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DEMOCRACIA CRISTIANA 57 AÑOS POR LA JUSTICIA E INCLUSIÓN SOCIAL POR UNA SOCIEDAD COMUNITARIA TECNOLOGICA 1


ARQ° WALKER CHÁVEZ CARRANZA JUEVES 30 DE ENERO DEL 2014 CONGRESO NACIONAL CINCUENTISIETE AÑOS POR LA JUSTICIA Y LA INCLUSION SOCIAL El Movimiento Social Cristiano, nace como reacción a una parte a las injusticias y a las desastrosas consecuencias del régimen capitalista, y de otra parte a las doctrinas anticristianas del socialismo. El social cristianismo, surge primero en los países como Alemania, Francia, Inglaterra, donde el capitalismo, ya por los años 1848 se revelaba en su potencia e iniquidad, mientras el marxismo se difundía entre el proletariado que veía en el la única voz que condenaba el sistema económico del que era víctima. La reacción cristiana se hizo sentir a través de Ketteller, Manning, Vogelsan y otros pensadores contra el industrialismo. El movimiento se difundió después por acción de dos hombres como Dasbach, Brandts, Winterer, Moufang, fundador de la asociación para el bienestar de los trabajadores, Hitze, iniciador de

las

obras

sociales,

los

demócratas

cristianos

franceses,

aparecieron a fines del siglo pasado luego de que emergió la figura del cardenal Eduardo Manning en Inglaterra y el cardenal Mermillod, obispo en Suiza, la Asociación Catoliqué de Alberto De Mun y la de Tour de Pin, son la expresión al movimiento republicano popular así como también el sacudir conciencias de los católicos italianos como Tomasseo, Rosmini y Ricasoli. Con la encíclica Rerum Novarum los jóvenes estudiantes y profesionales de esa época fueron alentados por León XIII como movimiento social y compromiso con los más 2


pobres se desarrolla la acción católica para dar nacimiento así al partido demócrata cristiano en Italia en el año 1943, en América Latina surge un movimiento con actitudes prácticas como el caso de Chile y Venezuela y los viejos y tradicionales partidos como el Republicano y el Demócrata en los Estados Unidos, se ven influenciados por la población inmigrante de raigambre católica y pensamiento cristiano renovador. En el Perú, se cultivó y difundió por una pléyade de pensadores como Jorge Bolaños, Héctor Cornejo Chávez, Mario Alzamora Valdez, Víctor Andrés Belaunde. Con legítimo orgullo y con profunda esperanza en el futuro conmemoramos hoy los demócratas cristianos del Perú, estos 57 años de lucha con el pueblo y junto al pueblo, llegamos, no como la expresión de un partido que se ha limitado a ser testigo del acontecer político, llegamos como la expresión por el contrario de un partido que en estos 35 años de intensa y agitada vida política en el Perú hemos sido protagonistas activos y comprometidos con el destino y la lucha del pueblo peruano por un futuro mejor. En 1959 deslindó la Democracia Cristiana en un célebre debate en la cámara de diputados con el programa del Neoliberalismo en el Perú, que no solamente representaba por primera vez al poder a través del gabinete de Beltrán de una concesión doctrinaria de la derecha, sino que además pretendió en esa coyuntura comprometer el apoyo y la participación de la democracia cristiana que en hora decisiva e histórica, fue rechazada por la mayoría del partido originando un deslinde claro con el neoliberalismo en el Perú, afirmando por primera vez en ese célebre debate cuyas hermosas páginas constan en el libro 3


