NOV 2021

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N°3 “contra la VIOLENCIA MACHISTA”


Revista editada en c.a.b.a. noviembre 2021

Imagen: @elias_german

Diseño de revista y sitio web: www.vivalaweb.net

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Por Magalí Bergera.

Desde hace veinte meses saludar con un beso y un abrazo se ha vuelto un acto arriesgado. Desde hace veinte meses escuchamos las voces esperanzadas de quienes aguardan ansiosxs el regreso a la “normalidad”, como quien se despierta exaltadx de un mal sueño y se levanta para comenzar un nuevo día, rogando que esa sensación de angustia que sintió cuando abrió los ojos sea derribada por nocaut en los próximos minutos por la preocupación de alguna tarea pendiente del trabajo. Como si fuese posible establecer con exactitud matemática un punto de referencia en el tiempo y en el espacio al cual retornar para poder finalmente continuar con nuestra existencia. La idea de la puesta en suspenso del funcionamiento del mundo caló hondo en las redes discursivas del momento, sugiriendo que era una buena oportunidad para la introspección y el desarrollo de alguna habilidad oculta e inexplorada. Consigna –para un sector con determinados privilegios, claro- que tardó lo que un 4 deconstruyentes.com

suspiro en convertirse en un nuevo imperativo de la temporada pandémica, atravesada a sus anchas por las lógicas de la productividad. Pero, ¿es posible un mundo en suspenso? ¿Hay paréntesis que nos salve de lo que acontece? Si somos lo que va sucediendo. Nuestrxs cuerpos, nuestros pensamientos, nuestros decires son atravesados, moldeados y modificados por lo que sucede. No hay punto de retorno que nos rescate. Vamos siendo en medio de la peste. Entre la ambición desmedida que todo lo prende fuego y que todo lo inunda por un pedazo más de tierra. Entre el hambre y la desesperación de los más pobres. Vamos siendo también, entre la multiplicación y reproducción de las violencias. Entre los cuerpos que duelen por no ajustarse a los mandatos. Entre cada mujer que muere en manos de un varón. Entre el miedo de que otra piba no llegue a su casa. Entre el odio que escupe la hegemonía. ………………


El mundo no se ha detenido. Hace más de siete meses que Tehuel no aparece. Y la lista se extiende. Y obligamos a la memoria a que se colectivice para que no dejen de estar presentes -por lo menos ahí- quienes desaparecen aun estando en democracia. ¿Cuántas violencias más tendremos que soportar? Este nuevo número de Deconstruyentes reúne algunas reflexiones sobre el ejercicio de las violencias y su incesante reproducción. Nos volvemos a (re)inventar sobre los dolores que arrastramos y las marcas que nos dejaron. Nos infiltramos ahí, donde se producen las fisuras de los relatos que tanto tormento nos han causado, para continuar la batalla de poner en palabras y en movimiento lo que (nos) acontece, colaborando así, en el avivamiento del fuego que nos agrupa y nos hermana en esta lucha por una sociedad un poco más justa e igualitaria.

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El lenguaje, como bien sabemos, está íntimamente relacionado con el pensamiento y la vida social, por lo tanto, comporta sentidos que reflejan desigualdades entre los géneros, naturalizando la segregación, discriminación y/o exclusión. Como instrumento vivo de la cultura, el lenguaje se modifica y adecua según los usos y costumbres de las personas que lo utilizan. La dominación histórica de las explicaciones androcétricas han invisibilizado en la lengua a cualquier persona que no pertenezca a la masculinidad hegémonica: mujeres, lesbianas, gays, bisexuales, travestis, transexuales, transgénero, intersex, no binaries, a través del uso del plural neutro siempre masculino. Actualmente, es necesario modificar aspectos del lenguaje para que la presencia de estas identidades sea incorporada a los discursos sociales. Como producto de esta necesidad aparece el lenguaje inclusivo, entendido como un conjunto de propuestas de uso para el idioma español, cuyo principal objetivo es otorgar relevancia a la 6 deconstruyentes.com

presencia de todas las personas (y por ende todos los géneros e identidades sexuales), y evitar la transmisión de estereotipos sexistas que dañan la dignidad de les individues. En ese sentido, el lenguaje inclusivo es aquel que rompe con el uso del masculino como universal y neutro, y consiste en el reemplazo de la terminación de palabras que denominan género por la “e”, “x” o “@”. Durante la revisión de los textos surgieron debates respecto al uso del lenguaje, nuestra idea es romper con la invisibilización que produce el lenguaje machista pero también resaltar nuestras historias de luchas además de acompañar y reconocer la existencia y resistencia de las distintas identidades de género. En este sentido, dentro de la línea editorial la utilización del lenguaje inclusivo quedará a criterio de cada escritorx. Este equipo de trabajo se compromete fuertemente con la utilización del lenguaje como medio para un fin que consideramos superior: la liberación de nuestras corporalidades.


Imagen: Florencia Lopez Nallar

El uso del lenguaje es político.


Por Julieta Lopez Argerich. Lucía de Pascuale es buza profesional de gran profundidad; junto a Verónica Paredes, marinera, forman parte de AMAMFYL (Asociación de Mujeres de la Actividad Marítima, Fluvial y Lacustre).

J: Estamos de acuerdo en que el tipo de actividad que ustedes realizan no es muy convencional. ¿Cómo llegaron a su profesión? Lucía: Pensé en el estilo de vida que quería llevar, megustó siempre estar al aire libre. Hice primero el curso de buceo deportivo, luego conocí el buceo profesional, realmente me entusiasmó la idea de hacer montaje y mantenimiento submarino. Trabajé 10 años pescando mariscos y algas en la Patagonia de manera artesanal, pero es un trabajo informal, sin aportes. Cuando quise comenzar a trabajar para empresas privadas noté que había muchísimas trabas.

Verónica: Yo llegué por mi marido, él es marinero y me impulsó a hacer la carrera. Junto a mis compañeras siempre me dan fuerzas. En el año 2014 terminé el curso y nunca pude trabajar. Siempre me pierden los papeles y me ponen trabas para avanzar. Actualmente trabajo en los vacunatorios de covid. Algo que nada que ver, y aun así, agradecida de poder trabajar.

J: ¿Cómo es ser una mujer cis* en este ambiente? L: Tenés muchas dificultades. Para lograr esta carrera tenés que invertir guita, tiempo, laburo, y horas de buceo. Para esto último dependés de que te contraten las empresas privadas.

* Cisgénero es una persona que se identifica con el género asignado al nacer.


Imagen: @psi.julargerich

Lucía de pascuale & Verónica paredes A un varón, llegar a este nivel de profesionalización le puede llevar 6 años, a mí me llevó 17. Esta libreta de embarque la tengo hace 3 años y me encuentro con que no tengo trabajo en lo que me formé, en lo que puse todo mi tiempo, mi esfuerzo, mi dinero, mi vida.

