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ARA 1 ESC EXTERIOR MADRUGADA MURO DEL CEMENTERIO ARA, una joven Mukai de 20 años, de complexiones finas y cuerpo esbelto, con unas alas muy pequeñas a comparación de su cuerpo, escala un muro hecho de conchas, arena y cal, usando sus manos y sus guantes. ARA con un tremendo esfuerzo, se agarra de las imperfecciones de las piedras. En la cima del muro está SAI, un joven Mukai de 24 años quien lleva una túnica blanca, la cual no logra tapar sus grandes alas, SAI la apura agitado los brazos; en ese momento, ARA resbala un poco y hace un fuerte aleteo de sus alas que no le ayuda en nada, está a punto de caer pero logra sujetarse del brazo de Sai, ambos se miran y ARA asiente con la cabeza y sigue subiendo por el muro; SAI la espera en la parte superior y frunce su ceño; SAI oye el crujir de las ramas del árbol por efecto del viento, y se asusta, volteando a mirar hacia la copa del árbol. 2 ESC EXTERIOR MADRUGADA AFUERAS DEL CEMENTERIO Una vez, ARA, habiendo cruzado el muro y llegando al suelo, suspira y con un gesto de los brazos le dice a Sai que baje, SAI niega con la cabeza y voltea a mirar de nuevo asustado hacia la copa del árbol. ARA sube su mirada, y en el fondo ve a lo lejos en el horizonte un monte más allá del océano, desde el cual comienza a salir el sol; al monte lo acompaña la luz de una aurora boreal. ARA pierde la concentración y se queda observando el monte, ARA suspira lentamente, y saca de su mochila un collar que emite una luz idéntica a la de la aurora boreal en miniatura; ella al rato se espabila y vuelve en sí, y aprieta el collar contra su pecho, luego rápidamente mira hacia la copa del árbol. En seguida ARA saca una piedrecita redonda de color amarillento, la cual agita hasta que comienza a emitir una brillante luz; ARA la manda a rodar algunos metros hacia el frente, hasta que choca contra un muro invisible, dejando ver algunas ondas de golpe y la piedra rebota de vuelta; ARA deja escapar un manotazo en el aire, y murmura con reniego un poco alterada y vuelve a agitarla, esta vez más fuerte, y la lanza de nuevo. La piedra rueda varios metros hacia el fondo, esta vez atravesando el muro invisible sin ningún problema, mientras emite su luz brillante. ARA comienza a dar pasos rápidos hacia el frente; mientras avanza saca de su mochila un plano en el que se encuentra la imagen de una piedra mineral que tiene una forma muy peculiar; ARA empieza a comparar todas las piedras que hay a su alrededor con el mineral del dibujo; toma muy rápido


cada piedra y las bota afanadamente al suelo, descartándolas una por una. Cada tanto mira de nuevo a la piedra amarilla, que aún sigue emitiendo su luz. En el camino ve en el suelo esqueletos de Mukais, los cuales mira indiferente mientras continúa caminado hacia el frente; ARA avanza rápidamente hasta llegar al borde del terreno y voltea de nuevo a mirar hacia la piedra, la cual está comenzando a perder su brillo; ARA enseguida ve que el limite invisible empieza a emitir unas ondas extrañas, que dejan reconocer la forma de un muro que rodea todo el perímetro del árbol, ARA mira los planos y empieza a mirar por todos lados desesperada ya que no encuentra el mineral, ARA empieza a destruir los matorrales para poder encontrar el objeto; finalmente, encuentra una piedra mineral azul brillante, la única del lugar, ARA sonríe ya que ésta, es idéntica a la piedra del plano que tiene en sus manos. En ese momento, la piedrita redonda que ella mandó a rodar comienza a parpadear, y se funde, dejando de emitir su luz; de repente suena un estruendoso y alarmante eco que proviene del interior del árbol y suena desde la copa hasta las raíces; algunas flores del árbol se empiezan a iluminar y a parpadear velozmente. SAI voltea a mirar preocupado hacia el árbol y sale volando. ARA se preocupa y guarda en su mochila la piedra azul, los planos y su collar y corre de nuevo apresurada hasta llegar de vuelta al muro. 3 ESC EXTERIOR MADRUGADA MURO DEL CEMENTERIO ARA logra escalar de vuelta al otro lado del muro, en donde se encuentra el cementerio de los Mukais: un espacio lleno de tumbas construidas con huesos de pescado, las cuales están cerca entre sí, cimentadas sobre las raíces y el comienzo del gran tronco del árbol. Da algunos pasos y se queda un momento mirando hacia la copa del árbol, cuando voltea a mirar de vuelta a la puerta ve frente a ella a tres Mukais con antorchas en la mano: KAO, el sumo sacerdote del pueblo, un Mukai muy anciano con al mirada penetrante y el ceño fruncido, quien se encuentra vestido con las mismas prendas religiosas que Sai lleva puestas, esta acompañado de dos rudos guardias que se dirige donde esta Ara. ARA los ve e inconscientemente intenta esconder su mochila hacia atrás, KAO clava su mirada enfurecida sobre ella. ARA desvía su mirada hacia abajo; KAO se acerca a ella y le levanta la cabeza contra su voluntad, continuando con su mirada inquisidora sobre Ara. Luego coge a la fuerza su muñeca, y le señala una cicatriz en forma de semicírculo, al instante le pregunta: KAO: -¿No te basta con esto?


