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2010 PACEÑO DE NATA

ARMANDO TRASVIÑA TAYLOR


PACEÑO DE NATA Armando Trasviña Taylor

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Soy paceño, ¿y qué?, y de nata, ¿qué li´hago?, pues, y de cepa como decía mi padre, ¡de sepa el diablo! lo que es pior, de los de antes, ¡no, no!, no tan di antes, de endenantes.

Juan Francisco es un maestro mecánico de los pocos que ruedan, con rasgos antípodas, totalmente contrarios al cigüeñal y a la biela y no me explicaba su forma de ser de una persona que daba vida a los autos, a las bicis

y

motos

y

su

otra

pasión

por

el

tren

de

la

historia que me trajo embobado por meses y meses con claro embeleso y me sacó de balance cuando entreví su tendencia en un hombre maduro, como de 30 años, que en el trato diario llamaba Ancapla (en casa de Pla), a seis cuadras de casa a donde suelo llevar mi diantre tartana que cuando se echa, se echa, ya peina canas, la pobre, bien cargados los años que de mozos no tienen ni la M de entrada. ¡Ah!, pues, sí, les decía, mi amigo mecánico

del

que

acabo

de

advertir

que

Placier

se

tildaba con dos S seguidas, así, Plassier, y su otra tendencia, afecto o apego, que ni con güija extraía y 3


me descorazonaba, de verás. Me arrebataba de pronto con dudas

notorias

de

carácter

histórico,

social

y

estadístico, literarias de todas, y otras de antaño que apenas sabía, del estado de origen que es el mismo de ambos (así me siento) y que, la verdad, me causaba rareza y carácter porque me parecía de misterio que su afán analítico fuera tan hondo e intenso como el pistón de los autos que él reparaba. Es como si Shakespere jugara fútbol o raqueta o Voltaire, halterofilia. En la navidad de hace meses al maestro mecánico le obsequió su

hijo

mayor,

ya

maestro

de

grupo,

maestro

que

empieza, un reproductor MP3 en donde podía grabar lo que se le hinchara a su antojo y lleno de gozo su ánima pudo grabar lo deseado y eso era lo que a él le movía en su vida que estaba atrapada. No llegaba a entrever el motivo de aquello que era su apremio y viveza y sus preguntas sesgadas que de pronto brotaban. Un día, el menos

pensado,

me

regaló

un

duplicado

de

su

CD

misterioso que su hijo estampó en su aparato de marras y que ahora veremos, mejor dicho, oiremos, con, no sólo pasión encubierta y emoción desmandada, sino con traza 4


educada de captor y analista en un tema que, ni por la letra intuía. Su actitud de ensayista, ¿estudio, pasión u huroneo?, parecía reflejarse en su todo. Al escuchar el CD y observar en el texto, opinar o advertir, se notaba que, a ratos, se frenaba y volvía, en cada caso así. Respeté las palabras y las frases del tema que ahí se colaban porque le daban tono al nativo, le imprimen folklore y marca el estilo, conjunto genuino: “a´í le paramos” o “p´a que me entiendan” o “quítame m´eso”. Lo primero que oí en el breve relato, fue la voz satisfecha de lo que van a escuchar en el texto acuñado y tal vez se frenaba y lograba asentarse, la ortografía la dejo sin quitar ni una coma o una frase específica del ser que explicaba con acento doméstico. Así empieza y espero que les guste el ensayo particular y emotivo como a mí me agradó del principio al final. Así dice:

“Soy paceño, ¿y qué?, y de nata, ¿qué li´hago, pues?, y de cepa, como decía mi padre, ¡de sepa el diablo!, y

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lo que es más, óiganlo bien, de los di antes, bueno, no tan di antes, de endenantes, mejor. Nací en la esquina que forman el Correr y la Prisa de lo que puede llamarse las verijas del pueblo y a dos cuadras

de

casa,

la

de

ahora,

en

el

mero

Esterito

famoso y notable como aldea diminuta, pero muy grande en

nobleza

y

fornida

presencia.

Desde

que

abrí

mis

lagañas para que entrara el futuro un tanto mareado, más que de firmes me alcé, me aferré a sus pisadas en este mes de febrero que ni brisa exigía y así vine al planeta con el grito de inicio que colmó mis pulmones y desde entonces seguí de pegoste en la vida que hasta los

Ruffo

liebre

de

distinto,

meneaba crío

o

alguien

merodeábamos había,

¡pa´su

sumaba

16

entre

por

logomorgo nuevo los

mecha,

millones

decir

de

pudiente.

genuino.

entre 8

algo

muchos

millares

qué

pocos!,

gentes,

Me

el

que y

en

Semejé

sentí

que

por

por un

otro, aquí

entonces país

Territorio

47

que mil

pobladores y la ciudad de La Paz, 8 mil y algo más. Era, óiganlo bien, en 1930, hace ya muchos años. Pero, no crean ustedes que siempre han sido por ahí, no, en 6


registros de atrás han sido menos aquí. Nomás vean esto en datos pasados: en 1857 éramos 1,224; en 1861, 2,276; en 1877, 1,000; en 1895, 4,737; en 1900, 5,046; en 1910,

5,536;

en

1921,

7,480;

en

1930,

los

que

ya

mencionamos; en 1940, 10,401; en 1950, 13,081; en 1860, 24,253; en 1970, 46,011; en 1990, 137,641; en 1995, 154,414; en el año 2000, 162,964, y así continúa. Y para estos momentos andamos arando los muchos y ahí vamos. Echemos, pues, una ojeada a la historia de casa para que sirva de algo estudiarla y jactase: Loreto, hace ya mucho tiempo, fue capital de la franja, y más tarde, La Paz, fue capital del Distrito y Territorio más tarde, y desde 1975, es Estado lebérrimo el que ahora poblamos. Loreto fue la primera en gobernar la comarca larga y fruncida de la tercia riquísima cuyo nombre le viene de la Chanson de Roland y apareció nuevamente en Garci Rodríguez de Montalvo en “Las Sergas de Esplandián” (1510) y tuvo otros nombres también como Nueva Albión (llamó Drake), Isla de California (López de Gómara),

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Isla de la Santa Cruz, Cálida Fórnax (controvertido) y otros que quedan. En el siglo XIX, pasó de Loreto hacia el sur, San Antonio, una austral aldehuela a una hora por auto de La

Paz,

la

bonita,

y

que

fue

región

de

cuantiosas

reservas y muchas y ahora el turismo acogió. Loreto, de 1697 a 1777, durante 80 años, fue el cerebro y sentido de las tres Californias y ahí estuvo el gobierno que a las tres abrigó, (la baja, la media y la alta) en esta franja extendida que cubrió a dos países. Loreto fue la primera, asta y bandera de mil y un tropezones y otros mil de caidas que apretó en su cintura a ese trébol magnífico: Baja California Sur, Baja California (norte) y Alta California (USA) El escaso nublado de la mísera lluvia,

en

Loreto

mojó

casas

y

templo,

milpas

y

predios, y lo que es pior, los archivos. La historia quedó

remojada

necesario

mover

sin a

actas

ni

Monterrey,

firmas

por

lo

California,

que hasta

fue la

quinta fregada y hasta donde se fue el territorio que al gringo cuadraba con ganas enfermas, 2,300 kilómetros del sur hacia el norte, desde Los Cabos a Washington en 8


la frontera hiperbórea, es decir, de Paris a Moscú, kilómetros menos. Baja California Sur posee 73.992 km2; Baja California (Norte), 71.446 km² y California, USA, 441,469 K2, total: 586,907 km2. En Loreto, debo decir, se firmó –entre otras- el Acta de Adhesión a la República que en ese momento se creaba después

de

seguidos.

enfrentar

El

Acta

a

la

España

expresa

-y

dice

por aún-

tres

siglos

lo

que

la

historia registra: “En el Presidio de Loreto, capital de la Provincia de la Baja California, a diez y seis de agosto

de

mil

ochocientos

veinticuatro,

hallándose

congregados en la Sala Capitular de este Ayuntamiento el señor Jefe Político de la Provincia y todos los individuos que forman el cuerpo, ante mí el secretario nombrado, se procedió, después de haber salido de la misa

que

se

celebró

juramento

de

obediencia

República

que

observar

y

fue

en

obedecer

con

toda

a

la

esta la

solemnidad,

Acta

Federativa

forma:

¿Juráis

Acta

constitutiva

República Mexicana? Sí, dijeron todos, juraron.

9

a

tomar de

a de

la

Dios la


Y enseguida lo hicieron, en los términos mismos, la Corporación

de

la

villa,

y

como

ya

les

urgía

la

revelación de esa Acta, se tomó el juramento a los oficiales

habidos

en

la

Milicia

del

puerto

que

al

presente se hallaban y firmes y adustos a nuestra vista lo hicieron con los miembros restantes que la Compañía ocupaba. En conclusión, lo prestó todo el pueblo. El regocijo era fausto y por tiempo alargado, no cesaban de hacer alabanzas y encomios a favor de los nuestros por tan benéfico acertijo, habiendo asistido al tedeum de la iglesia que se cantó con repiques y descargas de mílites y el placer manifiesto de ver el afecto y la emoción contenida de la gente que estaba. Contribuyó para ello el ministro de suyo, fray Bernardo Solá, que se

halló

dándose,

en al

encomienda fin,

en

concluida

ese la

acto

entusiasta,

firma,

rubricó

y el

funcionario con el Cuerpo presente y los oficiales de tropa más la milicia agrupada, y en fe de ese acto, rubricó el infraescrito, el señor Secretario”. Es para sentir pundonor de los viejos abuelos.

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La península entera que en el mapa se observa por su larga figura, tiene algo de... ¿tísica?... ¡meeee, no es

verdad!,

apolíneo...

tiene le

cuerpo

diré

al

de

poeta

atleta que

y

semblante

cambie

ese

àcido

epíteto o mejor helénica o sencillamente sirena como cantó Luis Peláez y Margarito Sández en su “Costa Azul” que

está

arrinconada

como

roedor

en

gavetas

y

casi

nadie memora. Es himno nuestro. Se percibe su talle desde el pasar de cohetes en un cielo sin pecas como el nuestro que asombra. California, la Antigua, la del sur,

la

primera,

la

que

dio

el

apellido

a

otros

lejanos, nació con el nombre que actualmente posee, de pila bautista y apelativo paterno, fue la primera en tener ese acento de madre en las Sergas de Esplandián de

Garci

Ordóñez

de

Montalvo

en

la

décima

sexta

centuria, caballeresco y galano. Fue nombre calcado e impuesto al de junto y copia al carbón en la Alta por otros que la pretenden y aún acosan. ¡Copiones estos! Es,

en

verdad,

centenaria,

hace

ya

siglos

en

este

cumpleaños. Loreto, la bella, como barco visible de esta

amada

península,

timón 11

y

velamen,

cien

años


después

de

su

égida

y

haber

gobernado

esta

parte

alargada, es ahora motor de esta nave con hélice, de cubierta

y

ariete,

de

rocas

y

montes

y

cumbres

enhiestas, y no con nieve, de hecho, sino de grandes ideales y metas conspicuas; de espejo y modelo y gran contextura. Pa´ que se eduquen, ca... maleones. Somos pocos, por cierto, pero, recios y nobles, ¿a poco, no? La Paz, pequeñita, hace ya mucho tiempo, con un hondo currículum de gestas y gloria, es punta de lanza y lanza

de

punta,

caponera

de

pérfidos

y

recuerdos

visibles donde aprendí mis comienzos, mi adolescencia e inicio que es triple ventaja, y centellea mi fortuna desde los años de crío. Tengo un recuerdo clavado que está llameando en mi alma como huella en almohada sobre una chiva que tuve y que ahora evoco y reciclo en mis sueños de sombras que llevo y mastico. Lechera ella, choto o cabrillo, pa´que me entiendan, que por mejores señas

al

chunfiate

comer o

licenciaba

fundillo

que

sus zalate

bolingas le

del

nombran

ano, (ficus

pringlei) porque eso aparenta y tiene forma de huevo, pero minúsculo y mínimo, grano de elipse, redondo y 12


blancuzco, que más bien se parece al otatabe nativo, planta genuina (vallesia glaba) de la flora silvestre, típica y única, sudcaliforniana de origen que endémica tildan. Es esfera alargada y de color blanco plomo y de centímetros breves. Las bolingas de chivo, estiércol o caca en la jerga de niños, son así, ahuevaditas. Con una chiva como esa mi padre industrioso a quien sobraba agudeza, a la cabra de tiro con todo y arreos le adaptó la

carreta

que

dormitaba

en

la

sala

de

mis

sueños

pueriles en el parque motor de mi infancia avezada, descapotado, eso sí, una carreta jalada por la cabra famosa que fue en mis recuerdos la primer chiva-móvil que conduje inexperto por el patio de casa que si no era de ruedas, era móvil, mi auto, mi coche, un Ford la chivita

y

de

grandes

alcances.

Tenía

la

misión

de

surtirnos de leche, temprano, a las siete, antes de ir al

colegio

quedábamos. probado,

no

porque

si

no

la

Yo,

la

verdad,

es

mi

naranja

ingeríamos, no ni

la

a

pruebo,

jugo,

ni

mi

rais

nos

nunca

he

diez

en

boleta, ni mi carpa de circo, definitivamente no, no es, pues, mi bebencia. Por cierto, mi padre ofrecía un 13


peso de aquellos para que yo la bebiera, de los de antes, por empinarme un vasito, y ni así la libaba. Por la manzana se iba con el cuenco en la mano y la oferta en la otra, imagínense, un peso, ¡un peso de aquellos! con los ceros en fila. No, no me gustaba la leche ni ahora ni nunca. Era mi chiva expiatoria, tenía la culpa de todo con su barba de punta. El juguete siguiente que salió de las manos de mi padre copista, hacedor de artefactos y de idéntico origen, fue un caleidoscopio de vidrios y de varios colores, de cartón y papel de revistas

y

comic

para

forrar

con

engrudo

y

que

en

navidad ofrecía cual Santa en apuros y en crisis agudas de la cual no salíamos. El santo hombrón de las barbas y la risa estentórea, no venía con altruismo a hacer su tarea como en las casas pudientes que siempre arribaba y con bultod. Aparte de ropa, un aparato de aquellos con rostro florido y trozos de vidrios, era todo y quizás. El deambular con la chiva como pochi bajita en el patio trasero que chirriaba y crujía por ausencia de grasas y por quebrados relieves y zanjas profundas, era más que aractivo. Era un ruido de escándalo. A pesar de 14


los pocos regalos de Santa que imprevisto traía con los juegos de niño y por tiempo esperado, no quedó de esa fecha ningún otro descargo, desaliento o desánimo, por la dádiva exigua que poquitérrima era, ni siquiera un tantito, la resignación ocurría como un mítico ocaso que nacía y se formaba en el telón de la tarde y se iba perdiendo,

porque,

además,

yo

sabía

-y

lo

daba

por

hecho- que Santa Claus era uno para hogares vacíos y otro distinto para casas colmadas. Un clavo estaba de punta

para

colgar,

si

pendían,

el

calcetín

de

los

gringos que sin pensar nos llegaban. Todo esto dejaron las fechas de óbolos de diciembre y enero en navidad y los Reyes que, por fortuna, no aquí se acostumbra, ni la rosca ni el mono, ni la leyenda de magos o reyes montados. No se estilizaba. Fue tránsito nuevo de otros que

fueron

y,

más

tarde,

llegaron

e

hicieron

del

“traime” agasajo y recreo. Sin embargo, salió sin saber y un día se mostró con tristeza y agobio que de sobra sabía en mis ansias pasadas, al llegar Santa Claus el asombro se iba y se alojaba de huésped en esos caros momentos, días finales del año sin carga ni peso y 15


esperanzas

perdidas.

No

había

entonces

–decíamos-

fichulía o marmaja –palabras de antes- nos portáramos mal o medio bien, ocurría siempre. Sólo alguno llegaba que entre mantas y grises de todos cubríamos, manta no, es palabra nueva, neólogismo de ahora, entendíamos por manta

a

la

“manta

cruda”

o

a

la

“manta

raya”

por

peligrosa y aguda y con arma en la cola. Al trascurrir esos

años

y

no

en

balde

ocurridos,

el

“tal

vez”

remontaba los días de agrado y un sentimiento hasta ahora humillante venía, va siempre conmigo como sombra que aloja un deseo reprimido que quedó estacionado en la vera de la vida, ¡ah, clueco

y

embarullar

sin

huevo

con

los

esa

edad

de

muchacho,

-blanquillo, como dicen- para no otros,

¡decentes

que

éramos

y

morales con suerte! Debe ser eso, ¡qué más!, melancolía de la buena o nostalgia maligna! En la escuela primaria, entre los seis y los doce, los cuatro primeros los pasé sin chancletas, a pata limpia o pelada, como decimos aquí, y al año del curso, con

el

cuaderno

en

la

bolsa

del

pantalón

renegrido

llamada también la buchaca, venía ahí la cultura y la 16


ciencia en gotitas que el profe impartía de lunes a viernes

por

la

mañana

y

la

tarde,

doble

turno

y

continuo: historia, lenguaje y civismo y otras materias afines,

¿cuaderno,

dije?,

bueno,

veinte

hojas

con

grapas que mi padre traía y con temor las hurtaba y yo, con sonrojo, doblaba y en la bolsa de atrás las ponía. El lápiz llevaba en la bolsa del frente de la camisa planchada. Fue la herramienta que emplee en la escuela primaria,

la

segunda

en

que

estuve

después

de

los

kinder, y en la cual aprendí la escritura y lectura, los cuentos y cuentas que no fácil entraban. En ese período, chico,

en

el

quinto,

calzado

y

fui

prendido,

más

relamido

como

se

e

debe,

higénico pues.

Las

prendas en uso, dos que tres que porté con co-alumnos, tuve

sin

ser,

la

llamaban,

(dice

él),

novia

primera

hasta

que

que

“de

Aurora,

la

diesel” pibe,

su

nombre de pila, aceptó y pareció para nada enfadarla, tamaño galán ¡cómo no!, le cuachalangaba a la niña. Era plantosa

la

septiembres. Aurora.

chica, Nos

Esparcir

esa

están el

bella

poniendo

runrún 17

con

criatura de

novios,

sabor

a

de me

12 dijo

secreto,

se


escondía

en

el

telón

de

una

virgen

vergüenza,

era

buscar el noviazgo cuando la amiga aprobaba, compañera o aliada, era el sí del enlace y el sabor del noviazgo tan

infantil

como

probo

y,

a

los

cuatro

meses,

si

acaso, se evaporaba y huía y cuando los otros sabían de la brusca ruptura, “la corté”, les decía. En la edad de campeones sin cancha ni pista o asomo de aquello, la chispa brincaba y el valor se encendía como

forma

de

usar

la

canica

y

el

seso

y

aún

en

pañales, me adoctrinaba. Yo viví con mis padres con la muerte a la izquierda, al lado de casa, muy seguido venía, una vez por semana, o

al

mes

o

a

los

dos,

la

veía

sin

mirarla

y

sin

turbarla, a la vez. Tenía una tía contigua que Belén se llamaba, (como la aldea de Aquél), que por primera vez en la vida de ese casto villorrio –me dijeron- se daba de alta el servicio hasta el Panteón de los Sanjuanes, (¿por

qué

carroza

y

llaman cochero

así?)

y

porque

era

común

pocos

el

morían

traslado y

en

preferían

trasportarlos sobre los hombros de cuatro que a ello auxiliaban y se aventaban, sin prisa, diez kilómetros 18


de éntrale. Era el temor de volverse difunto o finado. De esa forma vivía la tía que tenía la agencia primera de opaco transporte, o si lo fue, se ignoraba. En ese tiempo feliz, cuando un hombre o mujer, niño o vejete, cambiaba su nombre, lo llevaban a pie hasta el panteón de los Juanes, nombre del campo que había y aún se utiliza,

arrejuntado

los

huesos

que,

por

cierto,

emergían con peroné entre la tierra. Se ha inaugurado uno nuevo con envases de zink donde están las cenizas de

los

pocos

difuntos

que

así

lo

prefieren

y

“cenicecero” le llaman. Sanjuanes le dicen porque el primer fallecido Juan se llamaba, sin alias siquiera y sin nombre segundo, fue el celebre occiso. El primer panteón que se hizo, estuvo en el campo de béisbol que aún nombran “Arturo C. Nahl” y es estadio de bates, de guantes y gorras entre home y segunda y ahí emergen los huesos que salir le prohiben y los que aún atesoran vocación submarina. En el carruaje ataviado de gris y de negro y con flecos blancuzcos, como se debe, ventanas pequeñas y 19


velos volátiles, se dejaba ver al difunto embosado y cubierto en su féretro gris que estuche llamaban, cajón o sarcófago. Cuando alguien se iba sin dejar ni un recado, mucho antes

del

acta

de

defunción

que

entregaban

o

que

prestos pedían, solicitaban con prisa al ebanista que había

para

pronto,

o

que bien

hiciera ya

el

estuche

tenía

para

que

un

fabricaba

cuerpo

de

promedio,

cubierto de paño y pasamanería en los bordes y con el mismo uniforme que otros portaban: de gris y de oscuro. La carroza marchaba a paso lento, sin prisa, y con el bulto emergido se dirigía al camposanto o a la misa de muerto con el techo cubierto y los visos cerrados y en el interior colocaban el cajón del finado con coronas y flores y alguna que otra maceta y candelabros, a veces, con velas y ramos que escoltaban al fiambre que era el tipo del día, o niño o mujer. La carroza o armón que así designaban, era un viejo carruaje tirado por mulas que

de

nombrar “caballo

potros al de

jactaban

escuálido la

y

acuñó

con

carroza”

la

la

frase

como

así

20

expresión bien le

para

puesta

de

apodaban.

El


cochero o auriga que Vicente nombraban, conductor de la vieja ambulancia de fiambres, se colocaba al pescante en el asiento de enfrente, e iba lento, calmoso, a trote lento, pausado, hasta el panteón de Los Esos y era común observar la ración de cagada que la mula dejaba en ese viaje solemne y al evitar los dolientes la cagazón o la miada, ¡había que ver el bailongo!, y había quien se encuachaba al acompañar al difunto tras el furgón de Vicente: hora y media después, lloviera o tronara

la

peladura

venía

de

los

deudos

pedestres

cuando el sol crepitaba y, ardía de a de veras. La tía Belén, la patrona, a través de la cerca que lindaba el terreno donde molcas vivía, llamaba a mi hermano por ahí que se asomaba intruso: ¡Oye, Poncho, ve a decirle a Vicente que tenemos muertito, que venga enseguida! Era el hombre que empleaba de arriero y auriga en el desfile de deudos y amigos cercanos y algún auto de alquiler para volver a los prójimos, cuates o cuatas, que a pie se la echaban, ¡no se vaya a salir el cadáver que iba! La costumbre de estar con la flaca por el lado

21


siniestro, fiambre de nombre, nos habituó a convivir con la muerte, la incompleta de vida. La

carroza

o

carruaje

–que

también

la

nombraban-

entraba al solario junto a la casa de nos y al lado se extiende un señor tamarindo que ha sido entre otros carpintería de parientes, circo de púberes, taberna de brindis, restaurante de peces y estancia y tinelo de caguamas y jugos. El papá de mi padre era gente de clavos, serrucho y martillo; circo porque la chusma imitaba y mi autor invitaba a cuanta carpa llegaba; y comedero

porque

la

sombra

del

árbol

se

empleaba

y

servía un soberbio quelonio cuya optima alianza era un vaso de vino o una chela en su punto. Tres anhelos tenía el habitante paceño al sentirse mendigo: darle un chingazo al sorteo que dicha vendía para adquirir otro carro en el norte vecino; tener las cuotas

precisas

tamarindo

como

para techo

pedir de

a

sombra

Pensiones para

y

poseer

engullir

la

caguama. Caguama a la greña como en Cachanía la hacen, sólo ellos la cuecen, desmenuzan y el jugo lo ingieren con hígado o en tacos humeantes, ¡caray, qué ricura! 22


El tamarindo y el patio ya nadie lo usa ni como sombra o cantina, circo o garage del coche que, con canguis, desde la acera veían, y fue escenario de muchos temibles sucesos de los que pueden enviar sin escala al reposo, no recomendables e idóneos para gentes cardíacas, porque se van por la calle de la Frontera, el acceso, y no regresan jamás, nunca lo hacen. De

un

fantasma refieren que en pelotas buscaba

–decían- a alguien o alguna y purgaba su pena sin paz y, al parecer, sin pareja, y además con premura y ahíto. Cierta vez, al regresar el domingo del cine y de noche, donde El Llanero exhibían, como a las diez de la noche, por esa calle sombría, más solitaria que un dedo, me hacía cus cus el sunfiate al arribar al entorno,

porque

ahí,

casi

enfrente,

temí

la

presencia de algo que enviaba una luz parpadeante y me paralizaba y hundía. -¡Anda

por

ahí!

–me

estaqué,

algún

vivo

u

occiso- al captar la luz de la esquina que a trechos 23


miraba en la arena y el piso y que a intervalos fluctuaba. -¡Pa´su destellos

mecha!

Me

cambiantes

y

espanté fijé

los

y ojos

observé de

los

pánico,

vencí el pavor y temblaba, estaba tenso, nervioso... ¡uf!... ¡qué de horrores! ¡hasta que al fin desvestí las razones de aquello, de esa luz destelleante que a trechos salía: hacía un viento enrachado y la rama del árbol, junto al poste, entrecortaba la luz que en la lata botaba y fluctuaba con pausas. Era el llamear que veía y que ignoraban mis miedos, sonreí al descubrirlo, estaba solo y con miedo y a cuestas de aquello, ¡caray, que de espanto! El temor es un tipo que viene emboscado con los pies de puntillas y aparenta

vestido.