Una ya vence un montón de estereotipos para animarse, para poder pensarse en esos lugares. Estamos desafiando a lo mandado. Desde hace unos meses, a partir de que nos organizamos e hicimos mucha militancia, conseguí un trabajo como Inspectora de Pesca.

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El Estado escuchó nuestro reclamo a través del Instituto Patria, nos recibieron con mucha empatía y se propuso al Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, para que podamos acceder a un trabajo como inspectoras. V: Suponiendo que puedas superar las trabas que te ponen en el camino para formarte, luego no encontrás lugar para trabajar.

J: ¿Cómo llegaron a organizarse en AMAMFYL? L: Todas veníamos militando desde distintos lugares nuestro derecho a trabajar. Traté de militar en mi gremio, pero nunca tuve respuestas. Fui conociendo marineras, maquinistas, capitanas, otras buzas. Así conformamos la Asociación, que, si bien no está legalizada todavía, tiene unión, potencia y llevamos nuestros reclamos a todos lados. Es una problemática de discriminación que estamos sufriendo ciudadanas

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formadas por el Estado, porque todas nuestras escuelas de formación son nacionales. No hay trabajo para nosotras.

J: ¿Cuáles creen que son los principales obstáculos que encuentran? V: Muchas veces el obstáculo está en tu gremio. No te dan oportunidades, o te dicen que las empresas no te quieren por tu personalidad, o porque reclamás por tus derechos. Constantemente recibís la presión de quedarte callada para que te vaya bien. L: Primero tenemos el factor histórico de la discriminación laboral. En las empresas, al no tener perspectiva de género, ni siquiera los convenios de trabajo que se firman tienen previsto la maternidad, porque no esperan que una mujer vaya a trabajar ahí, por darte un ejemplo. Entonces nos tenemos que defender nosotras. V: Hubo mujeres que sufrie-


ron violaciones, agresiones. Peleamos para que en un barco no pueda haber una mujer sola. Queremos proponer que el 20 % del personal que embarque en cualquier artefacto naval o flotante, debe ser femenino. No existen tampoco personas trans a bordo, pues el primer paso es Prefectura, que es un espacio muy conservador. L: Los varones, teniendo la libreta de embarque ya están listos para insertarse laboralmente. Mientras más se especializan más chances tienen de embarcar, y con mejores sueldos. Para nosotras la situación es diferente, cuando alguna consigue un trabajo de manera eventual es motivo de festejo, pero realmente no podés mantenerte de esa forma porque no lográs estabilidad. Necesitamos romper ese techo de cristal, pero no podemos ni siquiera insertarnos laboralmente.

Mantener la libreta activa tiene un costo económico muy grande. Quedar por fuera del circuito laboral te deja atada a tareas de cuidado y limpieza para poder subsistir, porque nuestro saber y formación son tan técnicos que no podés hacer otras cosas.

J: ¿Algún mensaje que quisieran dejar a nuestres lectores? V: No se rindan. Yo no sé si voy a poder volver a navegar, pero me interesa ganar un espacio para las otras, para las que vendrán. Eso me da fuerzas. L: Estamos construyendo un legado a través de redes, a través de la sororidad. Dejamos nuestro granito de arena, queremos tirar esos estereotipos. Tenemos la misma libreta, los mismos méritos. Cuando te quieren decir que es por la fuerza, hay varones más fuertes que otros, y para ellos no es problema. Esas excusas ya no van.

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No es violencia obstétrica, es violencia sexual

involucrarse en la temática.

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Nuestro valor siempre ha estado ligado a la reproducción, pero lejos de traducirse en derechos nos costó libertades. La religión, cualquiera sea, ha tenido un rol importante al momento de elaborar mitos y literalmente "prestarnos" importancia. Justamente por su carga simbólica, es difícil concebir el nacimiento de un bebé ligado al sufrimiento. Esto hace a la violencia obstétrica una de las violencias más invisibilizadas. Violeta Osorio es una activista feminista e integrante del Observatorio de Violencia Obstétrica Argentina (OVO), coautora del libro “Mujeres invisibles, partos y patriarcado”. El nacimiento de su primera hija y la violencia obstétrica que sufrió la impulsó a

@ d i a n achc h

Por Juana Solari Paats.


J: ¿Cómo coexiste la violencia obstétrica con el mandato de maternar que la sociedad nos impone a las mujeres? Violeta: Justamente, uno de los grandes problemas que enfrentamos las mujeres al abordar la violencia obstétrica es que nos han contado que el parto sería el mejor día de nuestra vida. En forma implícita, se considera buena madre a aquella que lo describe como un momento hermoso cuando en realidad la gran mayoría de nosotras lo vivimos como una tortura y estamos todo el tiempo tratando de adaptarlo al discurso social.

J: ¿Tu respuesta la enmarcás sólo en la violencia obstétrica o también concebís el parto como un momento doloroso y no necesariamente lindo?

racterísticas de la violencia obstétrica. El nacimiento de mi segunda hija fue un parto planificado en domicilio y fue una de las experiencias más potentes de mi vida, tuve una sensación de poder, autonomía y libertad inmensa pero jamás lo definiría como algo lindo. De todos modos, más allá de lo personal, desde OVO sostenemos que la gran mayoría de los nacimientos están atravesados por la violencia obstétrica porque el modelo de atención dominante construye prácticas violentas. Incluso cuando existe el trato digno toman decisiones en nuestro nombre.

J: ¿Cómo opera el sistema de salud al momento de intervenir con una concepción patológica? ¿Qué implica en un parto?

Violeta: La primera negación se da al sostener que esto tiene que ver con la salud y no con un acto sexual. La giVioleta: El nacimiento de mi necología y la obstetricia primera hija fue una cesárea parten de la idea de que los innecesaria con todas las ca- cuerpos de las mujeres están

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fallados, somos patológicas. Los médicos estilan decir “hacemos partos”. Y si, técnicamente es verdad, porque nos sientan, nos atan, nos cortan, nos ponen, nos sacan. Un parto involucra tres conceptos interesantes: Se trata de un hecho sexual, fisiológico y principalmente sano. La OMS establece que, por lo menos, el 85% de los nacimientos son situaciones de perfecta salud. Sin embargo, en las leyes de obstetricia, estas tres condiciones se traducen en conducir, controlar y vigilar. Se dice que hay que controlar el embarazo, hay que conducir el trabajo de parto y vigilar los latidos fetales.

J: ¿Qué acciones está llevando adelante el Observatorio de Violencia Obstétrica Argentina?

forma autónoma y soberana. OVO surge de la necesidad de dimensionar la vulneración de los derechos de las mujeres durante el proceso de parto, en este marco hicimos un relevamiento sobre 4.939 casos. Este relevamiento no nombra la palabra violencia obstétrica, porque entendemos que las mujeres estamos educadas para tolerarla, incluso para legitimarla. Es difícil percibirse como víctima de esa violencia. El segundo relevamiento fue sobre las secuelas de esta violencia porque consideramos que ante todo una violencia obstétrica es una violencia sexual y como tal no se sana. Impacta en nuestro vínculo con la sexualidad, con nuestros hijos e hijas y con el sistema médico. Por último, estamos abordando el circuito legal una vez que esa violencia se concretó.

