El 7 de julio de 2010, la Oficina de Verificaciones de esta Defensoría del Pueblo concurrió a la plaza a fin de verificar su estado de conservación y mantenimiento, emitiendo el informe en el que se consigna que la plaza presenta un estado de conservación aceptable en lo que se refiere a sus veredas y caminos interiores, arboleda, equipamiento y luminarias, aunque se observan algunas anomalías, como falta de rampas para discapacitados en los caminos internos de la plaza central y la presencia de personas en situación de calle en la plaza sobre la Av. Córdoba. Cabe mencionar que la manzana cercana a Lavalle es apadrinada por Banco Galicia. El informe permite, asimismo, comprobar la falta de un tratamiento integral de las tres manzanas que conforman la plaza, ya que la que se ubica sobre la calle Lavalle tiene veredas externas e internas de baldosas graníticas, mientras que la del centro tiene veredas exteriores de baldosas graníticas e interiores de cemento alisado y la última tiene veredas perimetrales de baldosas graníticas y senderos interiores de laja. Desde el punto de vista de diseño, la plaza tampoco presenta un tratamiento como conjunto, cada manzana tiene un diseño propio y diferente. El rasgo más interesante en este sentido es que en la manzana cercana a la Av. Córdoba el trazado remite a la ubicación del demolido Palacio Miró.

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Manzana Lavalle, Talcahuano, Tucumán y Libertad Presenta deterioros principalmente en los sectores parquizados con grandes faltantes de césped y tierra seca. Los bordes de los canteros, realizados en ladrillo, presentan roturas varias. La fuente Homenaje al Ballet Nacional está cerrada y en el interior se observa falta de mantenimiento. Hay instalaciones eléctricas y de otros tipos en mal estado, lo que representa un importante peligro para el público que circula por la plaza. En la calle Talcahuano hay un estacionamiento informal de motocicletas sobre la vereda que genera un importante deterioro, mientras que sobre Lavalle se emplazan los puestos de venta de libros, que están en malas condiciones de mantenimiento y limpieza.

Manzana Tucumán, Talcahuano, Viamonte y Libertad En esta manzana se está realizando una obra que sería la primera etapa de una intervención integral sobre la plaza, a cargo de la Dirección General de Obras Comunales. Consultado por esta Defensoría del Pueblo, el referido organismo informó que a fines de 2012 se estaban realizando tareas de replanteo y limpieza del terreno, que se ejecutarían senderos de hormigón peinado, que se instalaría un sistema de iluminación y musicalización, así como mobiliario urbano. No se acompañan, sin embargo, planos o imágenes del proyecto mencionado. Actualmente en la plaza se observa que se ha mejorado el césped, se ha ejecutado el sendero interior y se colocaron atriles que exhiben fotografías relacionadas con el Teatro Colón. Esta plaza, además, posee una estación de bicicletas y un canil, equipamientos que, aunque necesarios o útiles para los vecinos de la zona, no contribuyen a mejorar la calidad del espacio verde.

Manzana Viamonte, Talcahuano, Córdoba y Libertad Esta es la plaza que presenta mayor grado de deterioro, tanto en los sectores parquizados como en los caminos y senderos, en las instalaciones y en el mobiliario urbano.

Actuación de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad En junio de 2010 la Defensoría del Pueblo abrió la Actuación 3083/10, a pedido del Defensor del Pueblo Adjunto Gerardo

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Desde el punto de vista de diseño, esta plaza tampoco presenta un tratamiento como conjunto, cada manzana tiene un diseño propio y diferente.


Gómez Coronado, con el fin de verificar el estado de conservación de la Plaza Lavalle. Habiendo realizado el relevamiento antes citado y ante la situación de la plaza, el día 29 de septiembre de 2010 se emitió la Resolución 2970/10 en la que se recomendaba al Ministro de Ambiente y Espacio Público del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, contador Diego César Santilli, que arbitrara los medios necesarios para la puesta en valor de la Plaza Lavalle, teniendo en cuenta sus valores históricos, simbólicos, urbanísticos y ambientales. Hasta la fecha no se ha recibido respuesta alguna. En virtud de la realización de obras en la manzana comprendida por las calles Tucumán, Talcahuano, Viamonte y Libertad, se consultó a la Dirección General de Obras Comunales, responsable de las mismas, que informó que el proyecto había sido remitido a la Dirección General de Infraestructura Urbana. Aún cuando esta consulta puede ser necesaria, corresponde mencionar que resulta obligatoria la conformidad del organismo de aplicación de la protección patrimonial establecido por el Código de Planeamiento Urbano, la Dirección General de Interpretación Urbanística, y que esa consulta no habría sido realizada.

