Page 1


Durante los últimos años, la actividad turística en el Ecuador ha constituido una alternativa económica y productiva para el país, pues genera recursos económicos en las comunidades asentadas en sitios turísticos con lo que se dinamiza su economía. Dentro del Programa Nacional de Capacitación Turística, el Ministerio de Turismo (MINTUR) realizó la recopilación de la información existente para cada una de las Áreas Protegidas del Estado, en las cuales intervendrá con desarrollo y facilitación turística en el año 2010. La información recopilada, servirá como documento base para la capacitación de guías de las Áreas Naturales Protegidas, entre las cuales se encuentra la Reserva de Producción Faunística Cuyabeno (RPFC).

La capacitación turística forma parte de una de las prioridades de acción del MINTUR, pues la carencia de la misma ha impedido que se genere sostenibilidad en los conocimientos, destrezas y habilidades del recurso humano del sector. Estos documentos recopilatorios, servirán de apoyo a los guías de las Áreas Naturales Protegidas del Ecuador pues les permitirá refrescar, adquirir y renovar conocimientos sobre el lugar y sus alrededores, lo que les servirá para efectuar un excelente trabajo de guianza. LA RESERVA DE PRODUCCIÓN FAUNÍSTICA CUYABENO

Fue establecida en 1979, con una superficie de 254 760 hectáreas a través del Acuerdo Ministerial Nº 322 (Rodríguez, 1998). Sus límites han sido modificados en dos ocasiones: una ampliación a un total de 655 000 hectáreas en 1991, para conservar los ecosistemas representativos de la baja Amazonía ecuatoriana y una exclusión en 1994 de alrededor de 52 000 hectáreas en una zona ocupada por colonos. Actualmente, la RPFC tiene una extensión de 603 380 ha dentro de un rango altitudinal que varía entre 11 a 326 msnm (de la Torre et al., 2003).

La RPFC es considerada como un santuario de vida silvestre y una de las áreas de mayor diversidad específica de la Cuenca Amazónica (Borbor, 2000) pues incluye áreas de altísimo valor para la conservación de la biodiversidad, no sólo del Ecuador sino del planeta. La gran diversidad a nivel de microhábitats así como la riqueza de especies en varios grupos biológicos como plantas, peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos, le otorga una gran importancia tanto para la investigación como para la conservación. Se estima que en ésta reserva existen alrededor de 1 350 especies de vertebrados. Además, se conoce muy poco de las especies que viven allí y del número exacto de especies endémicas (Palacios, 1991).


El bosque y los complejos de humedales se extienden sobre una enorme área, con acceso limitado por parte de los humanos por lo que aun existen grandes áreas que funcionan como sumideros de especies de caza y refugios seguros para especies nativas, conocidas y desconocidas, que viven en el área (Alverson et al., 2008).

El principal objetivo de esta reserva es la conservación de su invalorable muestra del ecosistema amazónico que forma parte de uno de los siete refugios pleistocénicos que sobrevivió a la última edad de hielo del planeta, por lo que posee una alta biodiversidad así como una gran interacción entre las especies ahí presentes (Rodríguez, 1998). Sin embargo de su gran importancia y su antigüedad, la RPFC no posee los recursos adecuados para un manejo apropiado. Por el servicio ambiental que genera a nivel mundial, merece un mayor interés y apoyo tanto nacional como internacional.

En la RPFC habitan algunos grupos indígenas que todavía dependen de sus bosques, humedales y ríos para su sostenimiento. Esta relación los convierte en esenciales aliados de la conservación (Alverson et al., 2008). Sin embargo acciones antropogénicas que buscan el desarrollo económico del país, pueden influenciar en la forma de vida de estos grupos, con lo que el equilibrio que han mantenido con la naturaleza corre peligro.

Este documento recopila mucha de la información que hasta el momento ha sido generada dentro de la RPFC y pretende ser una guía que puede ser utilizada por los guías nativos que a futuro trabajen en esta actividad. La RPFC está ubicada al nororiente del país (Mapa 1), formando parte de las provincias de Sucumbíos y Orellana, al sur del río Güeppí y al oeste del río Lagartococha, (Alverson et al., 2008). Ocupa parcialmente los cantones de Cuyabeno, Aguarico, Putumayo y Lago Agrio. A pesar de encontrarse a más de 2 700 km de la desembocadura del río Amazonas, del cual su sistema hídrico es subsidiario, la RPFC se encuentra situada a tan solo 251,5 m de altitud media. La altura máxima en el interior de la reserva es 326 msnm, mientras que la altura del punto más es de tan sólo 177 msnm, en la confluencia entre los ríos Aguarico y Napo. Desde este punto el río Napo y después el río Amazonas recorrerá casi 3 000 km hasta llegar al Océano Atlántico, con un desnivel medio de tan solo 6 cm por kilómetro (Alverson et al., 2008)

Climatología

En la reserva, la precipitación media anual es de 3 300 mm, con algunas variaciones de acuerdo a la estación. Los meses de abril a noviembre tienden a ser los meses


más húmedos, mientras que entre diciembre y enero es la época más seca. La temperatura media anual es de 24°C con un rango estacional de 20 a 32°C, lo que conduce a altas tasas de evapotranspiración (de la Torre et al., 2003).

Geomorfología

La geomorfología de la RPFC es el producto de una diversa combinación de procesos, desde aquellos que ocurrieron en el fondo marino hace más de 13 millones de años, hasta el movimiento de materiales a través de los ríos, producto de la erosión de la Cordillera de los Andes. En el caso de la RPFC, los ríos y quebradas se erosionan continuamente hacia las cabeceras, redistribuyendo y reprocesando los depósitos geológicos originales (Rodríguez, 1998; Alverson et al., 2008).

En la RPFC se encuentran grandes extensiones de arcillas de origen marino, depositadas quizás desde decenas hasta miles de metros bajo tierra y al menos 13 millones de años antes de que los Andes empezaran a crecer (Wessenlingh et al., 2006). Durante los últimos 8 a 13 millones de años, los Andes han experimentado un levantamiento continuo, gran actividad volcánica y procesos de erosión (Coltorti y Ollier, 2000). Esta progresión de cambios de paisaje produjo la secuencia sedimentaria del presente: arcillas marinas cubiertas por arcillas derivadas de los Andes jóvenes y de las tierras al este de los Andes (Wessenlingh et al. 2006). Durante este periodo de cambios, los productos de la erosión llegaron, a través de los ríos de movimiento rápido, hacia las tierras bajas de Ecuador, Perú y Colombia. La deposición resultante creó un enorme abanico aluvial que abarcaba alrededor de 400 km desde el noreste de Ecuador hasta el norte del Perú. La región del Cuyabeno yace en el borde bajo nororiental de este abanico aluvial dentro del área de influencia del río Putumayo (Alverson et al., 2008).

Una serie de fallas locales que corren de noreste a suroeste y su levantamiento, produjo una redistribución de los sedimentos, lo cual probablemente tuvo un rol clave en la formación del complejo de lagunas de aguas negras y quebradas serpenteantes de Lagartococha (Alverson et al., 2008).

Relieves dominantes

Las terrazas, colinas redondeadas, valles saturados y barrancos erosivos representan los relieves terrestres dominantes en la RPFC. Las terrazas altas son posibles remanentes de anteriores superficies de deposición y cuya superficie plana original aun no ha sido totalmente desgastada por efecto de la erosión. Las terrazas


intermedias o bajas, comunes a lo largo de quebradas, son planicies aluviales activas o recientemente depositadas. Finalmente, las colinas redondeadas son posiblemente terrazas antiguas que han sido muy erosionadas. Los relieves fluviales, asociados al agua corriente, incluyen barrancos erosivos, pequeñas y grandes quebradas así como valles saturados. Los barrancos erosivos son comunes en cabeceras empinadas e indican lugares de erosión activa. En las áreas más bajas del paisaje, las quebradas serpentean a través de las terrazas bajas, desbordándose ocasionalmente hacia sus planicies aluviales durante los periodos de creciente (Alverson et al., 2008).

Suelos dominantes

Todos los tipos de suelo presentes en la RPFC derivan del mismo tipo de arcilla matriz, sin embargo varían significativamente en cuanto a su coloración, propiedades químicas y contenido de materia orgánica entre los distintos relieves. En las terrazas bajas los suelos están saturados por agua y se caracterizan por tener tonalidades grises resultantes de una disolución de minerales ferrosos, tornando el hierro incoloro. Tienden también a acumular materia orgánica la misma que se descompone muy lentamente debajo del agua y por lo tanto se acumula con el paso del tiempo, creando a veces depósitos de materia orgánica de hasta más de un metro de grosor. En contraste, los suelos de las terrazas altas son cada vez más secos y de dos coloraciones. Los suelos marrones que resultan de la penetración de la materia orgánica por largos periodos de tiempo y los suelos naranjas debido a la presencia de hierro oxidado y la ausencia de materia orgánica. Finalmente, los suelos de los paisajes estacionalmente inundados, como las planicies aluviales y zonas de transición entre los humedales y áreas de tierras altas, se caracterizan por una mezcla de tonalidades naranjas, rojas y grises, indicando una saturación temporal (Coltorti y Ollier, 2000; Alverson et al., 2008).

La textura del suelo (contenido relativo de arena, cieno y arcilla) y la estructura del suelo (partículas del suelo que se aglomeran para formar pedazos) se diferencian significativamente entre los suelos. Generalmente, los suelos ricos en materia orgánica se caracterizan por sus texturas arcillosas y arcilloso-arenosas así como por su estructura granular que provee espacios en el suelo para que el agua y el aire ingresen, disminuyendo la densidad del suelo y permitiendo que las raíces de los árboles penetren fácilmente hasta alcanzar grandes profundidades. En contraste, la arcilla densa queda expuesta en las empinadas pendientes de las colinas mientras que el suelo superficial es erosionado. Las arcillas expuestas recientemente tienen contenidos muy bajos de materia orgánica, una textura arcillosa u ocasionalmente arcilloso-arenosa y son mucho más densas y por consiguiente impenetrables para el agua y el aire (Coltorti y Ollier, 2000).


El suelo de la RPFC es único, en el sentido que mucho de su material básico aparenta ser una forma de arcilla más bien inerte (kaolinita y/o gibbsita), la cual contiene poca cantidad de minerales susceptibles a meteorización (fuentes de nutrientes). Por consiguiente, en contraste a muchos suelos derivados de roca o arenas ricas en minerales susceptible a meteorización, las arcillas que forman la base de la RPFC son relativamente infértiles y con tendencia a limitar la productividad del ecosistema (Wessenlingh et al., 2006).

Aguas dominantes

Las aguas que discurren por el paisaje de la RPFC pueden ser clasificadas como blancas, que son ricas en sedimentos y negras, que presentan colores oscuros con presencia de ácidos orgánicos disueltos. Los ríos de aguas negras nacen en la misma llanura amazónica y contienen grandes cantidades de compuestos orgánicos producto de la descomposición de la materia orgánica, lo que provoca su color oscuro. En contraste con los ríos de aguas blancas, los de aguas negras contienen pocos sedimentos suspendidos. Cuando diferentes cuerpos de agua confluyen, es posible ver una mezcla de estos dos tipos. Las aguas blancas verdaderas se encuentran sólo en ríos grandes que fluyen activamente por áreas de erosión mientras que las aguas negras están asociadas con planicies aluviales bajas y valles saturados (Sierra, 1999; Alverson et al., 2008).

