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medellín en estado de gracia

medellín

medellín Atardecer en Medellín, cuando las laderas del valle se prenden con la vida de sus moradores

Una de las ciudades con fama de ser de las más violentas que existen quiere quitarse el sambenito y enseñar al mundo que está preparada para dejarse querer TEXTO david fernández FOTOGRAFÍAS rafa pérez

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Medellín confía en sus jóvenes para dar una nueva vida a la ciudad. En la imagen, niños recién salidos del colegio en el barrio de Santo Domingo, con la estación de Telecable al fondo

ARRIBA La herencia violenta y conflictiva de Santo Domingo queda visible en los murales que ilustran alguna de las paredes del barrio

La cultura, el emprendimiento, la integración y los jóvenes son el motor del cambio en la ciudad de Medellín

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an salido corriendo desde sus casas en cuanto me han visto pasear por el barrio. Se llaman Sebastián, Santiago y Jean Carlo. Tres vidas, jóvenes, entre los 3,5 millones de habitantes que pueblan el área metropolitana de Medellín. Estamos en la capital del departamento colombiano de Antioquia y, más concretamente, en el Cerro Santo Domingo. Ésta fue una de las zonas más conflictivas de la ciudad, donde todavía quedan murales que hablan de aquella época violenta. Sebastián, el mayor de 12 años, me cuenta que hace una década “Santo Domingo no era el mejor lugar para vivir dentro de Medellín. Pero se podía construir un hogar”, que no es poco. La boca de las armas tenía siempre la última palabra y era ley, aunque fuese de muerte. Pero aquí están estos tres chicos para atestiguar que hoy el panorama es diferente y que ellos son la

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palanca para que las cosas sigan yendo a mejor. De un espacio en el que las bandas, el narcotráfico y la violencia campaban a sus anchas, se ha pasado a un barrio seguro con la cultura, el emprendimiento, la integración y los jóvenes como motor de ese cambio. Medellín se divide en 16 comunas –algo parecido a los distritos–, la mayoría de ellas situadas en las laderas del valle que acuna al municipio. En la que estoy, las casas son humildes, de ladrillo visto, pequeños hogares que miran al futuro. Las calles están llenas de vida, no son raros los puestos callejeros en los que podemos encontrar aguacate con sal, un aperitivo local. Buena parte de las viviendas están habitadas por otro problema, el de los desplazados del conflicto armado que tantos años ha manchado de sangre el país. Sebastián, junto con Santiago y Jean Carlo, como tres tenores, sigue explicando que “en la zona los tiroteos eran casi

diarios y la pobreza, extrema”. Los jóvenes no dudaban en alistarse a los cárteles de la droga que pululaban por la ciudad, con el de Pablo Escobar a la cabeza, pues significaba dinero fácil y la posibilidad de llevar una vida más desahogada. De eso sólo quedan las cenizas, en algunas zonas aún humeantes, sobre las que se intenta construir la nueva Medellín. El colorido y el ambiente de esta barriada, con multitud de críos, es una muestra de la evolución positiva. Hay que ser consciente de la historia, triste, para saber de dónde parte y a dónde se dirige la ciudad. La proclamación del expresidente Álvaro Uribe en 2002 –con sus luces y sombras– significó la implantación de un proceso para acabar con la voz de las armas en todo el país e intentar integrar a las personas menos desfavorecidas para contribuir al crecimiento de Colombia. Aún queda mucho camino, pero los avances se notan. Febrero 2011

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medellín Uno de los mejores atributos de Medellín es sus habitantes: abiertos, amables y serviciales. Y es fundamental entenderlos para comprender cómo han vivido estos años de terror. Porque si la ciudad ha pasado de ser un destino violento a un centro turístico con potencial es gracias a las personas sencillas que estaban hartas de la guerra de cárteles. Ellas son las que están cambiando el panorama de Medellín y recorriendo el largo camino hasta situar la ciudad en los mapas.

a la calle, al peatón. Es decir, los comercios cuentan con verdaderas ventanas desde las que se atiende al cliente que está en la calle. La fruta, la ropa o variedad de objetos están en la misma acera, frente al local.

