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VERSOS QUE ASPIRARON... ARMANDO TRASVIÑA TAYLOR

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GOTAS DE MAR Hiere la espuma del tenaz oleaje Al cantil socavado con estruendo Y ese polvo de mar forma celaje De gotitas de amor que van cayendo. Son gotas de cristal que al mar revuelto Retornan tristes por su ideal perdido, Son gotas de cristal que al mar han vuelto, Son lágrimas que caen en el olvido. Primer poema escrito en El Rosarito, B. C. S. a los 14 años en una excursión del Club de Exploradores “Huaxoros” y publicado en el boletín No. 1 de Ateneo Bajacaliforniano Prometeo en 1948.

PEDIMENTO Derrumbo en mis tormentas de congojas Toda una agonía sin gemidos Y cae en lo verde de las hojas Y en la aurora de todos los olvidos. Das la cosecha del fruto infecto Y quitas a las aguas de su calma, Ten piedad de la huella de un insecto Que penetrar quiere dentro de tu alma. Regresa y escóndete en mis brazos Desiertos de quietud, lumbre apagada, Y piensa que ya los lánguidos brazos Los llenó el polvo, los llenó la nada. Ven y siéntate a escuchar la gloria, La voz del viento que siempre avanza Oirás entre los ámbitos la historia Del delirio triunfal de la esperanza. Publicada en el número 2 del boletín del Ateneo Bajacaliforniano Prometeo en julio de 1948.

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NEVASCA Un horizonte de silencio Tras la puerta Y un pelinegro recuerdo, Saturado de luto, Se asoman. Inmensamente desnudas Tus manos, Clavan sobre el ensueño Una terrible realidad De invierno Que en tu cuerpo Da un último toque. Y en volcánica absorción Clavan tus filos morenos La terrible realidad Que en tu cuerpo Se congela.

Boletín del Ateneo Bajacaliforniano Prometeo, número 3, ago.-sep- de 1948.

SONETO Soy el mismo final que inquieto reza Parado en la ruta del desierto, El roto ideal que espera en puerto El divino altar de tu belleza. Soy aquel artificio de realeza En que durmió el ideal despierto, Soy el negro tatuaje de lo muerto, Un oscuro lebrel en la maleza. Aquel que reclama con locura La escarcha de luz de tu blancura Que viste de novia a tu belleza. 3


El que espera con platónica delicia Alumbrar el color de la tristeza Con el mágico sol de tu caricia. Boletín del Ateneo Bajacaliforniano Prometeo, Ago-sep. de 1948.

POR EL CAMINO Por el camino arcano, errante y peregrino Tu vida navegante va con misión secreta, Yo sigo tu carreta, buscamos el destino, Los dos por el sendero, tu vas en la carreta, Y yo te voy buscando en medio del camino. Tenemos que seguir sin detener el paso, El camino es muy largo, sigamos la jornada, La tarde es tan triste, no esperemos el ocaso, Tenemos que seguir el desierto de la nada A que nos pierda juntos la ruta del acaso. Tu vas por la vereda que marca tu destino Y vas envuelta toda en eterna primavera, La vida nos separa, ¡oh, el luto vespertino Te esconde en la vereda... espera... espera... Detén tu carretela, busquemos el camino. No sigas, no sigas más, erraste el sendero, Pregunta por la ruta, no es esa tu jornada, ¿Sientes fatiga? Ven. Tu quejido lastimero Ya no lo encuentro más, te ofrezco mi morada, Mi senda peregrina y mi alma de viajero. Adelante. Sigamos al azar nuestro destino, La fatiga es poca, juguemos nuestra suerte, Yo voy muy aprisa, vacilante y peregrino, Sigamos los dos juntos en busca de la muerte, Los dos bogando juntos en medio del camino. Yo soy aquel guerrero con alma de poeta Que voy por el camino cuidando tu carreta. 8 de septiembre de 1948. 4


FUGAZ Cuando quisiste volver con tus antojos Me abriste el cielo en la borrasca, Porque hay una gloria entre tus ojos Y en tu cuerpo fiebre de nevasca. Bajaste hasta mi Dejando en mi la Beberte quise en Y como un ladrón

senda dolorida luz del embeleso, el arte de la vida robarte un beso.

Sembraste la ilusión con tu En el surco yermo del ideal Y te fuiste, otra vez, como Como se va el crepúsculo en

derroche cobarde, la noche, la tarde.

9 de julio de 1948.

¡CUÁNTO TE QUIERO, AMOR! ¡Cuánto te quiero, amor, cuánto te quiero, ¡Cuánto más te querré, cuánto he de amarte!, Nada tengo en mi mísero sendero, Sólo tengo un corazón para adorarte! Tengo celos de mi impoluta primicia, De la brisa voraz que te consume, Porque el céfiro sutil que te acaricia Se enamora de tu límpido perfume. ¡Cuánto te quiero, amor, cuánto te quiero!, No puedo desahogar mi desencanto, Quisiera tus desdenes cuando lloro La profunda tristeza de mi llanto. Tu dulce aroma mis despojos besa Y levanta el vergel que destruiste Y sigo con mis flores de tristeza El sendero feliz que recorriste. Abajo, en mis prelúdicos despojos

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Sueño en mi abismo tu inocencia loca, Mi ruina es la distancia de tus ojos, Mis abrojos la distancia de tu boca. De aquel adiós mi vida rememora Y siente mi alma la quietud lejana, Como siente el celaje de la aurora La caricia sutil de la mañana. Recuerdos son polvo, polvo y nada, De ti todo en mi mente está. La gloria: Esa lumínica cumbre codiciada Se esconde en un rincón de mi memoria. Toda mi gloria tú encierras, ¡qué importa!. Ya nada ajeno mi camino mueve, Que más da, al fin, tu vida es corta, La lucha es larga y el camino breve. ¡Cuánto te quiero, amor, cuánto te quiero!, Un puñal en tus manos escondiste Y clavaste mi ilusión en el sendero Con la última caricia que me hiciste. Nada dijiste, ni me has dicho nada, ¡Cuánta amargura en lánguidos resabios!, Me dijiste con la luz de tu mirada Lo que no me dijiste con tus labios.

1948.

SI TU SUPIERAS... Si tú supieras mi dolor profundo No existiera el abismo, la distancia, Tú no sabes, mi bien, de la fragancia Que esconde dentro el inconsciente mundo. No dudes de mi amor ensombrecido Que es todo lo que al fin, cansado, pierdo, Si no puedo esconderte en el recuerdo ¿Cómo quieres que te hunda en el olvido?