Hidrología

Debido a que el suelo está dominado por arcilla, se produce un medio hidrológico distinto de aquellos que se encuentran en bosques de arena blanca y llanuras comunes de las planicies aluviales de la baja Amazonía. En vez de infiltrarse rápidamente por los suelos dominados por arena, el agua producto de la precipitación no puede penetrar la superficie de suelo de arcilla y fluye en chorros o pequeñas quebradas hacia abajo por cualquier pendiente apreciable (Freeze y Cherry, 1979). En las partes altas de las terrazas, el agua forma charcos temporales debido a una penetración excesivamente lenta. Aunque drena rápidamente hacia puntos más bajos del paisaje, el agua a menudo se estanca o migra lentamente hacia una quebrada saliente cuando se encuentra en valles saturados. Durante este largo periodo de estancamiento, las aguas claras se vuelven negras: éstas extraen ácidos húmicos y taninos de la materia orgánica. Por tanto, las propiedades físicas y químicas del sistema terrestre controlan muchas de las características de su asociado sistema acuático. Las alteraciones del medio terrestre podrían tener un impacto significativo


sobre las propiedades y funcionamiento de los sistemas acuáticos adyacentes (Wessenlingh et al. 2006).

Los niveles de agua de los afluentes también responden a cambios en elevaciones del agua río abajo. Los incrementos en los niveles de agua en los ríos principales represan a sus tributarios, causando que los niveles de agua se eleven durante todo el proceso de recolección de los afluentes, especialmente cuando las arcillas no absorben el agua de entrada pero en cambio la dirigen más lejos río arriba (Alverson et al., 2008).

Al interior de la reserva se encuentran en su totalidad las cuencas de los ríos Sábalo, Pacuyacu, Yanayacu y Cuyabeno que incluyen a afluentes como el Tarapuy, Aguas Negras, Baltayacu y Quebrada Hormiga (Cevallos, 1993) que se originan en la baja Amazonía, a menos de 300 metros de altitud y que recorren al menos 150 km desde su nacimiento hasta su desembocadura en el río Aguarico (Freile y Santander, 2005). El río Cuyabeno cruza la reserva de noreste a sureste y en su parte superior forma un sistema lacustre compuesto de 14 cuerpos de agua interconectados entre sí por canales y ríos y que pueden medir hasta 2 km de largo, el mayor sistema lacustre tropical del Ecuador. En épocas secas, las lagunas pueden disminuir un promedio de 5 metros (Ulloa, 1988). Otra laguna de importancia es la de Zancudococha que es la más grande del oriente ecuatoriano y caracterizado por su forma redondeada (Rodríguez, 1998; Rivadeneira-Roura, 2007). ASPECTOS BIOLÓGICOS Como se indicó anteriormente, el ecosistema amazónico forma parte de un refugio del pleistoceno. Estos refugios se formaron durante los cambios climáticos drásticos que tuvieron lugar en el período cuaternario. En este período hubo una alteración entre climas secos y húmedos, en los que las selvas amazónicas crecían o se encogían. En los períodos secos, se formaron islas de vegetación que sirvieron de refugio de especies de flora y fauna, y que constituyeron centros de formación de nuevas especies. Por lo tanto, en estos refugios, emergieron especies nuevas y endémicas que poco a poco repoblaron la cuenca del Amazonas (Rodríguez, 1998).

Toda la reserva se encuentra dentro del Bosque Húmedo Tropical. Estos bosques son conocidos por poseer el mayor número de especies vivientes, aunque las razones para tan alta diversidad son ecológicamente complicadas (Vitt y Zani, 1996). Presenta una asociación compleja de muchas especies que tienen más afinidad con las especies de flora correspondientes a la Cuenca del Amazonas, sin embargo también se pueden presentar especies de los trópicos occidentales. De manera general, los bosques del trópico oriental se caracterizan por la gran diversidad y abundancia de


palmas y dentro de éstas, la más conspicua es el morete (Mauritia flexuosa) que crece especialmente sobre suelos pantanosos con escaso drenaje. Constituye también el hábitat ideal para muchas especies de de plantas herbáceas, arbustivas y árboles de potencial valor económico por los servicios que presta (Cañadas, 1983).

Formaciones vegetales

De acuerdo a Sierra (1999) en el área existen 5 formaciones vegetales que se ubican en la Subregión Norte y Centro de la Amazonía en el Sector Tierras Bajas: Bosque siempreverde de tierras bajas, bosque siempreverde de tierras bajas inundable por aguas blancas, bosque siempreverde de tierras bajas inundable por aguas negras, bosque inundable de palmas de tierras bajas y herbazal lacustre (Mapa 3).

Bosque siempreverde de tierras bajas Comúnmente se los conoce como bosques de tierra firme y cubren la mayor parte de las tierras bajas amazónicas. Incluye los bosques sobre colinas disectadas, sobre tierras planas bien drenadas donde generalmente no se producen inundaciones y sobre tierras planas pobremente drenadas. Crecen sobre suelos relativamente planos de origen aluvial o coluvial pero que no reciben influencia de los ríos (Sierra, 1999). Es diverso, con mucha variación florística que exhibe tres estratos de vegetación: dosel que llega a los 30 metros, subdosel que se distribuye entre los 15 y 25 metros y el sotobosque que se constituye por árboles y arbustos en crecimiento. El dosel suele estar acompañado de árboles con alturas superiores a los 40 m llamados emergentes, como el chuncho (Cedrelinga cataeniformis) (Rivadeneira-Roura, 2007).

En cuanto a su diversidad, ésta es menor en un 40% en comparación con los bosques que crecen sobre terreno colinado. No se reconoce la dominancia de ninguna especie en particular, pero llama la atención que las palmas en estos bosques bien drenados no son abundantes, como en otros bosques de tierra firme del oriente ecuatoriano (Palacios, 1991). En este tipo de bosque, se pueden aún encontrar algunas especies de importancia económica como la caoba (Swietenia macrophylla) y el guayacán (Tabebuia chrysantha). Estos árboles son muy cotizados por sus maderas finas (Rivadeneira-Roura, 2007).

Bosque siempreverde de tierras bajas inundable por aguas blancas


Comúnmente se lo conoce como Várzea. Son bosques ubicados en las terrazas sobre suelos planos contiguos a los grandes ríos de aguas blancas que presentan una gran cantidad de sedimentos suspendidos y se inundan por varios días cuando se dan las grandes crecidas (Sierra, 1999; RivadeneiraRoura, 2007). Sin embargo, también pueden pasar varios años sin inundarse. La vegetación alcanza los 35 metros de altura. Se encuentra principalmente a lo largo de los ríos Aguarico y San Miguel en donde es común la presencia de numerosos riachuelos y la constante caída de árboles (Palacios, 1991). Algunas de las especies representativas son la sangre de gallina (Otoba parvifolia), el pambil (Iriartea deltoidea), la paja toquilla (Cardulovica palmata), el sarango (Abuta grandifolia). En las riveras de los ríos se puede observar el crecimiento de la balsa (Ochroma pyramidale) (Rivadeneira-Roura, 2007), especialmente en zonas donde existe ya un cierto grado de alteración.

Bosque siempreverde de tierras bajas inundable por aguas negras

Conocido comúnmente como Igapó, se encuentra en áreas relativamente planas y en los territorios inundables por ríos de aguas negras o por sistemas lacustres con iguales características. En estos bosques los troncos de los árboles, que pueden llegar hasta 25 metros de altura, permanecen varios meses del año sumergidos 2 o 3 metros. Cuando las lluvias escasean, entre diciembre y febrero, aparece una rica variedad de plantas herbáceas principalmente gramíneas. Los ríos Cuyabeno, Lagarto, Zancudo y Zábalo con sus respectivos complejos de lagunas y riberas son las zonas más representativas de este tipo de formación vegetal. En épocas lluviosas el agua puede alcanzar niveles de 3 a 4 metros y en períodos secos ciertas lagunas llegan a secarse y sus lechos quedan al descubierto. La diversidad de plantas de este tipo de bosque disminuye si la comparamos con los bosques de tierras bajas, pues pocas especies están completamente adaptadas a las condiciones indicadas. Sin embargo algunos grupos como las orquídeas, heliconias y bromelias presentan alta diversidad (Palacios, 1991). Algunas especies representativas son el guarango (Macrolobium acaciifolium), el pambil (Iriartea deltoidea), la tagua (Phytelephas tenuicaulis), el bálsamo (Myroxylum balsamum) y varias especies de helechos (Sierra, 1999).

Bosque inundable de palmas de tierras bajas


Esta formación vegetal conocida comúnmente como moretal, ocupa grandes extensiones planas, mal drenadas, pantanosas y por lo tanto con la posibilidad de inundarse la mayor parte del año debido a las fuertes precipitaciones. Se encuentran principalmente cerca de lagunas y ríos y el principal componente es la palma conocida como morete (Mauritia flexuosa) y en otros casos de Scheleea brachyclada (Arecaceae), especies que aparentemente crecen bajo las mismas condiciones ecológicas, pero casi nunca aparecen mezcladas (Rivadeneira-Roura, 2007). El dosel alcanza 30 metros de altura y presenta un sotobosque relativamente denso (Sierra 1999).

Herbazal lacustre de tierras bajas

Son formaciones herbáceas muy localizadas que alcanzan hasta los 4 metros de altura y se ubican en los márgenes de las lagunas de aguas negras y ricas en compuestos orgánicos. Se destacan las plantas herbáceas hidrófilas enraizadas (vegetación acuática) y algunos elementos arbóreos adaptados a estas singulares condiciones. Algunos cuerpos de agua desaparecen en verano, atrayendo a las aves que contribuyen con la dispersión de semillas de varías especies (Palacios, 1991).

Diversidad de Flora

La diversidad de plantas vasculares del Ecuador es enorme. Están reportadas 16 087 especies de plantas vasculares que incluyen 2 999 orquídeas que comprenden aproximadamente el 11% de las especies del mundo y el 30% de especies de Latinoamérica (Tufiño, 2002).

La composición vegetal de la RPFC es heterogénea y compleja, siendo abundante la vegetación acuática y terrestre. La flora está entre la más diversa del planeta, con la presencia de diferentes hábitats y cada uno de estos con características y particularidades ecológicas diferentes (Rivadeneira-Roura, 2007) regidas por la presencia y ausencia de lluvias, fluctuación de los niveles de agua, radiación solar, variación de temperatura y la humedad (Ulloa, 1988). La RPFC permanece poco conocida desde el punto de vista botánico. Sin embargo, los pocos reportes que existen documentan una flora increíblemente rica. Por ejemplo, dentro de la reserva se encuentra la parcela de una hectárea más diversa del mundo, con 473 especies de árboles con diámetro de tronco superior a 5 cm (Valencia et al., 1994), diversidad realmente sorprendente. Un estudio reciente que generó un listado preliminar, reporta 1 400 especies de plantas (Vriesendorp et al., 2008), que representan el 8,72% del total de especies vasculares del Ecuador (Figura


1). Sin embargo estos mismo autores estiman que el número de especies podría llegar a las 3 000 o 4 000 especies. Valencia et al. (2000) indican que en la RPFC existen un total de 47 especies endémicas, agrupadas en 19 familias. . Porcentaje de especies registradas en la RPFC con respecto al total de especies de plantas vasculares del Ecuador.