Los

tiré

a

la

basura

y

¡a

la

mierda!, me dije. A ese señor hay que darle un jalón de los lóbulos y del futi fay te liberas. ¿Futi fay...? sí, futi fay es un giro que viene cerca de USA, y de fifty five le deviene que quiere decir cinco, cinco, que si juntas los dedos, lo sabes y

24


encuentras

el

todo.

Esos

son

anglicismos...

¿angli... what?... ¡a´pa voces! A propósito de esos que por acá se menean y no creas que contados, se emplean o emplearon y hay de montones.

Hay

también

localismos

que

paceñismos

los

llaman y han llegado del norte y del mismo noroeste o de

partes

cercanas

que

a

la

casa

penetran,

regionalismos también y por acá se quedaron, conviven con unos y comparten con otros. Mira el ejemplo, son localismos auténticos: “Meee,

la

Güicha,

ái

anda

de

suata,

molona

y

en

friega, no seas fachadienta, te pasas de luria, jorobe y jorobe, percudida esta, eres lucida, ¡qué va!, ya ni la

friegas,

pareces

güila

de

aquellas

y

no

sirves

pa´nada, pa maldita la cosa y si te doy un encargue, a´i vas de entumida, vete recio, cabrona, como la burra de Pichi, vas menseando y jodiendo, a ver dime, ¿ya alzaste las matas?, ¿lavaste los trapos?, te dio por salir y no hay quién te soporte, andas ahí de corte y recorte,

pareces

pieza

mellada,

25

ponte

girita,

no


amueles, por tu hija, ¡vaya que agorzomas!, trái algo lueguito que estamos tragando puro, ni cemitas tenemos, y

de

retache,

cuando

vayas

pa´

abajo,

te

encargo

panocha que está rete buena, de la güera, ¡ay!, tengo riuma

y

una

gran

cursalera

que

has

de

cuenta

un

chorrillo. Oyes, si vas pan´ca Ruffo, arráncate luego y me tráis medio kilo de aldía o retazo que no hay que sopiar porque cargo el latido, y no veas a naiden, pícale

pue´,

ahueca

el

ala

y

no

andes

de

chiva,

chincueleando y moliendo, nomás, ¡puchi, mano, qué va, pinchi, loca! “ Y así. Hay ciertas rasgos para identificar al oriundo que es pinta segura del lugareño de origen que está retratado en esta charla vernácula y dice así a las preguntas: -¿Vas a la playa de niño y andas de pata pelada y le temes a mantas? -¿Estás persuadido que los chores que llevas van con huaraches de los

Reef y con tenis?

26


-¿Comes ceviche con tostadas y mayonesa Best Food y le agregas Huichol, no clamato? -¿Vas con tu apà los domingos a la machaca curtida donde está fulanito y hace tortías de harina tu mamá de pasada? -¿Eres panochero y con queso piooor? -¿Cuando vas con tu nana y tu tata querido, tomas café de talega? -¿Tu apà te regresa cuando vas como burra sin mecate ni árbol y sin saludar a tu tío que sepa Dios quien será ese pinchi pendejo? -¿Alguna vez has andado como hilacha subida dando vueltas y vueltas en

el malecón empedrado aunque no

haya nadie a la vista? -¿Te gusta ir al carnaval pa`ver a quien conoces y cuando traen artistas de los que llaman los “buenos” no aplaudes ni pides autógrafos simples porque son mañosadas? 27


-¿Tienes un CD de Bob Marley o de los 5 Beatles, pero no te gustan corridos de “Laurita Garza” o de “El Hijo Desobediente”? -¿Alguna vez has salido a una fiesta de jóvenes o quinceañera incipiente sin ser invitado? -¿Alguna

vez

chistes,

o

has

contado

cantado

el

de

Los

Corrido

de

Huizapoles la

los

Palomilla,

mejor? -¿Conoces El Mogote y alguna vez has sabido que alguien se atascó en el camino? -¿Has ido ya a Los Encinos a estar ahí de cachora aunque no haya llovido ni madres siquiera? -¿Tienes un compa que es lurio? -¿Eres bien trucha pa´ poner sobrenombres y entender los albures? -Cuando

pides

la

cuenta

al

dices primo, compa o pariente?

28

mesero

de

turno,

¿le


-¿Cada verano reniegas de los puta calores que hace en tu casa o el pinche frío que hace en invierno, y usas expresiones como estas: ¡Puta que caluròn está haciendo!, o ¡Puta que friyazo nos llega! -¿En Semana Santa no sales de viaje o paseo a donde quiera,

sino

que

te

vas

y

te

acampas

con

tu

family entera y te llevas de lonche de Maruchán unas sopas, atún y cerveza bien heladitas? -¿Tienes

acento

costeño

fierooo

y

sañudo,

pero

cuando quieres sabes expresarte y a modo? -¿Cuando

saludas

a

alguien,

en

lugar

de

decir

¡Buenos Días, Buenas Tardes o Buenas Noches!, dices mejor ¿qué show? -¿Te

gusta

tomar

ballena

helaaada

y

con

hielo,

acompañada de bolsa de chicharrones crujientes con Valentina, de la buena, y magnífico chile? -¿Prefieres comer

comer

tortías

de

mejor harina

de

la

"alta

embarradas

29

cuissine", de

frijoles

y y


queso de aquí, con unas pedradas de queso de chiva y un tandal de aceitunas machacadas y buenas? -¿Cuando eras chamaco andabas corriendo con la pata pelada, chorriado y forrado de mango o sandía hasta los codos? - ¿Te gusta el guayabate con queso? -¿A tu abuela le dices nana y a tu abuelo, tata? ¿Acostumbras a decir “meee, verás” o “puchi, mano, también”? -¿Cuándo

bien

te

despides

de

alguien,

le

dices,

“sobres”? -¿Has ido al monte caliente y sabes que mancha la ropa el lomboy y el caribe y con tantito que roses te da comezón de la puta chingada? -¿Diferencias,

y

fácil,

a

las

pobres

chureyas

torcacitas y otras, como las chacuacas famosas?

30

de


-¿Cuando llueve en verano te montas en carro "pa´ ver a la lluvia" o cuando hay huracán sales a ver los arroyos? ¡Ah, y a despropósito¡, hay charlas que te hacen que te rocen los huesos con fantasmas y espantos, espectros y espíritus, visión y nagudos, que en la chorcha

aparecen,

pronto,

y

hay

brincan

muchas

de

y

asustan,

ellas

que

danzan

hasta

de

nombre

conservan y apodo lo mismo, los cuentan de noche y te rechinan los cueros, y si no puedes ni gozas, mejor ni los oigas. ¿Te acuerdas?... el viejo con rabia, el niño con dientes, la mujer sin cabeza, el cofre del pobre o la muda que grita, hay tantos, de veras. La mujer sin cabeza, hace tiempo que sale en el rodete redondo de algún retrete con toldo. Pues bien, en uno de esos estaba cuando de pronto, al abrir la pieza de ixtle, ¡estaba ahí y se reía!, ¡se estaba riendo y sin testa!... El paceño de origen o miembro salado, como cualquier residente de este estado o de otro, tiene su propia y 31


muy suya jerigonza y manía, la doméstica o propia o la que

a

diario

se

emplea,

¿qué

tiene

influencias

de

otras?, ¡toda!, vivimos juntos y en grupo charlamos, nos interrelacionamos aquí, y como dicen acá, estamos “cercas”,

aunque

esté

el

mar

de

por

medio

y

la

distancia nos una, aunque más que península sea esta una

ínsula

por

el

terco

abandono

de

hace

ya

mucho

tiempo, pero el lapso que corre se mueve y apremia como buen andariego que es de continuo, transforma su forma, conforma

y

reforma,

el

roce

y

contacto

asimila

lo

bueno, lo malo y lo pésimo. Ya no es La Paz la que era, la de ayer, la pas-ada, hoy es otra, la nueva, la tierra que fue, hoy usan Bally de Suiza, pero, es mejor ni moverle. Hace ya tiempo, cuando el mar poseía lo que ahora carece, especies diversas y muchas, 650 y le siguen, productos vivibles que cuidan el agua y el ambiente marino, ahí enfrente se nutren y se han agotado, perdón, prosigue despensa:

no y

las que

callos

hemos sigue de

comido, en

aumento

hacha, 32

explotación en

langosta,

ese

que

mar

y

ostiones

y


pulpos,

catarinas

y

mantas,

chocolatas

y

jaibas,

lisetas y piernas, mero y lenguado, jurel y otros tantos. Los hombres y niños, las mujeres e hijas, llevan a casa escarbando las piezas de fondo con los dedos de abajo que utilizan buscones y localizan algunas en el fango

enterradas

o

el

sargazo

que

oculta.

Por eso -por los dedos- hace tiempo que llaman con ese mote playero: Pata Salada y punto. Siguiendo la piola, pero ya de otra tanda, oímos palabras, frases y cláusulas, que no pronunciamos o que nunca

decimos,

pues,

¡claro!,

desconocíamos.

Son

vocablos de afuera que aquí se afincaron, vinieron con ellos y aquí se sentaron, del macizo llegaron y de España,

inclusive,

de

donde

hubo

migrantes

que

pernoctaron y holgaron, se quedaron en casa de la rica machaca con huevo y refrita. Palabras foráneas son: miscelánea,

recaudo,

chilorio,

tejuino,

codorniz,

mejorana, tortuga, delfines, pomelo y helado, remolacha y cochino, asno y pollino, jitomate y patata, cordero y garnacha, merienda y almuerzo, huitlacoche y tacuche, 33


cholo

y

puchero,

chafirete

merengue,

chafa

y

golosinas,

longaniza,

y

tertulia,

legumbre, merendero

piloncillo,

taberna,

charla

y

bazar,

bollería,

alpargata,

alubia

y

fontana,

comensal, y

chavo

paella,

y

carnal, carnal

y

huizachero, etc.,

etc.,

tantas voces viajeras que hemos ganado y unido para el uso del habla. Y hay otras que son muy mal formuladas, barbarismos

locales,

vocablos

corruptos

que

llegaron

con ellos y aquí se quedaron, arribaron con máscara de prófugas

rancias

y

se

acodaron

campantes

como

el

whiskey bitánico, y hay quienes, incluso, las defienden y excusan con el cuento manido de “así las pronuncio y he

dicho

por

siempre”.

Veamos

alguna:

calcamonía,

aereopuerto, ambos dos, diabetis, interperie, madrasta, trasvesti, fustración, línia, se solda, no forces, se volca, ansina,

quedrá, mesmo,

humadera,

dioquis,

albaricoque,

aldrede,

cacahuete,

naide,

chapapote,

y

otras malas hechuras pronunciadas por cientos. Y anglicismos muchos, ni se digan siquiera, del norte vinieron y aquí se asentaron, en fila india acudieron al correr de los días, como si juntos viviéramos los de 34


USA y nosotros o los de la franja limítrofe de la border. Arribaron de huida y aquí se apuntaron en este party

lingüístico

que

nadie

las

trajo,

solteras

llegaron y aquí se casaron, o a bordo de alguno que estuvo allá de expatriado a pesar de que existen 2,300 kilómetros de allá hasta Los Cabos. Pero, veamos su uso en

esta

charla

rociada

de

voces

chicanas

del

área

contigua donde es fácil su empleo: “Dale

cran

a

la

troca,

mi

brother,

pa´irnos

al

market o parking que está más allá de la yarda del chevy clochado y ahí veremos el coile que está out, sin arreglo, y si nos dejan pedimos un raite por plis y echamos la birria en el culer del bar que está frente al dompe, junto al camper que está bien ponchado, y si la soda prefieres, te la traes del picap de los rines arriba, el del mofle caído, y si jatdog te laikea, en el yonque de Charly lo compras y comes, valen 3 dólars aquí. Tenquiú, mister. Me como un sánduich mejor con coca light que probé en el Country de abajo, se me hicieron nais. Ok, a´í nos bisness, bye, bye, see you late”. 35


Pero, no todo es parodia en esta lengua que usamos filtrada del english, influyen los –ismos que hay por centenas,

anglicismos

que

hemos

citado.

También

nos

ingresan, nos ganan e imponen regionalismos y voces de otros estados que al margen del golfo subsisten, hasta localismos tenemos y uno que otro arcaísmo que ya ni se saben como diablos se aliaron. No me explico todo eso, cómo llegan las voces remotas y viejas de Italia, por decir, que està por Europa, como estas que cito y no reconozco: Ve pian, pianito; école cual, quedé súpito, chao,

capo,

carnaval,

fascismo, bronce,

tarantela, cabriola,

carriola... etc., etc.

arabesco,

arlequín,

corbata,

chaleco,

y le paramos ahí porque si son

italianas hubo entonces migrantes que uso dejaron o locuciones de ellos. Quizá alguien de Lacio –o varios de

ellos-

dejaron

ancestros

que

aún

superviven,

patronímicos natos de rancio abolengo. Veamos algunos: Pérpuly, Fiol, Puppo, Lizardi (Lizzardi o Licciardi), Minjares, Mattiotti,

Scopinichi, Cristiani

Nolasco, o

Dibeni,

Garciglia,

Bancalari,

entre

otros.

Apellidos que, de tiempo ya ido, se sembraron y dieron 36


serpollos felices y verde familia peninsular y cautiva. No debiera extrañarme. La sinhueso que vive, sabe y atrapa cual víbora apta, chirrionera de acá, es ofidio fisgón que asegura que

éstos,

italianos

de

cepa,

hay

ya

conocidos

por

puños enteros, al igual que de otras países de Europa que en algo llegaron desde el siglo XVIII y aquí se incrustaron. De Inglaterra y de Francia, de Irlanda y Escocia, de Portugal y de España y la de la China arcaica, aquí se ubicaron, desde el asedio brutal a la raza aborigen que Iberia produjo. Por último, veamos, los apellidos notorios de venerables familias de esta ínsula bella, donde británicos –que son mano- por agua llegaron y fue razón de arribo, pero hay otros de esa misma

área.

Veamos

algunos:

Leggs,

Winkler,

Ritch,

Ritchie, Collins o Colín, Fisher, Hage, Taylor, Meyer, Scholnick,

Tuchmann,

Von

Borstel,

Luken,

Ruffo,

Cunningham, Heart, Robinson, Kachock, Riecke, Benson, Brooks,

Pearson,

Green,

Gavarine

Smith,

Wilson,

Jenkins,

Kennedy,

(Gavaráin), Badwin

Downwy,

(Baldwin), 37

Sanders Druck,

Burgoin

(Sández), Hultman,

(Burgoing),


Butchard, Nelson, Colli, Robinson, Drew, Leeré, Benton, Adams, Hale, Milhe y otros. Escoceses como Macklis (Mac Clish) y Maldonado (Mac Donald); franceses como Arnaut, Petit, Valois, Canett, Vivés, Savín, Agramont, Vermot, Betancourt, Pedrín (Pedran), Montreuil (Monroy), Mouet, Chiquet, Guillins, Bertín, y otros; y portugueses o gallegos,

Amao,

Carballo

(Carvalho),

Trasviña

(supuestamente), Chávez y otros más. Gibert es catalán, ¿y Presichi? –sepa Dios- ¿y Plassier?, ¿o Placier?, si no

es

pocos:

galo,

es

francés.

Bensemann,

Norteamericanos

Kennedy,

Pickett,

pocos,

Herts,

muy

Moore,

y

otros. Isáis es judío y Meyer también. El Peláez no lo es y quiere decir hijo de Pelayo y es arturiano y norteño de la España preciosa. Más acá, en el siglo XIX, con la explotación de las minas de Santa Rosalía y alrededores, nuevas familias de galos se arraigaron e hicieron

nuevos

seres

y

castas:

Cachieux,

Rousseau,

Bouttier, Rouyer, Mahieux, Gaume, Fenech, Nopper, Fort, etc., y en la XX centuria, la emigración de la China, la

de

la

larga

muralla,

38

se

acomodaron

y

crearon


familias

enteras

como

Wong,

Fong,

Yuen,

Yee,

Ham,

Chong, Unzón, Meda, Sui Qui, y algunos. Los apellidos hispanos se integraron de inicio por regla

que crearon,

con

las

terminaciones –az,

–ez,

-iz, -oz, -uz y el significado “hijo de” desde el siglo XIII y así aparecieron Almaraz, Núñez, Ortiz, Muñoz y Casazus

y

han

colmado

la

cesta

de

ese

país

tan

mezclado, pero no de ahora, sino de antes. Y por múltiples causas de enfermedad y celibato, quedaron nativas

varados que

cochimíes escasos

y

por

no

pocos

aquí

se

pericúes,

residuos,

vocablos menearon

de

grata

sin

de

las

como

guaycuras,

memoria,

ningún

etnias

pero

de

patronímico

y

toponímicos pocos, que se aplican a sitios diversos del mapa y que aún se conservan en el habla que usamos: Mulegé, Comondú, Conchó o Corunchó, Luigüí, Nopoló,

Canipolé,

Viggé-Biaundó,

Tripuí,

Cadejé,

Kadakamaán, Notrí, Airapí, Londó, Anicá, Guajademí, Iguajil,

Añuití,

Chiriyaquí, Tecomajá,

Yenecamú,

Cadegomó,

Tiombó,

etc.

Aiñiní,

Bonó, y 39

voces

Marinó,

Chuenqui, que

Apaté, Inchá,

pueblan

los


textos históricos o literarios comunes, como huaxoro (amigo), ibó (sol, día), Guamongo (Dios guaycura), güéribo amukiri

(un

árbol),

(jugar),

Niparajá ambayuyi

(Dios

principal),

(cielo),

mombojuá

(nombre), nogodoño (amar), demejueg (todos), kremete (tierra), val (todos), huitmaja (venerado) y las 6 estaciones del año: Mejibó, Amada-Appí, Amada-Appígalá, Majibel, Majiben y Majiben-Maají, entre otras, son muestras escasas y restos poquísimos que quedan ocultos en el idioma que hablamos. Los eruditos emplean las voces indígenas como citas rarísimas, pero muchas de ellas se encuentran sepultas, sordas y mudas, no se reservan siquiera para muestra o museos que pueden ser linguísticos que es donde deben brillar de una región o país con locuciones exóticas. ¿Museo Lingüístico?, ¡órale!, no es mala idea, ¿por qué no? Hay museos de todo en este mundo diverso, de la Nada y lo que gusten. En las medias ciudades, y en las urbes gigantes, la cultura y el arte se prueban. Verán como

algunas

juguetes,

de

se

cuentan:

armas,

de

monedas, 40

artesanías, vestidos,

pinturas, minerales,


animales, fósiles,

paraguas,

circos,

plantas,

chocolate,

maquinaria,

jabones,

automóviles,

instrumentos, relojes, sal y aparatos, de magia y de modas, del diablo y los Beatles, de trajes y triques, de lo insólito a lo Ripley. Tantos otros, ¿por qué no de la lengua? Puede ser grabaciones, dramatizaciones, videos, audios y discos, empleando para ello vocablos y frases

del

localismos,

habla

revuelta

arcaísmos,

como

fruto

regionalismos,

de

búsquedas:

barbarismos,

vulgarismos, anglicismos, americanismos, culteranismos -la caterva de –ismos- y que sean de excepción para la vista y oído, para todos. Dramatizaciones y chistes como existen de hecho en los textos diversos de la jerga defeña. Un ejemplo, melodías que saben con acento folklórico como Chilanga Banda que escribió Jaime López y Café Tacuba interpretó, grupo castizo del año 2005 cuya letra dice: Ya chole chango chilango, Que chafa chumba te chutas, No checa andas de tacuche 41


Y chale con la charola. Tan choncho como una chinche Mรกs chueco que la fayuca, Con fusca y con cachiporra Te paso andar de guarura. Mejor yo me echo una chela Y chance enchufo una chava, Chambiando de chafirete Me sobra chupe y pachanga. Si choco saco chipote, La chota no es muy molacha, Chiveando a los que machucan Se va a morder su talacha. De noche caigo al congal, No manches dice la changa, Al choro del teporocho Enchifla pasa la pacha. Pachucos, cholos y chundos, Chinchinflas y malafachas, Acรก los chรณmpiras rifan 42


Y bailan tibiritábara. Mejor yo me hecho una chela Y chance enchufo una chava, Chambiando de chafirete Me sobra chupe y pachanga. Mi ñero mata la cha Y canta la cucaracha, Su choya vive de choyos De chemo, chupe y garnachas. CORO Transando de arriba abajo Ahi va la chilanga banda, Chinchin si me la recuerdan Carcacha y se les retache. Una

charla

pochismos

con

pueden

barbarismos, muestrario

voces ser

vulgares de

mexicanismos o

pueden

cultas

atractivo: o

serlo.

y

o

natos

anglicismos,

americanismos, Una

Sala

son

Lingüística

resultaría de buen atractivo, interesante y factible. Una

chorcha

en

spanglish

entre 43

pochos

o

cholos;

un


sainete

plagado

de

bárbaras

frases;

dos

amigos

charlando con giros paceños o un discurso letrado o una charla de albures, independiente de otros, sería buen inventario.

Además

de

folletos,

libros

y

tomos

o

ediciones comunes, con ilustraciones que enseñen lo que adentro

pervive.

Lo

que

el

ingenio

imagine

o

la

imaginación lo recree. Otro

signo

señero

del

deslinda

y

distingue,

hacer

es

la

cotidiano cocina

que

nos

casera,

la

confección de alimentos que con algunos de ellos hasta copas recibe como ya han obtenido algunos de ellos. En la comida de casa, de los años ya idos, figura el temole como rico platillo que agradaba y gozaba de fama y prestigio y consistía en un guiso de faldilla con chile colorado y garbanzo; los frijoles cocidos con maíz y con trigo; el cocido o puchero hecho con huesos oreados y el jitomate pasado; la machaca de carne de venado y de res, la sopa fresca de pasta y la sopa de aleta

de

elaboran

caguama, ni

entre

piensan

otras

esos

de

gusto.

platillos

Ya

sabrosos,

no

se

sólo

evocamos algunos para alborotar la apetencia y el viejo 44


deguste. La gastronomía viaja y concursa, se comporta como otras de México entero y América misma con el sabor que produce y el sazón que despierta. Y por decir algo, nombraremos las altas y épicas viandas mayores y òptimas: la caguama o el pecho, las aletas rellenas, el jugo del mismo, los fragmentos del hígado con sal y limones y la salsa picante y el azotillo que llena el placer del regusto. En Santa Rosalía se ingiere “a la greña” es decir, triturada, hecha tiras, mezclada. La veda de ellas ha reducido el consumo aunque se compra y se vende en forma sombría, tanto el guiso como el jugo que algunos comercian para epicúreos deseos. Con carne ¡y marchita¡ se prepara machaca y los burritos al gusto en

tortillas

de

harina

calientes

y

sápidas,

son...

¡ummmh!... un encanto, y sabor muy distinto a las de otras del norte. Dicen que, cuando la res se alimenta y algo busca en el monte, consume damiana y se adereza a sí misma, son mejores los cortes y las ventas por kilos de

la

carne

castiza.

Los

tamales

de

amarre;

las

empanadas carnosas de frijol y de pollo; el chorizo de puerco;

los

quesos

locales 45

de

apoyo

o

chopitos;

el


champurrado de atole, el café de talega y los tés de damiana, de limón o naranjo con panocha endulzados del gran Todos Santos. Antes –y muy poco ahora- endulzaban los tés y los cafés de la casa con azúcar suplente, noscabada, como aquí dicen, moscabada mejor –y advierte el galeno- el azúcar corriente refinada o selecta la glucosa

dispara

en

la

sangre

hasta

arriba

y

puede

llegar a los Juanes sin cubrir hospedaje. De licores, ¡ni hablemos!, la damiana es la reina y presume de ser excitante

y

sabrosa,

afrodisiaca,

le

dicen,

y

del

arbusto se obtiene con flores leonadas, amarillas y cálidas

(turnera

diffusa).

Y

uno

más:

por

los

años

cincuenta, en Loreto, la única, se fabricaba el licor de dátil de aquí que Cañabar le llamaban en alusión a la pócima que Tzekub ingería en el cómic llamado Chanoc simplemente, personaje de época (1959) y actual si lo hacen que en el año 2009 media centuria cumplió. Y un licor de ciruelas que del sur provenía y se elaboraba en familia en la cocina y con ascuas. El pan, ¡oh, el pan!, ¡qué de panes!, panaderías del horno que en los barrios

se

hacía

por

los 46

hermanos

Monroy,

Lucio

y


Miguel,

entre

otros:

virotes,

conchas,

cemitas,

torcidos y panes y una fila de etcéteras. Y repostería, ¡guau!, los suspiros, ladrillos, cochitos y los ojos de buey, los picones y quequis, los chamucos, huaraches, y para tés la galleta roncadora y opípara. Con la comida de mar se meneaba con los sanbrosos guisados, tacos del golfo y del océano Pacífico que se elaboraban

con

mérito:

de

pescado

y

langosta,

de

camarón y de mero, de ostión y de marlín, de manta y atún, de almeja y cochito, que

–dice el axioma- como

en La Paz lo conocen, taco que cierra no es taco. Se aderezan con diez o más componentes: salsas, repollo, cebollas, pico de gallo, pepino, aguacate, guacamole, limón, mayo-crema (mayonesa y crema), rábanos y algo más. En ciudades costeras del norte y del sur, hay expendios ESTILO

que

LA

paseantes

PAZ en

anuncian que

en

ofrecen

Guadalajara

ciudades

de

color

pescados

diversos;

carteles con

y

jalisciense. ceviche

de

gigantes

honra

Chapala, Langosta sierra;

a

turistas

entre en

TACOS

otras

machaca,

escabeche

de

callo, de marlin o almejas; paté hecho en casa o filete 47


capeado, de abulón el chorizo, cócteles y albóndigas de las

mejores

boyantes.

especies.