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Parque 3 de Febrero Reseña histórica El Parque 3 de Febrero fue inaugurado oficialmente el 11 de noviembre de 1875 por el Presidente de la República Nicolás Avellaneda, quien en esa ocasión plantó una "magnolia americana del bosque primitivo" que aún se conserva. Su denominación recuerda la caída de Rosas en la Batalla de Caseros y su historia está íntimamente unida a la del Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, ya que los terrenos en los que fue creado el parque le pertenecieron desde 1836; allí se encontraba su residencia, Palermo de San Benito, que también era la sede del Gobierno. Rosas transformó los bañados en espacios parquizados. Tras la derrota de Rosas en la batalla de Caseros se estableció que todas sus propiedades serían públicas y se expropiaron los terrenos por ese entonces conocidos como Bañados de Palermo. La Ley nacional 658, sancionada en 1874, determinó la creación del parque. En su inauguración, Domingo Faustino Sarmiento pronunció las siguientes palabras: “El Parque 3 de febrero será de hoy en adelante el patrimonio del pueblo, verdadero tratamiento higiénico que robustecerá a sus miembros… cultivará el buen gusto, con la combinación de bellezas naturales y artísticas que estos dilatados jardines ofrecerán...”. Sarmiento se puso al frente de este proyecto unos meses después de dejar la Presidencia de la Nación, desde la Comisión Auxiliar del Parque 3 de Febrero. Mediante diversas adquisiciones se extendió el predio hasta los límites actuales y se previó la creación de un patio español, un puente helénico y los jardines botánico y zoológico. El Parque, que en 1888 fue transferido a la Ciudad de Buenos Aires, estaba entonces delimitado por las calles Ugarteche, Alvear (Av. del Libertador), Vértiz, Pampa y el Río de la Plata. Parte de esta superficie sería luego cedida al Hipódromo, a las instalaciones de la planta purificadora de Obras Sanitarias de la Nación y a varios clubes deportivos. Entre 1889 y 1892 se construyeron el Jardín Botánico y el Jardín Zoológico, un complemento indispensable del paseo por el Parque. Entre 1893 y 1896 se incorporaron nuevos terrenos incluyendo los lagos. Actualmente ocupa un polígono delimitado por Av. del Libertador Gral. San Martín, La Pampa, Av. Figueroa Alcorta, Av. Sánchez, Av. Lugones y Av. Casares. En 1891 el paisajista francés Carlos Thays asumió como Director de Paseos Públicos, quedando a cargo de la gestión del parque.

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El Parque 3 de Febrero fue inaugurado oficialmente el 11 de noviembre de 1875 por el Presidente de la República Nicolás Avellaneda.


El Parque 3 de Febrero fue concebido como un ámbito que albergaría viveros, invernáculos, lugares para exposiciones agrícolas, tambos, jardín zoológico. Sería un espacio de paseo y esparcimiento, un gran pulmón verde no sólo para la ciudad sino también para el área metropolitana, y por ello fue dotado de espacios de descanso, recreación y deportes, transformándose rápidamente en un paseo preferido por los porteños.

Se agregó forestación, se formó el lago de Regatas y se crearon paseos embellecidos por obras de arte, como el monumento a Sarmiento de Auguste Rodin y el Monumento de los Españoles, cuya piedra fundamental fue colocada en 1910, aunque el monumento fue inaugurado recién en 1927. El Rosedal, diseñado por Benito Carrasco y concluido en 1914, sumó belleza al parque. El acceso al parque se realizaba a través de unos portones inaugurados en 1875 y ubicados frente a la actual Plaza Italia, lamentablemente demolidos, por la Avenida de las Palmeras, luego llamada Sarmiento. A un lado de la avenida se encontraba el Jardín Zoológico y al otro, la Sociedad Rural. El Parque Tres de Febrero fue concebido como un ámbito que albergaría viveros, invernáculos, lugares para exposiciones agrícolas, tambos, jardín zoológico. Sería un espacio de paseo y esparcimiento, un gran pulmón verde no sólo para la ciudad sino también para el área metropolitana, y por ello fue dotado de espacios de descanso, recreación y deportes, transformándose rápidamente en un paseo preferido por los porteños. Además del Zoológico y la Sociedad Rural, el Hipódromo Argentino forma parte del parque al igual que el Velódromo, inaugurado en 1951, el Planetario Municipal Galileo Galilei, de 1958, y los distintos clubes deportivos que ocupan parte de sus terrenos.

