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Anuario mínimo (1960‒2010)

— Eduardo Chirinos

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— Para mi mamá, a quien conocí a los dieciocho años.


— This is my story both humble and true, take it to pieces and mend it with glue. JOHN LENNON


*** En las riberas del Maici, un pequeño tributario del Amazonas brasileño, viven los indios Pirahã. Estos indios creen que la concepción de un nuevo cuerpo es provocada por el susto de una mujer cuando está menstruando. Creen también que ese susto (causado por motivos tan diversos como la presencia de un animal salvaje, la picadura de un insecto o el disparo de un arma) se encuentra fatalmente ligado al lugar donde ocurrió. Para los Pirahã el territorio es algo que cada uno lleva en el cuerpo. Me gusta esa idea. Y me perturba. Río arriba, cruzando la frontera con el Perú, se encuentra Iquitos. Nunca he visitado esa ciudad. Fue allí donde me concibieron mis padres.

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uno Cae la noche en este hospital de cristales escarchados y mármoles severos. En la habitación de al lado una mujer da a luz. La mujer es joven y parece inexperta. Grita y no me deja escribir. Dejo a un lado mis papeles y pego el oído a la pared. Una bomba nuclear remece las arenas del Sahara. Los más jóvenes bailan, fuman pipa, hacen el amor en camas desvencijadas y sucias. La mujer deja de gritar. Le da pecho a un niño todavía sin nombre. Alguien canta “Are You Lonesome Tonight?”. Y de pronto amanece. *** Staphylococcus Aureus, nombre demasiado pretencioso para un bicho tan minúsculo. Tan minúsculo y letal como lo demostró aquellos meses en que fue a visitarme. Entonces no sabía hablar y mi respuesta fue el miedo. El puro instinto de sobrevivir sin que importaran las consecuencias. Se lo debo a mis padres, claro, y a un recuerdo que soy incapaz de construir con la memoria. Todavía conservo algunas cicatrices, los oídos maltrechos, un poquito de culpa.

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DOS Eso no estaba en los folletos del pediatra. Ni en las tarjetas de felicitación que les enviaron cuando era sólo una criatura a la que debían alimentar y mantener limpia. En inglés los llaman terrible twos. Los terribles dos años en que aparecen las rabietas, las ganas de no irse a dormir, los deseos de arrojar cosas al suelo y destrozarlas porque carecen de valor. Porque ése es su único y definitivo valor. Los terribles dos años en que aparece el lenguaje y aprendemos a decir que no para olvidarlo después. *** Conservo una fotografía en la que aparezco pequeñito con un abecedario en la manos. La fotografía está debidamente coloreada y forma parte de una serie: en una sostengo un mapache de goma, en otra luzco una gorrita a cuadros, en otra le sonrío al fotógrafo. Se trata de fotografías comunes y corrientes, pero la del abecedario me inquieta. Tal vez porque en ella me veo analfabeto y curioso, sin sospechar que en ese instante tenía el mundo en mis manos. Ese mismo mundo que ahora me

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