Postres

Y

nativos

para del

concluir,

tiempo

postres

pretérito

que

ahora se olvidan y apenas se cuentan: zorrillo, (dulce de leche), ates distintos de guayaba (guayabate), de mango

(mangate),

de

camotes

o

dulces

de

limón

y

naranja, de toronja y de cítrcos (las cáscaras), de papaya cubiertos y tomate en almíbar, panocha de gajo y la

pitahaya

cocida,

orejones

de

mango

y

las

ricas

biznagas (acitrones) y los pedos de monja que merengues mal dicen y las ricas galletas que Catalanas las citan con

total

atìpicas

y

apetito. en

Se

aldeas

hacen

algunos

pequeñas,

¡mmm!,

en

ocasiones

respingó

la

gazuza. El paceño de nata, nieto y bisnieto de aquellos que fueron los creadores del rumbo, vinieron del norte y aquí forma

se

embolsaron

en

el

saco

sureño,

frontera

que

con el sur del Pacífico, hace siglos de esto.

Los pericúes se distinguen junto a etnias notables, cochimíes y guaycuras, con especial catadura. Para el siglo

XIX,

sólo

había

descendientes 48

de

aquellos


indianos que ahí se encontraban ya mestizados. Y hoy no existen.

La

California

de

arriba,

colonizada

por

frailes de la talla de Serra, de Palau, Morán y Gastón, 14 entre todos, consolidaron la zona de la USA de ahora una de las más vitalicias. Pues, bien, el paceño de origen es igual que al que arriba, pero distinto en su horma porque hoy chocan la mano con los que hoy se apisonan y con afecto reciben. Avecindados foráneos que han venido de lejos a afianzar la estructura con la fuerza y coraje de esta casa pequeña, han inaugurado tramos nuevos y grandes. Tiene ojos iguales y cejas idénticas, frente, nariz y bigote de símil factura, come, anhela y mastica como cualquier coterráneo y es tronco de cuña aquí y dondequiera. Bienvenidos los unos que a este corro vinieron y aquí persistieron con garra y denuedo. Pero jalar con paceños no es cosa fácil y cómoda, sabemos los timbres que suenan y muestran, no es trapo lavable y su tono nos dista, su modo de ser y aplicarse, no son de potro y montura, entendemos la cita, ni somos pera en almíbar, pero es distinto el afán que nos une, dan de sí y amalgama, pues aunque no 49


comparezca

esa

mezcla

maciza,

consolida

y

maniobra.

Pero, no es punzón que cincele al paceño de origen, puede ser de otras gentes que conforman la vida con once mil circunstancias que preceden y cuentan. Para entender al paceño, cabeño u oruindo, de Comondú o de Loreto, de Mulegé, es hacer lo que hacen lo que muchos proponen,

darle

vuelta

a

la

historia

y

con

ocote

prenderla, ¡cosa fácil!, es saber conjugar el verbo y los verbos en sus tiempos y modos y a ellos unirse como familia que asocia. “A la tierra que fueres, haz lo que vieres”, dice el refrán y dice bien. Todos somos así, nativistas,

localistas,

personistas,

estatistas,

regionalistas, pero al final somos símiles: en Sinaloa, Sonora o Chihuahua; en Suiza o Polonia, del sitio que fuere,

somos

parejos

y

únicos.

Cierta

vez,

en

una

reunión con amigos, compañeros y aliados, departían los del grupo con la confianza en la mesa y la llaneza en el alma. Charlaban, bebían, comían en paz y concordia, estaba

todo

alguien,

de

de

canto

pronto,

y en

el muy

ambiente mala

crecía,

hora,

cuando

comenzó

a

criticar –y por cierto nada bien- a los de aquí, más 50


bien mal que pasables y lo paró de seco, tajante. Él era del D. F. y textualmente decía: los paceños son necios, huevones y hueros, de fácil hocico, mierderos y bulos y nada les gusta, hablan de todo y todo les vale, de todo se burlan y no son positivos, son chismosos y abruptos, cuentistas, de enredo, ya no los aguanto ni quiero.

Reían

y

charlaban

con

razón

o

sin

ella,

desnudaban al nato y empezó ahí la discordia. En eso, algún oriundo ultrajado llegó al asiento de éste y le dijo

cortante

y

sin

ningún

miramiento:

¿Quieres

pararte, por favor? Y al hacerlo le asesta un tremendo trompazo

que

hasta

galaxias

veía,

y

le

recomienda,

mirándolo, serio y dolido: Si no te gusta este sitio, ¿por qué no te largas?, la vas a pasar muy mal. Para nosotros

la

Patria

es

única,

moldeable

y

humana,

cuidamos y vemos con tino. Y para ellos, la Patria es de todos, aunque nos hayan suplido, negado y vejado. Pero, otro pero, nosotros somos así, pueblo chico y la cesión la entendemos, hermanastros somos, y del olvido, compadres,

nos

hizo

falta

la

piel

de

otra

gente

distinta, y su juicio severo, la frontera es el mar y 51


los

peces

conviven

no

amistan,

con

seres

no

promueven

que

como

para

humanos

nada nos

y

no

vemos.

Integrarse, arrimarse, formarse, ser parte de ellos, es mantel de la mesa de este breve presidio sin rejas ni grillos. Ahora todo es distinto y es arduo y complejo y cuesta

trabajo

el

enroque

entre

ambos

que

valen,

mortales abiertos que aquí coexistimos el tiempo con tiento, todos:

tenemos

todo

responsables,

de

todos

sensibles,

y

somos

también

modestos,

como

derechos

y

firmes, y cuando el agua nos llega a las cejas o al ojo, somos de arrojo y bravura: ahí está Márquez de León, Clodomiro Cota, Mauricio Castro, Ildefonso Green, Melitón

Albáñez,

Manuel

Agustín

Olachea,

Dionisia

Martiniano

y

otros

Montoya,

leones

Pedro

Villarino, que

Altamirano,

Félix

rugieron

bien

Ortega, en

su

tiempo. Que no es virtud el pretérito, es muy cierto, pero es cita y ejemplo. Y a otra cosa: lo que de plano repugna y disgusta a locales y dejamos de lado o apartamos, es el trabajo que amarga, que repugna e irrita, ruin nos parece -así de

fácil-

la

auto-estima

valora 52

y

el

sobre-juicio


decide, aunque agrade a cualquiera y cualquiera tolere, ese empleo denigra, tenemos déficit alto y el nuestro es flaquísimo. Esto sucede o ocurría, en un ayer que evocamos y cuesta trabajo admitirlo: cuando un trabajo incomoda es porque mengua y amortigua, menoscaba y conturba y según nuestras

cifras,

ofende

y

denigra,

y

ni

siquiera

empezamos cuando ya lo abjuramos y hay algunos que con pesar

lo

velador

profesan.

o

de

pulirlos?, telarañas

criado?,

estás y

Pero,

un

¿cómo?,

¿lavar

loco, centenar

¡ni de

¿yo?,

¿de

automóviles madres!

y

mesero, secar

Tenemos

aprensiones,

y

mil

escrúpulos

todos, y como decía la abuelita y bien que expresaba: ¡me

da

simple

pena!,

prefiero

mesera,

indecencia!,

¿en

andar

¿cómo?, una

de

hilachenta

imagínense,

esquina

del

¿yo?,

centro

que

de

¡que

ofreciendo

rosas y risas? No, yo no le entro. Y somos honestos, leales y tímidos y extrovertidos, a veces, entre pares, abierto, y entre impares, tapiados. Es singular el nativo y es plural cuando quiere, como todos y todas, y el oriundo que piensa es creativo y 53


artífice, y no sólo en las artes, sino en el hacer cotidiano, se distingue por ser punta de lápiz y pieza creativa como don Filemón C. Piñeda, Leopoldo Ramos, Jesús

López

Gastélum

y

Néstor

Agúndez,

por

citar

algunos; escritores como Chucho Castro, Francisco Cota Morenno y Francisco Arámburo; historiadores como Pablo L. Martínez y Eligio M. Coronado; pintores como Carlos Olachea

y

Aníbal

Angulo;

en

la

música,

la

familia

Peláez y hasta sus nietos y choznos, Norberto Flores y la Quichu Isáis, entre otros. Hay una cosa que mancha al ser aborigen, es tizne de todos y pringue de muchos, se enlodan igual unos y otros, como el nayarita, el defeño, el yucateco y los próximos a estos, es peca del siglo de la época nueva o lo peor de la era que rasga y perturba. Veamos: Voy a pensar y a juzgar en estos simples trastrueques porque es probable que a muchos gotee y aguachine sus no malas costumbres,

es

casi

la

gran

mayoría

y

muy

raros

aquellos que se salvan y triunfan. El venero estropea y moja al que sigue con hábitos óptimos y sanas usanzas de tomar y volver cada cosa a su origen, porque el 54


retorno es difícil. El filósofo de este y los siglos que

vienen

dicen

que

es

negligecia

el

ejemplo

de

muestra, este despiste revela, lo llama sorda cultura y es sin pendiente la vuelta, el no pensar en regresos, es una mancha que tiene el presente que corre y ni con lija

se

anula,

corriente.

se

Veamos

mantiene

casos

y

persiste

concretos

y

como

hay

de

cosa ellos

cuantiosos: es cuando alguien descorre la puerta del entrada

y

casi

nunca

la

cierra

ni

por

excepción

o

rareza; dejan la luz encendida y esperan que alguien la apague; el frasco destapan y así permanece por sécula seculorum; el traje sin gancho y la ropa sin cesto; la sal sin rodete y la jerga sin piso; la servilleta que olvidan y el dulce sin tapa; el envase sin corcho y el bote sin rosca; los platos y trinches sin grifo y sin chorro; los restos palpables de pródigo hartazgo sueñan que

alguien

recogen

y

si

los

lave

abren

la

y

si boca

sacan

envases

tampoco

la

jamás

cierran,

los si

bostezas lo mismo y al dormir y soñar ni los ojos tabicas. Nada vuelve a su sitio y todo a medias se queda, aunque la luz se dispare, la puerta golpee y se 55


dispersen

papeles

o

el

desecho

mal

huela

que

de

cubierta carece. Eso es cosa de chachas. Es la mancha del siglo, el anti-hábito lógico. Cierta

vez,

cuando

alguien

salía

por

avión

hacia

México, le rogué y encarecí y me arrodillé ante el amigo y con la mano en el pecho le pedí por su vida que, por su madre, me hiciera el favor de decirle al sujeto al llegar al aeródromo, que hablara enseguida al teléfono X e informara que... un dato urgente. Y confié a ciegas, sin dudar, seguro de él. No había llamadas de larga distancia en ese entonces. Al cabo de meses, me encontré

al

sorprendido

interfecto me

dijo:

e

¿qué

indagué le

sobre

dijiste

el

que?,

caso ¿que

y yo

hablara?, ¿qué telefoneara?, ¿y yo que dije?, no, ¡no me acuerdo!, pero, ¿para qué me encargan eso, si todo se me olvida? Justificación expresada. Y punto. ¡Qué poca... manera! Es matemática amnesia. ¡Qué maniático eres!,

me

dicen,

y

tienen

razón

y

contesto:

soy

maniático ¿y qué?, apostólico y romano, ¡lo soy!, me la juego, ¡qué hago, pues!, ¡es buena broma!, ¿no?

56


El sudcaliforniano o paceño no es de armas tomar, ni siquiera las usa, es celoso de su honra, pero los pies y

patadas

los

usa

y

bien

que

las

usa,

puntapiés

significa. Honra con tinta lavada, más que manchada. Veamos ahora este caso: Cierto día, hace ya muchos años –va de cuento- en el portal de la iglesia o atrio que llaman de la hoy colegiata (Nuestra Señora de La Paz), un sacerdote guapérrimo, no de malas estolas, después de rezar en la misa del sábado de gloria, como a las doce del día, se dedicaba a pasear por el atrio y saludaba a los fieles que por ahí deambulaban y hacían ellos lo mismo, circulaban y coreaban, ¡buenos días, padre!,

¡buenos

días,

hijo,

ve

con

Dios!

Cuando

de

pronto, un católico agreste, feligrés caradura enrumbó sus pisadas hacia el joven presbítero, como quien va a saludarlo, y ya frente a él, rostro con rostro, abre el compás

y

le

asesta

un

morrón

tremebundo

en

plenas

facciones. El ministro de Dios, al sentirse agredido por

aquel

botarate,

pegó

tal

alarido

que

hasta

San

Pedro escuchó desde el suelo postrado con la túnica roja de dientes y sangre y las piedras de al lado con 57


la linfa cubiertas. El del lance lo mira y una amplia sonrisa extiende y fabrica, un estirón de sus labios y reanuda el camino con parsimonia y contento. Nomás a eso llegó. A partir de este hecho, inverosímil y cierto de

un

pueblo

ofendido,

la

noticia

cundió

como

agua

bendita y los ojos bulbosos de la gente alterada no daban crédito a ello y obligó a la pregunta que la gresca extendió: ¿por qué?, ¿por qué lo hizo?, y al conocerse

el

motivo

del

bofetón

de

película

por

un

padre de hijas y bellas criaturas a cual más de la tercia,

se

conoció

el

chismarajo,

el

semblante

del

cuento: el cura polveaba a una de ellas y ¡purrún! Honra manchada ni con tinta lavada, es muy cierto. Pero, no todo es escoria en la clase porteña, o dejó de ser o aprendieron, no, no, no todo es cobranza ni ajustes ni cuentas, pero sí de reacciones. Cuando le colman

la

patadas

nuca

a

es

peor

diestra

y

que

corceles,

siniestra

a

distribuyen

donde

caigan

y

escuezan. Todo avance

trae de

el

progreso,

pueblos

y

de

la 58

conclusión gente

que

necesaria. habita,

El todo


trasforma y reforma: la rueda al rodar nos rodea, nos corrije y enmienda, y la forma de ser, lo primero, nos impulsa y obliga. Las costumbres se alteran y hacen de ello lo mismo, todo se vuelve, el ideal se corrompe y se malogra en segundos. Lo que voy a contar es de ayer, no de ahora. Esa fuerza que corre entre frenos y aceite todo lo innova y canjea. El pasar calendarios, no es volver hojas nada más, deja rastros, para bien o para mal, pero deja, y sobre todo al nativo que se duele y conduele. Ahora veremos: llover en La Paz, lo que se llama llover, no es cosa frecuente, las nubes nos aman, pero hacen el feo, son engañosas, huidizas, riesgosas y pobres, inundarse en La Paz ni en el siglo bisiesto, ¡qué bisiesto!, ni en el siglo innacido, pero, cuando el cielo se enoja y con trombas nos riega, ¡nos aterra y

alarma!,

anda

mal

de

carácter

y

azota

y

pelea,

destruye y demuele, tempestades arriban y tormentas nos llegan, como el Liza en La Paz hace ya muchos años, ¿recuerdan?, ¡no, qué van a acordarse! Y saben más de sepultos recuerdan

que

de

vivos

y

uno

que

anónimos, otro 59

los

inocente

sobrevivientes que

por

ahí


supervive.

Conocer

los

arroyos

que

a

la

ciudad

desembocan, borbotan y gruñen con notable declive, es peligro seguro y hay que temer y evadirlos y ver con esmero. La Paz tiene desde arriba 74 metros de cuesta y es riesgosa y temida. Cuando las gentes que llegan son de

riesgo

y

afrontan

al

cruzar

los

arroyos,

los

deprecian y pasan sin prudencia ni tino. Y he ahí los cadáveres que luego rebalsan al pasar las aguadas con datos

foráneas

sobre

el

canal

que

atraviesan

y

que

descuentan a muchos y luego van a la iglesia con traje de occisos. Vean luego los nombres y verán cuales son sus estados, se encomiendan a Dios y los vuelca la oleada, Dios no sabe nadar, entrena apenas. La furia inocente

al

incautos

y

avenida

torrente necios

copiosa

y

convoca

que

y

intentan

colmada.

Sólo

reprueba pasar así

y se

con

cero

sortear suponen

a la

las

ingentes razones que hace tiempo se expresan y ahora se olvidan y un carajo les vale. Los torrentes del agua condenan y mucho. Cuando llueve conmina y el ventarrón aconseja

y

cuando

al

nato

cuestionan

sobre

eso

responde: ¿Vas a salir con la lluvia?, ¡no, ni madres!, 60


¿cómo voy a salir si está chaparreando? O cuando hace buen

frío

que

pocas

veces

ocurre,

a

los

pingüinos

congela y a los osos entumece; el frío bajo cero hay que olvidar y omitirlo y entre los diez y los doce, tiritamos vencidos, y La Paz se constipa, moquea y se malquista, se abriga y envuelve como aquel que supone el

polo

de

arriba.

Es

común

escuchar

la

sentencia

manida que con canguis repiten y que a nuevos asombra, a recién llegados y audaces: ¿Vas a salir?, ¡no!, ¿cómo voy a salir si hace frío?, cuando carece de chompa, de suera o frazada, es mejor ni menearle, no, no salgo mejor, dicen todos, me va a entrar la moquera. Salir con

el

frío,

es

protegerse

con

suéter,

bufanda

y

cuellera, además de underwear, ¿qué?, ¿bufanda?, ¿cuál bufanda?, no, y la ropa de adentro que ni el nombre conocen,

parece

apodo,

¡(Mira,

mira,

ahí

va

“El

Bufandas”), ¿ves?, se oye bien y suena eufónico, y al no tener ni ropero ni ropa adecuada, se quedan entonces y guardan, como dicen aquí. No hace frío en La Paz, eso es

cierto,

nieve

o

helada,

nunca,

ni

siquiera

la

sueñan. Solo en la nevera del Paco o en la hielera del 61


Patas. Ese es nuestro frío y anima y excita, reverdece, de veras. Y cuando hace calor, puchi, mano, ¡ahora, sí!,

se

desbichan,

portan

traje

de

Eva

y

resultan

volteables en primavera o verano, estaciones medianas que son buen estío. Pero

ese

distingo,

particularidad

o

atributo,

ha

quedado integrado al porte paceño o al tórculo íntimo y son rasgos que pintan, esmaltan y marcan a una ciudad y a su tiempo y, en última instancia, es la frase que sabe: idiosincrasia que advierte. Mejor reconozcan, no es mejor que lo olviden, es conducta inherente al ser del

estado,

entenderlo,

y mal

eso, les

mi

amigo,

vale,

mi

hay

cuate.

que Pero

saber el

y

trotar

sobre vías va siempre apurado ante el avance constante y la prisa que empuja, son aspas al viento de molino enrachado. Hay que considerar todo esto porque es norma que horma, la tierra se llena de mil espigones y un sarmiento que brota, conforman conductas y marcan los hechos, el pensar y el decir, son hijos de casa y debemos cuidarlos, lo que no se debe, deben saber, y lo que se permite, deben pensar; son nacionales que llegan 62


con propios derechos para normar y vivir donde al trato conviene, medir y evaluar nos ayuda. Es gente buena y apoya con manos y brazos las fuerzas que hacemos o que intentamos, las que adentro tenemos, y aunque moleste a castizos, nos entreabren la puerta e invitan a entrar y hasta

café

de

talega

nos

brindan.

Lo

que

ayer

no

efectuamos como seres oriundos y tampoco hoy realizamos y ellos sí lo ejecutan, pues, bien venidos, el cuarto de huéspedes, está listo, se asea para quienes, muchos de

ellos,

parten

de

cero

y

no

debemos

negarlo,

ni

abrigar sentimientos de ira o arranque, no son grama o hierbajo o césped dañino, a la inversa, son de fértil abono, plaguicida que cuenta y enfrenta a termitas que dañan y engullen: la falta de empleo es primario, no lo olviden. Además, pugnan por ello en un clima de paz y consenso. Lo dijimos ayer y hoy repetimos, ratificamos ahora:

si

el

habitante

nacido

en

este

pueblo

in

crescendo no se apura y coordina con el que viene y afora con tacto y firmeza, otros vendrán con apuro y se instalarán

como

hacen,

como

ya

ha

acontecido,

y

el

paceño o nativo será subalterno de la tropa formada o 63


dedo meñique o mano encogida, parte mayor del esfuerzo y pujador en la brega que nos impulsa y nos sirve. Hace tiempo, por los años cuarenta, sólo había cuatro barriadas,

era

pequeña,

en

efecto,

y

no

merecían

llamarlos suburbios o colonias pomposas, eran pingües alfoces, mediocres y mínimos, por no decir impotentes, con

timbre

y

paquete

de

pránganas:

El

Esterito,

El

Choyal, El Manglito, Pueblo Nuevo. ¡Y paren de hacerlo! Hoy hay un ciento de ellas en el fajin que nos une y que, si no las visitas, ni las notas, es lumpen urbano carente de todo y mucho de nada. De la broza, pues, La mocedad de la época, chicos y púberes, mozos y jóvenes,

debían

divertirse

como

lo

hacen

ahora

y

disfrutar de la vida y del moño soltarse, recrearse y actuar como tales. Como no había manera de hacerlo y mejor

a

lo

que

sigue

y

confronta,

¡a

madrearse

de

nuevo!, a cocerse y a liarse con puños y piernas, con coces y palos, y a quedar como líderes de una de tantas cuadrillas. brazos

bajo

alumbraba

y

Así el

reñían poste

cuando

al

con

las

del

foco

fin

se

64

bandas que

en

agotaban

con

puños

y

la

esquina

las

fuerzas


vencidas el ánimo hervía y se engallaban de nuevo en donde

la

boca

y

mejillas

no

salían

bien

librados,

zarandeaban a todos, y concluía la algazara con el pito del árbitro, léanse cuico, que llegaba en la julia y en clase premier los llevaban, ¡al Sobarzo!, nombre que daban al tambo de entonces y con multa egresaban, si acaso

tenían.

Adversarios

lo

eran

El

Manglito

y

El

Esterito, con asiento en el norte y en el sur del villorrio que apenas tendría unos diez mil habitantes y en donde se hizo notoria la rivalidad entre tales. La gresca

al

final,

puntapiés

y

trompadas,

al

herir

terminaba. Puntapiés significa patadón en los huevos. Bueno,

no

tanto,

respetaban

hasta

eso,

era

ley

sin

decreto y decreto sin ley, los veían de platino y de quilates los esos. La Paz fue notable y, debe ser aún, por lanzar patadas y responder con ahinco como broncos corceles,

¿o

lo

son

a

la

fecha?,

¿por

qué

se

enfrentaban? Por simple gusto, sin conocerse siquiera y ni saber que existían y cual jacas zurraban a unos y a otros. Fueron fieros los Arce de los manglares del sur y los Lucero del otro, por el norte del abra. 65


Con esto recuerdo otro caso impactante: a los momos y máscaras de los carnavales paceños y los cuerpos del judas,

Mal

Humor

que

llamaban,

cuando

al

testar

se

cabreaban el sábado de inicio. Los disfraces, confeti, cascarones, comparsas y los carros de reinas eran más que pomposos, los bailes gentiles en el Maya del Perla y la presencia de bandas como la añeja Mavari y Los Papaquis de ahora, ese acorde emblemático de esa fecha festiva, risueña y aguda. Esto viene a la mente por las trancas

que

daban

las

mascaritas

famosas:

repartían

varejones y nos colmaban con ellos con el cariz que portaban. ¿Me conoces, mascarita?, te conozco, truhan, -le

decían-

¡qué

relajo!,

era

un

desbarajuste

bien

hecho y cernido, ¡carnis vale!, y ¿ahora qué?, pa´su mecha,

se

alborota

la

casa

y

la

cosa

revienta

y

revienta el gentío. ¡Carnaval, ¡viva ello! Las doñas casadas

buscaban

echado

el

lente

al

chico

con

al

tiento,

que

habían

escogido

estrenaban

ropa

y de

adúlteras y busconas, acaso, y alguna que otra doncella o las que, por fácil, lo hacían. Les daban vuelo a la hilacha con la identidad protegida. Pero, no todo era 66


pugna

en

estas

fiestas

señeras

de

padre

desmadre

y

madre jolgorio, lo desmedido era poco. No hay más, pero no menos. La pasión se desborda en torrente y cascada y la mecha la prenden con fulgores y apremio. Salen sin tino

y

llamaba

el

control

se

carnestolendas

escabulle

en

vehementes.

lo Hay

que

ayer

cosas

se que

ocurren –y ocurrieron ahora- cuando el sol se desmanda, pierde el paso o el piso y se pasa de ingenuos. Cierta vez, un carnaval en domingo o un domingo de antruejo, el esposo buscaba a la esposa con prisa en la plaza del centro donde esto ocurría y con tacto y prudencia, aquí y allá, se detiene y veía y continuaba y oteaba, se salió luego del foco y me olvidé de él dos minutos. Después

se

oyó

el

chupinazo

de

un

potente

revolver

¡pumm!, ¿qué fue eso?, indagamos el ruido, cuando de pronto, por enfrente a nosotros, regresó la persona que lo hizo resuelto con el arma en la mano y con la misma cachaza

que

guardianes

y

hace

rato

mostraba.

les

dijo

tranquilo:

esposa! Estoy a sus órdenes.