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Quiéreme así con alma de coplero, Pobre paria que viste de etiqueta, Presumiendo virtudes de poeta Y cantando al pesimismo lastimero. Pobre virtud de un hombre extravagante, Cantar con llanto lo que a nadie importa, Si bien sabemos que la vida es corta A qué buscar en lo fútil lo importante. Al fin y al cabo he de seguir amando Aunque amar y cantar me cuesten llanto, Si me duele cantar, ¿para qué canto?, Y por qué, al comprender, sigo cantando. ¡Oh, dilema, oh ignoto sentimiento! ¿Por qué en entrañas de dolor me agito?, ¿Por qué cantar al infinito De las flores tristes de mi pensamiento? ¡Compréndeme tú, dulce prometida! Mi ilusión te llama, te vaporiza, Porque he visto en tu límpida sonrisa El remedio sacrosanto de mi vida. Flor rozagante del desnudo día, De las perlas del rocío prisionera, Si tienes la ilusión de primavera Tienes el corazón del ave María. ¡Oh santa virtud de amor primero!, Yo te amo, mi bien, con mi penuria, Si querer es sádica lujuria, Entonces, el corazón, yo no te quiere. Más si tu sacro amor me traicionara Rompería sin piedad los tibios lazos, El alma rompería en mil pedazos Y el propio corazón me lo arrancara. Tú no sabes, ¡oh, asombro de belleza! El dolor de haber penado lo sentido, No ignoro de sentir porque he vivido Hallándole sabor a la tristeza. 1949

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SIN NOMBRE Me quieres, yo lo sé, tú me lo has dicho, Con los labios secretos de tus ojos, Porque dentro de la cruz de tu capricho Bajo esa ignota cruz finges enojos. La cruz que guardas en tu orgullo, La cruz que pesa en tu sollozo, Es la que preludia tu capullo Con el perfume suave de una rosa. Todo fue ayer, mi recuerdo palpitante Me consume en nostálgico embeleso, Todo fue ayer, todo un instante, Una flor, una lágrima y un beso. Un instante nada más en roto giro, Una flor de diáfana fragancia, Una lágrima deshecha en un suspiro Y un beso prodigado a la distancia. Oye bien, amor, mi afán sincero: Te confieso, amor, que para amarte, Le pedí al Señor que te quisiera, Y supliqué amor para adorarte. Hoy pido alivio a Dios y no responde, Hoy sólo llanto en ilusión riego y derramo, Hoy sólo amor mi corazón nomás esconde Y sólo sé que te quiero y que te amo. Hoy sólo repito: ¡cuánto te quiero!. Cuánto más te querré, cuánto he de amarte, Nada tengo en mi mísero sendero, Sólo tengo un corazón para adorarte. 1949

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A TI... Suerte profana a mi ilusión proscrita, Brindo contigo mi infeliz tristeza, No podrás derrumbar, ¡suerte maldita!, Mi prelúdica cumbre de entereza. Ha de seguir mi voluntad erguida Pese al impacto de tu rudo intento, Aunque sufra en los umbrales de la vida He de reír con tu letal tormento. Brilla mi orgullo en desigual contienda Y con mi afán sobre tus garras lidio, Nunca podrás arrebatar mi senda, No te deseo porque no te envidio. Del buen azar mi corazón ignora; He de llenar mi corazón vacío, He de buscar al florecer la aurora Un nuevo aliento al pensamiento mío. Derrocho altivo mi alboreado esfuerzo, ¡Nunca verás mi vida trasplantada Aunque ambule por todo el universo He de reír con carcajada! No he de desear tu pertinaz morada, Será mi angustia la que al mundo asombre, No te idolatro ni lo haré por nada, Aunque viva mi vida sentenciada Por los rudos impactos de tu nombre. 19 de diciembre de 1949.

LA PARÁBOLA DE LA JOVEN ANGUSTIA Descendió la Melpómene imprudente Hasta el fondo de mi ánima serena, Dentro, muy dentro, en la condena, Un verso sollozaba ingenuamente.

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Hierática paseaba lentamente Y en tonadas la cruz de mi cadena Hundía en el estanque de mi pena Y un verso fugaz hería mi frente. Y la musa seguía inoportuna Alimentando el arpa enmohecida, ¡De pronto!, un vivo rayo de la luna Esfumó la visita enajenada Y dejó de recuerdo de salida Una herida en el alma sepultada. 1950. EL ÚLTIMO RUEGO Ya tanto engaño el corazón anida Que al alma inerme, sin piedad, destroza, El dolor es la nave que reposa En el amargo océano de mi vida. Mi ilusión se consume en La imagen de la angustia Y te veo casta, blanca y Oprimiendo mi existencia

tu partida, cruel acosa, primorosa, entristecida.

Quiero vivir bajo el azar, de prisa, Cautivo entre los mares de mi llanto, Cautivo en el dolor de una sonrisa. Lleno de angustia mi pasión tramonto, Si tú no quieras que yo sufra tanto, Ruégale a Dios que te olvide pronto. 11 de febrero de 1950.

LAMENTACIÓN DE INVIERNO Reclinada en mi angustia amanecida Como agua bautismal tus ilusiones Son paz y redención para mi vida, Incienso de placer en mis canciones,

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Recodo de quietud en mi camino, Razón de mis amargas oraciones. El corazón, esclavo del destino, Opreso en el nidal de una quimera, Llora en versos el tiempo peregrino. Y el alma en su ternura prisionera Es un ave que vuela enajenada Al cielo de tu vida mensajera. ¡Mírame, bien mío! Que la alborada De tus ojos serenos me despierten Y me mate la luz de tu mirada. Te quiero y para siempre he de quererte, Te adoro aunque sienta que mañana Como sol de mi vida he de perderte. Esa es mi pena que en mi sangre arde, Me enloquece pensar: otra vez solo En la inmensa agonía de la tarde. Bien lo sabes que mañana... Inmolo El pensamiento cruel que me fustiga, Pero sabe muy bien mi inútil dolo Que todo acabará aunque persiga. ¡Todo!, mi gran afán, no he de lograrlo, Y he de orar, otra vez, por mi fatiga, Nuestro tiempo feliz no he de encontrarlo Y será regazo en mi recuerdo. ¡Oh, Señor, Señor!, quiero olvidarlo. Eres en mí la luz y no te pierdo, Tu ternura despierta el pensamiento Y pienso en olvidar ¡y más me acuerdo! Rompe mi vida de tormento Con un beso que cubra el vacío Del obstinado pesar y sufrimiento. Déjame en paz, sollozo y río, Sigamos nuestra senda sin recelo, Soy un bardo infeliz, corazón mío: Dame un beso que ignore nuestro cielo Porque acaso sea el último en mi vida. Presiento que en mi hondo desconsuelo Lleve la cruz de mi eterna despedida. 5 de enero de 1951 ALGÚN DÍA Me despreciarás, bien lo sé, algún día, Con la dulce tristeza de tus ojos 11


