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Gaceta Bimestral de Casa Talavera

ced Dr. Atl en el Ex convento de La Mer

Enero-Febrero 2006 Distribuci贸n gratuita

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2006: ¡AÑO NUEVO, VIDA NUEVA! Mambo la Merced cumple un año; esfuerzo colectivo que refleja el impulso de un

proyecto cultural que se reinventa día a día en un abanico de expresiones artísticas, frente a la vorágine del consumo chatarra, buscando sensibilizar, a través de las diferentes expe­ riencias estéticas, a una comunidad que reclama una mejor calidad de vida, donde la cultu­ ra sea la protagonista que enriquezca el devenir cotidiano de cada quien. Bajo esa premisa, el equipo de Casa Talavera se dio a la tarea de impulsar nuevas y más diversas propuestas artísticas para el 2006. Así por ejemplo además del éxito alcanzado por el Encuentro de Blues, y Cantar la Denuncia, que reunió a dos géneros musicales tan diversos como el son jarocho y el hip hop o el Festival de Perfomance, nuevas propuestas artísticas encontrarán en Casa Talavera su asiento durante este año, como es el Festival Chicano, el Festival de la Trova o el Festival de la Carne, que pretende una reflexión de cómo los medios de co­ municación determinan las relaciones humanas y los prototipos de cuerpo y tendencias de moda, cuestionando estos mecanismos mediáticos, o Utopías Urbanas que busca reunir a urbanistas y arquitectos con artistas para el impulso de propuestas a nuestros espacios vitales como son la casa habitación, las escuelas etcétera. El año 2006 también se anuncia como un año de intensa actividad política y en Casa Talavera estamos convencidos de que la política forma parte de nuestro universo cultural en sus más variadas expresiones; desde la picaresca, la burlona, la sarcástica, la formal. De ahí que hemos decidido impulsar, para abril, La Carpa en la Aguilita, un evento que reunirá a los más diversos actores para que se den vuelos de “albur político” enmarcado dentro un formato que tuvo su mayor plenitud en los años 30 y 40 antes de que la modernidad nos alcanzara con programas de televisión como la Ensalada de Locos con el Loco Valdés, Héctor Suárez y Héctor Lechuga en los años 70 para que —más tarde— la posmodernidad hiciera de éstos un degenere chocarrero con sus talk shows, y sus Big Brothers, alcanzan­ do las campañas políticas actuales en el tono “the way of american campainingn”. Pero los retos que nos proponemos no se detienen ahí; diseñamos una serie de talleres para la comunidad como el de Laboratorio de Creación Escénica, Agronomía Urbana y Vestuario, que busca reforzar el espíritu de investigación y experimentación sobre la natu­ raleza y su impacto en la comunidad. También tiene esta finalidad el taller de Proyectos de Autogestión, que reúne conocimientos sobre el trabajo autogestivo para generar proyectos concretos. Por supuesto, para nuestro espacio de Redes/Atzaloa se anuncian grandes sor­ presas como el Festival del Comic y Ciencia Ficción, el Encuentro de Nuevas Tecnologías, que busca reunir a los mejores especialistas sobre educación y computadoras, o los dife­ rentes talleres que se llevarán a cabo en este espacio como es la Elaboración de Programas de Radio por Internet, o el Hospital de los Libros que busca recuperar ediciones dañadas. Así, Casa Talavera enriquece la propuesta artística, consolidando su proyecto cultural.


Entrevista a Fernando Magaña, doctor en Física

tem á t i c a may a a m La

es z a c más fác il y ef i Alejandro Semo

Para Fernando Magaña, doctor en física de la Facultad de Ciencias de la UNAM, la milenaria matemática maya constituye un sistema avanzado en los procesos de enseñanza y aprendizaje de las matemáticas, sino que su metodología puede ser más poderosa que la de los sofisticados cálculos de hoy en día. “Es paradójico —señala Fernando— yo nací en Yu­ catán, de joven asistía a los centros mayas sólo por curiosidad, como lo haría cualquier otro turista. Al terminar mi doctorado en el extranjero, comencé a percibir la enorme atención que en otros países le ponen a la cultura Maya y en general a todas las cul­ turas mesoamericanas. Al regresar a México decidí recurrir a las fuentes. Estudié detenidamente a Fray

Diego de Landa y otros textos que hacían referencia a las matemáticas y la astronomía mayas. Al hacer mis propios ejercicios me di cuenta que siempre funcionaban por más sofisticados que fueran mis cálculos”. “Ocurre que el sistema vigesimal (de base 20), que es el que usaban los mayas, tiene mucho más po­ tencial para la obtención de cálculos grandes que el

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nuestro, que es decimal y si a ello le añadimos el uso del cero que hacían los mayas, su aplicación en los procesos de investigación en la actualidad tienen un futuro con posibilidades ilimitadas”, señala Fernando. Jugando con puntos, rayas y caracoles Como coautor del libro Puntos Rayas Caracoles, un texto dirigido a niños de primaria, Fernando Maga­ ña ha constatado que el proceso de aprendizaje de las matemáticas en los niños adquiere nuevas dimensiones ya que se basa en la construcción de un tablero modular (similar a un tablero de ajedrez) en don­ de niños de primaria puede, fácilmente realizar desde las más sencillas operaciones como restas, sumas multi­ plicaciones hasta el cálculo de números decimales o raíces cuadradas. “Se trata de una mane­ ra lúdica de acercarse a las matemáticas, que muy poca gente practica con el sistema tra­ dicional que utilizamos todos —nos comenta el entrevistado— por la complejidad del mismo. El método maya incita a la intuición de los niños, a continuar con las operaciones sin que haya esa angustia a la hora de obtener los resultados. Hemos constatado que operaciones matemáticas como las divisiones con números decimales u otras operaciones más complejas las resuelven niños que apenas inician sus ciclos escolares de primaria.” Basado en un sistema de nume­ ración de puntos (uno) rayas (cin­ co) y caracoles (cero) que es de base 20, los autores del libro lo tradujeron al sistema deci­ mal de base 10 para su mayor simplicidad. De esta forma los niños utilizan tres piezas distin­ tas objetos que representan el uno (fichas), el cinco (palillos) y el cero (botones). En los diferentes capítulos del libro, los niños resuelven las operaciones a través de crucigra­ mas, acertijos con datos de la historia, ejercicios de memoria etc.