67

Se

entregó

¡he

matado

a

los a

mi


Cosas de esas suceden en esos días de guateque, de bengalas y luces, sábado y domingo, lunes y martes. No ha vuelto a ocurrir, por fortuna. Era, por supuesto, un marido ofendido y discorde. Se supo después. El autoviudo lo sabe, pierde a la esposa, su libertad y a los hijos, pero no la memoria. Los maleantes se arriesgan, pero no se deienen, infractores con causa o bribones sin

ella,

saben

bien

lo

que

hacen

porque

en

esta

aldehuela, hace poco tranquila, tiene dos escapadas: una

insegura

y

la

otra

infalible:

la

muerte

o

las

rejas. La carretera es escape, sendero hacia al óbito, en diez minutos te atrapan o pierdes las chanclas o bien te enchiqueran. Las otras, por avión o por barco, ni

pensarlo

siquiera.

Huir

de

La

Paz

es

retar

al

valorio. A nado y a oscuras, el tiburón se acomide, y el monte a su vez, la sed te apergolla y el andar te aniquila.

Es

península,

o

ventaja como

o

una

decíamos

des...

ayer,

en

El casi

vivir una

en

isla,

tiene su gaita y engorro. Si llegan, acaso, a ocultarse o cubrirse en la sierra o viviendas, son estas de jaula y débil refugio, al rato te encuentran y entamban por 68


cómplice a la familia que acoge, nunca falta un chivato y si hay lana que piense. Tiempos pasados, no sé cuantos, semanas enteras y misas

de

gallo,

me

alquilé

en

la

parroquia

de

monaguillo o acólito con ansias devotas que mis padres me dieron y estaría bien de presbítero en cualquier circunstancia. Un chaval de ocho abriles que auxiliaba al ministro en bodas y misas, bautizos y otros, fue tan grande el servicio y de color tan subido, que por poco me

inscribo

en

el

seminario

del

norte

a

estudiar

sacerdocio o de hermano servirlo. ¡Ave María Purísima!, ¡se imaginan! Por cierto, aún lo recuerdo, cuando a alguien

llevaban

a

la

pila

bautista

con

el

fin

de

extraerle al chamuco o maligno con el cazo del agua, el padrino,

después

lanzaba

a

del

duchazo,

salía

al

propileo

y

los aires tostones y pesos, monedas y

otros- era costumbre- que debían llevar como feria en la

bolsa

de

enfrente.

Era

el

“bolo”

habituado

que,

según la costumbre, es la dádiva pronta que al padrino pedían y cuando enviaban al aire, ahí vamos al suelo a recoger

la

morralla

y

a 69

veces

volvían

con

otro


cristiano, retornaban todos forrados. Y si al padrino se

le

iba

el

bolo

o

la

dádiva

por

codo

u

olvido,

gritábamos fuerte: Si no avientan el bolo, saldrá el niño

pedorro.

Al

padre

le

daban,

o

a

la

madre,

inclusive, una frase de chance que hasta la fecha se dice y exclamaba la turba: si quieren tener a un hijo pillo,

mételo

de

monaguillo,

¡órale!

Si

el

fraile

cambiara y dijera angelillo, hasta el Nobel ganara. Pues bien, para sellar la conducta de ese acólito párvulo, narraré lo ocurrido que será, sin duda alguna, un abono a la inversa, ¡mejor califiquen! Al concluir el rosario como a las siete o las ocho, los amigos y acólitos con confesión incluida, después de auxiliar el rosario, íbamos los tres a la torre donde guardaban las ostias y el vino de misa, o sea la sangre y el cuerpo de Cristo, y nos bendecíamos con trago y buena botana con ostias quebradas que se guardaban sin llave, sin tranca o cadena. Salíamos apóstoles y santos completos y

como

no

eran

benditos,

la

apostasía

se

excluía.

Quedábamos puros y ni prueba temíamos. Nadie lo supo y, por semanas enteras, los tres auxiliares al concluir el 70


rosario, se bendecían y gozaban. ¡Era tan rico! ¡Hazme el favor!, ¿angelillo o pilluelo?... ¡schhhh! Así pasó nuestra infancia en esa Patria minúscula de tantas

caras

vivencias

y

no

tan

gratas,

a

veces.

Nuestras mentes creían que La Paz era única, enana y amena, una aldea menuda, quizá de la más, la menor entre todas las capitales de México, ¡pá´ vergüenza y sonrojo!, porque eso de estar en la cola y al final de la línea, tampoco deseamos, ser chicuela y trasera no nos cae nada bien, eso no, eso apesta, y nosotros no somos de caca y detritus. Años después, cuando fui a la metrópoli a estudiar algo afín, a los veinte años y pico conocí, por fin, a Tlaxcala, con muchos aldeanos y nuevos, pero, mayor no lo era, pensé, pero, tenía dos mil habitantes debajo de La Paz. Me sentí orgulloso que esa cifra era menor que la nuestra, soñaba y con celo veía y con arresto exclamaba, ¡ufff!, ¡qué alivio! “Tú que tienes de qué presumir” -la copla dice- pero, no teníamos de qué, ni jactar o lucirse, es sentir a la inversa, hacerlo,

de

nosotros

perdíamos,

sabíamos no 71

y

no

equiparaba

triunfábamos.

Pero,

al hay


muchas cosas que juntas, hechas nudo, valen más que ninguna, hacen valer este suelo por sus seres notables que, como Juan Silva decía: “vivir, lo que se llama vivir, mi compadre fulano nomás, los demás existimos”. No

queremos

alardes

ni

pactos

inútiles,

ni

lances

mayúsculos que en muy poco coadyuvan, pero gratos y caros los hay de modelo que hacen saber que este potro sigue

trotando

y

viviendo,

con

trances

y

prisas

de

veras ingentes. A´í vamos así! Por ejemplo, y no es que ello valga, pero vale, para nosotros sí, es de altura y contento: el Coromuel, ese céfiro. Es brisa de tierra que en las tardes arriba, visita y aplaca en las horas calmosas y ventila y orea cuando el bochorno se mueve y nos fría a cuarenta grados, o más, hasta un huevo se cuece

–blanquillos-

nos

conforta

y

anima,

es

brisa

santa, bendita, y abanico de Dios que en poltrona se mece como nosotros lo hacemos cuando el tiempo chorrea. Acuérdense que, si el aura se atrasa y han pasado las cinco, las seis o las siete, y ni siquiera ventea, lo extrañamos, ¡caray!, ¿a qué hora llega?, ¡nos estamos asando!, ¡ah, cabrón, ¿cuándo viene?, ¡no qué no!, nos 72


mitiga

y

ablanda

y

de

veras

que

cala,

sofoca

y

consuela. Anhelan ciudades como este tenerlo y es amigo de todos ese viento tardío, tener el brisar por las tardes y soplar puntualmente, aunque a veces demore y no sea cartesiano, cuando llega, deleita, encanta y seduce.

Ciudades

Mazatán

y

adláteres

Hermosillo,

como

Mexicali

Obregón y

y

Tijuana,

Tepic, ya

lo

quisieran. Apaciguar es un verbo totalmente paceño y de origen sabido, debe ser, piensa bien, porque implica lo que es: paz y cadencia, moderación y sosiego, tranquilidad y ventura, ¿y dónde pones la paz?, pues, en La Paz... debe ser derivada de apaciguar como verbo. El Coromuel, a

propósito,

no

es

un

corso

pirata

como

muchos

lo

piensan y casi lo afirman, no hay corsario que tenga tan buen apellido en las área marítimas. Para empezar lo reafirmo, no hay constancia que avale y es muy poco creible, (viene

verosímil de

amortigua

ahí y

y

dable.

Coromuel)

aplaca,

no

fue

El

cuando

Cromwell sopla

bucanero

el

incierto, y

que

agrada, dio

en

tiempo de alguno, sino una barca que tuvo ese nombre en 73


la proa y que a la hora de partir, bogaba bien con el cierzo

o

como

Pablo

Martínez

decía

–versión

sin

constancia- viene de “cornel”, guaycura, que significa lo mismo, viento. ¿Que el Coromuel amortigua?, sin duda alguna, ¿a poco, no?, ¿no es lenitivo?, ¿no es calidad de vida?, es brisa que viene de la madre natura que brinda y complace y el calor atempera, o como debe decirse, “apacigua”, o sea, que está en la paz de La Paz. Hay

muchas

cosas

que

brincan

y

mueven

entornos,

enriquecen el cosmos con el pasar del verano, porque nadar y sumirse, flotar de muertito, echarse clavados o sordos panzazos, si no te place, te sirve. Nomás ve a las criaturas que con ropa, y poca, se lucen y vuelan. Si tomas la chela o la Vita de fresa, te reconfortan y vibran, ¡qué más puede pedirse a la paz en La Paz!... ¡céfiro

y

playa

ni

los

ángeles

mismos!,

¿y

te

inconformas?, ¡puchi, mano! Por otro lado, los fríos que concurren desde tiempo en La Paz no son para helarse, ni son bajos ni crudos, descienden a 10 y ya es importante, la temperatura se 74


instala entre los 15 y los 20 y es mejor quitarse que ponerse:

que

el

saco,

el

suéter,

los

guantes,

el

abrigo, la estola, el clima que, no enfría, es benigno y es contra-crisis. La Paz, como su nombre lo indics, lo impuso el marino Sebastián Vizcaíno en 1596 y es, en efecto, la calma chicha, la cabal armonía y la paz enervante, no como aquél que la vio desnutrida, escuálida y torpe y ha venido

mudando

a

medida

que

llegan

la

legión

de

fuereños, mundo distante del que viene y se queda, pero no sólo visitan viajeros, promotores de todo, también llegan otros, los sin oficio ni cargo y en la noche se visten de cacos y truhanes, se dedican al hurto, al asalto y delitos que la falta los insta y se llevan de paso lo que otros descuidan. Muchos prosiguen cuando la brega se frena porque los hijos padecen, lloran y piden pitanza

y

platillo,

el

fraude

se

vuelve

norma

y

conducta, modus vivendi y costumbre, pero si de él te proteges y del hurto te guardas, te auto-acorazas y vives. Aquí pierde la vida la paz y el anclaje.

75


Otra cosa que estaca son las olas del golfo y del océano vecino, de la tierra y el cielo son los goces del día y el panal de la noche que a otros seduce. Pero hay quienes, ni por gusto se tibian, la extrañeza se niega

porque

es

parte

del

todo

que

a

diario

se

encuentra, no asombra a ninguno como la mujer que posee belleza y dulzura y por lo común ni se entera, ¡cómo se va a alelar!, el auto-examen se evade y se habitúan los ojeos y no se ve lo que miran, están en el foco de las leves ojeadas. ¡Quién no ha contemplado en el inédito ocaso cuando el sol se adormila y el mar se contagia y todo lo absorve y disgrega! Dicen que tiene La Paz 365 ocasos diferentes y únicos. ¡Esto demuestra, con presencia o sin ella, la calidad de vida en La Paz! Y los timbres bucólicos, ¡qué de escenas, caray! Una estampa ciruelo,

exclusiva

con

yerbelindio

y

flores

y

jojoba,

cardos, pitahaya

palvadán o

o

biznaga,

lomboy o caribe sobre un sol sin apuros y un cielo sin prisas, ¡es presencia de gloria!

76


Y falta el color, ¡qué de tonos!, la flora que pinta y el cardo que sangra y vuelve risueño al cirio y al liquen y sus tonos encuentran la pitahaya y al monte, cactáceas que pintan y gobernadora que cura. Y el mar, ¡qué ballenas!, en nupcias se citan y el pasmo aparece y las vuelve nativas, bellas y púdicas. Y

las

misiones,

las

registros

en

piedras

y

los

lienzos rupestres documentan la historia y la hacen presente, es un teatro con citas. Bueno, ya he dicho bastante, y de la cuenta parece, no escribo lo que hablo porque si anoto me enredo, sólo sé

que

lírico

este lo

tema

que

de

me

encanta

libros

y

recrea,

ignoro,

tecleo

rememoro

de

siempre

mi

Underwood aunque no es para ello, ni presumo ni alabo, a mí los coiles y frenos, los filtros y el cárter me aferrro y me debo. Faltan cosas y muchas en este breve relato, pero a´i me detengo. No he llevado temario y sólo a pelo he montado, lleva datos aislados y que hurgué con algunos pues refresqué mis antaños aunque para ello escribí al INEGI y a otros.

77


Ahí

me

torpeza

quedo, se

ignorancia propuse

pues,

muestra no

enredos,

y

ayuda

mostrarlo los

y

la

y

y

ahora

el

ya

y

impericia desorden

está

míos,

salgo

a

mi

sobra,

la

me

me

ata,

pero

penas.

De

los

poquísimos,

y

duras

pareceres,

termino,

me

sensiblerías, algunas, yo soy culpable y me debo, son mis calillas y gracias. El Paceño de nata.

-¡Que bien, qué sorpresa!, ignoraba que el “maistro” tuviera ese arresto para orlar la paredes del pasado y presente y andamiar el esfuerzo de por si complicado y agregar

lo

vehemencia

agregable en

la

que

mano

no se

es

nada

sencillo.

demuestra

y

Con

consigue,

coordinar las acciones que no son nada pocas lo hace con clase y soltura que es doble mérito suyo. Me ha impactado, de veras, porque apenas hace... ¿qué será? ...dos meses... que intuí que reunía datos diversos sobre

un

tema

aborígen

como

origen,

población,

migración, hechos nobles y hombres ilustres que más tarde

supuse

que

era

ensayo 78

o

bosquejo.

Inquiría

a


menudo: ¿Que los otros son más que los nuestros?, y en torno a ello le dije: No, maistro, todavía no, pero, falta poco, y es natural que suceda porque van ellos bogando en un crucero arrojado y navegan con rumbo, baliza y torretas. Nunca advertí los propósitos del maistro de marras de hacer remembranzas de esto y lo otro y con elegancia, además, no adiviné su proyecto y ha

sido

el

producto

de

horas

y

horas

de

acopio

y

estudio. Al encontrar anotaba y el relato frenaba para seguir

con

acordeones diversos.

el

hilo

traía

o

¡Ah,

qué

que,

tal

consultaba maistro!

vez, el

Lo

enrollaba

asunto

veré

con

luego

o

en

amigos

y

diré,

comentaré sobre esto que me ha agradado, de veras. Al correr de las semanas, sopesar los problemas y a tiempo zanjarlos, transcurrió mucho tiempo hasta que mi auto sintió dos o tres toseduras y se atrancaba en la

calle,

comezón

en

los

filtros

o

catarro

en

el

bendix, y tuve que llevar al maestro para que lo viera y sobara y solté ahí mi criterio sobre el CD de regalo que me pasmó y sacudía.

79


Mi trabajo lo hacía en un periódico diario de tinte político que por esos momentos la elección incoaba de munícipes, diputados locales y gobernador del estado que estaba a punto de darse con el humo blanco en la torre y los nombres de algunos que ya calculábamos y otros

que

asumíamos

porque

era

costumbre

y

los

desnudaban. No era tanto el pronóstico que de brujo faltaba

o

la

esfera

de

vidrio

o

el

desliz

a

los

ángeles. Perdón,

perdón,

no

me

he

presentado,

soy

Carlos

Reséndiz, periodista y amigo de Ancapla, el mecánico, y observador

de

procesos

de

comicios

en

puerta

que

caminan y vienen con todo y su peso. Decía que pensaba en el más admirado porque el programa convence y su ideario promete y es de avance y pudiera conquistar la alcaldía sin topes siquiera, confiaba en su equipo y los que en su entorno se mueven, sería garantía un buen cuerpo de fieras y un reducto de jaulas. Pero no, no salió.

Surgió

otro,

Federico

Quezada,

un

patrón

de

comercio en diversos renglones que abarcaba todo y de todo: terrenos y hogares, rancho y ganado, cultivos y 80


empaques, agencias de PEMEX y dos neverías y empezó en la política como alfil de campaña con el senador por Coahuila, Juan Cerecedo, de donde llegó hace una década como inversor en negocios y dio a conocerse en el medio político por sus actos altruistas y conectado siempre con otros que fueron, con el partido de siempre que por su

nombre

estaba

ejercía,

presente

se

dando

hizo

notar

lustre

a

en las

los

actos,

siglas

él

de

su

Instituto Político. Estas dádivas eran vales y bonos que luego franqueaban por productos diversos como leche y bolillo, abarrotes distintos y gasolina en bidones, cortes

de

tela

y

granos

por

kilos

que

durante

los

mítines obsequiaba a las gentes. La masa feliz. Cobró luego el apoyo y después de otros cargos, tesorero, director, secretario y líder de grupos, brincó hoy a la testa del aplauso

edilato paceño que ganará, de seguro, con el

de

toda

la

gente

de

barrios,

de

villas

y

gremios con saldo palpable. Saldrán caros los vales, muy caros, decían. Ser periodista y honesto, es ser expuesto

y

temido

–lo

he

pensado-

porque

la

verdad

mortifica y la aflicción involucra a la faz y a las 81


pulpas

de

uno

y

de

muchos.

Sergio,

el

colega,

de

Relieves, la revista, con su temple aguerrido que por cientos comentan, publica en su espacio de la página cuatro que se lee con mesura, la actuación de fulano y la guardia a su cargo y la intervención en asuntos totalmente privados pues la conducta tiránica que da a sus empleados reprime y hostiga. Y lo que acaba de hacer por medio de truhanes, ya es el colmo. Le salió un

mastodonte

resuelto,

y

de sin

aquellos mediar

que

frase

cobran, alguna

embozado lo

coció

y a

puñetazos hasta dejarlo tendido y tundido en el piso en donde escuchó la condena: Por hocicón y grosero. Huelga decir que al cerrar las heridas y del rostro los daños, se lanzó contra el asno que mostró en telegrama y dio a enterar su porrada. Interpósito cruel. No sé que tiene el

oficio

consigue

que y

el

empuje

destapa

a

produce

las

y

bestias

el

atrevimiento

de

este

asedio

caníbal. Ayer, no, mejor mañana, aprenderé los mensajes y

las

asechanzas

tendré

y

si

después

continúan

me

maniatarán, de seguro, la libertad tiene precio y a ella me acojo. Al sentir la mudanza dejé el periodismo 82


señalando la frase que puede ser ya manida: Ustedes que me atan y yo que me enrabio. Dejé las noticias y la crítica diaria, comentarios y todo las señas y la traza del diario que no toleraba ni admitía. Cuando juzgaba a personas del piso elevado, tenía a la puerta consigna, clara y rotunda: Trátalo bien, mi amigo, y amenazaba el despido o la merma del acto. No, así no se puede, reconocía en principio, pero así no. Tres cerramos la puerta contra actos desleales, porque glosábamos hechos culposos y ciertos a ocho columnas y a diario y la dirección se cabreó, se indignó y feneció. La factura del ogro era en pesos y céntimos y en euros cubría. Al día

siguiente,

el

semblante

del

jefe

mostraba

los

hechos, no hablaba de ello y suprimió las noticias y la crítica, incluso: Olvídense de eso, y semanas después volvía el estribillo, el que hería y ofendía. Trátenlo bien.

Por

eso

Miguel,

Jacinto

y

yo,

abandonamos

el

barco y nos dedicamos a hacer otras áreas diversas, yo a

los

negocios.

La

irregularidad

existía

y

la

denunciábamos siempre, de frente y concisa, pero luego venían y se ponían guapos y con ceros callaban; se 83


repetía la molienda hasta que los tres decidimos y nos largamos a casa porque mostraba que estábamos hasta el meollo

con

cómplices, ardides,

el

eso, y

involucrados

estábamos director

ciertos

10

obtenía.

era que

poco, entre

Había

que

éramos mañas ver

y el

escádalo que la salida causó con los tres redactores afuera: tres plumas marcharon de las cuatro que había, anquilosaba el periódico, descarrilaban los trenes y al convoy

envestía:

notas

sin

título,

redactores

sin

notas, columnas sin chismes, comentarios sin nombre que tanto

procuran

los

que

algo

persiguen

o

ya

consiguieron, aderezan el puesto, esmerilan la silla y aplaude la palma que por algo los puso, ¡no sabes! Fue el acabose, la puntilla al astado que en picada se iba. Las secretarias suplieron a los tres periodistas: el ujier redactaba, la aseadora escribía, la telefonista chismeaba, el chícharo hablaba y el director y el hijo se fletaron de lleno hasta que la novia olvidó el acto y la gala y pospusieron el baile para el siglo que viene. Proyectaron salir y los cuatro volcaron por tres que partieron. La mecanógrafa en jefe que de letras 84


sabía, tardó cuatro horas en escribir la noticia que el diario

tendría,

se

intentó

lo

intentable,

sorteando

arrecifes, quedó en linotipos. El periodismo casero y actuante en el sitio, también ha dado pedradas que a pesar produjeron por señales opuestas a la dirección y al gobierno. Hay casos que, al teclearse, se perdieron de pronto cuando el dedo dolía en un estado que estaba deteriorado y perdido y la opción ciudadana se caracterizó por los hechos de los tres tundemáquinas que habían denostado. Esto vio y señaló,

hace

ya

tiempo,

como

ejemplo

valioso,

el

historiador y maestro don Pablo L. Martínez que fundó un

semanario

donde

escribió

y

comentó

el

penar

ahe

existía en el hogar y el trabajo que marcaba extrañeza y pasión desmedida, desmenuzándola toda. Como producto de ello, un coronel de apellido, Betanzos y algo, del ejército mexicano y amigo del Jefe Político, descargó su macana en la espalda del crítico en forma tajante e hiriente.

Después,

en

reunión

de

escolares,

donde

estuvo presente Margarito Sández, poeta de rango, dio a conocer

su

cuarteta

con 85

este

hecho

punible

que


denunciaba

el

agravio

en

el

medio

diarista

por

un

nefando cuadrúpedo. No volvió a repetirse. Otro más que hoy

evoco,

fue

el

destrozo

sufrido

en

la

imprenta

pequeña de don Ignacio Bañuelos con pérdida grave del equipo por el ilógico monstruo. La estrofa lanzada con fragor

literario

resultó

ser

anatema

para

el

poder

insultante: El ogro olímpico sacó su látigo Y con mucho énfasis lo sacudió En los omóplatos de aquel raquítico Que en su periódico lo profanó. Tanto Sergio, el amigo, periodista de cepa, como el de felpa, más los dos que citamos y otros más que siguieron, son tambor y vaqueta de la tribu ofrndida. La soga en la viga que el hecho sostiene y la horca en el techo y la acción no debida, una vez efectuada, tunde y lastima como a los dos que se citan. La verdad es un pez tan grande y dañino que arrastra la piola y lleva hasta el fondo y al final reaparece. Al dejar la tinta y papeles, linotipos y plomos, se dieron de alta los ánimos y las fuerzas siguieron con 86


nueva prestancia, porque los años empleados en teclear e imprimir, energizaban al grupo con bien y tamaño. Volví a la banca sin banco y debía hacer lo imposible cuando quedé sorprendido con la lista de gentes, debía volver

a

la

carga

pues

no

encontraba

salida

y

la

emoción me dañaba, no saciaba la sed ni el valor que tenía, pero el giro que dio aquella partida, seguirá siendo

válido,

lícito

tiempo

impreciso,

y

toda

útil. mi

He

vida,

sido y

no

diarista de

por

jabón

y

estropajo para lavar los errores, las faltas y ajustes, y si debo expresar las verdades que infiero, seguiré procurando. Sin embargo, tenía que vivir y pararme como humano y porteño y del bien heché mano para instalar un negocio en el àrea electrónica en el corredor cibernético del burgo pequeño que habría de inaugurar en el centro del pueblo:

televisores,

CD,

lap

top,

Iphone

y

radios,

palms y lectoras, MP3 y memorias, discos y DVD, radios y otros, y toda clase de gadgets, aunque en números breves, pero me llevó a estacionarme hasta que la venta arbitró contratar los servicios de una manceba apta 87


para no estar enjaulado, tendré que valerme, volver a apegarme, aunque pienso en la máxima que dice y aprueba la verdad sin tirantes: el que quiera su tienda, que la atienda. Dejé de enviar los currículum a los medios locales y solo enviaba un artículo a la revista pequeña, Pensar, el

tabloide

de

Pepe,

el

oaxaqueño

agerrido,

y

me

encontraba escribiendo facturas e impuestos, cuando el teléfono entró con su voz atiplada: Aserejé, ja de je; de

jebe

tu

de

jébere...

y

levanté

de

inmediato

y

respondí como autómata: ¡Hola!, sí, soy yo... bueno, sí, con gusto... ¿qué te parece a las una?... ok, ahí estaré, muchas gracias. Colgué. Una revista política de ambiente plural cuyo director estimaba, me invitaba a escribir y convocaba a comer el lunes a las 2. El desear enterarse de todo y de todos en las fuentes que tienes, escribir la columna y redactar las noticias o bien conectarlas, y visitar funcionarios, es menú de los días y de las noches a veces. Hoy el negocio me absorbe en ventas y compras y, afortunadamente bien, es como el sol que corusca porque si no, ¿qué tal? –y eso 88


es bueno- pero como el mismo sol, si de noche surgiera, ardería

lo

mismo.