16087 especies 18000 16000

14000 12000 10000 8000 1400 especies (8,72%)

6000 4000 2000 0 Ecuador

RPF Cuyabeno

La diversidad de plantas de la RPFC varía ampliamente en relación con el tipo de hábitat. Así, las áreas inundadas son menos diversas con respecto a la diversidad presente en colinas altas donde se registran 84 especies por cada 100 individuos. Las palmas son abundantes y diversas, con la presencia de 42 especies. Los árboles de dosel son también diversos, pues se identificaron 24 especies de una muestra de 27 individuos, un extraordinario índice de riqueza (Vriesendorp et al., 2008). La vegetación de los lagos de aguas negras es predecible. Macrolobium acaciifolium Foto: Andrea Bustos

El árbol emergente característico es el guarango (Macrolobium acaciifolium) de la familia Fabaceeae. Este árbol se encuentra entremezclado generalmente con árboles más pequeños y arbustos de al menos cuatro familias así como de matas flotantes del conocido gramalote (Hymenachne donacifolia) de la familia Poaceae y del helecho Salvinia auriculata (Vriesendorp et al., 2008).


Otro de los tipos de hábitat presente en la RPFC es el de los aguajales o moretales, en donde la especie dominante es una palma conocida como morete (Mauritia flexuosa). Estos pantanos pueden cambiar su composición florística incluso dentro de una misma área y a veces tienen en común solamente al morete. Otra especie, también de palma, presente en este tipo de hábitat es Mauritiella armata, pero generalmente en zonas donde las aguas son más ácidas (Vriesendorp et al., 2008).

Diversidad de Fauna

Tomando en cuenta la clasificación de los pisos zoogeográficos del Ecuador (Albuja et al., 1980), la RPFC se encuentra dentro del Piso Tropical Oriental. Esta zona zoogeográfica, comprende todo el norte de Brasil, gran parte de las Guyanas y Venezuela, el este de Colombia y la Amazonía de Ecuador, Perú y Bolivia (Cabrera y Willink, 1973). En el Ecuador, la zona se asienta en una gran llanura que se extiende desde el inicio del declive oriental (800 – 1 000 msnm) hacia las partes bajas (200 msnm) (Albuja et al., 1980).

El número de especies que se indica para cada grupo zoológico, se basa en datos obtenidos en varios estudios de campo y publicaciones. Sin embargo, para todos los grupos taxonómicos se siguen encontrando nuevas especies o la distribución de muchas de ellas se modifica, a veces con notables cambios en sus rangos de extensión, mientras se avanza en la investigación. No obstante, en la RPFC estarían presentes el 64% de los mamíferos y el 54% de los anfibios de la Amazonía ecuatoriana. Al mismo tiempo, la diversidad alfa indica que sus ecosistemas están entre los más biodiversos del planeta.

Anfibios

Ecuador posee 480 especies de anfibios descritas siendo el tercer país con mayor diversidad después de Brasil y Colombia. Sin embargo si se considera su número de especies por unidad de superficie (0,017 especies/km2), significa que posee tres veces más especies por unidad de superficie que Colombia y 21 veces más que Brasil. Es también notable el endemismo, pues el 40% de especies es endémico del Ecuador (Coloma, 2005-2009).

Para los anfibios la porción norte de la cuenca alta amazónica comprendida en los territorios de Perú y Ecuador es una de las áreas más diversas del mundo, siendo posible encontrar hasta 173 especies en tan sólo una extensión aproximada de 3 km,


un número equivalente a la herpetofauna de Norte América y el doble de la de Europa (Young et al., 2004).

No existe un consenso sobre el número de especies de anfibios que habitan en la RPFC. De acuerdo al INEFAN/GEF (1994) en la reserva existirían 96 especies, mientras que de acuerdo a Tufiño (2002) el número de especies de anfibios es 45. En un estudio reciente en varias localidades de la RPFC, se registraron 59 especies (Yánez-Muñoz y Venegas, 2008). Finalmente, los investigadores del museo de Zoología QCAZ de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, sección herpetología, basados en estudios realizados en varios puntos de la RPFC y de la información proveniente de los especímenes depositados en el museo, indican que el número de especies es 81 (AcostaBuenaño et al., 2003-2007).

Tomando el número de especies reportado por Acosta-Buenaño et al. (20032007), se tiene que en la RPFC estaría presente el 16,87% de las especies de anfibios reportadas en el Ecuador. Las 81 especies que habitan en la RPFC están distribuidas en 13 familias, de las cuales la más diversa es Hylidae con 33 especies, el 40,74% del total. Reptiles

Ecuador es el séptimo país con mayor diversidad de reptiles del mundo, con 412 especies reportadas en su territorio continental, marítimo e insular. El número de especies descritas de reptiles ecuatorianos se ha incrementado desde 1900 hasta el presente a una tasa promedio aproximada de 13 especies por cada 10 años y se prevé que esta tendencia se mantendrá en el futuro cercano. Los hallazgos de especies no descritas son continuos a medida que se exploran áreas nuevas y se realizan revisiones más detalladas de especímenes depositados en museos (Coloma et al., 2000-2008; TorresCarvajal, 2000-2008).

Al igual que lo indicado para los anfibios, no existe un consenso sobre el número de especies de reptiles que habitan en la RPFC. De acuerdo al INEFAN/GEF (1994) en la reserva existirían 91 especies, mientras que Vitt y de la Torre (1996) reportan 25 especies y de acuerdo a Tufiño (2002) el número de especies de reptiles en la RPFC es 29. Un estudio reciente en varias localidades de la RPFC, reporta la presencia de 48 especies de reptiles (Yánez-Muñoz y Venegas, 2008). Los investigadores del museo de Zoología QCAZ de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, sección herpetología, basados en estudios realizados en varios puntos de la RPFC y de la información proveniente de los especímenes depositados en el museo, indican que el número de especies es 54 (Acosta-Buenaño et al., 2003-2004).


Tomando el número de especies reportado por Acosta-Buenaño et al. (20032004), se tiene que en la RPFC estaría presente el 13,10% de las especies de reptiles reportadas en el Ecuador. Las 54 especies que habitan en la RPFC están distribuidas en 17 familias, de las cuales las más diversas son Polychrotidae y Colubridae, cada una con ocho especies, 14,81% del total.

El 89% de las especies de anfibios y reptiles que habitan en la RPFC, tienen una amplia distribución en la cuenca amazónica por lo que en su mayoría están consideradas como de preocupación menor o dentro de la categoría de especies con datos insuficientes de acuerdo a la IUCN pues no se conoce mucho de su comportamiento y biología. Sin embargo dos de las especies de reptiles presentes en la reserva están catalogadas a nivel global como en peligro (Melanosuchus niger) y como vulnerable (Podocnemis unifilis).

Aves

Al igual que en el resto de los grupos zoológicos, la diversidad de aves del Ecuador es muy alta pues alberga más de la mitad de la avifauna del continente. Según Ridgely et al. (1998), en el Ecuador habitan 1 579 especies, sin embargo una publicación más actualizada reporta la presencia de 1 552 especies (Freile, 2008).

La diversidad de aves presentes en la RPFC llega a 500 especies, constituyéndose en una de las áreas protegidas con mayor diversidad (Freile y Santander, 2005). De acuerdo a Tufiño (2002), el número de especies llega a 493 mientras que un estudio reciente en varias localidades de la RPFC, reporta la presencia de 437 especies de aves (Stotz y Mena-Valenzuela, 2008). Si se considera que el número de especies presentes es 500, la RPFC alberga el 32,21% de la diversidad de aves del Ecuador, un porcentaje muy importante que demuestra el valor de esta reserva para la conservación.

La RPFC además constituye un refugio para las aves migratorias del continente americano. Sin embargo, en la reserva se encuentran pocas especies de distribución restringida o amenazadas de extinción (Freile y Santander, 2005).

Mamíferos

De manera general, los bosques amazónicos tienen una alta diversidad de mamíferos. La diversidad de este grupo en el Ecuador, está representada por 382


especies nativas, lo que lo ubica en el puesto número 11 en diverisdad dentro de los países megadiversos. El piso zoogeográfico trópico oriental el de mayor diversidad, donde habitan 198 especies que representan el 51,83% del total de especies presentes en el Ecuador (Tirira, 2007). Sin embargo luego de la publicación del mencionado libro y como sucede en todos los países tropicales, se han registrado e incluso descrito especies nuevas. Esto indica que aun no se conoce el número real de especies de mamíferos presentes en el Ecuador, lo cual es particularmente cierto para los pequeños mamíferos.

Sin embargo, pese a que se tiene información regional sobre la distribución y presencia de especies de mamíferos (Voss y Emmons, 1996; Emmons y Feer, 1999; Tirira 2007), la información en el ámbito de las comunidades locales para la región amazónica de Ecuador es muy limitada.

En el sector de la RPFC se han registrado hasta el momento 165 especies de mamíferos (Tufiño, 2002). Un estudio realizado dentro de la reserva y en su área de amortiguamiento, reporta la presencia de 63 especies (Tirira y Boada, 2000) mientras que un estudio reciente indica que en la RPFC habitan 46 especies (Bravo y Borman, 2008). Si se toma en cuenta la diversidad reportada por Tufiño (2002), se tiene que en la RPFC habita el 43,19% del total de especies del Ecuador.

De las 46 especies reportadas por Bravo y Borman (2008), tan solo nueve fueron murciélagos, mientras que Tirira y Boada (2000), reportan la presencia de 19 especies de este orden.

Dentro de la RPFC habitan 22 especies catalogadas como amenazadas dentro de lista roja de mamíferos del Ecuador (Tirira, 2001). De éstas, dos especies se encuentran en peligro crítico, la nutria gigante (Pteronura brasiliensis) y el manatí (Trichechus inunguis). Otras dos especies son consideradas dentro de la categoría en peligro, los delfines de río Inia geoffrensis y Sotalia fluviatilis.

Algunas especies de mamíferos grandes que son cazados por las comunidades que habitan en la zona, aun se pueden encontrar dentro de la RPFC con poblaciones grandes, tal es el caso del tapir amazónico (Tapirus terrestris), las capibaras (Hydrochoerus hydrochaeris), el pecarí de collar (Pecari tajacu), el sahino (Tayassu pecari) y los venados (Mazama americana). La presencia de carnívoros que se encuentran en el tope de la cadena alimenticia también es importante. Aun se puede tener contacto con especies como el jaguar (Panthera onca), tigrillos (Leopardus pardalis) y pumas (Puma concolor).


Finalmente es importante señalar que la diversidad de pequeños mamíferos no voladores como roedores y marsupiales, aún permanece desconocida y su estudio puede incrementar un gran número de especies para la RPFC y por tanto para el Ecuador.

