En un país muy cercano, rodeado de hermosos mares, con la gente más amble que se puedan imaginar, donde los pobres mostraban la felicidad en sus ojos a pesar de la adversidad.
Donde la injusticia, la corrupción, el asesinato, eran el pan de cada día, y a pesar de eso había “democracia”, porque tenía un Congreso con muchos integrantes, que juntando sus salarios podrían alimentar a toda la población de la nación.
Donde los políticos llegaban a esa alta investidura gracias a las “coimas” que recibían en las contrataciones multimillonarias obtenidas cuando ocupaban altos cargos públicos.
Había un animalito que arribaba todas las tardes al recinto a recoger las migajas que arrojaban los ilustres Senadores y Representantes que consumían alimentos mientras estaban en sesiones.
Su color gris claro, ojos saltones, dientes afilados y cola muy larga la hacían ver terrorífica. Se trataba de una rata que había llegado a ese lugar gracias a que se desbordó una cañería, y pudo ingresar haciendo