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«Aquella-cuyo-nombre-no-debe-serpronunciado» © David Rojas, 2011. La obra se distribuye bajo licencia Creative Commons 2.5 Para más obras del autor visite: damebola.blogspot.com


Introducción a la presente edición Antes de su internación clínica en el año 1987 debido al avanzado estado de nervios en que se encontraba, Jorge O'Bannion hizo referencias a un manuscrito en el que había consignado varias experiencias relacionadas directamente con su crisis. Los editores le ganaron de mano a sus psiquiatras y se lanzaron furiosos a conseguir dicho texto. Sin embargo, la pieza no fue publicada. La editorial consideró que el asunto de la obra afectaría sensiblemente al público. Por una vez, primó la conciencia social. Sin embargo, el texto comenzó a circular entre los hombres de ciencia. El primero que llamó la atención sobre la obra fue el Dr. Joseph Young. Desde el campo de las ciencias del lenguaje, señaló que parecía estar escrita en dos niveles: uno superficial, donde una anécdota sobre los usos de un tomo de autoayuda provocaba situaciones hilarantes; otro


oculto, que narraría las privaciones que tuvo que sufrir el gran escritor luego de verse despojado de sus posesiones tras el juicio de divorcio1. Correspondería a la sueca Nathalie Rigby, lingüista y especialista en lenguas desaparecidas, comenzar a clarificar el segundo nivel de sentido inserto en el manuscrito. Señaló en él referencias a civilizaciones antigüas, a “nombres de antigüos dioses, los cuales el hombre olvidó, o quiso olvidar”2. Fue gracias al trabajo de Lorena Morabi que se pudo avanzar en establecer varias derivaciones concretas: esto es, la existencia efectiva de un Dios destructivo o al menos diferentes sectas que creen en su existencia3, trabajo que se ha visto interrumpido luego del accidente 1 Young, Joseph, O'Bannion, meaning and form, pág. 131-137. 2 Rigby, Nathalie, Egyptian gods in modern society, pág. 316-411. 3 Los trabajos de Morabi han sido publicados por Arqueologhy today, consultar los números que van de Enero 2002 a Febrero de 2005 -al respecto, las oficinas donde se encontraban los archivos de la publicación sufrieron un incendio. No hemos podido encontrar tampoco la colección en las hemerotecas de distintas Universidades que consultamos.


que sufrió la académica en el año 2005. Conseguir el manuscrito ha sido una empresa extremadamente ardua, así como también lo ha sido obtener las distintas obras que hacen referencia a él y que se han utilizado para elaborar este pequeño estudio y las notas a pie de página. Las autoridades, motivadas por el terror que provocó la circulación del texto de O'Bannion, han incautado las copias y todo material relacionado que han podido ubicar. Asistimos a un intento de silenciar las revelaciones que contiene «Aquella-cuyo-nombre-no-debe-ser-pronunciado». Seguramente habrá lectores que prefieren no enterarse de estas revelaciones. A ellos les recomendamos no leer las notas a pie de página si no quieren ver alterada su plácida isla de ignorancia. David Rojas


«Aquella-cuyo-nombre-no-debe-serpronunciado», de Jorge O'Bannion Por esos días yo vivía tapado con una frazada con muchos agujeros4; casi no me levantaba, salvo para llenar de balanceado los platos de mis perros; y comía cualquier porquería que 4 Sobre la interpretación de este pasaje hay dos posiciones, principalmente. El Dr. Joseph Young, en una conferencia dictada en Clare Hall en 1991 indicó al referirse al manuscrito que “la frase yo vivía tapado con una frazada con muchos agujeros debe entenderse en el sentido de que el sujeto no tenía un techo/propiedad donde poder dormir; un homeless, de allí la preocupación de sus amigos por su alimentación y de allí deriva también la cantidad de perros que poseía”. Esta posición ha sido refutada por Nathalie Rigby, quien le reprocha a Young no percibir las referencias a alimento balanceado, alacena, puertas, recintos interiores y exteriores, entre otras cosas. Indica que la frase “vivía tapado con una frazada con muchos agujeros hace referencia a un estado de ánimo; no tenía frio, por eso Jorge O'Bannion podía permitirse usar una frazada no muy abrigada. Lo que nos quiere indicar es que estaba tan deprimido que se ocultaba así del mundo” (Rigby, Egyptian gods in modern society, pág. 43).