Normativa En virtud de su altísimo valor patrimonial, el Parque 3 de Febrero mediante Ordenanza 47677 (B.M. N° 19.863, Publ. 7/9/1994) fue declarado Distrito Área de Protección Histórica (APH) 2, parágrafo 5.4.12.1 del Código de Planeamiento Urbano (CPU). Sin embargo, aún no han sido reglamentadas las normativas específicas estableciendo niveles de protección ambiental y edilicia, usos y actividades permitidas, etc., lo que resulta fundamental en un ámbito tan complejo como este parque.

Situación actual El Parque 3 de Febrero es un espacio muy complejo por la superficie que abarca, más de 400 hectáreas, pero sobre todo, por la cantidad de ámbitos diversos que comprende y por la variedad de usos que en él se desarrollan. Varios sectores están cedidos o concesionados y no toda la superficie es de uso público irrestricto. Precisamente a esto se deben algunos de los mayores conflictos del parque, ya que se han registrado varios casos de ocupación indebida de espacios

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públicos por parte de los clubes deportivos en años anteriores, aunque en general estas situaciones están solucionadas gracias, en gran parte, a la participación activa de los vecinos. Esta cuestión se relaciona con la existencia de usos comerciales o recreativos en el parque, tales como locales gastronómicos, lugares bailables, realización de recitales, etc., que traen aparejados la colocación de anuncios publicitarios, la generación de residuos, la existencia de ruidos y el acceso de automóviles, entre otras cosas. Esto ha generado y genera inconvenientes para el uso del parque como mero espacio de recreación y deportes; además, hay vecinos que consideran que en el parque no deberían permitirse este tipo de usos. En virtud de esta complejidad, que no es posible abarcar en este informe, además de realizarse un relevamiento general, se han evaluado algunos sectores representativos para dar cuenta de la situación actual del parque.

Paseo Marcela Brenda Iglesias (Paseo de la Infanta) El sector del viaducto del FFCC Gral. San Martín sobre la Av. Infanta Isabel, entre la Av. del Libertador y la calle Freyre, se conoce como Paseo de la Infanta, aunque hace algunos años fue denominado Marcela Iglesias (Ley 2366) en homenaje a una niña fallecida por la caída de una escultura allí emplazada. Hace algunos años se había generado una zona gastronómica en los arcos del bajo viaducto que gradualmente fueron cerrados y permanecieron desocupados durante varios años. Actualmente se están instalando nuevos locales comerciales generando la oposición de algunos vecinos. Hasta el momento sólo se ha instalado un local de comidas rápidas sobre la Av. del Libertador, el resto de los arcos permanece cerrado. La situación del Paseo Marcela Brenda Iglesias es mala, se observa un estado de abandono general, e incluso el cartel que anuncia su nombre fue colocado por una asociación vecinal. Del otro lado del viaducto, hacia la Av. Dorrego, se creó recientemente la Plaza de la Shoa. Esta plaza es nueva por lo que su estado de conservación es bueno.

Lagos del Rosedal y de Regatas Los lagos, en tanto espejos de agua, se encuentran en general en buenas condiciones, pero sus bordes presentan faltantes de

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El Parque 3 de Febrero fue concebido como un ámbito que albergaría viveros, invernáculos, lugares para exposiciones agrícolas, tambos, jardín zoológico. Sería un espacio de paseo y esparcimiento, un gran pulmón verde no sólo para la ciudad sino también para el área metropolitana, y por ello fue dotado de espacios de descanso, recreación y deportes, transformándose rápidamente en un paseo preferido por los porteños.


El Parque 3 de Febrero es un espacio muy complejo por la superficie que abarca, más de 400 hectáreas, pero sobre todo, por la cantidad de ámbitos diversos que comprende y por la variedad de usos que en él se desarrollan.

césped y aceras en mal estado. También presentan un mal estado de conservación el mobiliario urbano y otras instalaciones, como los puestos de venta de alimentos, así como el agua de los lagos, lo que resulta peligroso porque, a pesar de las prohibiciones, hay quienes se internan en ellos en épocas de calor.