Ara baja su mirada sin responder mientras Kao aprieta fuerte y provoca en Ara un gesto de inmediato dolor, y guarda silencio a la fuerza. KAO se calma un poco, respirando profundamente, y le pregunta a Ara: KAO: -¿Dónde están los demás? KAO manda a sus guardias a que revisen el perímetro por si hay más personas afuera del límite; ARA se tarda en responder mientras mira a Sai disimuladamente, quien niega con la cabeza preocupado, escondido entre la gente, Ara voltea su mirada a Kao y niega con la cabeza. KAO al regresar los guardias les dice: KAO: - La Mochila! Ellos toman a la fuerza la mochila de Ara, y lo primero que sacan es el mineral azul, y algunos planos. La gente al ver el mineral empieza a susurrar entre sí escandalizados; entonces KAO, quien se encuentra mirando los objetos, apenas ve el mineral lo rapa con fuerza, y coge también los planos sorprendido y furioso. Los guardias, sorprendidos, al ver la reacción de Kao, botan la mochila hacia atrás, la cual cae cerca a los pies de ARA, quien se encuentra adolorida sobándose su muñeca. SAI intenta defender a Ara, diciéndole a Kao: SAI: - Maestro, será que puedo... KAO que se encuentra escuchando atento a Sai, le grita en frente de toda la comunidad: KAO: -No vengas a defenderla que la culpa es tuya, por no vigilarla. Kao frunce el ceño y mira con desprecio a Ara. SAI intenta disimular su incomodidad, bajando la cabeza y aprieta muy fuerte su puño derecho mientras frunce el ceño. KAO, vuelve su mirada a la piedra, y empieza a observar el plano, en el cual hay diseños de un modelo de vuelo artificial, estos modelos constan de dos alas hechas de hojas unidas a una especie de polea que es, la que le da la movilidad a estas. KAO luego señala con su mano hacia una casa, de la cual se alcanza a ver la puerta de entrada hecha a base de lianas sumergida entre un hueco del árbol en forma de arco ojival; la casa está en el nivel más bajo de la distribución


