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El perseguidor 3

Domingo, 16 de diciembre de 2012

DAVID FERNÁNDEZ RIVERA /POETA Y DRAMATURGO

yemos: Canarias. Frontera africana. Atlántica. Ibérica. Universal. Espinosa culmina su trabajo con el énfasis puesto en la “poética historia” en la que Viera convierte sus postulados. El “imberbe folklore”, aquella labor de costura del misterio, “lo enciende”, alumbra su “corazón entre las manos”. Viera recorre todos los caminos de la isla, del puerto al oscuro interior del paisaje, y los conocimientos que atesora impulsan su letra hacia múltiples realidades (todas las materias de su obra científica y creadora) con igual pasión y alcance pleno de la inspiración y la verdad. Agustín Espinosa insiste en esta decidida acción “que aún no hemos aprendido del todo”, una acción que es actitud insular (“ser” y “estar” en la isla) que repercute, por supuesto, en la identidad de Canarias: una frontera. Un signo de límite instituido entre geografías: Europa (a través de una puerta de entrada ibérica) y África. Luego, América. Geografías que alimentan nuestra esperanza y no al contrario. Somos la extensión atlántica a través de la cual nos desplazamos al mundo, es decir, Atlántico como prolongación del puerto. Conclusión: Universales. Seguimos tirando del hilo, pues a propósito de la aparición de este ensayo de Espinosa, María Rosa Alonso escribe lo siguiente: Hasta que gente de formación y pulcritud sensible no deshaga el tuerto que se ha inferido a nuestra literatura regional, no se callarán los amanuenses. A ver si quiere usted ser, amigo Espinosa, el Quijote de esta gran aventura. Es sensacional que Alonso aluda a la “formación” y la “pulcritud sensible”. Advierte que la relectura es necesaria, pues los discursos que favorecen el estancamiento o, en el peor de los casos, la involución, surgen de una visión discapacitada de la realidad insular. Es, sin duda, una “gran aventura” quijotesca batallar contra la mediocridad. Si atendemos lo que el visitante ha escrito sobre Canarias y las fructíferas relaciones que el canario ha mantenido con quien arriba en el Archipiélago y se interesa por cualquier aspecto de las Islas, la inferioridad y la desconfianza supone un indudable caso de involución cultural en la actualidad que protagonizamos. Una involución del diálogo y de la hospitalidad. Una infección en la matriz de la isla. Un portazo en la entrada de los puertos. El caso de la literatura canaria es el de un arte condicionado negativamente por una asimilación errónea de la insularidad. La solución, en el ámbito literario, pasa no ya por determinadas acciones en la esfera editorial sino por una relectura de la literatura canaria por parte de quienes la han condenado a una limitación insular, así como la lectura de aquellos que la desconocen por completo. El tiempo no derrota la labor transformadora de la cultura, pues la literatura mantiene firme los discursos. Y al fin alcanzamos las orillas, miramos el mar desde lo alto, creemos convencidos que todo está descubierto, que las identidades ya son definitivas y que sólo nos sobrevive el tiempo, casi en nuestra contra. Estamos seguros de dominar la letra y el paisaje. ¿Y los primeros sabedores del misterio? ¿Es decir, los primeros caminantes de la isla hacia el interior más profundo? ¿Y la primera voz, el primer paisaje, el minuto cero? ¿Y la génesis del laberinto? En tanto en cuanto, la salud del tiempo.

“MIGUEL HERNÁNDEZ RESPIRÓ UN MOMENTO HISTÓRICO CON CIERTAS SEMEJANZAS AL NUESTRO” David Fernández Rivera (Vigo, 1968). escritor, dramaturgo y director teatral, es autor de Hipnosis / La colonia, Ecos de la noche y de un audio libro en el que rinde tributo a Miguel Hernández y por el que obtuvo, recientemente, una distinción de la Fundación Cultural que lleva el nombre del poeta. EDUARDO GARCÍA ROJAS - ¿Hipnosis/La Colonia? - Me considero un escritor crítico y gran observador de todo lo que me rodea; además de ser un gran amante de la naturaleza, a fin de cuentas, en ella está nuestra verdadera identidad. Y el hecho de ver un mundo basado en unas leyes positivas que pisotean todo aquello de lo que venimos, para convertirnos muchas veces en herramientas, generó en mí la necesidad de alzar la voz en grito y compartir mi denuncia con todos los lectores, pues para esto, entre otras muchas cosas, está el teatro. - En estos tiempos confusos que vivimos, ¿cuál cree que es el estado de salud del teatro en España? - En general no me parece muy bueno, pero no por el teatro en sí, pues en este país tiene unas raíces muy sólidas, sino más bien por la educación y las expectativas de un público, que muchas veces es el que impulsa un teatro de entretenimiento, amordazando así a muchos de los mejores autores españoles. Y aún así, este teatro del espectáculo vacío, que por supuesto recibe grandes cuantías económicas, lo está pasando realmente mal. Creo que esto da una buena temperatura de la situación cultural española, un país hace su teatro, lo contrario es cuasi utópico, aunque son muchos los que luchan por ello, y paradójicamente, los que trascienden. - ¿Piensa, en este sentido, que la crisis ha modificado de alguna manera la percepción del público con respecto al teatro? - En absoluto, lo único que ha hecho es vaciar las salas y cerrar teatros, pero considero que la expectativa del español medio hacia el teatro, sigue siendo la misma. Lo que sí me ha sorprendido es que el teatro que sería necesario en estos tiempos, como puede ser el crítico y el social, sigue teniendo un público todavía reducido en comparación con el teatro vacío o de entretenimiento. Esto es algo que me preocupa. - ¿Y la percepción de los autores con el teatro? - Yo no me considero en condiciones como para hablar por otros autores, pero por lo que a mí respecta, no ha cambiado nada. Si yo escribo teatro es por honestidad, por mi voluntad de compartir con el público algo que considero necesario y atemporal. Es más, nunca he pensado en el público o proyección de una determinada obra, pues eso condicionaría la pureza de su forma e ideales. Tampoco nunca me he preocupado en exceso por la representación o no de una obra, una vez que la escribo ya es de todos, y será el tiempo