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n este afán por ver más espacios ganados para los ciudadanos llego hasta el Jardín Botánico, próximo al metro Universidad, un complejo de 12 hectáreas que se sitúa en la que era una de las zonas más empobrecidas de Medellín y con más delincuencia. Hoy es uno de lo reductos culturales del municipio, ya que justo al lado del Botánico se encuentra el Parque Explora, una de las delicias para los más pequeños. El jardín es gratuito para sus visitantes y Sergio Jaramillo, comunicador del centro, me explica que el ayuntamiento se encarga de abonar cada año el precio de las entradas –más de 800 millones de pesos, unos 320.000 euros–. La intención es que nadie de la ciudad ni de los que la visitan se quede sin la oportunidad de disfrutar del vergel de jardines y especies que habitan en este recinto. Un total de 260 personas se encargan de cuidar toda la exuberancia de este jardín, en el que

La cultura crea ciudad Entre las calles de Santo Domingo, el visitante no puede perderse la Biblioteca Parque España –denominada así en honor a la contribución económica que nuestro país realizó para que el proyecto fuese posible–, con la vista de la ciudad que ofrece. La filosofía que mueve este tipo de complejos –existen otros cinco en construcción– es la de erigirlos como centros en los que todos los habitantes de los barrios que los rodean puedan pasar su tiempo, acudir a exposiciones, usar la biblioteca y realizar actividades varias. La idea es dar una salida a los más jóvenes para que empleen su tiempo y se formen, estudiando y divirtiéndose. Además, la integración de los habitantes del barrio es incontestable: el 85% de sus trabajadores viven en Santo Domingo.

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carácter de su gente. Las personas que viven en Medellín –y en Colombia en general– no tienen la misma visión de los problemas que tenemos en Europa. Cuando desembarco y el olor a trópico húmedo cae sobre mí, obligatoriamente debo dejar mis menudencias en el avión. Colombia se está desarrollando y la situación económica de buena parte de su

La plaza en la que se sitúa el Museo de Antioquia cuenta con la mayor exposición al aire libre de esculturas de Fernando Botero

El acceso a muchos recintos es gratuito con la idea de que los menos favorecidos también puedan disfrutarlos

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a importancia de estos centros es capital en las zonas más necesitadas. Por un lado, suponen una cuña que introduce la cultura y la formación en zonas antaño violentas, verdadera vacuna para acabar con el virus de las balas. Por otro lado, es un espacio de ayuda a las madres viudas, víctimas del conflicto, que pueden confiar en que sus hijos están en buenas manos para integrarse ellos mismos en el mundo laboral. Para llegar hasta la Biblioteca Parque España desde el centro de la ciudad tomo el Metrocable. Éste es otro de los proyectos vertebradores de Medellín. Formado por 32 estaciones y con un precio de 1.500 pesos –unos 60 céntimos de euro–, es usado en su mayoría por los estratos más pobres de la sociedad. En una ciudad de las dimensiones de Medellín, este medio de transporte era necesario para que los trabajadores que viven en los barrios más altos del municipio pudieran llegar en tiempos razonables a sus trabajos. Para subir con rapidez hasta

muchos otros recintos de la ciudad, el acceso para las clases sociales menos pudientes es gratuito, también para los ancianos. Cada módulo está dedicado a una temática, desde la diversidad geológica de Colombia, hasta la física o las nuevas tecnologías. Pero que nadie se equivoque: en el Explora no nos van a dar lecciones aburridas. No. Se trata de toquetear y poner a prueba las diversas máquinas para aprender el principio físico que hace que funcionen. O sumergirse, casi literalmente, en un acuario para observar de cerca las diversas familias de peces. Algo que ayuda mucho al visitante es el personal que se encuentra en las salas y te orienta sobre lo que estás viendo. Son, en su mayoría, jóvenes voluntarios que estudian en la universidad una carrera relacionada con las materias que se tratan en el parque y se prestan a compartir sus conocimientos con los demás. Me gusta la política del “consejo y no represión” que usan aquí. En vista de que prohibir –dar de comer a los animales o sacar fotos con flash– no funcionaba, optaron por “aconsejar”, explicando el porqué. Y parece que funciona. Vuelvo a la calle, lo que se convierte en toda una aventura por el

