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El arte de tomar decisionesDigitalAGE

Ante la necesidad de tomar una decisión, ¿eres de los que deciden? ¿O eres de los dejas que alguien o algo decida por ti? Si eres de estos últimos, te felicito, eres afortunado, dado que dispones de más tiempo para emplear en realizar otro tipo de actividades y además serás más “feliz” o te encontraras en un estado de mayor satisfacción y bienestar. Si eres de los que tienen la libertad y el control de tomar y elegir sus propias decisiones en todas las facetas de tu vida, tanto personal como profesional, te aconsejo seguir leyendo este artículo, pues puede ser de utilidad. El arte de tomar decisiones

Las predicciones sobre el futuro del trabajo en la era digital a corto plazo indican que en 2019, el 25% de los procesos operativos y de desarrollo ya están automatizados, teniendo como resultado positivo un incremento del 15% de la pro ductividad de los trabajadores. Como consecuencia, los empleados digitales dejan de realizar las tareas y micro-tareas repetitivas, que pasan a ser realizadas por robots y tienen más tiempo para para la toma de decisiones como parte fundamental en su trabajo diario.

La habilidad de toma de decisiones es hoy en día una habilidad básica y fundamental a nivel directivo, pero los responsables de RRHH empiezan a demandarla como ha bilidad diferenciadora en los empleados medios de toda com pañía. Dado que este factor afectará al grado y calidad de empleabilidad hay que estar preparado y trabajar la estrategia y la creación de buenos hábitos en la toma de decisiones, tanto a nivel personal como profesional.

La toma de decisiones es el proceso mental mediante el cual seleccionamos la mejor opción dentro del conjunto disponible, para resolver una situación o problema que se antepone en nuestro día a día.

Según estudios neurocientíficos nuestro cerebro toma entre 250 y 25.000 decisiones al día. En cada decisión que toma emplea entre 3 y 33 minutos, dependiendo del tipo de decisión que se trate, automática o lógica. Elegir, elegir, elegir… un proceso abrumador En el entorno profesional, de media un empleado digital recibe 140 correos electrónicos, 60 notificaciones de teléfono móvil al día y cientos de notificaciones de aplicaciones de mensajería y software de colaboración o gestión de clien tes y proyectos. Añade aquí las notificaciones, mensajes, correos, llamadas que recibes a nivel personal.

Por cada uno de estos eventos y tareas, nuestro cerebro tiene que micro-decidir si lee o ignora ese correo urgente, si interrumpe la actividad en la que está ocupado para aten der la nueva e inesperada petición o sigue centrado en su tarea actual. En la mayoría de los casos hemos adquirido el mal hábito de interrumpir la tarea foco y atender el evento inmediato e inesperado.

A nivel personal la cosa tampo co pinta prometedora. Un simple ejemplo trivial a la hora de elegir y tomar decisiones en una simple compra online de cualquier producto. ¿Sabías que existen más de 400 millones de productos dispo nibles en Amazon, 180 millones de los cuales se puede elegir comprar España? El resultado de búsque da promedio de un artículo en venta online es de aproximadamente 300 si no se filtra por marca, modelo o alguna característica diferencia

Sandra Martínez Polo, Especialista en Comunicaciones e IT. Gamifier @samapo

Con tantas opciones para elegir, cada vez hay más personas a las que les resulta muy difícil precisamente eso, elegir.

dora. Con tal número de opciones la toma de decisión es más larga en el tiempo y más complicada y abrumadora.

El resultado de todo esto es que hoy en día, to mamos mayor número de d ec isiones, nos piden que las atendamos en el menor tiempo posible y casi de manera continua. Es razonable pensar que si las personas, a la hora de to mar decisiones tienen más opciones de elección, entonces tienen mayor sensación de libertad y mayor bienestar personal, social y profesional.

Paradójicamente, esta explosión de elección tiene consecuencias negativas para el cerebro. Con tantas opciones para elegir, cada vez hay más personas a las que les resulta muy difícil precisamente eso, elegir. Muchas de ellas sufren de desde fatiga mental física y emocional hasta bloqueo, es decir, incapacidad de actuación en vez de una libertad de actuación. Además, cuantas más opciones haya, si se es exigente a la hora de elegir, más fácil será lamentar cualquier aspecto que sea decepcionante sobre la opción que se elija y que surjan sentimientos de culpa ante la mala elección, arrepentimiento, menor nivel de satisfacción, y por tanto, personas menos felices.

Pero al igual que se automatiza el mal hábito de aten der cualquier tipo de evento o interrupción, ya sea digital o hu mana, se pueden automatizar buenos hábitos que nos ayuden a simplificar la toma de decisiones. Aquí dejo algunos buenos consejos que creo pueden ser de utilidad: 1. Diferenciar entre acción o elección. Parecerá obvio, pero al tener tanta libertad de elección podemos elegir no realizar o retrasar las tareas o deberes básicos, como asearnos, realizar limpieza, hacer ejercicio, comer sano… Ante un deber no cabe la posibilidad de pensar en hacerlo o no hacerlo. Siempre elige hacerlo, elige prioridad máxima en tu agenda e intenta realizarla cuanto antes en el día.

2. Disminuir el número de opciones. Menos, es más. Simplificar a tres opciones posibles. La por defecto o necesidad, la más simple y práctica

y la más realista. Deja la imaginación y emociones en el cajón a ser posible. 3 . Agrupar tareas y tomas de decisiones similares. Planificar la hora, el tiem po que llevará la toma de d e cisión y lugar donde se realizará la acción. La hora idónea es entre las 10:00 y 12 PM. Después de las 20h el cerebro está fatigado. Para decisiones triviales y de corto plazo, cuanto menos tiempo se dedique mejor. Para decisiones importantes, a largo plazo, convie ne “consultar con la almohada” y dedicar entre 24 y 72 h a la toma de decisión. 4. Aprender a disfrutar el acto de “toma de decisión”. Si eres de los que tomar decisiones le resulta complicado o lo evita, intenta asociar el nuevo hábito de toma de decisión junto a una experiencia placentera como dar un paseo, tomar algo en un restaurante o realizarlo en compañía. 5. Practicar, practicar, practicar. Cuanto más se practique, más experiencia se adquiere y menos equivocaciones. Como se suele decir, equivocarse es de sabios, y ante una decisión desacertada, no te preocupes, el cerebro se adapta rápida mente, pues tenemos que seguir viviendo. Nuestro cerebro toma entre 250 y 25.000 decisiones al día. En cada decisión que toma emplea entre 3 y 33 minutos, dependiendo del tipo de decisión que se trate, automática o lógica.