J: ¿Cuál es el marco legal?

Violeta: Desde el observatorio estamos disputando que las mujeres atravesemos Violeta: Hay dos leyes que este proceso en pleno ejerci- brindan un marco legislativo cio de nuestros derechos, en a la violencia obstétrica. La

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ley 25.929 de parto respeta- la ley 25.929. Desde el año do, sancionada en 2004 y la 2015 estamos esperando que Ley 26.485 de protección in- las elabore. tegral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia J: ¿Crees que esto contra las mujeres sancio- debería estar tipificado nada en 2009, pero en con- en el código penal y ser creto no hay una institucio- sancionada como una nalización de esas leyes. La violación? violencia obstétrica no está tipificada, solamente está descrita como una forma de v: Apelamos a que violencia contra las mujeres y la única vía es la denuncia se constituya el administrativa a través de la delito. La violencia Defensoría del Pueblo de la Nación y del Consavid. obstétrica es una

J: ¿Y la denuncia administrativa puede concluir en una penalización? Violeta: La defensoría del Pueblo no tiene competencia sancionatoria, lo que puede hacer es una recomendación al efector. El único que tiene la posibilidad de elaborar las sanciones y aplicarlas en los términos de la ley es el sistema de salud en el marco del artículo 6 de

violencia sexual y genera víctimas, en las que deja secuelas muy graves de por vida y por lo tanto debe salir de este orden que es un insignificante.

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Imagen:@marlenelievendag

Nos violentan y nadie dice nada. Por Belén Yanacón.

La violencia en los espacios de poder.


A una mujer que trabaja conmigo, en un proceso de selección para acceder a un cargo público bastante importante, le hicieron algunas preguntas que no estaban relacionadas con el puesto al que aspiraba. Entre otras preguntas un tanto polémicas, una fue si tenía hijes y otra si estaba casada.

Cuando contestó que sí tenía hijes pero que estaba divorciada, la próxima pregunta, que en realidad se hizo a modo de cuestionamiento, fue cómo iba a hacer con sus hijes si el cargo le requería tanto tiempo de dedicación. Prácticamente, por las palabras que utilizaron y las formas en las que se expresaron, la trataron de “mala madre” por querer crecer en su carrera. La entrevistadora, mujer cis

aparentemente, estaba acompañada por otra persona, que lógicamente no intervino ante esas preguntas y esos cuestionamientos. En otro caso, en una reunión de tres personas, dos hombres y una mujer, uno de ellos (un asesor) la maltrató verbalmente de forma muy violenta a ella (una autoridad) y el tercer participante (otra autoridad) no hizo nada, sólo se quedó escuchando y frente al reclamo de ella para que interviniera, trató de “bajar el tono” de la discusión muy tibiamente pero en ningún momento contradijo o puso en jaque la actitud de esa persona. Como dije antes, se viven a diario en los distintos ámbitos públicos de poder, y quienes no intervienen y juegan el papel de merxs espectadorxs, se vuelven cómplices del ejercicio de esa violencia. Esa violencia invisible (o más bien naturalizada) impacta directamente en la autoestima y en la construcción de la subjetividad de las mujeres. *

*En este punto quiero hacer una salvedad: hablo sólo de mujeres y no de otras identidades femenizadas, porque lamentablemente, habiendo ley de cupo laboral trans/travesti desde el año 2020, aún es prácticamente nulo el acceso a puestos estatales de esas identidades, y mucho más aún a cargos jerárquicos.


Parece mentira que en el año 2021, con los avances de los movimientos feministas y transfeministas, sigamos sufriendo el hostigamiento y las trabas para acceder a cargos representativos y de toma de decisión, que se nos cuestione por quitarle horas de dedicación a nuestras tareas de cuidado y que se nos ningunee porque piensan que no podemos enfrentar la presión que requieren ciertas posiciones jerárquicas. En educación, las mujeres igualan o superan a los hombres en el máximo nivel educativo obtenido, incluso si vemos las estadísticas respecto a los ingresos propios, el porcentaje de mujeres que no los tiene se encuentra reducido. La brecha salarial, si bien sigue existiendo y es

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grande, mínimamente se ha reducido. Como vemos, pareciera haber una mejora general de los indicadores, en mayor o menor medida, gracias a la lucha de las últimas décadas. Pero hay uno de los indicadores que no baja: el de la violencia ejercida hacia las mujeres. Que los varones hayan ocupado históricamente los espacios públicos de poder mientras que las mujeres estaban en sus hogares, sirve como telón de fondo para muchas de las creencias que aún se sostienen. Y lidiar con esos sesgos no es fácil y no es posible hacerlo de manera intiuitiva, requiere de una modificación no solamente en la crianza y la educación, sino también en las lógicas de poder que se reproducen en ciertos ámbitos. Empecemos por alzar la voz y hacernos cargo de la complicidad que hemos sostenido por años. Construyamos vínculos libres de abuso patriarcal, que nos pongan en el lugar de pares.


Cuestionemos las actitudes violentas que se nos presentan diariamente y esos “micromachismos” que siguen calando hondo en nuestras subjetividades. El techo de cristal sigue estando ahí, invisible, pero marcando el límite de nuestras carreras y relegándonos en el camino hacia la apropiación de espacios de poder.

Avanzar en ese sentido requiere, principalmente, el compromiso de los mismos varones de cuestionar sus privilegios, desafiar las estructuras, las creencias y las prácticas que sostienen esas violencias, que perpetúan las inequidades existentes.

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Imagen: Guillermo Mayoral

¿Por qué deberían involucrarse los hombres en la prevención de la violencia de género? Por Natalia Popowski.


Las violencias de género (VG) tienen su base en la discriminación estructural de las mujeres y otras identidades disidentes y feminizadas, en la sociedad patriarcal, a través de un largo proceso de construcción social; que ha asignado roles para los géneros como si fueran innatos, y ha distribuido el poder de manera desigual y jerárquica, siempre en favor de los hombres. Sabemos de las ventajas que han mantenido aquellos, respecto de las mujeres y del colectivo LGTTBQ+ en su conjunto.

hecho de ser o no ser. Hay hombres que empiezan a tomar conciencia de ello, y a intentar deconstruirse, de a poco, de a retazos. Ya desde los años ochenta fueron empezando a conformarse grupos reducidos de reflexión; habiéndose registrado en España la primera marcha de hombres por la igualdad en el año 2006. Sin embargo, el argumento ético aún no alcanza para lograr que la mayoría de ellos se despoje de estos derechos de facto, que la misma cultura machista autovalida y justifica continuamente. ¿Entonces, Vayamos un poco más para en qué beneficiaría atrás. ¿Qué implica ejercer la masculinidad en una sola participación ciedad patriarcal?. ¿De qué masculina en la masculinidad estamos haprevención de la VG? blando? Hablamos de la ¿Por qué contribuirían masculinidad hegemónica, tradicional, que se impone en la pérdida de sus como un modelo, un manprivilegios? dato a cumplir; impregnado Existe una dimensión ética, de estereotipos asociados a que se pone en juego al visi- la potencia, a la fuerza física, bilizar las desigualdades y a la virilidad sexual y al dolos propios privilegios ad- minio económico, entre quiridos por el simple otros.