Plaza Pakistán Esta plaza, que se extiende a lo largo de la Av. Figueroa Alcorta frente al Hipódromo, estuvo ocupada en forma irregular durante varios años por el Lawn Tennis Club, pero fue liberada en el 2010 para uso plenamente público. Su estado de conservación es regular, se observan faltantes de césped, aceras deterioradas y mobiliario urbano en mal estado. El mayor problema en este caso es la presencia de un depósito de autos judicializados debajo del puente del ex FFCC Mitre, situación que genera numerosos conflictos.

Plaza Haití Esta plaza, delimitada por la calle Freire, la Av. Dorrego, las vías del ex FFCC Mitre y el Club Gimnasia y Esgrima, estuvo ocupada irregularmente por el club lindero entre 1993 y 2005, siendo recuperada para el uso público en 2010. No obstante, se han recibido denuncias de que la plaza es cerrada y utilizada como estacionamiento cuando se realizan recitales en GEBA.

Situación general El estado general de conservación es malo, en casi todos los sectores del parque se observan faltantes de césped y aceras y calzadas en estado regular, aunque debe considerarse que el parque es utilizado para la práctica de deportes, lo que podría influir en el mal estado de la parquización que, no obstante, debería ser mejorada. También el estado de conservación del mobiliario urbano es deficiente.

Actuación de la Defensoría Se han tratado numerosas actuaciones relacionadas con el Parque 3 de Febrero por distintos aspectos. A continuación se comentan algunas de ellas.

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Actuación 957/10 Iniciada en virtud de la denuncia realizada por la Asociación Amigos del Lago de Palermo por el mal estado de conservación e higiene de la Plaza Haití. El Área de Verificaciones de la Defensoría realizó un relevamiento observándose que las veredas externas e internas se encontraban en mal estado, que existía sólo una rampa para discapacitados, el césped estaba en buenas condiciones, pero para los ejemplares arbóreos faltaba corte de raíces y poda, los juegos infantiles estaban en mal estado al igual que el resto del mobiliario urbano. Este informe fue remitido al Director del Parque 3 de Febrero quien informó que, en el año 2008:

“El Equipo Técnico del Parque Tres de Febrero elaboró un proyecto integral para la recuperación de todo el predio, en consonancia con los cánones de diseño del resto del parque, con el fin de rehabilitar el espacio integrándolo armoniosamente al conjunto. ...Durante el año 2009 se buscaron distintas formas para encauzar el proceso para la ejecución de las obras necesarias, pero no se obtuvieron resultados en este sentido, mientras que se profundizó francamente el deterioro del sitio, llegándose a tener instalaciones intrusadas. En el presente año 2010 se obtuvo el aval y apoyo de nuestro ministerio, para llevar adelante los trabajos básicos de recuperación”. Informaron también que los distintos trabajos se iban realizando en etapas.

Actuación 2100/09 Referida a la realización de eventos masivos en el Parque 3 de Febrero, específicamente por la realización de recitales en la sede del Club de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, y por la realización de una exhibición de rally de la empresa Citroën “Citroën Road Show” que provocó el corte de la circulación en la Av. Sarmiento desde Av. Del Libertador hasta Av. Pte. Figueroa Alcorta desde las 08:00 hasta las 20:00 hs. El Código de Planeamiento Urbano, en su parágrafo 5.4.12.2, encomienda la elaboración de las disposiciones de protección ambiental específicas para el parque, pero “considerando la expresa prohibición de realizar obras o actividades de carácter permanente o transitoria que por sus características impida la libre circulación, altere su paisaje o constituya fuente de contaminación”.

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El estado general de conservación de la Plaza Haití es malo, en casi todos los sectores del parque se observan faltantes de césped y aceras y calzadas en estado regular, aunque debe considerarse que el parque es utilizado para la práctica de deportes, lo que podría influir en el mal estado de la parquización que, no obstante, debería ser mejorada. También el estado de conservación del mobiliario urbano es deficiente.


En la medida en que los paneles solares fotovoltaicos y los colectores solares térmicos vayan siendo una opción a mayor escala, la necesidad de contar con accesos directos a la radiación solar va a ser cada vez mayor.