Con tus labios teñidos de sonrojos Con tu boca inocente de ambrosía. Aunque mucho me quieras todavía Esos labios de tímidos enojos, Esos besos que alzaron mis abrojos ¡Cuánta herida abrirán en mi agonía! No te extrañe, mi bien, todo es humano, El dolor y el placer están dispersos Pero ni uno ni otro está lejano. Tus odios estarán en mi alma inmersos Y, algún día, al pasar, dirás en vano: ¡Es un pobre infeliz que escribe versos! 9 de mayo de 1952

TIERRA MÍA (Fragmento) Tierra mía vestida de colores Y orgullosa con trapos de domingo, No se que oscuro sol de sinsabores En tu amorosa faz siempre distingo Y no sé por que ocultas tus dolores A pesar de tu falda de domingo. 1955. Segundo lugar en el certamen en donde triunfó “Calafia” de Fernando Jordán. El resto se extravió.

LA ALDEA TRICOLOR Mulegé, Pineda, Mijares, “Cerro Amarillo”... Semillas del norte que el Bermejo riega. San José, Mauricio Castro, Gabriel González... Lección del sur que el Gran Mar considera.

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Norte. Sur. Península-escuela Que muestra sus papiros al futuro Desde la cátedra incisiva del presente. Mientras las olas del ayer montan su guardia Frente al monte empedrado de proezas, La brisa del pasado rectoriza La larga habitación mediterránea. Las raíces de los dedos Que arbolaron las insignias tricolores De la Patria Con el nitrógeno purísimo del alma, Siguen sostenes del horcón y la cabaña, En tanto fulguren las brasas dignatarias De la aldea tricolor. El incienso vertical –asta de gloriaDel fogón amarillo de aquel cerro Combó cual diadema iridiscente Hasta el zarzo del Picacho de San Lázaro. Por eso, Patria Grande, La Baja California no es ofrenda: Es escudo. Por eso, Patria Grande, La Baja California no es yacija: Es ariete. Por eso, Patria Grande, La Baja California no es península: Es espada. 1960 (¿)

CHICAGO 1886 Muros de historia Circundan tu gesta, Chicago Mártir. Chicago ocho. Las manos adquirieron libertad Y caminaron con ella por las calles. Por las conciencias,

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Por los mapas. Adolfo Fisher: Tu muerte fértil se hizo ecos Entre los filtros de mayo. Spies, Engel y Ling: La soga de la ignominia se hizo ochos Y recorrió las noches turbulentas, Amaneció en las fábricas, Sedientas, Y acabó hecha bandera Con el negro del sistema-oprobio, Y el rojo de la doctrina-virgen. Ocho fueron los mártires: Fisher. Ocho fueron los rumbos. Spies. Ocho los silencios. Engel. Ocho los clamores. Ling. Ocho los jueces. Persons, Schwab, Fielden, Neeb. Ocho las pértigas. (¿)

F. IGNACIO. M. Francisco Ignacio Madero, De dimensiones de grito: Tu grano, nombre de pólvora, Nació con fuerza de etapa, Cuando el aura del vacío Y el viento de las palabras Soplaron en mítica patria

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De tridécada ceniza. Tu biografía es diccionario De alfabeto en holocausto: A de angustia trashumante, B de barro calcinado, C de lanza porfirista, CH de afrenta y de muerte, D de dolor y de duelo, E de etcétera oprobioso. Pero todo lo que es, es: Presente, pasado y futuro Del sueño histórico azteca. Madero Francisco Ignacio: Tu pila es agua bendita, Tu cruz es gloria de Cristo, Tu nombre es grano de pólvora, De un ayer con fuerza de etapa. 16 de febrero de 1971.

CALLES Cuando la austeridad es egoísmo, Cuando el alma se esfuerza en ser escuela, Cuando el vigor es cauce visionario, Se dice Calles. Cuando la angustia se colgó de sus anhelos, Cuando el grito se perdió en su mediodía, Cuando la palabra de ayer se hizo hombre, Se dice México. Cuando la libertad explotó entre sus fronteras, Y la lira del ideólogo se hizo mapa Y la fe dentro del pueblo elevó muros, Revolución se dice. Cuando Revolución y México se enlazan En magna procesión hacia el mañana

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Sobre el propósito horizontal del hoy pujante, Revolución y México se escriben Con la férrea mayúscula de Plutarco, Con el acento previsórico de Elías, Y con el fuego utópico de Calles. (¿)

EL HÉROE DE LAS DERROTAS Santos Degollado, tu estirpe ha muerto, La canalla la hundió con otro nombre, Ya no hay de tu lealtad que al mundo asombre, Ya no hay que desfacer ningún entuerto. Ya no hay Ocampos, ni futuro incierto, Ya no hay indignación capaz que alfombre Un rincón del espíritu del hombre Tan revuelto, tan sucio, tan desierto. En la alforja de Juárez se guarnece La virtud entregada en holocausto Y en los libros de historia permanece. ¡Narra tú, héroe epónimo, el infausto Caer de Tacubaya que ensombrece Tu alma liberal de egregio exhausto. Mayo de 1961 VERACRUZ 14 En cresta veracruzana La ola se vuelve historia, Contada por recia sal, Con sangre de mar y toro, Onda de mar bandera En asta de patrio ébano. Azueta.