El Jardín Botánico de Medellín guarda en su interior el Orquideorama, un espacio que se aprovecha para realizar exposiciones de flores y eventos artísticos, con acceso libre

lugares como en el que me encuentro, a unos 2.000 metros de altura, se usa un sistema similar al del teleférico, aunque más refinado. El metro de Medellín no tiene nada que envidiar a otros metropolitanos como el de Madrid en cuanto a limpieza o puntualidad. Cultura alrededor de las personas La vida en Medellín también se mueve en el centro de la propia ciudad, en la parte baja del valle. Por ejemplo, el Museo de Antioquia, cerca del metro Parque Berrío,

que fue el antiguo ayuntamiento del municipio de estilo art déco, guarda más de 166 obras del maestro Fernando Botero. Aquí podemos ver el universo de este artista –pintor, escultor y dibujante–, así como sus obsesiones más íntimas plasmadas en los lienzos. Además, el museo no acaba en la puerta de salida, ya que la plaza que rodea al edificio está plagada de las famosas esculturas de este colombiano universal. Caminar por las calles de la ciudad da otras claves de la vida antioqueña. A saber, las tiendas están abiertas

se pueden encontrar plantas prehistóricas –las zamias, protegidas, como es obvio– e incluso iguanas en semilibertad. Al salir del Jardín Botánico me llama la atención un grupo de jóvenes sentados en las inmediaciones del recinto, todos con una camiseta azul. Jaramillo me aclara que se trata de guías urbanos: “El ayuntamiento ha puesto en marcha un programa que sirve para dar ocupación y formación a jóvenes con pocas posibilidades económicas y una posición social difícil”. ¿Su misión? Mi lazarillo en el jardín aclara que “los educan en civismo para que a su vez lo enseñen a la población”. Siguiendo a este grupo de unos veinte chicos y chicas llego hasta el Parque Explora. El aspecto del edificio, en forma de módulos rojos acoplados unos a otros, ya invita a entrar en un espacio ideado para tocar y experimentar. Al igual que en

La Biblioteca España, uno de los detonantes de la mejora social en los barrios antaño más violentos

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EN LA PÁGINA ANTERIOR Iglesia de Guatapé. Los templos religiosos de Antioquia tienen una decoración llamativa, colorida e incluso recargada en su interior ARRIBA Traje y vestimenta típica que usan lo ‘silleteros’, artesanos que elaboran centros de flores montados sobre sillas de madera. En agosto bajan desde las montañas hasta Medellín en procesión, coloreando las calles de la capital

La sonrisa, la disponibilidad y la dulzura no se pierden nunca. En Colombia se mira a la vida desde otro punto de vista población no es boyante. Aun así, la sonrisa, la disponibilidad y la dulzura no se pierden en el materialismo. Esto obliga a los colombianos a ser receptivos y a aprovechar más el momento, el instante. El no arriesgarse, el no preguntar, el no ofrecer, el no insistir puede suponer, a la larga, la diferencia entre comer o no. En Europa no damos importancia a estos problemas, porque contamos con un estado del bienestar consolidado. Lo tenemos casi todo “regalado”, perdemos la perspectiva y nos preocupamos por minucias que en otros lugares ni se plantean.