En este sentido, la Resolución S.S.A.P. 60/2007 declaró a la “...Plaza Benjamín Gould como único lugar en el Parque 3 de Febrero apto para la realización de recitales, ferias y/o eventos culturales masivos, prohibiéndose expresamente la utilización del resto del Parque 3 de Febrero para tales actividades...”. A su vez, por Resolución del entonces Ministerio de Medio Ambiente 385/06, se aprobó el Reglamento para el Uso Sustentable del Parque 3 de Febrero, que en su artículo 12 establece que “...se encuentra prohibido estacionar en plazas y paseos del Parque”. En virtud de lo señalado, se remitió al Ministerio de Ambiente y Espacio Público una solicitud requiriendo se informara a esta Defensoría del Pueblo si se había otorgado autorización para la realización de recitales los días 17 y 18 de abril de 2009 en la sede del Club de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires que funciona en el Parque 3 de Febrero; si se otorgó autorización para el estacionamiento de vehículos en la Plaza Haití los días 17 y 18 de abril de 2009; y si se otorgó autorización a la empresa “Citroën” y/u otras firmas para la realización de una exhibición de rally en el tramo de la Av. Sarmiento entre Av. Del Libertador y Pte. Figueroa Alcorta. No habiéndose recibido respuesta alguna a lo solicitado, se emitió la Resolución 2928/09 por la cual se recomendaba al Ministerio de Ambiente y Espacio Público del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que arbitrara los medios necesarios a fin de investigar los hechos denunciados y que, en el futuro, se evitara la realización de eventos masivos en el APH 2; así como el estacionamiento de vehículos en las plazas del Parque 3 de Febrero, excepto que estuvieran expresamente autorizados.

Actuación 3258/12 Esta actuación, aún en tratamiento, fue abierta a los efectos de recabar información sobre la realización de obras, presuntamente irregulares, en el bajo viaducto del ex FFCC Gral. San Martín entre Av. del Libertador y Av. Coronel Marcelino Freyre. La información recabada hasta el momento indica que en el año 1993 se firmó un contrato de concesión entre FFCC Metropolitanos S.A. y PANTER S.R.L. por veinte años para la localización de distintos usos comerciales en los arcos del bajo viaducto. En referencia a las obras necesarias para el desarrollo del emprendimiento mencionado, el proyecto fue visado por la Dirección General de Interpretación Urbanística en el año 2011, pero no consta que se haya procedido al correspondiente registro de planos, no obstante lo cual la obra comenzó a ejecutarse.

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Jardín Zoológico de Buenos Aires Actuación 4499/10 Iniciada de oficio a fin de verificar el estado de conservación del Jardín Zoológico.

Reseña histórica El Parque 3 de Febrero fue inaugurado oficialmente el 11 de noviembre de 1875 y en él se instaló un precario zoológico que se consolidó luego de la transferencia del Parque a la Municipalidad de Buenos Aires, en 1888, cuando se decidió la creación de un “Jardín Zoológico y Botánico” y se autorizó la compra de animales en el exterior. El modelo adoptado para el zoológico fue traído por Carlos Pellegrini luego de un viaje que realizó a Alemania. El Dr. Eduardo Holmberg fue nombrado director y se designó una comisión, integrada por Florentino Ameghino, Carlos Berg y Lynch Arribálzaga para elaborar el proyecto no sólo de un espacio público sino de una institución científica y pedagógica. Cabe recordar que el primer zoológico de la zona fue el que Rosas tenía en su propiedad. Desde sus inicios el zoológico tuvo una impronta particular en su diseño paisajístico que incluía lagos, grandes avenidas y espacios verdes adornados con monumentos y esculturas que reproducían reconocidas obras del arte del mundo. Además, los edificios que alojarían a los animales fueron diseñados con distintos estilos arquitectónicos relacionados con el país de origen de cada especie (chino, hindú, morisco, grecorromano, etc.). Originalmente había 53 especies diferentes con un total de 650 animales, inmersos en un entorno natural magnífico. Desde 1904 Clemente Onelli, naturalista explorador de las tierras patagónicas formado en la Universidad de Roma, se desempeñó como director realizando varias obras, como el acceso por Plaza Italia a través de una reproducción del Arco de Tito, el Templo de Vesta, que alojaría la biblioteca, la Jaula de los cóndores y varios pabellones más. Fue sucedido por Adolfo Holmberg hasta 1944, quien procuró que los animales no estuviesen ya en jaulas sino en semicautiverio, separados del público por fosas y zanjas. Holmberg incorporó el Instituto de Biología para realizar investigaciones de carácter científico, y durante su gestión se construyó el teatro y confitería sobre la Av. Sarmiento.

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Desde sus inicios el zoológico tuvo una impronta particular en su diseño paisajístico que incluía lagos, grandes avenidas y espacios verdes adornados con monumentos y esculturas que reproducían reconocidas obras del arte del mundo. Además, los edificios que alojarían a los animales fueron diseñados con distintos estilos arquitectónicos relacionados con el país de origen de cada especie (chino, hindú, morisco, grecorromano, etc.).