urbana, separada de las demás casas, que están cerca entre sí; entonces lidera a sus guardias y a Ara rumbo a la casa. Ara mira hacia la casa en seguida, y mira hacia todos lados buscando moverse, pero ambos guardias la toman de los brazos, y la hacen caminar contra su voluntad. ARA forcejea. Las personas comienzan a hacer barullo, y a aventar insultos contra Ara: la tratan de anormal y de fenómeno, mencionando la pequeñez de sus alas. KAO también se dirige a Sai en tono imperativo: KAO: -Vienes con nosotros, Sai! 4 ESC INTERIOR DIA CASA DE ARA KAO inspecciona todo el lugar con su mirada, con ayuda de SAI que está un poco disgustado registrando los rincones de la sala de mala gana. La casa, cavada en el interior del árbol, tiene una planta circular; todas las paredes, por lo tanto, son de madera, y alrededor se encuentran un altar en forma de árbol, algunos peldaños que forman una escalera hasta el segundo piso y una mesa grande construida con piedra y lianas, sobre la cual hay varios libros; también se ve el cuarto de Ara, de cuyo techo cuelga una cama en forma de gota. KAO se dirige hacia el altar, lo mira, hace un gesto solemne con los brazos, y une sus palmas haciendo una ligera venia y se agacha para levantar el mantel que cuelga de éste, pero no encuentra nada, luego mira a SAI, que también registra toda la casa, pero el niega con la cabeza; entonces KAO se dirige a Ara y coge unos libros que están sobre la mesa y los inspecciona: los libros tienen imágenes y descripciones de los pájaros y sus sistema de vuelo y también documentan un nuevo mundo en el monte lejano. KAO enseguida al ver el pico de los pájaros se soba la cicatriz y posa su mirada al lejano monte que se deja ver por la ventana, KAO se burla y los empieza a destruir rasgando las hojas con ira y le dice a Ara: KAO: -Deja de soñar pequeña, ese lugar no existe. No te reveles más, no niegues tu naturaleza. Ara, abre sus ojos al escuchar la última frase de Kao y se trata de mirar sus pequeñas alas; las ve un momento, y apenada baja su mirada. KAO: - Múku debe estar muy triste contigo.


KAO se calla de golpe y se produce un silencio total, que poco a poco deja escuchar un suave aleteo. Con paso delicado Kao empieza a dirigirse al origen de dicho sonido, se para al frente de la mesa de estudios donde hay un par de libros; Ara abre sus ojos sorprendida, arrugando sus cejas con susto; mira disimuladamente a Sai, quien sin pensarlo dice arrebatadamente: SAI: -Maestro Kao... Pero KAO, no le presta atención, y sin devolverle la mirada lo silencia llevando su mano derecha a la boca. KAO tira la mesa al suelo junto con los libros ya destruidos, luego baja su cabeza y pone su oído sobre el piso; entonces abre los ojos; quita la alfombra que se encuentra bajo ésta y encuentra una puerta escondida. La abre apresuradamente, y en seguida ve varios modelos de vuelo artificial muy parecidos al del plano anterior con una polea central, almacenados dentro de un compartimento; uno de ellos está aleteando en dirección a la piedra mineral que Kao tiene en su mano. KAO acerca la piedra azul hacia el modelo y este empieza a aletear más rápido y duro. KAO coge el modelo y rápidamente lo destruye quebrando sus dos alas, las cuales dejan de agitarse; en seguida el modelo se termina de desarmar por sí mismo, KAO lanza el modelo hacia SAI: KAO: -Quémalo!. SAI baja la mirada se queda un momento quieto y vuelve a apretar su puño murmurando entre dientes algunas palabras cargadas con un tono de odio y lentamente recoge el modelo y sale volando. KAO vuelve a dirigirse a Ara y le grita: KAO: -Pena última!!!. Ara abre los ojos y empieza a negar rápidamente y soltando un grito herido:

con

la

cabeza

ARA: -No!!!! Eso no, por favor no! En medio del silencio, de la mochila de Ara el collar luminoso comienza a emitir la pequeña luz de aurora boreal, la cual enseguida KAO se detiene a mirar. 5 ESC EXTERIOR DIA PUERTA DE LOS EXILIADOS