“Nuevos Principios para un nuevo Perú” a lo cual se ha hecho referencia en todo este tiempo, deslindó con el neoliberalismo proclamado con claridad indiscutible la concepción revolucionaria del social cristianismo en el Perú con una fuerza nacida no para cohonestar a la vieja sociedad ni defender privilegios e intereses, sino para luchar por una transformación profunda de nuestra realidad hacia la justicia social. Por eso, reiteramos ahora que nuestra conducta siempre estará inspirada en sanos principios morales, sin los cuales, no existe ni puede existir una concepción demócrata cristiana de la política y nos alzaremos siempre, frente a toda política de borrón y cuenta nueva porque creemos que el pueblo tiene derecho a exigir a sus gobernantes, rendición de cuentas en una democracia participativa. Yo quiero que me permitan ustedes, amigos y camaradas, recordar muy brevemente en homenaje también a los hombres que escribieron esas paginas hermosas de nuestra historia partidaria, algunas de las palabras vibrantes y profundas con las que el partido demócrata cristiano definió su línea y su actitud en la vida política del Perú, la democracia cristiana en ese entonces, por boca de sus voceros: “Nosotros sostenemos por eso que ha llegado la hora de un gobierno auténticamente popular”. No nos dejemos engañar, este es el momento en que debemos poner una conciencia nítida y clara de lo que al Perú le conviene. No nos dejemos engañar por falsos dilemas. En realidad la única manera de solucionar los problemas peruanos, es atacar a fondo sus causas, modificar la estructura de la producción, reformar sustancialmente la estructura del estado y para todo eso 4


poner de lado definitivamente a la oligarquía, yo no quiero mandarla al paredón, pero mandémosla jubilada a su casa y dejemos que sean los partidos nuevos los que dirijan los destinos del país, nuestra solución continúa, es el mensaje, nos abstenemos en el Plan de Gobierno que nosotros proponemos para la transformación sustancial profunda y rápida de las estructuras y esto es lo que nosotros queremos hacer a través de siete reformas básicas: Reforma de la educación, reforma de la empresa, reforma tributaria, reforma del Estado, Reforma del Acceso a la Propiedad, Reforma del Sistema Judicial, Reforma de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional. Estas palabras camaradas, quiero que las recuerde, no solamente para reafirmar el testimonio de un partido que siempre está comprometido con el cambio, sino también para rendir homenaje a quienes sostuvieron en la plaza de armas de lima ante el pueblo del Perú y a quienes en esas horas difíciles condujo con lucidez y honestidad al partido, a nuestro querido, recordado líder Héctor Cornejo Chávez, que con sus discípulos más adelante Camaradas, fueron llevados adelante y hoy expresa un legado irrenunciable doctrinariamente. En 1969 la Democracia Cristiana en su primer Congreso Ideológico, definió su modelo de sociedad denominándola LA SOCIEDAD COMUNITARIA, porque creemos que un partido de ideas y doctrinas, no puede limitarse a luchar en la vida política en base a un programa cultural, en base a planteamientos específicos, sino que debe tener como norte y como referencia una concepción global y alternativa a la vieja sociedad oligárquica y capitalista, y también como alternativa al 5


totalitarismo marxista que está en las antípodas de nuestro pensamiento y en nuestra concepción ideológica. Y aun cuando no sea un modelo perfecto, porque ningún modelo social lo puede ser Heinz Ortiz Jara, propone, desde el año 2000 la sociedad comunitaria tecnológica y contribuye a la evolución ideológica del social cristianismo en América Latina, ya en el curso de la Asamblea Constituyente de 1978 del Dr. Cornejo Chávez, defendía ideas que hoy día se encuentran recogidas e incorporadas en la Constitución y que fueron compartidas e incorporadas en la Constitución que con trayectoria consecuente asumimos el compromiso garantizando los derechos y la economía comunitaria; no estatista no somos un partido que defienda concepciones estatistas por lo que me permito recordarles y reafirmar que la democracia cristiana por su propia concepción doctrinaria y filosófica no es, ni será un partido estatista, no creemos en una economía en manos del Estado, porque ello conduce inevitablemente al totalitarismo político y a la supresión de la libertad. Camaradas, amigos, el partido Demócrata Cristiano, llega a los 57 años de vida intensa y democrática compartiendo las esperanzas, el sufrimiento y la fe de nuestro pueblo con GENTE QUE TRABAJA POR EL PERU, los demócratas cristianos, decimos sin ambigüedad ni cortapisas para hacer más grande y más fuerte nuestro partido porque creemos que la democracia peruana como todas las democracias más grandes de la humanidad, necesita un juego de partidos políticos, sólidos y estructurados, para asentar y ser permanentemente que atrás debe quedar la época de los partidos caudillistas sin programa ni doctrina, de los partido de coyuntura, de los partidos que quieren sustituir muchas veces la ausencia de ideas y 6