Matemáticas de exportación En el año de 1990 Fernando Magaña, como pro­ fesor de la Facultad de Ciencias de la UNAM, pu­ blicó en la Revista Ciencias un pequeño articulo intitulado “Las Matemáticas y los Mayas” en don­ de hacía referencia al uso posicional del sistema maya y demostraba la aplicación de números enteros y de fracciones en ese sistema, para la realización de ecuaciones matemáticas. Varios años después de aquella publicación recibe la invitación por parte de un grupo de in­ vestigadores italianos de la Universidad de Roma en­ tre los que se encuentran matemáticos, antropólo­ gos, pedagogos quienes muestran no solo su in­ terés por el uso potencial de este sistema para la in­ vestigación moderna, sino también para su imple­ mentación en las escuelas primarias de ese país. En Roma, Fernando Magaña demostró el potencial de este sistema y planteó la necesidad de impulsarlo en el ámbito educativo “porque en México —comenta el entre­ vistado— al igual que en otros muchos países te­ nemos un grave problema con la enseñanza de las matemáticas. En general quienes las enseñan no las disfrutan y resulta muy difícil enseñar algo que se transmite con aversión”. En México también se ha hecho la propuesta a diferentes autoridades educativas para impulsar la enseñanza de este concepto dentro del siste­ ma educativo nacional, aunque Fernando reconoce que ha en­ contrado obstáculos de carác­ ter burocrático y sindical. Dicen que nadie es pro­ feta en su tierra, pero este sistema constituye un vivo ejemplo, tanto del potencial profético de las antiguas civi­ lizaciones mesoamericanas, co­ mo de la ceguera de los actuales habitantes de estas tierras.

Ilustraciones tomadas del libro “Puntos, rayas y caracoles. Matemáticas rápidas y divertidas con ayuda de los mayas”. Editorial Litoral

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L a s o c ie d a d h c a e ble s e d

Daniel Manrique

Todo lo que antes se hacía, tenía una utilidad, servía para algo, era necesario. Ahora todo lo que se produce o casi todo sirve para dos cosas: para nada y para una pura chingada. O corrigiendo, para quien compra, casi en un 95% le sirve para nada y para eso... para estorbarle en su vivir, pero para quienes producen, ese 95%, sí les sirve, les dan a ganar un chingo de varos. Pero retomo el título: ¿Qué es sociedad y qué es desechable? No sé si he entendido bien lo que por ahí he leído y escuchado de lo que, se dice, es “sociedad”. Según yo, la sociedad nada más se da entre humanos, entons digo: sociedad es un grupo de humanos que se juntan, que se unen, que se hacen bolita, que se asocian para, juntos, hacerla cantar bonito, esto es asociación para la sobre-vivencia. No se sabe cuántos milenios pasaron para que los primeros humanos agarraran la onda, en qué momento les comenzó a traquetear la chompeta, pero es casi seguro que fue cuando a todos aquellos humanos les comenzó a bullir la pensadera, que de a deveras sintieron ñáñaras de hambre y sintieron que solitos no podían, aquí fue cuando por necesidad, pensaron en asociarse y echarle montón a uno de esos animalotes y después repartirse la carne y todo lo demás. La unión hace la fuerza, esto es “sociedad”.

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Pasaron el guato, buti, a pas­ to, el chorral de miletas de añejos y así se amachinaron culturas picu­ dísimas, civilizaciones de lo más a todas emes. Culturas y civilizacio­ nes que después del chingo de milanesas de años, quién sa por­ qué, desaparecieron. También, quién sa porqué, quedaron estancadas como la egipcia, la griega, algunas asiáticas y las más fregadas, que fueron y son las africanas y las lla­ madas prehispánicas que, de pla­ no, no les quedó ni madre. Pero las culturas que más se amachinaron fueron las europeas, que después de 2000 años, siendo diferentes, hicieron una sola cultura, una sola civilización: la cultura y la civilización occidental. Diferentes los grupos europeos pero con un denomina­ dor común: su gandallez. Colonización y mestizaje en México La colonización española no nada más fue hacer de México-Tenoch­ titlan una Nueva España, sino que también fue traer el chingo de ma­dre y media, tanto de España como de otros países europeos, sin olvidar que Italia pero más Francia, también estuvieron muy presentes aquí en Mexicalpan de las memelas. Los mexicanitos, aunque ya madreados, de tochos mochos, nos estábamos adaptando a la rola gachupas, porque y aunque, con todos los asegunes, todo lo que traían y trajeron, elaborado o ya

fabricado, servía para algo, tenía una utilidad de a dévis. Y preci­ samente La Merced, como tian­ guis, La Merced como barrio, La Meche, fue el principal centro de abasto para toda la capirucha de Mé­ xico D.F. y muchos estados de la Repu. La Meche, como principal centro de abasto, tuvo un encanto muy particular. Traían y llegaba comercio de España, de toda Eu­ ropa o casi, de Asia Menor, las Fi­ lipinas, África del Norte y un buen de productos del mundo árabe. Si lo saben, no lo olviden, si no lo saben, sepan que los mexicanos, mestizones que somos mayoría, tenemos genes árabes, no de los libaneses que llegaron después, sino porque cuando los españoles se descolgaron por acantor, no se crean que eran españoles puros. Miren, así como los españoles se agandallaron con nuestras cha­ chas, así, ellos, los españoles tu­ vieron que aguantar la risa callados cuando vieron cómo los árabes se dieron la gran agasajada con sus rapazas españolas y por eso son esas moras andaluzas que salie­ ron con esas prietotas que... ¡ay ojón!... ¡Quiero!... unas cejotas, arri­ bita de unas pestañotas, en unos ojazos negros como capulín que... no más un iris y.... redondito... Los mexicanos, mestizones como mayoría y los mexicanos criollos pos, a la de aguelita, ya metidos en el relajo occidental his­ pano, casi nos acostumbramos a la nueva cultura, a la cultura otra,

lo que ya no fue la cultura mexica, aunque algo quedó, ya no fue lo mismo. Más el resto de costum­ bres africanas, de África negra, que los mismos españoles traje­ ron con la millonada de esclavos africanos y un buen del mundo árabe, pero árabe africano, o sea, lo que ya en las Españas sería la nueva etnia morisca. Vamos diciendo más o menos que de 1850 a 1950 todo lo que puede considerarse como cultura y civilización occidental, y a la de a güeso incluyendo la rola yanqui­ gringa, hasta más o menos 1950, todavía producían y produjeron co­sas más o menos útiles, más o menos necesarias. Conclusiones tepiteñas En el barrio de Tepito surgió un ámbito o ambiente casi mágico, además de muchos otros aspec­ tos, surgió el mundo de las chá­ charas. En el barrio de Tepito se podían encontrar objetos de lo más insospechadamente increí­ bles, así como también, al parejo de la delincuencia y el bajo mundo de la “sociedad”, se dio también una increíble capacidad de trabajo creativo, de lo más inimaginable, en cuando a la capacidad de la re­ paración de todo tipo de objetos, pero ¿qué fue lo que pasó? Todo fue haber permitido la introducción de lo que se llamó “fayuca”. No sé el origen de la pa­ labra pero su significado es: la in­ troducción de todo tipo de objetos,