Desde mediados del siglo XX el zoológico entró en decadencia y en 1989 fue concesionado y hasta ahora es explotado por manos privadas sin haber recuperado aún su esplendor inicial.

Normativa El Jardín Zoológico fue declarado Monumento Histórico Nacional en el año 1997 mediante Decreto P.E.N. 437. Está afectado al Distrito Urbanización Parque UP del Código de Planeamiento Urbano y en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires se encuentra en tratamiento un proyecto de ley que propone su declaración como Distrito Área de Protección Histórica.

Situación actual El día 30 de septiembre de 2011 se realizó una visita al Jardín Zoológico de Buenos Aires para realizar un relevamiento del estado de conservación del mismo, con especial atención al patrimonio arquitectónico, paisajístico y ambiental. En general, se observó que el mantenimiento del espacio público (sectores parquizados, lagos y fuentes) era bueno, al igual que la higiene de los mismos, aunque se detectaron algunos deterioros puntuales. Distinta es la situación de las edificaciones originales que presentan mayores deterioros por falta de mantenimiento o intervenciones inadecuadas.

Pabellón de aves y monos Tiene un valioso espacio interior de estilo andaluz y, si bien está cerrado al público, por las ventanas puede observarse el avanzado deterioro que presentan los revestimientos de azulejos y otros elementos ornamentales.

Biblioteca Se encuentra cerrada. En el exterior se observaron fisuras, eflorescencias y otros deterioros relacionados con la falta de mantenimiento.

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Confitería Es uno de los edificios más reconocidos. Se encuentra en aparente buen estado, pero permanece cerrada desde hace varios años.

Otros pabellones En general presentan un estado de conservación regular debido principalmente a la falta de mantenimiento y de las obras de restauración necesarias para su puesta en valor. Se desconoce el estado de sus interiores. Algunos pabellones, como el de elefantes y el de vicuñas, fueron restaurados o están en proceso de restauración con intervención del Ministerio de Cultura, según informan los carteles existentes.

Monumentos y obras de arte Las esculturas, monumentos y grupos escultóricos denotan deterioros propios de la ausencia de una política de mantenimiento y restauración.

Intervenciones inadecuadas Con el paso de los años, el zoológico fue incorporando actividades recreativas tales como un acuario, el Zoo Mágico, la Selva Subtropical y el Museo Infantil, entre otras. Esto implicó intervenciones inadecuadas desde el punto de vista patrimonial en los edificios originales, desdibujando la percepción de los mismos.

Construcciones no originales Por otro lado, desde la concesión, se realizaron nuevas edificaciones para alojar funciones como baños, granja y depósitos. Las mismas no respetaron las características originales del conjunto.

Actuación de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad En el marco de la Actuación 4499/10 con fecha 4 de febrero de 2011, se libraron oficios solicitando información a la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos CNMMLH-, en virtud de que el Jardín Zoológico es Monumento

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Con el paso de los años, el zoológico fue incorporando actividades recreativas tales como un acuario, el Zoo Mágico, la Selva Subtropical y el Museo Infantil, entre otras. Esto implicó intervenciones inadecuadas desde el punto de vista patrimonial en los edificios originales, desdibujando la percepción de los mismos.


Histórico Nacional; a la Dirección General de Concesiones DGCONC-; y a la Dirección General de Patrimonio e Instituto Histórico -DGPeIH-, éstas últimas del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La CNMMLH informó que no había intervenido recientemente, pero que prestaba asesoramiento patrimonial a la Dirección del Jardín Zoológico desde el año 2003; mientras que la DGPeIH informó:

“...esta Dirección ha resaltado en distintas oportunidades, la necesidad de que las acciones deben planificarse dentro de un plan integral multidisciplinar, para establecer prioridades e inversiones(...) dentro del marco normativo que posee el Zoo, la Dirección General de Patrimonio e Instituto Histórico se encuentra trabajando en la evaluación de los valores patrimoniales de los inmuebles alcanzados por la mencionada ley y sus antecesoras 2548 y 3056, que se encuentran al presente, sin protección patrimonial como es el caso del Jardín Zoológico...”. Por su parte, la DGCONC informó que se estaba trabajando en los pliegos técnicos y el pliego particular para el llamado a licitación de la concesión del parque, que venció el 31 de enero de 2011. Cabe recordar que el pliego de bases y condiciones que se utilizó oportunamente para el llamado a licitación, actual marco regulatorio y legal de la concesión, no contemplaba con rigurosidad y detalle las condiciones de restauración y mantenimiento de los edificios, plazas, monumentos, etc. que se encuentran dentro del Zoológico porteño y que, independientemente de cuál sea el mecanismo aplicado para el otorgamiento de la nueva concesión, el nuevo pliego debería incluir cláusulas referidas a la preservación y puesta en valor del patrimonio histórico, arquitectónico y paisajístico del predio. En virtud de lo observado, el día 5 de septiembre de 2011, esta Defensoría del Pueblo emitió la Resolución 2162/11 por la cual recomendaba al Director General de Concesiones del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que arbitrara los medios necesarios a fin de que el pliego de concesión para la explotación, administración, mantenimiento y conservación del Jardín Zoológico de la Ciudad de Buenos Aires incluyera los siguientes puntos, entre otros: e