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Pero además, existen otros condicionantes, que establecen jerarquías al interior del mismo colectivo, como la raza, la clase social o la orientación sexual; por lo que algunos se acercan más a ese ideal de masculinidad y tienen más poder que otros. Sin embargo, como todo “ideal”, es imposible de alcanzar; y suele llenar de frustraciones a todo aquel que quiera encarnarlo. Estas frustraciones, tienden a descargarse mediante el ejercicio abusivo del poder, sobre otres más vulnerables, para intentar, fallidamente, validar lo que no logran ser. ¿Son sólo beneficios y privilegios los obtenidos, o ha existido algún costo, también para ellos? ¿En qué podría perjudicar el ejercicio de la masculinidad tradicional, a la mayoría de los hombres?. Ese modo de ejercer la masculinidad a través del dominio del más poderoso, del más fuerte, lleva indefectiblemente a su implementación a través de la violencia, en todas sus formas. 22 deconstruyentes.com

Así vemos que son los varones, los perpetradores de la mayoría de los hechos violentos, tanto contra las mujeres y disidencias, como contra otros hombres; mediante peleas callejeras, mayores adicciones y accidentes de tránsito,mayor participación en conflictos armados y con la ley penal, con población carcelaria masculina exponencialmente mayor a nivel mundial. Se suman, a la permanente exposición a situaciones de riesgo, la imposibilidad de verbalizar los sentimientos, el escaso tiempo destinado en las tareas de cuidado, recreación y disfrute familiar, el estado de permanente competencia y la desatención de su propia salud, entre otras.


¿Qué nuevas estrategias podrían implementarse en la prevención de las VG? Resulta fundamental poder pensar políticas inclusivas, con campañas de difusión, educativas y culturales, que involucren a los hombres, que los comprometa a participar y los convierta en aliados del movimiento feminista; siempre procurando que ello no implique acallar las voces de las mujeres cis, mujeres trans y diversidades, ni quitarles su protagonismo. ¿Si sos varón, qué podrías hacer hoy para contribuir en la prevención de las VG?. Hay mucho que podés hacer, que está al alcance de tu mano; no sólo involu-

crándote activamente en las tareas domésticas, sino también reflexionando sobre el ejercicio de tu propia masculinidad y privilegios, frenando el accionar violento de un amigo o compañero de trabajo, no avalando sus conductas o comentarios sexistas, quebrando la llamada “complicidad machista”.

Poner freno a estas micro violencias, es un modo de comprometerse en la prevención de las violencias de género; lo cual también contribuirá en mejorar tu propia calidad de vida.

Consulta bibliográfica: -Aguayo, F., Kimelman, E., Saavedra, P., Kato-Wallace, J. (2016). Hacia la incorporación de los hombres en las políticas públicas de prevención de la violencia contra las mujeres y las niñas. Santiago: EME/CulturaSalud. Washington, D.C.: Promundo-US. Ciudad de Panamá: ONU Mujeres y UNFPA -Bonino. “Hombres y violencia de género más allá de los maltratadores y de los factores de riesgo”. Ministerio de Trabajo e Inmigración Subdirección General de Información Administrativa y Publicaciones C/ Agustín de Bethencourt, 11 - 28003 Madrid. -Instituto Promundo, 2012. “Involucrando a los Hombres en el Fin de la Violencia de Género: Una Intervención Multipaís con Evaluación de Impacto”, Informe para UN Trust Fund. Washington, DC: Promundo.

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¿Cómo trabajar con masculinidades en causas por violencia de género? Encuentro restaurativo para la composición del conflicto. Por María Marta Serra.

Entrevistamos a la Dra. Leticia Gilda Peralta, la Dra. Susana Andrea Velázquez y la Dra. Nélida Beatriz Reggiardo quienes son parte del equipo que trabaja con varones con causas de violencia de género, dentro de la Dirección de Mediación que depende del Consejo de la Magistratura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

¿Cómo está conformado el equipo? El equipo es interdisciplinario, está conformado por abogadas y abogados, psicólogas y psicólogos. También, contamos con una supervisión permanente que nos ayuda a reflexionar sobre nuestro propio rol en el trabajo, sobre nuestra propia práctica.

¿Cómo se organiza el trabajo?

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Nuestro dispositivo tiene un enfoque psico-educativo. Se realizan talleres que pueden ser grupales o individuales de acuerdo a las características de la persona que lo haga. Se proponen entre 7 y 8 encuentros individuales de 1,30 hs cada 15 días. Los talleres grupales tienen una duración aproximada de 10 encuentros de 2.30 hs. cada uno, y asisten alrededor de 15 a 20 personas. Cada encuentro tiene su temática,


sus objetivos. Son entrevistas semi-dirigidas con una dinámica participativa. Se trabaja con distintos materiales: películas, textos, videos, historia de vida. Se trata de dar herramientas para que ellos puedan gestionar las emociones, también brindar información y reflexionar; a veces tienen la información, pero no se piensan ni se sienten involucrados en ella.

encuentro se trabaja sobre el motivo por el cual están allí: son derivados por una causa penal y porque se ha cometido un daño y ese daño tiene que ser reparado. En primer lugar, se trata de lograr la aceptación de la participación en el taller como parte de su responsabilidad. Lograr un compromiso con el taller porque ellos eligieron esta vía de resolución. La responsabilización con el hecho se alcanza en el tercer ¿Cómo se desarrolla el o cuarto encuentro. Hasta lograr una dinámica en que taller? los mismos participantes in1 - El equipo toma contacto tervienen en los relatos de con la causa para saber cuál otros para hacerles ver lo fue el hecho por el cual es que todavía no lograron aceptar. derivado. 2 - Se hacen entrevistas pre- 4- Los talleristas tienen que vias interdisciplinarias. Se realizar tareas: reflexionar hace un análisis y diagnósti- acerca de los materiales traco de la situación. Se tiene bajados. Por ejemplo: un en cuenta las posibilidades relato acerca de una situación de violencia en la que de horarios personales. 3- Entrevista grupal. Presen- participaron como víctimas tación del taller. Enfoque. o victimarios, qué sintieron, Encuadre. En este primer cómo se ubicaron.