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El catorce, inmenso luto, Se hizo duelo, negro y noche, Izó pendones de la gloria Con palo mayor de la vela Y vientos de norte ariete. Uribe. La muerte, al fin, batió remos Y Veracruz ancló en su guarida Y con la hazaña en las manos vivas Llenó de venas las calles, Llamó a la puerta y a las aulas, Sacó a sus héroes orfebres, Y otra vez como había sido Y otra vez como fue enantes, La Patria leyó con sangre Su nombre en son de victoria Con letras al rojo, rojo. Azueta, Uribe. Para el almirante Héctor Argudín Estrada, en la primera conmemoración del LVIII aniversario de la Heroica Defensa de Veracruz en La Paz, B. C. S. el 14 de abril de 1972.

MIRENCHU Mirenchu: Flor de ímpetu y gracia, Pendón flamígero de alcázar Majestuoso. Juventud-fuego. Vengo a contarte con cifras Y con voz de laboratorio, La voz de fórmula y texto Que a ritmo de perspectiva, Deviene de órganos secos Y de temblor de tribunales. Escuela-aire.

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Desde la arcaica hermosura El triángulo trino triunfa Con ojos, sonrisa y talle. La mujer se hizo tronío, Dosel, monarca y corona. Con la acrobacia en los ojos, Y la obligación en las líneas Y el imperio de los labios, La mujer tornóse luego En amor, agua, aire y mies Rubia. Trabajo-tierra. Cuando la juventud se hizo escuela Y, a la par, se hizo vida, Con lágrimas de baptisterio Bendijeron mundo y velamen, Palanca, eje y turbina. Vida-agua. Sepultado el corazón Echó huecos y raíces Profundas sobre el sol Y sobre el alma, La tierra se quedó sola, casi infértil, Solitaria, con sed infinita. Tú le diste, Mirenchu, Con tu templo, Fuego, Agua, Aire, Y nueva luz Multicolor, El ser. Para Mirenchu I, reina de la Asociación de Estudiantes Sudcalifornianos de Jalisco en su coronación el 5 de julio de 1969.

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NARDA Narda, nardos, La noche salió de viaje Con su equipaje de estrellas Y un tumulto de luciérnagas Se despeñan cielo abajo Por las laderas continuas Haciendo añicos la sombra Entre el tic tac De los tiempos. Narda, nardos, El invierno tiene frío Y las horas recreo, La terquedad el olvido y la ausencia el silencio. La soledad impaciente Se retrata en el muro Y en el hielo, La voz esconde sus ruidos Sin piel y sin continente. Narda, nardos. La tarde es el precipicio De los años que se fugan; Es la antesala del sol Y el territorio sin rumbo, Es la frontera infinita A una playa sin luceros. Sin embargo, Narda, nardos, La mañana es melodía, Canción de cuna y arrullo, Esponja de luz y cuartel De la brisa, cántaro y miel. Guitarra que entona altiva El rasgueo de la esperanza, El himno de los ensueños Y el concierto de la vida. Narda, nardos,

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En este pórtico azul La contienda nace y grita, Te da experiencia y virtud Y evita grietas al canto. Las virtudes del amante Y la emoción del que triunfa, Es como el verso que atrapa La vigilia del poeta. Narda, nardos, En este insólito andar Con obligada fortaleza Esgrime, Narda, rotunda El estuche de tus flechas Y desata, Narda, flamígera, La virtud de tus anhelos; Tremola, Narda, imponente, El asta de tu bandera Y vuelve cada estación Otoños en primavera Y da tu cántico azul A las sonrisas del mundo.

Para Narda Barajas de la Peña en su décimo quinto aniversario el 26 de abril de 1984.

ESCUELA NORMAL URBANA En su XX Aniversario (1964)

Hace muchos anhelos que espero y espero Con la voz sepultada en el mismo horizonte, Huérfana, rígida, sin razón, ni entereza. Voz que es sombra del silencio nocturno, Voz que es póstuma de muerte cualquieriza. Una noche el alma quedó abierta Y el cautivo se ausentó desusado y malherido. Era el eco imperceptible De una absurda superficie De casi una palabra. Una última palabra, 20


Otrora jubilosa, sedienta y aquilina. Después, las horas cercanas se volvieron remotas Y los días alegres se tiñeron de noches, Y las noches cansadas parecieron los días Y aquel eco secreto regresó demudado, Clorótico, frío, sin amor, ni dolor. Descendí hasta el olvido, tenaz sepulturero, Y lancé el primer grito a un recuerdo de barbas Y surcos de tiempo. Pude llegar hasta el instante mismo Donde mis pies eran polvo y mi encierro Una orilla de mar tímida y sola Que cantaba elegías de aguas en coro Como líquidos y verdes acordeones marineros. De ahí naciste tú, Escuela, De un afán imperioso, taciturno y solemne, Como una floración de lunas redomadas Que filtrasen su clásico alborozo Por las grietas infinitas de los cielos. Escuela: yo tengo que ofrecerte... Desde el soplo paralítico del primer olvidado balbuceo Un pedazo de canción, apurada, sacudida y auroral. Escuela: Desde el más apartado eslabón de mi provincia Y de mi alma, Un recuerdo horizontal me une contigo, Porque en tu vientre de soles y universos Soy la arena que clama de tu linfa, Soy la nube que trepa tus espacios, Soy el astro que se nutre de tu luz. Feb. 1964.

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ADRIANA UNO: es el nombre del mar y de los peces, De la manzana roja y las primeras veces. DOS: es el par, el amor, los mil infiernos, La pareja original y el par de cuernos. TRES: son la fe, la sospecha, el gran conflicto, La trinidad, el trébol, el edicto. CUATRO: es la rosa, la brújula, el compás, La cifra que, como dicen, metió las... CINCO: es la mano máter que bendice Y el no quinto malo que predice. SEIS: es la novia casta de los años lerdos, El lápiz escolar de los recuerdos. SIETE: son las maravillas expuestas al sol, Arco iris con luz y de arrebol. OCHO: con pareja izquierda, son dieciocho, Y, cuando no se tiene, no es dichoso. NUEVE: edad virgen, abierta, difusa, Por donde penetra la atrevida musa. DIEZ: es el promedio que debes tener Como el hombre púber y la núbil mujer. ONCE: es endecasílabo de alhelí, Que parece escrito nomás para ti. DOCE: son horas de cuerda y de campanas, Que bajan y suben samaritanas. TRECE: es hora negra, bruna o morena, Que arroja llanto y avienta pena. CATORCE: es soneto escrito con catorce pies. De zafiro, estrella y del océano, el pez.