Abajo, frente a la puerta de los exiliados, un gran grupo de personas formando un camino, miran cabizbajos hacia el suelo, mientras otros terminan de tocar con sus instrumentos musicales una canción seria y solemne. ARA atraviesa la puerta de los exiliados: una puerta doble construida con espinas puntiagudas, la cual es pequeña a comparación de la puerta del cementerio; rodeada por encima con un gran arco que forma la dentadura de un tiburón, de la cual penden varias plumas viejas. Ara mira hacia el suelo con lagrimas en los ojos. Mientras avanza se oyen unas voces de fondo susurrando entre sí; KAO camina hacia la puerta decididamente, pero antes levanta el collar de Ara, el cual tiene en sus manos; ARA abre los ojos sobresaltada y en seguida suspira y ve cómo KAO lo agarra fuertemente y empieza a hacer fuerza para romperlo; SAI al ver esto se dirige frente a Kao, pero él lo detiene con su mano; Sai se la retira y le dice: SAI: -Ya no más KAO lo mira algo sorprendido, levantando sus cejas y abriendo sus ojos y se dirige a donde Sai. En tono severo le responde: KAO: -¿Te estás dirigiendo a mí con esas palabras? SAI impulsivamente, decide quitarse la túnica y se la lanza Kao frente a sus pies; ARA mira a Sai boquiabierta: ARA: -¡No lo hagas Sai! KAO al ver esto lanza el collar al suelo, lo pisa y lo quiebra con un golpe seco y se lo tira a Sai con una sonrisa amplia y maliciosa, KAO se empieza a reír: KAO: - ¿Qué esperas? ¿no es lo que quieres? SAI sujeta el collar roto y le da la espalda; se va con un rostro amargo, sin decir nada. KAO vuelve a mirar a Ara y extiende su palma hacia la puerta. ARA da unos pasos hacia el exterior, y el eco del árbol retumba fuerte. La puerta se cierra, y a través de sus rendijas ARA ve cómo todos dan la espalda y se retiran. ARA, se queda en un momento de silencio absoluto, apuntando con su cabeza hacia el suelo, y su mirada se pierde en sí


misma. Entonces, gradualmente, las lágrimas la invaden, y ella pega un alarido; ARA mira hacia sus alas y las agarra con sus manos, tirando hacia adelante, forcejeándolas y jalándolas con fuerza, es tanta la fuerza que logra rasgar sus alas empezando a emanar mucha sangre. 6 ESC EXTERIOR DIA TERRENO PARA LOS EXILIADOS ARA mira a su alrededor y solo ve rocas puntiagudas, ásperos corales y el mar con su fuerte marea; ARA trata de mantenerse de pie pero se empieza a sentir mareada; camina por entre las piedras con dificultad, buscando hacia todos lados mientras su herida de la espalda le duele aún peor. La sangre sigue saliendo y marca un camino sobre el suelo a medida que Ara avanza. En ese momento tropieza con el suelo rocoso, causando así que la herida se abra aún más y ella empiece a ver borroso. ARA trata de levantarse pero no tiene muchas fuerzas para sostenerse y los brazos le empiezan a temblar, se trata de ver la herida y siente que cada vez está más abierta, sangrando mucho más, ARA vuelve a hacer fuerza con los brazos pero estos no le responden. Entonces, pierde la conciencia y se desmalla sobre el suelo. 7 ESC EXTERIOR ATARDECER TERRENO PARA LOS EXILIADOS ARA al despertar, se frota los ojos pero no logra recuperar bien su vista; empieza a arrastrarse por el piso raspándose las piernas hasta alcanzar un pequeño matorral, ubicado en el borde del terreno; mira con disgusto sus frutos podridos, y los abre con resignación; se los trata de comer pero en seguida los escupe, ya que se da cuenta que lo que estaba comiendo era arena. ARA termina resbalándose del borde del terreno, y termina cayendo, con un golpe seco más abajo sobre una roca al nivel del mar. El golpe es tan fuerte, que ella se desmaya en seguida y queda inconsciente de nuevo. 8 ESC EXTERIOR ATARDECER TRAMO ELEVADO DEL ÁRBOL MÚKU Al rato, ARA abre los ojos, despertando poco a poco, fatigada, ella se encuentra sentada junto a Sai en un tramo horizontal del terreno cerca de las casas de la zona más alta del árbol, desde donde se puede ver fácilmente la zona inferior del pueblo. ARA oye de fondo el eco del árbol que se va apagando poco a poco. ARA ve a Sai al lado suyo terminando de ponerle bien el collar roto. SAI tiene distintas heridas a lo largo de su cuerpo y su rostro, las cuales aún están abiertas. ARA se espabila y le pregunta a Sai: ARA:


-¿Qué hiciste? La única respuesta de SAI es llevar su índice frente a la boca, para imponer el silencio, y le señala con su dedo a Kao y sus dos guardias, quienes están muchos metros abajo frente a la puerta de los exiliados revisando el sitio. ARA con sus manos le acaricia las heridas y susurrando le dice: ARA: -No tenías por qué hacerlo. SAI le sonríe y vuelve a sujetar con mucha dificultad a Ara en sus brazos, quien termina tambaleándose por la falta de fuerza.