planteamientos

con

ofertas

coyunturales,

con

programas

de

circunstancia o carisma del caudillo. Nosotros creemos que la democracia auténtica y sólida debe basarse en partidos igualmente sólidos, doctrinarios y programáticos en la que la importancia de la pequeña y mediana empresa en la economía de mercado, que muy bien ha sido desarrollada en Alemania, Italia, con promoción y desarrollo laboral empresarial en los jóvenes y con un desarrollo económico de abajo hacia arriba, relacionando la empresa, la innovación y transferencia tecnológica dentro y fuera de la empresa las responsabilidades sociales, el sistema de partidos políticos en el Perú, tiene que ser una expresión de una democracia real y no figurativa. El sistema de Partidos, dentro del cambio político y social está relacionado con la promoción de generación, ejercicio de poder y participación sin mezquindades de sectores conservadores; no se trata ni de izquierdas ni de derechas, no debe olvidarse que el Centro, es la tercera vía que propugna, la democracia cristiana y que tiene una base popular considerable. Es por eso que la organización partidaria nacional tiene una concepción regional y local, el reclutamiento de candidatos así como la capacitación de un bloque parlamentario está relacionado en promover respuestas a los problemas del país desde las bases vecinales con una real estructura social del electorado, la democracia cristiana, tiene objetivos y estrategias políticas que ante la situación que vive el país sintéticamente su acción política, está vinculada a la refundación de la democracia cristiana. Por eso estamos convencidos, que como ha 7


ocurrido en otras latitudes, la presencia de un solo y fuerte partido Demócrata Cristiano, con su rica doctrina y programas especializados vinculando la tecnología, la innovación, la transferencia, una agenda digital gubernamental para el fortalecimiento y consolidación Perú País Tecnológico. El 16 de Enero de 1956, el pueblo peruano escuchó y marchó con los demócratas cristianos para levantar las banderas, de una opción preferencial por los más pobres en nuestra voluntad y en nuestro ejemplo un camino digno de seguir transitando con honestidad, coraje, decisión, humildad, fe cristiana, y manos limpias el camino de amor y de fe, y por eso a todos los hombres y mujeres del Perú, a los trabajadores, y a los jóvenes, a los maestros, a los intelectuales, les decimos que este camino está abierto para todos, que aquí, no hay exclusión a nadie, que venga con el corazón limpio, a nadie que traiga mirada transparente, a nadie que venga con generosidad para entregar lo mejor de su vida al Perú, a través de la Democracia Cristiana. A todo al que así venga, lo recibimos y les decimos que este camino no es fácil, ni es corto, pero que así como en los albores del cristianismo, los primeros apóstoles, caminaron leguas para llegar a tierras lejanas a predicar, hablaron lenguas extranjeras que habían aprendido pero que les fueron insufladas para ofrecer a los pueblo paganos, regaron con su sangre de martilogio y conquistaron imperios que los persiguieron durante siglos, con esa misma fe, con esa misma mística, nace de los valores profundos que representamos hoy con expresión contemporánea como lo sostuviera Maritain, en su obra “Los

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derechos del hombre y la ley Natural” o el personalismo de Emmanuel Mounier. “Lumen fidei” - La luz de la fe (LF) es la primera encíclica firmada por el Papa Francisco. Dividida en cuatro capítulos, una introducción y una conclusión, la Carta - explica el Papa - se suma a las encíclicas del Papa Benedicto XVI sobre la caridad y la esperanza y asume el "valioso trabajo" realizado por el Papa emérito, que ya había "prácticamente completado" la encíclica sobre la fe. A este "primera redacción" el Santo Padre Francisco agrega ahora "algunas aportaciones".