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n mi deambular descubro un Medellín todavía más puntero y que muestra las ansias de la ciudad por darse a conocer en el mundo y ser un referente turístico. Para conseguir esto, el municipio quiere centrarse en el turismo de incentivos, aquel relacionado con los congresos o las grandes ferias que se celebren en la ciudad. Como las de moda, en las que Medellín es un referente. Por eso, el centro del municipio cuenta con zonas como la plaza Mayor, que es el alma administrativa, y donde se encuentra el Centro de Congresos y Exposiciones. Además, la plaza Mayor es un punto de encuentro donde los más pequeños se divierten y juegan mojándose en la fuente de los Pies Descalzos.

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Otro de los puntos que gustará al visitante que desee realizar compras es la denominada Milla de Oro, en la avenida del Poblado (calle 43). Se trata de una sucesión de centros comerciales con las primeras marcas en textil, moda, tecnología, etcétera. Aunque, si se me permite la licencia: uno no va desde Europa hasta Colombia sólo para “salir de tiendas”. dominante rosa En este recorrido apresurado no puedo irme de la ciudad sin acudir varias noches a la denominada zona rosa. Su nombre puede llevar a equívoco, pero es el lugar donde se concentra el ambiente y la fiesta de Medellín. Se sitúa en el conocido Parque Lleras, rodeado de restaurantes y bares en los que rumbear –vocablo que designa el hecho de bailar y salir de fiesta–. Aquí se mueve la gente guapa de la ciudad y con posibles, puesto que el precio de las copas llega al nivel europeo. Y cuando digo guapa lo digo a conciencia, porque las mujeres antioqueñas son un referente de belleza en la región. Colombia es uno de los países más conocidos por su turismo médico: mucha gente de Latinoamérica llega al país para hacerse alguna intervención de cirugía estética. Por eso no escasea la belleza. A lo que se suma la dulzura antioqueña a la hora de hablar. Aquí la comunicación tiene una musicalidad que encandila, la mezcla puede ser explosiva y lo

demás queda a la pericia del visitante. En la parte posterior del Parque Lleras, en la conocida como Carrera 37, se encuentra Vía Primavera, una especie de paseo de la moda alternativa. Aquí tienen cabida los diseñadores autóctonos que no encuentran su sitio en las grandes tiendas. Es una buena oportunidad para llevarse en la maleta algo distinto que se salga de la creación industrial a la que estamos acostumbrados. Vida ‘paisa’ en los pueblos Llego a la última planta y sólo oigo el rumor de una radio a medio volumen. La concentración en la habitación es máxima para no perder el ritmo, ya que en sus manos se encuentra un trozo de tradición. Con maestría no exenta de rutina, cerca de una veintena de mujeres decoran con motivos florales piezas de cerámica. Para ello utilizan pinceles y colores cálidos. Esta escena sucede en El Carmen del Viboral, uno de los pueblos más reconocidos en el departamento de Antioquia, al sur de la ciudad de Medellín. Me he desplazado a la parte menos urbana de la región para conocer a las artistas que dan el último toque a una de las cerámicas más famosas de Colombia. Por sus pinceles pasan unas 50 piezas diarias, con diseños que vienen de tiempos remotos. Antes, en la planta inferior de esta pequeña fábrica casi artesanal, he podido asistir brevemente Febrero 2011

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‘Paisa’ es el término que se usa para denominar a los naturales de la región de Antioquia y proviene de ‘paisano’ IZQUIERDA Livia Virginia Martínez, descendiente del primer cónsul belga en el municipio de Santa Fe de Antioquia, antigua capital de la región. La religiosidad es una característica importante del pueblo colombiano

al proceso de fabricación y esmaltado, para pasar por el pintado, siempre manual, lo que dota a las piezas de ciertas imperfecciones que las hacen únicas.