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Autoevaluación: en el primer encuentro se trabaja sobre algunas preguntas tales como: ¿Cómo cree que la víctima se sintió con lo que sucedió? ¿Podría haber hecho otra cosa? etc. Y estás preguntas se retoman al final y, generalmente, hay un reconocimiento del daño que causaron y un intento de hacer las cosas distinto. 6- Como tarea final se les pide pensar un modo de reparación.

¿Qué pasa después del taller? Se realiza un seguimiento a los que asistieron en forma individual, se los llama cada 3,6, 12 meses para ver cómo están. En general, el resultado es positivo, encontraron otras herramientas, se vinculan desde otro lugar, algunos no volvieron a tener vínculo con la víctima, pero igual incorporaron aprendizajes que los ayudan a relacionarse mejor. En cuanto a los talleres grupales, se dificulta el seguimiento, sin embargo, seguimos trabajando para encontrar algún formato posible. 26 deconstruyentes.com

¿Qué patrones se repiten? ¿Qué dicen que les pasó? Hay algunos patrones que se repiten como, por ejemplo, no reconocerse machistas y tener una causa por violencia. Se sorprenden con la posibilidad de poder pensarse distinto, en lo emocional, tiene que ver con la propia construcción de la masculinidad. Salir de la ignorancia personal y social. Se trata de trabajar no solo a nivel del pensamiento sino de lo emocional. Muchas veces ellos se identifican como objetos de violencia. En su propia historia aparecen relatos de abusos y violencia. Y esto posibilita, a la vez también, una empatía con la víctima, darse cuenta del daño, no querer volver a repetirlo y repararlo. Esto permite que puedan entender lo que sufrió la víctima. A veces ocurre en ese momento y a veces no, es un proceso. La apuesta es cambiar la masculinidad hegemónica. Está estallada la demanda y no hay tanta oferta, por eso


tal vez es el momento de trabajar las cuestiones antes, desde el ámbito educativo, como se hace actualmente en muchas escuelas a través de la ESI y de las representaciones sociales sobre la masculinidad. Es necesario trabajar con perspectiva de género desde todas las instituciones sociales para lograr la equidad.

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¡Qué no sean sólo cifras, qué no sean sólo letras! Por Giordana Larramendia. Entre enero y agosto de 2021 se produjeron 173 femicidios, 9 transfemicidios/travesticidios y 14 femicidios vinculados; 25 de las mujeres habían denunciado la violencia que sufrían; 11 de los femicidas contaban con medidas de prevención en su contra; el 61 % fueron asesinadxs en sus hogares; y, el 59 % fueron asesinadxs por sus parejas o ex parejas. ¹ En Argentina durante el año 2020, hubo un femicidio cada 29 horas.² El informe estadístico del primer trimestre del año presentado por la Oficina de Violencia Doméstica (OVD), arroja que en la Ciudad de Buenos Aires un total de 3066 personas denunciaron atravesar situaciones de violencia, de las cuales el 78% fueron mujeres. Del mismo, se desprende que existe una pre-

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ponderancia de la violencia psicológica, encontrándose en primer lugar, seguida, en el siguiente orden, por: la violencia física, la violencia económica y patrimonial, la sexual, la simbólica, la ambiental y del tipo social.³ Por otra parte, la expectativa de vida de la población trans y travesti ronda entre los 35 y 41 años. ⁴ Las cifras mencionadas, de manera urgente, nos interpelan a seguir (re) pensando posibles vías de (re) acción e intervención ante las distintas formas en las que se expresan las violencias machistas, las desigualdades y discriminaciones estructurales entre los géneros. Es en este sentido que la Ley de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en


que desarrollen sus relaciones interpersonales N° 26.485 (2009) y la Ley de Identidad de Género N° 26.743 (2012), adquieren roles protagónicos. Ambas leyes, que buscan erradicar las discriminaciones por motivos de género, tienen que ser leídas, interpretadas y aplicadas a la luz del paradigma de los derechos humanos. Debiéndose contemplar y garantizar, de esta manera, todos los derechos y garantías que asisten a las mujeres y al colectivo LGTTBIQ+. Por estos motivos, su efectiva aplicación e interpretación, con perspectiva de géneros por parte de los organismos del Estado y, sobre todo, por parte del Poder Judicial, resulta menester para garantizar el acceso a justicia y a una tutela judicial efectiva a quienes atraviesan situaciones de violencia por motivos de género. La realidad nos demuestra que, en la mayoría de los casos, se aplican de manera parcial, sesgada y desarticulada, generando consecuentemente, la re-

producción de las violencias por motivos de género y la violencia de género institucional. Por ello, es imprescindible que las leyes de Educación Sexual Integral N° 26.150 (2006) y la Ley de Capacitación Obligatoria en Género, o Ley Micaela, N° 27.499 (2018), sean aplicadas de manera real, concreta y exhaustiva.

Su aplicación debe estar presente en todos los niveles educativos, de gestión estatal o privada, y debe ser condición obligatoria la acreditación de conocimientos específicos y formación constante en la materia, para quienes pretendan permanecer y ocupar cargos públicos.

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1|2 Informe del Observatorio de Femicidios en la Argentina “Adriana Marisel Zambrano”, La Casa del Encuentro. 3 http://www.ovd.gov.ar/ovd/verMultimedia?data=5046 4 https://www.latinamerica.u ndp.org/content/rblac/es/ho me/blog/2020/poblacion-tr avesti-transgenero-en-arg


Imagen de @luz.al.instante


“Buena presencia”: la invisibilización de la violencia a la hora de conseguir empleo Por Samanta Moll. “Se solicita personal femenino con buena presencia para tareas de limpieza” ¿A qué se refieren los avisos de empleo cuando solicitan “buena presencia”? ¿Qué violencias simbólicas están presentes en esta frase? ¿Cuánto gordoodio hay en las búsquedas laborales?

En una encuesta, realizada a 250 mujeres en redes sociales y difundida luego en el sitio web “Talles para todos”, un 70% reveló que sufrió discriminación por su peso en entrevistas de trabajo y el 30% restante dentro de su trabajo.

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Las conclusiones a las que se arribó muestran que “(…) varias indicaron que solo pudieron acceder a trabajos de niñeras incluso teniendo título profesional que las habilita a otros puestos en empresas y todas en las entrevistas han recibido comentarios negativos sobre su imagen y sobre su peso. Las que indicaron discriminación dentro de su trabajo incluyeron en su relato que se las deriva a áreas donde no tengan que atender al público. A su vez contaron cómo patrullan su almuerzo o les comentan que no necesitan almorzar ya que tienen "reservas". También ante cualquier queja sobre pasar 8 horas sin sentarse recibieron respuestas refe-


ridas a su peso para indicar que ese es el factor exclusivo de una molestia en el cuerpo cuando en realidad las condiciones laborales son el único factor.” El gordoodio es un concepto reciente que dialoga con el concepto de gordofobia, que data de los años 70 en Estados Unidos, donde el activismo gordx tuvo lugar y en donde se desarrolló con más fuerza. En nuestro país este concepto crece de a poco y hoy está en auge. Esta palabra busca interpelar a toda la sociedad y frenar consigo la violencia y la discriminación que sufren las personas con cuerpos gordos. Pero no sólo eso, también deconstruir y desarmar los miles de traumas y trastornos alimenticios que genera este

rechazo en nuestro propio cuerpo.