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dizque clandestinamente, dizque ilegales, quezque fuera de la ley; objetos que ya no fue posible su reparación, objetos de úselo y des­ héchelo, por cierto, objetos producidos en descomunales cantida­ des, industrializados. Objetos que en su mayoría son innecesarios, inútiles, puritita basura. No es la industrialización de la basura, es la industria que produce basura. Al barrio de Tepito se le continúa desestabilizando, de haber sido barrio delincuente, pero simultá­ neamente, chambiador, ahora ya casi es nada más delincuente.

Resumen de la ponencia presen­ tada en julio pasado, en el marco de la serie de pláticas sostenidas en Casa Talavera sobre “La otra ciudad”, por el viejo lobo, Dan iel Manrique, pintor, poeta y funda­ dor de Tepito Arte Acá.

“sociedad”: s significados de do es nc to en en rg Concluyendo, su ntras no se organizada —mie ca líti po a ci en cu delin sición de ganizada que es la menta la descompo fo e 1. La sociedad or qu y na er bi que go , que nos rario—, que es la tegoría de pueblo ca en demuestre lo cont os an ad ud to de ci frente, edad como conjun útil nos ponen en in ra de ga la otra. 2. La soci in ch ta a de cuan imos masa consumidor anto más consum cu e qu a, as han convertido en m os ciada, som edad más desaso chable. que somos la soci en sociedad dese os tim er nv co s no s, cada vez más chingaderas inútile

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Religiosos, militares y profanos en el ex Convento de La Merced

El

claustro del ex convento es lo último que resta del maravilloso convento que los frailes mercedarios construyeron en esta ciudad en el siglo XVII, para ser exactos, a partir del mes de septiembre, cuando colocaron la primera pie­ dra. Muchas fueron las andanzas que tuvieron que pasar los frailes de la orden antes de establecerse en la calle de Uruguay. Cuentan las crónicas que el pri­ mer convento mercedario de la ciudad se fundó en el barrio de San Lázaro y fue tan importante y tanta la gente que acudía a instruirse en la nueva religión católica que fue necesario ampliar los dominios. Cecilia Barraza

Manuel Ramos, fotógrafo mexicano registró gran parte del patrimonio de la ciudad de México en los años 20 del siglo XX.


Fue así como en 1601 los mercedarios compraron las casas de la familia Borondorte, cerca de la acequia de Roldán para levantar la nueva edificación. En el Convento hubo dos iglesias cons­ truidas sucesivamente: la de 1602 y otra que comenzó a edificarse en 1634 y se concluyó en 1654. Gracias a la ayuda de 100 patronos y una aportación de 1000 pesos cada uno se levantó el complejo conventual que se terminó definitivamente en 1703.

tradición rrios con mayor ba s lo e d o un , Merced Enclavado en La se encuentra el Claustro o, ic éx M de ad ud Ci an en la gr ed, ejemplo único de arte del ex Convento de la Merc barroco,mudéjar e indígena existente en México

l Dr. Atl, realizó secretaria callejera de la de o oy ap al ias Grac durante el tiempo s en el ex convento to en ev y es ion sic expo que fue su morada

La espada y la túnica Los mercedarios, en sus inicios, eran más bien caballeros militares encar­ gados de salvar a los cristianos de los moros y los maledicientes de la religión cristiana. Por esta razón la gente les tenía cierto respeto (y mie­ do). Para muestra, la siguiente anéc­ dota: Una noche, se cuenta, los frai­ les salieron del convento y comen­ zaron a levantar unos muros para tapiar una calle que estaba en medio de sus posesiones, con el propósito de incorporarla a sus dominios, esta pequeña calle era (y sigue siendo) Talavera. Los vecinos se indignaron pero nadie dijo nada, temían que sa­ caran la espada bajo la túnica.

De este modo sus posesiones fueron ampliándose hasta la calle de Roldán o Acequia Real, alcanzando un total de ocho mil metros cuadrados. La cercanía con uno de los canales de mayor importancia para abastecer a la ciudad les daba una situación de privilegio excepcional, tan era así que las crónicas cuen­ tan que “los frailes mercedarios recibían reprimendas del arzobispado por el tren de vida que llevaban, la suntuosidad de sus aposentos y su famosa cocina, a la cual llegaban, antes que a ninguna otra las más frescas y suculentas viandas de manos de los comerciantes de los alrededores”.

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Ocaso de un poder No obstante, los días de este magnífico convento estaban contados, en julio de 1859 se promulgaron las Leyes de Re­ forma con un objetivo claro: dar un golpe bajo y contundente al poder de la igle­ sia católica en México. Algunos de los artículos con que contaban estas leyes decretaban la nacionalización de los bie­ nes eclesiásticos, el matrimonio civil, la libertad de cultos, y la obligatoria secula­ rización de los hospitales y de los esta­ blecimientos de beneficencia pública.

, 1927

piz en el ex convento

Escuela de Talla y Ta

En 1915 se restaura por primera vez el ex convento

La mayoría de los mercedarios exclaustra­ dos volvieron a España y otros tantos andu­ vieron desperdigados por la ciudad y el país. Cuenta un mercedario que la orden volvió a for­ talecerse hasta 1930, gracias a un padre que se dio a la tarea de buscar, convocar y congregar de nueva cuenta a toda la grey. Pero para continuar con la historia, en abril de 1861 el municipio de la ciudad, al mando de Juan José Baz, recibió el, por primera vez y para siempre, ex convento de la Merced. La encomienda municipal era que para diciembre del mismo año debía estar terminado un merca­ do que sustituyera al mercado del volador en el lugar que antes ocupaba la iglesia, así comen­ zó la demolición del complejo. En ese predio se instalaron varios puestos convirtiéndose toda esa parte en un mercado “al viento” en tanto se construía otra edificación más acorde a las necesidades comerciales de la zona.