Peces

Los peces son animales muy distintos en cuanto a su morfología y alrededor del mundo existen al menos unas 22 000 especies que habitan tanto en los ecosistemas marinos como dulceacuícolas y desde los polos hasta las selvas amazónicas. En el Ecuador es el grupo de vertebrados más diverso después de las aves, pues se han registrado cerca de 1 290 especies de las cuales 820 son de agua dulce y muchas endémicas del Ecuador (Tufiño, 2002).

En cuanto a los peces dulceacuícolas, la mayor diversidad está en la Amazonía. Solo en la cuenca del río Napo, a comienzos de la década de 1980 se detectaron más de 470 especies (Barriga, 1991), mientras que Ortega y Mojica (2002) reportan 500 especies en la cuenca del río Putumayo, número que supera el encontrado en cualquier otra cuenca hidrográfica del mundo.

Un estudio reciente en varias localidades de la RPFC reporta la presencia de 184 especies clasificados dentro de 34 familias, sin embargo los autores estiman que la diversidad puede llegar a unas 260 a 300 especies (Hidalgo y Rivadeneira, 2008). Las 184 especies registradas en la RPFC constituyen el 39,14% de las especies de agua dulce y el 14,46% del total de las especies del Ecuador.

La RPFC contiene una mixtura de aguas negras y claras, zonas de cabeceras, divisorias de aguas, áreas inundables y una interesante dinámica hidrológica y de liberación de nutrientes que explicaría la gran abundancia y riqueza de especies en estos sistemas acuáticos con escasa productividad primaria. Los cambios rápidos del nivel de agua de las lagunas favorecen a especies grandes, como el paiche (Arapaima gigas), en la búsqueda de alimento durante las crecientes. Las especies que comen barro (iliógafas), como los bocachicos y los curimátidos, aprovechan los nutrientes que son depositados en los fondos de las lagunas. Algunas especies como ciertos bagres, prefieren aguas blancas en relación a las aguas negras pues se alimentan de otros peces, como Characiformes, que se desplazan en cardúmenes (Hidalgo y Rivadeneira,


2008). La estructura taxonómica de la ictiofauna de la RPFC muestra a los Characiformes como el grupo más variado, con 98 especies (53% del total) y en segundo lugar a los Siluriformes, con 49 especies (27%), estructura típica del llano amazónico.

El sistema río lagunar de Lagartochoa es muy importante para el caso de la conservación de peces pues alberga al menos una población de paiche que es la única especie de la Amazonía categorizada dentro del apéndice II del CITES. A pesar de su enorme importancia en la pesquería comercial, el paiche está poco protegido pues únicamente se encuentra dentro del Parque Nacional Yasuní y la RPFC. Otras especies de importancia, como la arahuana (Osteoglossum bicirrhosum), el tucunaré (Cichla monoculus) y el acarahuazú (Astronotus ocellatus), son muy comunes en el área y utilizan las lagunas como áreas de reproducción (Hidalgo y Rivadeneira, 2008).

En la Figura 2 se muestra de una manera gráfica la proporción de las especies registradas en la RPFC para cada grupo zoológico con respecto al número de especies de todo el país. ASPECTOS CULTURALES

En la RPFC habitan 7 comunidades indígenas, siendo el área protegida en la cual conviven el mayor número de grupos étnicos (Borbor, 2000). Estas 7 comunidades pertenecen a cinco nacionalidades: Secoyas, Sionas, Cofanes, Kichwas y Shuaras (Rivadeneira-Roura, 2007). La presencia de los Siona y los Secoya en el RPFC es ancestral, mientras que la presencia de los Cofanes, Kichwas y Shuaras se debe a procesos de reciente migración (Cabodevilla et al., 1994). Los Secoyas constituyen una minoría étnica que continúa dependiendo de los productos del bosque para su supervivencia (de la Torre et al., 2000).

Número de especies registradas en la RPFC para cada grupo zoológico con respecto al total de especies presentes en el Ecuador. En el caso de los peces, el número total se refiere a las especies de agua dulce.


1552

1600 1400 1200

1000

820 Total en Ecuador

800 600

RPF Cuyabeno

480

500 412

382

400 200

81

165

184

54

0

Anfibios

Reptiles

Aves

Mamíferos

Peces

Las comunidades que se encuentran a orillas del río Cuyabeno son: Puerto Bolívar, Tarapuy y Pucapeña (Siona - Secoya), Playas de Cuyabeno y Zancudo (Kichwas). Las que se asientan a orillas del río Aguarico son: Zábalo (Cofán), Taikiua y Charapa (Shuar) (Tufiño, 2002).

Los Siona - Secoyas

Habitan los territorios cercanos al Cuyabeno, en las riberas y cuenca del río Aguarico. Cuentan con un territorio propio, legalizado por el Estado.

Los Sionas pertenecen a la familia lingüística Tucano Occidental y el idioma es el siona o paicoca. Siona significa “hacia la huerta”. Originalmente, los Siona de Ecuador compartían las mismas tradiciones y estaban relacionados con los Siona, Makaguaje y Coreguaje de Colombia y con los Secoya y Angotero del Perú. Su población fue diezmada por las enfermedades introducidas por los conquistadores, colonos y exploradores, pero también como consecuencia de la explotación del caucho, en cuya actividad estuvieron directamente involucrados, prácticamente como esclavos (Vickers, 1989).

Al igual que los Sionas, los Secoyas provienen del grupo lingüístico Tukano Occidental. El término Secoya fue tomado del río del mismo nombre, un tributario del río Santa María, un afluente del Napo. La tradición oral sostiene que la tierra de origen de los Secoyas es la quebrada del mismo nombre. El idioma es el Secoya. En lengua secoya, el nombre étnico es Siekóya pai, que significa "gente del río de rayas" (Vickers, 1989).


A principios de la década del 40, muchos de los Secoyas del Santa María emigraron al oeste y se establecieron con los Sionas en el Cuyabeno. Los hijos establecieron lazos matrimoniales con Sionas y Cofanes de Puerto Bolívar. Por lo tanto, los Secoyas y los Sionas han permanecido emparentados desde hace mucho tiempo, sin embargo en la actualidad se hace referencia a ellos como dos etnias separadas (Parra, 1997).

Los primeros contactos misioneros se dieron en 1599. Posteriormente, los Jesuitas recibieron derechos exclusivos sobre el área del Napo y Aguarico, llegando el apogeo de su evangelización entre 1709 y 1769. Desde 1900 el contacto sería mucho más intenso, identificado en tres fases: la fase del boom del caucho hasta la década de 1920, la renovación de la actividad misionera a partir de 1955 con el Instituto Lingüístico de Verano y la producida por la explotación petrolera a partir de 1968 (Vickers, 1989).

En la organización social de los pueblos Siona - Secoya, el que representa la figura de consejero, protector y jefe religioso, es el más anciano de toda la comunidad. Al alcanzar los 13 o 14 años, los hombres y mujeres pueden ya casarse. El tiempo de noviazgo y conocimiento dura de 3 a 7 días, tiempo en el que se dedican a preparar las festividades de la boda, visitarse entre las familias a ser emparentadas y a aleccionar a la futura pareja sobre sus nuevos roles a asumir. Cuando un hombre decide unirse con una mujer que no pertenezca a la etnia, le es permitido quedarse en la comunidad. Sin embargo, si es una mujer quien decide unirse con un hombre de otra etnia, debe salir de la comunidad (Parra, 1997).

El pueblo Siona - Secoya basa su subsistencia en la pesca, la caza, la recolección de frutos y el cultivo en huertos. Una característica especial de estos grupos es la temprana independencia en cuanto a la búsqueda de alimento pues es común ver a niños buscando en la selva frutos silvestres para proveerse de su alimento. En lo que tiene que ver con las formas productivas, han desarrollado actividades como las artesanías, la agricultura, especialmente horticultura itinerante y el turismo (Parra, 1997).

Una ceremonia muy importante para ellos es el contacto con el mundo de los espíritus ancestrales, para el cual un shaman, generalmente uno de los individuos más viejos, ingiere una bebida alucinógena: el yagé. Para estas ceremonias, se ponen atuendos especiales y se adornan pintándose el cuerpo con símbolos de su cultura (Parra, 1997).


Los Kichwas

El idioma de los Kichwas es el Runa Shimi o lengua de la gente, perteneciente a la familia lingüística Kichwa, pero que en esta región adquiere características lingüísticas propias y diferentes al Kichwa serrano, del cual es posiblemente originario. Se asientan prácticamente en toda la Amazonía y sus mayores concentraciones se da en las provincias de Napo, Pastaza y Sucumbíos. Comprende dos grupos que comparten una misma tradición lingüística y cultural: el Pueblo Napo - Kichwa y el Pueblo Kichwa del Pastaza o Canelo – Kichwa (Benítez y Garcés, 1998).

No existe claridad respecto a sus orígenes. Algunos investigadores sostienen como hipótesis un origen preincásico ya que los pueblos amazónicos mantenían relaciones comerciales y culturales con indígenas serranos y con los Chinchay del Perú, para las que empleaban el Kichwa como lengua. Otros plantean que podrían tener descendencia Incásica, cuando se asentaron en su actual territorio, en su proceso de expansión hacia el este de los Andes. Finalmente hay quienes manifiestan que su origen es resultante de las migraciones y desplazamientos de poblaciones Kichwas de la sierra en épocas coloniales, favorecido por el proceso implementado por los misioneros Jesuitas. De ello se deriva que los actuales Kichwas amazónicos, son el resultado de un antiguo, complejo y paulatino proceso de relaciones interétnicas con los ancestrales habitantes de la región: Quijos, Záparos, Omaguas, Tucanos, Shuar, Achuar, Siona - Secoya e inclusive Kichwas de la Sierra. La norma culturalmente establecida con relación al número de cónyuges es la monogamia. En cuanto al tipo de alianza, los matrimonios exógamos (fuera del grupo) con Shuar, Achuar y de otras nacionalidades es una práctica ancestral entre los Kichwas amazónicos y ha sido la estrategia que les ha permitido extenderse por toda la Amazonía. Está permitido además el matrimonio bilateral entre primos cruzados (Benítez y Garcés, 1998).

La residencia es patrilocal, lo que quiere decir que la esposa se traslada a vivir en la casa de los padres del esposo y es considerada parte de esa familia. Se acostumbra un período de prueba, de corto tiempo, en el que el novio debe trabajar en la casa de su futuro suegro. Una vez contraído el matrimonio la regla patrilocal se cumple (Benítez y Garcés, 1998).

Es un pueblo con una economía de transición al mercado, parte de sus productos son destinados al consumo dentro de su familia y el excedente lo destinan a la venta en mercados. Sus prácticas tradicionales de subsistencia han sido la caza, la pesca, la recolección y la agricultura intensiva. Últimamente han incorporado a la ganadería, provocando alteraciones profundas tanto en el ecosistema como en los contenidos de su cultura. Recientemente han incorporado el ecoturismo como estrategia de


producción económica pues lo consideran como una alternativa, debido a la riqueza de recursos naturales, paisajísticos y culturales de los que disponen y debido a que la ganadería no les provee del sustento necesario (Benítez y Garcés, 1998). Actualmente se experimenta una expansión de esta etnia por toda la Amazonia, para lo cual han utilizado como estrategias la migración voluntaria o forzada y las relaciones matrimoniales con los otros grupos.