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QUINCE: son, Adriana, oro puro y pura plata, Engarzados firmes con vigor de acero; Es balcón, canción y serenata Con guitarra nueva de cantor flechero. Para Adriana Castro Guerrero En su décimo quinto aniversario.

SALIR DE LA ESCUELA Salir de la escuela Es salir a la calle, Confundirte, ahogarte, Perderte, erguirte En el tráfico intenso Cotidiano y arduo De los días pardos. Es caminar y aprender El abecedario de nuevo Donde la A de la amnesia Se vuelve A de la angustia; La C de ciencia en coraje; La E de estudio y esfuerzo; La T de tiempo y trabajo; La V de vida y victoria. Sólo hay una letra En el alfabeto diario Que se hace fuego e incendio, De distancia larga Y virtud discreta: Es la L de lazo, De libertad y lozanía, De limpidez y de logros, De lampareo y de lar. Para Adriana Castro Guerrero y su generación de contadoras al egresar el 23 de junio de 1994.

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CINCUENTA Hace años, Hoy cincuenta, Una planta pequeña Vio crecer todo junto Nardos, jazmines, Rosas, azucenas, Denuedos y esperas, Enriques y Sofías. Hace años, Hoy cincuenta, La primavera entonaba Odas a la vida, Romances al tiempo Y sonetos al alma. Hace años, Hoy cincuenta, La juventud escribía Presente con prisa, Pasado con penas Y futuro con fuego. Pero, Al paso del tiempo Los días se fueron, Y luego se hirieron, Se fueron haciendo Muchos más que los menos Y las noches Se hicieron espinas Y zarzas. Y el mundo Otrora risueño, Tornó mañanas suaves En tránsito sombrío. La planta creció Y nacieron ramas, Cinco ramas con frutos, Pétalos, corolas, Elotes y maíz. 24


Razones, remos, racimos, Surgieron de la arboleda, No de la vida del árbol Sino del árbol de la vida Hoy, como ayer, La dicha es ventisca; Se desvela; La luces del tiempo Iluminan distancias, El silencio recobra Su sonido callado Y el recuerdo las andas. El recuadro infiere Que es más grande la dicha Que la pena y el pozo Y que el ascenso apurado De los primeros cincuenta. Para Enrique Taylor y Sofía en el L aniversario de su boda.

DANZAS PREHISPÁNICAS Danzan las voces del indio. América lo atestigua Con los ritmos ancestrales. El suelo luego se llena De pisadas ignorantes Y los huecos del silencio Van abriendo ventanales De exterminio y sepultura. El viento se atemoriza Y los hilos de las flautas, Y las viejas chirimías Acompañan a las palmas De los tristes teponaxtles Y al testamento sombrío Del huéhuetl taciturno. Es la historia que pasa

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Enrollada y entumida, Es el recuerdo profundo Del cansancio solar De las viejas miradas Que se hunden al peso De la sangre tributaria De la peregrinación de apertura. Reto que se vuelve rito Y más tarde, templo y alcázar, Esplendor y señorío Hasta en la lumbre guerrera Que pretendió calcinar A un pueblo armado de fuego. La danza se mece enhiesta De la rama de los siglos; Es el grano que germina En las fuentes minerales De la estela y la escultura, En las grecas y en las tumbas, De los regios monumentos Del Dios sol y su calvario, En los códices que cantan Y en las lápidas que cuentan. DANZA ESPAÑOLA España se baja en los troncos Paternales de celtas y de iberos, Que inauguran su estirpe de mudanzas De las huestes romanas sin sosiego; La que carga el dolor del vasallaje Y de la terca barbarie visigoda; Que camina ocho siglos consumida A bordo de la extraña Musulmania, Transfigura su herencia conquistada En vehemente pasión conquistadora. Al filo de los tiempos medievales, Al cabo de centurias oprimidas, España se libera del ultraje De cruentas invasiones sucesivas Y busca en el mapa inexplorado El tesoro de los pueblos escondidos. En la España del brío y del salero,

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Del tacón, del manto y de la palma, Del cante, del pandero y castañuela, La danza que contiene en su equipaje Es vestuario de los siglos exprimidos. RITMO ANTILLANO La danza viste de luto El verde clima antillano En tanto el aire se puebla De nubarrones vecinos Y el viento anida en su seno Tambores de primigenie. Un tropel de ritmos trota El continente mestizo Y las caderas del son En vaivén y río se tornan, Pentagrama, sol y lluvia En el semblante solemne De la Afroamérica bruna. Cantos de sombra y tormenta, Ritmos de selva y de fauna, Voces de fraguas heridas. Vela tu danza Yoruba: Cuba. Dale tu voz Lucumí: Haití. Toma tu flecha lejana: Dominicana. Clava tu adarga y tu pico: Puerto Rico. JOROPO VENEZOLANO Venezuela de Colón, La tercera del encuentro, Amaneció a la esperanza Con el sueño sin espejos De la mar de las Antillas. En De De Va

el paisaje los tibios la costa y bajando el

sonoro acordeones la montaña, Orinoco

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Por las carpas armoniosas Del corcel y la sabana. El joropo se santigua Con el agua de Bolívar Y se bautiza en el ritmo De la fiesta enfebrecida Del tacón venezolano. MARINERA DE PERU Se desbarranca el silencio En las cúpulas andinas Y el eco tartamudea Al contrapunto montuno De la alpaca y el guanaco, De la llama y la vicuña Hasta mojar sus acentos En los labios del océano En donde se hace canción Bulliciosa y marinera. En el Perú del Atahualpa, De Sucre y de San Martín, La danza es ritmo caudal Que tiene como parejas Al sol, al viento y al mar. CUECA CHILENA La larga franja araucana Es falda multicolor, Milenaria y mineral Del gigante y alto sol Con flecos de sal y espuma Que borda con arrogancia Un azul meridional. Entre la cima y la sima Del llano y las alturas Nace ahí la zamacueca, La del pañuelo y el asedio Con cantos de cordillera Y pasos de mar y arena. La espigada geografía De la estatura chilena

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Con penachos y arrecifes, Parece un cántico andino Lloroso y zamacuaguero. MALAMBO ARGENTINO El amplio foro argentino Se llena de notas graves, De consonancias extrañas Y seducciones nativas, De migraciones distantes Y de raigambres actuales. Entre maderas y hielos Desde la costa a la sierra, Se yergue la estirpe nueva Del zapateo y la cuerda. Del contrapunto y meneo Llegaron ecos timbales Que se quedaron prendidos En el recuerdo tehuelche Con el malambo mestizo Escriturado en su sangre. JARABE TAPATÍO Montado en la gallardía De un regio traje de charro Y atrapado de donaire De la gran china poblana, Va trotando por las calles, Por los calles de la sangre Mexicana y de mil luces El jarabe tapatío. Sobre un lienzo de artificio La altivez del negro y oro, De la espuela y de la plata, Grita el traje abotonado La galana invitación Del sombrero y el rebozo. FOLKLORE SUDCALIFORNIANO: EL CHAVERÁN.