Quienes elegimos enunciar gordoodio pensamos que en el lenguaje hay una intención política y que no es una fobia lo que desarrollan las personas frente a la gordura sino discursos de odio que se reflejan en prácticas y se transforma en violencia simbólica. Según el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), en 2017 hubo 116 denuncias vinculadas al aspecto físico, y en 2018 el número ascendió a 184.

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Respecto de los distintos ámbitos donde más denuncias se registraron, en primer lugar aparece el empleo, seguido por los comercios y los lugares de entretenimiento (bares, boliches, espectáculos). El orden cambia cuando hablamos específicamente de obesidad. En este caso, lidera la lista el ámbito de la salud, luego el empleo y por último los ámbitos educativos (primarios, secundarios y universidades). Es importante entender que el número de denuncias no refleja estadísticamente la situación ya que en muchos casos no se realiza la denuncia, y en otros la persona no tiene manera de comprobar que ha sido víctima de estas condiciones discriminatorias. El principal problema que se encuentra al intentar abordar la violencia estética hacia las mujeres al momento de conseguir empleo

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es que no ha sido estudiado en su complejidad. Se han elaborado informes para medir las violencias y el acoso en el mundo del trabajo como los informes de la OIT, pero todos estos desarrollan recomendaciones para la eliminación de la violencia dentro del trabajo. No hay estadísticas ni estudios sobre el paso previo, sobre las mujeres que son discriminadas y violentadas por su físico antes de conseguir el trabajo. El término violencia estética es acuñado por Yeimy Vanessa González Navarro en 2018 para intentar tipificar una violencia que permanece oculta y naturalizada dentro del sistema capitalista y patriarcal en el que vivimos. “(…)


La violencia estética debe comprenderse como ese control social y simbólico que sobre el cuerpo femenino ejercen los aparatos y dispositivos del sistema (medios de comunicación, escuela, Estado, industria de la moda, mercado cosmético, etc.), los cuales se han encargado de crear tipologías de cuerpos y emitir discursos para legitimar cierto tipo de belleza como la correcta, y hacer que las personas, casi de forma inconsciente y natural, quieran adoptar para sí los modelos de cuerpos perfectos que para el colectivo se conciben como el ideal, el deber ser, el patrón a seguir.” Es casi imposible constatar que una mujer fue víctima de una situación gordoodiante y que por eso no obtuvo el trabajo, como casi imposible es también determinar a qué aluden las empresas cuando solicitan “buena presencia”. En este último punto hay que remarcar que el imaginario social presente en estos dis-

cursos depende de si el puesto al que se aspira es de atención al público o no; sin embargo la discriminación ejercida a la hora de pensar qué tipos de cuerpos deben estar al frente de la atención al público es también un factor a desarmar de la violencia estética a las que se ven sometidas las mujeres. En el informe “Discursos discriminatorios y gordofobia” elaborado por el INADI en 2020, se indica que en los relevamientos realizados en 2019 para la confección del Mapa Nacional de la Discriminación

“(…) es preocupante ver que la obesidad y el sobrepeso han cobrado aún mayor importancia (que en el anterior del 2013), ubicándose en el segundo lugar dentro de los tipos de discriminación más mencionados.” También agregan que “(…) existe un profundo sesgo de género en esta problemática: los datos del Mapa Nadeconstruyentes.com 35


cional de la Discriminación revelan que la discriminación por sobrepeso se percibió y experimentó mayormente entre las mujeres.

Es sobre ellas que recae con mayor fuerza el mandato. Y las publicidades que muestran los cuerpos de las mujeres con características de delgadez extrema resultan altamente nocivas para las jóvenes en particular. Dentro de la lógica de una cosificación de los cuerpos, gran parte del discurso publicitario refuerza la idea de que los cuerpos socialmente aceptables solo son bellos y atractivos, cuando son cuerpos flacos. En este sentido las imágenes operan como mensajes normativos en el plano psicológico, no sólo a niveles explícitos sino también subliminales, impactando fuertemente en las subjetividades.” Demostrar la discriminación por gordoodio hacia las mujeres en entrevistas laborales puede ser muy difícil. Sin embargo, algunas vetas de esto podemos

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verlas en las mujeres que están ya incorporadas en el mercado laboral. Un estudio de 2010 publicado en la revista médica Journal of Applied Psychology reveló que las ejecutivas muy delgadas cobraban unos 22.000 dólares más al año que sus colegas y las delgadas, 7.000 más; por el contrario, las gordas perdían 9.000 y las muy gordas, 19.999. Otro estudio de 2013 constató que entre un 45% y un 65% de los CEO masculino estadounidenses tienen sobrepeso, un exceso que no se les consiente a las mujeres si quieren ascender en su trabajo: solo entre el cinco y el 22% de ellas está por encima de peso. En conclusión, es posible afirmar que la interseccionalidad entre las categorías de género y aspecto físico actúan acentuando la violencia estética ejercida sobre las mujeres a la hora de encontrar empleo, además, el gordoodio, al ser una violencia completamente naturalizada y oculta, es muy complicada de ser medida y denunciada.


Imagen: Jorgelina Portaluri

partenón

Estructuras patriarcales que comprometen la estabilidad institucional en la justicia. Por Daniela Verónica Maza.

Las estructuras pueden definirse como un conjunto de elementos que le permiten a un edificio sostener su contextura para hacerlo útil y mantener su estabilidad.

Los arquitectos neoclásicos tomarán como modelo constructivo uno de los edificios emblemáticos de la antigüedad, el Partenón.

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Este monumento glorioso levantado hace 25 siglos en la acrópolis Ateniense en Grecia, es un símbolo de supervivencia en el tiempo de la cultura occidental y se refleja en la rigidez de sus materiales. Esta imponente obra arquitectónica tuvo grandes pérdidas humanas durante su construcción, pero servía a fines políticos. Tal esquema ha sido replicado en muchos edificios como por ejemplo en la fachada del British Museum, la Gliptoteca de Munich, en el Capitolio en Washington y en la Catedral Metropolitana.

Con el paso del tiempo las estructuras modificaron sus diseños y materiales para hacerlas más funcionales sin comprometer su estabilidad. Si observamos el diseño funcional de las instituciones, advertimos que los modelos primitivos y neoclásicos siguen vigentes en nuestras arquitecturas imaginarias y tan rígidos como esos monumentos icónicos.