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El Dr. Atl y el ex convento Cuando el ejército se retiró, en 1915, el claustro estuvo a punto de correr la misma suerte que el resto del edificio, es decir, ser destruido. Gerardo Murillo, el Dr. Atl, pintor, vulcanólogo y un poco loco, al enterarse de esta noticia solicitó al entonces ministro de educación pública, José Vasconcelos, que le permitiera vivir dentro de él como un modo simbólico de defender con su vida el lugar. Cuentan quienes solían visitarlo que con un catre en el centro del patio, te­ nía como cielo las estrellas y las arquerías como galería.

sé Dr. Atl, solicitó a Jo Gerardo Murillo, el evitar el ex convento para Vasconcelos vivir en que fuera derruido

El claustro del ex convento, lo único que quedó en pie, comenzó a utilizarse como cuartel militar desde 1862 has­ ta 1915 aproximadamente. A partir de ese momento, el espacio icónico de La Merced, la edificación que nombró y sigue nombrando al barrio, ha pasa­ do por una existencia azarosa: entre sus usos más dignos está el de haber sido escuela, biblioteca, hemeroteca y objeto de deseo de arquitectos, artis­ tas y funcionarios públicos deseosos de desarrollar acciones de conserva­ ción y uso acorde con sus funciones de espacio patrimonial.

removida del La Escuela Gabino Barreda fue oximadamente Claustro por el año de 1864 apr

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en La Candelaria Algunos dicen que con la fiesta de muertos y la de la Santa Cruz, la de La Candelaria es una de las pocas festividades auténticamente prehispánicas, readaptadas por el cristianismo. Lo cierto es que la capilla donde se celebra, cada 2 de febrero, en el barrio de San Lázaro, es una de las primeras que se asentaron en la primigenia villa fundada por Cortés sobre las ruinas de la antigua Tenochtitlan. De esos tiempos datan muchas de las tradiciones que se narran en este artículo. Alfredo Roque Ramos

El templo de La Candelaria está situado al oriente de

la Ciudad de México, en el populoso barrio de San Lázaro, en la calle de San Ciprián. El 2 de febrero se celebra la Purificación de María Santísima, lo que, según la tradición, toda mujer que daba luz a una criatura le estaba vedado presentarse en el templo después de los cuarenta días de la Noche Buena. A esto había que agregar la bendición de las candelas, de donde se deriva el nombre de Candelaria, que data desde el año 512 y que se utiliza para la hora

de la muerte y la bendición de las semillas que han de sembrarse durante el año. La veneración de esta imagen es inmensa, cada año se celebran suntuosas ceremonias religiosas y fiestas profanas. A quienes “les salió el muñeco” en la tradicional rosca de Reyes del 6 de enero, debe­ rán agasajar a los invitados con una “tamalada” y su respectivo “atolito”, una práctica asociada también a la de vestir el niño Dios.

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De migrantes y procesiones En la actualidad, en la fiesta de La Candelaria, aparte de la presentación de los “niños”, hay una procesión del pueblo de San Juan de Aragón, que tradicionalmente trae una imagen parecida a la aquí venerada y celebran una misa al mediodía y luego ofrecen una comida a los acompañantes. Esta tradición parte de que los hoy habitantes del pueblo de San Juan de Aragón son originarios de La Candelaria y, en una de las tantas migraciones que han sufrido, terminaron por allá, pero no olvidan su origen y cada año regresan a festejar a su santa patrona. Aquí es necesario hacer una acotación. A lo largo de su existencia, La Candelaria ha tenido varias migraciones por distintas razones: la primera en el año de 1966 con el decreto de terminar con las ve­ cindades y con el foco de miseria, inseguridad y demás vicios que fueron por mucho tiempo el sello distintivo del barrio, el cual siempre ha sido un centro de comercio por ser la entrada natural al oriente de la capital (Puebla, Tlaxcala, Morelos y Vera­cruz, sobre todo). La segunda gran migración ocurre a raíz de la construcción del metro capitalino en 1969, pues viene a dar casi el golpe de gracia al popular barrio y, por último, la del terremoto de 1985, en la cual los habitantes, al carecer de casa habitación, optaron por emigrar a lugares ahora más lejanos como Santa Marta Acatitla y Cárcel de Mujeres, por decir algunos lados a los que se desplazaron. Memorias La gran variedad de mercaderías aquí ex­ pendidas, desde los productos del campo para el alimento de la capital hasta la venta de herramientas para los diferentes oficios, pasando por la venta de licores como el pul­ que, que entraba la estación de San Lázaro, y que generaba un cinturón de vicio en el cual predominaban los “teporochos”, “los pata gorda”, precursores del “escuadrón de la muerte” de la actualidad. El barrio siempre estaba en constante movimiento, pues estaba lleno de restau­ rantes o cantinitas, la mayoría de los na­ tivos del barrio se dedicaban a vender en una especie de “tianguis”. Había un cine en San Ciprián, ”El Oro” y muchas cantinas y expendios de venta de licor. Abundaban los “borrachitos” y eso hacía que la gente que iba de paso fuera objeto de más de una tro­ pelía, en contra principalmente de su bolsi­ llo. Así se hizo la fama de barrio peligroso para los de afuera, claro los de aquí la pa­ saban bien, el tianguis vendía comida, ropa usada, venta de herramienta, ”chácharas”, además de dar alojamiento a la población flotante. Estos son algunos datos aportados por el señor Ángel Flores López. De sus me­ morias hay algunas de los que vale la pena echar mano. “En la calle de Zapata estaba la fabrica de conservas de la Clemente Jacques, que daba trabajo a los vecinos, la estación de San Lázaro, las terminales de autobuses a

diferentes rumbos de la capital como Xochimilco y San Án­ gel, la escuela Juan de la Granja… “ Ángel Flores López recuerda también a los personajes importantes del barrio como Mario de León, campeón de box en los sesentas, María Marta, cantante popular que vivía en San Ciprián, “Juan sin Miedo”, héroe de las tiras cómicas, vivía en ge­ neral Anaya y era un tipo popular que luchaba por el bien contra el mal. También el trío “Los Angelitos Negros” y ”La Marimba Cuquita” eran de General Anaya. La Candelaria de los patos Por último, don Ángel recuerda la venta de patos y princi­ palmente en la fiesta de La Candelaria, donde se guisaban en el mejor mole. Con estos antecedentes, don Ángel se lamenta de que “en la actualidad poco se recuerda de las tradiciones por la falta de informantes, pues la mayoría ya emigraron”.