Jesús Fernández Rivera. FIRMA FOTO: RUBÉN SINTES

y el momento el que indique la oportunidad, no yo. - Presenta Ecos de la noche. ¿Qué conexión hay para usted entre música y poesía? - Toda, es más, tengo cierta dificultad para diferenciar las diferentes manifestaciones artísticas: música, teatro, poesía, pintura, danza, etc... En mi caso concreto además, busco en la música un vehículo a mayores para transmitir mi poesía, también lo hago con todo. En mí, todo nace de la poesía para posteriormente materializarse en los más diversos soportes. Y a la luz de su pregunta, esto hace que mi música no entienda de modas, convenciones o armonías, sigue exactamente los mismos pasos que mi poesía, busca lo salvaje. Hablemos ahora del disco/audiolibro Miguel Hernández / Poemas selectos… ¿Cómo nace este disco? - De la necesidad de poner mi granito de arena para que voces que han sido vilipendiadas sigan comunicando con la misma fuerza que en el momento en el que se alzaron. Y más en el caso de Miguel Hernández, creo que él respiró un momento histórico con ciertas semejanzas al nuestro. Considero que ahora se entenderá tan bien como en su momento el significado más profundo de las Nanas de la cebolla. - ¿Cuál fue el proceso de selección de los poemas que lo integran? - Si le soy sincero, fue un proceso muy intuitivo. Eso sí, por una parte quise versionar los poemas más representativos de Miguel, y por la otra, quise que estos fuesen la verdadera voz del aliento hernandiano, es decir, que tuviesen la misma intención con la que fueron escritos y que fuesen dirigidos a

los mismos a los que en su día estaban destinados. Esto da buena cuenta de la continuidad del vilipendio a determinadas clases y de la inmortalidad de la obra de Miguel Hernández. - En este proceso, ¿se atendió a la musicalidad de los mismos? - No, en ningún momento. De hecho algunos fueron realmente difíciles de interpretar para conseguir ser la verdadera tinta al servicio de los poemas de Miguel. Busqué deliberadamente una interpretación contenida y de poeta, eso sí, ciertas métricas me lo pusieron muy complicado a pesar del magnífico resultado. Esto siempre pasa cuando la obra que quieres trasladar a una nueva manifestación tiene una gran hondura, pues las opciones son muchas, y solo una puede valer. Así que me reitero, buscar la musicalidad interpretativa sería algo de mi competencia, Miguel debía ser libre y había que encontrarlo así en los poemas en los que manifieste en mayor medida dicha libertad. - ¿Qué le llama la atención de Hernández? - Pues profundizando a través del vehículo creativo, me di cuenta que, como muchos grandes hombres y mujeres de la historia de la humanidad, él representó la voz de la naturaleza. Esa voz que esta sociedad, que en su día se escindió de ella, prefiere pisotear para imponer las leyes positivas del sistema productivo, ambición, necesidades creadas, etc... El que Miguel fuese la voz viva de todo esto, fue otro de mis grandes motivos para homenajearlo. - ¿Qué destacaría del poeta? - Sin lugar a dudas, su lucha inquebrantable por querer ser lo que se es y no lo que la sociedad y el entorno impone. Desde luego que no seguir los caminos marcados, nos lleva muchas veces al dolor más grande o incluso a la muerte, él es uno de sus máximos representantes. Pero lo es también de motivación para todos aquellos que quieren ser libres y auténticos en una sociedad donde estamos viviendo la esclavitud invisible del siglo XXI. - Y cuál cree que es su actualidad… - Dolorosa, pues creo que su presencia, al menos en España, está muy limitada, así como sus valores e ideales. Él no quiso salir de la cárcel en la que falleció si no lo hacía todo el pueblo, pero ese pueblo por el que murió ha cambiado mucho, y si no fuese por algunas instituciones, hay muchos que perderían su memoria, y aún así se está perdiendo y limitándose a lo académico. Él nunca lo querría, pero todo cambia, espero que en un futuro tenga mucha más presencia no solo él, sino también la poesía en general en todo lo que atañe a nuestras vidas.


Entrevista a David Fernández Rivera en El Perseguidor