9 ESC INTERIOR ATARDECER CASA DE SAI SAI descuelga el altar de su casa, la cual es casi idéntica a la casa de Ara, excepto por que no tiene escaleras, y en ella hay varios objetos religiosos, y plantas medicinales ubicadas sobre estantes. Del interior del altar, SAI saca el modelo de alas artificiales que Kao destruyó, el cual está reconstruido, con alguno que otro remiendo; lo pone sobre el suelo junto a Ara, que en su herida tiene un vendaje hecho de hojas; ARA lo toma con sus manos y lo comienza a ensamblar, pero al rato se detiene por el dolor y se coge su herida; Sai toma el modelo en sus manos e intenta armar la pieza que ARA estaba uniendo, siguiendo todas las indicaciones que Ara le dice. Luego SAI le enseña la piedra mineral a Ara, ARA abre los ojos y mira a Sai rápidamente lo abraza y este solo le sonríe; tan pronto Ara tiene el mineral en la mano, el modelo empieza a agitar las alas un poco y la instala en la ranura donde coincide; el modelo deja de moverse, pero al rato vuelve a agitar sus alas más despacio; ARA, quien ve todo, contrae sus hombros. SAI abre la ventana y se asoma mirando hacia todas las direcciones. SAI ve que unos guardias se acercan a su casa, SAI se dirige a Ara: SAI: -Apúrale ARA con ayuda de SAI se pone rápidamente el modelo y abren rápidamente la puerta. 10 ESC EXTERIOR ATARDECER ALREDEDORES DEL ARBOL Un cuerno suena desde abajo, y se escuchan varios gritos; ARA mira y ve a tres soldados volando hacia ellos


enfurecidos. De nuevo, ARA dirige su mirada al horizonte, y SAI le dice: SAI: -Vete ya! ARA lo mira con cara de resignación. ARA comienza a descender con dificultad. Cuando los soldados llegan a la altura de la casa, SAI aparece rápidamente frente a ellos, y los agarra fuertemente de sus alas; y ellos lo atacan con sus lanzas intentando zafarse. ARA, ya varios metros abajo, continúa bajando, cuando de repente, ve ante sus ojos a KAO frente a ella, armado con una lanza. Él extiende su mano para atraparla, pero ARA lo esquiva echándose hacia atrás. ARA mira hacia todos lados, con pasos torpes buscando dónde moverse, y al mirar hacia abajo, pega un brinco y se lanza. KAO vuelve a lanzar manotazos para detenerla pero no logra cogerla. ARA empieza a caer rápidamente, acelerando su velocidad, mientras deja a Kao atrás. ARA, extiende las alas del modelo y logra coger vuelo en dirección hacia el horizonte. Ara empieza a alejarse del perímetro del árbol, perseguida aún por KAO, pero él llega a un punto en el que se detiene. KAO voltea a mirar al árbol luego vuelve u mirada a Ara y solo la mira irse. ARA sigue avanzando hacia el horizonte, y de nuevo suena un estruendoso eco proveniente del interior del árbol y que retumba por toda la comunidad. ARA sonríe y tranquila empieza a volar más despacio. KAO, en la distancia, dispara una de sus lanzas hacia Ara con toda fuerza, pero esta apenas llega a rozar su cuerpo, causándole solo una herida leve. Los guardias llegan donde está Kao con Sai atado de manos y bastante herido, y KAO coge una lanza de uno de los guardias y empieza a volar con fuerza donde esta Ara, KAO al ver que no la va a alcanzar decide lanzar la lanza del soldado; esta vez la lanza viaja mucho más veloz y logra atravesar una de las alas falsas que ARA tiene puestas, haciendo que ella pierda el control y comience a caer con turbulencias involuntarias. 11 ESC EXTERIOR ATARDECER SOBRE EL MAR ARA trata de mover sus pequeñas alas pero no logra ni nivelarse ni poder volar, hasta que termina cayendo al agua, con una brusca caída que la hunde bastantes metros bajo mar, ARA trata de mover sus brazos y piernas pero sigue hundiéndose; entonces, deja de manotear y se trata de quitar el modelo, pero no lo logra; ARA trata de volver a salir a flote pero es muy poco lo que logra hacer y termina hundiéndose por culpa del modelo. Fin

Ara 14  

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