Es que la Candelaria Macuitla­ pilco, cerca de la garita de San Lázaro, donde se llamó Puente del Rosario y de los Robles fue conocida como La Candelaria de los Patos, por la cercanía de la laguna donde había en abun­ dancia esa ave comestible, que aparte de alimentar y dar nombre al lugar dejó en el recuerdo el pre­ gón de las mujeres que anuncia­ ban su mercancía “Mer caran pa ts paaaatooo...cociooo”. Por sus rincones resonaba este grito, en el callejón de Cocomelca, del Su­ sanito, de Armazoneros. Por las calles de Manzanares, Pradera, desembocando en la Plaza de la Candelaria, situada a un lado de la calle de Manzana­ res se encuentra el templo bajo la advocación de la Purificación de la Virgen María, llamada co­ munmente de La Candelaria, los habitantes de este barrio se de­ dicaron a la venta de patos y lo curioso es que los guisaban de noche, aderezados con una salsa picante. Los viejos tiempos se han ido, pero en La Candelaria siguen las fiestas, como todos podemos testimoniar, este nuevo 2 de fe­ brero, en el que los ritos renuevan esta antigua ceremonia.

Fuentes de información: Entrevista con el señor Ángel Flores Sánchez y con Santiago Arreguín. Cassasola, Gustavo, Seis siglos de historia gráfica de México 1325-1976. México: Gustavo Cassasola, 1978, 14t. Altamirano, I. Manuel, Obras completas, crónicas. México: SEP, 1986.

Crónicas de La Candelaria en 1869 Ignacio Manuel Altamirano, en una de sus crónicas nos describe el barrio en 1869. “El miércoles, guiado por un noble y caritativo ami­ go nuestro, hicimos una visita a uno de los barrios más espantosos de la ciudad. Vimos de cerca los que legíti­ mamente pueden llamarse los Miserables de México. Está situado al extremo sureste de la opulenta po­ blación, y colinda ya con los pantanos infectos cuyas plantas palustres, meciéndose tristemente a impulsos de las brisas del valle, nos causaron una sensación de tedio difícil de expresar. Aquel aspecto de desolación nos trajo a la memoria las tristes palabras que los his­ toriadores atribuyen a los embajadores de Huitzilíhuitl, segundo rey de México, cuando fueron a pedir a la hija del señor de Atzcapozalco para casarla con su sobera­ no: “Ten lástima —dijeron al orgulloso Tezozómoc— de aquel tu ciervo el rey de México, metido entre espada­ ñas y carrizales espesos”. “Del otro lado del canal que pone en comunicación los dos lagos y atraviesa la ciudad, está el barrio de la Candelaria de los patos, la plazuela de la Alamedita, los baños de Coconepa y otros rincones en que parecen esconderse la miseria más abyecta, la ignorancia más vergonzosa, el pauperismo en estado de salvajez. —Desde que se atraviesa el puente de la Soledad de Santa Cruz y se pierde uno en aquel laberinto de callejuelas sucias e infectas, todo anuncia que se ha tomado en la región de la fiebre y el hambre. Las gran­ des casas de vecindad son antiguas y destartaladas en sus numerosas, estrechas y obscuras viviendas, yacen hacinadas generaciones enteras de miserables, las calles no sólo son desaseadas sino inmundas, at­ mósfera asfixiante, los grandes hoyancos que hay en aquellos empedrados del tiempo de los virreyes están llenos de agua cenagosa y negra que exalta miasmas mortíferos, y en suma, por allí circulan centenares de hombres, mujeres y niños envueltos en harapos, y en cuyos semblantes enflaquecidos se revelan, con sus más lastimosos caracteres, la necesidad y la agonía...

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, n ó i c i d a r t a Un e s r a c a s a r a p como o r e r b m o s l e Alejandro Semo

Aparte de este tipo de sombrero exis­ ten muchos otros materiales que se utili­ zan para hacerlos, como: lona, gabardina, fieltro japonés, pelo de conejo, pelo de castor, casimir o hilo de algodón. Todos s es ya Para Eligio Aguilar Rivero la venta de sombrero eran ori­ una tradición familiar. Su abuelo y su padre, que rana ginarios del estado de Puebla, incursionaron a temp brero si­ edad en este versátil negocio. Y es que el som e todo gue, sin duda, los caprichos de las modas, sobr para los en el ámbito de las grandes ciudades, ya que arable hombres del campo siempre será una parte insep de su indumentaria anda “Es el sombrero de palma el que mayor dem comenta tiene. Se trata de un sombrero artesanal —nos brero Eligio— elaborado a mano. La cuna de este som cam­ se encuentra en Guerrero, donde incluso muchos s a este pesinos se dedican por temporadas completa Su pro­ oficio cuando el trabajo agrícola no es intenso. por tres ceso de elaboración, que data del siglo XIX, pasa mente etapas. Primero se recoge la palma verde, posterior o, donde pasa por un proceso que se llama de blanquead e, y se se mezclan varios productos químicos, como el azufr por el somete a presión de gas para que finalmente pase planchado o ribeteado, como le llaman”.

ellos son de elaboración industrial. “En México, el sombrero más fino que se elabora es el de Bekal de Campeche; se trata de un producto elaborado a mano y su producción lleva por lo menos de quince a veinte días, el costo depende al número de hilos que se utilizan”, señala Eligio. Modas, usos y costumbres Siempre hay quien rompe con las costum­ bres. “Cuentan que en los sesenta, en In­ glaterra cierto personaje de prestigio se le ocurrió presentarse en una convención sin sombrero, la prensa lo manejó como una nueva moda. Efectivamente, desde aque­

llos años se perdió la costumbre de usar sombrero. Antes, en las grandes ciudades, como uno ve las películas de los 40 y 50, todo mundo iba con sombrero. Incluso la gente presumía la calidad de sus sombre­ ros, traer por ejemplo uno de pelo castor era como ponerse un casimir inglés.