me trajeran. Algunos amigos pasaban a tomar unos mates con un paquete de facturas bajo el brazo; otros, con menor poder adquisitivo, revolvían en mi alacena hasta encontrar un paquete de fideos y gorgojos y trataban de alimentarme. A los únicos que no soportaba era a aquellos que querían darme de comer consejos; tras escucharlos un rato empezaba a cabecear adrede hasta hacerme el dormido para que se llamaran a silencio. Con las mujeres era lo mismo. Algunas venían y me preparaban tarta de jamón y queso, porque habían leído por ahí5 que era mi plato preferido; otras, antes de aparecer por casa, pasaban por la rotisería y se venían con un pedazo de vacío al horno con papas. Yo comía cuanto podía y luego me hacía el 5 Recordemos que al momento en que se fecha el escrito, el escritor tenía un pequeño grupo de seguidores, principalmente entre jóvenes del Movimiento Yo-Yo (criptograma de Tcho-Tcho, de acuerdo a Morabi, Lorena, “Sectas, su vinculación con el arte y la política”, Arqueologhy today, Julio 2002).


indigesto para evitar cualquier intento por parte de ellas de terminar en un revolcón con compromiso. Entonces ellas se enojaban y me decían que solo daba revolcones egoístas y me gritaban “¡insensible, al menos dejanos retozar con vos!” (siempre venían a dúo). Y en eso de retozar estaba el problema, porque no solo había convivido diez años con mi ex mujer; no solo cada uno de mis movimientos, caprichos, bondades y maldades se habían ajustado a ella durante cada uno de esos años. También el vocabulario se había curvado con sus formas y ahora no encajaba con otra mujer a menos que lo forzara. Uno tiene una forma de hablar, en la intimidad y en la rutina, y ciertas combinaciones de fonemas que iban desde /retozar/ hasta las que se pueden escuchar en las canciones de Tom Jobim me provocaban en el pecho una sensación que tiene su más cercana analogía en la sensación que se da en el estomago cuando manifestamos que se nos está dando


vuelta: el pecho se me revolvía, sentía que tenía dentro un bote dando vueltas en una especie de remolino y en ese bote iba mi corazón, con un terrible terror a naufragar y muy cansado de remar6. Esta situación fue percibida por aquellos que me rodeaban y entendieron que lo mejor era callar ciertos temas o por lo menos mitigar la influencia que ciertas combinaciones de sonidos ejercían sobre mí. Y así todos nos pusimos de acuerdo en que al decir «Aquella-cuyonombre-no-debe-ser-pronunciado»7 nos refería6 Tanto Young como Rigby coinciden en señalar que la presencia aquí de uno de los temas más recurrentes en las obras de O'Bannion e incluso la explicación del mismo: se trataría de la fobia a las grandes concentraciones de agua, que vendría a significar el miedo a fracasar en sus relaciones personales. Este fue el único punto en el que se pusieron de acuerdo en el debate epistolar que fue publicado por Clare Hall Press en tres volúmenes (Young, Joseph y Rigby, Nathalie, Confrontation on O'Bannion, Tomo I, pág. 02). 7 Para tranquilidad del lector, le indicamos que, en aquellos casos en que aparezca el nombre del dios referido en las notas, se ha alterado lo suficiente para que resulte impo-


mos a un Dios que vivía en una estrella lejana y que era una bola de pura maldad, cuyo nombre -pobre ignorante- yo había repetido demasiado seguido al punto que la última vez que lo vislumbré se llevó toda mi cordura8. Así estaban las cosas, cuando un día golpearon a mi puerta. Abrí de mala gana porque el ruido me sacó de una parálisis del sueño en la que había vaquitas de colores saltando en la sible mencionar su nominativo, el cual, según la tradición, sirve para convocarlo. 8 “(...) es impensable que el escritor haya contactado con Jastur, pero todo parece indicarlo: hay referencias a Aldebarán, al nombre que no debe pronunciarse -dado que si se lo hace en un momento propicio, con determinadas constelaciones en el cielo, el dios se hace presente. Hay que tener en cuenta, y allí reside la importancia del documento, que contiene la primera referencia a la apariencia de la criatura que, de acuerdo a lo indicado posee forma humana o puede tomarla a voluntad; y no solo eso, sino que es una mujer, o por lo menos eso aparenta en su forma antropoide” (Morabi, Lorena, “Primeras pruebas sobre la existencia de Aquel-cuyo-nombre-no-debe-serpronunciado”, Arqueologhy today, Septiembre 2004. Este fue el último artículo escrito por Morabi antes de su desafortunado accidente.