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Nuestras sociedades evidencian que estos modelos de pensamiento se trasladan al diseño de estructuras institucionales, preservando el verticalismo y la rigidez. A su vez, son relevantes las connotaciones simbólicas de estos modelos y por ello no pueden ser ignoradas. Si pensamos en el poder judicial, inmediatamente identificamos notas que dan cuenta del valor simbólico que tiene la justicia en un Estado Republicano como es Argentina. Desde este enfoque y teniendo presente que las organizaciones deben ser sensibles al género y que las estadísticas muestran que las desigualdades y violencias de género se mantienen en el Poder Judicial, es momento de revisar no sólo los elementos que favorezcan la estabilidad y utilidad de la estructura institucional erigida hace


más de un siglo y medio, con el objeto de que su existencia no se torna ilegítima y violatoria de derechos.

Nótese que los cimientos del Poder Judicial sostienen la segregación vertical y horizontal de las mujeres que se proyecta en la baja representación en los cargos de magistratura y en el establecimiento y asunción de espacios estereotipados. Hay que tener presente que la arquitectura y la estructura están entrelazadas a tal punto que el desconocimiento de la desigualdad estructural entre los géneros puede limitar considerablemente las posibilidades de establecer un diseño que garantice la estabilidad y pueda evitar que se afecten vidas humanas, principalmente la de las mujeres, LGTTTTBINBQ+, que la inte-

gran. Además, si no existen recursos intelectuales y argumentos para identificar y resolver las problemáticas que genera una estructura judicial insensible al género, tendremos limitaciones a la hora de proyectar un modelo institucional que tenga cierto grado de complejidad para dar respuestas adecuadas. Cuando nos encontramos ante la necesidad de reconfigurar las estructuras institucionales, dada la obligatoriedad de transversalizar la perspectiva de género, debemos pensar en el tipo de estructura que pretendemos establecer. Es decir, tenemos que abocarnos al conjunto de relaciones que definirán el tipo estructural, por ejemplo mediante la aplicación de medidas de acción positiva para disminuir la brecha entre los géneros en la ocupación de cargos, un sistema de preferencias en la asignación de las vacantes a cubrir cargos de mayor jerarquía, la valo-

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ración diferencial de la formación en género, o diseñar criterios no patriarcales para la promoción, sin adjudicar responsabilidad a lx/la agente por la modificación en su trayectoria profesional debido a algún traslado, permuta, licencia, u otra circunstancia que habilite a la administración el manejo arbitrario y patriarcal. La arquitectura primitiva tenía pocos elementos, ya que estos diseños se modelaron en función a la poca información y herramientas disponibles. Hoy el cambio social impulsado desde el movimiento feminista y transfeminista impone movilidades estructurales que deben ser resueltas de manera eficaz mediante la utilización de los recursos normativos e intelectuales surgidos bajo el paradigma de la igualdad entre los géneros e interseccional.

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Así, la estructura va a estar operando como parte de ese lenguaje inclusivo y performativo de la arquitectura imaginaria, habilitando una expresión de la estructura que manifieste su solidez y resistencia. De este modo, el análisis de los problemas de legitimación e institucionalización de las desigualdades de género como problema público fue asumido por las autoridades del Consejo de la Magistratura de la Nación al ser incorporado en la agenda formal institucional. Si bien muchos cambios se observan mediante las Resoluciones dictadas recientemente por el Consejo como la que modificó el Reglamento de Concursos Públicos de Oposición y Antecedentes para la designa-


ción de magistradxs (Nro. 289/2019); la que estableció la licencia única por nacimiento y cuidado de hijo/hija, licencia por adopción, licencia por Procedimientos y Técnicas de Reproducción Humana Asistida y licencia por interrupción del embarazo para agentes del Consejo de la Magistratura (Nro. 7/21); la que crea el Registro Público de denuncias presentadas contra magistradxs por situaciones vinculadas a violencia de género (Nro. 8/21), y la dispuesta para garantizar la diversidad de género en la conformación de las ternas (Nro. 266/19), estas medidas constituyen los frisos de la estructura. La crítica feminista se centra en los enormes vacíos dentro de la estructura institucional que hacen visible la falta de respuestas adecuadas para las mujeres, LGTTTTBINBQ+ que integran el Poder Judicial de la Nación.

Esto nos convoca a pensar si es necesaria la creación de un área que se encargue de trabajar las problemáticas que el propio organismo no puede resolver, debiendo someterse a profundas transformaciones para llegar al origen del problema. Es momento entonces de crear un espacio de denuncia, investigación y acompañamiento por fuera del Poder Judicial y el Consejo de la Magistratura con autarquía financiera y autonomía funcional, cuyas autoridades acrediten una larga trayectoria en la defensa de los derechos humanos de las mujeres y el colectivo LGTTTTBINBQ+. Así podremos formar las bases para la transversalización de la perspectiva de género y avanzar en otras dimensiones, como lo es la cultura organizacional.

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Conversaciones en una residencia entre migrantes. Por Zulay Melendez Pérez. Tenía pocos meses de haber llegado a Argentina y convivía en una residencia junto a otras personas, algunas de ellas también migrantes. Recuerdo que un día, mientras estaba cocinando, conversaba con una de las chicas que vivía en el lugar -quien al igual que yo era de Venezuela- y me empezó a contar una noticia que la había mantenido alterada todo el día. Su hermana menor -19 añosle había avisado que iba a salir del país, pero a través de una propuesta: el chico de quien se había enamorado a distancia y con quien estuvo en contacto por medios digitales desde hace un tiempo, le propuso pagar su pasaje para salir del país por vía terrestre e irse a vivir con él.

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Existían muchos motivos para que esa noticia nos pusiera la piel de gallina y podíamos identificar algunas situaciones en ese relato que evocaban un problema enorme que atraviesa la humanidad: la trata de personas. Naciones Unidas define la trata como “la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación”.¹

Existen varias modalidades de la trata y una de ellas es la explotación sexual, de la cual estadísticamente el 95% de las víctimas son mujeres y niñas. 44 deconstruyentes.com

Asimismo, el movimiento entre países de estas mujeres y niñas ocurre de manera más frecuente por vías sin controles migratorios, es decir, cruzan las fronteras por zonas sin puntos de control.²

Para mediados de 2019, sabemos que alrededor de 4 millones de personas habían migrado forzosamente de Venezuela³ y, en medio de un contexto así, la trata de personas puede aumentar debido a la situación de vulnerabilidad; por lo que casos como el de su hermana podían ser una manifestación común del problema. En medio de ese escenario, el aumento de los casos de mujeres y niñas venezolanas víctimas de trata fue evidente y entre el año 2018 y el 2019 los casos registrados (sabemos que, por cada víctima registrada, hay 20 más que no han sido identificadas) cerraron así: en el


2018 se registraron 372 victimas y en el año 2019 alrededor de 480.