Los Cofanes

Los Cofanes se encuentran asentados en la Provincia de Sucumbíos, parte superior del río Aguarico, río Sinagüe y en la frontera con Colombia. A comienzos del siglo XX al pueblo Cofán se le denominaba Cushma debido a la túnica que constituye su atuendo típico, semejante al que usan los Sionas y Secoyas. Dentro de la RPFC se encuentran en la comunidad de Zábalo que dispone de 44 000 hectáreas, territorio sujeto a un plan de manejo por encontrarse dentro de la reserva. El idioma de esta etnia es el A'ingae, que tiene influencia de la familia lingüística Tucano Occidental y Chibcha (Carvajal et al., 1993).

Es probable que la cultura Cofán tenga sus raíces en los cazadores Chibchas, quienes en un pasado distante habitaban en las tierras altas colombianas cerca de la actual frontera entre Colombia y Ecuador. La cultura se estableció en las cabeceras de varios ríos de la región, organizándose eventualmente en pequeñas comunidades independientes (Carvajal et al., 1993).

Los Cofanes eran cazadores seminómadas y pescadores cuya supervivencia estaba estrechamente ligada a la salud de los ríos y bosques dentro de un área ancestral de más de 3 millones de hectáreas. Se cree que tenían una estructura social con cierta especialización debido a su complejo conocimiento de plantas medicinales y venenosas, las cuales mantienen en vigencia hasta el presente. Los Cofanes seguían las estrellas, y predecían la llegada de las inundaciones anuales con precisión extraordinaria. Sin embargo, la ausencia de historias escritas antes de la llegada de los españoles, junto a la escasez de sitios arqueológicos bien preservados, dificulta el hallazgo de conocimientos acerca de la cultura durante especialmente de su fase temprana (Carvajal et al., 1993). En 1635 la evangelización de los Cofanes fue encomendada a los padres Franciscanos, que no lograron sino débiles contactos. Hasta 1945 y los años posteriores, en que ingresó el Instituto Lingüístico de Verano (ILV) y las petroleras,


los Cofanes tuvieron poco contacto con el mundo exterior, a pesar de los avances de la colonización. Hace más de dos décadas, esta comunidad migró de la parte alta del Aguarico, escapando de la influencia provocada por la explotación petrolera. En el presente, a pesar de las presiones que reciben del mundo exterior y con un territorio de selva virgen no mayor de 10 000 ha (en el sector del Río Zábalo), su población se mantiene casi inalterada gracias a la organización y el apoyo de organizaciones ecologistas y empresas de ecoturismo (Rivadeneira-Roura, 2007), por lo que constituyen el grupo que mejor mantiene sus costumbres y tradiciones que se sustentan en el profundo conocimiento que tienen de la flora y fauna.

Los Shuar

El idioma de este grupo es el Shuar Chicham que pertenece a la Familia Lingüística Jivaroana, al igual que los idiomas de los Shiwiar y Achuar (Ecuador y Perú) y de los Awajún o Aguaruna (Perú). En Ecuador el núcleo fundamental de su población se encuentra ubicado en las provincias de Morona Santiago, Pastaza y Zamora Chinchipe, pero existen otros asentamientos importantes en Sucumbíos y Orellana (Bennett, 1992; Benítez y Garcés, 1998).

El territorio tradicional de la nacionalidad Shuar corresponde a la actual provincia de Morona Santiago. A consecuencia de la expansión de la frontera de extracción petrolera y minera, de la presión demográfica y de los incontrolables procesos de colonización, paulatinamente los Shuar perdieron una parte de sus territorios ancestrales, sobre todo en las zonas colonizadas de Morona Santiago, y se vieron empujados hacia el norte para ocupar tierras ribereñas y de selva baja (Benítez y Garcés, 1998).

La familia constituye la unidad de reproducción biológica, económica, social, política y cultural más importante entre los Shuar. La poliginia o matrimonio de un hombre con varias mujeres, preferentemente sororal, es decir con las hermanas de la esposa (sus cuñadas) y el levirato (matrimonio con la viuda del hermano) han sido entre los Shuar las reglas tradicionalmente aceptadas. El número de esposas dependía de las cualidades del hombre, el cual debía ser un valiente guerrero, trabajador, buen cazador, demostrar su honradez y veracidad. Los futuros suegros juzgaban si estas cualidades se cumplían para poder autorizar el matrimonio. Sin embargo, actualmente son pocos los hombres que tienen dos mujeres, privilegio que lo tienen casi siempre los ancianos guerreros y los shamanes. Además la poligamia se encuentra en un proceso de transición a un tipo de matrimonio monogámico y exógamo (fuera del grupo) debido a que actualmente se establecen relaciones interétnicas continuas y más ampliadas (Bennett, 1992).


Ancestralmente, los Shuaras estaban organizados en pequeñas unidades familiares, quienes compartían ya sea una sola residencia o un grupo de residencias cercanas, dentro de un patrón de asentamiento disperso. Se trata de una sociedad clánica, en la que sus miembros se encuentran unidos por lazos de sangre y conformados por familias ampliadas. El poder político y religioso estaba ejercido por un uwishin o shamán y en caso de guerra se nombraba un jefe cuyo mandato terminaba con la finalización de la misma (Bennett, 1992).

Cada unidad familiar tomaba las decisiones sobre lo que debía producir, cómo hacerlo y qué debía hacer con la producción. Sin embargo, dentro de cada asentamiento las unidades familiares en conjunto compartían y manejaban los recursos productivos de su territorio. La distribución del trabajo era por sexo y edad. Las principales actividades económicas eran la horticultura itinerante con técnica de roza y quema. La caza, pesca y recolección les permitía un equilibrio ecológico (Benítez y Garcés, 1998). ASPECTOS TURÍSTICOS

El turismo ecológico o ecoturismo hace parte del desarrollo sustentable e incorpora la utilización de sitios de reservas o parques naturales con actividades recreativas y educativas (Ulloa et al., 1995). Para que sea considerado como ecoturismo, parte de los beneficiarios deben ser las comunidades que se asiente en la zona y que de una u otra manera se ven implicadas en el proceso.

En la RPFC se ha desarrollado el ecoturismo desde finales de la década de los años 60 (Calvopiña y Calvopiña, 1993). Los grupos de turistas usualmente recorren varios sitios de la reserva ingresando por el río Cuyabeno y por el río Aguarico hacia la Laguna Grande, Puerto Bolívar, Puerto Montúfar, Playas de Cuyabeno, Zancudo y otros. Los recorridos comprenden travesías por los ríos y lagunas así como travesías por la selva a través de senderos señalados.

El sistema de lagunas, pantanos y áreas inundadas son los principales atractivos de la RPFC, los mismos que están relacionados con la enorme biodiversidad y el imponente sistema hidrográfico que forma parte de la cuenca amazónica, la más extensa del mundo y la de mayor caudal. Otro aspecto importante para el ecoturismo dentro de la RPFC, es la presencia de culturas indígenas que ofrecen la oportunidad de realizar turismo comunitario.


A continuación se detallan los principales atractivos turísticos de la RPFC:

Complejo del río Lagarto

Comprende el río Imuya, el río Lagarto, las lagunas de Imuya, Redondococha, Delfincocha, Lagartococha y numerosas lagunas menores. La laguna más visitada es la de Imuya cuyos alrededores comprende áreas colinadas cubiertas por bosque de tierras firmes y llanura húmedas de tipos lacustre, ribereña y palustre. La topografía es baja y permanentemente inundada debido al drenaje deficiente. Un fenómeno especial que se observa en la laguna de Imuya es el movimiento que presentan las pequeñas islas.

Alto y Bajo Cuyabeno

Está formado por el sistema de Lagartococha que contiene 30 lagunas de aguas negras, de las cuales la Laguna Grande, Caimancocha, Patococha y la Quebrada de la Hormiga son las de mayor flujo turístico. El agua de las lagunas es de coloración obscura, por la descomposición de material orgánico vegetal. Existen aquí tres senderos que se internan en el bosque tropical: la hormiga, Saladero de

dantas y Palma roja.

Laguna Grande Foto: Andrea Bustos

Laguna Grande Foto: Andrea Bustos

Laguna Zancudococha

Es la laguna de aguas negras más grande de la Amazonía ecuatoriana y tiene una formación redondeada. Los Sionas y Secoyas llaman a esta laguna “soncora”, que en su idioma significa laguna del pequeño pez, nombre que por su pronunciación suena como zancudo. Abarca desde la desembocadura de la quebrada Zancudo en el río Aguarico hasta el cuerpo de agua de la laguna propiamente dicha. En esta zona la selva está bien conservada, siendo posible observar mucha ictiofauna. Existen además varios senderos que serpentean por la selva y uno de ellos conduce hasta el


río Tiputini. Además se puede visitar la torre de observación, “Sacha Urcu”, de 18 metros de alto que permite observar los distintos estratos del bosque.

Turismo comunitario

Las poblaciones nativas de Secoyas, Sionas, Cofanes, Kichwas y Shuaras, continúan con muchas de sus tradiciones antiguas. Se han involucrado en el tema turístico gracias al a construcción de pequeñas cabañas rústicas donde los turistas pueden pernoctar. Las principales actividades que estos grupos ofrecen son caminatas por la selva en busca de flora y fauna así como recorridos en pequeñas quillas a remo por los escondidos afluentes de aguas negras del río Cuyabeno para observar de cerca caimanes y tortugas. La exposición de artesanías es también una actividad importante. Generalmente es una actividad desarrollada por las mujeres Sionas, Secoyas y Cofanes quienes transforman las semillas multicolores que encuentran en el bosque en vistosos collares y pulseras que se unen con hilos obtenidos de una palma conocida como chambira. Para añadirle más color a sus creaciones usan alas de escarabajos verdes fosforescentes y pequeñas piedras encontradas en los ríos.

Flora y fauna representativa

Como ya se mencionó anteriormente, la diversidad de flora y fauna que habita en la RPFC es muy alta. Para resumir, se tienen registradas 81 especies de anfibios, 54 de reptiles, 500 de aves, 165 de mamíferos y 184 de peces. En cuanto a la flora se ha reportado la existencia de 1 400 especies. Sin embargo esta diversidad tiende a aumentar mientras se realizan estudios más profundos y en áreas poco conocidas.

Si bien la diversidad indicada es muy importante en temas de conservación y por supuesto para el turismo, muchas de las especies son muy difíciles de ser observadas directamente en el campo durante los recorridos realizados por los turistas. Por esta razón, es importante que un documento de este tipo cuente con la información básica de los diferentes grupos zoológicos y de aquellas especies consideradas como símbolos de la Amazonía y que son las que despiertan el mayor interés por parte de los visitantes.