Pensé

en

otro

trabajo

que

podía

el

sitio

compartir, si los celos permite. En

el

día

precitado

comíamos

ambos

en

acordado al que asistí por dos cosas: primero, por no ser descortés, y, segundo, porque deseaba charlar con el amigo y ex-colega. En el periódico que estaba como redactor y diverso, articulista y de todo, existía un objetivo

que

pierde,

¡y

concordaba me

he

y

dado

decía:

una

el

que

perdida...!,

derrota, demoré

en

desprenderme. Pasó el tiempo pensando en ese otro y lo otro. Recordaba a Plaza, el poeta, Antonio por nombre, que, en situación semejante, repuso en el siglo XIX a alguno de sus amigos que de su quiebra sabía: ¿Antonio, por qué no haces diarismo? No, mi amigo, contestó, se amella la navaja y desprestiga el barbero. Ya iba yo a disculparme, cuando mi amigo volvió a asentar su postura, inalterable principio en el cual concordábamos. Decía: Hacer periodismo que encubra y proteja

a

los

bichos

flexibles,

es

contubernio

y

conjura, el quehacer, si se hace, debe ser de postura, 89


de plomada, de alteza y de miras, ¿cómo vas a seguir un evento importante que es bueno para unos y maligno para otros?, del ideal te desvías y de lo aciago aprovechas, de los fines te acoges y malversas y engañas?, ¿empañas el vidrio y luego franelas?, ¡no, no se puede!, embozar no es el término que auxilia y agracia. El periodismo que hacemos se siente y trasciende, respira hondo y en firme practicas, la razón te valida y es galardón de servicio aparenta,

porque

el

que

deshonra,

con

finge, la

denigra,

vida

hay

y

que

el

que

andar

muy

quedito, todo con voz y firmeza, es hora de hacer y de ser

paradigma

desvestida,

y

ha

sentirse

sonado

el

deudor

reloj

de

de lo

la

verdad

cabal

y

lo

honesto. Estuvimos, argüí,

no

pues,

poder

ni

de

acuerdo,

empujar.

pero,

Pensé

en

expliqué

compartir

y las

tareas y cosas, la tienda y la página, pero el comercio me

hincaba

y

meneaba

de

hecho,

cuando

no

por

las

ventas, de facturas e impuestos, de compras y eso, y promociones de ello, agregué la serie de aprietos y justifiqué con mi amigo. Me entendió. 90


Después

de

cerrar

el

capítulo

de

los

días

que

siguieron como osos de feria que los niños derriban en locales para ello, todo acabó ahí y rechacé pues pensé en

el

local

entregado

al

que

iniciaba

trabajo

de

y

subía.

siempre

Llevaba

cuando

días

escuché

y

percibí decibeles y muchos de una vieja tartana que por ahí transitaba y fue –estoy seguro- la última lluvia que oreó y se notaba en su horma. Llevaba al techo bocinas

y

una

inserción

que

decía

y

como

loro

anunciaba: “El PCS de La Paz invita al público a la sesión ordinaria con el candidato X para analizar el programa del estado que tiene... y así. El PCS, grupo de

izquierda,

es

un

partido

político

que

se

ha

caracterizado por señalar los errores de la función del gobierno que, según ellos, llevan al caos al fuero que está sin pie ni jarrete de... ¿han escuchado?, es un cantar repetido de ese grupo de zurdos?, tiene cerrado el tamiz y el hoyo también, ¿ha habido cambios en eso?, ¿de

cordura,

acaso?,

gallo que empolle o que

¡nunca, los

91

jamás!,

pavos

es

pedirle

declamen.

al


Viéndolo bien –pensé- mientras enviaba pedidos y gastos del día observando la reja en el piso de arriba donde

están

las

bodegas,

un

Ford

viejo,

sonoro,

de

treinta y tantos años de uso por difíciles zanjas que perifoneaba siglas

y

a

adversas

deseamos

que

gritos. debieran

fuera:

Los ser

partidos como

sensato,

el

políticos hombre

maduro,

o

de

como

equilibrado,

consciente, que al saber en la báscula los kilos que porta,

no

hay

que

ser

negativos

y

ser

como

tales,

auténticos siempre. Y en la política diaria, quien no lo haga así se revela, no es como tal o como dice la cláusula, es pedirle cocos al mango. Tanto husmeé las noticias, la tinta en papeles y el ritmo en las prensas, que doy vueltas y vueltas y no salgo de aquello, quiero salir y algo me frena, me retiré

y

he

quedado

con

la

página

blanca

y

busco

escribirla y no es fácil llenarla. Pensaba, y aún lo examino, en el ejemplo que sigue y reconozco lo suyo: si concluyes, estimas, y si estimas, prosigues, y el gran

total

de

la

vida,

es

el

ajobo.

Los

partidos

debieran ser como el hombre... bueno... ¡caray!, a lo 92


mío, dejo en paz al pasado y sigo con esto y aquello. Se enajenó tanto el ex-crítico que, sin pensar, argüía. Está de adobo el verano con un sol que requema y temperatura a cuarenta, está de lumbre la calle y la gente

que

pasa

va

de

calima,

a

zambullirse

en

el

tórrido infierno con el trapo en la mano y las gotas brotando

con

el

leño

del

sol

que

acribilla,

está

bochornoso, ¿no?, es como andar en Sahara sin agua ni oasis, pero a todo se amolda, hasta penar de contento y llorar de alborozo, es tierra de sol y hay que asarse, aclimatarse

o

habituarse,

no

hay

para

más.

En

esas

sopas andaba, y para colmo, corriendo, que olvidé al periodista de Relieves, mi amigo, que publicó en su columna las elecciones dudosas y han manoteaban por ella en la calle o los kioscos: ¡Yo quiero una!, ¡yo dos!... ¡apúrate!... y así... debo felicitarlo... ¡ah!, y olvidaba, encontré ayer por la tarde, como a las cinco o las seis, a la señora de Luna, la tlaxcaltecapaceña que no escribe mal los poemas y hace relatos y cuentos y es presidenta del Club de Mejoras Sociales y me informó que, mostró y me leyó, un señor desacierto y 93


un

gran

patinazo,

¡y

nos

hemos

reído!,

el

cuento

triunfó con el primer lugar de la ICE, basado en hechos jocosos que publicó una gaceta y se refiere a... tiene bis cómica... un grupo de damas que al teatro asistía. Al teatro “Juárez”, así, de pletórico, y una reunión de mujeres que la primera dama abriría, doña Altagracia de X, esposa del gobernador Bonifacio, y fue presentada con

estas

palabras:

presentar

a

este

Señoras

público

a

y

señores,

me

la

primera

dama

permito de

la

entidad, doña Bonifacia X... Me imagino el cisco que se hizo con el cómico cambio, un cambalache bien hecho. Fue en el período de las barras, de los máuseres y botas, de los verdes y firmes, ¿se acuerdan?, ¡no, qué van a acordarse!, cuando nomás existían las armas y balas. Pedí copias de él para dárselo a Sergio y a Alcides y a otros y a quien quiera leerlo, está bien el relato y no es cuento, es verídico. El calor se caía y el Coromuel se apuntaba con abanicos aplasta

moviéndose, el

crepúsculo

es

bochorno ígneo

con

una

que

especie

sollama

claroscuros 94

y

de

cierzo

sofríe, de

que

y

un

lienzo,

se


contempla a lo lejos la paleta de mano de diversos matices, ¡qué bella tarde, que idilio!, ¡qué manera de enviar al carajo los grados fogosos de este horno que cuece!,

¡y destila!, ¿eh?, pero, en

serio.

-¡Hola, Pepe, qué tal!, ¿cómo estás, como te ha ido? -Bien. -Ya me enteré. -¿Qué supiste? -¡Qué dejaste el periódico!... -Sí. -y

corriste

con

suerte,

porque

al

dejar,

te

ubicaron en otros y fuente buena me dijo. La palomita es confiable. Nos veremos. -¡Caray, tú y tus cuentos! -Felicidades. Hasta luego. Debí sacar de dudas. Me estacó el... ¿cómo diré?... la especie...no... el arguende... era Pedro Rezéndiz, sobrino de Carlos. Carlos, estaba

el

metido

tío,

se

enfocaba

con

la

testa 95

de

al

trabajo

lleno

en

en

donde

ventas

y


compras, pedidos y eso, cuando llegó la llamada que dejó boquiabierto... ¿que... qué?, ¿que don Pedro se avienta?...

¿Pedro

nuevamente:

Pedro

altruista?,

me

del del

Bosque?, Bosque,

falta

vida

sí,

¿el

para

sí,

y

repitió

empresario?, aceptarlo.

Y

¿el lo

postula... ¡quien!... sus amigos y aliados y el partido promueve, concierta y confía. Comenzó el desconcierto y el

desbarajuste

aventura?

se

–pensamos-

hizo

con

¡como

preguntas

que

lo

y

dudo!,

tiros, ¡dejar

¿es la

poltrona por bregas mayores! Debo decir que don Pedro llegó con recursos desde su suelo, Sonora, su estado nativo,

y

dejó

en

manos

de

los

hijos

las

empresas

actuantes: las bursátiles, las siembras, las tiendas, las farmacias, los súper y otros que rinden más que el mismísimo Midas, ¡el de bienes raíces, de cable-visión y de minas!... ¿dejó todo?

La inversión en política es

muy valedera y por algo lo hace, no busca, procura, ayudar

es

su

vida

que

es,

además,

su

objetivo,

no

alardea, lo trae desde tiempo sin punto ni miras, y la siembra de amigos es amplia y notoria, relaciones y afectos son de casa, eso es cierto, saben y juran que 96


el apoyo que brinda a las clases menguadas es de suyo y de años, su pasión y su vida, aunque el partido lo use y su nombre lo luzca, ¿por qué, no? Es todo un señor de polendas y benefactor de primera para clases humildes que claman, ¿te acuerdas de Pancho, el Quezada, el de Múzquiz, el que fue presidente?, lo ayudó bajo cuerdas, es dadivoso el sujeto, “donde está la pachocha está la panocha”, dicen varios. Pedro del Bosque, no sólo es espléndido, es magnánimo triple, y eso cuenta y alienta en el pueblo que sufre, él es un filántropo, liberal y consciente que si de ayuda requieres para paliar la carencia el médico –lógico- te da la receta y si vas a su hogar, encontrarás el apoyo y su firma de paso para el

caso

Farmacias

que del

sea.

Te

surten

Bosque.

los

¡Claro,

fármacos previo

en

las

estudio!

Trabajadoras sociales lo hacen, ¡hay cada vival para eso!, las empleadas auscultan y entregan los vales para aquellos

sin

techo:

pasajes,

despensas,

medicinas,

adeudos, materiales, etc., te echa la mano, creélo. Y no es cosa reciente ni imagen política, ha sido siempre del Bosque, su pasión es servir y la inició –que yo 97


sepa- hace ya mucho tiempo, antes de crear y de darse como hombre político cuando fue secretario de... ese. ¿Cómo quieres que avalen? Ayuda más que el gobierno. Es todo un fenómeno y lo hace consciente, se siente parte de aquello y es solidario y capaz con la carpa que agrupa.

A

veces,

preguntan

diaristas:

¿Y

por

qué

socorre?, y la respuesta La Paz la sabe. -Sí, tengo para ello, ¿por qué no hacerlo? Una vez fui pobre y no olvido ni niego. ¿Cómo va a ignorarlo? ¡Tiene

dinero,

es

cierto,

pero

divide!

Tiene

personal para el ello. Vive aquí con su esposa y sus hijos menores que atienden y tienden la mano y refugio junto al yerno y la hija. Si un millón repartiera, que ya es mucho, satisface y alienta, tiene acervo en los bancos.

dirás:

busca

escaño,

curul

u

otros,

contratos. O lo hace con miras de algo o de alguien. Pues, no, es su misión, hizo dinero en Sonora y lo hace aquí por rimeros, es socio del Rotary club y un hombre sencillo, eso sí, categórico, tiende la mano y atiende a

cualquiera

que

llega.

No

ha

pretendido

nada,

ni

senador ni lo otro porque sacarlo de aquí es impedir y 98


negarlo y eso no quiere, ¿a la metrópoli?, ¡nunca!, ni de vacaciones incluso. Está aquí y aquí queda, vivirá de por vida. Nadie lo saca o lo mueve de estado o de casa. Secretario de Desarrollo ha sido, su campo, lo que sabe hacer. Sus áreas son muchas, negocios, entre otros, tanto aquí como allá, productivos a pasto. ¡No, –pensé- no soy su pregón, lo menciono porque ciudad y media conoce, sabe de él como amigo, nomás ratifico, no tengo voz para hacerlo pero sé de él y lo admiro, y he admirado de siempre, y he seguido sus pasos, aunque sus huellas perdí desde que estoy... ahí... en el exilio. Pero, no soy su sonaja, porque no es necesaria, la vocación de diarista la dejé estacionada a la mitad del camino y ahora observo con los prismáticos de antes, aunque –repito- me asombró la noticia, pero si la busca igual me sorprende, me hubiera admirado, ayudar es su auto y comedirse, su ruta. Lo montaron, quizá, aunque no es gente montable ni rocín que cabalguen, sólo él lo decide,

es

capitán

de

negocios

y

no

es

fruta

en

almibar. Sí. Hay que afirmarlo, a lo mejor es patraña o buscapiés de película que muchos u otros practican, ya 99


ves, ¡cómo abundan!, pero ¿a quién pregunto?, ¡ah, ya sé!, a Sergio veré, y si no lo sabe, rebusca, tiene orejas para esto y debe saberlo, no lo dudo. Ojala fuera Pedro. Volví a casa pensando y dejé el runrún en la puerta, en el buzón de la entrada. Me informaron y sólo deseé corroborar

de

inmediato.

Al

llegar

al

teléfono,

me

apresuré y espeté: -Quibo, Sergio, ¿cómo estás?, ¿qué Pedro se avienta?, La noticia cayó como roca en el lago. -¿Pedro?... ¡ummh!... lo intuía. -Bueno, ya lo sabes. ¿Qué te parece? Hasta pronto. -Te engañé, lo sabía. Es estupendo, ¿no? ¡Oh!,

debí

ver

a

Griselda,

la

empleada

que

tengo, asalarié hace poco, es prima cercana de la prima de la prima, y es que hay un cliente que quiere buen descuento en lectores y desea llevarse dos o tres a su casa, debo ver con cuidado y a resurtir lo que falta, no lo hice ayer, pero, iré hoy por la tarde, no debo abstraerme, no, esperemos. Al sentir el calor que abrasaba, ya casi en octubre, regresé a 100


casa a comer, echar la siesta y regar las flores que, por cierto, he olvidado y se secan, y deben de estar amustiadas,

¡las

pobres!

Las

dalias

y

rosas,

los

nardos y hibiscos, apenas he cuidado, se les ve en el sol

del

estío

y

el

salir

del

bochorno,

estaban

lacias, ¡las pobres!, sin agua ni Carlos que le diera la mano y dejara de andar de alboroto! Salí al frente de

casa

con

la

manguera

en

la

mano

y

el

grifo

dispuesto y conecté con la llave con la esperanza que hubiera no sólo un chispazo que de oro pagamos, sino un

chisguete

siquiera.

¡La

lotería

me

saqué!,

al

abrir se vertió un chorrillo de mierda –menos malque me sirvió para dar a las flores su riego que ni siquiera agradecen, pero, se pusieron felices, pero estaban

de

náufragas

sin

una

balsa

y

sin

agua.

Calculaba la sed que las flores tendrían en tres días y sus noches sin atender y tender un chorro directo hasta ver que se hartaban y... ¡órale!, ¡qué bella!, pasó tras la reja un señor monumento de escasísima autora,

¡qué

bella!,

¡que

101

guapa!,

impresionaba

su


porte y cautivaban sus ojos, su boca... ¿y esto?, ¿de dónde salió esa corola? -Buenos días, señorita, ¿por qué ofende a los feos? -Buenos días –respondió. -¿De dónde sacó su belleza? Rióse. -No se asombre, señor, es la misma que tiene la made sus hijos. Rió ahora ella. -¡Qué

le

vaya

bien,

señorita!,

soy

soltero

y

gracias. -Señor, yo también. La primera vez que la ví, como estatua quedé, me embobó su figura, no encontraba al vecino y optó por rogarme

dónde

estaría.

Su

presencia

turbaba,

me

imaginaba el edén, la gloria y los santos. Se acercó a la verja y bajó su pregunta: -Disculpe, caballero, ¿su vecino es don Pablo? -Sí, señorita, pero está de viaje y regresa el lunes. -Gracias, señor, no sabía, el próximo martes vengo. Muchas gracias. 102


-¿Cómo a qué hora, señorita? Rióse otra vez. Era Afrodita en si mismaa. -Galante

vecino...

perdón,

me

presentaré,

soy

Estela de Alba, abogada de bienes raíces y soy de La Barca, Jalisco, soy paceña-jalisciense y llevo 6 años aquí

promoviendo

lugares

del

orden

turístico,

fraccionamos, etc. con vocación recreativa y vengo a ver al vecino sobre el proyecto NE, ¿lo conoce usted?, según creo es gente informada, ¿sabe del NE? -No, señorita. ¿Proyecto NE? -Si, es un proyecto a futuro que mantienen –según sé- en reserva. -Proyecto NE, ¡mmm!, lo investigaré, señorita, y tan pronto diré. -No sé más y a eso vengo. Me permite hablar en confianza,

lo

conozco,

señor

Reséndiz.

¿Quién

no

conoce? Muchas gracias, vendré luego. -Adiós. No averigüé nada sobre mí, ¿cómo supo? En cuanto al proyecto NE, en realidad, conocía, estaba enterado por X persona, pero de comentar, perdería el contacto con 103


ella y así dejo la puerta entreabierta. Comunicativa la dama, me dejó sorprendido. No

soy

periodista,

como

deben

saber,

pero

estoy

informado de lo que ocurre y se mueve entre biombos y rejas y a la gente conozco. Pablo, el vecino, entre otros. Del proyecto poco, y en los pasos que largan dicen que es un proyecto de don Pedro del Bosque y lo están cocinando como obra futura por un convoy de tarea que indagaré de aseguro. Días

después

registrarse acompañado

ante por

el

miles

se IE que

presentó para se

el

recibir

candidato la

calculaban

a

constancia –los

menos-

entre 6 y 8 mil seguidores, capas sociales y miembros activos de grupos privados al que él pertenece y es su sector del partido. Apareció la noticia en la prensa de aquí y en la revista Relieves donde venía acompañado de una breve reseña de su campaña política de cuatro meses que inicia el próximo lunes sin falta, la cual abarcaba desde clases obreras, campesinas y medias que populares las llaman, hasta visitas a casa, programas de radio, televisión

y

entrevistas

y 104

recorridos

por

áreas

de


municipios actuales, incluyendo los sitios a los que nunca han llegado los que están en campaña y ahora recorren. El cuartel de campaña está establecido en el hogar de don Pedro con personal asignado para organizar los eventos con doña Carmen, incluso, y un concierto de muchos.

Se

dio

a

conocer,

después

de

semanas,

el

personal de tarea que Diego Porras abría y el Comité Ejecutivo del partido aspirante y el sector popular al que integra. La advertencia se hacía para cualquier periodista y debían comunicarse a la siguiente oficina: Carlos Reséndiz, Secretario de Prensa. ¿Carlos que...? Carlos regaba y se hallaba hacia el frente de su jardín enflorado que le daba gracia y color al parterre del

centro,

ahora

muy

cuidado,

aún

cuando

el

chorillo salía en breves abonos, pero módicos ellos, y en

prófugas

llegaba

la

meadas, dama

y

oteaba

hechizante,

la

calle

boca

para

de

ver

si

almíbar

y

aguamarina en los ojos con diez de promedio que ganaría el

concurso

de

misses

hermosas.

105

Entonces

suena

el


teléfono y al cerrar la manguera y lanzar el boquete, temió por su prisa: -Van a colgar la llamada, debe ser de la tienda, ¡qué diantres!,

he

olvidado

accesorios,

¿chin...!

llevarles

pasaré

de

el

pasada

stock y

daré

de todo

aquello. Logré llegar al teléfono como hit por tercera y casi grito al tomarlo: -Buuuueno!, sí, buenos días, si... Carlos Reséndiz... sí, sí, ¿cómo dice?, ¡cómo no, con gusto!, ahí estaré. Buenos días, adiós. Se quedó pati...todo, patidifuso y lelo, patinando y atónito, observando el teléfono con los ojos de uva... -Que, qué?, ¿qué don Pedro me cita?... ¿Pedro del Bosque?... ¡qué pasa!... La

empleada,

quizá,

señorita

de

él,

me

cita

de

urgencia, pero, ¿para qué?, ¡ah, debe querer lo que tengo: aparatos, descuentos y eso, celulares y palms, o algo

así,

recuerdo,

para pero,

llevar ¿en

a

los

persona?,

pueblos no

hace

como

grato

pedidos

don

Pedro, deja a otros que lo hagan, entonces ¿qué?... ¿me quiere a mí?... bueno, la verdad es que citan y otro 106


empleado

recibe,

un

mancebo

que

dice:

El

Lic.

del

Bosque le pide disculpas por su amable presencia y me ha pedido lo atienda y... cosas de esas. De ventas, aunque sean charamuscas, yo surto. Me cita y yo voy. El momento llegó. Voy a bañarme. Se vistió con su Dockers

que

para

todo

servía,

para

bodas,

incluso,

escogió la camisa y zapatos boleados en lugar de los tenis, zapatos

los de

de

siempre,

esos

de

y

cambiaría

oferta

que

sólo

sus

crocks

valían

por

para

no

hartar al de uñas. Ya con ajuares llegué casi al punto de

las

13

horas,

prendido,

con

libreta

y

catálogo

presto a servirle para cualquier encomienda, pedido que fuere, cuatro de menos: lap tops cinco, palms siete, seis celulares, y algo así con tal número. Sentóse en el mueble que estaba a la vista y comenzó a escudriñar el

entorno:

los

muebles,

los

cuadros,

las

tres

empleadas que al pasar sonreían y saludaban atentas y con apremio lo hacían, aunque el muro era firme, las paredes tenían óleos y tintas, no legítimos, pero le dan un... ¡mira!, ahí está, la chica de Vermeer, la Gioconda segunda, bella imagen... y allá está la... 107


-Buenas tardes, don Carlos, pase usted, ¡qué bueno que vino!, me da gusto verlo. Ante mí el gobernante de bulto y corpacho del hombre magnánimo, de parco hablar y actos tardos que muestran y activan más de una existencia, con lentitud se movía como pesando los pasos y sus voces salían con la paz que rodeaba o como chispas en torno. -Señor

Reséndiz

–empezó-

usted

fue

periodista,

¿verdad? -Sí, señor, durante 15 años. -¿Mantiene contacto con todos? -Sí, señor, por supuesto. -¿Sabe usted que pretendo gobernar este estado? -Sí, señor. -El gobierno se inicia en meses y pocos y deseo me acompañe

como

Secretario

de

Prensa

inicio de esta búsqueda de votos. Quedó pati... eso. -¿Qué piensa usted, don Carlos?

108

en

el

tiempo

de


-Señor,

licenciado,

me

ha

dejado

sin

habla,

no

esperaba tanto, aunque ya no soy del medio, me conocen y conozco. -Pero, lo fue y tiene amigos –sonrió- no está de momento, pero ha estado y lo aprecian, y lo que es más, reconocen, y está usted vinculado. No quiero a nadie que vuelva a ese puesto, pues quiero que juzguen y escriban con ánimo, libertad y conciencia. -Señor

licenciado,

muchas

gracias,

pero

tengo

un

negocio. -Yo también, Carlos, y no habré de dejarlos, es mi modos vivendi y esto es transitorio y estaremos aquí seis

años

o

periodista,

menos, sino

por

y su

no

sólo

aptitud

lo

invito

como

y

talento.

¿Qué

exme

dice? -Señor, deje pensarlo. -Desde

luego,

Carlos,

piénselo

bien

y

lo

espero

mañana a la misma hora y presentaré a los amigos que integran la gira. Qué le vaya bien, gracias por venir. El despacho dejé y sali con la intriga montada y a medias en alto del pelo, su alma saltaba de columpio en 109


columpio y al deshilar el ovillo me embrollaba y reía. Necesitaba años para ello y decidir, ignoraba. Durante la tarde, la noche y la aurora, cómo a las seis de los gallos, decidí y no seguro, después de pesar y medir tal sorpresa, desenredó, por fin, el ovillo. El día que seguía, como a la una, estuvo ahí en su despacho. Ya no observaba ni a Vermeer ni a los otros creadores, ni a las tintas y lápices, con su cuadro tenía. Y al salir del recinto con su fresca sonrisa auscultó su postura: -¿Qué ha pensado, don Carlos. Buenas tardes? -No

ha

sido

fácil,

señor,

pero,

con

gusto,

lo

acepto. -Muchas gracias, don Carlos, esperaba eso, si no lo piensa, lo extraño. Mostraré con quien vaya a la gira, de trabajo y arredlos. Y presentó a todos, a los de la brega.

Escritorios

máquinas,

y

un

veía,

hombre

CD, al

secretarias, teléfono

que

papeles al

y

llegar

pirueteó con un salto de altura. La presentación fue en minutos,

sin

retórica

y

ámpula,

sin

mencionar

precedentes y lo que es más, impactaba. La rúbrica fue: 110


-Que nos vaya bien, don Carlos. Al estrechar las manos, la emoción lo vencía y apretó bien el acuerdo que se iniciaba ese día, las mantuvo de junto y juntas pensaban.

Acompañaría a la gira.