La introducción (No. 1-7) de la LF ilustra los motivos en que se basa el documento: En primer lugar, recuperar el carácter de luz propio de la fe, capaz de iluminar toda la existencia del hombre, de ayudarlo a distinguir el bien del mal, sobre todo en una época como la moderna, en la que el creer se opone al buscar y la fe es vista como una ilusión, un salto al vacío que impide la libertad del hombre. En segundo lugar, la LF - justo en el Año de la Fe, 50 años después del Concilio Vaticano II, un "Concilio sobre la Fe" - quiere reavivar la percepción de la amplitud de los horizontes que la fe abre para confesarla en la unidad y la integridad. La fe, de hecho, no es un presupuesto que hay que dar por descontado, sino un don de Dios que debe ser alimentado y fortalecido. "Quien cree ve", escribe el Papa, porque la luz de la fe viene de Dios y es capaz de iluminar toda la existencia del hombre: procede del pasado, de la memoria de la vida de Jesús, pero también viene del futuro porque nos abre vastos horizontes. 9


El primer capítulo (8-22): Hemos creído en el amor (1 Jn 4, 16). En referencia a la figura bíblica de Abraham, la fe en este capítulo se explica como "escucha" de la Palabra de Dios, "llamada" a salir del aislamiento de su propio yo , para abrirse a una nueva vida y "promesa" del futuro, que hace posible la continuidad de nuestro camino en el tiempo, uniéndose así fuertemente a la esperanza. La fe también se caracteriza por la "paternidad", porque el Dios que nos llama no es un Dios extraño, sino que es Dios Padre, la fuente de bondad que es el origen de todo y sostiene todo. En la historia de Israel, lo contrario de la fe es la idolatría, que dispersa al hombre en la multiplicidad de sus deseos y lo "desintegra en los múltiples instantes de su historia", negándole la espera del tiempo de la promesa. Por el contrario, la fe es confiarse al amor misericordioso de Dios, que siempre acoge y perdona, que endereza "lo torcido de nuestra historia", es disponibilidad a dejarse transformar una y otra vez por la llamada de Dios "es un don gratuito de Dios que exige la humildad y el valor de fiarse y confiarse, para poder ver el camino luminoso del encuentro entre Dios y los hombres, la historia de la salvación." (n. 14) Y aquí está la "paradoja" de la fe: el volverse constantemente al Señor hace que el hombre sea estable, y lo aleja de los ídolos.

La LF se detiene, después, en la figura de Jesús, el mediador que nos abre a una verdad más grande que nosotros, una manifestación del amor de Dios que es el fundamento de la fe "precisamente en la contemplación de la muerte de Jesús la fe se refuerza", porque Él 10


revela su inquebrantable amor por el hombre. También en cuanto resucitado Cristo es "testigo fiable", "digno de fe”, a través del cual Dios actúa realmente en la historia y determina el destino final. Pero hay "otro aspecto decisivo" de la fe en Jesús: "La participación en su modo de ver". La fe, en efecto, no sólo mira a Jesús, sino que también ve desde el punto de vista de Jesús, con sus ojos. Usando una analogía, el Papa explica que, como en la vida diaria, confiamos en "la gente que sabe las cosas mejor que nosotros" - el arquitecto, el farmacéutico, el abogado - también en la fe necesitamos a alguien que sea fiable y experto en "las cosas de Dios" y Jesús es "aquel que nos explica a Dios." Por esta razón, creemos a Jesús cuando aceptamos su Palabra, y creemos en Jesús cuando lo acogemos en nuestras vidas y nos confiamos a él. Su encarnación, de hecho, hace que la fe no nos separe de la realidad, sino que nos permite captar su significado más profundo. Gracias a la fe, el hombre se salva, porque se abre a un Amor que lo precede y lo transforma desde su interior. Y esta es la acción propia del Espíritu Santo: "El cristiano puede tener los ojos de Jesús, sus sentimientos, su condición filial, porque se le hace partícipe de su Amor, que es el Espíritu" (n. 21). Fuera de la presencia del Espíritu, es imposible confesar al Señor. Por lo tanto, "la existencia creyente se convierte en existencia eclesial", porque la fe se confiesa dentro del cuerpo de la Iglesia, como "comunión real de los creyentes." Los cristianos son "uno" sin perder su individualidad y en el servicio a los demás cada uno gana su propio ser. Por eso, "la fe no es algo privado, una concepción individualista, una opinión subjetiva", sino que nace de la escucha y está destinada a pronunciarse y a convertirse en anuncio. 11


