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Los retos de la Universidad española (I)NEW Talents

Los retos de la Universidad española (I)

El 19 de noviembre, se presentó en Madrid el Informe España 2019, elaborado por la Cátedra José María Martín Patino de la cultura del encuentro, de la Universidad Pontificia de Comillas. Bajo el patrocinio de la Fundación Ramón Areces, estos informes anuales nos ofrecen una visión de conjunto de la sociedad española, y nos aportan valiosos datos y reflexiones sobre nuestra realidad y los principales retos a los que nos enfrentamos. En su parte tercera, sobre desarrollo e integración social, destaca el capítulo primero: “La Universidad Española. Evolución y retos ante una nueva sociedad y economía”, redactado por Juan Francisco Julià Igual.

Antonio Díaz Narváez, Profesor Dr. Universidad Pontificia de Comillas. ICADE. @AntonioDiNa

La Universidad tiene que cumplir una de sus funciones, la formación de profesionales competentes, de la manera más eficiente posible.

Entiendo que la profundidad y la agudeza de las propuestas de este informe (https://blogs.comillas.edu/informeespana/) merecen una lectura detallada del mismo. Sí me gustaría, al menos en las siguientes líneas, adelantar parte de sus c o nclusiones, con especial atención a los retos descritos por el profesor Julià Igual sobre la base de los datos recogidos sobre nuestra realidad universitaria. Espero con ello animar al lector a una lectura pausada del documento.

Decía Ortega y Gasset en su “Misión de la Universi dad” que “la reforma universitaria no puede reducirse, ni siquiera consistir principalmente, a la corrección de abusos. Reforma es siempre creación de usos nuevos”. Cierto es que desde el advenimiento de la democracia, reformas universitarias no nos han faltado. Sí ha faltado en el ámbito educativo en general, y en el universitario en particular, una mayor visión de Estado por parte de las fuerzas políticas (esta falta de visión de Estado pare ce ¡ay! un mal que lejos de desaparecer campa por sus fueros en la nueva política). La educación es quizás la más importante de todas las tareas que conforman la cosa pública y requiere de estabilidad, consenso y racio nalidad. Algo de lo que, en buena parte, se ha carecido. E n todo caso se han producido hitos destacables en este proceso de reforma de nuestra Universidad: La Ley de Reforma Universitaria (LRU) de 1983, que supuso una clara apuesta por la modernización y la equiparación de la Universidad Española con países de nuestro entorno. La Ley Orgánica de Universidades (LOU) de 2001 y la Ley orgánica de Modificación de la LOU, (LOMLOU) de 2007, que nos introdujo de pleno en el Espacio Europeo de Educación Superior (Plan Bolonia, para los amigos). Es evidente que, pese a las fallas que siguen existiendo en el sistema (algunas exasperantes) se ha producido un proceso importante de modernización y adaptación a las necesidades de un entorno europeo y global cada vez más exigente. Los principales retos de nuestra Universidad Son muchos y muy jugosos los datos y cifras aportados por este informe, y podremos analizarlos con detenimiento en próximos artículos. Hoy quisiera empezar esta serie enu merando, y glosando muy brevemente, los principales retos a los que, en palabras del profesor Julià Igual, se enfrenta nuestra Universidad . Todo ello con la esperanza de que pueda profundizar en ellos en futuras entregas. Dichos retos son los siguientes:

1. Adaptación de la oferta curricular a las exigencias del mercado laboral, no solo en el ámbito del contenido de las materias impartidas sino en la formación de las habilidades y en los métodos de forma ción. La Universidad no es sólo un instrumento para acceder al mercado laboral, también es la casa de la ciencia y del pensamiento, del debate y de la cultura. Pero sin renunciar a lo anterior, la Universidad tiene que cum plir una de sus funciones, la formación de profesionales competentes, de la manera más eficiente posible.

2. Consecución del mayor grado de equidad en el ámbito educativo a través de más y mejores becas y ayudas al estudio. Una Universidad que no premia el trabajo, el talento y la excelencia con independen cia del nivel económico es una Universidad injusta e ineficaz. El nivel de inversión en becas y ayudas al estudio universitario es un 40% inferior a la media de los países de la OCDE.

3. Mejora de nuestra capacidad de atracción de estudiantes extranjeros, que pasa por ampliar nuestra oferta de estudios en inglés y no presenciales. Tengo que decir que a la consecución de estas dos metas dedico buena parte de mi empeño profesional.

4. Aumento del porcentaje de estudiantes que realizan estudios de Máster y posgrado. Dicho porcentaje es inferior al de la media de la UE y de la OCDE. Por otra parte, las empresas demandan un perfil de trabajador cada vez más cualificado. 5. Necesidad de atraer talento, incrementando la pre sencia de profesorado internacional. Se necesita para ello no solo incrementar los recursos disponibles para ello sino disponer de mayor libertad de contratación.

6. Mejora de los procesos de selección y contratación del profesorado, que deben ser, en palabras del profesor Ju lià Igual, “más abiertos y competitivos, de mayor calidad y más flexibles”. Es igualmente indispensable la creación de un marco normativo que permita unas condiciones labo rales dignas y estables para el investigador y el profesor en formación y de apoyo. 7. Desarrollo de los programas de movilidad internacio nal, con especial atención al profesorado más joven. Es difícil hacer verdadera ciencia sin contacto con los méto

Impulso de los programas que incentiven la relación Universidad y empresa. Éste es, en mi opinión, el reto con mayúsculas de la Universidad Española. dos de investigación y de docencia más allá de nuestras fronteras. La ciencia se lleva mal con el provin cianismo y la endogamia. Además es un medio privilegiado para darle visibilidad internacional a nuestra Universidad.

8. Impulso de los programas que incentiven la relación Univer sidad y empresa. He dedicado dos artículos a analizar esta cuestión que sigue siendo la gran asignatu ra pendiente de nuestra Universidad, por lo que no me detendré en ello. Pero es éste, en mi opinión, el reto con mayúsculas de la Universidad Española. 9. Necesidad de una estrategia de imagen que prestigie y ponga en valor a nuestra Universidad, dotándola de una visi bilidad internacional que mejore su posición en los rankings i n ternacionales. Saber venderse no es un tema menor, cuando hablamos de la imagen de la Universidad Española. 10. Mejora de los sistemas de gobierno y gestión de nuestra Universidad. Es necesario alcanzar un justo equilibrio entre eficacia y agilidad, por una parte, y democracia, partici pación y autonomía por otra. Y una última reflexión, esta de mi

cosecha: debemos recuperar el gusto por la docencia. Soy un apasionado de la fa ceta docente del profesor de Universidad, no podemos per mitirnos el lujo de entre gar la educación universitaria a quienes consideran que la docencia es una carga, la carga docente, una molestia en su actividad investigado ra. Dicho en otras palabras, y volviendo a Ortega, no se puede dejar la educación e n manos de “pésimos profesores, que sienten la enseñanza como un robo de horas hecho a su labor de laboratorio o archivo”.