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Por aquellos años, las marcas internacionales más importantes tenían fábricas en nuestro país, como Steson, Dops o Borsolino”. Pero como siempre las modas van y vienen, ahora, desde los 80 algunas artistas llevan sombreros como parte de sus atuendos y ello influye mucho en el mercado. “A nivel internacional, el primero que se me viene a la mente es Michael Jackson —comenta Eligio—, en nuestro país son fundamentalmen­ te los grupos de música norteña los que utilizan sombreros e imponen modas. También está la imagen del vaquero, a quien se le identifica siempre con su sombrero”. Recientemente también se puso de moda que algunos gru­ pos musicales, sobre todo norte­ ños, regalen sombreros durante sus presentaciones, lo que, se­ gún Eligio, ha aumentado las ven­ tas, pues incluso algunos dueños de restaurantes también hacen promociones de ese tipo. Del campo a la ciudad “Otra cosa muy diferente son las personas que trabajan en el cam­ po, ellos no se rigen tanto por las modas ya que el sombrero siem­ pre ha tenido la utilidad de prote­ ger al campesino de las inclemen­ cias del tiempo, sobre todo del sol. Adquieren un sombrero más económico, que es el de palma.

“Por otra parte la venta del som­ brero es muy variada —sostiene Eligio— nosotros generalmente vendemos por mayoreo a comer­ ciantes que ofrecen los productos en sus comarcas locales y vienen a adquirirlos en épocas muy va­ riadas, según la región. Así por ejemplo nuestros clientes de Ve­ racruz compran más productos en las épocas de lluvia, en tanto que los que llegan de los estados norteños vienen en las épocas de más calor”. Competencias y deslealtades “Es paradójico, comenta Eligio, du­ rante la crisis económica del 94 lo que nos permitió salir adelante fue­ ron nuestras exportaciones, sobre todo a Estados Unidos y América del sur y central. Hoy las cosas han cambiado totalmente, para poder exportar se requiere de mucho ca­ pital ya que los créditos son cos­ tosos y existe una invasión desleal de sombreros chinos, sobre todo en Europa, ellos son capaces de copiar cualquier cosa y ponerlo en cualquier mercado a precios muy bajos. Yo creo que en definitiva, el gobierno debería generar incentivos para la exportación, ello beneficiaría a muchas familias”, concluye Eligio. En Mambo , muchas veces hemos subrayado el valor de la cultura, como un todo que in­ cluye tanto obras de arte cuanto

oficios y quehaceres variados. Como otros de sus aspectos, la gentil artesanía del sombrero está siendo entregada a la mercado­ tecnia más burda y asimétrica­ mente globalizada. El día en que se pierdan estas habilidades, en que los últimos tejedores de pal­ ma de Bekal se acaben, se ha­ brá segado una oportunidad de trabajo digno y, al mismo tiempo, el mundo se habrá quedado sin un matiz, sin una oportunidad de apreciar la belleza y la gracia de esa manufactura.


Una propuesta para la recuperación de La Merced Entrevista con el sociólogo Ricardo Tena

Alejandro Semo

Ricardo Tena Nuñez, Doctor en Urbanismo por la UNAM y Maestro en Estudios del Tercer Mundo en el Centro de Estudios Económicos y Sociales del Tercer Mundo (CEESTEM) desde 1993. Es profesor de la Sección de Estudios de Posgrado e Investigación de la Escuela Superior de Ingeniería y ArquitecturaTecamachalco del IPN. Fue en esos años cuando for­ mó parte de un equipo multidici­ plinario para la realización de un estudio de regeneración integral del barrio de La Merced, dirigido

por el doctor Salvador Urrieta y el doctor Rene Coulom del Fideico­ miso del Centro Histórico. Ricardo, quien ha seguido de cerca los fenómenos sociales de La Merced, nos platica de aquella experiencia y las propuestas que se hicieron para mejorar el entorno barrial; trabajo que se presentó en septiembre durante el Primer Encuentro “La Otra Ciudad” orga­ nizado por Casa Talavera. Una propuesta para trabajar con la gente La finalidad del estudio buscaba llevar a cabo un planteamiento de regeneración integral, porque cuando mencionas la palabra re­

generar no se busca trabajar con las piedras, se trata de la gente y de sus actividades. “El estudio lo que te permite es definir las inicia­ tivas para adecuar espacios. Por ejemplo, definir espacios donde los niños y jóvenes puedan tener actividades culturales y recreati­ vas de tal forma que La Merced tenga vitalidades distintas, por­ que, no hay que olvidar que en ese entorno urbano los espacios públicos y privados siempre han estado muy disputados”, señala Ricardo Tena. “Otro aspecto que estudiamos fue el de la vivienda. Era obvio que la mayoría requiere su rege­ neración a partir de políticas muy

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puntuales y con instrumentos de diagnóstico precisos para detener su deterioro, ya que generalmente los dueños de los inmuebles no invierten en su mejoramiento. De esta forma fuimos articulando los elementos para hacer propuestas de equipamiento de patrimonio y espacio púbico. “El primer paso que se dio fue la definición de los temas que se iban a trabajar. A mí me tocó la investigación socio cultural, de ahí inicialmente tuvimos que de­ limitar claramente el barrio. De qué territorio estamos hablando, cómo es la gente que habita ese territorio, en qué condiciones se encuentran los inmuebles”. No hay que olvidarse que ese estu­ dio se llevó a cabo a principios de los 90, el barrio sufría todavía el embate de la salida de las bode­ gas hacia la Central de Abastos y un constante decrecimiento de su población.

“En general, todo el trabajo fue muy bien acogido tanto por las personas del barrio que lo conocieron como por las distin­ tas instancias del gobierno y de los sectores privados, —señala Ricardo Tena—. Así por ejemplo las Delegaciones Cuauhtémoc y Venustiano Carranza, como la SEDUVI, lo incorporaron como parte del Programa de Desarrollo Urbano. “No hay que olvidar que en los últimos 40 años, el gobierno ha dividido territorialmente al barrio. Primero, fue con las dos delegaciones que lo atraviesan, después, con los ejes viales, más tarde, con las diferentes declatarorias de los bienes patri­ moniales. Por lo tanto, el trabajo de integración barrial adquiere una gran importancia; tesis central del estudio que hicimos en los 90”.


Algunos resultados “El balance, desde aquellas fe­ chas en que nosostros realiza­ mos el trabajo al día de hoy, ha sido muy bueno. Por ejemplo, en el ámbito de la vivienda ha habido coincidencias con los programas de mejoramiento así como de recuperación”, afirma Ricardo Tena. “Otro ejemplo fue la pro­ puesta que hicimos de apro­ vechar un estacionamiento que había en las calles de San Pablo para convertirlo en un espacio de recreación depor­ tiva para niños y jóvenes. “También está la recupe­ ración del ex Convento de la Merced para que se dignifica­ ra ese edificio que es maravi­ lloso y se transformara en una Casa de Cultura. En forma re­ ciente, una fundación privada lo ha vuelto a abrir para hacer un exposición. Sin duda es un primer paso. Otra de las pro­ puestas fue la recuperación del convento de Jesús María, que estuvo muy deteriorado y ahora lo están recuperando. Y por su puesto Casa Talavera, que afortunadamente la Uni­ versidad Autónoma de la Ciu­ dad de México recuperó para transformarlo en un Centro Cultural —concluye el soció­ logo—.