El segundo capítulo (23-36): Si no creéis, no comprenderéis (Is 07, 09). El Papa demuestra la estrecha relación entre fe y verdad, la verdad fiable de Dios, su presencia fiel en la historia. "La fe, sin verdad, no salva - escribe el Papa – Se queda en una bella fábula, la proyección de nuestros deseos de felicidad." Y hoy, debido a la "crisis de verdad en que nos encontramos", es más necesario que nunca subrayar esta conexión, porque la cultura contemporánea tiende a aceptar solo la verdad tecnológica, lo que el hombre puede construir y medir con la ciencia y lo que es "verdad porque funciona", o las verdades del individuo, válidas solo para uno mismo y no al servicio del bien común. Hoy se mira con recelo la "verdad grande, la verdad que explica la vida personal y social en su conjunto", porque se la asocia erróneamente a las verdades exigidas por los regímenes totalitarios del siglo XX. Esto, sin embargo, implica el "gran olvido en nuestro mundo contemporáneo", que - en beneficio del relativismo y temiendo el fanatismo - olvida la pregunta sobre la verdad, sobre el origen de todo, la pregunta sobre Dios. La LF subraya el vínculo entre fe y amor, entendido no como "un sentimiento que va y viene", sino como el gran amor de Dios que nos transforma interiormente y nos da nuevos ojos para ver la realidad. Si, pues, la fe está ligada a la verdad y al amor, entonces "amor y verdad no se pueden separar", porque sólo el verdadero amor resiste la prueba del tiempo y se convierte en fuente de conocimiento. Y puesto que el conocimiento de la fe nace del amor fiel de Dios, "verdad y fidelidad van juntos". La verdad que nos abre la fe es una verdad centrada en el encuentro con el Cristo 12


encarnado, que, viniendo entre nosotros, nos ha tocado y nos ha dado su gracia, transformando nuestros corazones.

Aquí el Papa abre una amplia reflexión sobre el "diálogo entre fe y razón", sobre la verdad en el mundo de hoy, donde a menudo viene reducida a la "autenticidad subjetiva", porque la verdad común da miedo, se identifica con la imposición intransigente de los totalitarismo. En cambio, si la verdad es la del amor de Dios, entonces no se impone con la violencia, no aplasta al individuo. Por esta razón, la fe no es intransigente, el creyente no es arrogante. Por el contrario, la verdad vuelve humildes y conduce a la convivencia y el respeto del otro. De ello se desprende que la fe lleva al diálogo en todos los ámbitos: en el campo de la ciencia, ya que despierta el sentido crítico y amplía los horizontes de la razón, invitándonos a mirar con asombro la Creación; en el encuentro interreligioso, en el que el cristianismo ofrece su contribución; en el diálogo con los no creyentes que no dejan de buscar, que "intentan vivir como si Dios existiese", porque "Dios es luminoso, y se deja encontrar por aquellos que lo buscan con sincero corazón". "Quién se pone en camino para practicar el bien - afirma el Papa - se acerca a Dios". Por último, la LF habla de la teología y afirma que es imposible sin la fe, porque Dios no es un mero "objeto", sino que es Sujeto que se hace conocer. La teología es participación del conocimiento que Dios tiene de sí mismo; se desprende que debe ponerse al servicio de la fe de los cristianos y que el Magisterio de la Iglesia no es un límite a la libertad teológica, sino un elemento

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constitutivo porque garantiza el contacto con la fuente original, con la Palabra de Cristo.