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En el valle y el desierto, En la sierra y la floresta, Los años van insertando En el tronco del silencio El retintín caminero Del taconeo de la sierra. La tierra tumba y retumba, El alma tiembla y retiembla, El cielo truena y retruena Y los golpes van y vienen En la tarima sin tiempo De encuentros robustecidos Y pies fugaces del campo. California misionera, Indígena y montaraz, Pintoresca y sensitiva, La danza incubó en tu vientre Sonidos propios y extraños, Movimientos de pradera Y sonoridades equinas Que vinieron del allá O salieron del acá, De la tradición exprimida O la leyenda olvidada. Chaverán, chaverancito, Aquí has vivido siempre, Tu nombre corrió la legua Pero se quedó en la danza Para danzas folklóricas dirigidas por Marco Antonio Ojeda García.

GLORIA A la víbora, víbora, de la mar Por aquí pueden pasar, La de adelante corre mucho Y la de atrás de quedará. ---Así empezaron jugando A las reinas y princesas, Con las manos conformando Coronas en sus cabezas.

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Así empezaron las cosas Con juegos, gritos y risas, Soñando trono de rosas Con dedicadas sonrisas. El tiempo límite era La hora de los recreos, Pensando en la primavera Al borde de los deseos. Así fue como en un día Las ansias cobraron vuelos, En un mundo de fantasía Que formaron cinco cielos. Cinco cielos de alabastro, Cinco cielos de ternura, Que era luna y era el astro De mil ojos de criatura. Lety nació a la esperanza, Susy brotó a la ilusión, Tere soñó en lontananza En un país que descansa Como rey el corazón. Lupita supo de anhelos, Y Gloria de exaltación Y hoy, en mágicos vuelos, Están trepando a los cielos En la nave de la ilusión. Para Gloria I y sus cuatro princesas de una escuela primaria

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RETABLO AL SUAVE RAMÓN Introito Hay una luz en la noche, En la noche hay una luz, Es una sombra sin broche Que se ha quitado el capuz. Es un silencio que habla Tras la lejana negrura, Que se está asiéndose a la tabla De luminosa espesura. De esa lírica floresta La gran luna es compañera, Que cruza, airosa, de fiesta, Como linda quinceañera. Por eso, luna, quisiera Preguntarte algo de arcano, ¿Sabes en donde se encuentra El gran Ramón jerezano? ¿Está cautivo escribiendo En la impar novia del día? ¿O acaso sigue muriendo En su silvestre agonía? Suave Ramón, ¡suave Ramón!, Brilla el brocal de tu ausencia, Sigue en luz el corazón Que eslabonó tu presencia. Tu verso altivo y perplejo, Dominguero y girasol, Quedó como barbiquejo Entre la Patria y tu sol. Recio y altivo mellaste Manjar de rimas y flores, Por la rendija que hallaste En los antiguos sabores La Suave Patria te aclama Con su leal feligresía,

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Desde la agreste retama Hasta el jovial mediodía. Vas de provincias en pos Con el pincel en la mano, A ofrecer flores a Dios Con un ramo mexicano. Un horizonte de voces Se columpia en el anhelo, De la campiña de goces Hasta el paréntesis del cielo. Está tu alma abanderada De pueblerina alegría Y la atmósfera mojada De florida juglaría. Cada vez nace en pañales Nuevo ramo de colores Por las tardes nacionales Ensombreradas de flores. Lentamente tiende mantos El sol que entre nubes arde, ¡Callad que viene la tarde Donde escribe versos tantos Don Ramón López Velarde! EPÍSTOLA Un reflujo se acerca enseñoreado En recuerdos de músico esqueleto, Por las costas de un gris casi discreto Que pretende montar un grito airado. Es acorde al azul encaramado Donde el fiel don Olvido mora inquieto Y no puede agrietar al Dios concreto Que se añeja en el patio emplanetado. Sordo erial de pretéritos añosos, Calvos beatos de afán incorregible, El poeta es de ayeres siempre mozos. Es el mismo Ramón López Velarde, El que tiene su cielo indestructible

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En el atrio purpúreo de la tarde. MISERERE Sobre el hombro virtual del astro anciano Se derrama el zarape vespertino Mientras ruge el discurso diamantino Del gigante paisaje mexicano. Una tribu de notas raja el plano Y se instala en el borde mortecino: Todo calla al conjuro solferino De ojos plenos que ríen al arcano. La sortija de Véspero reposa Y hacen mutis los suaves padrenuestros Y el pañuelo marino y chuparrosa Sobre el delta del alma estoico trina, Porque solo se queda bordando estros Don Ramón en su jaula golondrina. 4 de julio de 1954. Mención Honorífica en el concurso convocado por la revista Jueves de Excelsior de México, D. F.

TRIÁNGULO DE AMOR, VIDA Y HOMBRE El sol se pluraliza Y las manos se llenan de corolas, Los ojos se cuelgan de la estrella Al borde del eclécticoo paisaje. El gris adivina los primeros pasos Del afán multitudinario que se para Tras la vida intermitente De una diáfana sístole agresiva. La claridad sumida en los espacios Resucita las palabras De la antigua y lánguida esperanza, Protectora de sueños, Vitalizadora de esfuerzos descendientes 34