Sus 60 años hablaban, estaban ahí, se entreveían, brotaban cual géiser de fuente y rocío. Meses después fue de riada, de meandros y charcas, de aluvión y corriente, de tempestades y de truenos, y con ello pactaron el enganche y acuerdos con la gente de medios, de la voz y la imagen, del color y los tonos, engrasar las armellas y llevar la jornada con alianza y concierto, era todo. El convenio esperado, en donde el acuerdo se hacía y la experiencia se daba con lo de atrás y los debe, había, no sólo mostrar, sino abrir el consenso con altura y con miras. Un proyecto que

puede

y

debe

saltar

los

vallados

y

lograr

finalmente lo que el pueblo desea y alcanzar, eso sí, lo que importa y ampara. Si vencí en la contienda, refrendaré mis contactos y a la vuelta de meses, será el

hacer

fuertes

el

que

aliados:

guíe el

y

la

bandera

gobierno 111

y

que el

abrace

dos

pueblo.

La


exasperación y la duda no habrán de minar los esfuerzos presentes y será nuestra meta el despejar embarazos por hechos concretos, la fusión de inquietudes. La falsedad y

el

embuste

doméstico añosos

junto

que

estarán al

como

excluidos

disfraz siempre

y

del

al

diccionario

engaño,

repiten

en

procederes

cada

ciclo,

buscaremos la alianza, la concordia y la boda entre los dos que se alían: la población y el gobierno. Don Pedro indicó que se integrara la gira y la campaña del voto y el acercamiento a los pueblos, no sólo ingentes, sino lejanos y míseros, donde nunca se ha

estado.

Juntos,

malgastaremos,

no

los

dos

quepa

triunfaremos; duda,

bien

desunidos, ensamblados

saldremos, sin engarces, no. Ahinco y final, procesos y métodos, será nuestra línea. Recuerden: será esta la barca y el motor que nos guíe: la unión apelmaza y la escisión, desperdiga. Es el campeón el que buscamos y debe estar en el ring, en el hogar y la brega y en la alegría rangos

que

nos

deseados

mueve y

para

escuchar

obtener los

resultados,

rugidos

que

rastreamos: ¡bravo, campeones, hemos triunfado! 112

los

todos


Cuatro fueron los meses de tranco y jaleo con la biblia del pueblo y sólo cuatro promesas, sólo cuatro pastillas para el doliente que sufre, y la cuarta, como propósito, propuesta

cuanto que

madure

por

irrealizable,

cauto

sino

lo

digo.

reservo,

porque

Y no

repitió porque

requiere

la sea

concierto,

participación y recursos, armazón solidaria y hermandad productiva.

En

cuanto

tenga

factible,

que

espero

pronto, lo comentaré con ustedes. La cuarta, en verdad, es un caso no oculto, no expresado por él, pero todo el mundo

conoce

la

importancia

que

tiene

como

David

y

Goliat por inviable. Las cuatro pastillas son un moño del Everest y, quizás, más arriba, una inyección al enfermo de un estado que quiere vigorizarse y salir del hoyanco en que se halla, no una simple tableta que nomás atenúe, no, es para seres ciclópeos. Los otros que siguen son: las pesquerías que nos mueven en un estado costero con despensas valiosas que harán mejor pescador al que lo hace; segundo: el empleo será de avanzada, de diaria camisa que recoja sudores y deje medallas

al

que

lo

logre. 113

La

producción

ganadera,


agrícola y avícola se diversificará y ahorrará el agua carente para el que vive de él; y tercero, la vía ferroviaria

La

Paz-Mexicali

que

será

de

manejo

con

carga y pasaje; y el último será, no como en citas, sino

frontal:

la

educación

y

cultura,

pero

no

de

proyectos, sino de hechos. Al concluir esta gira por brechas

y

piedras,

por

lanchas

y

mares

y

accesos

difíciles y helicóptero, incluso, para ascender a la sierra

y

a

los

pueblos

remotos

que

para

otros

se

anulan, clausuramos el paso con la certeza de, aunque hubiere montañas y cauces profundos, habremos llegado. La

perseverancia

es

un

potro

y

en

él

cabalgamos.

Necesitamos la fuerza del voto que empuja y la emoción que nos guíe y con trasparencia se observe. El 4 de julio llegó, y las elecciones también, de oportunidad para muchos y de esperanzas y de ánimos, demostró lo esperado y la indiferencia se fue con la fuerte arroyada, participación sorprendente que superó lo

esperado:

diez

horas

se

fueron

en

la

acción

de

casillas y si hubieran dicho doce, se anegaban lo mismo por la afluencia masiva de carácter histórico, nunca 114


antes logrado, lo que quiere decir, inescrita, fue una juerga electora que solamente se daba por la acción en casillas donde se daba el sufragio en las horas finales más del 70 por ciento y se consideraba el más elevado en las urnas modernas, un dato genuino de pasión de la masa, ¡muy bien! Alguien dijo: cuando hay candidato, hay sufragios. Creo que es axioma, y si no lo es, lo acristiamos. ¡Bravo!, se ganó la noticia como lo deseaba Sergio que estaba obcecado en sacar la revista a la hora que fuere, muy temprano, y esa noche del cómputo, siendo las

tres,

estimación

sin se

dormir

ni

acercaba

al

siquiera 78

por

intentarlo,

ciento

del

la

total

reunido y había casillas que aún no informaban porque no había señal para ello y el móvil que era el conducto debido permanecía mudo y silente en pequeños ranchitos que

estaban

situadas

en

las

sienes

del

mundo,

la

parabólica se hallaba con alcance imbuscado. El primer tiro de Relieves que salió con premura fue de 10 mil ejemplares y salió a la calle rugiendo donde la gente

115


exigía más que a ninguno. Si hubiera premio en medallas para este ejercicio lo ganaría Sergio, sin duda. Para las once del día, tres horas después de haber exclamado la tirada primera, los vendedores volvieron con las manos vacías y, por fortuna, las prensas ya habían reportado un nuevo tiraje y al cabo de rato volvió el clamor a la calle: ¡revista Relieves, con resultados! Sergio

estaba

feliz,

extenuado,

por

esa

edición

tempranera que logró su propósito y llenaba de algo su vida y la vez disfrutaba: el olor a la tinta y el papel de

revistas

es

el

pan

del

espíritu

que

por

nada

cambiaba, ni por manjar semejante ni por bono agregado, un texto en las manos de lectores ansiosos no se paga con

nada

aunque

sea

en

francos

suizos

o

en

libras

británicas, obtener la noticia es galardón de la brega de pasión periodística que en vez de kilómetros fueran a ávidas millas. La gente que busca en la calle la nota de la acción requerida, minuto a minuto, y de última hora, analiza con sed y marchar de camello y confían de pasada en el crítico medio, es un viento que sopla en 116


dirección al ahínco y a la intuición del oficio que da el premio mayor al esfuerzo y al tino de aquel que a diario pergeña y lectores disfrutan y buscan risueños. El ideal estimula al ser y al hacer y se acomoda a los hechos que condecora con Pulitzer. Sergio,

robusto,

y

seis

kilos

de

menos,

sería

prototipo y posee, si no miente, treinta y dos años de ser y no es de origen paceño, todosanteño de cuna, y de buena

factura

y

le

da

torzón

si

confunden.

No

es

delirante y obtuso, es más bien receptivo. Tiene en sus manos los naipes y sabe jugar con medida, los ha tenido desde antes: la pasión en la diestra y la razón en la otra. Estudió en México, D. F. en la Academia de... ¡esa!,

y laboró en tres periódicos de los que tiran la

piedra y esconden la mano, no muy ortodoxos. A La Paz regresó con contrato firmado a una red periodística en la que estuvo cinco años y de la que emigró por razones que, mejor, me reservo, porque es gente de garra que si llegara a vender espinacas, las daba con todo y Popeye. Y a la revista Relieves arribó de escribiente y es Subdirector a la fecha. Sergio asegura que es de miel y 117


melcocha, pero, si lo oyeras, ¡piloncillo el que se arma! En

enjuagues

Sergio

y

su

vanguardia

políticos,

jefe,

y

en

ariete,

la

revista

opinión de

proa

de y

de

marras,

lectores, puntero,

es

una

de de voz

informada en la que pueden confiarse, no como otras que, por vender, conjeturan y adulan y hasta el cuello se

encuentran

en

la

olla

política,

aunque

haya

bolígrafos con mitos de sobra y que están hasta el puño y más que viejos, se llaman, chuchas cuereras. Cuando don Pedro acudió a recibir la constancia de candidato

en

el

triunfo

sin

acceso

a

la

silla

por

ahora, como a la una de la tarde en las oficinas del IE, acreditaban el voto con todo y sus letras, no de

sorpresa

para

el

grueso

gentío

que

había

fue

en

la

parada de la masa compacta con seis cuadras al fondo que evidenciaba el respaldo del ahora exitoso, parecía aquello una fuga y no un final de campaña, y el PR previendo,

pero

no

de

esa

altura,

instaló

seis

pantallas a ambos lados de la acera para escuchar las palabras del líder ungido. Observaron en ellas cómo a 118


don Pedro entregaban el documento esperado, no el final del proceso, sino el principio de todo y donde estas palabras

dirijo:

Electoral,

“Señores

amigos

y

miembros

amigas:

Voy

a

del ser

Instituto

breve,

como

siempre lo he hecho, agradezco y saludo a funcionarios del IE y reconozco su acción de justicia y derecho y saludo

también

a

las

gentes

pacientes

que

aquí

se

congregan y a las que siguen en casa porque me honran y exaltan, y les digo, con la mano en el pecho, que la tarea apenas comienza, pues los convenios los llevo en el corazón con mi firma, los llevo aquí y estoy con ellos. Me conocen ustedes y valoro su apoyo: soy hombre de lucha, no de palabras, la satisfacción me acompaña en el hogar en que viven, y ese es mi mensaje. Las promesas que hice, no son de este día, empezaron ayer, y en ellas me escudo. ¡A trabajar, pues, todos juntos, muchas gracias”. Histórico discurso, el más breve de muchos, cordial y rotundo, confirma. impulsar

no Ya el

tiene lo

dudas

dijo:

empleo,

el

de

nada

ferrocarril

diversificar 119

y

los

sus

promesas

construiremos, cultivos,

ser


primeros en pesca, y el otro que aguarda y hoy lo confirma. Son, en verdad, desafíos, ojalá no cojee, porque enfrentar a ese monstruo con los pies en la tierra y ganar la contienda, es encomiable, de veras. Apostarían muchos, porque, y lo digo, si don Pedro lo dice, en corcel correría, se haría polvo y ceniza, pero él cumpliría. Eso es convicción, no patatas. -¿Está el señor Reséndiz? Sí, señorita, pase usted. ¿A quién anuncio? Una dama... ¡guau!... ¡qué elegante!, guapísima, con blusa negra y falda ceñida con media ajustada y las piernas al aire, el seno estrecho y bien amueblada, con rubor en los ojos y... No sabe mi nombre, pero, ya encontré a su vecino, dígale eso, la que lo buscaba, ¡eso es!, eso dígale. -¿Motivo? Para saludarlo nomás y felicitarlo, dos minutos. La

secretaria

interrogaciones

ingresó a

bordo

al y

despacho admiración

minúsculo en

con

cubierta,

pensaba ¿saludar?, ¿y viene así?, ¿de pasarela?, ¡qué de extraño! 120


-Señor, está ahí afuera la señorita que dice que... ya encontró a su vecino... que quiere verlo. -¡Ja, ja, ja!... dile que pase. -¿Quiere pasar, por favor? -Hola, señor, secretario, ¿sigue soltero?, yo aún de abogada.

Vengo a decirle que hallé, por fin, a su

vecino. Y a felicitarlo, de paso. Se sentaron ambos, cara a cara, frente al mueble y al caer al sofá la falda

se

marmóreo,

abrió y

desbarataba

y

cruzaba la

quedó y

a

medio

volvía

charla,

voluptuosidad de la buena.

y

la

no

muslo, pierna

era

un de

lienzo seda

descuido,

y

era

Se habló de todo y nada, lo

que suele decirse en un encuentro como ese en que la gente con prisa habla y habla de temas y tòpicos, por lo general, viejos, que los tratos, los trámites, la burocracia, lo uno y lo otro, hasta concluir con la frase: -¡Muy bien, señor secretario, las que sabemos del tiempo,

sabemos

de

empacho,

felicidades,

buena suerte, pase linda tarde! -Gracias por su visita, abogada. 121

otra

vez,


Y salió. Fue breve el saludo. Tres minutos nomás como dijo. Dejó admirado... bueno... más que admirado, entorilado... ¿a eso vino?, ¿a felicitar?, ¡es más que guapa!, se hubiera quedado más tiempo y... suspiraba. Los

preparativos

–crecían

rápido-

se para

daban

como

organizar

arbusto la

espigado

actuación

del

gobierno incipiente que, de acuerdo a la norma de la Carta Magna estatal, deberá celebrarse el 5 de abril la toma de posesión, según el artículo 70. Don Pedro del Bosque cumplía con el todo para observar los artículos 26 y 27 que dicen: Tener un modo honesto de vivir; haber residido, por lo menos, tres años en la entidad; tener

domicilio

sudcaliforniano

o

permanente; manifestar

el

ser deseo

ciudadano de

serlo

y

adquirirlo de acuerdo a la fracción III del artículo 23. Todo esto pasó y después de semanas con meses previos se dio paso al acto de protesta común que contuvo, no folklore, sino la adustez del evento que fue organizado con el fausto debido.

122


La ceremonia llegó. No en un recinto o en teatros o en áreas cerrados. Por la capacidad que conserva el estadio

de

béisbol

para

cinco

mil

invitados

fue

el

espacio indicado, de sobra cabían, previa actuación de cantantes

de

acá

y

allá

nacionales

para

dar

paso

enseguida, alrededor de la una, a la protesta de ley ante el Honorable Congreso ahí congregado. Discurso del jefe

y

punto.

completo,

y

Antes

por

la

daría

tarde,

a a

conocer la

cinco,

el

gabinete

la

toma

de

protesta en el palacio de estancia. Dios los agarre confesados, ¡la que les espera! Ojalá no se altere. Llegó el día y la hora y con el estadio pletórico, hasta

el

penacho

de

gente,

con

cantos

y

bailes,

mariachis y gritos y algarabía precedida, dio acceso de forma a las palabras finales del gobernador que seguía para ocupar la tribuna ante la representación de la Cámara. Llegó don Pedro al micrófono en el estrado del centro y ante el asiento de los 40 que integra y con el silencio que hería, pronunció las palabras de ley que protestan:

“Protesto

guardar

y

hacer

guardar

la

Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 123


la del estado de Baja California Sur y las leyes que de ellas emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de gobernador del estado que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la nación y del estado de Baja California Sur. Si así no lo hiciere, que el pueblo lo demande”. La gente estalló como nunca, estremecieron las vivas, los aplausos y hurras, y se lanzó el alarido y las palmas tronaron hasta que el locutor recalmó y pidió tregua

para

iniciar

el

discurso

de

don

Pedro

del

Bosque: “Señores diputados, sudcalifornianos y amigos: hemos

concluido

una

etapa

conjunta

que

más

que

de

tratos, ha sido de pactos, de convenios y rutas, un compromiso

firmado

acción

las

de

entre

nuestras

las que

manos

del

garantizan

pueblo y

y

la

enlucen

el

futuro inmediato, se estrecha de nuevo el abrazo que procura

los

bienes

y

el

hacer

de

la

gente,

su

prosperidad afectiva y niveles de auge. Y vamos por ellos. Las obras ingentes serán las de hogares y los hijos e hijos que a ellos preocupa, será primordial este

ajuste.

Sólo

hemos

procreado 124

cuatro

propósitos


alrededor de los cuales se mueve todo y respira, son pilares de vida, promesas que van con el bien de la mano porque, si crece el estado, crecemos en grupo y todos nos liamos, y si el estado es feliz, seremos la masa. Las promesas están claramente exhibidas en el semblante del pueblo: su ingreso y valor, la economía sin sesgo, la productividad y apertura que habrán de inaugurarse. La cuarta promesa puedo ahora decirla y está vinculada al esfuerzo de todos, a la inversión y progreso de tres pueblos unidos que se abocarán a la pesca, al turismo, agricultura y ganadería en la costa noreste de Mulegé, municipio, frente al golfo ceñido, que dará empleo y mejoras para todos y todas y es de gran

relevancia

interpretarán

el

para futuro.

cientos Y

como

de

gentes

propósito

que

último,

apostaremos al pulso de la industria y comercio, de la economía y el campo. Agradezco a todos su confianza y aliento y estimo el apoyo que habrá de invertirse en el mañana

visible

con

acciones

certeras,

seguros. Mañana empezamos. Muchas gracias.

125

estén

todos


Se

dejó

vitoreo

venir

la

repetido,

marea

y

aclamando

las

manos

frenéticos

en y

alto,

el

sintiéndolo

todo. Otro breve discurso. Este señor reinaugura una etapa

hacia

arriba

y

da

vida

al

impulso

que

todos

deseamos, abre nuevos caminos y es pantalón de cintura muy constreñida, el estado es para él un negocio entre muchos y la política avala como as de la empresa que para él el mañana, no sólo es la suma, sino el total de sumandos,

es

multiplicación

definida

y

productos

al

día, lleva en orden la casa y no da pasos en balde, la parcela a sembrar hay que ararla y hendir y cubrir la semilla que crece el mañana o pasado. ¡Bueno es en política el hombre de empresa y tener como guía al que crece e impulsa!, es una acción bienhechora donde el hombre trabaja, la mujer consolida y el niño se educa, son

destinatarios

en

grupo

y

usuarios

los

más,

consumidor de los bienes todos en corro, ¡iremos en balsa, seguros!, o por lo menos, en proa -y si esto sale bien- dos veces mejor. La integración del gobierno fue dado por hecha en la fecha anunciada y está conformado por gentes idóneas, 126


cada quien en su sitio, o como decimos ad hoc, (para eso), y como dice el refrán, zapatero a tus zapatos. Hagamos el mapa del cuerpo conjunto como ejemplo arquetípico:

en

la

General,

un

político;

en

la

Tesorería, un auditor; en Desarrollo, un creador; en Educación, Vivienda,

un un

maestro;

en

arquitecto;

en

Pesca,

un

Salud,

un

biólogo;

en

médico;

en

Cultura, un artista; en Prensa, un ex-periodista; en Industria, en promotor, etc. Así los demás, la mayor parte de allá, de Sonora, con la ley y estadía como el caso previene. Y en los municipios lo mismo se hará conforme lo pensan los propios ediles. El único puesto entre todos los dichos y con sinónimo cargo

será

el

de

la

Prensa

de

Carlos

Reséndiz,

de

Culiacán, Sinaloa, que desde infante agitó su banderín de porteño. Un mes después de todo esto y en el fragor de los días con el marchar delbosquista, llegó a visitar a Reséndiz

a

su

despacho

modesto

la

mujer

abogada

de

griega escultura y que hace apenas diez días fue a felicitar por el puesto, ¿se acuerdan? 127


Tres minutos nomás –volvió a decir- la de bienes raíces, de La Barca, Jalisco, la archi-guapa criatura que si quita el sueño es lo menos. La secretaria la vio y de inmediato infirió lo que debía de inferir, no se le hizo raro, irregular eso sí, porque

acababa

de

estar

en

un

dizque

saludo...

¡ummmh!... y la anunció de inmediato: -Señor, lo busca la... la del vecino. -¡Ja,

ja,

ja!...

¿ya

lo

perdió?

–exclamó

Carlos

festivo- que pase. -¡Dichojos los osos!, señorita, ¿se le olvidó algo otra vez? Estela de Alba, más que de anzuelos, la de la falda con cinchos... ella misma... saludó. -¿No encuentra al vecino? Entreabrió una sonrisa. -Vengo a contarle una historia en muy breves minutos, ¿puedo hacerlo? -Mi admirada Rowling, adelante. Tomó aliento y pensó, y sin parecer ceremoniosa, dio paso a ella: 128


-¿Recuerda

usted

cuando

lo

vi

–o

nos

vimos-

la

primera vez en su casa, cuando regaba usted y yo le inquiría? -Sí, recuerdo bien, iba usted glamorosa, peor que este día. -Gracias. Buscaba a aquel, su vecino, que colabora en la empresa e investigaba el proyecto que seguro conoce y deseo, si usted es tan gentil, conexiones y enlaces con ello. En la agencia supimos y nos mueven los hechos para examinar el apunte de este buen desarrollo. Es el proyecto que sabe. -¿El proyecto NE? -Sí, el gobernador lo refiere y dio a conocer en la toma del cargo y que ahora está examinando pues, de hecho, de tiempo atrás conocíamos y deseamos entrar con inversiones e ideas. -¿Y desea la entrevista? -Brujo. Pero, voy a concluir. Lo que a nosotros nos lleva es estar en la obra que, como saben ustedes, se ha definido muy a medias, y nos importa el cómo, el cuando y el donde, la planeación y el propósito, es 129


decir, el pensar y el actuar para cada pueblo y proceso y lo que debemos hacer, y según entendemos, hay ya involucrados importante:

en

requisitos,

integración, pero

de

él

Queremos

saber

para

saber

requerimientos,

corresponsabilidades.

necesitamos

partes

ello.

tanto

evaluar

y

lo

y

estudiar,

es

condiciones,

Pensamos

planos

que

entrar,

rasgos

como

considerar

y

medir, porque si esperamos mañana, podríamos llegar, pero tarde. Tenemos ya referencias, un asomo de ideas a lo que exploramos. Lo que ignoramos del todo, eso es lo que falta con precisión y largueza, y de interesar, entraremos. Carlos

entendió

todo

aquello,

la

inquietud

que

exponía sobre el plan de los pueblos y la arquitectura y diseño en la asociación que reune a unos y otros: el capital y el gobierno. La tercera y la cuarta decisión que se ha hecho debe estar comprendida en el bosquejo completo. Dejó a Carlos sumido. -¿Qué piensa usted, don Carlos, podrá destrabarnos? (Cuando conversaban oficialmente de usted lo trataba y en lo personal, de tú) 130


-Mire, Estela, el plan va creciendo, formándose, y, como usted dice, madurando, y hay dos cosas que debo informar

para

que

juzgue:

primero,

el

director

del

proyecto es el ingeniero Cuesta y Pérez, Secretario de Desarrollo,

con

un

grupo

de

técnicos,

contadores

y

otros en áreas rústicas y urbanas el cual lo preside el gobernador en principio; segundo, si ustedes presentan una intención del proyecto que en mente discurren y engloban la idea, va a ser más sencillo y ahorrará tiempo

y

exponga

pasos.

usted

examinan,

lo

al

Le

propongo

secretario

ajustan

y

a

usted

el

lo

esquema

complementan

de

que e

sigue:

ideas,

todo,

y

lo él

determinará si procede. Entre el modelo de ustedes y el esbozo que tienen, podrá salir algo nuevo. Lo que se busca

es

que

sean

diferentes

y

nuevos

para

gustos

diversos y fines concretos. Puede ser ajustable, pero ignoro detalles. ¿En qué tiempo tendrían? -Ya lo tenemos. -¿Y desea la entrevista? -Pues... verá... sacó el calendario, del 14 al 18, para entonces nos sirve. 131


-Veré qué dice. Levanta el teléfono y el disco da vuelta de la red de gobierno. Señor Secretario, está conmigo la licenciada... que desea... sí, señor... me lo ha expuesto... sí, señor... le diré ahora y le informo enseguida, muchas gracias. -Mire,

Estela,

le

interesa

el

diseño

que

ustedes

poseen para conciliar en su caso y el secretario de él me informará de la fecha y la hora prevista de la entrevista deseada, ¿me deja su teléfono, por favor? Y le extendió la tarjeta. -Gracias, Carlos, le agradezco en el alma, esperaré su llamada y estaremos pendientes, con permiso. Sus 90, 60 y 90, en todo la línea, al despedirse en la puerta, volvió sus ojos a él como quien sabe que la miran: -Muchas gracias, Carlos, no sabe cuánto lo estimo. -No se preocupe, Estela, si se siente atendida, le haré un nudo a mi lienzo. El cabalgar del gobierno, su trotar y espueleo, desde el momento en que entró el timbrar del trabajo y 132


suscribió el introito, se veía venir, se exponía, se palpaba la ola que del moisés provenía y engendraba pasiones que brincaba el soñar del conejo blandengue que en la luna se echa. Corrieron los días, las semanas y meses y los pasos primeros de la administración desbocada, iba de gane, porque el bregar sin descanso y traspasar intenciones, la iniciación revelaba una clara ventaja tras el sudor que exigía con marcha evidente, la ruta crítica hablaba y el varejón en las corvas estimulaba e inducía. El gobierno está desatado, sin soga alguna, y se tira a jalones y como seis años son pocos no hay quien lo detenga,

va

alentando

a

en los

loca unos

carrera y

como

balón

estimulando

a

percutido, los

otros:

secretarios, directores, jefes de oficina y empleados, exhortaban, movían, alcanzaban los fines que propuestos crecían. Pedro del Bosque, impulsaba como as el equipo motor, como servidor y estratega, capitán que acomoda, conccita

y

sacude,

remueve

a

defensas

y

alterna

a

zagueros, cuida al detalle que nadie se sesgue ni por intento o despiste y que nadie toque el esférico porque 133


la regla lo impide, deben de ganar con finura y perder con decoro, aunque no deben caer, bolean bien, es la consigna. Es,

en

stricto

sensus,

un

tatloani

del

año,

permítanme el símil, no como rey de Texcoco, sino como jefe

del

jefes,

el

que

coordina

y

regula,

busca

y

procura la hegemonía e influjo de quien cuadra y actúa, un jinete que trota en el titánico Poe, el caballo gigante de tres metros de alzada para igualar su medida que es mucha. A Tenoch, evoquemos, el

primero de ellos

y a Cuauhtémoc, el último, de los káiser aztecas. Es exceso, lo sé, pero no el poder que despliegan. Perdón, padres náhuatl, dramatice sin pensar. Ocurrió, no hace mucho, un penoso incidente que puso en luto al gobierno de forma súbita y áspera y conmovió

a

la

estructura

con

el

óbito

triste

del

Secretario de Salud, doctor Jaime Díaz, que afectó a la cohorte y en especial a don Pedro a quien turbó el desenlace porque no alcanzaba a entender que el trabajo pudiera precipitar tal percance. El secretario sufrió un infarto al miocardio y era uno de tantos con el don 134


y

plomada

que

daba

pasos

colosos.