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l Carmen del Viboral es la representación típica del pueblo paisa, nombre que se usa para denominar a los naturales de la región de Antioquia y que proviene del vocablo paisano. Como si estuviese sacado de una plantilla, el municipio deriva de una plaza central en la que se encuentra la iglesia, el edificio administrativo y un parque en el que se dan cita los más sabios y ancianos del lugar. Después, el resto de calles nacen de este punto creado de forma paralela y perpendicular, lo que da lugar a una cuadrícula y da forma al pueblo. Las iglesias son importantes en Colombia –un país extraordinariamente católico–, y un aspecto llamativo de los pueblos que visito es que sus templos religiosos son muy vistosos. Su blancura inmaculada en el exterior contrasta 76

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con líneas y ribetes pintados en colores rojos o azules fuertes. Es otra nota de distinción, que se suma a las ofrendas florales realizadas a las imágenes, con especies tropicales que en Europa no veríamos nunca en una iglesia. Vistas desde El Peñol Al moverme entre los pueblos más al sur de Medellín me fijo en que la mayoría de los campos están estratificados. Ésta es una zona abrupta en muchos puntos y los cultivos deben hacerse en terrazas. Cerca de El Carmen se plantan flores, lo que da un colorido y un aroma especial al paseo que me lleva hasta Guatapé, un municipio a orillas de la represa del Peñol. Esta zona fue inundada en los años setenta del siglo pasado, y se formó el embalse en el que casi flota la ciudad. Es una localidad turística, de poco más de 5.000 habitantes, pero con una peculiaridad: buena parte de sus casas están adornadas con diferentes motivos y pintadas de colores muy vivos, con cenefas en su parte inferior. En Guatapé también tengo tiempo de probar un plato típico de estas tierras: la

bandeja paisa. No pasaremos hambre con esta bomba que se parece al cocido montañés, con carne molida, arroz, frijoles, huevo, chorizo y torrezno como principales ingredientes. Aprovechando mi presencia en Guatapé, y para quemar un poco de estas calorías, subo a la Piedra del Peñol, una formación rocosa con algo más de 200 metros de altura. Para ascender a la misma el único medio es salvar los más de 700 escalones que separan su base de la cima. Llego arriba sin resuello. Es un ejercicio exigente y en el camino, al asomarse por la escalera para ver el paisaje, el vértigo acude, ya que la subida es vertical, sobre una pared. Pero peor lo pasan los albañiles que suben sacos de cemento a la cima para completar unas obras. Eso sí, la vista merece la pena. Todo el embalse de Guatapé se extiende bajo nuestra mirada, y se obtiene una panorámica que calma el alma. No soy el primero que llega aquí arriba para disfrutar de esta belleza, ya que las paredes y el suelo de la terraza están impregnados de los mensajes que cientos de enamorados han dejado en este lugar: las costumbres tienen un patrón común en todos los continentes y la mano del hombre siempre quiere dejar su impronta.

EN EL SENTIDO DE LAS AGUJAS DEL RELOJ, Arriba a la izquierda Las cerámicas de El Carmen del Viboral son famosas en toda Antioquia, una verdadera artesanía pintada a mano. En la región de Medellín, los autobuses son siempre llamativos, decorados con diversos motivos para no pasar desapercibidos En el centro Fachada del Palacio Municipal de Guatapé. No nos será difícil encontrar comida tradicional colombiana en nuestros desplazamientos DEBAJO El pueblo antioqueño siempre está abierto y disponible, con una filosofía de vida muy diferente. En los pequeños municipios es habitual encontrarse con el mercado en la plaza central y jóvenes deambulando por la calle

Reducto colonial Salto del sur al norte de Antioquia y aterrizo en una vivienda con cinco estancias, una de ellas protagonizada por la presencia de una imagen a tamaño natural de la Virgen de los Dolores con el pecho atravesado por una daga. He llegado hasta la casa de Livia Virginia Martínez, en el municipio de Santa Fe de Antioquia. Livia, una verdadera señora, nos recibe con suma amabiliFebrero 2011

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El embalse de Guatapé se extiende bajo nuestra mirada: la panorámica calma el espíritu Vistas desde el Peñol, a 200 metros de altura y tras más de 700 escalones