Anfibios

En la RPFC, los anfibios están asociados a varios tipos de hábitats (Yánez-Muñoz y Venegas, 2008). Las planicies ligeramente colinadas están dominadas por especies que no dependen directamente de cuerpos de

agua, como los sapos de los géneros Dendrophryniscus y Pristimantis que habitan en la hojarasca depositada en el suelo Pristimantis ockendeni Foto: Carlos Boada y el género Osteocephalus que habita en el sotobosque y subdosel. Los bosques asentados en áreas irregulares, con colinas dominantes y quebradas pronunciadas, favorecen la diversidad de anuros terrestres de las familias Bufonidae (por ejemplo el género Rhinella), Dendrobatidae y Strabomantidae mientras que a lo largo Rhinella dapsilis Foto: Carlos Boada de las laderas boscosas, se incrementa la diversidad de ranas arbustivas como las del género Pristimantis. Ameerega biliguis Foto: Carlos Boada

A la familia Dendrobatidae pertenecen las ranas venenosas, por ejemplo los géneros Allobates, Ameerega, Dendrobates y Colosthetus. Solo habitan en Centroamérica y América del Sur. Estas ranas recibieron su nombre común de los numerosos tipos de alcaloides venenosos encontrados en la piel de muchas especies (Frost, 2008). Estas ranas se caracterizan por su piel de llamativos colores y su pequeño tamaño, entre 1 y 6 centímetros. El El rango de colores va del naranja luminoso y negro azulado al amarillo y el rojo. Sin embargo, los miembros del género más rico en especie, Colostethus, son generalmente poco lamativos.

Leptodactylus lineatus Las áreas inundadas por grandes cuerpos de agua, Foto: Carlos Boada presentan grandes extensiones de aguajales, ciénegas y cochas temporales que cubren la mayor parte del área, favoreciendo la composición y abundancia de anfibios que requieren de agua acumulada para su reproducción. En este tipo de hábitat son particularmente abundantes las ranas arborícolas del género Hypsiboas y las ranas mugidoras del género Leptodactylus. La vegetación riparia y del borde de ríos y lagunas, así como en la vegetación Hypsiboas fasciatus flotante, favorece la presencia de ranas arborícolas de los Foto: Carlos Boada géneros Dendropsophus, Hypsiboas, Osteocephalus y Scinax.


En las quebradas con esteros de agua bien oxigenada sobresalen las ranas de la familia Centrolenidae) y las ranas arborícolas de la familia Hylidae, especialmente el género Phyllomedusa. La familia Hylidae es una de las más diversas de anfibios. Presumiblemente, una adaptación para la vida en los árboles es la presencia de Phyllomedusa vaillanti Foto: Carlos Boada discos expandidos al final de los dedos. La mayoría de especies están activas durante la noche. Se caracterizan por la presencia de un elemento intercalar cartilaginoso entre las falanges penúltima y última. Otro carácter diagnóstico es la forma de garra que tiene el extremo distal de la última falange (Cannatella et al., 2001).

A la familia Centrolenidae pertenecen las conocidas como ranas de cristal que se caracterizan por tener una piel semi transparente con coloración verdosa y en la mayoría de casos menores a 5 cms. En algunas especies es posible ver externamente los huesos y órganos internos como el corazón. Bolitoglossa peruviana Foto: Carlos Boada Están adaptados a una vida arbórea. Se reproducen por medio de huevos que depositan en hojas de árboles o arbustos sobre arroyos. Una vez que los huevos eclosionan, los renacuajos caen al agua para completar su desarrollo. Tienen discos expandidos al final de los dedos.

Una de las especies de anfibio presente en la RPFC es la salamandra, animal muy poco conocido. Pertenecen al orden Caudata (del latín caudatus que significa provisto de cola). Como su nombre lo indica, tienen una cola bien desarrollada que les otorga una apariencia similar a la de una lagartija. Sin embargo, se diferencian de todo reptil por la ausencia de escamas y garras. Las salamandras terrestres se encuentran en hábitats húmedos, especialmente bosques. Las únicas salamandras que se encuentran en los trópicos pertenecen a la familia Plethodontidae que se distribuye en Centro y Sudamérica. En la RPFC habitan dos especies de salamandra: Bolitoglossa equatoriana y B. peruviana (Torres-Carvajal, 2000-2008).


Reptiles

Durante los recorridos nocturnos por los ríos y lagunas aún es muy frecuente observar caimanes y tortugas. En cuanto a los caimanes, en la reserva habitan tres especies: el caimán de anteojos (Caiman crocodilus), el caimán negro (Melanosuchus niger) y el caimán (Paleosuchus palpebrosus). En bordes de lagunas y ríos tambiñen se pueden encontrar algunas serpientes como la boa arborícola amazónica Corallus hortulanus. En cuanto a las tortugas, existente la reserva tres especies de las cuales las más conocidas son la charapas.

Sin embargo la serpiente más conocida asociada con el agua es la anaconda pues es una de las serpientes más fuertes y grandes del mundo. Estas son largas, con fuertes mandíbulas y viven en el agua. Debido a su gran tamaño, pues pueden llegar a los 9 metros y pesar 107 kg, existen Anaconda Eunectes murinus Foto: Carlos Boada

muchos mitos sobre su tipo de alimentación y conducta. No es una especie venenosa y mata a sus presas por asfixia y constricción. Se alimenta principalmente de mamíferos grandes especialmente los capibaras. La piel de los adultos es verde oscura, y tiene manchas redondeadas color negro.

Entre las serpientes que habitan en tierra firme, Equis Bothrops atrox Foto: Carlos Boada se encuentran las temidas equis. Estas pertenecen a la familia Viperidae y en la RPFC hasta el momento se han registrado dos especies de esta familia. Sin embargo la diversidad de esta familia es mucho mayor y seguramente deben existir más especies dentro de la reserva. La mayoría de las especies son extremadamente venenosas y su veneno tiene una acción principalmente hemolítica. Los colmillos inoculadores son de tipo solenoglifos, es decir, huecos y con un canal interior. Los colmillos pueden erguirse cuando la serpiente abre la boca para atacar y se pliegan de nuevo contra el techo bucal cuando cierra la boca. Esto permite que sean muy largos, alcanzando hasta 2,5 cm. En cuanto a las culebras no venenosas, principalmente de la familia Colubridae, en la RPFC se pueden encontrar ocho especies


(Torres-Carvajal, 2000-2008). Esta familia se caracteriza por tener la cabeza recubierta de escamas grandes. Las escamas dorsales y laterales del cuerpo son de contorno aproximadamente romboidal y en la parte ventral presentan una sola fila de escamas ensanchadas. Son generalmente diurnos, con ojos bien desarrollados y pupila principalmente circular. La mayoría son terrestres, pero hay también especies excavadoras, acuáticas y arborícolas. Su tamaño es muy variable, desde aquellas pequeñas de 20 ó 30 cm hasta las muy grandes como la chonta (Chironius), que llega medir más de 2 metros.

Culebra arborícola Imantodes lentiferus Foto: Carlos Boada

Cercosaura argulus Foto: Carlos Boada

Las lagartijas prefieren los hábitats de tierra firme Sin embargo, en los bordes de ríos y lagunas se pueden observar algunas especies que forrajean en la hojarasca y en los troncos caídos de la orilla. En la hojarasca de los bosques colinados es notorio el aumento de la diversidad de las lagartijas de la familia Gymnophthalmidae y de la familia Gekkonidae, esta última en la base de grandes árboles a una altura no mayor a 1,5 metros.

Enyalioides laticeps Foto: Carlos Boada

Aves

Debido al buen estado de conservación de la Megascops watsoni Foto: Carlos Boada

RPFC, aun se pueden encontrar especies de gran tamaño como el águila harpía (Harpia harpija), especie de amplia distribución aunque bastante rara, así como otras dos especies de águilas, el Águila Azor Adornada (Spizaetus ornatus) y el Águila Azor Negra (S. tyrannus),

las que están ampliamente distribuidas en las tierras bajas de la Amazonía y tres especies de gavilanes del género Leucopternis. Todas estas aves son carnívoras, o al menos insectívoras pues de acuerdo a la especie su alimentación varía desde grillos hasta monos. Por lo general todas ellas son de vuelo fuerte. Las aves rapaces diurnas (algunos gavilanes y halcones), son las de vuelo más rápido entre todas las aves. Las rapaces nocturnas en cambio vuelan silenciosamente (por ejemplo los búhos). Tienen la parte superior del pico corvada y grande. El pico en algunas especies es muy desarrollado pues la necesitan para desgarrar. Los dedos terminan en largas y afiladas uñas o garras. En las patas tienen mucha presión que utilizan para atrapar y mantener la presa. Las


poblaciones de este tipo de aves, especialmente del águila harpía están declinando debido a la deforestación.

También se registran cantidades muy numerosas de garzas y otras aves acuáticas, las que aprovechaban los peces varados en los pequeños charcos formados por el descenso de los niveles del agua por los alrededores de la orilla de los lagos. Todas ellas tienen las patas, el pico y el cuello largo en relación al tamaño del cuerpo. En la mayoría de ellas el pico es también agudo y termina en una punta pronunciada que la usan como arma de defensa. En su comportamiento, las garzas demuestran afinidad al agua. Casi todas pasan la mayor parte del tiempo próximas o dentro del agua, en la orilla de los lagos o ríos, en la costa del mar, en los pantanos, en los campos de cultivo inundados u otro hábitat donde haya agua. Anidan próximas al agua, en los manglares, árboles en los márgenes de los ríos, hierbas acuáticas u otras plantas que crecen sobre o próximas al agua. Hay algunas garzas que son esbeltas y se las puede observar durante el día. Otras son de hábitos nocturnos.

Normalmente anidan una vez por año. El nido de Garceta nívea todas ellas usualmente es construido de ramas o Egretta thula Foto: Carlos Boada hierbas que entretejen a las ramas de un árbol, arbusto o entre la hierba alta que crece próxima a los ríos y lagos. No es un nido muy elaborado, más bien de construcción rudimentaria. Algunas garzas anidan solitarias, otras en colonias de su propia especie o de varias especies de aves. La nidada varía de 1 o 2 huevos hasta 7 u 8. Los pichones nacen desplumados o con muy poco plumón y totalmente dependientes de los padres. Algunas de las aves acuáticas presentes en la RPFC son el garzón cocoi (Ardea cocoi), la garcita estriada (Butorides striatus), la garza blanca (Ardea alba), la garceta nívea (Egretta thula), el pato real criollo (Cairina moschata), el cormorán neotropical (Phalacrocorax brasilianus), la garza de pecho castaño (Agamia agami), la garza cucharón (Cochlearius cochlearius).

Otro grupo de aves muy diverso dentro de la RPFC es el de los guacamayos, de los cuales existen al menos 17 especies. La dieta de los guacamayos sorprende por su diversidad, ya que comprende numerosas frutas, semillas, hojas y otros elementos vegetales como los frutos de algunas palmas. Pueden vivir en parejas o también estar en bandadas que pueden ser familiares de unos pocos individuos o grupos más grandes. En la época de cría lo habitual es que las diferentes parejas que pretenden reproducirse, se separen del grupo en busca de una zona más tranquila donde anidar. Las épocas de cría suelen coincidir con aquellos periodos del año en las que hay


mayor cantidad de alimento disponible y por tanto las probabilidades de poder alimentar con éxito a los polluelos sean mayores. Una pareja de guacamayos puede permanecer unida durante muchos años. Anidan en los troncos de los árboles. Algunas especies ponen solo 2 huevos, otras hasta 5. El periodo de incubación varía entre los 23-25 días en las especies pequeñas hasta los 30 días aproximadamente en las especies más grandes. Las especies pequeñas pueden abandonar el nido a los 2 meses, pero en los grandes guacamayos, este periodo se prolonga por varios meses hasta que se deciden a volar.