De la primer dinámica humana. La vida se restituye En la estancia solar generadora, De profundidad y de distancia Donde somos ajenos todos Por rejas de mar y de sombras Que hacen enigmas y cantos. Breve tierra que cubre nuestras plantas, Largos días que acunan nuestra muerte, ¡Cuán imperfecto es vivir A plazos, Con odios largos, Goces suspensos, Penas elásticas. La tarde. Otra vez la tarde. El niño tiene en la cara Trasparencias de aguas francas En cuyo espejo ondulado Se irisa su alma tan lógica. Ojos bondad, sonrisa sana, labios ternura, Palancas de garra antigua, Demoledora de angustias y montañas, Con manos propias, indeseables, Por donde el hombre transpira Raíz y estrella. Niño aglutinante, Promotor de fiebre vitalicia, Fuerza centrífuga del quehacer humano, Generador de versos líquidos, Toma tu conciencia y ven A observar la tarea de tus mayores Y menores Aniquilando con prisa su presente Para construir incierto tu mañana. El hombre tiene la faz Doliente Por el peso de la máscara Asida a una verdad sin tirantes, Sin techo y firmamento Que arrastra la balanza de luto Por pendientes intrincadas

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Del abismo sin fronteras, Sin voz ni continente. Sobre la pétrea pared De gastados horizontes En cuyos hombros De anémico azul Hiere valles y llanuras, Estéril, Sin semillas. Ritornelo de historia, Época ahijada del dolor, Esquirla ignominiosa de postguerra, De virtudes exánime En donde hace estación la fruslería Y el otoño se empeña en otra búsqueda. El espíritu ayuna y resuelve la canalla, La sumisión desplaza A la otrora dignidad, La nobleza se ensombrece, Parda, rancia, Arca medieval, La lealtad es disciplina Y a fuerza de ser Y no ser, La rectitud se fue de la casa, Dejó la silla, Y perdió de paso la apuesta. Mundo paupérrimo: Con luz apenas para invertir En lunas de fuerza y oro.

LOS PRISMAS Los prismas tenemos el agua congelada Y poblada de agujas la rosa de los vientos, La mirada en cada punto horizontal, La canícula sembrando porvenires, Los ideales trotando rocinantes Y los días sepultando cadáveres del tiempo. Los prismas tenemos el agua entusiasmada, Anclada la verdad en el mundo de la duda

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Y un piélago de soles Descubriendo soledades Cada instante, Cada intento. La vida se nos va en pareceres Que soñaron ser horas, minutos, Y nos vamos extraviando De la mano de cualquier propósito, Rapto o patraña. Amor, verdad, belleza, mundo, Dondequiera que habite el corazón de la vida, Permítanme bajar al cementerio de la duda Y llorar a todos mis muertos y mis muertes.

¿RECUERDAS...? ¿Recuerdas cuando intenté Cavar tus hondos empeños?, ¿Tienes sueño? –pregunté. No –dijiste- tengo sueños. 1970 SIN... Al dar la vuelta a la esquina Batiendo remos sin agua, Vuelvo a sentir la llamada De un horizonte sin huéspedes. Buscando un hilo de luz Por un azul sin arco iris, Lustro mis alas aéreas En un espacio sin viento. Con un perdón sin olvido, Con expiaciones sin culpa, Bato mis remos sin agua, Sin sol, sin rumbo, sin manos.

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1971


CANCIÓN DE PAZ Y fue la luz, El hombre luego, Después el par. De pares se pobló el mundo Y de los pares el suelo, De ellos nació la lucha Y de la lucha el ideal, La libertad y el amor. Los años se hicieron viejos Y de los ideales gastados Nacieron sueños perfectos. Desde los tiempos antiguos Hasta las lenguas actuales, En nombre de Alá o Jehová La frase cayó en el agua Como piedra sorprendida: Paz en la tierra a los hombres Que voluntad buena tienen. Y en buscar amor y paz La voluntad se racima. Si bien es cierto que el hombre Es el lobo del mismo hombre, La solución luego entonces No tiene puerta y salida; No es dable poder callar De los fusiles el coro Con la conciencia cercada De metales y estertores. Naturaleza reptante, De ser superior ausente Para concluir la hecatombe Hace falta la palabra, La palabra nueva, novísima, La que está en todas partes, Y no se encuentra en ninguna, Esa palabra que está, En los labios escondida, En todos, todos los días,

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En todos, todos los años, Ausente.

ANA GABY Ana Gaby: primavera, Seas bienvenida, Nadie nace sin llover Y tú naciste Con el huracán en las nubes. Gracias por venir desde lejos. Al entrar el amor en su presidio Balbuceaste la frase: ¡hola, abuelo! Y volviste mujer los mil sueños. Para Ana Gabriela Trasviña Moreno en su décimo octavo aniversario. 28 de diciembre de 1998.

LA PAZ, ARCO IRIS La Paz es un arco iris De un eterno elemental, El corralón del silencio, Y la capital del soñar. El cielo es un forastero Jaranero y trovador, Cada verso es una estrella Y cada estrella es un amor. El crepúsculo es un don, Un cromático litigio, Un divorcio de colores Y un espectáculo suicida. La bahía en su ronquido, 39


Riega rizos, Rasga rasos, Renta roces. Son pinceles las palmeras Que pretenden temerarios Pintar de verde las canas Del el cielo viejo sin pelo. Los molinos son poetas Que cantan odas al sol, Elegías a la luna Y madrigales al mar. Las calles son simetrías De coincidencias oportunas, Siempre las unas se espantan Cuando las otras se cruzan.

AYER Ayer, Cuando hablé con la vida, La detuve y expresé: Gracias por haberme dado Lo que pedí y no pedí.

CARNAVAL Carnaval: Voz de carne edavida Y tránsito de alegría, Carcajada que se cuelga Del horcón de la vida.

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LA CAMPANA A lo lejos, tras la milla, Se comienza a levantar El tan, tan, de una campana Con orejas, desvelada, Con resaca y mal humor.

A MARTHA, EN SUS QUINCE Con muchos se cumples años, Con quince se cumplen sueños. Martha: La mañana luminosa Vuelve a ser vocinglera, Fresca, alegre, invitadora, De golondrinas que vuelan Como el ideal y la idea, El ensueño y el soñar En un mundo De caballos De vigores Y de alas. Martha: La mañana es la mañana De senderos y de soles, De amaneceres y de noches, Vigorosos, De energías y de pasos Y generaciones trashumantes, Que van inaugurando portones Y relojes Y horizontes Y zenzontles E ilusiones que ven Por la voz de las ondas. Martha: La mañana tiene ojos Entreabiertos y reclusos, Luces y timbres el alba,

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Goces y luna la noche Que palidece y se duerme Tras el rostro que contiene Resplandores del abismo Y claridades que se ocultan. La mañana se parece A la madrugada de tu alma Y a la casa y a tu cerco Que has inaugurado en tu vida. La mañana es aquella Que guarda sueños y flores, Recuerdos vivaces Y cicatrices gigantes De corrientes y musgos De los cuales conservas Tú sola, Martha, la llave. Es bueno que ella ilumine Los pasos breves que inicias, Esa mañana es de luz, De tierra, mar y de fuego Que con amor construiste. Conserva el sobre que va En el buzón de tu vida Como correo triunfal De tu frutal alborada Y guarda En el cajón de tu alma La llave de este recuerdo Para que el oro que anidas Se parezca hoy y mañana Al amanecer de tu siglo. Por eso, Martha, te digo: Con muchos se cumplen años, Con quince se cumplen sueños. Para Martha Trasviña Castro en sus 15 años. 20-dic-1983.