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medellín dad y cuenta que desciende del primer cónsul de Bélgica que llegó a la ciudad en el siglo XVIII: Charles Petain. La propietaria me pasea por su morada, una casa de potentado y que todavía conserva la grandeza en sus rincones con utensilios y mobiliario de la época. El abuelo de Livia introdujo el cacao y la vainilla en la región, procedente de Jamaica. Otras fuentes en la ciudad aseguran que los ascendientes de esta antioqueña fueron los primeros tratantes de esclavos en Santa Fe. Con el dinero que sus antepasados conseguían, a través de tareas que bajo el prisma de la moral contemporánea nos parecen repudiables, se construyó la iglesia que da vida a la plaza del municipio. Se la conoce como la iglesia de los esclavos de la Virgen. En cualquier caso, la anfitriona no tiene reparo en reconocer la riqueza de su familia y en mostrarla como un elemento más que configura la esencia de Santa Fe de Antioquia. Al salir del hogar de Livia me monto en lo que aquí denominan motochiva, una especie de ciclomotor de tres ruedas cubierto. A los mandos, Ismael Lora, guía en Santa Fe, que me transporta por la antigua calle de las Damas –hoy calle del Medio–. Aquí es donde las señoras con más dinero paseaban

Santa Fe de Antioquia, capital colonial del departamento, guarda leyendas en cada uno de sus rincones su lustre para dejarse ver. En contraposición existe una calle de la Amargura, en la que sólo los esclavos podían arrastrarse… Entre tanto, Ismael me ilustra sobre las casas más señoriales del pueblo, en las que la distinción social del habitante se dejaba ver en la fachada a través de detalles como escudos o artesonados. Este último elemento distinguía exactamente las clases sociales en función de su diseño.

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ntre historias de tiempos pretéritos, Ismael me conduce al Parque de la Chinca, uno de los más importantes de la ciudad, retiro de fin de semana de los habitantes de Medellín por su permanente buen tiempo. En él se encuentra un busto del mariscal Jorge Robledo, fundador de Santa Fe de Antioquia, pero Ismael cuenta una historia más curiosa. Una de las casas que rodean al parque perteneció a María Centeno, una viuda que llegó a

tener cinco maridos y de la que se decía que los mataba envenenándolos con la flor de bienmesabe. El pueblo está lleno de leyendas e incluso cuenta con la Casa del Espanto, frente al palacio obispal, de donde se dice que aparece la imagen de una mujer sin cabeza. Montado en la chiva llego hasta el antiguo puente del Occidente, a muy pocos kilómetros de Santa Fe. Es una construcción de 1855 que posibilitó la unión entre las dos orillas del caudaloso río Cauca, salvando una distancia de 292 metros. No hay pilares que sujeten el puente al lecho del río, sino que su estructura se mantiene inmóvil a través de un sistema de cables de acero que parten de dos torres, cada una en una orilla. Esta infraestructura sirvió para conectar Medellín con la zona de Urabá y significó la llegada de la modernidad a esta región. Todavía hoy simboliza la unión entre la antigua y la nueva Medellín, que se desarrolla imparable. LP El antiguo Puente de Occidente significó la llegada de la modernidad a Medellín a finales del siglo XIX

hazlo realidad

medellín Una nueva Medellín nace fruto del esfuerzo y la consciencia de su gente. Sigue nuestra guía para poder sacar todo el provecho a esta ciudad colombiana, diferente, abierta y distinta, junto con los pueblos de la región que la circundan debes saber Cómo llegar La aerolínea Avianca (avianca. com) cuenta con vuelos directos entre Madrid y Medellín por precios desde 771 e el trayecto en clase Economy Plus. Cómo moverte Dentro de la ciudad de Medellín lo más adecuado es el taxi y el metro, muy eficiente. Para recorrer los pueblos de la región lo mejor es alquilar un coche en cualquiera de las oficinas de alquiler internacionales de la ciudad. Lecturas básicas El cartel de los sapos, de Andrés López López. El autor, un antiguo integrante del cártel de Cali, cuenta las luchas entre las bandas del narcotráfico en Colombia, con la de Pablo Escobar a la cabeza.

la frase final “Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres”. Frase anónima presente en una placa del pueblo de Guatapé

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Cuando salgamos a recorrer los pueblos que circundan Medellín lo más recomendable es alquilar un coche. Existen líneas de autobuses, pero el automóvil nos dará más libertad. Para ir hasta El Carmen del Viboral deberemos salir de la ciudad por la Vía de las Palmas, hacia el sur de la región de Antioquia.