Polisemias urbanas

La banda no se crea ni se destruye, sólo se transforma... y con ella sus expresiones. MAVET

Prácticas, intercambiables y dicharacheras, son las frases del barrio que constituye todo un código que solo el que lo conoce puede utilizar. En esta ocasión, para iniciar bien el año, trabajaremos con algunas de estas frases del barrio y no son precisamente las de Paquita. • Ahí nos vidrios: Úsese como despedida . Ej.: Ya me voy, ahí nos vidrios. • Ahí estufas: Sirve para avisar de la conclusión de alguna acción. Ej.: Ahí estufas, ya terminé de • Estar toca discos: Calificativo para una persona que padece locu­ ra. Ej.: El “Cheto está toca discos, porque se pegó en la cabeza. • Qué milanesas que te dejas bisteces, pensé que ya te habías morongas: Es una frase de utilización común cuando una persona ve a alguien que no veía desde hace mucho tiemp. Trad.: Que milagro que te dejas ver, pensé que ya te habías muerto. • Colgar los guantes: Acción y efecto de morir. Ej.: Don Chon, el de la tienda colgó los guantes ayer, hoy la van a enterrar. • Bajar: Quitar, arrebatar u obtener de una manera no muy legal. Ej.: Esta camisa se la bajé a la “Chata”. • Pedalear la bicicleta: Bajarle la novia (o) a alguien. Ej.: El “Tito” le anda pedaleando la bicicleta a su carnal” • Volar: Sinónimo de robar. Ej.: Unos tipos asaltaron a doña Chole y le volaron lo de su venta. • Amarrar: Acción de conquistar o enamorar. Ej.: Esa morra me gusta mucho, me la voy a amarrar. • Caminando y miando (para no hacer charco): Frase de uso común entre las personas a las que no les gusta perder el tiempo, sirve para inducir a la realización de de dos cosas a un mismo tiempo. Ej.: Después de que acabe de lavar los platos, los aco­ modo... Respuesta caminando y miando. • Meterle pata: Acelerar la marcha de un vehículo o de a pie. Ej.: Ya es tarde, metele pata. Así concluye esta segunda edición de polisemias urbanas. Escribe tus comentarios mentadas o ñeradas a mavet_one@yahoo.com.mx


Si yo fuera

—Por falta de publicidad, no se dieron a conocer lo suficiente y también por la inseguridad. Muchos de esos loca­ tarios se salieron a vender a las calles: Corregidora, Circunvalación, Correo Mayor, San Pablo... Si no hay una pu­ blicidad constante, buena atención a los clientes y se asegura que puedan comprar con seguridad, seguirán fra­ casando. —¿Por qué cree que su proyecto tendría éxito y no se saldrían de nuevo a la calle? —Porque les conviene, serían dueños de sus cómodos locales, que pagarían con equivalente de las cuotas diarias, que dan a sus líderes en las calles. Ten­ drían publicidad permanente y de ellos dependería su venta, si tratan bien a sus clientes. La mejor recomendación es un cliente satisfecho. Además ellos no sufrirían las inclemencias del cli­ ma y las molestias de quitar y poner sus puestos todos los días. Es mejor comprar y vender bajo techo, con aire acondicionado y seguridad, que en la calle. Sería algo así como “Centro Co­ mercial Popular Peri Merced”. —Muchas gracias Juan

presidente...

Por Jorge S.

Platicando con Juan X en la zona de La Merced, donde habita: —Don Juan, si usted tuviera el poder para cambiar algo de ésta zona ¿qué haría? —Quitaría a los vendedores que po­ nen sus puestos en las calles, para que las banquetas sean transitadas por los peatones y el arroyo por los automóviles y demás vehículos, como debe de ser.

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—¿Cómo los quitaría? —Construiría edificios de 10 a 20 pi­ sos, con todo lo necesario, y miles de locales donde pudieran vender sus mercancías. Esto para todo lo que es legal, las artesanías y las otras cosas que muchos de ellos fabrican, para que comercien cómodamente. —¿Dónde pondría a los que venden productos piratas? — A los comerciantes los persuadiría para que vendan productos legales, a los que fabrican productos piratas los pondría donde deben estar, en la cárcel. —¿Por qué cree que fracasaron los mercados, que están semi-vacíos, atrás de La Merced?

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... viene del núm. 6 Y clarinete güey. Los ponían a chambiar en todo a lo que les convenía a los españoles, menos a los de a dévis: no los dejaban sembrar, ni pescar, ni cazar, ni hacer sus cosas que sabían hacer bien chido. Se morían de hambre y de pobreza, si querían comer sobrinas, tenían que aceptar ser esclavos y de todos modos se morían de hambre y de cansancio. Al ver esto, por consejo del monje Bartolomé de las Casas comenzaron a traer a la pura negriza de África. Y a los negros les fue peor que a los indios.

Ya velá tu como con eto, le vámo a poné en to su malaca a eso abusivo

20 No. Y nomás date tinta, ñero: los hispanos que eran unos auténticos degeneradotes que a las indias las pusieron como les dió la gana

A mí me dicen el neglito del batéy pal quel tlabajo pala mí es un enemigo, el tlabajá yo se lo dejo todo al buey polquel tlabajo lo hizo dios como castigo

Sí amo

Y diósy

los indios perdieron toda seriedá

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Y vá de nuéz, güey... ¿y qué crés, güey? Debemos obligarlos a trabajar más pa que a indios y a negros que me los amachinan no tengan tiempo para malos pensamientos con mas repesión, güey ¡No debemos permitir tanta depravación!