criterios de conservación del patrimonio arquitectónico, paisajístico y artístico del predio;

e

cronograma de restauración y puesta en valor de los pabellones, edificios, espacios verdes y obras de arte que lo componen;

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histórico,


e

pautas para la incorporación de nuevas edificaciones, así como determinación de la conveniencia de conservar algunas de las edificaciones no originales;

e

regulación de los anuncios publicitarios y de actividades permanentes o temporales que se realizan en el predio;

e

obligatoriedad de contar de manera permanente con personal especializado en conservación y restauración arquitectónica y paisajística.

Por Decreto 210/GCABA/2012 se aprobó el Pliego de bases y condiciones particulares para la concesión de uso y explotación del Jardín Zoológico mediante subasta pública. Toda vez que las recomendaciones realizadas por esta Defensoría no fueron tenidas en cuenta, las mismas fueron reiteradas mediante Resolución 1795/12. La licitación fue adjudicada a la misma empresa que tenía la concesión.

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La Plaza Barrancas de Belgrano es un espacio público de gran valor histórico, urbanístico y ambiental en la Ciudad de Buenos Aires. Las tierras que hoy ocupa esta plaza fueron cedidas a la ciudad por los propietarios de las casas que daban a la barranca para la creación de un espacio público.

Plaza Barrancas de Belgrano Actuación 5827/10 Iniciada en virtud de la presentación de vecinos del barrio a raíz del mal estado de conservación de la plaza.

Actuación 6164/10 Iniciada por el mismo motivo a raíz de la presentación realizada por la Asociación Civil Vecinos de Belgrano.

Reseña histórica La Plaza Barrancas de Belgrano es un espacio público de gran valor histórico, urbanístico y ambiental en la Ciudad de Buenos Aires. Las tierras que hoy ocupa esta plaza fueron cedidas a la ciudad por los propietarios de las casas que daban a la barranca para la creación de un espacio público. La plaza está compuesta por tres manzanas delimitadas por las actuales calles La Pampa, 11 de Septiembre – Zabalía, Juramento y Virrey Vértiz. Según cuenta Germinal Nogués “El lugar se recuerda con el nombre de ‘La Calera’, ya que allí existían yacimientos de caliza que explotaban los padres franciscanos. Se las considera ‘barranca muerta’ ya que el río no llega a sus pies. (...) Su diseño, al igual que tantos lugares de Buenos Aires, lo concretó Carlos Thays... quien colaboró con el ingeniero Emilio Agrelo”11. Además de su geografía particular, se caracteriza por sus caminos curvos cubiertos de ladrillos fabricados en San Isidro, las obras de arte de autores argentinos y extranjeros e importantes ejemplares arbóreos. También aloja una de las pocas glorietas o kioscos que aún subsisten en la Ciudad, en este caso, la glorieta denominada Antonio Malvagni en honor a quien fuera director de la Orquesta Municipal. La plaza cuenta con una frondosa forestación compuesta por plátanos, magnolias, paraísos, robles, araucarias y ombúes, entre otros, que la convierten en uno de los pulmones verdes más importantes de Buenos Aires y del barrio de Belgrano, que vio drásticamente modificada su fisonomía durante el siglo XX cuando pasó de ser una zona suburbana a uno de los barrios más

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Germinal Nogués. Buenos Aires, Ciudad Secreta. Ruiz Díaz – Sudamericana. 1993.

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populosos de la Ciudad. En ese contexto, la plaza Barrancas se mantuvo como uno de los pocos elementos de referencia. Entre las obras de arte que engalanan la plaza, se destacan un busto del General San Martín, obra de Luis Perlotti, y una reproducción en hierro fundido de la Estatua de la Libertad de la fundición Val d’Osne.