Quienes captan a las personas pueden engañar a sus víctimas prometiéndoles un futuro mejor y asegurándoles que cubrirán los costos del traslado y demás aspectos del viaje que para la persona que forzosamente busca migrar son imposibles de pagar. Por eso me preguntaba ¿alguien podría culparnos por sentir miedo ante la noticia de su hermana? La verdad es que no, y por tanto era necesario brindar la información adecuada y habilitar las redes de apoyo y el acompañamiento necesario para que el proceso migratorio de ella -la hermana menor de mi vecina de residencia- fuese lo más seguro posible. Además, sabemos que desde los Estados todavía no existe un abordaje integral de este tema, lo que impide identi-

ficar los casos de trata y por el contrario, se criminaliza a las víctimas. La trata de personas es un ejemplo de violencia basada en el género, donde al mismo tiempo convergen distintos tipos de violencia (violencia física, psicológica, etc.). Si bien todas las personas pueden ser víctimas de trata, estadísticamente se demuestra que sus experiencias están marcadas por motivos de género, lo que hace que mujeres y hombres cis y personas del colectivo LGBTIQ+, atraviesen situaciones diferentes que requieren de un abordaje específico en cada caso.

Esto significa que los Estados tienen el deber de aplicar la perspectiva de género como herramienta fundamental para el diseño e implementación de políticas públicas destinadas al abordaje y prevención de la trata de personas. deconstruyentes.com 45


Adicionalmente, se debe mantener un enfoque interseccional que permita visibilizar los diferentes factores que se entrelazan, como son la edad, la situación socioeconómica, la etnia, la situación migratoria, etc.; los cuales influyen en este tipo de delito. Así, se podrá entender mejor las diferentes formas que adopta el mismo, la experiencia diferencial de las víctimas por razones de género y, además, se podrá garantizar un correcto acompañamiento de las víctimas.

Por otra parte, los Estados deben brindar información pertinente sobre el tema para que en el día a día, podamos identificar situaciones de riesgo y de esa forma alertarnos y cuidarnos entre todas, todes y todos. Y si bien, en este caso mi vecina de la residencia contaba con la información y pudimos habilitar redes de apoyo con otras personas migrantes para cuidar de su

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hermana menor, la principal responsabilidad en la prevención de este delito que viola los derechos humanos es y será siempre de los Estados.

1* Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional. Artículo 3. Disponible en: https://www.ohchr.org/documents/professionalinterest/protocoltraffickinginpersons_sp.pdf 2* Portal de datos mundiales sobre la migración. Disponible en: https://www.migrationdataportal.org/es/themes/trata-de-personas 3*Refugiados y migrantes de Venezuela superan los cuatro millones: ACNUR y OIM. Disponible en: https://www.acnur.org/noticias/press/2019/6/5cfa5eb64/refugiados-y-migrantes-de-venezuela-s uperan-los-cuatro-millones-acn ur-y.html 4*Prevención de la trata en mujeres y niñas. Mulier. Disponible en: https://drive.google.com/file/d/1mKAhOW1MFIqD4sOrWSwV8JgpqR_0x1eT/view


deconstruyentes Somos un grupo de mujeres, cis, feministas y transfeministas, universitarias, activistas, que venimos de distintos campos del saber y que compartimos la formación en Estudios de Género. Acompañamos nuestros decires desde un enfoque interseccional, interdisciplinar y transdisciplinario, apuntando a la desarticulación del discurso machista, la heteronormatividad y el binarismo de género; todos ellos funcionales a la perpetuación del sistema patriarcal. Defendemos con ímpetu la lucha por la liberación de toda forma de opresión, haciendo una puesta en valor de nuestro propio proceso de deconstrucción, cuyo dinamismo se traduce en una invitación permanente a formular nuevas preguntas, atendiendo al deseo de seguir (re)pensándonos, individual y colectivamente. “DECONSTRUYENTES” surge como resultado de la potencia de nuestros encuentros, de las ganas de decir algo sobre lo que nos pasa, sobre nuestras interpretaciones de lo que escuchamos y vemos; reparando siempre en nuestros privilegios, para no olvidar desde dónde hablamos, pero sin

permitir que ello se convierta en un limitante para poder expresar nuestras reflexiones. Tenemos como principal objetivo fomentar el pensamiento crítico, con la pretensión de llegar a la mayor cantidad de personas que se sientan convocadas a formar parte de esta transformación social, en la que hoy, quienes hemos sido históricamente segregades, apartades y marginades, asumimos un papel central. Por ello, creemos que hay que ejercer con máxima responsabilidad nuestra tarea como profesionales y comunicadoras, habilitando la reflexión y el intercambio de opiniones, en pos de la construcción de nuevos vínculos y entrecruzamientos discursivos, que fortalezcan el cambio social desde una mirada con perspectiva de género, impulsando la conquista de mayores condiciones de igualdad entre todxs, para todxs.

¡Agradecemos el apoyo y acompañamiento de nuestras familias y amigues!

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Magalí Bergera.

Estudio y practico el psicoanálisis. Me gusta andar siempre cerquita de los libros y creo que es lo único que puedo afirmar con convicción, el resto varía según la intensidad de los fantasmas.

Giordana Larramendia.

Abogada y docente por convicción política. Anticapitalista. Cuestionadora. Lectora. Me emociona toda expresión artística. Tengo un don para elegir compañía y amistades.

Julieta López Agerich.

Psicóloga. Catamarqueña viviendo en la ciudad de la furia. Amante de les gatites. Siempre quise participar en una banda musical.

Daniela Maza.

Abogada. Soné que había un mundo para mí, salí a buscarlo y me encontré. Me gustan los desafíos, descubrir cosas nuevas, disfrutar de la vida con mis amigues y la familia.

Zulay Melendez Perez.

Lic en Relaciones Internacionales. Feminista y defensora de DDHH. Venezolana entendiendo su nueva identidad como migrante. De alguna forma encuentro paz en medio de las tormentas.


Samanta Moll.

Profe de lengua y literatura. Gorda. Bisexual. Nerd. Amante de los libros. Mis amigues dicen que tengo un giratiempo porque no puedo hacer todo lo que hago.

Natalia Popowski.

Psicoanalista y feminista, llena de contradicciones y en proceso de decosntrucción permanente. Aún queda un largo camino, muchacha!.

María Serra.

Psicóloga. Me gusta la filosofía y la literatura, dos modos de derribar prejuicios. Últimamente ando por los caminos del feminismo, un modo de estar en el mundo.

Juana Solari Paats.

Lic. en Artes Visuales, feminista, cuestionadora y políticamente incorrecta. Me aburro rápido, como ardilla me la paso buscando nueces. Laburé/o en economía, tecnología y género, pero no suelto el arte.

Belén Yanacón.

Abogada. Maternando por elección con Isabella. Soltera pero con un gran compañero de crianza con el que aprendimos a ser amigues. Nací en el Oeste de la Prov. de Buenos Aires y claro, me gusta el agite.


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