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ENRIC SORRIBES

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12 pasos para ver medellín...

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Viaja a la ciudad colombiana con Avianca (desde 700 euros por trayecto). Alquila un coche en el aeropuerto y tardarás alrededor de 45 minutos en llegar hasta el centro de Medellín. La llegada, al ser de noche, es espectacular, puesto que la ciudad aparecerá como una masa de lucecitas que se hunden en un valle.

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El alojamiento no es ningún problema, ya que cuenta con hoteles de todas las categorías, también de cinco estrellas, por ejemplo el Intercontinental. Al ser una ciudad grande es conveniente elegir un hotel lo más céntrico posible (ichotelsgroup.com).

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Para subir hasta el barrio de Santo Domingo se debe tomar el MetroCable en la estación de Acevedo. Desde Santo Domingo también podremos seguir subiendo en metro al Parque Arví, toda una experiencia natural.

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El Jardín Botánico (botanicomedellin.org) y el Parque Explora (parqueexplora.org) se encuentran uno al lado del otro, por lo que se puede aprovechar para visitarlos el mismo día. Merece la pena dedicar casi una jornada completa a estos dos referentes culturales. La estación de metro Universidad de la línea A nos deja casi en la puerta.

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Llega un momento en que a uno le apetece realizar algunas compras, así que se puede acudir a la milla de oro y perderse por sus centros comerciales y tiendas. Nuevamente, el metro es la mejor opción, ya que la parada de Poblado nos deja en esta zona. En taxi, tendremos que dirigirnos a la calle 43.

Para ir a Guatapé, lo mejor es salir de Medellín por el norte y tomar la autopista 60, para desviarnos cerca de Marinilla hacia Guatapé. Pasaremos por el pueblo del Peñol y por la piedra que vamos a subir. El esfuerzo se recompensa con unas vistas únicas del embalse que rodea el Peñol.

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El Museo de Antioquia, con la exposición permanente de Botero, se encuentra muy cerca de la parada de metro Parque Berrío, de la línea A. Aquí mismo también podremos contemplar las esculturas al aire en la plaza que rodea al edificio (museodeantioquia. net; gratis).

Al Parque Lleras, con su variedad de restaurantes y lugares para salir de fiesta, es mejor llegar en taxi. En esta zona también se encuentra Vía Primavera, donde podremos realizar otro tipo de compras distintas.

Santa Fe de Antioquia se encuentra más al norte de Medellín, a unos 45 kilómetros. Para llegar hasta esta ciudad colonial deberemos salir de Medellín por la autopista 62, que será la que nos conduzca a nuestro destino (santafedeantioquiaantioquia.gov.co).

La zona administrativa de Plaza Mayor, con el Centro de Convenciones y el Parque de los Pies Descalzos, verdadero refugio de niños, queda a muy pocos metros de la estación de Alpujarra. Es la zona más moderna de la ciudad.

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Una vez en Santa Fe, si queremos llegar al antiguo Puente de Occidente tendremos que salir del municipio en dirección norte, por la carretera hacia Sopetrán. Las vistas en este lugar son únicas. Debajo del puente –izquierda–, que cubre una distancia de más de 200 metros, corre el río Cauca.

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Medellín, en estado de gracia  

Una de las ciudades colombianas (no todo va a ser Cartagena de Indias) que más pasos está dando para abrirse al turista, a pesar de los prob...

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