El

médico

Díaz

residía en el crucero que forman las calles Malibé y Mejibó en donde vivía con su esposa y sus tres hijos menores

desde

que

arribó

de

Sonora

hace

tiempo

sin

hulllas. El médico apenas un año cumplía en el campo de Salud y había logrado escalar el 70 por ciento de las metas previstas, sobre todo en seguros que en forma gratuito los daba donde el promedio de vida alcanza ya los

77

años

de

edad,

la

morbilidad

descendía

y

la

atención aumentaba como agua en el surco. Al regresar Carlos a casa encontró en su rejilla un sobre

dorado

extravío... raro!, deshizo

no la

que

¿y

despertó

esto?...

recibo broma

sorpresa

pajareó

correos y

la

desde

desgajó

la

de que

y

causó

inmediato, era

un

envoltura

y

el

¡qué

rapaz, ¡vaya

sorpresa!, el texto decía: Sergio Martínez contraerá matrimonio con la señorita X... ¡hasta que se le hizo a Paulina!, voy a saludar ahora, me da gusto, de veras, telefonearé

a

la

revista.

Se

le

estaba

pasando

la

guagua a Sergio, el diarista. Al hablar por teléfono, hasta la sien se encontraba y saltó a su sentido todo 135


el mar que encaraba, solté frases amables y advertí mi torpeza con un pacto que hice al saber del bodorrio: nos quedamos de ver el domingo siguiente, a las doce en la misa en que la Paulis corría la soga en espera, una dama que, si todos tuvieran, la demora sería un pecado de muerte. Cuando llegó al acto del acto con el brindis a bordo del suceso esperado estaba pletórico aquello y con gente de pie, inclusive, aunque el lugar era chico el bienestar era grande, invitaron a pocos pero todos preclaros.

El

señor

del

Relieves,

los

padrinos

de

ambos, y por supuesto colegas donde Silvia se hallaba, la de la fuente de cultura que por costumbre releo cada vez que aparece desde el bregar o la cama. Silvia, del DF y paceña perpetua, chilanga en el medio, había hecho del diario y de la sección de cultura un espacio de agrado y de repaso cernido en donde leí “La Nariz” de Nikolai

Gogol,

cuento

estupendo

y

bienquisto

en

su

todo. Silvia, a pesar de los años –según ella- que no se ven ni en la tele -debe tener 35- publica en su página que atrae a la masa, algo nuevo, distinto, no 136


igual a los otros de diarios sicarios y corruptos en serie, sino de buen decir y escribir –y hay quien lo dice-

recrea

y

reanima.

Empezó

y

ya

hace

tiempo

a

comentar sobre temas que es de gracia y la buena: la vestimenta de algunos, jóvenes hechos, que es más que estridente, nada común, en donde la vida se empeña en deslustrarse y afearse, estropea sentidos y no es moda que luzca ni aproximación que parezca. Silvia no estaba de acuerdo con esas pintas grotescas o esas prendas fachosas

y

revelaban

las

trazas

de

aquellos

que

¿visten? en forma grotesca y con gracia la ostentan, debieran multarlos o por lo menos frenarlos. Púberes y jóvenes de 15 ó de 20, o mayores de edad, hacen de ello sainetes que con gusto presentan, es una pedrada el querer ataviarse y lucirse. Los observé con cuidado en la reunión que tuvimos en el certamen del IC, ¡qué de adefesios, pobres excéntricos!, tronó Silvia. -¿Y qué es lo que quieres? -Especialmente,

nada,

sólo

siento

el

prurito

de

exponer con frescura el no gusto y condena de admirar, no mirar, el agravio y deshonra sin destino ni rumbos, 137


quiero expresar lo que todos censuran –o muchos- quiero hacer

la

reseña

sin

opinión

ni

reproche,

sólo

los

hechos. -¿Me das una mano?, no quiero ladearme ni estar de barriga, sólo escribir las usanzas de ayer o anteayer que es opuesto a lo exótico. -¡Cómo no, Silvia, con gusto! -Te lo envío por correo. -Pero, ¿por qué fachas lo dices? -Mira, antes y no ahora, en la generación que se ha ido, fue la edad del pachuco, del bucle y tupe, del rizo y copete, la pajarita y chistera, de las calzas bombachas bitonos

y

y

hacia la

el

pluma

pecho en

subidas,

sombrero,

de

de

calzados

leontina

y

tirantes, de corsé y de bastilla, etc., etc. Ahora se pintan los hombres y medio labio lo hacen; usan medio

bigote;

mezclillas, ombligueras

desgarran enseñan

parecen

las

glúteos que

la

chicas y panza

los

jeans

y

piernas;

las

cortejan;

los

pantalones se alargan hasta el muslo o la pierna; las

medias

son

gruesas

y 138

colores

dispares;

las


melenas parecen de puerco espín y de púas; afeitan en

surcos

salón

a

un

las

pingües

perfecto

cabezas;

dspeine;

van

usan

del

salón

mechas

al

azules,

blancas y verdes; otras se tiñen y las mechas las pintan; muestran los senos sin gracia y salero y la gorra la emplean de lado o la nuca; los cabelleras rasuran y pelonas se enmodan o al rape lo atavían, ¡qué

contrariedad

tan

contraria!,

me

siento

ya

chocha con tales ajuares que parece que atentan e infringen, ¿cuarenteo?... En nombre de la ley los declaro marido y mujer... dijo el juez a los pares dando fin a la epístola que leyó hasta las comas, mientras que Silva, la de El Foro, a grito abierto exclamó... ¡beso!... ¡beso!... ¡beso!... a lo que Sergio y Paulina ni tardos ni flojos asintieron

felices,

¡faltaba,

más!,

y

los

demás

aplaudieron y levantaron las copas hasta cuatro veces seguidas, ¡salud, salud, felicidades! -No solamente levanto la copa y saludo, sino por ti, Silvia, dijo Carlos, por tu próximo enlace que 139


sea a tu medida, ¡salud, compañera!, que desvistas tus crónicas sin quitarle el vestido. Te leeré este domingo. A las once sirvieron la cena anunciada que no era una cena, sino todo un banquete con tamales de

amarre,

frijoles

refritos,

queso

de

apoyo,

chopito y coyotas y café de talega o té de naranjas, limón o de lima. No fue un platillo común, sino un plato exquisito, todosanteño de origen, inédita cena y

agradable

sorpresa

que

dejó

de

constancia

los

platos vacíos. El nuevo día llegó con un camión que llevaba amor y ternura, un doble caja directo al futuro de ambos y en ese tramo invisible con mapa y lucerna ha servido, entre otros, para alumbrar el sendero

que

a

veces

se

eclipsa

y

ensombrece

los

pasos. Ya andaré pronto en los treinta y hay que buscar quien nos cuide, pronto la habrá, ya veremos, dijo Carlos, muy serio. -Que la tierra te sea leve, rióse Silvia. Mientras Carlos cavaba en el hoy y mañana de su amigo y colega Sergio Martínez, deseando una suma 140


prolífica

y

grata,

el

porvenir

caminaba

por

un

asfalto curveado sin caseta ni peaje en un convenio colmado de bordes y grietas donde los tramos amables superan a otros, los graves y llanos, y donde el tacto preside, actúa y concuerda. Brindó, otra vez, y deseó que la luna su taste ilumine y que sea esa la ruta la que evite trastornos y lo que hay que frenar, eso espero. Con

don

Pedro

estaré...

¿qué

serán?...

¿seis

años?, y el negocio que está va de paso y pasada y al

no

poder

atenderlo

crecía

insostenible

y

en

proceso de ex. Algo más buscaremos para asear el futuro cuando el puesto nos deje, mi alcancía será el cajón del ahorro que tal vez embarace porque es mi balsa y mi vela, mi cama y recámara para caer sobre ella cuando el auto me baje, pero, ¿esposa?, bien, pensaremos. Ya veremos dijo Dumas: el amor es la física y el matrimonio la química, ¿será? El mañana fue ayer y el ayer es ahora y hay que guardar

con

cautela

y

como 141

Banco

custodia

la


experiencia nos deja la rambla que escurre y borbotea la tormenta en el camino de todo lo malo y lo bueno, hay que filtrar con cuidado y no la tarjeta, en la vida. Concluyó el año de inicio y el auto hizo su diaria carrera con tacto y ¡vaya que no recordaba! De acuerdo a los párrafos del artículo 79 de la Constitución del estado, el gobernador entregará por escrito un informe de labores en donde dé a conocer el avance logrado en la administración a su cargo en este año primero de ejercicio y embates.

Don Pedro

acudió al H. Congreso a una breve asamblea de sesión ordinaria

con

gabinete

presente

y

entregó

el

documento en cuatro tomos espesos, unos auténticos tochos con la información requerida. El discurso lo fue como siempre conciso de 6 minutos y pico en donde

juzgó

y

valoró

la

situación

del

gobierno

integrado por músculos que son los que crean este logro alcanzado en los doce meses primeros y más de doce sudores que han destilado la gente de apoyo, de 142


alianza y firmeza. Publicó un folletín sin lujo y excesos con acentos concretos en donde dio a conocer la

acción

de

las

áreas

en

cápsulas

mínimas

por

apartados y fases. Por ejemplo, en Desarrollo, en el rublo

de

impulsos,

añadió

sólo

doce

palabras

vitales: Se inició en Mulegé el desarrollo y fomento de la costa noreste. Y punto. Y en otros aspectos, igual,

hasta

llegar

a

cubrirlo

sin

fotos

ni

gráficas, todo concreto, nada retórico, y sólo citas puntuales. En prensa informó dos simples rigores: la edición del informe y la reducción de recursos para doblar las acciones de las clases sociales. Y punto. ¡Ándale!, a eso se llama bailar y no moverse!, alborotó

el

particularmente

gallinero por

y

saltaron

quienes

manipulan

al la

cuello, prensa,

¡hay que ver la bronca que se hizo con la mención del

recorte!,

asechanza

que

tuvo

una

fuerte

invectiva de contundencia y pegada, y la encerrona con ellos fue de rebumbio! ¿Recuerdan que dije? Se veía venir, se sentía, se presentía desde ayer. Al 143


día siguiente, y al otro, y al otro y al otro, los medios callaron y sólo advirtieron rumores y yerros del ámbito mismo, y sólo Relieves narró el informe y avances

que

espíritus. enseña

Don

cuando

hoy

horadan

Pedro el

espectros

apreció

barco

la

zozobra

y

falsos

hipertrofia y

dejó

que

claro

y

preciso lo que ahora declara y ratifica con énfasis: -“Si obligado me veo a renunciar por los medios por no responder con largueza, renuncio y me dejo, me retiro al hogar. No estoy casado con nadie que fuerce y escriba, ni con amigos u otros, y si me obligan, me obligo.” En cambio, cuando algún periodista, director o figura, reportero, redactor, columnista, fotógrafo, camarógrafo o auxiliares, cumplía años de vida, le llegaba el obsequio a su casa o gaceta. ¡Así fue ablandando

el

colchón!,

No

es

fácil

carear

a

la

hidra con siete molleras, y reproduciéndose fácil. De

pronto

la

prensa,

voltearon

los

ánimos

y

se

mostraron tranquilos, pues no captaban razones ni 144


móvil alguno para hacer todo aquello, fue una buena estrategia la del mando en la casa. Calma chicha ahora. Cuando

más

cinchaba

el

cinto,

por

cierto

rugoso, en la oficina campeaba una atmósfera densa, seis periodistas en espera, el teléfono en grito y la

línea

oficial

tintineando.

Para

salir

del

aprieto, a la secretaria le dije: -¡Carolina, no más llamadas, por favor, estoy que sudo! En

eso

el

¡ring!

del

teléfono

y

la

secretaria

obediente con la frase en la boca y a punto de dar las disculpas del “no está” o ¿quién lo llama?”, se quedó enmudecida, cubrió el circular con la mano y buscó mis ojeras, bisbiseando: -¡Shhh,

shhh!,

-y

no

Carlos!... -¡Te dije que no me... ¡ -Es la fulana... dijo. 145

respondía-

¡Carlos,


-¿Quién...? -La de la falda sin aire, esa...

la que respira

en abonos. -Tomé el aparato y... -¿Bueno?... si,

con

¡hola,

gusto,

como

muy

está!...

bien,

me

¿cómo

parece...

dice?... ¿a

las

ocho?... ok... ahí estaré, hasta entonces. Clic. -¿Enojado? -¡A trabajar, mal pensadas... híjole... ya ni la hacen! Salí a las tres del bochorno, a matacaballos y chivas, otra vez de carrera, y volvió a ocurrir lo de

siempre,

igual

jornada

que

gastos,

informes,

de

podría

acuciante.

llamarse

llamadas

y

la

Dejaba friega:

avisos,

un

atrás

la

amigos, ambiente

cargado de 8 horas seguidas que fueron de recua y rebenque, y cuando el trote cedía, recordaba lo de

146


hoy por la noche, a las 8, en Los Arcos, para tomar el café y comentar sobre aquello. En el quehacer vespertino, Carlos advirtió a su ayudante que saldría como a las 8 y que a nadie, ¿oíste?, nadie, programara visitas, aunque fuera San Pedro o Luzbel en persona, ¿queda claro? Concretó el compromiso y llegado el momento, fue al baño y roció tras su flácida aurícula su Hugo Boss asperjante y salió con premura. -¡Buena suerte, mi jefe, qué se empache Cupido! -Insidiosa. Es cuestión de trabajo. -Pues, sí. Al subir escaleras del hotel de turismo vio que el disco marcaba las 8 y segundos y desde que entró al refectorio encontró la sonrisa que la mesa rodeaba y la

ventana

sombras

de

de

discretas

a

un

enfrente

que

daba

malecón

que

invitaba

pisotearlo

por

horas

al

con

mar con

ella

ella. -Buenas noches, abogada. -Buenas noches, Carlos, ¿te pido un café? 147

y

a

las

farolas y

con


-¡Cómo no, muchas gracias! ¿Cómo estás? -Como barca sin vela, sin viento y bogando,

bien

o más que bien. -Por tu salud preguntaba, lo que se ve ni se duda. Sonrió ella. -Adulador. -Tengo

que

decirte,

pero

no

consideré

por

el

móvil, sería largo narrar, quiero contarte algo y de mucha importancia. Pero, digamos ¡salud!, aunque sea con café. -Pedimos cognac, si deseas. -Enseguida. -Te cuento. Vi al Secretario Cuesta y el interés le mostré en el proyecto de Mulegé de la costa. El mapa

exhibí,

los

sitios,

la

calles,

las

casas,

anexos y radas, y pulsamos los hechos de acuerdo a los tiempos, la inversión, el inicio, los óbices. Es de perfil ambicioso, a seis años, o más. Me ofreció el desarrollo, creo el más indicado. Mira: es una franja costera de 20 kilómetros, de Santa Rosalía hscia el norte, toda improductiva ahora. Baja Este 148


la nombran con tres unidades. Sería ésta la nuestra, siguiendo las aspas. Creo que es la mejor, así lo veo, por la razón de logística, tramo estratégico que da a la carretera, Santa Rosalía y el aeropuerto que habrá de ampliarse. El gobierno ha iniciado la construcción de caminos, del aeropuerto la anchura, la electrificación de la zona y el servicio de agua, drenaje y eso. En los tres desarrollos hay inversión de

países,

muchos

corriente

de

fiadores.

Se

vecinos,

visitantes explotará

para

foráneos la

pesca

procrear y en

la

posibles sus

dos

corredores, deportiva y de comercio, la caza menor y agricultura y ganadería. Se crearán desalinizadoras. Cada

espacio

iglesia,

tendrá

escuela

y

teatro

y

bazares

y

estadio, zonas

de

mercado

e

recreo,

y

juegos de azar, inclusive, aunque no de inmediato. -Estela, ¿cómo conociste el proyecto? -Tu vecino sabía, me informaba. Él es corredor de la casa, agente eventual y asesor permanente, sin ser ese su oficio, pero, además, muchos otros sabían y, en especial, los de bienes, ¡claro!, no era esto 149


secreto,

era

prudencia

y

audacia

para

armar

el

contexto y se dejaba entrever, ocultarlo es difícil, hubo consultas, nexos, acuerdos, responsabilidad y coadjuntos, inversión a inversores, ¿cómo la ves? -¿Y tienen recursos?, deben ser altos, sin ser que mayores. -Deja decirte: la Fraccionadora Mar y Cielo es una empresa

específica

de

bienes

raíces

y

de

un

consorcio de hombres con muchos ceros al lado, de Jalisco, los más, y yo –desde tiempo- y desde que tuve la suerte con quince de ellos de congregarme en su

sitio,

evaluado.

presenté Vamos

a

mi

bosquejo

construir

50

y

el

fincas

presupuesto de

planta

única con áreas iguales y en el centro, un portal de comercio, una marina con peines, una escuela, y un etc.

mismo.

En

tanto,

el

gobierno,

pondrá

las

ballestas para el flujo portuario que ya te informé: carretera,

drenaje,

para

y

ello

estar

placetas, habitable

etc.

todas,

concluir –cerró Estela. ¿Lo sabías ya?

150

Hay

tres

años

seis,

para


-Ser jefe de prensa y no estar informado es falla fatídica y con gran penitencia. Pretenden llamar el proyecto: Baja Uno, Baja Dos y Baja Tres, aunque no hay igualdades porque hay otras premisas. Es nada más al arranque como una forma de hacerlo. -Muchas aprecio, veras.

gracias, tu

apoyo

Ahora,

deja

Carlos, fue

no

básico.

invitarte

sabes Muchas

una

con... ¿qué te parece un XO...

cuánto

lo

gracias,

de

copa,

brindemos

¡Señorita...!

Deja decirte otra cosa... y bajó la cabeza y el silencio se hizo y presentimiento sentía, trajo un paréntesis esto, poco grato y amable, Carlos algo intuía. -En la entrevista que tuve con el grupo accionista en

Guadalajara,

Jalisco,

requirió

explicaciones,

datos y cifras en un mapa extendido, y después de acordar el ingreso y todo lo que sabes, me... me... propusieron... la plaza tiåtular en Vallarta y eso es importante... -¿Y aceptaste? Apremió Carlos.

151


-Sí,

acepté...

para

mayo...

es

una

oportunidad

magnífica. Cayó

el

telón

del

mutismo

entre

los

dos

dialogantes y se dijeron cosas –sin hablar- que no habían

pronunciado,

confesiones

íntimas

y

persistieron en ello hasta que Estela tomó entre las suyas las manos de Carlos y comprendió lo de antes y los después que siguieron. -¡Qué bien!, dijo Carlos, después de un minuto de pausa ligera con la copa en el aire temblequeando y moviéndola: brindemos por ello, ¡salud! Ella siguió con los ojos sin apartarlos de él, no salían del arrobo y la afinidad concitaban entre los dos que entendían, se exteriorizaba lo habido, lo percibieron deshacer

la

y

dieron

mirada,

fin no

a

la

charla,

escuchaban,

y

no

sus

podían rostros

mostraban el color del desorden. Una rueda giraba y no

alcanzaba

su

órbita,

quedaba

en

punto

concéntrico. Carlos viajaba en el andén del motivo y el ferrocarril se le iba sin tocar ni el silbato. Sentía los rumores. 152


-¡Salud!

-dijo

ella-

al

ver

el

cognac

que

espumaba. Se dijeron cosas sin dichos, pero hilaban. Te hablaré, prometió Estela, esto no ha acabado. -Gracias, sonrió Carlos, me quedaré a desvestir santas, dijo. En el tercer año de afanes La Paz se volvió una ciudad digital y la administración del gobierno su PC. El 90 por ciento de los servicios habidos por un software programaban: impuestos, derechos, catastro, registro, la nómina y el banco de datos, todo vía Internet, desde el tráfico de autos hasta el control del

alumbrado,

veían,

se

la

cámara

controlaban

oteaba

así,

fue

y

los

una

semáforos

ciudad

con

mecánica y complacencia genérica y se ratificaba así dentro de pocas que había, eran parte exclusiva del museo

del

pasado,

¡vaya,

vaya,

hasta

el

voto

se

hacía, un sistema avanzado donde la mesa tecleaba y el móvil del sitio el hombre del voto. Un técnico abría pinchando al partido y el candidato

anotaba.

La Paz llegó a ser la mayor tecnológica del quehacer cibernético que sustituyó al lapicero y a la cruz 153


del sufragio. Para todo servicio se empleaba este software que era, sin duda, navegación por el aire, desde el informe al turismo hasta las ya enumeradas, y por decir algo, todo. Y algo más que barrunto porque yo de Internet, y esas cosas, lo que se llama saber, ni la H de Hasunto. Es un programa avanzado y tecnológicamente abierto. El ciudadano es un número y la contraseña, el ingreso. La Paz se volvió las butacas

de

un

CD

de

vanguardia

con

la

firma

electrónica que estimaban modelo y es ahora pedal de un

estado

arquetipo.

No,

y

aún

hay

más:

un

presupuesto inhabido. Sin

embargo,

el

cañón

que

causaba

el

mayor

estallido a la mitad del sexenio y que celebramos ahora por exceder objetivos, era en salud y en su hogar.

En

el

Seguro

Médico

Popular,

y

por

tanto

Gratuito, van en avance y mejora con servicios de altura, dotación de potingues y traslado de enfermos al noroeste y a México, pues se ha logrado apoyar con tres fuentes de ingreso que contribuyen al gasto de este Seguro que alienta y protege a los pactos de 154


estado y gobierno: un sorteo de viviendas, de coches y

muebles

y

la

aportación

de

los

bonos

más

la

inyección del gobierno se cumplen así con la salud y el derecho. Además, con la cesión de caseros y de sectores privados y la asistencia de otros de acción concluyente, se ha iniciado el camino de la costa noreste de Mulegé, municipio, como zona turística e impulsora de empleos. Ahí van caminando por las rutas y metas de este cuerpo bosquista. ¡Mira!,

lo

envió

Relieves

por

e-correo

ayer,

està bueno: “Con estas obras y otras se ha logrado la acción, la fe y la confianza de pueblo y gobierno que actúa y avanza, complexión y estatura que da su respaldo que inaugura y afirma en el medio período que ahora se cumple, se refuerza y atranca, además de otros registros que el DIF desarrolla y mejora la vida de las familias menguadas, principalmente de aquellas que

sufren

por

falta

de

abrigo

y

pitanza

con

precario sustento. Mejora a personas de sectores o 155


no,

público

y

privado,

con

espíritu

abierto

auspician y cubren, otorgan trabajo y el paro atenúa con toda especie e ingenio, principalmente trabajo y auto-empleo

que

se

inicia.

Con

unidad

y

armonía,

solidaridad y andamiaje, se hacen eco los hábitos y el trotar por conductas cuando, y eso es digno, la recuperación se suaviza y la normalidad se percibe. No solo es dotar esa y otra, sino la piola y anzuelo para

encontrar

las

especies

que,

si

no

sabes,

procura, porque aprende y practica el poder del que sabe, tonada que hoy el pueblo conoce y es apto en quehaceres

distintos

y

válidos.

Afortunadamente

otros apoyan y con ello reafirman el hecho de formar una acción de conciencia entre el tener y ofrecer, corresponsabilidades unidas que se forma al unir el concierto

de

unos

con

la

brega

de

otros

a

carretonadas enteras. Asombra la pala de aquellos que buscan y encuentran haciendo, no bajo piedras o lajas, sino en fértiles campos al que a diario se enfrentan bajo el ascua del sol y el agua mezquina. Las condiciones adversas que restan contentos los 156


contratiempos poco

resuelven

resuelven

opción

que

cada

persigue

y

tiempos

vez

más

a

las

con

contrarios más

clases

fuerza

que como

sociales

de

participación ciudadana que esmerila y que alisa. Los hijos que lloran y claman aciagos no sabe su llanto

de

penas

y

acosos

ni

quieren

saberlo,

no

entienden la vida ni roces y luchas, ni de jaleos penosos y sólo saben de excesos que es la penuria existente de una vida verdosa que está fuera de toda vivencia y camino, lo normal para ellos es un bien de repisa, muy alto y difícil y hay que reptar con las uñas para alcanzarla y otorgar la creación del sustento. Abren la boca y relamen lo exiguo como manjar para ellos. La satisfacción de las obras que se han realizado han sido en viviendas y la atención a familias carentes de todo, ha obrado milagros esta brecha, pues la gente que sabe lo que es el vacío, el menoscabo y apuro y la mesa tacaña, ayuda con manos y alas prolijas que escoltan a muchos y van por alivio y consuelo. No cabe duda que la mano que pide es mejor que la otra que se agazapa y reserva, 157


entiende mejor el propósito y lo hace resuelto. Es bueno ese brazo que ayuda y que cuida, se acomiden a todo

y

lleva

siempre

las

manos

con

palabras

que

animan, fortalece y empina. La ayuda se extiende y convalida al inerme, al desvalido y enfermo, levanta al caído y es un deber que se impone con una palabra que muchos deletrean y espulgan, cabezas duras del bien: solidaridad que los une. Se expande como es, gran

abanico

intensa.