El tercer capítulo (37-49): Transmito lo que he recibido (1 Co 15, 03). Todo el capítulo se centra en la importancia de la evangelización: quien se ha abierto al amor de Dios, no puede retener este regalo para sí mismo, escribe el Papa: La luz de Jesús resplandece sobre el rostro de los cristianos y así se difunde, se transmite bajo la forma del contacto, como una llama que se enciende de la otra, y pasa de generación en generación, a través de la cadena ininterrumpida de testigos de la fe. Esto comporta el vínculo entre fe y memoria, porque el amor de Dios mantiene unidos todos los tiempos y nos hace contemporáneos a Jesús. Por otra parte, se hace "imposible creer cada uno por su cuenta", porque la fe no es "una opción individual", sino que abre el yo al "nosotros" y se da siempre "dentro de la comunión de la Iglesia". Por esta razón, "quien cree nunca está solo": porque descubre que los espacios de su "yo" se amplían y generan nuevas relaciones que enriquecen la vida.

Hay, sin embargo, un "medio particular" por el que la fe se puede transmitir: son los Sacramentos, en los que se comunica "una memoria encarnada." El Papa cita en primer lugar el Bautismo – tanto de niños como de adultos, en la forma del catecumenado - que nos recuerda que la fe no es obra del individuo aislado, un acto que se puede cumplir solos, sino que debe ser recibida, en comunión eclesial. "Nadie 14


se bautiza a sí mismo", dice la LF. Además, como el niño que tiene que ser bautizado no puede profesar la fe él solo, sino que debe ser apoyado por los padres y por los padrinos, se sigue "la importancia de la sinergia entre la Iglesia y la familia en la transmisión de la fe." En segundo lugar, la Encíclica cita la Eucaristía, "precioso alimento para la fe", "acto de memoria, actualización del misterio" y que "conduce del mundo visible al invisible," enseñándonos a ver la profundidad de lo real. El Papa recuerda después la confesión de la fe, el Credo, en el que el creyente no sólo confiesa la fe, sino que se ve implicado en la verdad que confiesa; la oración, el Padre Nuestro, con el que el cristiano comienza a ver con los ojos de Cristo; el Decálogo, entendido no como "un conjunto de preceptos negativos", sino como "un conjunto de indicaciones concretas" para entrar en diálogo con Dios, "dejándose abrazar por su misericordia", "camino de la gratitud" hacia la plenitud de la comunión con Dios . Por último, el Papa subraya que la fe es una porque uno es "el Dios conocido y confesado", porque se dirige al único Señor, que nos da la "unidad de visión" y "es compartida por toda la Iglesia, que forma un solo cuerpo y un solo Espíritu". Dado, pues, que la fe es una sola, entonces tiene que ser confesada en toda su pureza e integridad, "la unidad de la fe es la unidad de la Iglesia"; quitar algo a la fe es quitar algo a la verdad de la comunión. Además, ya que la unidad de la fe es la de un organismo vivo, puede asimilar en sí todo lo que encuentra, demostrando ser universal, católica, capaz de iluminar y llevar a su mejor expresión todo el cosmos y toda la historia. Esta unidad está garantizada por la sucesión apostólica.

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El capítulo cuarto (n. 50-60): Dios prepara una ciudad para ellos (Hb 11, 16) Este capítulo explica la relación entre la fe y el bien común, lo que conduce a la formación de un lugar donde el hombre puede vivir junto con los demás. La fe, que nace del amor de Dios, hace fuertes los lazos entre los hombres y se pone al servicio concreto de la justicia, el derecho y la paz. Es por esto que no nos aleja del mundo y no es ajena al compromiso concreto del hombre contemporáneo. Por el contrario, sin el amor fiable de Dios, la unidad entre todos los hombres estaría basada únicamente en la utilidad, el interés o el miedo. La fe, en cambio, capta el fundamento último de las relaciones humanas, su destino definitivo en Dios, y las pone al servicio del bien común. La fe "es un bien para todos, un bien común", no sirve únicamente para construir el más allá, sino que ayuda a edificar nuestras sociedades, para que avancen hacia el futuro con esperanza.