De las 3 especies de guacamayos, el más raro es el guacamayo rojiverde (Ara chloroptera) debido a que prefiere extensiones grandes de tierra firme, lo cual en la RPFC no sucede debido a la gran cantidad de superficie de hábitats mal drenados. Los guacamayos azuliamarillo (Ara ararauna), el escarlata (Ara macao) y el ventrirrojo (Orthopsittaca manilata) son razonablemente comunes como se espera en una región con aguajales y pantanos extensos. Con respecto a los loros, la abundancia de manera general es buena. Los loros son aves de brillante colorido que presenta características que los hace inconfundibles. Los loros son por regla general animales gregarios. Algunos de ellos crían en colonia, y todos son estrictamente monógamos. Se alimentan mayormente de semillas, frutas, yemas, raíces y tubérculos. Unos pocos se inclinan por la miel, la fruta y secreciones de los árboles. Incluso algunos se nutren de insectos, Amazona alinaranja Amazona amazónica Foto: Carlos Boada lombrices, etc. Sus potentes chillidos son fáciles de reconocer. La característica típica de los loros es su fuerte pico, corto y con una curvatura. En su parte superior se encuentra una estructura conocida como céreo en donde se incluyen a los orificios nasales. La lengua es gruesa y carnosa y en algunas especies se halla recubierta por unas papilas fibrosas parecidas a un cepillo, que les sirven para poder lamer el néctar así como zumos de frutas y secreciones de los árboles. Las alas suelen ser cortas, redondeadas y en ocasiones bastante largas. Otra característica típica de los loros es la forma de las patas pues de los cuatro dedos, el primero y el cuarto se hallan orientados hacia atrás mientras que el segundo y el tercero lo hacen hacia adelante, constituyendo de este modo un órgano prensil particularmente efectivo.

El loro de cabeza negra (Pionites melanocephalus) y el loro de mejillas naranjas (Pionopsitta barrabandi) son los más abundantes. Los loros amazona o auroras (Amazona spp) son también comunes, aunque su abundancia puede variar en relación al tipo de hábitat. Desgraciadamente, el número de estas aves ha disminuido mucho debido al tráfico ilegal, pues son muy solicitadas como mascotas, debido a la particularidad de que pueden imitar sonidos.


Xenops dorsillano Xenops minutus Foto: Carlos Boada

El grupo más numeroso de aves, es el que corresponde al orden de los Passeriformes. Son pájaros típicamente pequeños, a pesar de que en la familia de las urracas (Corvidae) se encuentran especies de tamaño considerable. La principal característica es la disposición

dactilar, pues presenta tres dedos hacia delante y uno, el pulgar, hacia atrás. Muchos passeriformes cantan y tienen un sistema complejo de músculos para controlar su siringe. Cuando son inmaduros, son incapaces de proveerse de alimento y necesitan por tanto de sus padres. A pesar de que el grupo es bastante homogéneo, su taxonomía es muy compleja por lo que las divisiones secundarias son a menudo variables de un autor a otro. Dentro de este orden se encuentran los horneros, trepatroncos, hormigueros, tapaculos, mirlos, golondrinas, perlitas, tangaras, oropéndolas y jilgueros.A continuación, imágenes de algunas d lasespecies de Passeriformes presentes en la

RPFC:

Saltarín rayado Machaeropterus regulus Foto: Carlos Boada

Saltarín verde Chloropipo holochlora Foto: Carlos Boada

Hormiguero dorsipunteado Hylophylax naevia Foto: Carlos Boada

Hormiguero cuerniblanco Pithys albifrons Foto: Carlos Boada

Eufonia ventrinaranja Euphonia xanthogaster Foto: Carlos Boada

Tangara azuleja Thraupis episcopus Foto: Carlos Boada

Debido a que uno de los mayores atractivos turísticos dentro de la RPFC es el


recorrido en canoas por las lagunas y ríos, es muy común observar a un ave emblema de los humedales, el hoazín o pava hedionda. Son animales gregarios, es decir forman numerosos grupos y hacen nidos en forma de bastones que cuelgan de los árboles. Es una especie muy ruidosa, que tiene una variedad de sonidos de llamada, uno de los cuales se suele describir como similar a los resoplidos de un fumador empedernido. Ponen entre 2 y 3 huevos y el polluelo es alimentado a base de pasta vegetal regurgitada por los padres. El hoazín come las hojas y los frutos de las plantas que crecen en Hoazín Opisthocomus hoazin los pantanos en los que vive. Foto: Carlos Boada Una de las tantas peculiaridades de esta especie, es que tiene un aparato digestivo único entre las aves. Los hoacines usan fermentación bacteriana en la parte delantera del estómago para descomponer el material vegetal que consumen, tal como las vacas y otros rumiantes. A causa de esto, este pájaro tiene un olor parecido al estiércol, por lo que se lo conoce también como pava hedionda. Esta característica hace que no sea cazado frecuentemente para alimento, sino solo cuando hay excesiva necesidad.

Tiene las dimensiones de un faisán, pero es mucho más esbelto, con el cuello y la cola más larga y tiene la cabeza pequeña. En la cara, que es de color blanco, no tiene plumas y los ojos son rojos. En la cabeza se puede observar una cresta aserrada. Tiene una capacidad limitada de volar. Otra extraña característica en relación al resto de aves, es que tiene dos garras en cada ala, que le ayudan a agarrarse a las ramas a medida que trepa por los árboles (Clements, 2007).

Mamíferos

Una de los principales grupos dentro de los mamíferos es el de los primates pues aun se pueden encontrar poblaciones estables de algunas especies como monos aulladores (Alouatta seniculs), chorongos (Lagothrix poepigii), el leoncillo o mono de bolsillo que es el primate más pequeño del mundo (Callithrix pygmaea) y barizos (Saimiri sciureus) (Ulloa, 1988). Estos animales son fáciles de observar en las primeras horas de la mañana y al atardecer. Es uno de los principales atractivos de la RPFC en cuanto a su fauna. A continuación se indica algunas especies de primates y sus características


El mono aullador es diurno, arborícola y gregario pues forma grupos de hasta 9 individuos. Si bien puede alimentarse de frutos, la dieta más importante la constituyen las hojas jóvenes de ciertas especies de plantas. Es un animal de movimientos lentos por lo cual resulta difícil verlos en la naturaleza. Sin embargo su presencia se evidencia por los fuertes chillidos que emite gracias a que el exagerado crecimiento del hueso hioides, le sirve como caja de resonancia, por lo que pueden ser escuchados hasta 2 kilómetros de distancia. Las hembras paren una solo ría después de 194 días de gestación (Emmons y Feer; 1999; Tirira, 2007).

Se trata de un primate diurno, arborícola y gregario, pudiendo formar grupos de hasta 35 individuos. Se alimenta de frutos aunque también puede comer insectos, semillas y pequeños vertebrados. Es muy ágil en sus movimientos siendo más activo en las primera horas de la mañana. La hembra habitualmente pare una sola cría y no se conoce exactamente el tiempo de gestación. En ocasiones se ha observado que pueden formar agrupaciones con los monos ardilla (Saimiri sciureus) en el momento de buscar su alimento (de la Torre, 2000; Tirira, 2007).

Forman agrupaciones de hasta 70 individuos y se encuentran activos durante el día. Los grupos grandes se subdividen en pequeños grupos en el momento del forrjaeo, luego de lo cual vuelven a reunirse. Se alimenta de frutos maduros, siendo


las guabas y los higos los más imortantes. También consume ciertos insectos, hojas jóvenes y pequeños vertebrados. Tienen la capacidad de desplazarse hasta 2,5 kilómetros diarios por lo que necesitan extensas áreas de vida y aparentemente prefieren los niveles altos y medios del bosque especialmente en bosques de tierra firme. Cuando se siente amenazados mueven las ramas de una manera agresiva y por lo general defecan (Emmons y Feer, 1999; de la Torre, 2000; Tirira, 2007).

Forma agrupaciones grandes de hasta 100 individuos. Se alimente de insectos, especialmente orugas y grillos grandes y eventualmente de néctar y flores. Es una especie muy activa que se encuentra en constante movimiento a través de la vegetación. No se observa una jerarquía social marcada. Durante la reproducción no mantienen parejas estables, pudiendo aparearse indistintamente. Únicamente las hembras se encargan del cuidado de los infantes. Paren una sola cría luego de 170 días de gestación. Como se mencionó anteriormente, esta especie se une a los grupos de Cebus albifrons. Es más común en los bosques inundables y se adapta bien a la vegetación densa de bosques secundarios y alterados. No está presente en áreas de bosques altos de tierra firme y lejos de los ríos (Emmons y Feer, 1999; de la Torre, 2000; Tirira, 2007). La presencia de grandes mamíferos herbívoros (saínos, venados y tapires) dentro de la reserva es muy importante pues constituyen el principal alimento de los grandes carnívoros como el jaguar y el puma.


Se trata de un animal diurno aunque puede realizar cierta actividad en la noche. Es terrestre y gregario, pudiendo formar manadas de hasta 300 individuos. Es principalmente frugívoro, pero su dieta también incluye tallos, hojas, raíces, flores y materia animal, tanto invertebrados como pequeños vertebrados. Durante el proceso de alimentación puede ser bastante agresivo con los otros miembros de la manada. Suele moverse grandes distancias durante el día (hasta 10 km), dejando a su paso un olor rancio en al ambiente o porque deja el suelo pisoteado y revuelto. Además es buen nadador pudiendo cruzar grandes ríos con relativa facilidad. Los grupos familiares tienen un macho dominante quien no permitirá el ingreso de otros machos. Las hembras rechazan el ingreso de más hembras a la manada. Las hembras alcanzan su madurez sexual a los 2 años de edad y puede copular con varios machos y pare hasta 2 crías después de un período de gestación de 162 días. Tienden a estar con frecuencia en zonas cercanas a cuerpos de agua pudiendo incluso visitar playas para forrajeo (Barreto et al., 1997; Emmons y Feer, 1999; Tirira, 2007; Reyna-Hurtado, 2008).

Son animales solitarios excepto las hembras con crías o durante la época de apareamiento. Son principalmente nocturnos aunque en lugares donde no hay presencia humana pueden ser activos durante el día. El principal hábitat de la especie constituye las zonas de inundación temporal y visita frecuentemente los saladeros. El grado en que los tapires son tolerantes a la degradación del hábitat varía regionalmente, pero generalmente están asociados a bosques en buen estado de conservación. Sin embargo, se puede inferir sobre la base de otras especies de tapires que esta, no puede tolerar una fuerte presión de cacería.

Se alimentan de brotes o ramas tiernas y frutos de arbustos o árboles de tierra o pantanos. Sin embargo, los frutos del morete (Mauritia flexuosa) son una fuente de alimento fundamental para los tapires especialmente durante la estación seca. De hecho, los tapires son los principales


dispersores de semillas de esta palma, lo que indica la estrecha relación evolutiva entre ambas especies. Es difícil encontrar excrementos pues mayormente son depositadas en el agua.