Normativa La plaza Barrancas de Belgrano fue declarada Distrito Área de Protección Histórica por la Ley 449 del año 2000, modificatoria del Código de Planeamiento Urbano. Mediante el Decreto 395/GCBA/2010 (firmado el 14 de mayo de 2010 y publicado en el BOCBA 3426), el señor Jefe de Gobierno ratificó la propuesta de norma urbanística para el Distrito APH 44 Barrancas de Belgrano. Las normas urbanísticas propuestas para el referido APH 44 obran como Anexo I del Decreto 395/10. En ellas se establece que la plaza está afectada a “Protección Ambiental: Ámbito consolidado”, inciso 4.1.2.1, abarcando “...los tres sectores parquizados de las Barrancas correspondiente a la zona 3, con alto valor histórico-cultural y marcada identidad, donde se mantiene predominantemente la traza, el equipamiento y la parquización original”.

Situación actual A raíz de las denuncias recibidas, en abril de 2010 la Oficina Técnica de Arquitectura y Urbanismo de la Defensoría del Pueblo realizó un relevamiento del estado de la plaza, observándose inadecuadas condiciones de mantenimiento, aunque la plaza contaba con personal afectado a la misma.

Caminos y senderos Están revestidos en ladrillo y cemento. Presentan un avanzado estado de deterioro, se observan baches, hundimientos, protuberancias, desmoronamientos y faltantes.

Mobiliario urbano y otros elementos relativos a las instalaciones Se observa que el mismo no ha sido renovado desde hace varios años y presenta serios deterioros, algunos peligrosos.

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Los bancos de plaza presentan deficiencias en el anclaje al piso y debilidad estructural, y los bancos romanos exhiben fisuras, trozos de hormigón faltantes y hierros expuestos.

Monumentos y obras de arte Presentan los deterioros propios del paso del tiempo y también daños causados por vandalismo, observándose falta de conservación y restauración, como en el caso de la fuente que se emplaza en Sucre y 11 de Septiembre.

Actuación de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad En noviembre y diciembre de 2010 se abrieron dos actuaciones a raíz de las presentaciones realizadas por la señora Victoria Lis Marino y la Asociación Vecinos de Belgrano, preocupados por el fuerte deterioro de la Plaza Barrancas de Belgrano. La presentación de la Asociación estaba acompañada por fotografías que daban cuenta del mal estado de conservación de los distintos elementos que componen la plaza, como solados, sectores parquizados, mobiliario urbano, luminarias, forestación, obras de arte, etc. En virtud de lo observado, se solicitó a la Oficina Técnica de Arquitectura y Urbanismo la realización de un relevamiento cuyo informe, ya citado, corroboró los dichos de los vecinos y condujo a esta Defensoría del Pueblo a emitir la Resolución 831, fechada el 6 de abril de 2011, en la que se recomendaba a los Ministerios de Desarrollo Urbano, y de Ambiente y Espacio Público, que, en el marco de sus competencias, arbitraran los medios necesarios para la puesta en valor de la Plaza Barrancas de Belgrano, respetando las características originales del conjunto y teniendo en cuenta sus valores históricos, simbólicos, urbanísticos y ambientales. Ante la falta de realización de obras de puesta en valor de la plaza, el día 28 de septiembre de 2011 se solicitó a ambos ministros que informaran las razones por las cuales no habían adoptado lo recomendado por la citada Resolución. En noviembre de 2011 se recibió una respuesta del Ministerio de Ambiente y Espacio Público informando que se estaban llevando a cabo tareas tales como provisión de tierra, nivelación y roturación del suelo, armado y colocación de tableros eléctricos, colocación de granza, plantación de herbáceas, arbustos, plantines y césped, y que se evaluaría la realización de otros trabajos. Se informó también que se habían restaurado las siguientes obras: La dama del Cántaro,

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Fuente Mihanovich, La Libertad, Monumento a San Martín y balaustradas, si bien el estado de conservación de la plaza no es acorde con su alto valor histórico, urbanístico, artístico y ambiental. Sin embargo, el relevamiento realizado en 2012 por esta Defensoría del Pueblo demuestra que esas y otras obras de arte se encuentran en estado regular o malo, ya que, por ejemplo, la escultura La Libertad presenta decoloraciones y su base ha sido pintada y a la figura del Gral. San Martín le falta la espada.

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Políticas Públicas y Derechos



Los espacios públicos con valor patrimonial de la Ciudad de Buenos Aires