punta de mi cama. Quién me había interrumpido la alucinación era Manolo Ferreri, mi librero y mejor amigo. Lo invité a pasar, me alargó un paquete de puchos y arrojó sobre la mesa un pesado libro que más bien podía describirse como un fajo de hojas arrugadas y llenos de manchas de café y humedad. Se trataba de un libro que, según él, había sido muy difícil de conseguir, dada la naturaleza prohibida del mismo. Un saber arcano que los moralistas trataban de negar porque eliminaba toda posibilidad de creencia en el libre albedrío -o más bien afirmaba la inutilidad de poseerlo. Se trataba nada más y nada menos que de la obra del orientalista Natan Rarajolé. El nombre me inquietó. Había oído del libro, y nunca pensé tenerlo en mis manos. Creo que temblé, antes de tratar de devolverlo a mi amigo. Pero este se negó, y dando un salto, me deseó suerte y


huyó de mi casa a toda prisa9. Tan pronto como estuve solo, puse el libro sobre la mesa. Luego encendí uno de los puchos que Ferreri me había dejado y me senté en un sillón, durante varias horas, encendiendo un cigarro tras otro, cavilando sobre si debía leer el volumen o no. Tenía miedo. Miedo porque Ferreri, al traer ese libro, me estaba insinuando que utilizara ese poder para hacer volver a mi ex mujer a mi lado. ¿Pero hasta qué punto la extrañaba? ¿Hasta el punto de intentar torcer su voluntad utilizando saberes arcanos? Decidido, metí el libro dentro de una bolsa y 9 Al momento ningún investigador ha podido rastrear al autor ni al libro mencionado, se especula con la posibilidad de que ambos nombres estén cifrados y escondan detrás algún tratado de demonología. Manolo Ferreri indicó no conocer la obra y, sospechosamente, indicó no ser amigo del escritor. En una entrevista con los editores, aseguró que la única relación que tenía con O'Bannion era de persecución, toda vez que este robaba ejemplares de su tienda de usados. “En todo caso, si consiguió ese libro en mi tienda, debe haberlo hurtado”.


lo arrojé sobre el estante superior de la biblioteca. Tal vez debería haberlo destruido en ese momento, pero soy un bibliofilo y me dio miedo echar a perder la que podía llegar a ser la única copia que existía de la obra. Ya he nombrado más arriba mi parálisis del sueño. Pues bien, esa noche debía estar tan inquieto pero tan cansado a la vez por cruzarme con el libro prohibido que me desperté justo cuando al pie de mi cama una hermosa señora con aire de intelectual, clavando sus ojos en los mios por encima de sus lentes, empezaba a deslizarse hacia mí. Quise tocar a mi ex mujer, pero no podía mover las manos por la parálisis. Y cruzó por mi cabeza el pensamiento de que, incluso si pudiera mover las manos, estas pasarian de largo y no lograría siquiera mover su cabello para acariciarla entre el cuello y las orejas. Entonces algo en mí se rebeló, y mi mente quedó profundamente dormida pero mi cuerpo se despertó y se le dio por el sonambu-


lismo10. Mi cuerpo se levantó y caminó hasta la biblioteca. Mis manos arrancaron el libro de la bolsa en la que lo había ocultado y mis ojos ahí se despertaron. Y me desperté y el título me golpeó: Recupere a ex mujer en solo siete pasos con la ayuda del Dr. Natan Rarajolé11. 10 Parálisis del sueño: es una afección nerviosa producida por los nerviosismos y el cansancio. El Dr. Andew Stapps, psiquiatra del escritor, mostrando cuan poca importancia otorga al secreto profesional, indicó en una entrevista a Homerton Review (Enero 1999) que Jorge O'Bannion solía narrarle que se despertaba en sueños y veía criaturas en su habitación. Wally Blundell, un famoso parapsicólogo colaborador de Lorena Morabi -quien solía rodearse de grupos de trabajo no muy ortodoxos- indicó en el mismo número de la revista citada: “Es evidente que nuestro escritor, en el momento que describe, ve reemplazadas sus alucinaciones nocturnas con distintas criaturas por la presencia real de Jastur, una hermosa mujer con aire de intelectual, clavando sus ojos en los mios por encima de sus lentes, empezaba a deslizarse hacia mí. Esto debe interpretarse en el siguiente sentido: Jastur sabía que él iba a tratar de atarla, así que se le presenta para amedrentarlo”. 11 Cfr. nota 9.