Textos y monos de Daniel Manrique “Tepito Arte Acá”

Una crónica de la condición humana

La discriminación en México

Aquí fue cuando de plano a los indios les gano la risa

Pero nunca hubieran hecho eso, los indios y aunque hubo momentos en que los negros por ordenes de los hispanos también se agandallaron con los indios, no fue mucho, u más rápido que ya, hicieron migas negros con indios... No. Y luego que comenzó a fallar las ganancias del oro y la plata, los peninsulares encontraron que había otro oro que dejaba la pura pachochíza, el oro blanco, agrio, baboso, pero muy refrescante y que a cualquiera lo pone hasta las chanelas: el PULQUE. A los negros les comenzó a salir lo que es muy natural en ellos; devolada contagiáron a los indios mexicanos: lo guapachozo, bullanguero y muy jacarandozo... ¡Hombre!... empulcados, con el cerebro retacado de caldo de oso, de menrrú, de Tlachicotón, de... de ¡Sangre de Cristo!... y...

Nomá ecuchaeto chico si tú quiele olvidá la pena, metele candela y ya...

... ya empulcados y, unos tamborazos picúdos y con un ritmo jícamo... ¡No güey...! pa que te cuento

al ver a la negriza y a la indiada en el más picudo rebane, pegaron de gritos. Mas se les pusieron grifas las cejas...

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Vosotros debéis aprender a leer y escribir nuestro idioma que es el español, castellano con el que hablamos los humanos elegidos de Dios. Vosotros no sóis mas que indios y negros por lo que no servís para pensar, no servís mas que pa obedecer y para que sepáis usar las herramientas que os hemos traído

Así esta muy bien, que siempre me digáis tus horrendos pecados... Debéis ser más obediente. Danos todo lo que tengáis y hacéis. No te juntes con los negros porque tiene pacto con SATANAS Ya no te andes jalonean­do la “coz­da” ni se la metas a naiden a menos que yo te diga

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Febrero Cine-Club Ciclo “La Mitología”

Espacio Redes-Casa Talavera Talleres

Febrero 2 Furia de titanes Director: Desmond Davies País y año : Reino Unido (1981)

El tic-tac de la Ciudad (niños de 7 a 11 años) Viernes de 16:00 a 18:00 hrs. Ludoteca

Febrero 9 Jasón y los Argonautas Director: Don Chaffey País y año: EU (1963)

Cuentos y Más Cuentos (Dirigido a niños y jóvenes) Miércoles de 16:00 a 17:00 hrs. Ludoteca y sala de lectura

Febrero 16 Troya Director: Wolfgang Petersen (2004)

¿Quién encuentra primero? Rally de fotografía (jóvenes de 12 a 18 años) Sábado de 10:00 a 12:30 hrs. Sala multiuso y visitas a diferentes lugares del barrio.

Febrero 23 Pequeño Buda Director: Bernardo Bertolucci País y año: Francia, Reino Unido (1993)

Club de los memoriosos (dirigido a adultos mayores) Martes de 17:00 a 19:00 hrs. Sala multiusos

Festival de Trova

Club Pioneros (niños y adolescentes de 7 a 18 años) Martes y jueves de 13:00 a 19:00 hrs. Sábados de 10:00 a 15:00 hrs. Aula de medios

15, 16 y 17, 17:00 hrs. • Rafael Catana, Gerardo Peña, Gerardo Colín, Jaime López. • Pláticas, música • Radio-talavera

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Coordinación editorial Mariano Andrade y Alejandro Semo Responsable de Casa Talavera Emma Messeguer Diseño Gráfico - Alejandra Galicia Viñetas - Paola Cabrera

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Logística y difusión Nadia García, Joaquín Aguilar Maricela Iñíguez Colaboradores académicos Francisco Hernández Jorge Pantoja Alberto Zarate

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Consejo asesor Ing. José Luis Arteaga Daniel Manrique Javier Roca Jorge González Torres Antonio Ruíz José Bustamante

o Luis Damián Ruiz Fernando Monroy Paulín Jorge Sahagún Alberta Hernández Arrieta Dora Alicia Norma Moreno Lara Fernando Roa López


A vuelta de hoja

Este año, espacio de Redes/Atzaloa será el im­

pulsor de un concepto efectivo en la formación de públicos; esta propuesta ya arrancó en 2005. Los eventos recientes son un ejemplo de este objetivo a través de la conjunción de varios grupos artísticos y el cuidado de la producción. De esta forma se logra una mayor atención al público y al artista, lo que permite impulsar un proyecto de difusión cul­ tural que cautive y sensibilice a la comunidad en su capacidad de apreciación artística. Es así como se presentó la revista independien­ te Generación con un número dedicado a María Sa­ bina, en el que participaron sus editores, escritores y fotógrafos y personas en general que conocieron la vida de María. En forma paralela se presentó en ese mismo evento, el grupo The Stickers que es una propuesta sonora de vanguardia y, como una exclusiva, se mostró una exhibición de Sonido Trece con la maestra Estrella Newman, con arpa en tercios de tono acompañada por Joaquín Aguilar en la guitarra en cuartos de tono; sonidos únicos en el mundo. Días depués se presentó el libro Para servirle a usted del músico y editor Fausto Areyín donde na­ rró, con guitarra en mano, sus travesías rockeras. Ahí mismo tocó el grupo de nuevo jazz mexicano Sociedad Acústíca de Capital Variable, que deleitó a la gente con su ensable sonoro y también un espec­ táculo visual circense que utiliza fuegos, zanqueros y acrobacia.

Así se logra un doble objetivo en torno a los públicos. Los grupos artísticos que ya tienen sus seguidores se acercan a Casa Talavera, y por el otro lado, la comunidad local, que contadas veces había tenido la oportunidad de apreciar estas experiencias artísticas comienza a cautivarse; el objetivo es que asistan en forma regular. Con esta premisa, Redes/Atzaloa será protago­ nista de un conjunto de actividades para el próxi­ mo año, que buscan consolidar este espacio como una alternativa en el mundo de la literatura y la escritura. Cada mes habrá presentaciones de revistas, libros y fancines, así como eventos espe­ ciales como el Encuentro de Literatura Indígena, Nuevas Tecnologías, El Comic y la Ciencia Ficción y el Primer Encuentro de Ajedrez vía internet, así como la creación de un periódico infantil de los talleres para niños de Redes/Atzaloa, a lo que se agrega la creación de nuestra Radio Comunitaria vía Internet. Con este esfuerzo, Redes/Atzaloa continúa sumando talentos en la construcción comunitaria de un espacio cultural alternativo en La Merced.

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Casa Talavera Talavera núm. 20 esquina República de El Salvador, Col. Centro, tel. 5542 9963 correo electrónico: mambolamerced@yahoo.com.mx

Fotografía de Miguel Ramos, 1920

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Mambo la Merced Nr.7  

Gaceta Bimestral del Centro Cultural Casa Talavera. UACM

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