La encíclica se centra, después, en los ámbitos iluminados por la fe: en primer lugar, la familia fundada en el matrimonio, entendido como unión estable de un hombre y una mujer. Nace del reconocimiento y de la aceptación de la bondad de la diferenciación sexual y, fundada sobre el amor en Cristo, promete "un amor para siempre" y reconoce el amor creador que lleva a generar hijos. Después los jóvenes: aquí el Papa cita las Jornadas Mundiales de la Juventud, en las que los jóvenes muestran "la alegría de la fe" y el compromiso de vivirla de un modo firme y generoso. "Los jóvenes aspiran a una vida grande escribe el Papa -. El encuentro con Cristo da una esperanza sólida 16


que no defrauda. La fe no es un refugio para personas pusilánimes, sino que ensancha la vida". Y en todas las relaciones sociales: haciéndonos hijos de Dios, de hecho, la fe da un nuevo significado a la fraternidad universal entre los hombres, que no es mera igualdad, sino la experiencia de la paternidad de Dios, comprensión de la dignidad única de la persona singular. Otra área es la de la naturaleza: la fe nos ayuda a respetarla, a "buscar modelos de desarrollo que no se basen únicamente en la utilidad y el provecho, sino que consideren la creación como un don"; nos enseña a encontrar las formas justas de gobierno, en las que la autoridad viene de Dios y está al servicio del bien común; nos ofrece la posibilidad del perdón que lleva a superar los conflictos. "Cuando la fe se apaga, se corre el riesgo de que los fundamentos de la vida se debiliten con ella", escribe el Papa, y si hiciéramos desaparecer la fe en Dios de nuestras ciudades, se debilitaría la confianza entre nosotros y quedaríamos unidos sólo por el miedo. Por esta razón no debemos avergonzarnos de confesar públicamente a Dios, porque la fe ilumina la vida social. Otro ámbito iluminado por la fe es el del sufrimiento y la muerte: el cristiano sabe que el sufrimiento no puede ser eliminado, pero que le puede dar sentido, puede convertirlo en acto de amor, de entrega confiada en las manos de Dios, que no nos abandona, y ser así "etapa de crecimiento en la fe y el amor". Al hombre que sufre, Dios no le da un racionamiento que explique todo, sino que le responde con una presencia que acompaña, que abre un un resquicio de luz en la oscuridad. En este sentido, la fe está unida a la esperanza. Y aquí el Papa hace un llamamiento: "No nos dejemos robar la esperanza, no

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permitamos que la banalicen con soluciones y propuestas inmediatas que obstruyen el camino."

Conclusión (N º 58-60): Bienaventurada la que ha creído (Lc 1, 45) Al final de la LF, el Papa nos invita a mirar a María, "icono perfecto" de la fe, porque, como Madre de Jesús, ha concebido "fe y alegría." A Ella se alza la oración del Papa para que ayude la fe del hombre, nos recuerde que aquellos que creen nunca están solos, y que nos enseñe a mirar con los ojos de Jesús. Como es de apreciarse, desde el papa Juan Pablo II con su encíclica Juan Pablo II ha escrito 14 encíclicas; 13 de ellas son Cartas Encíclicas y una -la "Slavorum apostoli"- es una Epístola Encíclica. 1. Redemptor Hominis: (Jesucristo Redentor del hombre), 4-31979. 2. Dives in Misericordia: (Dios Padre, Rico de misericordia), 30-111980 3. Laborem Exercens: (Trabajo humano y problemas sociales), 149-1981. 4. Slavorum Apostoli: (Santos Cirilo y Metodio, patronos de los eslavos), 2-6-1985. 5. Dominum et Vivificantem: (Espíritu Santo Seńor y vivificador), 18-5-1986. 6. Redemptoris Mater: (María, Madre del Redentor), 25-3-1987. 7. Sollicitudo Rei Socialis: (Auténtico desarrollo del hombre y de la sociedad), 30-12-1987. 18