Traté de dominarme. Para dominarme mejor me prometí que iba a hojearlo un poquito, y luego ya está, lo dejaría, curiosidad satisfecha. Pero imposible. Empecé a pasar las hojas y las letras parecían cobrar vida propia. Eran como serpientes que me atraían y me decían que les haga caso. Y yo no me resistí demasiado, porque la verdad es que las cosas que decían empezaban a meterse en mi cabeza y debían de alterar mi visión porque allí estaban los siete pasos, las siete claves, las siete llaves hacia el corazón de «Aquella-cuyo-nombre-nodebe-ser-pronunciado»12 y las leía y las releía y me parecían evidentísimas, ¡¿por qué no se me habrá ocurrido antes?!, me retaba y me pegaba chirlos en la frente. 12 Continúa Wally Blundell: “allí estaban los siete pasos, las siete claves, las siete llaves hacia el corazón de «Aquella-

cuyo-nombre-no-debe-ser-pronunciado». Si bien el autor presentará este paisaje con una serie de símbolos, es claro que se trata de un hechizo para convocar y atar a Jastur, esto es invocar su presencia y hacerla obedecer ordenes” (Homerton Review, Enero 1999).


Así llegó la mañana y decidí poner en marcha el primer paso: «Cambie su apariencia, lo único constante en la naturaleza es el cambio, si usted no cambia su apariencia el mensaje que envía es “soy un viejo acartonado”». Tomé la última foto que me había tomado junto mi ex esposa. Allí estaba yo, sonriendo, con el pelo parejito y cara y panza lisa. Me miré al espejo: me debía una peluquería y la barba crecía rala por aquí y tupida por allá dando un estilo guerrillero que me agradó. Evidentemente había cambiado. Incluso ahora estaba más gordo y con un poco menos de ganas de bañarme todos los días. Mi aspecto ya no daba la imagen de un tipo delicado y prolijo. Ahora parecía un hombre duro, un hombre que olía a hombre, un proto-hombre. El primer paso ya lo tenía dado. Con mi nueva apariencia, salí a cumplir el


segundo paso: «¡Búsquese un trabajo! Nadie quiere a un tipo que no tiene para pagar un café o vacaciones. Las mujeres son más emocionales que los hombres: en cuanto un tipo les causa más emoción que otro -por ejemplo poniendo a nombre de ellas un departamento o dejando caer accidentalmente una billetera bien gorda- no dudan en irse con aquel que les hace palpitar más el corazón». Empecé a recorrer aquí y allá y no conseguía nada. En los lugares con una jornada laboral reducida o sueldos aceptables me echaban por mi nuevo aspecto barbudo. En los lugares en que querían contratarme, tenían tal jornada que me era imposible cumplir con el paso tres: «¡Estudie! Sea alguien en la vida. Ser el peor abogado de la jurisdicción tiene más estilo que ser el mejor pica-pica-


bajada-cordón de todo el barrio. Las mujeres se fijan en estos pequeños detalles y lo hacen pagar con comentarios sobre lo que deseaban sus madres para ellas». Después de pensarlo y balancearlo, decidí largarme de cuentapropista. La literatura hasta ese punto no me había dado muchos frutos, pero empecé a escribir para otros y descubrí que mis novelas y cuentos eran bienvenidos por la crítica si no llevaban mi firma. Mientras tanto, entre libro y libro, tenía el tiempo para dedicarme a una aficción postergada: me puse a escribir poesía, para lo cual tuve que aprender algo de métrica, rima e invención de metáforas. Al cabo de un tiempo comencé a redactar un poema que tenía como primeros versos los siguientes:

Sí, hay alguien que no está presente cada


noche irradiando duermen.

gemidos

en

mis

oídos

que

El cuarto paso del Dr. Natan Rarajolé era el más extraño: «¡Salve un gato! Un gato es una criatura mística y puede ayudarlo si usted primero lo ayuda a él». Como yo tenía muchos perros, llegué a la conclusión de que la mejor forma de salvarle la vida a una gato era no llevarlo a casa. Costó mucho dilucidar este problema, pero mientras tanto me formaba como un poeta nato que continuaba escribiendo su genial poema así:

Las cosas llegaron ya demasiado lejos, hoy veré como seguir si prometes hablar de mí. Pude pasar al quinto paso, uno de los más difíciles. Ponía:


«Provoque celos en la mujer amada, no debe creer que usted no puede vivir sin ella y debe creer que ella no puede vivir sin usted. Si usted cumplió con todos los pasos anteriores, ya será un hombre superado y podrá actuar como tal. Las mujeres aman los hombres superados o que las traten de un poco mal. No le ruegue, pasee con su amante frente a ella y tiña la ciudad de gris». Busqué para esto, de entre todas mis amigas, aquella que mejor cuerpo tuviera: Joan Cash fue la única que aceptó formar parte de la farsa. Vestía muy bonito. Instruí a Cash. Le expliqué una y mil veces que debía actuar y hacerse pasar por mi amante, pero tambien le remarqué que nada de besos que comprometieran la amistad o hicieran pensar a «Aquella-cuyo-nombre-no-debe-serpronunciado» que ya la había olvidado y no


que podía vivir sin ella. Yo quería mostrarme ante mi ex mujer y esperar que con suerte, al verme pasear del brazo de mi amiga, saltase sobre Cash y le arrancara un par de mechones. Pero Joan se tomó muy a pecho su papel. Empezó a llamar a «Aquella-cuyo-nombre-no-debe-ser-pronunciado» mientras lloraba y le decía que me amaba, que no me moleste más. Mucho no me gustó su actitud, pero después de todo el paso cinco estaba cumplido y mi ex mujer se había enterado de que otra mujer estaba interesada en mí, así que podía pasar al paso seis. Por otro lado, a estas alturas ya había finalizado mi primer poema y me sentía realizado, gracias a una finalización perfecta:

Iré solapado, tras todas tus dudas, sombras, a una playa donde sos arena y el frío mar de marzo13. 13 El Dr. Otto Murdock, especialista en físico-química pero con un gran afición por la poesía, indicó que los versos recuerdan a ciertos pasajes medievales -comentario pertinente dado que el Dr. Murdock ha desarrollado un méto-


Releí a Natan Rarajolé: «Dígale todo lo que usted siente. Ella quería un hombre nuevo y usted tiene una nueva apariencia, un trabajo y una Carrera; quiere un hombre sensible y usted salvó un gato -que va a intervenir por usted utilizando caminos místicos que solo conocen los felinos-; por último, los celos que la hizo sentir sirvieron para que reflexionase sobre todo lo que do, aún no testeado experimentalmente, para convertir ciertos metales en oro a través de un proceso parecido al utilizado en el medioevo para preparar cerveza; método al que llegó basandose en comentarios de una alquimista ocultos en un poema medieval que le facilitó el mismo O'Bannion. Por lo demás, no ha podido indicar en donde encuentra el parecido. La crítica -la que llegó a conocer la obra- ha sido bastante dura con el poema: Muñon Toscano señaló que “si fuera un poema, los tres versos estarían juntos. Supongo que es otro acertijo, campo de trabajo para la criptografía y no la crítica literaria” (Toscano, Muñon, “Jorge O'Bannion and the non-fiction”, Selected works in culture, pág. 259).


vivieron juntos. Nada puede fallar, encare y hable. Y si no logra nada con esto, recurra al paso siete». Empecé a acechar su casa, escondido tras un árbol, desde bien temprano. Al mediodía salió a hacer sus compras; la seguí y esperé a que saliera del almacén: me ofrecí a llevarle las bolsas, y de paso conversar. - Vos y yo no tenemos nada que hablar. Lo nuestro se terminó. -me dijo con el rostro más duro que le había visto jamás, mientras daba media vuelta para alejarse de mí. - Bueno -dije tratando de mantener la compostura y no dejar pasar las oportunidades- al menos deja que te ayude a llevar las bolsas hasta tu casa. - ¡No necesito tu ayuda y tampoco la quiero! ¡Andá a revolcarte con tu amiguita Joan! -me revoleó con una bolsa llena de manzanas y empezó a alejarse. Todavía traté de detenerla, pero bastó con


