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INSTITUTO VALLADOLID PREPARATORIA LITERATURA I DAVID VÁZQUEZ CHÁVEZ “LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL EN EL VALLA”

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LA LEYENDA DE DON RAFA Y COCOA La historia se remonta al año 1944 ya a finales de la segunda guerra mundial, Estados Unidos estaba al frente de la guerra y los alemanes retrocedían cada vez más de vuelta a Alemania. El instituto Valladolid antiguamente se encontraba en lo que actualmente es la frontera entre Austria y República Checa, después fue movido por un gran tornado hasta su actual ubicación en J.J. Tablada.

Cuenta la leyenda que en aquellos años de guerra mientras los alemanes retrocedían de vuelta a Alemania del frente ruso arribaron tanques, jeeps y unos cuantos pelotones hambrientos y cansados pero bien armados soldados alemanes al instituto Valladolid durante una noche a principios del invierno. Esa noche era específicamente diferente a las demás, desde recién caída la noche llegó la neblina e invadió los jardines del instituto. Se sentía una leve pero incesante lluvia y minuto tras minuto aumentaba el frio. 2


En sus instalaciones, que en ese entonces solo era lo que actualmente es el edificio de aéreas y la cafetería se encontraban a la llegada de los alemanes 2 alumnos, Rafael Toreto o como sus amigos lo conocían “El güero” y Claudia Contreras o como todos le decían “Claco”. Esos dos alumnos se encontraban en las instalaciones cuando arribaron los alemanes porque estaban presentando el examen extraordinario de educación física y matemáticas y se encontraban junto con un par de maestros como el profesor Gibran Rendalls o como lo conocían en esos años “Girel” y el profesor Luigi Rasina mejor conocido entre los alumnos como “el guapo”.

Al finalizar sus exámenes extraordinarios estos 2 alumnos estaban platicando acerca de lo difícil que estuvieron sus exámenes por lo que no se percataron al igual que sus 3


profesores los cuales si alcanzaron a huir del lugar cuando estaban arribando los alemanes. El güero y Claco al percatarse que sus profesores ya habían huido y que los alemanes ya estaban cuidando todas las entradas vieron que no tenían escapatoria por lo que decidieron esconderse en el último piso en la capilla pensando que por ser un lugar sagrado los alemanes no entrarían y respetarían. Llevaron consigo únicamente un par de grasientas quesadillas y sus mochilas. Se encerraron en la capilla y rezaron porque no los descubrieran.

Ya bien entrada la noche comenzó un frio implacable y el güero y Claco no contaban con ningún tipo de chamarra o algo que los aislara del frio por lo que desesperados y sabiendo que sería un gran riesgo decidieron encender una pequeña fogata dentro de la 4


capilla con sus libros de matemáticas que era lo único que llevaban consigo en sus mochilas. Pasado el tiempo y tras haberse consumido con relativa rapidez el fuego encendido con los libros el güero y Claco se dieron cuenta que solo les quedaban unos minutos de escaso fuego por lo que desesperados comenzaron a aventar todo lo que llevaban consigo, arrojaron sus mochilas, quemaron las pocas sillas con las que contaba la capilla en ese entonces pero esto solo sirvió de manera momentánea por lo que sin más remedio ambos se arrodillaron ante la cruz y pidieron perdón por lo que harían a continuación. Tomaron la cruz y la biblia y los arrojaron a lo que quedaba de su fogata esperando que esta les durara mucho rato mas ya que era una cruz grande y una biblia muy extensa. Llegadas las 3 de la mañana los alemanes que aun no habían querido revisar la capilla comenzaron a sospechar del aroma que quedo penetrado de las grasosas quesadillas y sospecharon más aun cuando vieron un poco de humo saliendo por una esquina ligeramente rota de uno de los vitrales. Decidieron ir a revisar. Al percatarse de la cercanía de los alemanes, el güero y Claco se metieron en lo que era como un armario colocado en una de las esquinas y rezaron por sus vidas. Los alemanes entraron y revisaron el lugar, vieron los restos de lo que era su fogata y revisaron cautelosamente toda el área. No encontraron nada, pero al momento que se estaban retirando el güero estornudo. Fue un estornudo tan fuerte que golpeo la puerta del armario con la cabeza y lo abrió con un tremendo cabezazo. Antes de que tan siquiera pensaran la situación se encontraban siendo apuntados por al menos una docena de fusiles alemanes dispuestos a disparar contra los adolescentes. No tardo en llegar el general que al final de todo era el que decidiría el destino de los pobres desafortunados adolescentes. Miro a Claco quien era una joven bella y con su ronca voz dijo –es suya. Los soldados alemanes la sujetaron por lo que ella golpeo y pataleo lo cual no funciono como una gran resistencia para los soldados alemanes quienes la arrastraron fuera del lugar, cuenta la historia que Claco se aferro a la alfombra y a las paredes con tal fuerza que aun en nuestros días se pueden ver sus arañadas en la alfombra de la capilla. El general volteo a ver al güero quien estaba aterrado después de ver el destino que corrió su compañera, el general dio la orden de torturarlo pero dejarlo vivo para que contara a las generaciones su historia.

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Claco fue llevada a lo que actualmente seria el laboratorio del biología que en ese entonces era un antiguo almacén de medicamentos y ciertas sustancias. Ahí fue violada incontables veces por las tropas alemanas. Cuenta la historia que sus gritos se escucharon kilómetros a la redonda.

El guero por su parte fue atado a un árbol y azotado durante dos horas por todo aquel que quisiera golpearlo, valientemente el güero no mostro señal alguna de dolor a pesar de estar muriendo por dentro. A la mañana siguiente después de la partida de los alemanes el guero amaneció aun atado al árbol sangrado por todo el cuerpo y aun estado de semiinconsciencia debido a los golpes. Estuvo 2 horas tratando de deshacer las ataduras hasta que finalmente lo logro. Fue atado tan fuerte al árbol que cuentan los alumnos actuales que aun se pueden ver rastros de la cuerda con que lo amarraron en el árbol que está en la jardinera cerca de la entrada. Ya desatado se dio a la tarea de encontrar a su compañera, el tenia la esperanza de que siguiera viva, grito su nombre por 15 minutos hasta que por fin a lo lejos por lo que actualmente seria el salón de percusiones vio una silueta tirada en el piso, corrió y 6


encontró a su compañera únicamente con su ropa interior y ya había fallecido. Dio un gran grito y juro que el lucharía siempre por evitar que algún alumno sufriera cualquier clase de maltrato. Cargó el cadáver de su compañera prácticamente hasta la entrada y la enterró en lo que actualmente seria la oficina del director. Desde entonces el fantasma del güero permanece sin descanso en la entrada del Instituto Valladolid asegurándose que nada pueda pasarle a ningún alumno y dicen que en noches muy frías como aquella se puede apreciar al fantasma mirando a la entrada cumpliendo su promesa. Cuenta la leyenda que aun ahora en nuestros tiempos se pueden escuchar en el laboratorio de biología los gritos de Claco y han relatado varios alumnos que al hacer sus extras de matemáticas o educación física pueden ver sentada en una banca fantasma a Claco quien murió el día de sus extraordinarios.

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Segunda Guerra Mundial En El Valla  

Mi leyenda

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