Hay

y un

ventisca recurso

apurada que

cada

alivia,

y

vez alivia

más al

conjunto, y retribuye por siempre, son estos: son los sorteos de familias que si logran vender diez o quice boletos, recibe uno de cambio, y gratuito para ellos, y ha habido quienes

–dos que tres- el premio

mayor lo consigue: autos, muebles, viviendas. Ese apoyo en la mano en las colonias precarias aprecian y

estiman

y

lo

hacen

conscientes

y

concurren

gustosos, inyectando a los otros bondad y ventura. La

carencia

superávit

de

amaestra grado,

y no

la cabe

penuria duda,

doctora hace

con

muchos

apóstoles del bien y heredades, la dádiva altruista 158


y benéfica, adoctrina el alma y la misión embaraza y eleva el espíritu que deambula en la acera del hacer cotidiano”. Bueno el editorial de Relieves, debo llamarlos. Pero, volvamos al hombre que todo lo mueve y rescata con prisa y valor sobrehumano, el hecho de hacer lo retrata

porque

humanos

en

es

este

creador

estado

de

que

futuros

estaba

en

bonancibles

y

convalecencia

perpetua y que ha venido escalando, poco a poco, cual hombre que apaga e incendios combate, consciente que, si el siniestro es ahora, es el fuego que aviva. Llegaron de México, la ex-transparente, de Estados Unidos y de otros países, e incluso de aquí, y se agregaron a ello como abejas con gula, sabedores que, el

pastel

era

uno

y

todos

deseaban.

¿Era

real

el

respaldo del pueblo al gobierno o estaba embrujado?. Es real y apenas emerge -y a penas- cobraba. Arañaba el período para el cual fue investido mediante el pacto del voto y, además, efectivo. Desconcertaba a diaristas y hacía desconfiar a los otros. Han sido ellos los que, por debajo del agua, han interpuesto la duda sobre el 159


ser de del Bosque en forma perversa y no lo creían. Recelaban. El apoyo masivo que se dice recibe, es punto de duda y de ceros con vida, desean compulsar y no fiarse de aquellos que miran el cuerpo y no ven lo que oculta.

Es

un

señor

con

fortuna,

es

verdad,

pero

intocable Y honesta. Locales, de allá y de USA pusieron a

andar

las

preguntas

para

explorar

el

consenso

y

obtener resultados y... ¿qué creen?... ¡oh, sorpresa, inusitados se dieron y fueron macizos, y ni así lo admitían, no puede ser, es fachada, y mayorías anónimas refrendaron

la

emoción

comicios

en

firma

del y

trabajo

el

apoyo

en de

las

todos,

urnas,

la

jamás

se

esperaba un valor como ese que suma –duda de lejosvalores

auténticos,

¿lo

dudan?,

lo

piensan.

No

la

expresión que se obtuvo y que fue la que cuenta, fue el importe preciso que la tasa lo dio, veraz e incomún, de sorpresa. Extraordinaria, de veras, que para ellos fue extraño y para nativos, normal. Las encuestas de casa computaron,

¿tantos?,

mil

ciudadanos

de

diferentes

niveles –no querían más- y los de afuera dos mil, y tres mil otros, desde la sierra a la costa y desde La 160


Paz

a

los

valles

y

el

veredicto

fue

el

mismo.

Al

concluir la jornada, desconfiaban aún de sus propios sondeos,

no

aceptaban,

la

inseguridad

se

movía

por

kilómetros válidos, es una falacia, decían, hasta que, al fin, resultaron: ¡más del noventa por cien que sí refrendaron, fieltro

de

ni

con

alguno.

la Lo

magia habían

de

Copperfield

recabado

y

la

o

el

cifra

mostraba. Ni en este país ni en el otro lo habían recibido, habían logrado esa cifra y aún era dudosa. Ahí estaban los números que de gritos pegaban: hacían bulla

y

hablaban.

Los

tres

dirigentes

de

las

tales

encuestas, entre ellas, Noticias, el mayor diario de México, entrevistaron al jefe para expresar el producto que era inequívoco entonces y la presencia del pueblo tras

los

saludo,

comicios

era

reconocieron,

ya

concluyente

pulieron,

y

después

vidriaron,

del

bruñeron,

barnizaron y dieron la píldora que, según, aquellos, fue parte del triunfo. El gobernador enseriado, dio las gracias

a

todos

y

el

tema

cambió

en

forma

pasiva.

Elocuente promedio que, dicho de paso, muy pocos había, si no es que ninguno. Hablaron luego de precios, de 161


viajes y hoteles, gasolina y aceite, alimentación y teléfonos,

y

del

agua

con

algo

que,

al

no

ser

requerido, no había compromiso, sólo el hotel se cubrió y ya fue de gane. Y así. En

verdad, lo que impacta, lo que huella, es el

paso político y tiene que ver con la gente en las urnas vacías, la ajena y la propia, es de del Bosque cual líder, y entre otras otros apuntes, la aplicación del impuesto que repercute y regresa como tal en servicios, en

obras

visibles

y

en

trabajos

crecientes

que

ha

llegado hasta el fin con los ceros cesantes como pieza del cambio, pero dirán, ¿tiene algo de nuevo?, pues, sí, es nuevo ahora, pero en tanto se aplica y la gente constata

que

los

impuestos

regresan

con

hechos

palpables, eso es el cambio, no la teoría o conjetura. Es un convenio suscrito entre el que hace y el que debe o entre el que paga y regresa que se vuelve servicio y mejoras visibles, se enlaza con otros, matemáticamente cierto, la obligación es la letra y la actuación es la música y el pedaleo constante que el mundo confirma, certifica y responde, habla solo. Los del palacio de 162


piedra se ponen las pilas, la camiseta y bien visten, no nomás la menean, dejan ver a los ojos y no parece que cuentan. Esa es la pequeña y abismal diferencia que ahora funciona y permanece inmutable, es el cran de promesas ofrecida y jurada con la vuelta del hecho. Deber

y

hacer

es

la

fórmula.

Tomemos

ejemplos,

muy

simple y corrientes, de lo que hoy acontece con el debe y haber, y no de proeza, sino de cosa perenne: si en la calle X del perímetro urbano o la colonia Z en el margen lindante, si se deteriora el asfalto o se forman hoyancos, por decir algo, en la primera noche reparan y en lo que canta un gallo, queda resuelto. Lo mismo ocurre en hospital y servicios, en escuelas y playas, en consultas y dudas, en drenaje o en agua, se detecta el

problema

y

de

inmediato

se

zanja,

sean

una

o

múltiples cosas, prestaciones y datos, información y pedidos y por vía Internet se responde. La conexión de la queja con el empleado implicado, pasa de una a la otra,

y

el

problema

de

arreglo,

o

se

cumple

o

se

cumple, no hay excusas ni medios. Por Internet no sólo se pagan las cuentas fiscales, sino muchos asuntos, por 163


no decir el total, con diligencia contestan y en forma cierta,

resuelven,

sean

reclamos,

preguntas

o

señalamientos concretos, en el mismo espacio validan, se procede enseguida y en minutos se atiende. Lo que es prioritario, es primero. Otro caso: la protección de la madre en un hogar disgregado, si existe demora en la acción de los padres, pensión y eso, se procede al descuento de su propio salario que gana en el puesto y se deposita en la cuenta de la esposa o pareja por acuerdo entre ambos, empleador y el empleado. Total,

que

para

la

etapa

postrera

del

sexenio

pedrista, se habían abierto, desde la zona noreste del playar mulegino hasta San Ignacio, laguna, con vocación salinera, se consolida la industria y los proyectos avanzan, independiente de otros como señala el artículo 9 del texto: “Todo hombre o mujer serán sujetos de iguales

derechos

y

obligaciones

ante

la

ley”

y

la

aplicación del artículo 11 que reza: “Todos los niños nacidos de matrimonio o fuera de él, tienen derecho a igual

protección

y

a

ser

inscritos

en

el

Registro

Civil” y, finalmente, y con mayor cobertura, el párrafo 164


último que dice: “Toda medida o disposición protectoras de

las

familias

y

niñez

se

consideran

de

orden

público”, es ley protectora que sustenta y afirma la fe en el estado, la sociedad y familia sudcaliforniana de origen o simplemente de arribo. Además, las especies marinas alcanzaron con ello el ascenso a la cúspide, no de la grada mayor, pero a voces lo piden. Con ello se cubren

los

flancos

del

cuerpo

de

estado

y

familia:

sociales, materiales, culturales y económicos que se ven

en

la

página

del

día

que

comienza

y

se

notan

palpables en el claro mañana. Así, de esta forma, el gobierno y el pueblo y el pacto entre ambos, se plasma y opera y al término mismo desfilan crecientes y en ruta con rumbo. El equipo de del Bosque se amerita a lo último

y

la

casa

de

todos

que

se

había

delineado,

quedaba viva, amueblada, con un porvenir despejado. -Hemos concluido, pensó el gobernante, al acercarse la fecha final ahora sí. Y

al

lado,

muchos

nombres

de

montes,

de

islas

e

islotes, de sitios y puentes, habían mudado de nombre por la fuerza del hábito o la acción extranjera que por 165


fácil cambiaban, desplazaban a otros con identidad ya vetusta o por ciertas leyendas que lograron suplirla, desaparecen del patio de la historia nativa sin volver siquiera

la

vista

a

la

que

gime

cambios,

eso

es

dañarla, averiarla, malearla. No percibieron el cambio porque fue lento y constante, imperceptible, tal vez, natural como todo que se dió sin parar. Fue un gran latrocinio, ¿sabrán que es esto? Para ese momento, eran nombres gastados porque fueron discordes que se dieron al tiempo y como siempre sucede cuando algo sucede, en el muro se quedan de la historia que insta. Así

pues,

el

largo

Mogote,

frente

a

La

Paz,

la

ciudad, el de tantos ensueños, hoy llaman Paraíso, por el desarrollo turístico que ahí se realiza y en lugar de ciruelas, hoy hay rascacielos. Al Cerro de la Calavera donde se encuentra la zona de inmuebles

fastuosos,

hoy

le

dicen

Balcones

como

el

fraccionamiento se llama. Próxima al El Coromuel, playa de gusto, estaba la Playa que Eréndira llaman y que ahora le dicen Costa Baja, así nomás, por la misma sal recreativa. 166


Al

Cerro

Atravesado

en

donde

están

las

mansiones

sobre el faldón del montículo se llama hoy... ¿cómo le nombran?... no recuerdo... tiene nombre de hogar. A Ensenada de Muertos, la bella y pacífica playa del sur, por el camino a Los Planes en el golfo mismo, la nombran hoy Bahía de los Sueños. A la isla Cerralvo, después de llamarse por siglos y siglos de esta forma, le borraron el nombre de un hábil plumazo y ahora se llama Jacques Cousteau. A San José del Cabo y a Cabo San Lucas, grandes polos paseantes, los llaman ahora sólo Cabo. A La Rivera, Los Frailes, Cabo Pulmo y contiguos, se conocen ahora como Cabo Este. Y

a

Todos

vestimenta

Santos,

(¿qué

la

pensará

ex-villa, Sergio?),

de hoy

tradicional le

dicen

La

Mágica. Pero la gente de origen, los pata salada, como los padres y abuelos fogueados a la teta y a las zonas de cuna, siguen llamándolos como siempre: Mogote, Jardín Velasco, Calavera, Cerro Atravesado, San José del Cabo,

167


Cabo

San

Lucas,

isla

Cerralvo,

Todos

Santos

y

Baja

California Sur que es ahora Baja, etc.. Un basón botta o un botón basta, aunque para llenar la canasta con más casos y últimos, la rebosaríamos, faltaría espacio. Voy a volver al más grande de todos y que desbarajusta, el mayor descuento que han hecho y que hace tiempo repiten, como humedad introducen o ya introdujeron: al estado lo llaman Baja nomás, y por Baja conocen. Se cansaron de hacerlo y ahora lo aceptan los casi plurales, lo han dejado pasar con el paso del peso que lleva. Los que rechazan lo contraindican, no quieren

oír

ni

desean,

si

hay

protestas,

exclaman:

¡Déjenlos, se les va a pasar! Ahí está la síncopa esa que entró por la puerta grande y hoy ahí se aposenta. Eliminaron violación

el

nombre

tumultuaria.

y

el

El

adjetivo

apellido

dejaron.

quitaron

y

Es nos

dejaron el nombre. Quisiera narrar el origen –y ahora lo

hago-

del

apelativo

molesto

que

descabezar

se

proponen y más o menos columbran quienes lo capitanean. Un gobernador del estado –de este no otro- en diciembre de 1982, con la facultad que le otorga la Constitución 168


de la casa, promulgó un decreto tajante en el que se instituye llamar con el nombre completo a la entidad que le fiamos. Dice así: “Es improcedente y no se dará curso alguno a cualquier escrito o promoción que se dirija

a

las

autoridades

residentes

en

el

estado,

cuando únicamente en el texto fundamental del mismo, o de su cuerpo o contenido, se utilice el calificativo “BAJA” refiriéndose al estado de Baja California Sur, y sólo merecerá acuerdo cuando el interesado se ajuste al texto de esta ley” Y sancionaba: “Quienes continúen utilizando

solamente

el

calificativo

“BAJA”,

serán

acreedores a...” y siguen castigos, apercibimientos y multas, cancelación de comercios, asociaciones y etc. Y nada, nada de nada, ni caso le hicieron a Alvarado Arámburo, Alberto. El tiempo es portero y de los buenos zageros y no es fácil golearlo ni por los lados o de frente, por ningún

ángulo,

ni

por

disparo

que

pare

hasta

al

mismísimo aliento: el juego es el tiempo y los goles las

pausas

ringleras.

–y Pasa

seguirán el

siéndolo-

tiempo 169

sin

y

hemos

tiento,

ese

pasado tiempo


incesante, y ni se enteran los años, los meses y días. Caminan y vuelan como el halcón peregrino que tiene alas de hélice, de turbina y alero. Así es la vida y el orbe en que se duerme y olvida los sueños y

añales

y

ensoñaciones

sin

cuenta.

Por

eso

se

cuentan –y cuentan- las hojas que agostan al señor calendario y no vuelven ni exigen jamás, nos rotulan los años que no pasan en balde ni el balde tampoco. Han pasado seis años, ¡caray!, pasa el tiempo, y de veras, con prisa. Para don Pedro, como propuesta, han sido días de rodadas

en

el

corriente

almanaque

de

muy

grata

memoria y dan ganas, si el decoro no enferma, de emitir un suspiro de añoranza y nostalgia, no de pasión que se prende, sino de memorias felices que el amor primerizo nunca lo olvida. Así llegaron al término y había que bajar sin remedio del auto y la meta, todo ha pasado, pero no en vano, por cierto, y vistos ahora con el viejo prismático, se auto-protege el olvido. Ese señor de la foto que del muro se cuelga no ha reducido su 170


paso y sigue aún caminando, dichosa pared que lo tiene,

porque

en

la

otra

del

frente,

se

transparentan los años que liman y arrugan, no es el mismo semblante, aunque con amor se entrevé. Hemos concluido ya. Tenía la fecha en espera y todo se ha ido cuando menos se piensa, un sexenio se va y lo que un día se inició, está feneciendo, agoniza y se pierde, falta el ¡tan, tan! del badajo, falta ya poco. Comenzó a sentirse primero con tenaz insistencia, cada vez más notoria, la presencia de grupos con propuesta Comercio pretenden

concreta que

especialmente

llaman

hacer

y

sectores

reconocimiento

la y

Cámara

de

grupos

que

conjunto

al

gobernante del estado a través de un encuentro o condumio con miembros de cada organismo. O por cada grupo o sector que el mandatario eligiera. Uno y otro, otro y uno, más de veinte lo hacían, veinte y tantos. El gobernante pidió al Secretario del ramo que en su nombre planteara y recomendara la cita con todos

loa

grupos

del

tamaño 171

que

fuere,

con

la


presencia de todos para ahorrar tiempo y recursos. Cuando

esto

compuesta

por

Secretario

del

ocurrió,

con

líderes

para

ramo,

expuso

la el la

cúpula

íntegra,

acto

deseado,

idea

de

un

el

solo

puchero con la presencia de todos y quedó pendiente la

fecha,

patrón.

el

Al

lugar

y

la

congregarse

hora

de

para

nuevo

indicarla

las

al

diferentes

facciones para determinar la manduca y el orador por sectores,

lo

acordaron

previendo

la

numerosa

asistencia y el tribuno o tribunos. La Cámara de Comercio esbozó, además de la cifra, una sugerencia puntual

que,

de

aprobarse,

se

hiciera

propia

y

propicia y la expusiera en el acto. La iniciativa pedía que el apellido del Bosque al nombre agregara como añadido de facto, es decir, Baja del Bosque, para estatuar su memoria. El presidente en funciones y representante de tiendas de Jalisco y de otras, fundamentaban la idea en tres postulados, dentro de los cual destacaba que, como en su estado lo es, se dé el patronímico a esta comarca. Lo es en Ciudad Guzmán

de

Gordiano;

Talpa 172

de

Allende,

Lagos

de


Moreno, Los Reyes de Salgado, Puerto Vallarta, San Ignacio

de

Encarnación

Portes de

Gil,

Díaz,

Atemajac

Tamazula

de

de

Brizuela,

Giordiano

y

Ahualulco de Mercado, entre otras lugares. Se da en Fresnillo de González y Tlaltenango de Sánchez en Zacatecas; Escuinapa de Hidalgo, en Nayarit; Villa de Álvarez, en Colima; Sinaloa de Leyva, en Sinaloa, o estados como Hidalgo, Guerrero, Morelos o Quintana Roo que llevan el nombre de prohombres de precio. Se trata de dar el apellido para atar la memoria por la edad

de

los

tiempos,

un

hombre

dignísimo

y

gobernador como pocos. Presentamos a ustedes esta propuesta para que el estado le agreguen Baja del Bosque, y si el total lo consiente, la asamblea lo apruebe,

en

su

caso,

haga

suyo

y

en

el

acto

confirme. La concurrencia explotó, no esperaba menos de tan alto distingo y especial nombradía, tronó de entusiasmo y se cimbraron las muros y las palmas tronaron. Más tardó en expresarse que brisar por las calles y salir disparada por las alas del viento hasta los 173


cinco rincones de las clases obreras, popular y del campo, y la asociación de comercios en las redes sociales. Bosque

Argumentaban

por

la

y

liaban

administración

en

de

favor

gobierno

de y

del

debía

sopesarse y ¡vaya qué sí!, la dimensión del esfuerzo así lo aprobaba, parecía bien, la mayoría afianzaba, pero

había

epíteto

quienes

¡ummmh!,

se no

reservaban convencía,

y

actuaban,

¿rebautizar

el al

estado?, ¿cómo la ven?, ¿y los demás?, ahí está la cosa, parecía impropio, pero de merecer, merecía, no hay duda de ello. La sugerencia surgía de los grupos políticos y de la Cámara de Comercio a los nombrados del acto en donde

vientos

soplaban

y

brisas

crecían,

reconocimiento que, al finar el período, el nombre impusieran.

Sin

embargo,

causó

expectación

entre

muchos coetáneos, fracciones adversas que aderezaban la nota, pero más daban al “sí” que al “veremos” aún y comenzaba a prender el arduo brasero.

174


Al día siguiente se agitaba de nuevo y parpadeaba la nota con parecer impreciso para el acto de honor tras seis años de lucha que ahora se iban. Comenzó a volar la noticia que llenó las mentes de ira y riñones de angustia. Nuevos nombres se daban, por partidos y sectas, para el período que seguía. En rocas,

la

mañana

siguiente,

ocurrió

algo

frente

que

holló

al y

palacio

zarandeó

de ese

propósito de nativos y extraños y que mal parió el beneplácito. En la explanada empezaba a concentrarse la gente de

componente

diverso,

incluso

niños

y

madres,

padres y viejos que se agrupaban en torno, todos silentes,

y

en

actitud

expectante

escurría

la

porrada, en tanto allá arriba, en la misma azotea del palacio de piedra, tres sombras movíanse y se dedicaban a hacer algo inconexo y todos seguían con apremio y temor, con vista atenta veían con fijeza y algo aguardaban, hacían algo, ¡ah, ya lo intuyo!, con prisa y coherencia, sin precisarse los rostros, 175


uno con años y otros con pocos, se meneaban ágiles, como atando y buscando en el muro grisáceo y en la orilla de al lado. De pronto algo se vio al extender el manteado que colgaban con piedras para estirar el mensaje que no alcanzaba a leerse, la parte derecha quedó detenida por un canto pequeño y el mayor de los

hombres

dobló

sus

omóplatos

y

alargando

los

brazos intentaba librar y al hacer el intento por tercera ocasión, logró soltar el tapiz y se leía:

BAJA DEL BOSQUE, ¡NO! SUDCALIFORNIA, ¡SÍ!, BAJA CALIFORNIA SUR, ¡SÍ! ¡SOMOS HIJOS DE ELLA!

En eso, al repetir la estirada con la mano nerviosa que se empeñaba en hacer al filo del bordo, pierde el dominio y se viene hacia abajo de tres pisos arriba con un clamor explosivo de la garganta y del alma y cae con el cuerpo a centímetros justos del borde de abajo entre

176


el césped y arena que ahí se abultaba. La gente que estaba

en

la

extensa

explanada,

lanzó

un

grito

de

angustia que secundó al del caído: -¡Se cayó Pancho!

-exclamaron.

Y el grito sonó como de impacto en el suelo y emprendieron carrera los 200 reunidos que esperaban el texto del lienzo extendido para corear el rechazo que el manto exponía de acuerdo a los planes del grupo

antagónico.

extenuado

que

De

inmediato

encabezaba

el

la

gente

repudio

rodeó

y

al

al

verlo

tendido, cesante y casacado de brazos y piernas, se relanzó el alarido: -¡Una

ambulancia,

rápido,

por

favor,

una

ambulancia! Quienes llevaban el móvil y escuchaban arriba del Palacio empedrado y presenciaron la escena, llamaron mil

veces

hallaba

de

a

aquel ahí

y

nosocomio se

veía.

que En

5

a

tres

minutos

cuadras llegó

se con

sordina hasta el hombre abatido y lloroso, transportó en su interior y se fue acompañado por los hijos de él y

los

que

ahí

compartían. 177

El

resto

siguió

ahí

sin


moverse y aliarse, comenzaron a vocear lo que la manta decía: -¡Baja del Bosque, no! -¡Sudcalifornia, sí! -¡Baja California Sur, sí! -¡Somos hijos de ella! El

saldado

lo

fue

–nadie

quiere

imaginar-

Juan

Francisco Plassier, de 60 años, del taller que le dicen Ancapla nomás y que fue llevado con vida por sus hijos varones.

(Fue

el

maestro

sitio

preciso

mecánico

que

el

CD

me

dirigente,

se

obsequió). En

el

donde

cayó

el

amontonaron las gentes que la explanada tenía dado que pronto

abriría

el

manto

y

letrero

y

repetirían

la

consigna para que el mando escuchara. Asì repensaban: -Baja del Bosque, ¡no! -Sudcalifornia, ¡si! -Baja California Sur, ¡sí! -Somos hijos de ella. Permanecieron ahí largos instantes en donde cayó Juan Francisco y empezaron a arribar más funcionarios del 178


gobierno

contiguo

que

al

gobernante

escoltaban

y

deseaba explicar los precedentes del caso ante la masa inconforme. palabra

y

En

cuanto

alguien

de

don ellos

Pedro

llegó

colocó

el

requirió cacarizo

la que

presto se abrió: -No tan buenos, señores, primero díganme, por favor, ¿cómo sigue Francisco? Hablaron varios en coro: -Resquebrajado,

pero

bien,

se

va

a

mejorar,

esperemos. Lamento mucho todo esto –dijo el gobernante- no debió de haber ocurrido, porque ayer, a la una, al enterarme del nombre que deseaban unir al estado en que estamos, yo envié una misiva a los creadores del acto con estas palabras: Y sacó una hoja del bolso: “Señores organizadores: Agradezco mucho el honor que me otorgan y ceden al proponer mi apellido al final al estado que declino primero por respeto y acato y, segundo, como Gobernador

179


me constriñe a respetar y velar la Constitución que nos rige que determina su nombre y además sin mudarlo.” Y dejó la carta y la guarda. No debe crecer ni aludir porque se impone a ciudades y no a entidades del pacto. A su vez, para evitar todo eso, aplicaremos el nombre que el gobernador Alvarado confirma y recuerda como debe

expresarse

con

el

nombre

de

origen:

Baja

California Sur. Y si así no lo hicieren, se clausurarán los negocios hasta que estos corrijan. El nombre que tiene en la Carta Magna se obtuvo y lo preserva el artículo lo. que si no lo guardo me guardan. Muchas gracias, señores, pueden seguir, el gobierno se aplica a la salud de Francisco que en este momento veré rogando a Dios que se encuentre mejor y repuesto. Las lágrimas dieron en el pie del caido y de nuevo emanaron. El clamor proseguía y siguió con el llanto penoso y despierto. El maistro Ancapla no oyó, pero debiera, debió de escucharlo, dijeron todos, mientras allá, allá arriba, en lo alto del muro, la manta volaba como riendo y llorando sobre sus letras negruzcas, parecían animarse, 180


salirse de su ámbito y festejar como nunca, y es ahora, no ayer. Habían conquistado. -Baja California Sur, ¡sí! Somos hijos de ella.

181

Paceño de nata  
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