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esperaba al hijo que tenía en su vientre. En Barcelona dejó una carrera bien cimentada como periodista especializada en diseño y decoración. Había entrevistado a los grandes, había asistido a las ferias más importantes y se había dejado la piel en jornadas interminables. Dice que no lo echa de menos. Varios años después de installarse en Porrerà, el círculo se completó e Isabel recuperó los orígenes familiares transformando Cal Porrerà en un hotel. La casa había estado abandonada durante unos 15 años, pero conservaba la grandeza esencial de los años prósperos de Porrerà. El último heredero había ocupado solo una parte de la casa y nunca tuvo interés en reformarla ni modernizarla, como ocurrió con otras casas solariegas del pueblo.

PARADA Y FONDA

UNA CASA CATALOGADA TÀNIA RAMIREZ ( CEDIDES PEL CAL PORRERÀ)

El encanto de Cal Porrerà

UNA CASA LEVANTADA EN LA PENÚLTIMA ÉPOCA DORADA DEL PRIORAT ACOGE AL VISITANTE QUE BUSCA EL DETALLE EVA MELÚS

E

n 1803, cuando el señor Porrerà realizó la gran reforma de su casa, un gallo de forja en la puerta era una señal de opulencia. De la figura colgaba el candil de carburo que iluminaba la entrada a la casa, un lujo solo al alcance de los más pudientes. Cal Porrerà se había ganado el derecho de lucirlo en los años de esplendor que precedieron a la filoxera, cuando los barcos cargados de vino y licor partían con asiduidad de los puertos de Salou y Cambrils. Isabel Vilá heredó los restos de aquel símbolo de casa bien de Porrerà cuando la compró en el año 2002 para convertirla en un hotel con encanto, con pocas y

amplias habitaciones, y el espíritu slow Ufe como hoja de ruta. Ya hacía unos años que el cantautor Lluís Llach había vuelto a Porrerà, se había implicado en la resurrección de los vinos del Priorat y quizá sin querer había puesto de moda el pequeño pueblo, un rincón de apenas 500 habitantes, numerosas casas solariegas que recordaban tiempos mejores y 13 relojes de sol. El efecto Llach y la resurrección económica del Priorat daba ciertas garantías al golpe de timón que Isabel había planteado dar a su vida con el cambio de siglo. Al quedarse embarazada, algo se le removió por dentro. Un día empezó a recordar con nostalgia su infancia libre en Gerri de la Sal, donde sus padres tenían una fonda. Nada que ver con lo que le

Exercici 2- David Lopera

DÓNDE Les escoles,4. Porrera. Teléfono: 977.82.83.10.Web: www.calporrera.com Desde 85 euros, desayuno incluido.

EL PLUS La estancia de fín de semana incluye catas de vino en la evocadora bodega de la casa. También se organizan catas guiadas por un enólogo dirigidas a principiantes y profesionales.

Isabel rehabilitó la casa, catalogada por Patrimonio Histórico Artístico, en una reforma que duró dos años. En las colaboraciones periodísticas que todavía realizaba en los primeros tiempos aparecían temas como la recuperación de pavimentos antiguos o los muebles de época.Todo lo que aprendió en su «vida anterrior», como ella llama irónicamente a su pasado como periodista en Barcelona, le ha sido útil para crear un hotel muy personal, decorado con bonitos detalles, fibras naturales e inspiración campestre. Cal Porrerà dispone de más de 900 metros, que aprovechan generosamente cinco habitaciones. En la planta más baja está la antigua bodega, con peculiares bóvedas de palmera, y un jardIncito en el que perder las horas bajo un almendro. A pie de calle hay una habitación adaptada, la única con bañera. También está la cocina, cuyo uso pueden negociar los huéspedes, y el comedor con chimenea, en el que se sirven desayunos suculentos que incluyen una deliciosa coca de horno, bull blanco y tortilla con huevos ecológicos. En la segunda planta destaca la habitación del señor Porrerà, decorada con delicados motivos florales restaurados con calma. Hay quien prefiere estancias más sutiles, como la Victoria, un homenaje a la vecina que ha cosido la mayoría de las cortinas de la casa.


Porrera