La gestación dura 13 meses y la camada es generalmente de un solo individuo. La cría permanece junto a la madre durante el primer año de vida y llega a la madurez sexual a los 4 años de edad. No existe una época definida del año para su reproducción. Marca senderos en su hábitat natural, construidos gracias a su voluminoso y pesado cuerpo, los mismos que suelen ser usados incluso por otros mamíferos grandes. El tapir amazónico no es territorial pues varios individuos ocupan una misma zona superponiendo su área de vida con la de otros individuos, que puede superar los 8 km2 (Bodemer y Brooks, 1997; Emmons y Feer, 1999; Constantino et. al., 2006; Tirira, 2007).

Otros animales totalmente herbívoros son los perezosos. Sin embargo por el hecho de que habitan en las copas de los árboles y casi nunca bajan al suelo, no suelen ser atacados por los carnívoros terrestres. Sin embargo es una de las principales presas de las águilas harpías.

Es un animal nocturno, arborícola y solitario. Se alimenta de una amplia variedad de hojas que toma del dosel del bosque. Se cuelga de las ramas de los árboles con la ayuda de sus cuatro largas extremidades. Sus movimientos son exageradamente lentos y a través de cortas distancias. Se une con su pareja únicamente para la cópula y la hembra pare una sola cría. Puede estar presente en bosques primarios, secundarios e intervenidos. Cuando se sienten amenazados emiten un silbido débil (Tirira, 2007).

La RPFC constituye uno de los últimos refugios para tres especies de mamíferos acuáticos y que además se encuentran amenazadas. Estas especies son el delfín amazónico (Inia geoffrensis) y el delfín gris de río (Sotalia fluviatilis) así como del manatí (Trichechus inunguis).


La coloración del delfín amazónico varía de rosado y marrón claro a gris azulado, siendo más oscuro en la parte superior y a medida que pasan los años. Los adultos miden 2,5 a 3 metros de longitud y pesan entre 110 a 200 kg. Las aletas laterales son grandes comparadas con tamaño de cuerpo y se curvan hacia atrás. En cambio la aleta dorsal está reducida a una prominencia sobre el lomo. A diferencia de los delfines oceánicos, sus vértebras cervicales no están soldadas, permitiendo a la cabeza una amplia gama de movimientos. Son prácticamente ciegos, ya que la visión no les sirve de mucho en las turbias aguas de los ríos y lagunas en donde habita. Para su actividad, se sirven de la ecolocalización, a modo de sonar para localizar a sus presas y evitar obstáculos. Tiene un hocico prominente, largo y fino. Su reproducción depende del nivel estacional de las aguas. La gestación dura 315 días, tras los cuales nace una cría que permanece 2 años al lado de la madre. Se alimentan generalmente del fondo del río y su dieta preferida consiste en cangrejos y peces pequeños. Pueden comer también tortugas pequeñas. Nadan generalmente en pareja, pero en circunstancias especiales forman grupos de hasta 20 individuos. Existe la creencia de que estos delfines se transforman por la noche en hombres, para seducir y luego robarse a las mujeres con la intención de reproducirse.

El delfín gris de río o tucuxi, es pequeño llegando a medir hasta de 1,8 metros de longitud. Presenta el hocico corto, cuerpo robusto y aletas pectorales pequeñas. La aleta dorsal es triangular y está situada exactamente en el medio del cuerpo. Su coloración es gris azulada lateral y dorsalmente mientras que la región ventral es mucho más clara, a menudo rosada. El hocico está bien definido y es de una longitud moderada. Viven en grupos de 10 a 30 individuos, nadan muy juntos y se desplazan en aguas superficiales. Son nadadores muy activos que llegan a dar saltos acrobáticos fuera del agua, pero no suelen realizar largas inmersiones. Se alimenta de cefalópodos, crustáceos y peces pequeños. En algunas ocasiones se les ha visto alimentándose junto a los grupos de delfines amazónicos. Hasta 1990 fue abundante en el Ecuador, principalmente en la RPFC, pero debido a los derrames de petróleo, la especie es ahora rara de encontrar. La contaminación de ríos y lagunas parece ser la principal amenaza para su conservación (Emmons y Feer, 1999; Tirira, 2007).

El manatí es una especie que se alimenta principalmente de la vegetación de la superficie: hierbas y jacintos acuáticos. Mide hasta 2,8 m y pesa entre 300 y 500 kg. Presenta grandes labios móviles con cerdas rígidas. El cuerpo es de color oscuro con manchas blanquecinas en el vientre y pecho. Vive en forma solitaria, a excepción de la época de apareamiento. El dato más curioso de este animal es que en sus aletas no posee uñas. Es un animal muy tímido que se comunica a través de sonidos de frecuencia corta. Se considera como una especie vulnerable principalmente debido a la destrucción de su hábitat. Fue cazado intensamente por su piel, grasa y aceite.


Otra especie de mamífero muy importante y que se encuentra muy asociada a ríos y lagunas es la nutria gigante (Pteronura brasiliensis). El color de la piel de la nutria gigante, varía entre marrón claro y café muy oscuro. La piel es extremadamente densa y tienen una mancha en el cuello, que varía entre crema y blanco y cuyo patrón es único para cada individuo. Poseen membranas interdigitales en sus patas las cuales utilizan para maniobrar e impulsarse en nado lento. Para nado rápido se impulsan exclusivamente con su cola. El macho alcanza entre 1,5 y 1,8 m y la hembra entre 1,5 y 1,7 m de largo y un peso de hasta 45 kg en los machos. Son animales diurnos, que patrullan sus extensos territorios en grupos familiares de hasta 8 individuos. Los grupos están compuestos por una pareja y sus hijos de hasta tres generaciones. Los hermanos mayores cuidan de los más pequeños, hasta que alcanzan edad para formar su propio clan. Es en esta etapa dónde las nutrias se hacen más vulnerables, ya que son expulsadas del grupo y permanecen solos mientras consiguen una pareja, por lo que pueden ser atacadas por anacondas, jaguares o caimanes. Para su alimentación prefieren sobre todo los peces, principalmente Characiformes, pero pueden optar por consumir cangrejos y pequeños reptiles. El tiempo de gestación es de 65 a 70 días y después de este periodo nacen de 2 a 5 crías (Carter, 1997).

La mayor diversidad en cuanto a los mamíferos de la RPFC, la constituyen los de tamaño pequeño. Entre estos están los murciélagos, roedores y raposas.

En cuanto a los murciélagos, es el grupo más diverso del Ecuador con 143 especies, es decir el 37,41% del total de las especies del Ecuador. Para la RPFC se estima la presencia de al menos 70 especies de murciélagos basándose en los mapas de distribución presentados por Eisenberg y Redford (1999) y Tirira (2007). Son nocturnos y han despertado supersticiones en todas las culturas humanas que, en general, los consideran poco agradables. Artibeus lituratus Foto: Carlos Boada


Los murciélagos, tienen una gran variedad de formas: los hay de grandes ojos, ojos muy pequeños, rostros alargados o muy cortos, orejas enormes o muy cortas y redondeadas, de colores oscuros, rojizos, amarillos, moteados e incluso, blanco puro. Algunos muestran rostros llenos de pliegues. Además, sus alas han experimentado grandes modificaciones pues se tratan de manos cuyos huesos se han alargado muchísimo. Los huesos del brazo también se han alargado, y todo ese armazón está cubierto Noctilio albiventris por una delgadísima piel Foto: Carlos Boada que es la que permite el vuelo.

la mayoría, transmisores de

Lophostoma silvicolum Foto: Carlos Boada

Los murciélagos sin duda juegan un papel muy importante y variado en los múltiples ecosistemas que habitan. Así, los que se alimentan de insectos, que son son extraordinarios controladores de plagas o de

enfermedades, mientras aquellos que comen frutas son muy buenos dispersores de semillas. Asimismo, varias especies cumplen el rol de los colibríes al polinizar muchas flores. Entre los murciélagos de la RPFC, los más abundantes son los fruteros de los géneros Artibeus, Sturnira y Carollia, seguidos de los murciélagos pescadores (Noctilio leporinus y N. albiventris).

Micronycteris hirsuta Las raposas y los roedores constituyen grupos totalmente Foto: Carlos Boada separados y muy diversos entre los mamíferos aunque en conjunto se los conozca como pequeños mamíferos no voladores. Son poco estudiados y aún no se conoce exactamente el número de especies. Su taxonomía es bastante compleja.

Marmosops noctivagus Foto: Carlos Boada

Las raposas, pertenecientes al orden Didelphimorphia, son en su mayoría arbóreas y nocturnas. Son animales omnívoros, es decir su alimentación no es específica a un solo recurso.


Pueden alimentarse de semillas, frutos e insectos principalmente. La característica principal de las raposas es la presencia de la bolsa marsupial, no presente en todas las especies, donde cargan a sus hijos después de un Matachirus nudi caudatus corto de período de permanencia dentro del útero de Foto: Carlos Boada la madre. Tienen grandes ojos, orejas cortas y sin pelo, cola larga y prensil, pulgar oponible y un rostro alargado.

A nivel mundial, los roedores constituyen el grupo más diverso. La característica principal es la dentición con un único par de incisivos que pueden ser anchos, curvados o semicirculares con sus extremos en terminaciones afiladas y a modo de cincel lo cual les sirve para roer. Una de las características Euryoryzomys macconnelli Foto: Carlos Boada

sobresalientes de esta categoría de mamíferos es su condicioón de ser prolíficos, es decir que pueden tener gran cantidad de descendencia en poco tiempo. En algunas de sus especies, llegan a tener entre 8 y 10 crías por camada y seis camadas anuales gracias al período corto de gestación (21 a 23 días). Al igual que las raposas son animales omnívoros, en su mayoría nocturnos. Su tamaño Mesomys hispidus y aspecto es muy variable. Foto: Carlos Boada

Dentro de los roedores se encuentra la capibara (Hydrochoerus hydrochaeris) que es considerado el roedor más grande del mundo. Se lo encuentra formando numerosas manadas cerca a ríos, lagunas y pantanos de Sudamérica. Los capibaras tienen un cuerpo pesado en forma de barril, y una cabeza pequeña con un pelaje pardo rojizo en la parte superior Hydrochoerus hydrochaeris Foto: Carlos Boada del cuerpo que se vuelve pardo amarillo en la parte inferior. Pueden crecer hasta 130 centímetros de largo y pesar hasta 65 kilogramos. Los capibaras tienen pies ligeramente palmeados, carecen de cola y tienen 20 dientes. Sus patas posteriores son ligeramente más largas que las anteriores y el hocico es romo. Los ojos, narinas y orejas se encuentran en la parte superior de la cabeza. Las hembras son ligeramente más pesadas que los machos. Son animales principalmente crepusculares. Pasan el calor del día en agujeros en el barro o dentro del agua. Para dormir se esconden entre la vegetación espesa. En las zonas donde son perturbados


por las actividades humanas, adoptan un estilo de vida nocturno. Pueden bucear y permanecer bajo el agua hasta 5 minutos, y son capaces de nadar con todo el cuerpo sumergido excepto las orejas, los orificios nasales y los ojos (Mones y Ojasti, 1986).

Cuyabeno  

esta es una publicacion con la descripcion de todo lo que tiene que brindar el cuyabeno para los turistas nacionales e internacionales