una mirada que me dejó medio loco y paralizado del terror, porque no solo fue una mirada en la que se reflejaba odio y que provocó que mi botecito se precipitara en un remolino, sino que además fue acompañada por unas palabras terribles: -¡Y afeitate esa barba, que ya tenes treinta años, madurá de una vez! Me sentía humillado. No porque todos los clientes del supermercado se habían reido en mi cara, sino porque había quedado como un idiota frente a ella. Regresé a mi casa con mucha bronca. Tomé violentamente Recupere a ex mujer en solo siete pasos y leí el último consejo con rabia: «Si todo lo anterior falla, deje pasar el tiempo. Cuando considere que ella debe ya considerar que usted ya la ha olvidado, escriba algo personal, que los toque a ambos, y déjelo en algún lugar al descuido, como el buzón de la nueva casa de su ex mujer o en el sobre de la manu-


tención de los chicos. Ella no se resistirá, salvo que usted tenga fea letra y no se le entienda nada. En dicho caso, aconsejo usar una máquina de escribir»14. 14 Wally Blundell interpreta de la siguiente manera los pasos encriptados del ritual: “1) Cambie su apariencia se refiere a la necesidad que tiene aquel que va a invocar a Jastur de vestirse con las adecuadas ropas ceremoniales; 2) ¡Búsquese un trabajo! es una expresión relacionada con la actividad física. En un ritual de invocación a Jastur adquiere la connotación de alinear correctamente los monolitos que de acuerdo a mis investigaciones se utilizan en este tipo de conjuros; 3) ¡Estudie! es otra expresión confusa, está utilizada en el sentido de recordad, aprender bien las formulas que hay que pronunciar porque un error puede traer la ira del dios; 4) ¡ Salve un gato!, frase que actúa por oposición, la correcto seria mate un gato, sacrifique el animal ceremonial, un ser humano si es posible; 5) Provoque celos en la mujer amada, se puede leer por el intento de tentar a Jastur con el sacrificio que se realizó, es el momento en que se bañan los monolitos con la sangre de la victima; 6) Digale todo lo que siente, aquí el hechicero pronuncia las palabras para la invocación a la vez que no deja de pedir lo que desea, poder, conocimientos, etc; 7) Por último escriba algo personal, que los toque a ambos, y déjelo en algún lugar al descuido, esta última frase indica que para controlar a Jastur es necesario utili-


Arrojé el libro de Rarajolé lejos de mí y empecé a tranquilizarme. Me hice un té. Después pronuncié el nombre de «Aquellacuyo-nombre-no-debe-ser-pronunciado». Luego largué un suspiro de alivio: el nombre seguía produciendo tormentas dentro de mi pecho, pero tormentas con vientos que poco a poco amainaban.

zar un simbolo arcano, tanto para que el hechicero se proteja como para que el dios obedezca. Dejarlo en algún lugar al descuido puede indicar que si está a la vista puede verlo Jastur, sospechar algo raro y marcharse antes de que el hechicero tenga tiempo de ponerlo a su servicio” (Homerton Review, Enero 1999). De esta interpretación y su confrontación con el relato, se sigue que O'Bannion no leyó a tiempo el último requisito, por lo que no preparó nunca el simbolo arcano que controlase Jastur y allí su suerte: el Dios lo asustó a tal punto que perdió el equilibrio mental y terminó en el Hospital Psiquiátrico.


Bibliografía La siguiente es una lista de las fuentes de referencia que han sido utilizadas para la presente edición de la obra de Jorge O'Bannion. Rigby, Nathalie, Egyptian gods in modern society, Darwin Papers, 1993, hay versión en español, Dioses egipcios en la sociedad moderna, Editorial Universitaria del Caribe, 2001. -y Young, Joseph, Confrontation on O'Bannion, 3 tomos, Clare Hall Press, 2002. Toscano, Muñon, “Jorge O'Bannion and the nonfiction”, Selected works in culture, Newham University Press, 1998 Young, Joseph, O'Bannion, meaning and form, Clare Hall Press, 1990. Se ha recurrido a Arqueologhy today, (Enero 2002-Febrero 2005) para consultar la obra de Lorena Morabi y gracias a Homerton Review se han podido consultar distintos testimonios referentes a Jorge O'Bannion.


Aquella-cuyo-nombre-no-debe-ser-pronunciado  

Jorge O'Bannion recibe un extraño libro, un libro prohibido, cuyo saber arcano, se dice, puede ser utilizado por su dueño para torcer la vol...

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