8. Redemptoris Missio: (La misión), 7-12-1990. 9. Centesimus Annus: (La cuestión social, a cien ańos de la "Rerum novarum"), 1-5-1991. 10.

Veritatis Splendor: (Fundamentos de la moral católica), 6-8-

1993. 11.

Evangelium Vitae: (Valor e inviolabilidad de la vida

humana), 25-3-1995. 12.

Ut Unum Sint: (Sobre el compromiso ecuménico), 25-5-

1995. 13.

Fides et Ratio: (Sobre la Fe y la Razón), 14-9-1998.

14.

Ecclesia de Eucharistia: (Sobre la Eucaristía en su relación

con la Iglesia), 17-4-2003. Así como también: El aporte de Benedicto XVI Carta encíclica Caritas in veritate. Sobre el desarrollo humano integral en la caridad y en la verdad. SPE SALVI - Carta encíclica sobre la ESPERANZA CRISTIANA - 30 de Noviembre 2007. Exhortación apostólica postsinodal SACRAMENTUM CARITATIS sobre la Eucaristía, fuente y culmen de la vida y de la misión de la Iglesia, 22-Febrero-2007. No vamos a ser detenidos por quienes quieran destruir nuestro mensaje, hemos nacido con esa fe cristiana de aquellos hombres mártires, para enfrentar una y mil dificultades y llamamos por eso a toda nuestra militancia, a todos nuestros amigos, a todos los que quieran seguir este camino con esperanza con un pacto por la paz, somos conscientes que ha habido intentos y esfuerzos anteriores que han naufragado por que han prevalecido intereses menudos o visiones particulares. La magnitud y agudización del problema del país ante el 19


espiral de violencia y el nivel de inseguridad ciudadana así como de crimen organizado nos compromete a redoblar nuestra fe en los ideales de nuestro partido. Ya observamos la amenaza que se presenta al Papa Francisco, felizmente nada lo va a detener, nosotros reconocemos que la tarea no es fácil, el defender la libertad en su sentido integral, la libertad para el desarrollo de la persona humana, la libertad para defender los bienes materiales, la libertad para la expansión de todas las potencialidades espirituales y materiales de cada ser que nace en nuestro país y en nuestro continente. Y por eso decimos, que el reino de esas libertades económicas y el reino de esas libertades egoístas y privilegiadas se contrapone en una sociedad pobre y limitada como la peruana al reino de la libertad para todos los peruanos. Por eso es que trabajamos y trabajaremos por la consolidación del sistema democrático con una institucionalidad partidaria, legalidad en el liderazgo, lealtad a los principios, doctrina y filosofía del partido. Quiero en nombre de los demócratas cristianos, reafirmar nuestra decisión de contribuir a este proceso de consolidación y organización de los comités base para la inscripción del partido Demócrata Cristiano, al Jurado Nacional de Elecciones en la Sociedad Comunitaria Tecnológica la economía, la innovación, la transferencia está puesta al servicio del hombre, de acuerdo con estos principios y el Nuevo Conjunto de Relaciones Humanas y Tecnológicas fundadas en la solidaridad, la participación y la fraternidad.

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VIVA LA DEMOCRACIA CRISTIANA, VIVA GENTE QUE TRABAJA POR

EL

PERU,

LA

PATRIA

DEL

MAÑANA,

COMUNITARIA TECNOLÓGICA.

HEINZ ORTIZ JARA PRESIDENTE 2016

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SOCIEDAD


Cincuentisiete años por la justicia y la inclusion social