CEYLÚ Ceylú: Cuando intenté escudriñar En tus surcos 42


Del sol Y en tus vientos De sal Y en la verde humedad De ti, En tu temprana canción Y en tu polvo lunar, En tu espejo, Y en tu ingastado rosicler: Una égloga escribí. Ceylú: Cuando tu amanecer encontró Dificultad para amar Y empezaba a entrever Lo espinoso y montaraz, Una elegía escribí. Ceylú: Pero, cuando el corazón se esforzó En su música interior, Nació la algarabía Y la perplejidad Y el temor En tu naciente estación, Entonces, Un madrigal escribí. Ceylú: Pero, cuando la manzana anunció Tu naciente arrebol, El sol que campeó en tu vida Con sus mejillas de luz Y su apellido solar Escribí para ti Con tonadas De amor Una rosa de fe Que en tu puerta dejé Y tres siglas al pie De un castillo de mujer Y un capullo de después. Ceylú, sé tú. Para Ceylú Pozo Beltrán el 4 de octubre del 2002 en sus quince años.

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Valeria: Naciste y nació en tu vida El cielo mismo en tus ojos, La resolana en tu abrazo Y la luz en tus sonrojos. Para Valeria López Ramírez en ocasión de su bautizo. Julio del 2004.

F E L I Z

elicidades, amigo, n este parto que viene, as ilusiones que siguen niciarán nueva falda arapeada de sueños.

N A V I

o permitas que pasen nestésicas sombras. endrá ya nuevo día

D A D

e aguiuchos alpinos nte un éter pringado e saludos como éste.

mantado de sueños

Navidad 2006.

Que la F ortuna los bese Y mil v E nturas abrace Y esa L uz del nuevo día 44


Sea de

I néditos halos

En el a Z ul de tu sueño. Y que el Del sue Con el m

A mor se haga socio Ñ o ideal que persigues O tor de tu viento.

Año del 2006. E n la escuela N avegando H asta la orilla profunda O en la vida R estando A mbigüedades B aleables de U niversos E n tierra, N o sólo respeto profeso, sino A dmiración de la buena. 1º mayo 2009.

ANA MARÍA

ANA MARÍA, LLEGASTE, Y ALCANZASTE EL PEDAL DE LA EMOCIÓN EN SUBIDA Y EL MÁS CÁLIDO JÚBILO DONDE EL LLANTO ES AMOR Y LA ALEGRÍA PENAR DE ACORDEÓN Y TENOR QUE HACE SEGUNDA A LA VIDA 45


CON GUITARRÓN Y CANCIÓN. ANA MARÍA, BIENVENIDA: ALGARABÍA DE RÍA Y ANTOLOGÍA DE VIDA. Al nacer Ana María García Trasviña Mayo de 2009.

ANA MARÍA LLEGÓ ANA MARÍA, AÉREA, VOLÁTIL, DE ESPERANZAS SUMIDAS EN EL ÁRBOL GENÉTICO, ONÍRICO Y NUEVO, ATA YA TU ALCANCÍA AL CORCEL DE LOS VIENTOS QUE VAN DE VIAJE TROTANTES Y DALE AL CÉFIRO TIERNO EL FULGOR TEMPRANERO DE TU BELLA MAÑANA QUE EL AMOR ASOLEA.

AÑO NUEVO 2005

EN EL BAJEL DEL AFECTO LES MANDO EN SOBRE LACRADO UN VALE POR MIL DESEOS DE BIENESTAR Y ALEGRÍA Y UNA FLOR Y UN ABRAZO PARA ESTE AÑO QUE INICIA.

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NAVIDAD 2010 LA CANCIÓN QUE MERODEA, TRADÚCELA, TIENE ARPEGIO DE VIDA Y FLUYE Y SIENTO QUE DICE: SI NO TIENES NAVIDAD GIGANTE PROCÚRALA MAYOR.

AÑO NUEVO 2011 NO SÉ SI ERES YASI F, ISRAEL O SALOM É, OTELO O CRISTA L, AMHAD O ANAH Í PERO CON HADAS DE LU Z

TE REMITO CON A LO QUE LA Ñ ENVOLVI Ó CON EL ÁNIMA NO N Y EL ESPÍRIT U LEAL EN LA FRAS E CON V QUE FINALMENTE ENLAZ Ó

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DEJA... (Envío nov. 2012)

Finca flores en la fronda que forma En la espesa y glauca enramada Lunas que lanzan y lían Ilusiones inéditas ímprobas Con cantos corales insólitos Igual de infrecuentes que inciden en: Deja en paz a demonios, A angustias y dramas, Daños y gárgolas y Enancha tu Eros y enhebra la Satisfacción a tu ser que saludo.

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A ELENA GARCÍA TRASVIÑA Con motivo de su nacimiento el___de enero del 2013.

Elena, cuando llegaste Estabas montando el anhelo En su novena estadía En el nidal del propósito Y al arribar inauguraste Un arco iris de coronas. BIEN... y cabalga VE...y callejea NIDA... tus joyas.

FELIZ NAVIDAD

E L I Z

ste mes y este año os Trasviña Moreno nvitan a horadar anjas de amor y ventura.

N A V I D A D

adie se escapa este breve saludo iniendo de ellos ncluyendo objetivos e gozo y fortuna pasto y puñados e gran estatura.

Y

no es todo, hay algo más.

N U E V O

adie, ninguno, na vez embarcados n esta vida cambiante irará lo antagónico arriará su velamen.

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A Ñ Ó

ño feliz compartimos y udos haremos por un ptimo año y boyante.

Diciembre del 2014.

(1) ¿Qué aspiraron a qué? A ser.

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Versos que aspiraron  
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